‘LA OTRA CRÍTICA’: ‘BAR BAHAR’, AGRIDULCE RETRATO FEMENINO

5 diciembre, 2016 3 comentarios

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Leila (Mouna Hawa) es una abogada que lleva una vida nocturna paralela; Salma (Sana Jammelieh) es una DJ que engaña a su familia haciéndoles creer que es profesora de música; y Noor (Shaden Kanboura) es una estudiante de informática con un novio fundamentalista. Las tres son palestinas compartiendo piso en Tel Aviv, pero sus ansias de felicidad se ven limitadas por los condicionantes de la sociedad en la que viven.

A lo largo del año 2015 hemos podido ver varias películas en las que el tema central es el empoderamiento femenino, sobre todo en países musulmanes (Mustang, Siete diosas, La estación de las mujeres). Bar Bahar, primera película de la directora palestina Maysaloun Hamoud, puede catalogarse en este tipo, y resulta sorprendente por varios motivos.

Lo más curioso de esta película es que nos ofrece un novedoso retrato de personajes femeninos en la compleja realidad de Israel: tenemos a tres mujeres palestinas que viven en Tel Aviv, en un entorno totalmente occidentalizado, pero en el que a su vez tampoco encajan.

Es curioso que sobre todo los personajes masculinos encarnan todos los clichés en una película de denuncia social: el que va de moderno pero al final le asoma la vena tradicional; el integrista puritano que resulta ser un salido y un violador; el político cristiano “liberal” que al final es un hipócrita. Pero también la violación como recurso para ganarse la solidaridad del espectador; la diversidad sexual en el grupo de jóvenes transgresores (contar con un gay y una lesbiana son casi obligatorios); la diversidad casi opuesta entre las tres protagonistas, pero que comparten la necesaria solidaridad femenina entre ellas cuando el sol aprieta; y el hecho de atizarle a las tres religiones del libro como corresponde (el padre cristiano, el novio musulmán y el amigovio judío).

La directora se apoya en la magnífica interpretación de las tres protagonistas para desarrollar un relato simpático, salpicado con las dosis justas de comedia y drama; las situaciones cotidianas como telón de fondo; y la música y la fotografía como pegamento que une todo y le da sentido. Como señala la directora: “Es la música con la que vivimos, comemos y bebemos, aunque todavía hoy no puedo nombrar al autor de la mayoría de las canciones porque podría meterse en problemas”.

La película pone sobre la mesa las contradicciones a las que se enfrentan los jóvenes palestinos que viven en Israel, el surgimiento de un movimiento underground, y el llamamiento a que a esta zona de Oriente Medio llegue en algún momento la libertad de poder hacer cosas que en Occidente nos parecen normales, como trabajar, fumar, beber alcohol, elegir a tu pareja o divertirte. La escena inicial constituye en este sentido un magnífico preámbulo a la realidad con que nos vamos a encontrar después, una especie de “abandonad toda esperanza” escrito en la puerta del infierno.

En suma, un producto bastante bien acabado, entretenido, con un planteamiento casi de comedia televisiva, pero que elimina clichés respecto de la juventud palestina y refleja la enrevesada realidad, mediante personajes bien construidos y creíbles; que busca la complicidad y simpatía del espectador, utilizando a su vez clichés ya vistos en este tipo de películas.

La recomiendo ver antes de que la quiten de la cartelera.

Lo mejor: la interpretación de las tres protagonistas, el ritmo de la película, y el ambiente construido mediante la banda sonora y la fotografía.

Lo peor: el final no es ni abierto ni cerrado, sino todo lo contrario. Esta película se merecía un final mejor.

 

LA DOBLE VARA DE MEDIR

27 noviembre, 2016 5 comentarios

En poco tiempo se han producido dos hechos que, una vez más, han revelado la doble vara de medir que algunos utilizan para esconder lo molesto y retorcer lo que les interesa de hechos y personajes. Daré pinceladas sueltas sobre temas que merecerían una más profunda reflexión, quizá.

Empezaré por lo último. La muerte de Fidel Castro ha sido el suceso que ha vuelto a disparar reacciones muy significativas. Suelo escuchar los fines de semana por la mañana el programa de la SER A vivir que son dos días, de Javier del Pino (lo siento, Jaime, pero sales muy poquito en uno de los programas competidores). Es un programa muy sesgado hacia la izquierda, pero con buena calidad en los contenidos y en las historias que cuenta su director. Esta mañana él mismo ha caído en la trampa de la ideología, cuando ha comenzado a comparar la dictadura de Franco con la de Fidel con buenos argumentos, y ha habido un momento en el cual en su chip ideológico ha saltado la alarma para decir que, por supuesto, no se pueden comparar, uno fue un dictador fascista, y el otro fue otra cosa.

Lo más divertido ha sido el comentario de mi amigo Alvise Pérez en su muro de Facebook, bastante ingenioso, y las reacciones subsiguientes:

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Sin entrar en profundidad en el tema de Cuba, que requeriría un monográfico extenso, sí quiero destacar que la ideología nos obliga a blanquear u ocultar los hechos incómodos (persecución de la homosexualidadla normalidad de las relaciones con la España de Franco, que no obedeció el bloqueo norteamericano y decretó tres días de luto cuando Franco murió; la justificación de la prostitución por necesidad de muchas mujeres en Cuba; las purgas en los primeros años del castrismo entre aquellos que se atrevieron a disentir del líder, como Huber Matos), por no hablar de la represión, la existencia de presos políticos, la pobreza y la falta de democracia. Nos dirán que hay luces y sombras, pero que la alternativa era mucho peor: ser una colonia de los EEUU. Siempre nos dirán que hay que escoger entre lo malo y lo peor. Sólo hay buenos (los míos) y malos (los de los demás), y mis defectos son culpa de los otros, o directamente mentira, resultado de su propaganda.

Yo desde luego no justifico el franquismo, pese a crear las pagas extraordinarias, la edad mínima y máxima para trabajar, la enseñanza y la sanidad universales y gratuitas, las viviendas sociales, el salario mínimo interprofesional, el estatuto de los trabajadores, las viviendas sociales, la industrialización, la red hidroeléctrica y la creación de una clase media a partir de los años 60. Como no compro tampoco el régimen de Fidel Castro, por muchos logros en sanidad y educación que me quieran vender. Eso sí, es divertido comprobar que Franco lleva muerto 40 años y los Castro llevan 57 en el poder (y contando).

El caso de Cuba, como el mito de la izquierda mejor elaborado del siglo XX, lo resume Santiago González magistralmente en su artículo para El Correo de 13 de agosto de 1993 titulado La Habana Crepuscular, del que extraigo un párrafo:

“Siempre hay algún amigo ignorante de que el amor es básicamente una decidida y subjetiva voluntad de equivocarse y que se empeña en proporcionarnos una visión escatológica del objeto amoroso, en presentarlo bajo una apariencia de objetividad que nos apea de la ilusión y nos instala en territorio racional: ¿por qué la gente va a querer huir del paraíso? ¿Por qué toman las embajadas al asalto y se echan a un mar infestado de tiburones en un neumático de camión? Yo le explicaba a mi amigo lo que hay que explicar en estos casos, pero él seguía sin ver clara la relación entre el bloqueo norteamericano y el encarcelamiento de los homosexuales en Cuba”.

Del mismo modo, los otros nos dirán que Pinochet (pese a sus más de 40.000 víctimas) salvó a Chile del comunismo; que Somoza “era un hijo de puta, pero era nuestro hijo de puta” (Cordell Hull dixit, secretario de Estado de Roosevelt); o el apoyo de EEUU a Videla en Argentina nos lo explicarán como un factor de estabilidad en la zona.

Hay otro camino, por supuesto. Pero exige leer, pensar, buscar si lo que se dice es cierto. Lo fácil es dejarse atrapar en los hunos o los hotros. El otro camino nos demanda juzgar los hechos sin colores y sin nombres: no fiarnos nunca de lo que nos digan en primera instancia, investigar y ser críticos. Y nunca conformarnos con lo menos malo. Además, no tomar los hechos como algo personal, guardar distancia y no hablar por boca de un hooligan. El problema, sobre todo con la izquierda, es que tiende a analizar no a partir de los hechos, sino de los sentimientos que esos hechos le provocan.

Yo no tengo ideología, tengo ideas, sujetas en todo momento a revisión por parte de otra persona que aporte las suyas.

El otro tema ha sido la victoria de Donald Trump en las elecciones norteamericanas. Lo más divertido han sido los memes. Parecía que llegaba el apocalipsis, y que de repente millones de personas cruzarían la frontera con México en sentido contrario.

Como siempre, las cosas no son tan simples. Al fin y al cabo, el sistema norteamericano tiene dos factores que van a suavizar mucho las medidas que pueda llegar a tomar Trump: uno, el sistema de contrapesos que existen entre los tres poderes (ver aquí en página 22); y dos, la inexistencia de la disciplina de voto en congresistas y senadores.

La causa principal de lo que ha pasado es que la gente quería un cambio. La clase media norteamericana está harta de trabajar más horas por menos dinero, de no poder afrontar la educación de sus hijos, de que se cierren empresas y se deslocalicen en Méjico o en China. Y Trump ha sido el único que se ha preocupado de ellos. Con argumentos y propuestas estúpidas, cierto; por un personaje zafio, ignorante, patán, maleducado (qué diferencia con Marco Rubio, por ejemplo), y al que ni siquiera su propio partido ha apoyado hasta dos semanas antes de las votaciones. Pero finalmente ha sido el establishment contra un outsider. Que haya ganado un tipo como Trump habla muy mal…de sus rivales.

Por otro lado, Clinton ha sido la peor candidata que los demócratas podían presentar: simboliza como ningún otro el régimen establecido, contra el que el americano medio ha querido rebelarse. Y yo no creo que Sanders hubiera obtenido mejor resultado: muchos lo perciben como demasiado izquierdista, aun no teniendo la rémora de formar parte de establishment ni haber mentido o estar acusado de corrupción. De hecho, creo que mucha gente que votó a Sanders se ha quedado en casa. Los votos republicanos en los tres últimos procesos electorales no han variado demasiado (siempre en torno a los 62 millones), pero Hillary obtuvo 5 millones menos de votos que Obama en 2008.

La gente ha comprado medicina populista, soluciones simples llenas de testosterona para aliviar frustraciones ciudadanas: está claro que Trump no va a obligar al Gobierno de Méjico a construir un muro, ni va a hacer que las más de 1.500 empresas norteamericanas que fabrican muy cerca de la frontera de Méjico vuelvan a EEUU. Igual que aquí compran esa medicina muchos millones. Allí la red de seguridad se llama contrapesos del poder, aquí es la pertenencia de España a la Unión Europea. Luis del Pino hizo un ejercicio divertido recogiendo unas cuantas frases (por ejemplo: “Los tratados de libre comercio que quieren aprobar representan muchos billones, controlados por algunas naciones, corporaciones y lobbies; por todos aquellos que manejan los resortes del poder político, junto con sus intereses globales”), y proponiendo a los lectores que adivinasen el autor. Y la solución fue sorprendente. O no tanto.

El por qué en España, Italia y Grecia el populismo es de izquierdas y en el resto de Europa de derechas es una cuestión de la que hablamos el otro día en la comida. Para la próxima entrega. Y Roberto, prometo citarte.

PEDRO, LA TÁCTICA DEL SALAMI Y EL CULTIVO DEL ODIO

2 noviembre, 2016 1 comentario

Está todo en la Historia y en los libros. O casi. La demonización que estamos viendo estos días contra los diputados del PSOE y la propia gestora por abstenerse para permitir la formación de un Gobierno después de prácticamente un año me ha recordado los sucesos en la Europa del Este después de la Segunda Guerra Mundial. Y más concretamente la táctica del salchichón.

En Hungría el secretario general del Partido Comunista húngaro, Mátyás Rákosi (hijo de carnicero), acuñó la expresión “táctica del salchichón”: cualquier pieza de salchichón, por grande que sea, si se va cortando rodaja a rodaja se acaba con ella. Lo mismo hizo él con el resto de partidos políticos, tal y como cuenta Alicia Delibes en este artículo. En noviembre de 1945, en las primeras elecciones libres, el partido comunista sólo obtuvo el 17% de los votos. Mediante cazas de brujas, acusaciones de fascistas, purgas y persecuciones, obligaron al resto de partidos a desaparecer. En 1949 ya sólo había un partido, que ganó las elecciones de la ya entonces “República Popular”.

Podemos ha ido aplicando esta táctica primero en IU, cortando las rodajas de Llamazares, Cayo Lara, Luis García Montero; o expulsando a 5.000 afiliados de la Comunidad de Madrid. El resultado lo tenemos a la vista: Alberto Garzón en el número 6 de la lista por Madrid y con pocas palancas de poder dentro de Podemos. El siguiente paso es el PSOE: con Pedro Sánchez como cuchillo cortador ya han comenzado el corte del salchichón socialista. Mafia, IBEX 35, golpe de Estado, fascistas, burgueses, neoliberales, traidores, son algunas etiquetas aplicadas. Sobre el tema de las etiquetas, cito literalmente de la tesis doctoral de Íñigo Errejón:

“El proceso de construcción de hegemonía se revela así como una dinámica de permanente negociación, hibridación y pugna por la institución del sentido y por la fabricación y apropiación de los significantes reconocidos como valiosos por la comunidad política – “patria”, “justicia”, “cambio”- así como por la atribución al adversario de los significantes denostados, que aíslan y estigmatizan: “élites tradicionales”, “corruptos”, “neoliberales”, vendepatrias”. No se trata de un juego de suma cero, de una confrontación “plana” y absoluta, sino de innovación y construcción. Es una “guerra de posiciones” en el sentido más literal del término gramsciano: una lucha por realinear las posiciones, ordenar el campo político de tal forma que genere consenso para el actor hegemónico y la obligación para los adversarios integrarse como subordinados o permanecer en los márgenes del consenso social. “ [ps.580-581 de su tesis doctoral sobre «La lucha por la hegemonía durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un análisis discursivo».]

Y Pedro Sánchez hará como Alberto Garzón o Tania Sánchez, y tratará de entregar el PSOE a Podemos presentándose de nuevo a secretario general. Pero creo que el PSOE va a ser un salchichón más duro de cortar que IU. El por qué en las negociaciones anteriores con el PSOE para formar Gobierno Podemos quería el ministerio del Interior es por lo mismo que el partido comunista checo tras la Segunda Guerra Mundial quería controlar la policía, el ejército y la administración pública.

Por cierto, que el salchichón se puede cortar hacia dentro también. Así que Errejón que se vaya tentando la ropa, por si acaso.

Por otra parte, la Coordinadora 25S montada contra la investidura de Rajoy no es más que un movimiento golpista que trata de presionar para imponer la voluntad de unos pocos sobre los votos de todos los españoles. Nos guste o no, la decisión del PSOE no la han tomado siniestros personajes en oscuros despachos, sino representantes del PSOE legítima y democráticamente elegidos por los afiliados, y en su elección se han cumplido escrupulosamente sus estatutos. Qué pereza tener que volver a explicar que abstenerse para que pueda haber un Gobierno después de un año, y no tener que ir a las urnas de nuevo, no es apoyar a la derecha, y que el PSOE estaba en una situación muy buena para poder influir en la política de ese Gobierno. Ya lo expliqué con detalles aquí. Y a mí me fastidia mucho que el PP sea el partido más votado, pero si jugamos según las reglas hay que respetarlas. Tsevan Rabtan, en un post sensacional (léanlo despacio, merece mucho la pena) rebate los argumentos del manifiesto uno por uno. Entresaco este párrafo:

La posibilidad de un Gobierno alternativo al actual del Partido Popular ha provocado los movimientos de la oligarquía [la oligarquía son los señores diputados escogidos por los españoles en elecciones libres y secretas. En dos. En las segundas hay más diputados del PP que en las primeras] que han actuado en Ferraz primero [los que han actuado en Ferraz son representantes de los afiliados de un partido político, elegidos en un congreso de ese partido] y en el propio Congreso de los Diputados después [los que actuarán en el Congreso son diputados elegidos por los españoles hace apenas tres meses con todos esos datos —esa mafias en las que tanto se hace hincapié— conocidos por los ciudadanos: pueden votar lo que les dé la gana. Son completamente libres. Como lo son los diputados de Podemos e IU —los que no han obtenido mayoría para gobernar— también elegidos por los ciudadanos libremente]. El objetivo es el mismo que cuando el PSOE se alió con el PP para la reforma del artículo 135 de la Constitución: una gran alianza para blindar el Régimen del 78 ahora que se tambalea [se tambalea porque la gente se resiste a votar a los que se lo quieren cargar, naturalmente; de haber obtenido Unidos Podemos mayoría absoluta con este régimen eso demostraría que la democracia funciona y ese Gobierno con Pablo Iglesias de Presidente sería perfectamente legítimo] .

Y el señalamiento en las redes sociales ha comenzado. Este es el tweet que le han dedicado a Jaime Berenguer:

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Y si alguien tiene dudas, la prueba del algodón: los aplausos de sus líderes tanto a Rufián como al representante de Bildu (justificando los asesinatos de ETA). Lo de Rufián merece capítulo aparte. Un discurso para simples mentales, lleno de faltas de ortografía, que un buen samaritano tuvo la cortesía de corregir y devolver, a ver si aprendía algo el muchacho. Un relato en el que mezcla churras con merinas, al más puro gusto de la demogogia populista. Por ejemplo, cuando se puso a recitar supuestos mensajes de “militantes socialistas”: “cobro 884 € por 168 horas al mes. Vivan con esto una temporada y se les pasarán las ganas de apretar ese botón”. A ver. Tendremos que saber qué hace este señor, qué estudios y qué experiencia tiene, y qué pasos ha dado por mejorar su situación laboral. Pero aparte es como si fuera el PP el que le paga. Si gana ERC Rufián (que gana algo más de 884 € al mes) seguro que le complementa el sueldo a este señor. O si Cataluña es independiente se lo suben a 2.000 al día siguiente. O si hay un Gobierno Frankenstein. O si mañana se proclama la República. Y que haya gente que se trague estas patrañas…

Pérez Reverte lo clavó cuando escribió lo siguiente:

Y no sólo eso. Porque en el caso Rufián, y de tantos como él, se da otra circunstancia aún peor: el abandono de la gente, de los ciudadanos decentes, en manos de la gentuza política local. A cambio de gobernar de cuatro en cuatro años, los sucesivos gobiernos de la democracia han ido dando vitaminas a los canallas y dejando indefensos a los ciudadanos. Y ese desamparo, ese incumplimiento de las leyes, esa cobardía del Estado ante la ambición, primero, y la chulería, después, de los oportunistas periféricos, dejó al ciudadano atado de pies y manos, acosado por el entorno radical, imposibilitado de defenderse, pues ni siquiera las sentencias judiciales sirven para una puñetera mierda. Así que la reacción natural es lógica: mimetizarse con el paisaje, evitar que a sus hijos los señalen con el dedo. Tú más catalán, más vasco, más gallego, más valenciano, más andaluz que nadie, hijo mío. No te compliques la vida y hazte de ellos. Así, gracias al pasteleo de Aznar, la estupidez de Zapatero, la arrogancia de Rajoy, generaciones de Rufiancitos han ido creciendo, primero en el miedo al entorno y luego como parte de él. Y van a más, acicateados por la injusticia, la corrupción y la infamia que ven alrededor.

Y todo esto construyendo un discurso del odio, sacando a pasear a Franco otra vez, tratando de ganar la Guerra Civil con casi 80 años de retraso. Sin aportar soluciones a los problemas de los españoles y creando otros donde no los había. Lo de Ada Colau y la estatua de Franco sin cabeza es de película de Berlanga. Qué ganas de poder hablar de cómo reducir el desempleo, cómo acabar con las muertes por violencia de género, de qué forma conseguir que no haya personas en riesgo de exclusión social, o de qué manera podemos conseguir que el empleo deje de ser precario.

Pero es más fácil dejarse llevar por el odio, crear muñecos de pim-pam-pum a los que aporrear convenientemente, repetir eslóganes como loros; y “cabalgar contradicciones”, como estar a favor de las renovables y al mismo tiempo de las subvenciones al carbón (responsable del 70% de las emisiones de CO2); estar en contra de la inversión-pelotazo y especular con la venta de una vivienda protegida, pagada seguramente por su padre procesado por las tarjetas black (Ramón Espinar); odiar a los mercados y amar la emisión de deuda pública (afirmando acto seguido que la que se considere “odiosa” no se va a pagar); acceder al Parlamento Europeo con un programa electoral proponiendo la salida de la UE, la desobediencia a Bruselas, y luego afirmar que son profundamente europeístas, y lamentar el Brexit.

Y en el fondo la culpa de todo la tienen el PP y el PSOE. Tolerando y amparando su corrupción, y permitiendo la de CiU en Cataluña, muchas personas de buena fe han caído en estas maniobras. Pero el pueblo es soberano. Aún así, el 70% del Congreso es PP-PSOE- C’s (muy tocado al “régimen” no lo veo).

Y para finalizar, decir que me encanta el tweet que ha fijado en su perfil mi amigo Jaime Berenguer: en España sí hubo un partido político decente. No solamente no robó sino que además persiguió la corrupción. Sólo tiene 47 retweets y 41 me gusta. El pueblo, nuevamente, ha hablado.

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DOCE DE OCTUBRE: ¿NADA QUE CELEBRAR?

13 octubre, 2016 1 comentario

No me he podido resistir a escribir brevemente unas palabras acerca de las reacciones a la celebración de la fiesta nacional el 12 de octubre. En primer lugar, decir que en mi opinión la fiesta nacional, en consonancia con otros países de nuestro entorno como Francia o EEUU, debería situarse en una fecha significativa para el país, como el 6 de diciembre o el 2 de mayo, mejor que el 12 de octubre, declarada como tal por el régimen franquista en 1958.

Dicho esto, recojo las razones por las cuales la extrema izquierda y los nacionalistas repudian la celebración del 12 de octubre: es una fiesta instituida por Franco; que celebra un estado monárquico; festeja el genocidio de los pueblos indígenas de América y la explotación colonial. Pablo Iglesias dijo que su lugar está “con la gente”, trabajando “en la defensa de los derechos y la justicia social en este país”, y no en celebraciones “comiendo canapés” mientras la ciudadanía sufre. [Pues le recuerdo al señor Pablo Iglesias fue con esmoquin a comer canapés…a la gala de los premios Goya. Debe ser que los canapés de los Goya no hacen sufrir a la gente. Por cierto, ya he descubierto de qué gente habla este señor, y es de la gente que le vota a él.]

De los nacionalistas ni hablo: su objetivo es destruir España, cualquier excusa les sirve, y en ello están mientras se les permita, infringiendo la ley a voluntad, como ha ocurrido hoy en el Ayuntamiento de Badalona. Mientras sean las leyes vigentes las que se infringen, tiene que haber consecuencias, y espero que las haya. Lo más triste es la izquierda que les jalea y les ríe las gracias, no vaya a ser que me llamen facha…Y así nos va.

Sobre el tema de la fiesta instituida por Franco ya he manifestado mi opinión: debería ser otra fecha, pero cambiarla exige consensuarlo entre todos los partidos políticos. Sin embargo, ya que en la actualidad es el 12 de octubre, sí creo que es algo a celebrar el hecho de compartir una misma lengua y cultura 560 millones de hispanohablantes.

El tema del descubrimiento de América es otra cosa. Es de una ignorancia supina propagar estos argumentos.

En primer lugar, la Historia ha progresado mediante la guerra y la conquista. Avergonzarse del descubrimiento de América sería como si los griegos se avergonzaran de las guerras del Peloponeso o los romanos de la guerra de las Galias, o de las guerras púnicas. Los dos grandes imperios a la llegada de los españoles, aztecas e incas, no se caracterizaban por una civilización exquisita: entre los aztecas el canibalismo era parte de la religión oficial y algo institucionalizado; la esclavitud era algo habitual, así como las torturas, los sacrificios humanos y las violaciones.

En segundo lugar, comparativamente, España fue el país colonial que más y mejor se preocupó de los indígenas y de las personas que vivieron allí: España creó 23 universidades (por ninguna Portugal e Inglaterra), leyes protectoras de los indígenas (las Leyes Nuevas en 1542 prohibieron la esclavitud de los indios: en 1547 Carlos I, tras 50 años de existencia de la encomienda, considera que los indios han adquirido el suficiente desarrollo social como para que todos deban ser considerados súbditos de la Corona como el resto de españoles), y varias ciudades (México, Lima, Santa Fe de Bogotá) que podía rivalizar con las más importantes del mundo. El 95% de la población indígena pereció por las enfermedades que llevaron allí los españoles y para los que no tenían defensas. Todas las comparaciones son odiosas, pero los EEUU tienen bastante más de qué avergonzarse en la forma en que colonizaron y exterminaron a los indios norteamericanos: la matanza deliberada de 75 millones de bisontes que constituían su sustento; su exterminio y paulatino arrinconamiento en reservas; y las deplorables condiciones de vida en ellas. Nada que ver con el trato de los indígenas en los territorios españoles, donde eran súbditos de la Corona, que fueron eso sí obligados a asimilar la cultura española, pero donde el propio mestizaje es un síntoma de integración. De hecho, en las Cortes de Cádiz estaban representados lo que no eran colonias españolas, sino territorios de Ultramar. Esta es la lista de los 69 diputados de Ultramar de las Cortes de Cádiz, cada uno de ellos elegido por su provincia correspondiente. Además los indios tenían derecho a la propiedad de las tierras. Igual que al norte del Río Grande, vaya.

En tercer lugar, los que realmente explotaron y marginaron a los indígenas (y en fechas más recientes) fueron los criollos, ya siendo estos países independientes de España. De hecho desde su independencia, las nuevas repúblicas anularon estas leyes y quitaron a las comunidades indígenas las tierras que la Corona Española les había reconocido como propias desde que fueron conquistadas. Solamente un ejemplo, y hay muchos más: el pensamiento antiindio se hizo doctrina oficial en la Argentina del siglo XX, justificando el genocidio, el destierro y el saqueo. En un libro de geografía, aprobado como texto escolar por el Ministerio de Educación, y escrito en 1926 por el profesor Eduardo Acevedo Díaz, se podía leer (…) “La República Argentina no necesita de sus indios. Las razones sentimentales que aconsejan su protección son contrarias a las conveniencias nacionales”. El general De Rosas llevó a cabo un exterminio sistemático de los indígenas de la Patagonia en el siglo XIX. Más adelante, en 1878 el gobierno de Avellaneda, a través del ministro de Guerra, Adolfo Alsina, impulsó una campaña para el aniquilamiento de las comunidades indígenas a través de una guerra ofensiva y sistemática.

En el fondo lo que subyace, aparte de los complejos y la obsesión de la izquierda con la dictadura y con Franco, como ya he comentado en otra ocasión, es el mantra de que Occidente tiene la culpa de todos los males del Tercer Mundo. Y eso perdone usted, pero con matices. Primero, no se puede asimilar el proceso colonizador de los siglos XIX y XX al descubrimiento de América, porque no tiene nada que ver; segundo, hay que analizar la responsabilidad de cada país una vez alcanzada la independencia: en Sudamérica hay Chiles y hay Venezuelas. Y tercero, no se puede hacer un totum revolutum abarcando continentes distintos y épocas separadas por cientos de años, y mucho menos aplicar el sofisma de analizar civilizaciones con siglos de diferencia a los ojos de hoy. Platón, desde ese punto de vista, nos va a parecer en La República que hace apología del nazismo. Y no es eso. No es eso.

LA OPORTUNIDAD PERDIDA (DEL PSOE)

5 octubre, 2016 2 comentarios

Si mi abuelo, fundador de la UGT en Albacete y militante (besterista) del PSOE levantara la cabeza, la volvería a esconder a toda leche.

El PSOE y por extensión Pedro Sánchez han desperdiciado una gran oportunidad de haber cambiado el signo perdedor de las últimas citas electorales. En mi opinión, hubiera sido mucho más inteligente abstenerse en el último momento posible en la sesión de investidura, alegando sentido de Estado, para evitar que el país siga sin Gobierno, que nos caiga una multa de 6.000 millones de euros por no tener presupuestos, permitir que gobernara la lista más votada, y explicar que permitir ese Gobierno no es “apoyar”, “pactar” o “votar” a la derecha, tal y como ha indicado el presidente de Asturias y asimismo de la gestora. Luego las leyes hay que votarlas, y el PP no tiene mayoría, ni siquiera con Ciudadanos. Aunque tenga la mayoría en el Senado, la consecuencia es que sólo va a retrasar que las leyes se aprueben finalmente. Y sobre todo, que una vez comenzada la legislatura, tendría la bota de sus 85 diputados en el cuello del PP para poder forzarle a votar leyes que permitan los consensos tan necesarios para España.

Pero eso ocurriría en un país normal, no en el nuestro.

Tenemos un electorado que funciona por impulsos y emociones, no por razonamientos más o menos elaborados. Y tal y como magistralmente ha descrito mi amigo Antonio Cervero en su serie titulada “Manipulación psicológica y partidos políticos”, el PSOE ha utilizado dos tácticas: lo que Antonio denomina “discurso bastante idiotizante e infantil (el discurso infantil es una estrategia de manipulación ampliamente estudiada que limita el pensamiento) fundamentado en el estereotipo de erigirse como el partido prototipo de izquierda defensor de los trabajadores”; y por otro, “haber configurado una red clientelar de la que depende el sustento de muchas familias. Esto lo podemos ver en Andalucía”. La pérdida paulatina de poder, asociada a los nefastos resultados electorales, y la comida de tostada por parte de Podemos (la gente ha sustituido al pueblo o a los trabajadores) ha generado la debacle en la que están sumidos. Junto con otro elemento no desdeñable: sus franquicias en Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares. País Vasco y Galicia compiten por ser más nacionalistas que los propios nacionalistas. Y eso en Castilla-La Mancha o Aragón, por ejemplo, no ayuda mucho. Por ejemplo, las multas que el Gobierno de Baleares va a imponer a aquellos que no rotulen en catalán, o las empresas que no contraten empleados que hablen catalán. En esto Ciudadanos está siendo un alumno aventajado, diciendo que hay que pasar página en el País Vasco o que en Cataluña “urge una solución política, que para C’s pasa por una reforma de España en la que Catalunya juegue un papel “protagonista” y no de “mero espectador”. Al respecto decir que, según fuentes del PSOE, Pedro Sánchez tenía fijado un acuerdo con Podemos que conllevaba 2 referéndum: secesión de Cataluña y Monarquía.

Acierta el presidente de la gestora Javier Fernández cuando dice que Pedro Sánchez ha podemizado el PSOE. Le falta decir que Zapatero fue el germen del surgimiento de Podemos, y que Nicolás Redondo Terreros ya dijo eso de que si jugamos a ser Podemos, ganará Podemos. En un artículo excelente razona por qué ha sido todo un tremendo error: “A la vez, la abstención condicionada, que no tiene nada que ver con los gobiernos de coalición, habría permitido al PSOE ser el dueño de las llaves de la legislatura, pudiendo acometer las reformas imprescindibles para apuntalar el sistema”.

Se les olvidan varias cosas a los podemitas que llamaron “golpe de Estado antidemocrático” a la dimisión de varios miembros del Comité Federal para provocar la caída de Sánchez: que la democracia tiene sus normas, que los Estatutos son las leyes de los partidos aprobadas por sus afiliados, y como tal deben ser cumplidos; y que los órganos de representación son elegidos por éstos, y deben cumplir con sus competencias estatutariamente reconocidas. Vamos, cosas de primero de democracia.

Carlos Martínez Gorriarán afirma que lo que ha descolocado a la socialdemocracia actual es lo siguiente: “El nuevo bipartidismo o bipolarización política no va a ser entre izquierda y derecha, sino entre “partidos de orden” y “partidos gamberros” (generalmente populistas). Los “partidos de orden” no necesitan tener una ideología clara, ni ser atractivos para sus votantes: su programa es hacer que las cosas importantes funcionen más o menos. Es decir, que los hospitales funcionen, las escuelas abran, el transporte público circule, las pensiones se paguen regularmente, los funcionarios cobren, las empresas puedan trabajar, internet siga creciendo y los cajeros automáticos te den tu dinero (…) Esta polarización ha descolocado a la socialdemocracia en muchos países, y amenaza acabar con el Psoe, que sigue aferrado al viejo paradigma agotado de la distinción izquierda-derecha. El Psoe no ha sabido optar a ser “partido de orden” y no tiene nada que hacer disputando el espacio de los “partidos gamberros” como Podemos, la CUP, ERC o Bildu”.

Discrepo parcialmente de este análisis, porque en la realidad la distinción izquierda-derecha sí que sigue vigente en la cabeza muchísimos votantes a la hora de votar. De hecho, el mantra del “NO” es contra las “políticas de la derecha y los recortes” del PP. Y si Podemos les ha comido la tostada ha sido no por aparecer como “más gamberros”, sino por aparentar ser más defensores de los trabajadores, más “de izquierdas”. Y por supuesto que el hecho de que el PSOE sea el partido más corrupto en cantidad y calidad (tanto por causas abiertas como por millones de euros defraudados) en el mapa de la corrupción en España ayuda y mucho. Pero sí que es cierto que el PSOE tenía dos formas de enfrentarse a eso y ha escogido la peor: intentar ser más podemitas que los podemitas, al igual que en las CCAA nacionalistas ha elegido ser más nacionalista que los propios nacionalistas, con idénticos y desastrosos resultados.

Yo diría que hay una distinción en mi modesta opinión más importante: partidos del sistema y de fuera del sistema. Es decir, los que (aunque alguno se disfrace de antisistema para cazar votos de incautos) son partidarios de mantener el statu quo, blindarlo y aprovecharse de sus prebendas; y aquellos que quieren reformar de raíz el sistema y hacerlo más democrático y limpio. UPyD lo intentó y fue echado por los electores, por los poderes fácticos y también por sus propios errores. Los partidos del sistema no están en contra del Cupo Vasco, ni de una financiación especial para Cataluña, ni de reformar la Justicia, ni de despolitizar el sistema (medios de comunicación públicos, consejos de administración, CGPJ, etc).

Está en la mano del PSOE revertir la situación actual, volviendo a ser un partido nacional, no podemizado como ahora lo está,  y no nacionalista, y limpiar la corrupción que le ahoga. Siempre es jugar un poco a política ficción, pero si Zapatero no hubiera sido secretario general del PSOE, creo que ni Ciudadanos ni UPyD hubieran existido. Porque no hubieran sido necesarios.

El jugador que siempre quise ser

11 septiembre, 2016 Deja un comentario

Escribí esto hace mucho tiempo y ahora lo veo…

Spanish to Salt Lake

imagesNo es Michael Jordan. Ni Larry Bird. Ni Magic Johnson, ni Kareem, ni Lebron. ‘Yo no he visto a nadie tan increíble’, acredita de hecho Magic Johnson, que admite que tomó prestado el término ‘showtime’ de nuestro protagonista. Fue jugador de Utah Jazz, pero no es Karl Malone ni John Stockton. Fue mi primer ídolo, cuando vi una película de super 8 hace muchos años, era un jugador blanco que hacía unas cosas increíbles con el balón. Estaba loco, o eso parecía. Y yo intentaba imitar aquellas cosas que creía recordar, que había visto una sola vez hace muchos, muchos años, incluso dudaba de haberlas visto…

No era alto, ni musculoso. No saltaba mucho. Metía todo lo que tiraba, o eso me parecía a mí, al menos. Pero hacía unas cosas con el balón alucinantes. Años después, Phil Jackson y Tex Winter estaban viendo un video, muy parecido al…

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OTRA RUTA EN MOTO POR EL CABO DE GATA

28 agosto, 2016 Deja un comentario

En junio de 2014 hicimos un viaje en moto por el cabo de Gata, exploramos bastante y quedó descrito todo ello en esta entrada. Este año, por diversas razones, ha sido un año bastante complicado. De hecho, no sabíamos si tendríamos vacaciones. Al final y en el último momento decidimos repetir moto por el cabo de Gata y atar algunos cabos que quedaron sueltos en el primer viaje. No voy a repetir información ya reseñada en la anterior entrada, aunque me referiré a sitios comunes. Recomiendo para los que no lo hayan hecho leer primero la entrada anterior.

En primer lugar, el hotel donde decidimos quedarnos es sensacional. Está en Garrucha y se llama hotel Tikar. Hotel pequeño, muy bonito, bien ubicado, y atendido por personas muy amables y que te hacen sentir como en casa. Sean y Beatriz, los dueños, se preocupan que no te falte de nada. El restaurante es excepcional, y la vinoteca es un valor añadido: a Sean le gusta mucho y entiende de vinos, y bien que se cuidó de demostrarlo. El espacio de la piscina es relajante y acogedor, desayunar en él es un lujo. Podéis ver fotos en el enlace del hotel. La moto la pudimos aparcar justo enfrente de la vinoteca.

Sean y yo

Sean y yo

Decir que en esta ocasión sí que encontramos el bar de Jo. Fuimos a la Isleta del Moro y luego a Los Escullos. La Isleta del Moro estaba bastante superpoblada, y hay varias playas que la rodean de buena calidad (excepto la del pueblo, pequeña y con piedras). Aunque reservamos mesa en un restaurante con antelación, parecía haber muy pocos locales en el pueblo para comer, por lo que estaban desbordados y tardamos en comer muchísimo. También en otra ocasión intentamos ir a Agua Amarga y nos tuvimos que dar la vuelta por el fenomenal atasco que llevaba la carretera. Cosas de la globalización (a la española).

La Isleta del Moro

La Isleta del Moro

Los Escullos me gustaron mucho más. Es una playa de piedras, pero con el agua cristalina donde la gente va a hacer buceo. Y aprovechando la proximidad nos fuimos al bar de Jo. Sigues en dirección al camping y justo antes hay un camino de tierra. Siguiendo el camino durante un rato (hay que tener cuidado porque parece que nos hemos perdido) se llega al garito.

Objetivo conseguido, la bañera del bar de Jo

Objetivo conseguido, la bañera del bar de Jo

El bar tiene su gracia: consiste en unas cabañitas de madera unas al lado de otras, y una camarera que parece salida de una peli de hippies de finales de los 60. A primera hora (abren a las 7) ponen música pachanguera, pero luego ya empieza el rock. Debe tener bastante éxito en verano, porque hay dos parkings fuera. Pero con la moto, si no hay demasiadas dentro, puedes pasar una pequeña puertecita de madera y aparcar en la barra (casi). Así lo hice, y luego la tuve que quitar, porque la Electra azul a la que no dejaba salir resultó ser la moto de Jo. Allí conocimos a un chico de Sevilla, Jose (alias el Barón Rojo), que había llegado en el día y acababa de encontrar sitio para dormir. Compartimos cervezas e historias varias. Su moto es muy chula, abajo la podéis ver.

La moto del Barón

La moto del Barón

Y ese mismo día compramos una pieza imprescindible para la moto: una sombrilla. Buscamos al salir de Madrid una plegable que pudiéramos llevar en la moto, pero no encontramos. Al final compramos una de 1,60 que no quedaba mal, como podéis comprobar. Pasamos al lado de una patrulla de la Guardia Civil y no nos dijeron nada. Y evidentemente tiene su utilidad cuando vas a la playa.

La sombrilla, en rojo como la moto

La sombrilla, en rojo como la moto

Playas: mi playa favorita de todos modos es la de Carboneras. Aunque el panorama es bastante feo por los edificios industriales y la maquinaria en el horizonte, el agua está muy limpia y hay muchísimos peces para hacer snorkel muy cerca de la orilla. Así que si te gustan como a mí las playas piscineras (sin olas) y con muchos peces para sentirte como dentro de una pecera, este es tu sitio. Entre Carboneras y Mojácar hay otra cala pequeñita y muy chula, de cuyo nombre no quiero acordarme, pero aquí está la foto.

La cala sin nombre

La cala sin nombre

Comida: respecto de la manduca, hay en Garrucha un sitio estupendo para comer que se llama El jardín de la paella. Los arroces están muy buenos, así como el pescado fresco, aunque el precio oscila entre 30 y 40 euros por persona. También en Carboneras recomiendo los restaurantes pegados a la playa, más baratos y de buena calidad.

En resumen, me encanta este sitio; aunque en agosto había sitios un poco petados de gente, todavía puedes extender los brazos en la playa y no tocar nada alrededor. Y la carretera de Vera a Carboneras sigue siendo de las más chulas que conozco. Próximamente prometo vídeo con música en marcha por esta carretera.