ESOS COJONES, EN DESPEÑAPERROS

Este país no tiene arreglo. Definitivamente.

Tenemos una comunidad autónoma cuyo gobierno ha declarado por escrito su insumisión a las leyes del Estado gracias al cual existe como tal. Donde el partido gobernante ha hecho un “banco malo” consigo mismo, dejando la actual marca para afrontar su responsabilidad en los casos de corrupción en la que se encuentra implicado (15 sedes se encuentran embargadas por el caso Palau), y los créditos y deudas que tiene en la actualidad (3,5 millones de euros que piensan enjugar con la venta de su sede principal a unos inversores chinos), y creando una nueva como una especie de fresh start. Donde se ha convocado un referéndum ilegal sin que haya pasado nada. Donde su deuda pública está calificada como bono basura.

Donde se recorta en sanidad y educación, pero aumentan las partidas presupuestarias destinadas a la difusión de la lengua catalana o a “embajadas catalanas” en el extranjero. Donde un pequeño comerciante se gasta 20.000 euros en abogados por rotular en castellano, o se incumplen de forma reiterada sentencias del Tribunal Supremo o del Tribunal Constitucional.

Pero lo importante es el fútbol y las esteladas.

Como dice Vicente Torres hablando de este mismo asunto: “La ingenuidad puede mover a compasión cuando el perjudicado por la misma es el propio sujeto que la sufre, pero cuando incurren en ella los encargados de cuidar bienes ajenos, en este caso los intereses de la sociedad española, es criminal (…) Los nacionalismos han hecho mucho daño a todos los españoles, empobreciéndoles al tener que dedicar gran cantidad de recursos en chorradas improductivas, cuando no nefastas.”

Señala acertadamente Tsevan Rabtan en un lúcido artículo que la decisión de la delegada del Gobierno en Madrid es sólo una decisión administrativa recurrible ante los tribunales, y que como tal ha sido revocada por un juzgado de Madrid. Arbitraria como muchas otras, y que podemos recurrir ante un juez.

Conclusión: el Estado de Derecho y la Ley han funcionado perfectamente, salvaguardando la libertad de expresión.

Ese mismo Estado de Derecho que se quieren cargar los que se rasgan las vestiduras invocando esa libertad de expresión, esos mismos que en su CCAA inventan tribunales de excepción como el CAC para silenciar medios de comunicación, en la mejor tradición totalitaria; y que persiguen a los comercios que rotulan en el idioma común. Los mismos que incumplen sistemáticamente el artículo 11.4 de la ley 12/2009, de 10 de julio, aprobada por el tripartito:

“En el curso escolar en el que los alumnos inicien la primera enseñanza, las madres, los padres o los tutores de los alumnos cuya lengua habitual sea el castellano pueden instar, en el momento de la matrícula, y de acuerdo con el procedimiento que establezca el Departamento, que sus hijos reciban en aquélla atención lingüística individualizada en esa lengua”.

Ley que se encuentra recurrida ante el Tribunal Constitucional desde hace 6 años (no hay prisa…), y que es contraria a la actual ley educativa estatal vigente.

Pero esperen, que ahora viene lo mejor.

Hemos llegado al absurdo de que la LOMCE, que teóricamente garantiza la libertad de elección de lengua en la que los niños pueden estudiar, establece (Disposición adicional trigésima octava) que si alguien no puede inscribir a sus hijos en un colegio público en el que se estudie en castellano o en bilingüe, porque la administración autonómica no lo contempla (sic), el Estado les permite matricularlos en un colegio privado, y luego se compromete a pagar a la familia ese coste. Acojonante. Si una CCAA se niega a cumplir la ley, no pasa nada, y el Gobierno central asume las consecuencias.

Con todo lo que hay en marcha, y vamos a poner el foco en las banderitas, y en qué se puede o no introducir en un campo de fútbol.

Ante este panorama, a la Delegada del Gobierno, al partido que la nombró y al Gobierno en funciones: esos cojones, en Despeñaperros.

La democracia no se distingue porque la gente pueda votar. En las dictaduras y en los regímenes totalitarios se vota, y a veces mucho. Lo que distingue la democracia es que las libertades están protegidas, incluida la libertad de expresión de aquellos que quieren acabar con la libertad de expresión de los no afectos y con el propio Estado de Derecho.

Y otra cosa más: que la ley vigente se respeta, incluso por los cargos públicos, y si no se hace, hay consecuencias. De eso andamos un poco más escasos, porque el Gobierno no parece muy por la labor. Pero eso da igual, porque aquí nunca pasa nada.

 

ELOGIO DE LA LOCURA

3 mayo, 2016 2 comentarios

Yo estoy loco es la primera novela de Vicente Torres. Vicente es un magnífico escritor y buen amigo, autor de obras muy interesantes, como 1978, el año en que España cambió de piel, o Valencia, su mercado central y otras debilidades. Es asimismo un prolífico articulista, al que podéis seguir en Periodista Digital en su columna Punto de Vista. Nuestro amigo Eugenio García de Paredes hizo una magnífica presentación del libro en Madrid, que podéis ver aquí.

Yo estoy loco

La novela trata de las peripecias de un joven cubano homosexual que emigra a España para tratar de ayudar a su madre enferma. Su ingenuidad se ve rápidamente golpeada por la mala y hasta brutal actitud de las personas con las que se encuentra, que le lleva al borde de la locura; sin embargo, también experimenta la generosidad y la bondad de otras personas.

Decir en primer lugar que lo mejor de la novela de Vicente son sus personajes: el protagonista, un joven cubano homosexual del que desconocemos su nombre a lo largo del relato; su amiga Celia, que constituye su mayor apoyo para sobrellevar los sinsabores de su accidentada vida; Veremundo, que es el personaje blanco todo bondad y que supone una tabla de salvación muy importante para él; Romuá, el cisne negro de la novela, que quizá podría haber tenido más recorrido; Juan, un personaje que sólo se apunta al principio y que luego tiene un mayor desarrollo; la mujer del principal accionista de la empresa en la que trabaja, personaje silencioso que tendrá un rol importante más adelante. Estos personajes, los más importantes de la trama, pese a que son memorables por sí mismos, además son las agujas mediante las que el autor teje los hilos con los que va componiendo el vestuario de los temas que le preocupan: la política, el miedo a la libertad y a la felicidad, en qué consiste la democracia real, Cervantes y el Quijote, la Iglesia Católica, Cuba y España, junto con referencias a personajes que admira, como Fernando Savater o Adolfo Suárez. También reflejan el pecado nacional español, que es la envidia, pero también la grandeza de muchos españoles, que es la generosidad.

Hay otros personajes más difusos, como sus compañeros de trabajo, el director, la madre del protagonista, la viuda de Veremundo o los tertulianos del bar donde suele ir. Estos forman una especie de decorado humano sobre los que transcurre la acción, en vez de un fondo geográfico o físico, del que sólo tenemos aisladas referencias puntuales. La acción va progresando apoyada  en ellos como en un andamio formado por personas.

En segundo lugar, destaco el estilo indirecto utilizado en la novela. Es el protagonista quien narra de forma indirecta y desde su punto de vista todo lo que va ocurriendo. Todos los diálogos entre los personajes son narrados por el protagonista. Aquí reside la mayor originalidad de la obra, al fusionar al narrador y al protagonista en la misma persona, y por lo tanto teñir de subjetividad toda la acción.

En tercer lugar, destacar que la novela tiene sólo 141 páginas: es como un concentrado literario, quizá por la ausencia de pasajes descriptivos, que hace que la acción no descanse casi nunca; a veces brevemente interrumpida por reflexiones puntuales del protagonista. Esto hace que el libro se lea sin darnos cuenta, ya que la trama discurre fluidamente. La narración es nerviosa, intensa, con rasgos del propio nerviosismo del protagonista.

Por último, indicar que en mi opinión el personaje de Veremundo quedaría mucho más redondo sin el ceceo que caracteriza su habla; asimismo pienso que el personaje de Romuá podría haber tenido un mayor recorrido, puesto que apunta un malo con más posibilidades; y que la escena de Veremundo con los moteros no me encaja bien en el relato.

Dicho esto, recomiendo vivamente la lectura de Yo estoy loco: es un relato original con personajes muy bien construidos y memorables, y que nos dejan un mensaje de optimismo en medio de las adversidades. Citando al narrador de la historia del loco más cuerdo por antonomasia, digamos con él:”Recuperemos la cordura al ver la muerte tan cercana. Pero no nos despidamos, porque aún tenemos mucho, mucho que cabalgar”.

PD: si os ha interesado, la podéis comprar en librerías o directamente en la editorial pinchando aquí.

Jazz y cine: una pareja de hecho (reblogueado de El Viaje de Ícaro, pulsar en la imagen para ver el post original)

26 abril, 2016 Deja un comentario
 

Todos relacionamos el Jazz y el cine a través de algunas películas míticas. Lo que no es tan evidente es que hay mucho más Jazz en el cine de lo muchos podíamos pensar.

Para hablar de Jazz en el cine charlamos con Jose Fernández que desde muy joven es un apasionado de la música y eso se nota en su conocimiento.

Si después de escucharle te apetece saber algo más sobre Jazz te recomendamos su blog en el que habla de varios temas entre otros de música. (ver blog de JoseJazz),

Jose nos hace su recomendación sobre siete buenas películas en las que el Jazz es protagonista de una u otra forma. Además nos recomienda un par de documentales y nos recuerda algún programa de televisión sobre Jazz. Por cierto, como curiosidad una reseña sobre el libro “Cine y Jazz” de Carlos Aguilar del que nos han hablado en el programa 32.

Os dejamos ya con el programa 33 de este especial #JazzDay.

Ir a descargar

PD: Quisiera dar las gracias a Santiago Fernández Pascual por haberme dado la oportunidad de participar en su programa En Versión Jazz dentro de su blog El Viaje de Ícaro, ha sido una experiencia extraordinaria.

INTANGIBLES MUSICALES Y EL LADO DERECHO DEL CEREBRO

14 abril, 2016 3 comentarios

Estaba ayer viendo una master class de un guitarrista español, Javier Sánchez, que me gusta mucho y con el que tuve ocasión de hablar en una de sus actuaciones. Javier toca muy bien, pero lo que más aprecio de verdad es su modestia, su amabilidad, y el enfoque que tiene hacia el instrumento. En esta clase que podéis ver aquí comenta algo que creo que es muy importante para alguien que aborda la música desde la perspectiva que yo lo hago: “a medida que han pasado los años me he dado cuenta de que yo sabía tocar la guitarra (entre comillas), pero sabía tocar algo aprendido. Si tenía que improvisar, veía que no era capaz de tocar como los músicos que improvisan que a mí me gustan. Entonces un día se acabó, algo hay que hacer (…) Entonces lo que hice fue empezar de cero totalmente. No tanto técnicamente (…) sino musicalmente. Lo que hice fue (…) estudiar la esencia de la música, la raíz de la música. E ir construyendo a partir de ahí (…) Porque la teoría es muy fácil (…) lo difícil es tocarlo a tiempo real”.

Y después: “Con lo que más he avanzado yo (…) es sacándome de oído todo lo que pueda (…) Del estilo que sea. La teoría está muy bien (…) pero todo eso, si no escuchas música de nadie, no vale para nada (…) Lo que más me ha hecho avanzar es tocar con metrónomo, sacarme cosas de oído de la gente que me gusta y estudiar música clásica”. Dice que cuando escucha a un músico que le llama la atención, y que “tiene algo”, es que rítmicamente toca muy bien.

Y por esos azares extraños de Youtube, éste me sugirió que viera esta master class de Pedro Guerra. Lo primero que dice es que no se considera experto en ninguna cosa, ni en tocar la guitarra ni en cantar. Pero afirma que “algo sé del oficio de escribir canciones (…) aunque sólo sea por la cantidad de años [32] y la cantidad de canciones que he hecho pues tengo una idea (…) Lo que sí puedo hacer es contarles mi experiencia personal”. Dice que lo que siempre ha querido es tener un sello personal, y que siempre compuso sus canciones para él, aunque muchísimos músicos han grabado sus composiciones.

Y en tercer lugar digamos que hay grandes músicos que nunca aprendieron a leer música: John Lennon, Paul McCartney, Django Reinhardt, B.B. King, Jimmy Hendrix, Errol Garner, José Feliciano, Tom Yorke, Paco de Lucía, y otros muchos más.

A lo que voy: desde que tengo uso de razón (musical), mi primer objetivo fue tocar las canciones que me gustaban. Pero en cuanto tuve herramientas para ello (y casi sin tenerlas) lo que quería era tener mi propia voz, y expresar mis sentimientos a través de la composición de mis propios temas.

Componer un buen tema es algo para lo que creo que no hay recetas, aunque pienso que tengo algunas pistas.

Fidel Oltra escribe en su blog un artículo estupendo en el que habla de escuchar música con el lado derecho del cerebro. Sabemos que el lado derecho es el creativo, artístico, intuitivo, mientras que el izquierdo es el lógico, el matemático, el que controla el lenguaje. Por ejemplo, para aprender a dibujar bien hay que obligar a que el lado derecho tome el control. Podéis hacer el ejercicio que se muestra aquí.

Según Fidel Oltra, cuando escuchamos una canción por primera vez sin saber nada de ella prestamos atención a la música, la voz, los instrumentos, el ambiente, el ritmo (lado derecho). Pero si ya la conocemos, lo que hacemos no es escucharla, sino reproducirla mentalmente: “De esa forma, si la canción nos gusta posiblemente la iremos cantando o tarareando, o pensaremos en lo mucho que nos gusta, o en la vez que compramos el disco, o cuando la escuchamos por primera vez o simplemente la estaremos reproduciendo en nuestra mente, pero sin prestar atención a lo que escuchamos, puesto que para el hemisferio izquierdo no representa ninguna información nueva”.

A veces nos ha pasado escuchar una canción sin saber que es de un músico que no nos gusta, y percibir que el tema está bien, y al final cuando nos dicen quién es el autor, tener la sensación extraña de “pero si este tío no me gusta”. O bien cuando en la radio suena una canción que ya comenzó, no sabes cuál es aunque te suena mucho. Al cabo de unos instantes la reconoces, y te sorprendes de lo diferente que sonaba antes de reconocerla. Después, una vez reconocida, te vuelve a sonar como siempre. El lado derecho está trabajando y anulando los prejuicios de nuestro lado racional.

Fidel se pregunta: ¿Podría controlarse nuestra forma de escuchar música, tal como pretende el método para aprender a dibujar? Afirma que no lo sabe, pero yo voy un paso más allá: ¿se puede aprender a tocar y componer con el lado derecho del cerebro? Después de meditarlo mucho, creo que sí. La técnica es un medio para poder expresarte, pero lo fundamental en mi opinión es poder transformar algo que te ha sucedido o has sentido en una canción. Y ahí es infinitamente más valioso el lado creativo que el lógico.

Pedro Guerra comenta en su vídeo que se le da mejor cuando tiene que poner música a una letra que lo contrario, cuando le dan un tema ya compuesto para que le ponga letra. Y tiene sentido, porque lo segundo tiene límites y lo primero no.

Volviendo al dibujo, y poniendo un ejemplo a bote pronto, yo diría que hay dos formas de componer: una, cogiendo un acorde o una melodía e intentando hacer una progresión de forma “lógica”; y una segunda, que es empezando a tocar sin pensar en lo que haces y ver para dónde vas. Sintiendo, no pensando. Dejar de “ver” cadencias perfectas o plagales, o grados, o tonalidades, y sentir la música. Igual que en el experimento del dibujo, hay que poner la canción “del revés” y no ver gafas, manos, boca o brazos, sino líneas, curvas, rectas, colores…

Pat Metheny compara la composición a la pesca. Puedes estar preparado con la mejor caña y el mejor cebo, ir al mejor lugar, y no pescar nada. Y otro día estar casi por casualidad en un sitio con una caña barata y hartarte a coger peces. Y con eso vamos al duende, la inspiración, la musa, como lo quieras llamar. Un intangible…o no.

Y es que al final el objetivo es doble: por un lado, expresar tus sentimientos, sensaciones, vivencias mediante la composición; y por otro, conseguir llegar a los demás y despertar una emoción y un sentimiento en ellos. Eso en mi opinión es una buena canción. La técnica y la teoría es un medio: si no sabes el idioma nunca podrás escribir una obra maestra literaria, pero no hace falta saber o usar muchas palabras o palabras complicadas o difíciles para conseguir un poema magnífico. Se puede hacer una canción sensacional con tres acordes, y una coñazo con cincuenta.

Con esto llegamos a la polémica de si un guitarrista tiene o no nivel para una master class. Fijaos en la discursión en los comentarios de este video de Ariel Rot. Extraigo uno que me parece muy representativo: “por lo demás, a mí me importa poco si Ariel toca escalas pentatónicas, jónicas o visigodas. Lo que me importa es que me emocionan sus canciones, he crecido con ellas y han inspirado muchos momentos de mi vida”.

Y esa última frase que escribe esta chica es a lo máximo que yo aspiro como músico, que alguien diga eso de mi música. No que soy buenísimo, o que toco muy bien. Eso es conseguir una buena canción, y quizá no se puede entrenar o aprender. O sí.

PRESOS POLÍTICOS, PRESOS Y POLÍTICOS (II)

17 marzo, 2016 4 comentarios

Imaginemos un país en el cual teóricamente el régimen es democrático y en él se celebran elecciones para elegir su parlamento. Hay libertad de asociación, de reunión, y se cumplen todos los derechos de la carta de los Derechos Humanos de la ONU, pero con las siguientes particularidades:

  • Los miembros de los partidos de la oposición son asesinados, marginados, acosados, con hechos desde el simple vacío social hasta el asesinato, pasando por pintadas, agresiones, daños en sus propiedades y marginación. De modo que tienen que ir con escolta. Un año concreto fue tan sangriento que hubo un muerto cada 60 horas.
  • Tanto es así que muchas veces es complicado conseguir candidatos para las elecciones y hay que presentar personas de fuera de la localidad de que se trate, o incluso del país, cuando la legislación lo permite.
  • Una organización mata a los políticos que no son de su signo; los amenaza con la connivencia de su brazo político; extiende su influencia a través de todo tipo de organizaciones (fundaciones, cooperativas, bares, restaurantes, asociaciones, empresas, universidades, escuelas). Extorsiona y recauda dinero a empresarios. Incluso figuras del deporte son extorsionadas.
  • Es complicado poder hacer campaña electoral, porque los actos de los partidos perseguidos no se permiten, se boicotean y se amenaza a aquellas personas que quieran participar.
  • Cientos de miles de personas no afectas al régimen gobernante han tenido que exiliarse, ante la amenaza o los atentados a sus vidas. Se calcula en unas 200.000 personas. Lógicamente, ya no pueden votar o ser candidatos allí.
  • Aparte de políticos, policías o militares, miles de civiles son asesinados, mutilados o heridos a consecuencia de los atentados.
  • Se producen daños de forma habitual en mobiliario urbano, bancos, cajeros, autobuses, de forma intencionada y sistemática.
  • El Gobierno y los partidos de su entorno no se ven afectados por todas estas circunstancias. Solamente aquellos partidos de la oposición no afectos al Gobierno.

No estoy describiendo ningún país africano a medio camino de la democracia, o un país sudamericano lleno de organizaciones mafiosas, de narcotraficantes o de bandas como las maras. Lo que acabo de describir ha ocurrido en España, y más concretamente en el País Vasco durante los últimos 36 años. Lo increíble es que sólo Fernando Savater en 2007 pidiera la suspensión de las elecciones, dada la situación de violencia descrita.

En este marco, los asesinos o quienes colaboran con ellos, cuando son detenidos, se autodenominan “presos políticos”. Y equiparan la violencia terrorista a la violencia del Estado “opresor”.

En cualquier Estado democrático, el monopolio de la violencia la tiene el Estado. Todos los ciudadanos lo hacemos así, a cambio de que nos proteja. Otra cuestión es el exceso de violencia por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Si alguien tortura o lleva a cabo actividades ilícitas, que se le juzgue, y si es culpable, que se le condene.

Ya traíamos a colación en la entrada anterior el texto de Fernando Savater: preso político es “sólo quien ha sido condenado a prisión por realizar actividades políticas ilegales; pero no quien va a la cárcel por cometer cualquier tipo de delito por motivos políticos”.

Como dice Félix Ovejero en un magnífico artículo, con las premisas que estamos manejando hasta Bárcenas podría ser un preso político. Y en mi opinión lo clava en este párrafo: “Quienes defienden a Otegi por su condición de “preso político” pretenden revestirlo de dignidad. Como si un delito por razones políticas fuera más noble que aquel que no busca decorarse moralmente. Y no; obviamente, los motivos no purifican los procedimientos. Después de todo, algunos matan por amor o por el reino de Dios. En realidad, en una sociedad democrática, invocar objetivos políticos para realizar crímenes debería considerarse un agravante, si estamos de acuerdo en que la primera exigencia de la política democrática es el respeto a la dignidad de los otros”.

Esta sociedad adolescente, voluble, cobarde, inmoral y acomodada no estará en paz consigo misma hasta que no se recuerde en voz alta la situación de los años del plomo y se condene sin paliativos la historia de ETA. Que haya cargos públicos en este país que hagan homenajes a asesinos, que les jaleen a la salida de la cárcel, es prueba evidente de la podredumbre moral que padecemos. Imaginemos que alguien vaya a la salida de la cárcel a dar ánimos a un violador. Que un señor que ha secuestrado, torturado e intentado asesinar ciudadanos en democracia, y que no se ha arrepentido en absoluto de ello, sea calificado como “hombre de paz”, es algo terrible.

En palabras de Ángeles Escrivá, “los dirigentes de la izquierda abertzale se dieron cuenta de que los atentados les abocaban a la desaparición y no tuvieron más remedio que desestimarlos. No lo hicieron por una convicción moral, desde luego, sino porque, ETA estaba abatida y ellos arrinconados por la ilegalizaciones”. Pero nos siguen vendiendo que ellos fueron los que arrinconaron a ETA, y lo peor es que muchos políticos lo compran.

En el fondo, es un problema de legitimación social: desde los que como Otegi creen que ha sido perfectamente legítimo asesinar conciudadanos para conseguir sus fines (exactamente igual que un yihadista), pasando por aquellos que creen que son fines políticos legítimos perseguidos con medios reprobables, y terminando por otros que creen que hay que “dialogar” y que algo de razón tendrán. Como dijo en una entrevista a Gara el actual presidente del Congreso de los Diputados: “Por lo tanto, todo requiere mucha voluntad política para saber que el adversario tendrá su parte de razón y que por encima tenemos que poner lo que nos une”.

Mucho me temo que estamos en las puertas de un apaño en el que el relato de la historia lo harán los etarras. Como dijo Ángeles Escrivá en una entrevista en 2012 resumiendo perfectamente la situación, “creo que se ha optado por no derrotar a ETA según el concepto de vencedores y vencidos. Se prefiere una salida como la que suelen concebir los expertos internacionales en resolución de conflictos y que apuesta más por la concordia auspiciada por el lehendakari López que por la derrota. En el País Vasco la ciudadanía se inclina más por esta solución, o eso creen los políticos, y por eso es la que se está adoptando. En el resto de España los ciudadanos están demasiado preocupados por la crisis y los políticos confían en que, si ETA no atenta, el resto de las cuestiones no les resultarán excesivamente gravosas”. Y cuatro años después podemos decir que desgraciadamente se está cumpliendo el pronóstico.

PRESOS POLÍTICOS, PRESOS Y POLÍTICOS (I)

8 marzo, 2016 1 comentario

Con la salida de la cárcel de Arnaldo Otegi después de cumplir los 6 años de condena que le impuso el Tribunal Supremo (rebajando los 10 años a que le condenó la Audiencia Nacional), asistimos a un intercambio en twitter de lo más suculento entre Albert Rivera y Pablo Iglesias, al que ya hice referencia en la entrada anterior.

En esta primera parte, trataré de argumentar por qué creo que la condena es justa. En otra entrada posterior, me extenderé sobre la cuestión desde el punto de vista puramente político.

Primero vamos con los hechos, relatados por mi amigo Manolo de su Facebook:

1- La Audiencia Nacional condenó en 2011 a 10 años de prisión a Otegui por integración en ETA en calidad de dirigente al intentar reconstruir Batasuna. Aquí la sentencia completa.

2- En mayo de 2012, el Tribunal Supremo rebajó de diez a seis años y medio la pena impuesta a Otegui por el delito de pertenencia a organización terrorista que le había puesto previamente la Audiencia Nacional, al considerar que no debería haber sido condenado en grado de dirigente (muy discutible leyendo la sentencia de la AN).

3- En julio de 2014, el pleno del Tribunal Constitucional ratificó la condena a Otegui por el TS a seis años de prisión por un delito de integración en organización terrorista.

Y estos son sus otros antecedentes, ya que esta no era su primera vez:

  • 21 de febrero de 1989: fue condenado a seis años de prisión por el secuestro del director de Michelín en Vitoria, Luis Abaitua Palacios, al que torturaron jugando a la ruleta rusa. Estuvo en prisión en total 3 años (1989-1990/1991-1993).
  • 26 de marzo de 2005: ingresó en prisión preventiva acusado de un delito de pertenencia a banda armada. Salió de prisión tras depositar una fianza de 400.000 euros.
  • 29 de marzo de 2006: el juez Grande Marlaska ordena su ingreso en prisión, acusado de inducir más de cien actos violentos durante la huelga celebrada en el País Vasco y Navarra aquel mismo mes. Salió a los pocos días tras depositar una fianza de 250.000 euros.
  • 8 de junio de 2007: ingresa en prisión, en Martutene, para cumplir la condena de 15 meses de cárcel impuesta por la Audiencia Nacional por su participación en el homenaje al histórico miembro de ETA José Miguel Beñarán, Argala, en diciembre de 2003. Salió el 30 de agosto de 2008.
  • Fue absuelto, en cambio, de otros como el secuestro del embajador y destacado miembro del PP Javier Rupérez o del intento de secuestro e intento de asesinato de Gabriel Cisneros, uno de los padres de la Constitución.

Ciñéndonos estrictamente a los hechos por los que en 2011 se le condenó, los que nos dicen que Otegi es una víctima y que ha sido encarcelado “sólo por opinar”, como ha afirmado Raul Romeva, o por sus ideas, como escribió Pablo Iglesias, es que las sentencias de la Audiencia Nacional, del Tribunal Supremo y del Constitucional no prueban el hecho por el que se le condena, que es su pertenencia a ETA.

Iker Armentia escribió en 2013 este artículo (Diez razones para excarcelar a Arnaldo Otegi) en el que argumenta los motivos por los cuales según él no debería haber sido condenado. Estas son las razones por las que pienso que está equivocado:

1.- “Hacia la estrategia independentista de la nación organizada”: Armentia afirma que este documento de ETA se usó como base para la condena, y que en la sentencia de 5 de mayo de 2011 del Tribunal Constitucional por la que se estima el recurso contra la sentencia del Tribunal Supremo que anulaba las candidaturas de Bildu se consideró insuficiente ese mismo documento para la ilegalización.

Aparte de no ser cierto que constituya la base de la condena, ya que es sólo un elemento probatorio más, tal y como demuestra Javier Tajadura Tejada en un excelente y detallado artículo, esa sentencia se trata de un caso de extralimitación de funciones y competencias del Tribunal Constitucional, vulnerando de forma flagrante la propia Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, al entrar a valorar la prueba practicada con anterioridad. No puedo extenderme por cuestión de espacio, pero esta sentencia es todo un ejemplo de pucherazo político y de cómo el TC se salta toda su propia jurisprudencia y la misma ley que lo regula. Además, es sólo una sentencia y hay muchas argumentadas en sentido contrario. Debe ser un ejemplo de las togas manchadas por el polvo del camino, no vayamos a crear un Guantánamo electoral…

2.- El hecho de que ETA y Otegi discrepen en detalles de la estrategia no es óbice para que éste finalmente siga la estrategia de la banda terrorista. Finalmente lo hace, pese a que el periodista sostiene lo contrario.

3.- La no condena a ETA no es un argumento jurídico para incriminarle: pero lo que omite el periodista es que la sentencia del TC 126/2009 dice per se (“La negativa a condenar expresamente el terrorismo no es, por tanto, indicio bastante para acreditar per se una voluntad defraudatoria (electoral”). Por sí misma no es suficiente, pero sí lo es si viene acompañada de otras pruebas, como es el caso. Y aparte de este argumento, ¿cómo me voy a creer que alguien no obedece a ETA si no reniega de su estrategia, su existencia y su historia anteriores?

4.- Es falso asimismo que la Declaración de Alsasua y otros documentos no sean tenidos en cuenta por ser posteriores a su detención. Obviando la cuestión de si los procesados son los autores o no del documento, la verdadera razón que da la sentencia es la siguiente: “En cualquier caso, ni en aquel primer documento, ni en los dos restantes, aparece de manera diáfana una condena a la violencia de ETA, sino que expresamente se recoge un reparto de roles entre la Izquierda Abertzale y ETA, pues aquel conjunto de formaciones sectoriales se encargaría de las iniciativas de índole político-institucional, en tanto que la organización terrorista sería la que negociaría con el Estado el fin de la violencia que ejerce. Ello constituye una reiteración de los dos planos (político y militar) en que siempre se ha desenvuelto ETA”.

5.- Afirma el autor que como el tribunal no puede probar que Otegi pertenezca a Bateragune, “crea un órgano nuevo, sin nombre, y le resta importancia a que los acusados pertenecieran o no a Bateragune”. Lo que dice la sentencia es que da como hecho probado la existencia de un “órgano o comisión de coordinación y dirección de la Izquierda Abertzale compuesto por los aquí acusados, encargados por ETA de planificar y gestionar la nueva estrategia de acumulación de fuerzas soberanistas tutelada por la mencionada organización terrorista”, sin que se pueda probar que se llame Bateragune. Pero que cumple la misión que ETA le ha encomendado, y así queda probado en autos.

6.- Con independencia del testimonio de un agente del CNI que cita el autor, los textos que la sentencia de la AN considera de la ponencia “Clarificando la fase política y la estrategia” son inequívocos respecto de la subordinación de la izquierda abertzale a ETA, y esa valoración, como la de toda la prueba, le corresponde al tribunal, no al testigo ni al periodista.

7.- Queda probado en la sentencia de la AN que Otegi, “en su calidad de portavoz y corresponsable del grupo extraído de la Izquierda Abertzale” estaba “encargado de elaborar la nueva estrategia de ETA diseñada en diciembre de 2008, donde hacía primar la faceta política sobre la militar, sin abandonar esta última”.

8.- Hay un nuevo elemento de juicio: la confesión que realizaron los 35 acusados de pertenecer a ETA a través de las ilegalizadas Batasuna, PCTV y ANV, por la cual reconocieron su integración en organización terrorista, y que se ha visto corroborada por la prueba testifical que llegó a practicarse en el juicio, que comenzó a celebrarse el 3 de diciembre de 2015, y por la prueba documental. Aunque posterior y no aplicable al juicio de 2011, demuestra de forma palmaria que Batasuna forma parte de la estructura de ETA.

Respecto del voto particular del magistrado Alberto Jorge Barreiro, es vergonzoso que un magistrado del Supremo avale la STC 61/2011, y no diga absolutamente nada del atropello jurídico que supone, al entrar a valorar la prueba practicada con anterioridad, cosa que tiene radicalmente prohibida el TC por ley.

El Tribunal Constitucional no es una última instancia (no es en realidad un “tribunal”), sino un órgano político de control de la legalidad constitucional, sobre todo en lo referente a los derechos fundamentales. Tal y como dice Pérez de Cobos en su voto particular, “la vía de amparo no es una nueva instancia en la que pueden revisarse o alterarse los hechos que han sido tenidos por probados por los órganos judiciales”. Esto lo sabe cualquier estudiante de Derecho.

Como vemos, se trata de una sentencia escandalosa, contraria a toda la jurisprudencia anterior del propio TC y la legalidad vigente. Blanquear a ETA para que nos dejen de matar, supongo. ¿Y qué ganan ellos? Poder.

En todo caso, niego el calificativo a este individuo de “preso político”. Y es que, como escribió Fernando Savater, “¿Quién puede ser llamado «preso político»? Sólo quien ha sido condenado a prisión por realizar actividades políticas ilegales; pero no quien va a la cárcel por cometer cualquier tipo de delito por motivos políticos (…) Difícilmente puede ser llamado «preso político», en cambio, el que asesina, extorsiona, roba, tortura, secuestra, apalea o causa estragos movido por ideas políticas (o por ideas raciales, o por ideas religiosas). La motivación de un delito no basta para calificar de modo excepcional a quien lo comete, salvo psicológicamente: si fuera de otro modo, el que mata a su pareja por celos habría de ser llamado preso pasional, el que asalta un banco o estafa sería un preso codicioso y el que viola a alguien tendría que denominarse preso concupiscente. En todos esos casos se trata de personas que quieren imponer sus deseos a otros o a todos, conculcando los derechos legítimos de los demás y utilizándolos como medios para sus fines”.

Para la siguente entrada abordaré el plano puramente político del asunto, y ya avanzo que no me voy a mantener tan exquisitamente técnico como en esta.

CÓMO ACABAR DE UNA VEZ POR TODAS CON EL FRANQUISMO

3 marzo, 2016 5 comentarios

La verdad es que me da mucha pereza escribir de esto, mucha. Pero lo tenía a escrito a medias el pasado noviembre, con ocasión del 40 aniversario de su muerte, y no lo llegué a publicar; y ahora con la sesión de investidura tenía cruzada una apuesta conmigo mismo a que Franco volvería a aparecer.

Y lo hizo: Pablo Iglesias recordó que el PP lo fundaron 7 ex ministros de Franco; y su mención a Salvador Puig Antich no tiene tampoco desperdicio: un hombre que era cualquier cosa menos un luchador por la democracia (un anarquista que se dedicaba a atracar bancos y que fue condenado por asesinar a un policía). El objetivo del MIL al que pertenecía no era la instauración de la democracia, sino la de una dictadura comunista mediante la insurrección armada. Siendo reprobable su ejecución, confundimos antifranquista con demócrata, otra vez más. Sus propios compañeros del MIL así lo entienden.

A 76 años del final de la guerra civil y a 40 de la muerte del dictador, hay que decir que Franco está muy vivo. No porque haya millones de nostálgicos del régimen, que apenas hay. Más bien porque hay un auténtico ‘revival’, como dice en un estupendo artículo Manuel Montero, de modo que está mucho más presente en esta década que en las tres anteriores. Y eso por obra y gracia en mi opinión de ese genio llamado Zapatero y sus hijos políticos con coleta morada. No porque crearan nada, como vengo sosteniendo de forma reiterada, sino porque recogieron ese pensamiento que ya era preexistente en las cabezas de muchos, según el cual la guerra civil todavía se puede (y se debe) ganar 76 años después.

En el fondo son zanahorias que nos ponen delante para que andemos. Para qué nos vamos a devanar la sesera en cómo acabar con las muertes de mujeres a manos de sus parejas, o con el veintitantos por ciento de paro, o con los atentados terroristas, o con la contaminación. Eso es muy complicado y da dolor de cabeza. Lo mejor es llamar facha al que me caiga mal, y listo.

Cuando murió Franco yo tenía 6 años. Recuerdo la imagen de las enormes colas de gente de todas las edades y condiciones para dar su último adiós al dictador, filas de varios kilómetros de personas que ahora parecen haberse desvanecido por arte de magia, siendo sustituidas por aquellos que afirman haber sido antifranquistas y haber corrido delante de los grises.

Pues no me tomen por idiota, señores. La gente que se jugaba el bigote contra Franco eran cuatro gatos, y los cuatro gatos que estaban allí lo saben bien, porque se conocían todos entre ellos. El espíritu de la época tras la muerte del dictador lo resume muy bien un diálogo de la serie Cuéntame, cuando el jefe falangista y franquista hasta la médula del protagonista Antonio Alcántara le dice “o sea, ¿que ahora somos liberales, Antoñito?”.

Tiene gracia que a gente como el padre ya fallecido de Alberto Ruiz Gallardón, José María, que defendió a presos políticos (presos políticos de verdad, no Otegis, pero eso será próximamente), sirvió de enlace con el PSOE de Rodolfo Llopis, y estuvo en la cárcel en los años 50, se le llamase franquista. Se olvida habitualmente que hubo una oposición antifranquista de derechas y monárquica, compuesta por el general Kindelán, con Joaquín Satrústegui, Jaime Miralles, Vicente Piniés…Y a otros como Juan Luis Cebrián, director de los servicios informativos de la TVE franquista con Arias Navarro de ministro se le tenga por antifranquista.

Si no fuera por lo grave del asunto, hay escenas de película de los hermanos Marx. Pongo varios ejemplos, pero podría decir más:

En el año 2005, el conseller del tripartito catalán, Joan Saura, organizó en el Museo del Vino de Vilafranca del Penedés un aquelarre como sigue: rescató un busto de Franco del almacén donde estaba desde 1976 y lo colocó junto a una mesa, con un libro en blanco encima, para que los visitantes escribieran “aquello que no le pudieron decir a causa de la censura, del miedo, de la obligación de callar”, invitaba un tríptico informativo.

Gemma Nierga al parecer habla con los espíritus: transcripción de su conversación con Bertín Osborne.

Bertín Osborne: “¿Qué va a decir una nieta. Mi abuelo era un borracho pero era un tío estupendo? ¿Qué va a decir ella? Yo la llevé por otros motivos, no por ser la nieta de Franco. De hecho tuvo (el programa) una audiencia cojonuda”…  “En este país nos hemos pasado todos, vamos a relajarnos, que hace 40 años que murió este tío. Si su propia hija ha dicho que está bien donde está, vamos a olvidarnos”.

Gemma Nierga: “¿Pero cómo vamos a olvidarnos de que mató a gente que ahora mismo te están escuchando, Bertín, y que les duele mucho lo que…? Eso no lo podemos decir, ‘vamos a olvidarnos’.

Almodóvar en estado puro, recogido por el maestro Santiago González:

Almodóvar, que en el acto de ayer leyó manifiesto, había explicado unos días antes su manera de ser antifranquista, no ya en vida de Franco, sino cuando ya había menos peligro, cinco años después de muerto:

“Cuando hice mis primeras películas en 1980, tenía como norma no citar a Franco. Negaba su existencia. No era falta de memoria, sino que me parecía la mayor de las protestas. Las chicas delirantes de Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón no habían nacido en la dictadura.[quiere decir que él las imaginó después, entre 1975, año del deceso, y 1980, año de realización de la película] Mi venganza era no recordar su existencia”.

La peor de las venganzas. De hecho era lo que más temía el dictador. ¡Mira que si me muero y luego esta punta de cabrones ni siquiera recuerdan mi existencia! El cineasta no explica si cree que esta apreciación suya puede trasladarse al franquismo en sentido estricto. Ser antifranquista entonces, durante la vigencia del régimen podría ser considerado un acto de provocación, incluso de colaboracionismo. Era mucho mejor ignorarle.

Por supuesto que toda esta gente ni estuvo ni se la esperó cuando ser antifranquista era jugarse el pellejo. Y en tiempos más recientes, cuando tuvieron la oportunidad de demostrar esa valentía contra los que verdaderamente atentaban contra la democracia, como dice Manuel Montero, “¿Este antifranquismo defiende la libertad? Pues es una pena que no se movilizara con similar cantidad e intensidad contra ETA, que combatía la libertad”. De hecho, dada la omnipresencia de Franco y la ausencia de ETA, parece que Franco murió hace cinco años, y ETA desapareció y entregó las armas hace 40.

Esta dicotomía salió a relucir en twitter con ocasión de la liberación de Arnaldo Otegi:

twitter Iglesias-Rivera

Es decir, la contrarréplica de Pablo Iglesias es: no te rebato que Otegi haya sido condenado por pertenecer a una organización terrorista, sino que ¡no habéis condenado el franquismo! (*) Por no hablar de que el hecho de que Leopoldo López esté en prisión por sus ideas no le merece el menor comentario. Cabalgando contradicciones.

En el fondo es una burda táctica de manipulación psicológica, como describe en su magnífica serie Manipulación psicológica y partidos políticos Antonio Cervero:

“Utilizar etiquetas negativas, por ejemplo contra un adversario, sin que exista realmente ningún dato real que la justifique es muy eficaz por el denominado efecto halo, que viene a decir que cuando asignamos una característica negativa a una persona, estamos más dispuestos a asignarle otras propiedades negativas añadidas”.

Yo te llamo franquista y ahora te toca demostrar que no lo eres. Probatio diabólica al canto. El problema es que usando palabras gruesas tan a la ligera pierden su significado real, y ahí podemos unir fascista, terrorista, dictador y otras muchas.

Mientras no superemos esta página de nuestra Historia, y nos dediquemos a resolver los verdaderos problemas de los españoles, que por desgracia hay y muchos, en vez de gastar recursos, tiempo y dinero en, por ejemplo, cambiar el callejero, este país no habrá pasado de ser un bebé democrático consentido. Pedro Corral dio una lección de sensatez e Historia de la buena con ocasión del asunto de marras. No se lo pierdan, que merece la pena, sobre todo a partir del minuto 5:48.

Lo peor no es el rencor o el sectarismo, sino la ignorancia. Y la cobardía y el postureo, pues también.

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(*) Un matiz: la famosa no-condena del franquismo en el Parlamento de Cataluña del PP y C’s fue una excusa para denominar franquista a la manifestación del 12-O en la plaza de Cataluña de Barcelona, y al no darles la presidenta turno de réplica y retirarles el uso de la palabra, se fueron del hemiciclo. Pero sí que han condenado el franquismo varias veces, por activa y por pasiva.

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