VIOLENCIA, DIÁLOGO Y TRISTEZA

5 octubre, 2017 Deja un comentario

El domingo pasado fue un día muy triste. No solamente por lo que ocurrió, sino sobre todo por las reacciones que pude observar a mi alrededor. Este artículo de Tsevan Rabtan refleja muy bien mi estado de ánimo.

Imaginemos que un grupo de personas están atracando un banco, violando a una mujer, pegando a un adolescente o cometiendo un secuestro (o asaltando el Congreso, como en 1981), a plena luz del día, y que además se jactan de ello públicamente. Nadie (o casi nadie, que de todo hay) diría que si la policía interviene para evitar ese comportamiento se estarían vulnerando los derechos humanos. Claro que los policías podrían excederse y sobreactuar. Pero estamos en un Estado de Derecho (todavía) y se puede denunciar ese comportamiento.

¿Por qué la gente afirma entonces que lo ocurrido el domingo 1 de octubre supone una violación de los derechos civiles, o algo vergonzoso, o propio de una dictadura? Porque violar la ley está legitimado socialmente en determinados casos. Y como diría un niño pequeño: ¿y por qué lo está? Porque (y da reparo tener que volver a explicar cosas básicas de primero de democracia a aquellos que precisamente se llenan la boca con esa palabra):

  • La cultura democrática en este país tiene muy corto recorrido. A la gente se la suda (con perdón) cuáles son los fundamentos del Estado de Derecho, y los políticos no es que hayan hecho mucha pedagogía para que la gente lo entienda.
  • Por aclarar el punto anterior, la ley es la garantía de la democracia. La Constitución nos la hemos dado entre todos, Cataluña incluida (68% de participación, con un 90,5% de voto a favor y un 4,6% de voto en contra). Si se quiere modificar, hay que seguir los cauces de reforma establecidos en ella. Lo contrario no es democracia, es un golpe de Estado igual que el que perpetró Tejero, y la ley del Oeste.
  • El monopolio de la fuerza y la violencia la tiene el Estado: forma parte del contrato social esa cesión. Y también el Estado puede delegar ese uso de la fuerza en determinados casos (seguridad privada, por ejemplo).
  • Negociar dentro de la ley = diálogo; negociar fuera de la ley = chantaje.
  • La anulación de la mascarada del 1-O y de los actos del Parlamento catalán la han llevado a cabo el Juzgado de Instrucción nº 13 y el Tribunal Constitucional, no el Gobierno de España. En una democracia consolidada hay separación de poderes.
  • No existe jurídicamente el “derecho a decidir”. Existe el principio de Derecho Internacional de libre determinación de los pueblos, que sólo es aplicable a los Estados surgidos del proceso descolonizador, tal y como se estableció en la carta de las Naciones Unidas en 1945.
  • En Cataluña se vota, y mucho, desde 1976: 4 referendums nacionales (ley para la reforma política en 1976, el de la Constitución en 1978, la permanencia en la OTAN en 1986 y la Constitución europea en 2005); 2 referendums autonómicos (1979 y 2006); 13 elecciones generales; 11 elecciones autonómicas; y 10 elecciones locales.
  • Al rey (o la figura de la monarquía si se quiere) se le ha votado dos veces (en 1976 y 1978). Pero ¿quién ha votado a Jordi Cuixart, presidente de Omnium Cultural, o a Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana, que se dedican a hacer listas negras con aquellos que no van a votar, y a dirigir en la sombra (o no tanto) la política de un Gobierno autonómico?

listas negras

Hoy he visto en la televisión una pancarta que decía: “cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”. Sintetiza más que nada el estado de las cosas. En un Estado democrático, los conflictos se deben resolver mediante el propio proceso político democrático y sus instituciones, y sus procedimientos legales y legítimos. Esto es incompatible con que el pueblo sea un grupo de personas que decidan qué es tiranía contra todos los demás, que se expresan normalmente a través de las elecciones. En realidad, esa visión infantil es una muestra de sectarismo político, incapaz de asumir las decisiones mayoritarias.

Esa frase del párrafo anterior retrata esa sociedad adolescente que se olvida de que, tal y como explica con detalle Carlos Martínez Gorriarán en este artículo, “en un tiempo récord, quizás sólo comparable a la transformación de China, España pasó de país rural atrasado y aislado a industrial y urbanizado. Pero esto no es suficiente para un cambio de valores sociales a gran escala, como lo demuestran los casos de la propia China, India, Irán y otros países emergentes donde el cambio económico lleva la delantera al cultural (…) Nuestra baja autoestima colectiva, los efectos disolventes del nacionalismo, de la corrupción y de la baja calidad de la política actual nos hacen olvidar y desvalorizar el cambio más imponente, significativo y revolucionario que ha protagonizado la sociedad española en estos años: la transformación de un país de analfabetos rurales, mujeres sometidas, pobres urbanos, fanáticos religiosos, caciques de pueblo, militares torvos y guardias temidos en una sociedad abierta de gran tolerancia y pluralismo ético”.

En países de democracia acreditada, como Alemania, Francia o Italia ya han vivido esto, con idéntico resultado. ¿Y por qué aquí han llegado tan lejos? Porque este es el país de nunca pasa nada. El Estado democrático ha perdido por incomparecencia.

Por supuesto que esto podía haberse evitado. Por ejemplo, ocupando los colegios el viernes y no dejando entrar a nadie nos hubiéramos ahorrado el espectáculo del desalojo de las escuelas. O aplicando el artículo 155 de la Constitución cuando el Parlamento catalán aprobó ese engendro jurídico que es la ley de transitoriedad. Y ya no voy más atrás (incumplimiento reiterado de sentencias judiciales y leyes de rango superior, transferencia de las competencias en seguridad y educación, desamparo y acoso a ciudadanos catalanes que sólo han pretendido que se cumplan las sentencias de los tribunales y la ley, como Ana Moreno, que ha sufrido un verdadero apartheid lingüístico).

No voy a entrar a discutir las mentiras y falsedades en que se basa todo esto, que son muchas y muy variadas (históricas, económicas, legales y hasta periodísticas), como las fotos de un joven sangrando que eran de una manifestación reprimida por los Mossos en 2012 y se publicaron como si fueran del domingo; aquí hay desveladas muchas mentiras más de estos días.

Pero sí que voy a decir que uno de los principales motivos por los que hemos llegado hasta aquí es la fascinación de la izquierda por el nacionalismo más rancio y la ristra de complejos que arrastran, y que los nacionalistas han sabido aprovechar a su favor. Apoyar la legalidad es apoyar a Rajoy, al PP, a la derecha, a la policía y la guardia civil, a España. Faltan los curas. Ah espera, que también están ahí.

Sin embargo, apoyar a los nacionalistas es dar soporte al “derecho a decidir”, al “diálogo”, a las urnas (por encima de la ley). Ignorando que aquellos son insolidarios con las regiones más pobres, corruptos tanto o más que el PP (éste todavía no ha tenido que cambiar de nombre ni de CIF para que no le sigan embargando, como ha tenido que hacer Convergencia), antisociales (cerrando hospitales y quirófanos mientras destinan dinero a las embajadas y a la promoción del catalán). Propietarios de un “Estado” quebrado técnicamente, en el que gracias a las inyecciones del FLA (o sea, el denostado y opresor Gobierno de España) han podido pagar las nóminas de sus funcionarios. Cuyo desprecio a las leyes es tan grande que incluso incumplieron su propia ley de referéndum una hora antes de la “votación”. Por no hablar de votar la misma persona varias veces, urnas con papeletas antes de empezar, censo vulnerando la LOPD y exponiendo los datos de los catalanes a los hackers, etc.

Sociedad Civil catalana comenta paralelismos muy acertados con el fascismo: “Listas únicas en las que las ideas se sacrifican por la unidad nacional; carácter de movimiento, que se identifica con el pueblo (y en consecuencia convierte a quien no se suma a él en enemigo del pueblo, traidor a la nación y merecedor de la muerte, por el momento civil); culto al líder, visto como el guía que al mismo tiempo lleva al pueblo al paraíso y encarna a la nación; falta de respeto a las leyes, que deben dejar paso a la “voluntad del pueblo”, evidentemente definida por ellos mismos; estado de propaganda permanente; sanciones para los disidentes y desafectos (como las sanciones solicitadas para los medios que no emitieron propaganda del butifarrèndum); apelaciones constantes a que vivimos momentos excepcionales que justifican cualquier abuso, también excepcional; y una ininterrumpida victimización que resuelve todos los problemas descargando toda responsabilidad sobre un chivo expiatorio, los malos, los otros, culpables de todos nuestros males (espanyansroba, ensvolenaixafar…)”.

La manipulación de los niños es especialmente vomitiva y despreciable. Miren este vídeo del “informativo para niños” emitido en TV3. O el hecho de que se autorice que los niños falten a clase para acudir a las manifestaciones. O que graben a niños en un colegio para promover el independentismo. O el acoso de niños en los colegios.

Todo eso es lo que está  tolerando y/o defendiendo, en mayor o menor medida, la izquierda oficial de este país.

Para concluir (y gracias por llegar hasta aquí), o se está con la ley, o se está fuera de la ley. No cabe diálogo con un delincuente y un golpista. Se puede intentar negociar un chantaje, con la intención de hacer caer sobre él todo el peso de la ley lo más pronto posible.

La Constitución no son las tablas de la ley de Moisés ni la Biblia, se pueden cambiar. A mí personalmente hay muchas leyes que no me gustan. Muchas. Pero la verdadera esencia de la democracia supone respetar el imperio de la ley, y seguir el camino que marca para su reforma.

Porque fuera de la ley sólo hay dos cosas: la turba, la marabunta, el linchamiento, la ley del Oeste, por un lado; y por otro, los que quieren traer la “verdadera democracia”, que ya sabemos en qué consiste, porque el siglo XX y hasta el XXI están llenos de ejemplos con millones de muertos a sus espaldas. No olvidemos que los cabecillas de los Jeremeres Rojos de Camboya eran casi todos profesores universitarios que habían tenido una exquisita educación occidental.

Finalmente, suscribo las palabras últimas del artículo citado arriba:

“Más aún: miro alrededor y me encuentro huérfano. No creo que esté solo. Creo que hay millones de españoles en busca de refugio. Pero no existe ese refugio. La culpa es nuestra, claro. Tenemos los políticos que nos merecemos”.

Anuncios

TERCERISMOS EQUIDISTANTES (Y PABLO SE CUELA EN EL MUSEO)

25 septiembre, 2017 Deja un comentario

Hoy quiero empezar con una anécdota que me contó un amigo. Estaba de viaje por Europa y conoció a unas chicas austríacas. Éstas querían entrar en un museo y no tenían dinero suficiente. Entonces mi amigo les dijo que iban a hacer algo para entrar gratis: se puso en la salida a mirar postales y muy poco a poco se fue aproximando a la salida, dando pasos hacia atrás con disimulo, y de repente ¡bingo! Se había colado en el museo, ante la atónita mirada de las dos austríacas, que acababan de descubrir la gichada made in Spain.

Me recuerda mucho a la táctica que está utilizando Podemos y por extensión su líder Pablo Iglesias con la crisis en Cataluña. En 2012 apoyaba claramente a los independentistas: “Si yo fuera catalán querría ser independiente”, afirmó. En junio de 2014, poco después de conseguir su acta de eurodiputado, matizó. “¿Quiero que Catalunya se vaya? No quiero, pero sé que la casta española ha insultado a los catalanes”.En 2015 defendió que, si la Generalitat iniciaba un proceso de independencia de forma unilateral se abriría una situación que “no dependería del Gobierno, sino de la aplicación de la justicia y eso lo hacen los tribunales”. Destacó entonces que el derecho “no lo aplica en el Gobierno ni el presidente, sino los tribunales de justicia”. Dos años después, manifiesta lo contrario: “No utilicemos ni a la policía ni a los jueces para resolver un problema político. Un dirigente que se escuda detrás de los jueces o detrás de la ley es irresponsable”. Consciente del desgaste electoral que supone apostar por la independencia de Cataluña directamente en el resto de España, ha estado bailando la yenka y tratando de no asomar la patita, hasta ahora, tratando de hacer equilibrios entre todas las mareas, círculos y convergencias.

Primero dijo en julio de este año que no participaría en el 1-O; y en septiembre reclamó una Cataluña “libre y soberana”, se desdijo de su opinión en verano, y admitió que no debería haber dicho que no votaría.

En realidad a Pablo Iglesias Cataluña o su independencia le importa un pimiento: lo que Podemos está haciendo es tratar de utilizar la crisis catalana como palanca para demoler el Estado de Derecho, en la más pura tradición bolchevique. Tal y como explica magníficamente Antonio Elorza en este artículo, el verdadero objetivo de Podemos es aprovechar la situación para crear un contrapoder, un poder alternativo al legal, que han definido como una “asamblea extraordinaria” de diputados, senadores, eurodiputados y alcaldes de ciudades de más de 50.000 habitantes, “formar un bloque político que defienda las libertades y contra la vulneración de derechos”. Es decir, deslegitimar a las instituciones de Estado y sustituirlas por otras más “legítimas”: ¿a qué me sonará esto? ¿Todo el poder para los soviets? ¿Asamblea constituyente de Venezuela? Y aprovechando que en el PSOE manda un señor que no tiene muy claro eso de la Constitución y las leyes, intentar crear una mayoría ajena en ese sentido.

En este sentido, me encantó la respuesta de Alvise Pérez en twitter a Íñigo Errejón:

Errejon

Con la excusa de las actuaciones judiciales contra el golpe de Estado soberanista, el pretexto es que ya no se respetan las libertades de asociación y de reunión. Supongo que la policía no puede detener a una cuadrilla de ladrones que estaban haciendo un butrón porque vulnerarían su derecho de reunión y asociación.

En primer lugar, cuando hay un Gobierno autonómico que desobedece consciente y deliberadamente (desde hace muchos años) las sentencias de los tribunales y las leyes de rango superior (y por encima de todas la Constitución), se está produciendo de hecho un golpe de Estado, y éste, que somos todos, tiene que defenderse con los instrumentos legales de que dispone. Como ya comenté en otro artículo anterior, a JFK no le tembló la mano en mandar al ejército contra el Gobierno de Mississippi. Cuando hay un delito, del tipo que sea, los jueces actúan. La Constitución y las leyes no son las tablas de la Ley de Moisés ni la Biblia, claro que se pueden cambiar, pero mediante los procedimientos de modificación en ellas establecidos, que para eso son las normas que nos hemos dado democráticamente. Si no es así, entramos ya en el reino de la turba, el linchamiento y la ley del Oeste, como explica muy bien Tsevan Rabtan en este artículo.

Y en segundo lugar, y con esto entro ya en el terreno del tercerismo buenista, en democracia no hay una tercera vía de negociación “política” al margen de la “judicialización”. Hay dos tipos de personas: los que respetan la ley y los que se la saltan. No puede haber una tercera posición legal ni legítima, porque el que me llama inmovilista y dice que hay que negociar y dejar espacio a la política ya se ha situado fuera de la ley, igual que el golpista. Mirar para otro lado, barrer debajo de la alfombra y hablar catalán en la intimidad nos ha llevado hasta aquí, igual que ceder las competencias de educación y sanidad (que por cierto pueden volver al Estado sin reformar la Constitución).

El problema es que se junta la ignorancia con los complejos no curados de la inmensa mayoría de la izquierda de este país, como por ejemplo el triple salto mortal con tirabuzón entre otros de aplicar el principio de libre autodeterminación de los pueblos a la Europa democrática actual; o lo paradójico de defender privilegios para algunos (los sueldos del Gobierno de la Generalitat son los más altos de España) mientras se cierran quirófanos o no se paga la dependencia; o se apoya a la derecha más racista y corrupta de Europa (el único partido que yo sepa que ha tenido hasta que cambiar de CIF para que no les sigan embargando bienes). Igual que Arzalluz prefería a un negro que hablase euskera que al vasco que no lo hable, la izquierda oficial no tiene problema en defender a un facha corrupto, pero sólo si es nacionalista catalán. El caso es no salir en la misma foto que el PP, no vaya a ser que nos llamen fachas…

Si la Historia de España (pongamos desde la anexión de Navarra en 1512) durase 24 horas, la democracia empezaría a las 10 y 10 de la noche. Que la gente no sepa distinguir los fundamentos de la democracia y carezca de una cultura democrática básica es responsabilidad de todos, pero en primer lugar de quien tiene la obligación de hacer pedagogía. Y juntemos eso con la renuncia al concepto laico de nación, de unión de ciudadanos libres e iguales, tanto en derechos como en obligaciones, vivan en el lugar que vivan, por complejos guerracivilistas (uno escucha a Alberto Garzón a menudo y acaba pensando que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial, y Franco sigue vivo y gobernando), y tendremos un sudoku que se me antoja de imposible solución, al menos a corto plazo.

POLLOS QUE VUELVEN AL CORRAL EN CATALUÑA

9 septiembre, 2017 6 comentarios

Cuando el 22 de noviembre de 1963 muere asesinado John Fitzgerald Kennedy, los periodistas preguntaron a Malcolm X su opinión, y entonces pronunció una de sus frases más polémicas: “pollos que vuelven al corral” (chickens coming home to roost). Quería decir que la misma violencia que era tolerada hacia los afroamericanos se había cobrado la vida de su máximo dirigente. O como dijo cuando intentó explicarse a posteriori, “las malas hierbas que han dejado crecer en su jardín han venido a estrangular a su jardinero jefe”.

Esta frase la podemos aplicar a la situación en Cataluña en un doble sentido: en primer lugar, por como el gobierno autonómico catalán ha hecho ingeniería social con la inmigración, favoreciendo a los musulmanes sobre los latinoamericanos, debido a que como los primeros no tienen como lengua materna el castellano, sería más fácil integrarles en el nacionalismo e idioma catalán, y en el rechazo a todo lo español. En Cataluña hay más musulmanes (515.482) que votantes de Podemos o votantes del PP. Angel Colom, ‘embajador oficioso’ de Cataluña en Marruecos, llegó a decir que no se puede construir un Estado catalán sin la participación de los catalanomarroquíes (después de invento de la Corona Catalano-aragonesa todo es posible). El resultado tras 16 años es la más numerosa población musulmana de España, y por simple estadística, el lugar de España con más yihadistas y terroristas dispuestos a atentar. Aunque el numero de yihadistas sea muy minoritario en relación con la población musulmana en general, a mayor numero de unos, mayor numero de los primeros también. Por supuesto que podría haber habido un atentado yihadista en Cataluña pese a no tener tanta inmigración musulmana, o si su gobierno hubiera obedecido las recomendaciones de los jueces y el Ministerio del Interior: también te pueden robar en casa aunque tengas alarma y puerta blindada, pero es más difícil, y normalmente los ladrones buscan las presas más sencillas de robar en primer lugar.

En segundo lugar, esos pollos que ahora han dado un golpe de Estado en en el corral español son los mismos a los que hemos estado tolerando infringir sistemática y deliberadamente tanto las leyes como las sentencias de los tribunales. Y no ha pasado nada. Nunca.

Ferrer Molina sintetiza muy bien en este artículo los hitos mas importantes en la historia de cesiones y miradas para otro lado: sentencias sobre la escolarización en castellano, sobre los símbolos del Estado, sobre la devolución de las obras de arte del monasterio  de Sijena; las que prohíben las multas a aquellos que rotulan en castellano en negocios y tiendas; las “embajadas” en el extranjero; la celebración de un referendum ilegal (que se llevó a cabo pese a todo); la emisión de la televisión autonómica en la Comunidad Valenciana y Baleares; la ignorancia por parte de la inspección educativa y el ya inexistente en la práctica Ministerio de Educación respecto del contenido de los libros de texto en Cataluña adoctrinando en masa a los niños durante 30 años; la mayor importancia de las pruebas de idioma que la competencia, la titulación o la experiencia profesional en las oposiciones para puestos públicos. Y podría seguir con muchos más ejemplos.

Todo esto ha provocado que el Estado no exista en Cataluña y no tenga presencia, como se ha podido comprobar en los atentados de Barcelona y Cambrils, donde a la Guardia Civil no se la permitió acceder al lugar del crimen; donde se hizo caso omiso a las advertencias de una jueza; donde se incumplieron las recomendaciones de Ministerio del Interior; y como siempre, no pasó nada, ni hubo consecuencias, ni las va a haber. Ese vacío de poder lo ha ido llenando el Gobierno de la Generalitat a su antojo, haciendo verdadera ingeniería social, ante la pasividad (por qué no decirlo) de la mayoría de la propia sociedad catalana, que se ha puesto de perfil, cuando no ha comprado los débiles argumentos de los independentistas de que la independencia va a acabar con el paro, con la crisis y hasta con las enfermedades. Como dice mi amigo Antonio Cervero, la gente en España (Cataluña no es una excepción) sigue dejándose llevar por el primer encantador de serpientes que pasa. Lo gracioso es que nos pretendan vender que es una lucha de David contra Goliat similar a la de los derechos civiles en EEUU. A eso ya respondí cumplidamente aquí.

La cuestión está en un punto donde hay difícil arreglo. Cuando en los tres últimos años la Generalitat ha tenido que pedir ayuda al Estado central para poder pagar las nóminas de los funcionarios (mientras se gastaba el presupuesto en embajadas y en el fomento del catalán en Cerdeña, y cerraba quirófanos y camas de hospitales públicos), ha habido una ocasión de oro para intervenir el Gobierno autonómico por incapaz y por quebrado, habiendo instrumentos legislativos para ello. Pero cuando todos los partidos políticos (todos y cada uno, incluido Ciudadanos) están en el acuerdo del pub Kitty, para que Cataluña tenga un acuerdo similar al cupo vasco y navarro y se sienta más cómoda en su encaje con España (como si España fuera un anuncio de Ikea), no tengo la más mínima esperanza de que el Gobierno actual ni otro en el futuro vaya a hacer nada bueno al respecto, en la mejor tradición española de barrer debajo de la alfombra y mirar para otra parte.

Porque desde 1980 hemos tenido gobiernos de distintos colores y sabores, y todos han hecho lo mismo: ceder al chantaje nacionalista para obtener apoyo en el parlamento nacional, y dejar a los pollos sueltos en el corral haciendo lo que han querido hasta hoy. Y ahora que hemos tenido un atentado indirectamente favorecido por la ingeniería migratoria y las negligencias en seguridad de la Generalitat, y un golpe de Estado retransmitido por televisión en directo (el segundo tras el 23-F), no vamos a pretender poner orden en el corral, sobre todo cuando no lo hemos hecho en 37 años. Y los pollos son pocos, pero están crecidos porque se sienten impunes, y el resto del corral, con pequeñas excepciones, mira para otro lado.

Un pequeño asterisco: me produce vergüenza ver a aquellos que se definen de izquierdas y progresistas sosteniendo un partido de la más rancia derecha xenófoba y corrupta, que tuvo que cambiar de nombre y de CIF porque lo tenía todo embargado por corrupción, incluidas las sedes; que ha cerrado hospitales y no ha pagado a los dependientes, mientras se gastaba el dinero en propaganda nacionalista y le echaba la culpa a ‘Madrit’. Al menos hay un señor con vergüenza y memoria que, aunque simpatiza con el independentismo, visto el panorama dejará la política, Joan Coscubiela.

Y un último mensaje para los ingenuos: cada vez escucho más a mi alrededor decir “pues que les den la independencia de una vez y que nos dejen en paz”. Primero, su independencia sería la del adolescente que se va de casa, pero desayuna, come y cena todos los días en casa de sus padres, y de paso les lleva la ropa sucia para que se la laven y se la planchen (fútbol, baloncesto, edificios públicos, deuda pública de Cataluña, Patrimonio nacional, euro, Unión Europea, todo eso no se podría mantener en un país independiente de verdad). Y segundo, al día siguiente ya estarían reclamando su espacio vital:  la Franja de Aragón, Comunidad Valenciana, las Baleares y parte de Francia (claro que ahí sí que hay un país de verdad y van dados…). No se terminaría el concierto de los pollos, sino que solamente pasarían a tocar otra canción. Sólo hay que recordar el Lebensraum, con Austria no tuvieron suficiente, luego fueron los Sudetes (República Checa), luego Polonia y finalmente…Europa.

Y para el que piense que todo esto lo escribe un nacionalista español, en este enlace tiene mi respuesta.

YO SÍ QUE TENGO MIEDO

26 agosto, 2017 2 comentarios

Hoy en Barcelona hay convocada una manifestación contra el terrorismo bajo el lema ‘No tinc por‘ (No tengo miedo). Pues yo quiero decir que sí que lo tengo, y voy a explicarme.

Tengo miedo porque los terroristas vivieron como okupas en una casa con 120 bombonas de butano y otros productos para fabricar explosivos, sin que nadie se diera cuenta. Cuando la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Amposta apuntó en la inspección ocular tras la explosión en la casa «okupada» que las bombonas “podían estar preparadas para un atentado”, los responsables de la policía autonómica le contestaron: “no exagere, señoría”.

Tengo miedo porque el imán, autor intelectual de los atentados (discípulo de uno de los principales detenidos en la operación de la Policía Nacional contra el terrorismo yihadista Chacal I), tenía una orden de expulsión que no llegó a ejecutarse, ya que un juez estimó que “no había peligrosidad”. Porque la alcaldesa de la ciudad se negó a poner bolardos en Las Ramblas que hubieran impedido o dificultado el atentado. Es más, se han jactado públicamente de no hacer caso de las recomendaciones del Ministerio del Interior.

Porque los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que deberían protegernos, se encuentran descoordinados, politizados y manipulados. Porque la policía belga solicitó información a la policía autonómica catalana sobre el imán Abdelbaki Es Satty, el número dos del servicio de información de los Mossos; Daniel Canals, contestó que “no era conocido”.

Cuando la Generalitat cesa al jefe de los Mossos porque se ha negado a colaborar con el referéndum ilegal, y su sucesor junto con el responsable de Interior distingue entre víctimas catalanas y españolas; cuando el Parlamento catalán condecora a los Mossos y se olvida de la Policía nacional y la Guardia Civil; cuando la CUP, que sostiene al Gobierno catalán, pide que se derogue el protocolo antiyihadista en las escuelas catalanas; cuando tras la explosión de la casa de los terroristas el Gobierno autonómico catalán no permite entrar a la Guardia Civil y hacer su trabajo (imaginen en EEUU que tras el atentado de Boston no dejaran pasar al FBI a la escena del crimen), pese a que la competencia en lucha antiterrorista es del Estado central, hay que dar la razón a Carod-Rovira y decir que la presencia del Estado en Cataluña ha sido inexistente. Y que los independentistas, con muy pocos escrúpulos, han seguido haciendo proselitismo independentista sobre los cadáveres de las víctimas. Hoy veremos esteladas en la manifestación, sin duda.

Tenemos uno de los cuerpos de seguridad con mayor experiencia en la lucha contra el terrorismo (Policía nacional y Guardia Civil), y el Gobierno catalán ha prescindido de ellos, con el resultado que cabía esperar.

Ha tenido que venir un periodista holandés, Marcel Haenen, que habla seis idiomas, para denunciar la estupidez independentista en una rueda de prensa del responsable de los Mossos. “Nadie entendió lo que hice”, asegura Haenen en una conversación con EL ESPAÑOL. “[Las autoridades] comenzaron a contar uno por uno la historia en catalán, abrieron el turno de preguntas e invitaron a los periodistas catalanes a preguntar primero. Entonces me levanté, porque era muy fastidioso, y pregunté muy educadamente -o al menos, así lo intenté- si no era más práctico, más conveniente y lógico hacer la rueda de prensa en español para que todo el mundo la entendiera. Estábamos 200 o 300 periodistas de todo el mundo en la sala”.

Marcel Haenen se fue. “No tenía sentido quedarme si no entendía lo que decían. Estábamos todos los periodistas extranjeros allí, agobiados y ocupados. Estar sentados durante una hora escuchando un idioma que no comprendemos no tenía ningún sentido”.

Tengo miedo porque hay un sector de la izquierda que sigue justificando los atentados, poniendo el foco en Occidente: por ejemplo, la CUP afirma que la culpa no es de los terroristas islamistas, sino del “terrorismo fascista fruto del capitalismo”; y Podemos utiliza como excusa para no sumarse al pacto antiterrorista que las armas que vende España a Arabia Saudí acaban en manos de ISIS. Esto último no se sostiene: el material vendido a Arabia Saudí apenas sumó 100 millones (sobre 4.000 millones de euros totales en 2016), pero lo importante es que consistió sólo en repuestos para aviones de transporte, proyectiles y granadas, cuyo uso poco o nada tiene que ver con el ISIS. En 2015 fueron tres aviones de transporte y repostaje más repuestos. Los medios que usan los terroristas en sus ataques no tienen relación ninguna con Arabia Saudí, tal y como explica Manuel Llamas en este artículo. Lo que es de traca es que lo afirmen quienes han sido y siguen siendo financiados por Irán, que apoyan a grupos terroristas como Hezbollah, Hamas y otros grupos radicales en Irak, Siria y Yemen. Más bien critican a Arabia Saudí porque es enemigo de quien les paga y les financia. Y porque en el fondo están de acuerdo con lo que dice la CUP. Ese complejo de culpa occidental lo analiza muy bien Andrew Anthony en su muy recomendable libro El Desencanto.

Tengo miedo porque creo que este tipo de atentados y la radicalización de los jóvenes europeos es muy difícil de combatir. La carta de la educadora de Ripoll revela el fracaso de la educación que han recibido esos chicos, y el posible control del entorno social sobre ellos (ni los trabajadores sociales, ni sus vecinos…¿de verdad nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando?). Sigo pensando que la comunidad musulmana no se implica lo suficiente en este terreno: en la manifestación que convocaron había 100 personas y en Cataluña hay 500.000 musulmanes. Al igual que ocurrió en el País Vasco con ETA, la legitimación social (o simplemente el mirar para otro lado) permite que el terrorismo florezca y se desarrolle.

Hace casi dos años en otro post de mi blog me hacía cuatro preguntas en relación con los terroristas islamistas. Tras los atentados de Cataluña, hay una de esas preguntas que me sigue bullendo por la cabeza: los motivos que llevan a las personas a convertirse en terroristas suicidas. Si la causa es la pobreza o la política exterior de Occidente, que me expliquen qué puede atraer a un joven nacido y criado aquí a convertirse en uno de ellos.

En el fondo son las mismas razones que hacen que un joven o un adolescente se una a una banda del tipo que queramos (banda criminal, grupo fascista o de izquierda radical, banda motera, las maras, etc). Ofrecen un relato simple de la realidad, donde siempre hay un culpable o un beneficio inmediato (o ambos); para jóvenes desorientados, deprimidos, con baja autoestima o con problemas supone un incentivo, sentirse parte de algo más grande.

Mientras los gobiernos occidentales se limitan a realizar campañas genéricas sobre el Estado Islámico, a menudo centradas en un mensaje negativo (y por tanto menos poderoso y atractivo), ISIS hace lo contrario. Capta miembros de forma individual y cercana. a través de personas conocidas y quizá estimadas por los objetivos, que se dedican a buscar a miembros vulnerables en su entorno o a jóvenes que buscan aventuras, fama, gloria, quizá el protagonismo del que carecen sus grises existencias.

La periodista Anna Teixidor ha escrito un libro (Combatientes en el nombre de Allah) sobre jóvenes que se marcharon de Cataluña a Siria, resultado de las conversaciones diarias que mantuvo con yihadistas. El libro realmente es impresionante, es tremendo comprobar el lavado de cerebro sectario que han recibido jóvenes que en teoría están perfectamente integrados, incluso personas con buenos sueldos y con mujer e hijos.

Es muy complicado luchar contra el adoctrinamiento a través de las redes sociales, y una vez que los jóvenes se han radicalizado, de qué forma desactivar esa radicalización. Hasta ahora no conozco las respuestas a esas preguntas, ni he escuchado a nadie plantearlas. Sólo he visto ositos de peluche y flores.

Con este panorama y en la sociedad adolescente en que vivimos, ¿cómo no voy a tener miedo? Lo insensato sería no tenerlo. Pero me niego a que por miedo a estos criminales deje de hacer las cosas que hago habitualmente y dejar de disfrutar de la vida.

LOS SUEÑOS DE ROBERTO

6 julio, 2017 1 comentario

Llevo tiempo pensando escribir esto. En el fondo te lo debo, es una simple muestra de tributo y agradecimiento.

Creo que empezamos a hablar por Facebook en 2013. No recuerdo exactamente cómo fue, pero yo estaba planificando mi viaje en moto a Croacia e Italia, y tú acababas de volver de allí. Contacté contigo para pedirte consejos, ya que era mi primera vez, y me ayudaste mucho a que luego todo saliera genial. Nos prometimos seguir compartiendo nuestras experiencias y nuestros sueños.

Desde entonces, tú has vuelto a rodar por lugares de banderas distintas, y ahora mismo estás embarcado camino de la Capadocia, en otra misión para extender tus fronteras. Incluso has “gastado” ya una moto, la Cuca Morena: 25 países (España, Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Polonia, Italia, Croacia, Austria, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Grecia, Liechtenstein, Suiza, Suecia, Finlandia-con cabo Norte incluido-, Noruega, Rusia, Letonia, Lituania, Estonia, República Checa, Dinamarca y Luxemburgo) y mas de 65000 kilómetros. Ahora viajas sobre Fujur, el dragón blanco, al que le queda mucho, pero mucho, camino por recorrer, camino de Capadocia, un viaje espectacular.

viaje Roberto 2017

Yo, por desgraciadas circunstancias, no he podido repetir la misma aventura. Han pasado muchas cosas en estos cuatro años, sobre todo malas, y uno a veces tiene que renunciar a sus planes por un bien mayor.

Quiero escribirte estás líneas porque, aunque alguna vez te lo he comentado, tus viajes estos años me han servido para poder seguir manteniendo la ilusión y vivir mis sueños a través de tus aventuras. Yo, como muchos otros de tus amigos, he viajado a tu lado y he compartido contigo, en la distancia, todas esas emociones, paisajes, atardeceres, que ibas viviendo sobre tu moto. Porque aunque no te lo creas sobre ella íbamos muchos, viviendo una vida que queríamos vivir en ese momento y por circunstancias no podíamos vivir en primera persona. Sigues siendo nuestro enviado especial al mundo de los viajes en moto por el mundo, hasta que podamos sentarnos de nuevo en el asiento del conductor.

Algún día, más pronto que tarde, podremos compartir camino, y tu luz también será la mía, y viviremos juntos en persona lo que ahora yo vivo como la vida de otro. Pero al mismo tiempo, ahora tu viaje es también parte de mi vida, porque me ilusiona, me divierte, me sostiene y me ayuda, cuando hay fuerzas oscuras ahí fuera que tratan de tirar de mi hacia abajo.

Tengo mi Harley en el taller con el motor reventado y esperando uno nuevo. Hasta entonces, hablo mucho de mis viajes y digo: lo volveré a hacer. Llevo acumuladas tres motos y 200.000 kilómetros. Habrá más y mejores. Aunque mi Road King de 2006 es como mi naranja entera, es para siempre. He encargado el mismo motor porque no quiero cambiar de moto. Me gusta esta.

Y hoy, cuando te vayas a dormir, cansado de todo el día, piensa que no estás solo, que llevas tras de ti a mucha gente.

Fujur

Te deseo lo mismo con lo que nos felicitaste el año nuevo: mucho color… caminos claros y despejados… alegría, sueños que cumplas, y otros tantos por cumplir… y mucha ilusión, que no falte.

Y sólo espero que llegue el día que compartamos carretera y podamos discutir sobre marcas de cerveza de muchos países. En eso soy un experto.

Un abrazo y que tengas un buen viaje lleno de curvas.

PRESENTACIÓN DE DIARIO DE UN ESCRITOR NAIF, DE VICENTE TORRES

7 junio, 2017 3 comentarios

Este es mi discurso de presentación del libro de Vicente Torres Diario de un escritor naif en la librería La forja de las letras, que tuvo lugar el martes 6 de junio:

Queridos amigos, buenas tardes a todos

Estoy aquí en cumplimiento de un encargo, y ya que soy muy bien mandado (como mi esposa aquí presente puede atestiguar), me he aplicado bastante a la tarea y espero hacerlo bien, y que todos ustedes queden satisfechos, sobre todo el autor, al cual le agradezco enormemente la confianza (y quizá la temeridad) que ha demostrado al pedirme que presentara su libro.

Quisiera asimismo agradecer la asistencia al acto de todos ustedes, así como a los propietarios de la librería La Forja de las Letras (que por cierto es un nombre precioso para un santuario de libros) su colaboración y su disposición en la presentación de la obra. Me ha encantado la frase de Soledad Garnero, la propietaria, con la que resume su empeño en abrir esta librería en la que nos encontramos: “Ya tengo una edad para ir cumpliendo mis sueños”. A los que no lo hayan pensado, ya están tardando en empezar. A cumplir sus sueños, me refiero.

IMG_0237

Con la edad cada vez uno se convence más de que los amigos son el verdadero tesoro que se va acumulando con los años. Y a la vista de mis amigos aquí presentes, yo debo de ser asquerosamente rico. Muchas gracias a todos.

Es imposible no creer en los libros. Mi madre empezó a enseñarme a leer con cuatro años, y ha sido el regalo más preciado que me haya entregado nunca. He sido un lector voraz desde mi más tierna infancia. Estoy de acuerdo con las palabras de Soledad, cuando dice: “creo que debemos seguir creyendo en los libros porque un libro te habla, te transmite y es capaz de guardar recuerdos”. Pienso que todos los que estamos aquí somos, en mayor o menor medida, amantes de los libros. En este sentido, hago mía la frase de Thomas Jefferson, que vinieron en un lápiz de la biblioteca del Congreso de EEUU que me trajo mi amigo Rafa aquí presente: “I couldn’t live without books (no podría vivir sin libros)”.

Para empezar, decir que puedo presumir de tener la fortuna de cultivar la amistad de Vicente Torres, todo un señor y un caballero valenciano, que es de oficio escritor. Y como diría otro afamado articulista, hemos venido aquí a hablar de su libro, Diario de un escritor naif, subtitulado Experiencias, lecturas y meditaciones.

Creo que nos conocimos en persona en una feria del libro de Madrid hace dos años, nos presentó un amigo común (Antonio Ballesteros, no sé si está presente hoy), y al que por ello quedo profundamente agradecido.

Vicente acumula una larga trayectoria literaria y periodística. Corrígeme si estoy equivocado en algún dato. Es crítico literario en Las Provincias y en Periodista Digital, donde escribe en su blog sobre la actualidad. También coautor de 1978. El año en que España cambió de piel; y autor de Valencia, su Mercado Central y otras debilidades, El Parotet y otros asuntos, y la novela Yo estoy loco. Ha participado en el libro de relatos Tus colores son los míos, en el libro de arte Enrique Senís-Oliver y en el libro colectivo Palabras para Ashraf. Escribe asimismo en el blog Vientos de las dos orillas, y es columnista del diario digital Informa Valencia.

En primer lugar, y precisamente estando a unos pasos de la casa de Cervantes (calle León esquina con la propia calle Cervantes; quizá la única buena acción del rey Fernando VII fue intentar que no derribaran su casa), yo definiría a Vicente como un caballero quijotesco: como diría una de las personas a las que admira, Rosa Díez, todo un aventurero cuerdo, pese a que en el libro que hoy venimos a presentar afirme ser miembro de un grupo conocido como “los locos de Bétera”. Siguiendo la descripción que Toni Solano hizo de Vicente, hablando del escritor comprometido, decimos que “un escritor ilustrado no puede sustraerse a la implicación política en el sentido etimológico de esa palabra, como miembro de una ciudadanía comprometida con la democracia y con la defensa de las libertades y los principios fundamentales de la convivencia”.

Y de este modo, nuestro autor no puede evitar enarbolar la bandera de la lucha contra el terrorismo y su blanqueamiento, contra la demagogia y el populismo, contra el nacionalismo obligatorio; y a favor de la separación de poderes, la democracia de calidad y la convivencia. Vicente simboliza al ingenioso hidalgo en estado puro, defendiendo valores tradicionales que ahora parecen estar de capa caída: la honestidad, la libertad, la lealtad, la generosidad, la integridad y la decencia con mayúsculas. Y ese quijotismo lo destilan tanto sus escasos personajes “blancos”, como por ejemplo Veremundo, en su novela Yo estoy loco, como en sus artículos y ensayos. Y denuncia su reverso, el sanchismo (me refiero a Sancho Panza, no a otros personajes de mucha peor calidad), tan presente hoy en día, sobre todo en la política, encarnado en la doblez, la inmoralidad, el interés y la hipocresía.

Llegados a este punto, voy a lanzar al aire una pregunta interesante: ¿Es necesario el llamado intelectual comprometido hoy en día? Yo diría que ahora más que nunca; no sólo es necesario, sino me atrevo a decir que imprescindible. Citando a Andrés Trapiello, digo: “Yo cada vez que abro el periódico y me encuentro con un artículo de Savater, sé que me va a hacer pensar. O un artículo de Félix de Azúa, o de Félix Ovejero o Francesc de Carreras. Los intelectuales son muy necesarios, son los que avivan los debates, los que nos orientan muchas veces a los demás, los que nos advierten de las trampas. Tienen un papel muy importante en la política”.

Y en ese sentido es necesaria esa tarea quijotesca de Vicente con su pluma: así como Sócrates decía ser el tábano de Atenas, que ponía a sus ciudadanos al frente de sus contradicciones y les decía lo que nadie quería escuchar, molestándoles continuamente, así Vicente forma parte de ese grupo de tábanos necesarios para picar a esa yegua llamada España. Porque en este mundo demagógico, mentiroso y tramposo, donde parece que todo vale, necesitamos a personas que, como dice Trapiello, nos avisen de las trampas y constituyan nuestra hemeroteca justiciera, nuestro Pepito Grillo. Y ese menguado ejército, como decía el gran pensador marxista don Groucho Marx hablando de los cómicos de primera fila, “son un material mucho más escaso y valioso que todo el oro y las piedras preciosas del planeta”.

Es lógico que Vicente en Diario de un escritor naíf diga que “la cualidad humana más importante es el valor. Es imprescindible para tener criterio propio”.

Yo, cuando todavía era un adolescente impertinente y no sabía nada del mundo (y bien que me encargué luego de demostrarlo), tuve un profesor de latín que me enseñó una de esas cosas valiosas para el resto de mi vida. Hay dos palabras en castellano que tienen la misma raíz latina (el vocablo grex, gregis, que significa rebaño): gregario y egregio. Hay que tener valor, en efecto, para tener criterio propio, ser egregio y salirse de la manada, y no ser gregario y dejarse llevar por la corriente. Y tiene mucho más mérito ser valiente cuando estamos rodeados de altavoces que nos incitan a rendirnos y a ser gregarios. Donde lo habitual es aquello tan español de acudir raudo y veloz en socorro del vencedor. El propio autor trata esta cuestión en su anotación del día 17 de febrero, cuando se refiere al “hombre masa”, que considera al ser humano un medio y no un fin en sí mismo.

Pasemos ahora a hablar más específicamente del libro.

IMG_0239

Decir que de todas las obras de Vicente esta es la que más me ha gustado, y me lo he leído de un tirón. Tiene uno la sensación de estar sentado tomando un café con el autor y conversando tranquilamente sobre diversas cuestiones, siempre interesantes, y algunas experiencias personales. En Diario de un escritor naif nos encontramos con un libro en esa línea, con breves reseñas, una para cada día del año, con la estructura de un diario, por el que pasan personajes diversos, situaciones o cuestiones, a través de los ojos de Vicente, que siempre en primera persona nos los hace ver, como pequeños fotogramas de una película. Al final del calendario, tenemos la sensación de haber visto un film costumbrista con muy diversos personajes, que a veces unos nos llevan a otros, como si fueran cerezas, que tiramos de una y sacamos otras tantas unidas.

Por cierto, tengo una duda: apostaste según el Diario el 5 de octubre de 2015 con Ignacio Camacho una paella que debía pagar él si Rajoy formaba gobierno, y si no lo formaba, pagabas tú… ¿Al final cómo ha quedado la apuesta?

En el prólogo, el autor nos explica el porqué del título: naíf (ingenuo) se refiere no al término del diccionario de la RAE, sino que de forma metafórica califica así a aquellas personas que, aunque tratan de escribir, no han nacido con el don de la escritura, sino que tienen que hacerlo (y cito) “utilizando la fuerza de voluntad y dedicando muchos esfuerzos a no salirnos de los cauces que marca la gramática”. Esto nos abre un tema apasionante, que es el de la creación artística, del que me gustaría hablar brevemente, y acerca del cual hemos debatido Vicente y yo en varias ocasiones.

Stephan Zweig dice que es cierto que hay unos pocos genios, como Mozart o Schubert, en los que es como si “el genio de la inspiración dictara y el artista no fuera más que el escribiente, el instrumento. No necesita trabajar, luchar, esforzarse por su trabajo, sino que le basta copiar obedientemente lo que se le acerca como en un sueño divino (…). La obra de Beethoven muestra justo lo contrario. “En sus manuscritos desordenados, casi ilegibles, ya no encontramos ni un adarme de la facilidad divina que Mozart tenía para producir. Vemos que Beethoven no era un hombre que obedecía a su genio, sino que luchaba por él encarnizadamente”.

Hay dos modos. Y los dos son buenos. “Mozart juega con su arte como el viento con las hojas. Beethoven lucha con la música como Hércules con la hidra de las cien cabezas. Y la obra de uno y otro produce la misma perfección. La obra de ambos nos brinda la misma dicha inefable”.

Calificaré a Vicente en el grupo de Beethoven (si no le molesta que lo haga así). Así es, a la vista del resultado en este libro, que es ameno y divertido, como pretende su autor, pero que es mucho más que eso.

También podemos comparar Diario de un escritor naíf con una bolsa de té, que al sumergirnos en su lectura como en una jarra de agua hirviendo, de algún modo extraemos el jugo de Vicente y podemos tomar un trago de su personalidad, de sus fobias y filias: por ejemplo, los tres libros que recomendó una vez (‘La invención del reino vegetal’, de Aina S. Erice; ‘El primer hombre’, de Albert Camus; y ‘El testamento francés’, de Andrei Makine); las personas a las que admira (Fernando Savater, Adolfo Suárez, Maite Pagaza, Consuelo Ordóñez, Rosa Díez); la invasión nacionalista catalana en la Comunidad Valenciana; los defectos que detesta de los demás (prepotencia, soberbia, crueldad, ignorancia, petulancia); su visión de la escena política actual; la descripción de algunos afortunados que gozamos de su amistad; y un puñado de recuerdos personales, dulces, como bombones envueltos en papel de celofán, y repartidos cada cierto tiempo a lo largo del libro.

Otra cosa que deducimos de su lectura es su amor por la lengua. La obra está trufada de expresiones que yo denomino “vicentinas”: cursilandia, despabilado, humo dormido, socio destructivo, sarmentoso, delectación, papanatismo. También habla en una de las páginas de un amigo colombiano que le regala palabras, como conticinio y galicinio. A mí Vicente, como comprobarán, sólo me ha regalado una hache, que luego le he devuelto. Pero eso lo contaré más tarde.

Cierto es como dice el propio autor hay citas ‘robadas’, de autores o personas que conoce. Pero incluso a través de esos pedacitos de otro conseguimos asimismo llegar a tener un cuadro más acabado de quién es Vicente Torres. Como dijo César Gavela refiriéndose a otro libro de Vicente (‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’), “(…) tienes una gran habilidad para mezclar temas muy diferentes, y que todos tengan una misteriosa unidad de fondo. Y eso es la mirada del autor, naturalmente”.

Un cocinero diría que esa es la salsa que da unidad y cohesión al plato, que hace que no nos encontremos ingredientes sueltos sin ningún sentido ni unidad entre ellos. Y decir que se trata de una salsa coherente, que defiende lo mismo en todos los párrafos, no como el marxismo-grouchismo que ahora hace furor de “estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”.

Quiero ahora citar un par de esos ‘robos’. Pertenece a un correo que le escribió el periodista y escritor Juan Bas a Vicente Torres y que dice así: “soy de la vieja guardia que considera que el agradecimiento y la educación son dos buenos esquíes para deslizarse entre la gente sin molestar”. El propio Vicente añade: “(…) los bastones con que acompaña los esquíes están compuestos con su sentido del humor”. Agradecimiento, educación y sentido del humor son precisamente tres frutos cada vez más escasos hoy en día, y que alegran mi espíritu cuando los hallo. Y de eso el autor va sobrado.

Otro que me ha divertido mucho es la anécdota de George Bernard Shaw, que contaba que había recibido una firma sin carta. El anónimo decía así: “imbécil”.

Por otra parte, me gustaría compartir con todos ustedes una idea un poco loca, que sería escribir unas apostillas a algunas de sus notas en el Diario, porque según leía algunas se me iban ocurriendo cosas para completar, contestar o sugerir. Quizá lo haga, con permiso del autor. Aprovecho que, casualmente, se encuentra justo aquí entre nosotros para amenazarle formalmente con ponerme a hacerlo.

Quisiera comentar ahora una anotación propia, al estilo de las del libro de Vicente, en mi propio diario de escritor naíf. Y aquí viene cuando cuento por qué y cómo Vicente me regaló una hache y yo le devolví otra. Corresponde a una anécdota real ocurrida el pasado 3 de mayo, al hilo de un comentario sobre una entrada de mi blog. Esta es la anotación, hecha al estilo del autor en su libro:

3 de mayo de 2017: suena el teléfono. Es Vicente. Sin apenas saludarme, me dice: “Hola José. Te sobra una hache en el artículo sobre Lluis Llach”. Pienso maquinalmente si he escrito la hache final de ‘Llach’. Creo que sí. No, no es ahí, es en otro párrafo, y pacientemente me lo señala por teléfono. Y en efecto, Vicente tiene razón. Es raro, será cosa del corrector. Manda huevos (con perdón), porque en otra ocasión me llamó para decirme que me faltaba una hache. “Si quieres parafrasear a Unamuno, me dijo, tienes que escribir ‘los hunos y los hotros’. Con hache”. Gracias, amigo. Y pienso sin decírselo: pues ya estamos en paz. Ya te he devuelto la hache que me faltaba la otra vez.

Para finalizar, voy a destriparles el final del libro…sí, no me miren así, el autor me invita a presentar su libro y yo les leo el final…bueno, en realidad el libro es un ensayo y por lo tanto no revelo quién es el asesino. Me gustaría leerles la última anotación del Diario, correspondiente al día 31 de diciembre:

“Es difícil hacer balance de lo que ha sido un año tan confuso y pródigo en sucesos que en modo alguno puede decirse que sean buenos que mejor es olvidar el intento y hacer que el libro termine como empezó: con un sueño. Pero esta vez el sueño es en estado de vigilia y consiste en que al menos en España caiga una lluvia de sentido común o de sensatez, que haga que el egoísmo rampante que tanto abunda en estos tiempos desaparezca, aunque sea transitoriamente, y no vuelva hasta que los problemas más graves estén resueltos. Me viene a la mente la idea de aquellos holandeses que acudían como si sólo fueran uno a reparar los diques rotos por una tormenta. Todos trabajando en equipo, al margen de ideologías, odios o manías”.

Querido amigo, en este país donde las plantas que más abundan son la envidia, el odio, el egoísmo y el sinsentido, abonadas por la ideología y los prejuicios, este es un sueño eterno del que no hemos despertado en siglos. Pero tú y yo, y muchos otros más, algunos aquí presentes, hemos sido Quijotes en busca de él, y hemos peleado, mucho, hasta que los molinos de vientos nos tiraron del caballo.

Sigamos, no obstante, soñando. Y persigamos asimismo nuestros sueños. A veces, sólo a veces, corremos más que ellos y los alcanzamos. Os lo aseguro.

Espero que disfruten el libro. Muchas gracias de nuevo.

CHRIS CORNELL: THE LAST REMAINING LIGHT

21 mayo, 2017 1 comentario

Son las nueve de la mañana, no importa el día, porque últimamente son todos iguales. De repente, leo que Chris Cornell ha muerto. NO me lo puedo creer. Recibo whatsapp de amigos comentando la noticia. Muerto. Suicidio. Ahorcado en su habitación del hotel.

Pensábamos que él lo había logrado. Kurt Cobain, Laney Staley, Andrew Wood, no lo consigueron. Parecía estar en forma y había superado su adición a las drogas de hace años.

Horas antes de la tragedia, Cornell y su banda, Soundgarden, daban un concierto en el Detroit’s Fox Theater. “Sinceramente, había algo extraño en él esa noche”, contaba en la CNN Joey Mugan, uno de los asistentes al show. “Dejé de pensar en ello, porque el directo estaba siendo genial”. Mugan, que se llevó a casa la hoja con el setlist de canciones, se dió cuenta de que había diferencias con lo que habían tocado. No estaba, por ejemplo, In my time of Dying, de Led Zeppelin. El tema con el que Soundgarden (“All I want for you to do is take my body home”) se despidió de su público en Detroit.

La primera vez que le vi fue en la película Singles, de Cameron Crowe (1992), en VHS. Soundgarden hacían una pequeña actuación tocando Birth Ritual, ésta era:

Tuve una sensación extraña. Me pareció que no me gustaba, sonaba disonante, pero al mismo tiempo no paraba de querer volverla a escuchar. Me pasé un buen rato rebobinando la cinta y volviendo a oír la canción. Tenía algo salvaje que me enganchaba, y me recordaba mucho (pero mucho) a Black Sabbath.

Cuando empecé a tocar grunge con el grupo Blind, Javi me pasó un disco de una banda llamada Temple of the Dog. Eran básicamente los músicos de Soundgarden y Pearl Jam haciendo un homenaje a Andrew Wood, que murió de sobredosis. Hay una canción que cantaban Cornell y un tipo llamado Eddie Vedder (Hunger Strike) que me hizo pensar por primera vez que Chris Cornell tenía muy buena voz y un registro amplio:

Fui descubriendo una voz potente, de barítono, pero llena de notas agudas (“intento pensar en el dolor como un grito”), pegada al pecho y a la garganta, y que le daba una intensidad y un tinte áspero (un poco borde) a su manera de cantar. Con un rango total de Do#2 a La5, Chris Cornell tenía un poco más de tres octavas y media de extensión vocal, junto con una versatilidad notable, pudiendo ir de los susurros a los gritos extremos.

A partir de ahí me bebí los discos de Soundgarden de dos en dos. Más adelante, éstos se disolvieron, y cuando se rumoreaba que Cornell iba a formar una banda con el guitarra, el batería y el bajo de Rage Against the Machine fue muy emocionante. La potencia descomunal de Rage con una voz de verdad, con un cantante que supiera cantar. Su voz maravillosa junto a Tom Morello, uno de los pocos guitarristas que ha hecho algo nuevo realmente respecto del instrumento. Audioslave fue una maravilla de proyecto, con sólo tres discos, pero verdaderas obras maestras cada uno de ellos. Hicimos varias versiones con los grupos que tocaba entonces, tanto Blind como Black Ice, pero I am the highway fue la primera canción que me atreví a hacer sólo en el escenario cantando y tocando la guitarra:

Audioslave también se disolvió, y más tarde Soundgarden volvieron a juntarse. Pero aparte de los grupos, Cornell hizo cinco discos en solitario, y fue especialmente destacable la gira The Songbook tour, de 2010. Shows íntimos donde hacía versiones, temas de sus anteriores grupos, y que permitía apreciar los matices de su voz y su sonido más guitarrístico, a veces casi rozando el folk. Dejo aquí un ejemplo de la versión de una versión (Rusty Cage, de Soundgarden, fue versionada por Johnny Cash, y aquí toca esa “segunda versión” Chris Cornell):

Estas canciones quedaron recogidas en el álbum Songbook, donde destaco una canción por encima de las otras, que es The Keeper.

Mi enfoque fue cambiando con los años, y fui evolucionando hacia ese esquema tipo “cantautor”, debido a la influencia que tuvieron en mi esos discos y actuaciones de Cornell.

Éste empezó tocando el piano con siete años. Tras el divorcio de sus padres siendo adolescente, tuvo una grave depresión, dejó el piano y se pasó a la batería y a la guitarra (de hecho, en los inicios de Soundgarden tocaba la batería). Fue el frontman del grunge por excelencia, un Robert Plant o un Iggy Pop de los 90. Su voz fue un rayo de luz emergiendo de las oscuridades del grunge, y esa luz ahora se ha apagado.

Su dolor se convirtió en algo tangible, una obra artística que quedará para siempre. En cada canción, en cada interpretación de alguna de ellas, Chris Cornell volverá a brillar en el firmamento de la música. Me guardo un montón de recuerdos personales que siempre estarán asociados a su voz, a sus canciones, algunos de ellos sobre un escenario.

Siempre estará en nuestros corazones. Como la última luz que queda. The last remaining light.