‘LA OTRA CRÍTICA’: ‘MILES AHEAD’, UN ENSAYO (GENIAL) SOBRE EL CAOS Y EL GENIO

14 julio, 2016 2 comentarios

Finales de los años 70. Miles Davis es el músico más importante de jazz del momento, y lleva cinco años sin grabar encerrado en su casa, alcohólico y drogadicto. Un periodista escocés trata de sonsacarle una entrevista entrando por la fuerza en su domicilio. El músico tiene una grabación que no quiere que su compañía discográfica utilice. El robo de la misma hará que los dos se lancen a una búsqueda frenética por las calles de Nueva York para recuperarla. Pulsen el botón de play mientras leen.

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Hacer esta película constituye un reto muy complicado: un biopic sobre el Picasso del jazz, Miles Davis, uno de los músicos más importantes del siglo XX. Una personalidad dual, muy compleja, del que ya hablamos en esta entrada con motivo del rodaje de la película. Con estos elementos, sería muy fácil caer en el estereotipo de la estrella negra que mola o en la adoración o idealización de la leyenda. Sin embargo, Don Cheadle, tanto como intérprete como director, consigue el triple salto mortal de reflejar la dureza, la complejidad, el sufrimiento, la vileza en ocasiones, la vulnerabilidad en otras; en fin, todas las aristas del artista y los múltiples reflejos de ese caleidoscopio humano y musical que fue Miles Davis.

Cheadle toma como fondo la época de decadencia de Miles Davis de finales de los 70, en los que estuvo siete años (1974-1981) sin grabar, drogado y borracho, encerrado en su casa. Dave (Ewan McGregor), un reportero de la revista Rolling Stone quiere hacerle una entrevista, y a partir de ahí se ve envuelto en el caótico mundo del músico.

La película desde este momento hasta el final se convierte en un torbellino de imágenes, colores (rojo rubí de las joyas, negro del pelo afro, ropa chillona setentera), texturas, posiciones de cámara inverosímiles, enlace atrevido de unas escenas con otras del pasado que usan ruidos o colores como enganche de una escena y la siguiente…Todo con el telón de fondo de la música del trompetista. Una realización muy atrevida de la que sale vencedor el director. El momento más memorable es la pelea con su mujer Frances Taylor (Emayatzy Corinealdi): sin palabras, con la música como único sonido, y con imágenes a cámara lenta, es verdaderamente memorable. Y el collar rojo que le regala como símbolo de las heridas infligidas.

Frances, el verdadero amor de su vida, es una especie de fantasma que se le aparece en el momento más inesperado, como una musa que le inspiró sus mejores momentos artísticos y que ahora se venga de él debido al maltrato que le infligió cuando estaban casados (ella era bailarina de ballet profesional y la hizo renunciar a su profesión, como una especie de vampiro artístico), sumiéndole en el caos, el alcohol y la droga.

Cheadle borda la interpretación de Miles, posiblemente sea la mejor de su carrera. Sólo con un gesto o una bocanada de cigarrillo, una frase, una mirada, ya está comunicando miles de cosas.

Como director se centra en la persona y el artista, más que en el músico. Por la creación musical se pasa de puntillas. Es curioso, ya que ha tenido una de las trayectorias más largas de la historia del jazz (1945-1991), y ha creado prácticamente todos los estilos nuevos, y siempre en vanguardia.

En suma, una película que trata de capturar la emoción, el alma del artista, más que narrar hechos, y que alumbra los rincones más oscuros de la personalidad de uno de los músicos más importantes del siglo XX. Parece ser que su estreno en España será el 29 de julio. Muy recomendable.

Lo mejor: el reto era verdaderamente muy difícil por muchas razones, y el actor-director pasa el examen con matrícula de honor.

Lo peor: si se desconoce la historia de Miles Davis te pierdes cosas que se leen entre líneas. La historia del músico joven no tiene mucho sentido ni encaje en el guión.

¿Y POR QUÉ NO ELEGIMOS AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO COMO SE ELIGE A LOS ALCALDES?

12 julio, 2016 Deja un comentario

Vamos a imaginarnos que la situación de dificultad que se está dando en España para elegir un Presidente del Gobierno (y por ende el Gobierno mismo) se diera en los más de 8.000 ayuntamientos que tenemos. Sería un caos tremendo.  ¿Y por qué no se da esa situación?

Propongo comparar qué dice la Ley respecto de la elección del Presidente del Gobierno y de la elección de los alcaldes.

Elección de Alcalde

Artículo 196 de la LOREG

En la misma sesión de constitución de la Corporación se procede a la elección de Alcalde, de acuerdo con el siguiente procedimiento:

  • a) Pueden ser candidatos todos los Concejales que encabecen sus correspondientes listas.
  • b) Si alguno de ellos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los Concejales es proclamado electo.
  • c) Si ninguno de ellos obtiene dicha mayoría es proclamado Alcalde el Concejal que encabece la lista que haya obtenido mayor número de votos populares en el correspondiente Municipio. En caso de empate se resolverá por sorteo.

En los Municipios comprendidos entre 100 y 250 habitantes pueden ser candidatos a Alcalde todos los Concejales; si alguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los Concejales es proclamado electo; si ninguno obtuviese dicha mayoría será proclamado Alcalde el Concejal que hubiere obtenido más votos populares en las elecciones de Concejales.

Elección del presidente del Gobierno

Artículo 99 de la Constitución

  1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
  2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.
  3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.
  4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.
  5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

El artículo 99 carece de precedentes en la historia constitucional española. En efecto, las Constituciones del siglo XIX no conferían un papel determinante a las Cortes a la hora de la designación por el Rey de la Presidencia del Consejo de Ministros, y por lo que se refiere a la Constitución de 1931, el Presidente de la República podía nombrar y separar libremente al Presidente del Gobierno. El art. 99 CE supone una novedad destacada por ser el primero en el que la designación del Presidente del Gobierno se desliga de la decisión del Jefe del Estado como única fuente de voluntad, para recaer en el Parlamento.

Hay tres sistemas que podemos identificar actualmente para el nombramiento del Presidente del Gobierno en los sistemas parlamentarios de nuestro entorno: aquella en la que la investidura sigue sin ser constitucionalmente obligatoria (por ejemplo: Gran Bretaña); aquella en la que el Jefe del Estado carece de toda participación en la designación del gobierno, correspondiendo su nombramiento enteramente a la Cámara, que, por lo mismo, expresa en ese momento su confianza inicial en el candidato votado (sistema sueco); y aquella en la que, correspondiéndole al Jefe del Estado la facultad de proponer al candidato y de nombrarlo formalmente una vez que éste ha sido votado, se exige constitucionalmente que el conjunto del Gobierno (caso italiano), o el Primer Ministro, obtengan previamente la confianza parlamentaria o investidura, éste último sería el caso del artículo 99 de la Constitución Española de 1978.

Es curioso que, tal y como analiza el Tribunal Constitucional en su STC 16/1984, de 6 de febrero, “junto al principio de legitimidad democrática de acuerdo con el cual todos los poderes emanan del pueblo -artículo 1.número 2, CE- y la forma parlamentaria de gobierno, nuestra Constitución se inspira en un principio de racionalización de esta forma que, entre otros objetivos, trata de impedir las crisis gubernamentales prolongadas. A este fin prevé el artículo 99 de la CE la disolución automática de las Cámaras cuando se evidencia la imposibilidad en la que éstas se encuentran de designar un Presidente del Gobierno dentro del plazo de dos meses” (FJ6).

Sin embargo, el efecto perverso es que si la situación no cambia de forma significativa, la situación sin Gobierno puede prologarse de forma indefinida. Para evitarlo, yo planteo modificar el artículo 99 de la Constitución, de manera que si al cabo de dos meses ningún candidato obtiene la confianza de la Cámara, se encargue formar Gobierno al grupo parlamentario más votado, a semejanza de lo que ocurre en los Ayuntamientos.

Como puntos a favor evitaría situaciones prolongadas con un Gobierno en funciones; obligaría a gobernar en minoría, y por lo tanto a negociar con los demás grupos cada votación, lo que no creo que fuera negativo sino al contrario. El Gobierno sabe que para sacar adelantes sus leyes tendrá que negociar con los grupos que le pueden permitir aprobarlas.

Como contras, habría que modificar la Constitución por la vía del artículo 167, lo que no deja de ser un poco engorroso (mayoría de 3/5 de cada Cámara; si no, mayoría absoluta del Senado + mayoría de 2/3 del Congreso; y referéndum si lo solicita un 10% de cualquiera de las Cámaras). Además, una oposición votando en contra de forma sistemática puede dejar al país bloqueado por vía de hecho, al tumbar todas las propuestas legislativas del grupo parlamentario que sostiene al Gobierno. Que en España con nuestro cainismo característico no es algo descabellado: es decir, se puede dar la situación contraria a la odiada mayoría absoluta.

En la actual situación, y ante la amenaza de unas terceras elecciones, creo que el PSOE se abstendrá finalmente de alguna forma para permitir la formación de un Gobierno. Las presiones de la UE para que se forme ya un Gobierno ya sabemos como terminaron en Italia, con Mario Monti de Primer Ministro. Y España pienso que no se puede permitir unas terceras elecciones. Aparte que por este camino el PP las ganaría casi por mayoría absoluta, a pesar de sus errores.

REFERENDUM, BREXIT, Y DOS Y DOS NO SIEMPRE SON CUATRO (II)

Vamos a intentar en esta segunda parte desentrañar dos cuestiones muy interesantes: una, si es posible que haya habido un pucherazo electoral en las elecciones del 26-J; dos, el misterio del más del millón de votos desaparecidos para Unidos Podemos.

El primer punto ha surgido a raíz del caso del ministro de Interior y las grabaciones que se le hicieron en las que presuntamente ha conspirado para desprestigiar a políticos soberanistas. Sin entrar en el fondo del asunto, que me parece muy grave, con la excusa de que no nos podemos fiar del actual ministro del Interior, de ahí damos un triple salto con tirabuzón y los líderes de Podemos, en la última semana de campaña electoral, dijeron que no se fían de que las elecciones sean limpias y que esperan que no haya un pucherazo. Después del 26-J y a la vista de los resultados electorales, se recogen firmas y se dice sin pudor que ha habido un pucherazo electoral, con la misma naturalidad que se afirma que la llegada del hombre a la luna se rodó en un plató de Hollywood.

David Fernández, en un extraordinario artículo, rebate todos y cada una de los argumentos conspiranoicos de aquellos que afirman que ha existido el pucherazo. Por favor, léanlo entero: para conocer algo en profundidad hay que dedicarle un poco de tiempo. He sido apoderado de UPyD en 2008, 2009, 2011 (dos veces), 2014 y 2015 (tres veces), y responsable de gestión electoral nacional de 2012 a 2015, con tres procesos electorales a mis espaldas. Y sinceramente no le doy el más mínimo crédito a las acusaciones.

Son tantas las tonterías que se están escribiendo que sólo voy a hacer un matiz sobre una de ellas: están diciendo en Facebook que hay actas de algunas mesas que no coinciden con los resultados del Ministerio del Interior: pues claro que pueden no coincidir. El recuento (artículo 103 de la LOREG) se realiza el tercer día siguiente a la votación en la Junta Electoral correspondiente (normalmente la provincial), es público y ahí los partidos pueden impugnar actas en las que haya errores, que para eso tienen apoderados e interventores en las mesas el día de la votación y piden copia de las mismas (incluido Podemos). Así, errores típicos que se pueden producir, como apuntar los votos de una candidatura a la del renglón inferior se pueden reclamar. Lean este artículo de Tseban Rabtan en el que transcribe los artículos correspondientes de la LOREG y luego me cuentan.

Vamos con la segunda cuestión, mucho más complicada de resolver. De una suma de 6.139.494 votos de las generales de 2015 (sumando los de Podemos y los de IU) a los 5.049.734 de 2016, cuando se han presentado en coalición. A estas horas, los altos cargos de Podemos, casi todos politólogos, están reunidos intentando saber qué ha pasado.

Yo modestamente voy a intentar ayudarles a entender lo que ha pasado, desde mi punto de vista. Este es un ejemplo de que en política dos y dos no siempre suman cuatro. Las causas las ordeno de mayor a menor importancia.

En primer lugar, es obvio que mucha gente que había votado IU en 2015 o pensaba hacerlo en 2016 no ha votado a Unidos Podemos en estas elecciones, algunas personas cercanas a mí. Incluso se habla que gente del PCE ha votado y pedido el voto para el PSOE, y que el escaño de Eduardo Madina por Madrid se debe a los votos comunistas. Y el PSOE por su parte ha recogido el guante durante la campaña: Susana Díaz ha afirmado sentirse orgullosa de “ese PCE de Santiago Carrillo”. Y Pedro Sánchez acusa a Pablo Iglesias de “insultar a los comunistas de corazón (…) Frivolizar sobre lo que representa el comunismo, como si fuera una moda de juventud, me parece un insulto a la memoria de esos comunistas que incluso se dejaron la vida por que hubiera democracia y libertad en nuestro país”. Creo que no han calculado que el PSOE es un pez mucho más grande que IU para tragárselo.

Lo cierto es que la jugada de Pablo Iglesias de aparentar haber pasado de comunista a socialdemócrata (como la entrevista que le hizo Carlos Herrera en la Cope, a partir del minuto 36:45) en mi opinión le ha salido muy mal: los que no son comunistas le siguen viendo como tal, no como un socialdemócrata; y los que lo son se han sentido traicionados. Por supuesto que hay gente que se lo ha creído, me consta personalmente (mi amiga del artículo anterior se ha tragado la caña con anzuelo y todo). Pero otras muchas personas, que no se avergüenzan de llamarse comunistas, y votantes del PCE de toda la vida, no me extraña nada que no le hayan votado (yo me jugaría una caña a que Cayo Lara o Gaspar Llamazares no han votado a Unidos Podemos).

Otra cuestión muy relacionada con ésta es la OPA hostil de Podemos a IU, muy en la línea de la que hizo Ciudadanos a UPyD. La expulsión de 5.000 militantes de IU en Madrid, que culminó con la expulsión de la federación madrileña al completo de IU y una demanda en los juzgados, por vulneración del artículo 22 de la constitución; las acusaciones de Gaspar Llamazares (“la unidad popular no es subordinarse a la estrategia de Podemos”) y Luis García Montero hacia Alberto Garzón de tener ya un pacto hecho con Podemos y haber engañado a los militantes; la jugada de Tania Sánchez, que se presentó a las primarias en IU después de decir varias veces seguidas que no se iría a Podemos. Todos estos hechos explican en parte la fuga de votos que se ha ido a la abstención o a otras opciones (PACMA, los verdes).

En Madrid, por ejemplo, IU más Podemos obtuvieron en las generales de 2015 189.265 (IU) y 750.607 Podemos (total 939.872, un 26,12%). En 2016 han obtenido en total 729.870 votos, un 21,23% (210.002 votos menos). Ha pensado Pablo Iglesias que la gente olvidaría. Mal hecho. Yo a Nacho Prendes, Irene Lozano o Toni Cantó no les olvido, por ejemplo. Votaría antes al PACMA. Garzón ha conseguido (con el contrato de su hermano en el Ayuntamiento de Madrid como parte del trato) lo que no consiguió Irene Lozano.

Un tercer factor son los que llamaremos los desengañados con Podemos: tanto aquellos miembros de las organizaciones sociales que contribuyeron al 15M (como por ejemplo el deterioro de la relación de la PAH Madrid con el Ayuntamiento de Manuela Carmena), como aquellos antiguos votantes del PSOE que, hastiados de la corrupción en Andalucía, votaron a Podemos como castigo.

Además, han ayudado las denuncias de nepotismo en los diversos ayuntamientos que han gobernado, junto con un factor que yo he considerado crucial desde primera hora: la dificultad que implica la gestión de Ayuntamientos como Madrid o Barcelona. Siempre digo que gobernar el Ayuntamiento de Madrid es mucho más complejo que cualquier CCAA. Y que iba a pasar como pasó con Bildu en el País Vasco, que sus errores en la gestión les harían perder votos al poco tiempo. Porque aquí no valen los discursos bonitos, sino que o sabes o no sabes. Y estos señores no saben. Punto. Aparte comportamientos como los de Kichi en Cádiz (amenazando públicamente a miembros del PSOE, humillando al cónsul alemán) o en Madrid (el ridículo del cambio del callejero donde Celia Mayer se ha cubierto de gloria); los problemas con la empresa Wanda; o las maniobras propagandísticas sin ningún fondo real, como la oficina antidesahucios o los refugiados han contribuido a aumentar el número de desengañados. Por no hablar de otros gestos para la galería, como la foto sin coche oficial el primer día para no bajarse luego de él; los viajes gratis a la final de la Champions; el diputado Ramón Espinar viendo una serie un lunes laborable a las 10 de la mañana y tuiteándolo sin pudor ninguno; la colocación de maridos/esposas y demás parientes; y la doble vara de medir con los propios, como en los casos de Rita Maestre, Errejón o Monedero. Para votar a un PSOE dos ya tengo al original.

Hay también votantes de izquierda, aunque son los menos, que no ven con buenos ojos la actitud de Podemos con el nacionalismo vasco y catalán: es curioso, pero no inesperado, que en estas elecciones en el País Vasco Podemos haya obtenido más diputados (6) que el PNV (5), y que en Cataluña sea primera fuerza. Eso ha frenado el trasvase de votantes del PSOE con mucha probabilidad. No se puede sorber y soplar a la vez.

En cuarto lugar, hay que señalar un epílogo post electoral que seguramente no va a ayudar a incorporar nuevos votantes: la reacción de insultar a aquellos que no les han votado, sobre todo a los ancianos. Las acusaciones de que todo va a seguir igual por no haberles votado: primero, presuponiendo que ellos van a solucionar los problemas, cosa que yo dudo mucho, pero que el propio Iglesias dijo públicamente (en inglés, minuto 46:40) que no están para solucionar problemas, sino para que la gente participe. Es o el PP (el caos) o nosotros. Pero es que el caos podemos ser nosotros también.

Finalmente, las explicaciones que hemos escuchado hasta ahora: “la gente nos quiere, pero pensaron que íbamos a ganar y eso les acojonó un poquito”. O Echenique, en la mejor tradición de Beria, diciendo que extirparán (o sea, arrancarán de cuajo según la RAE) las malas hierbas. Puede que no hayamos conseguido comunicar correctamente, he escuchado hoy en la televisión. Y la rueda de prensa final del 4 de julio, en la que tanto Pablo Iglesias como Errejón han reconocido que Podemos ya se ha convertido en otra cosa: ha apuntado que parte del electorado les ha pedido “darle un poco al ralentí”, “bajar el ritmo” y “desacelerar”. Cree que mucha gente ha pensado: “hasta aquí ha llegado la maquina de guerra electoral, quiero ver otra cosa, quiero ver qué sois capaces de hacer para votar en clave de Gobierno”.

Lo que han conseguido es que el voto al PP aumente espectacularmente, eso sí que por miedo a Podemos. El efecto perverso de esas encuestas que les daban empate técnico con el PP ha sido que la gente se ha creído que podían ganar, tanto sus adeptos como los demás. Y ante esa perspectiva, mucha gente ha pensado en clave voto “útil” y ha preferido votar al único partido imputado por corrupción (ya hemos dicho aquí que ese no es un tema relevante a la hora de votar) como dique de contención de lo que vendría si gobernaba Podemos. También conozco a varias personas que lo han hecho así. Sus integrantes, miembros todos ellos de la fundación CEPS, estuvieron cobrando de Venezuela ingentes cantidades de dinero como asesores, y que quieren que les diga, no es una tarjeta de presentación muy buena que digamos pensando en España de aquí a diez años. Y no solo cobrando, sino defendiendo ese modelo como exportable al sur de Europa, y ocultando o minimizando sus defectos (pobreza, inflación galopante, hambre, falta de alimentos y medicamentos, criminalidad extrema, presos políticos). Hay miles de videos en youtube, no hace falta poner ejemplos.

Ellos intentan ahora, con Errejón a la cabeza, alejarse de su propio pasado (“yo no he cobrado de ningún gobierno extranjero”) y convertirse en un partido “de Gobierno”. Hasta qué punto es sincero ese intento, y cómo conseguirán mantener el equilibro entre su pasado y lo que pretenden llegar a ser, el tiempo lo dirá. La prueba del algodón, como señalaba al principio, son sus votaciones en los parlamentos y ayuntamientos, y las decisiones que tomen al frente de las instituciones. Yo por mi parte pienso claramente que su único objetivo es la conquista del poder, y ahí tenemos dos tendencias, Iglesias y Errejón, que chocarán más pronto que tarde en el cómo. Además está el riesgo de desintegración de sus múltiples componentes (la coalición la han formado 16 partidos) en cuanto las cosas vayan mal. Veremos qué pasa ahora.

REFERENDUM, BREXIT, Y DOS Y DOS NO SIEMPRE SON CUATRO (I)

29 junio, 2016 Deja un comentario

Han pasado muchas cosas en pocos días. O pocas cosas, pero importantes.

El otro día mantuve una discursión en Facebook acerca del presunto europeísmo sobrevenido de Podemos a raíz de su postura sobre el referéndum de Gran Bretaña. Mi amiga afirmaba que eran europeístas, y que no se les podía comparar a Le Pen, ni a los nacionalistas húngaros o austríacos. Que aunque antes despotricaban contra la UE, “todos crecemos” y tenían derecho a cambiar de opinión.

Como dice Santiago González en un texto magistral:

“Podría admitirse que es, no sólo legítimo, sino deseable, cambiar de opinión si es para bien, si no fuese porque más de un año después, hace justamente cuatro meses, Podemos, IU, Bildu y Alternativa Galega de Esquerda, junto al UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido) de Nigel Farage y el Frente Nacional de Marine Le Pen apoyaron en la Cámara de Estrasburgo con sus votos una propuesta del Movimiento 5 Estrellas italiano para realizar una reflexión institucional sobre la idoneidad de la preparación de un plan alternativo para una ruptura ordenada de la zona del euro. Los eurodiputados de Syriza se abstuvieron”. Y además su responsable económico apuesta por salir del euro y, resumiendo mucho, resolver los problemas pintando otro cero a la derecha en los billetes y nacionalizando bancos.

Y pone el dedo en la llaga cuando afirma lo siguiente: “Los populistas, separatistas, antisistema y otras especies afines revelan hoy el acierto conceptual de George Orwell al englobarlos bajo la etiqueta de nacionalismo; y todas ellas coinciden en someter el yo individual e intransferible que caracteriza al ciudadano al nosotros, el pueblo, la gente y en sustituir la racionalidad y el interés individual por la emoción colectiva de la pertenencia”. Mi amiga afirmaba que la UE “tiene que dejar de ser sólo una unión económica y serlo política, social y hasta espiritual (sic)”.

Es evidente que, aunque lo quieran disfrazar, hay muchas cosas en común entre los populismos de izquierdas y los de derechas, sobre todo en materia económica: la apelación a los sentimientos en vez de a la razón; al colectivo frente al individuo; rechazo al capitalismo, al libre comercio, al TTIP, al euro; el proteccionismo; el amor desmedido por los altos impuestos y el aumento del gasto público; los mismos enemigos (las multinacionales (globalización), el BCE (el sistema financiero) y Angela Merkel (la austeridad alemana); y denunciar problemas reales sin aportar soluciones reales. Entre las pocas diferencias están la política migratoria y la política social.

Por otra parte, del referéndum de Gran Bretaña hay dos cosas que me han llamado profundamente la atención: una, la ignorancia supina sobre las instituciones europeas que ha demostrado la inmensa mayoría de la gente, incluidos los que votaron. Nadie tiene ni la más remota idea de cómo funciona la UE, y además lo saben y les importa una mierda. Hubiera sido más justo haber hecho un pequeño examen sobre la UE y entonces si lo apruebas puedes votar en el referéndum. Pero esto es una de las paradojas de la democracia: que personas no preparadas o sin la información suficiente puedan tomar decisiones que nos afectan a todos. Así ocurrió cuando se hizo la nueva constitución islandesa, como conté en este artículo que desmonta leyendas urbanas como que Islandia encarceló a sus políticos y banqueros, no pagó la deuda y se enfrentó con la dictadura del FMI. Mentiras mentirosas que la gente se traga sin pestañear. De hecho, lo primero que hizo la gente al día siguiente de votar fue buscar en Google qué es la UE y cuáles eran las consecuencias de la salida de Gran Bretaña.

La segunda es la alegría con la que se convocan referéndums. Hay un artículo que acierta de pleno cuando dice que los referéndums los carga el diablo y los disparan los gilipollas. Ese ha sido David Cameron, que ha disparado dos veces (Escocia y la UE) por puros intereses partidistas y electoralistas. Y la segunda vez que ha jugado a la ruleta rusa sí que había una bala en la pistola y le ha volado los sesos. No solamente ha conseguido que los británicos sean de golpe un 10% más pobres y que la libra alcance su nivel más bajo desde 1985, sino que ha reabierto el melón secesionista con Escocia e Irlanda. Además las empresas multinacionales que tienen su sede en Londres, como Ryanair, Reuters o Virgin van a perder su pasaporte comunitario para poder trabajar en la UE.

Un referéndum es algo muy delicado que hay que utilizar de forma muy puntual (por ejemplo, para ratificar una nueva constitución), pero no como una votación rutinaria más. Y en mi opinión debe exigir una mayoría cualificada para su aprobación (a partir del 60%), porque si no ya me dirán qué validez tiene haber aprobado lo que sea por el 52%, dividiendo al país en dos.

Alguien me dirá que hay que aumentar la participación de los ciudadanos en las decisiones políticas, y que el hecho de votar cada 4 años no es democracia. Yo entiendo que la figura del derecho de petición, junto con la iniciativa legislativa popular, es mucho más sensata que el referéndum para que los ciudadanos puedan participar directamente de las decisiones políticas: se pueden proponer reformas legislativas concretas tanto en el Congreso como en los parlamentos autonómicos. Mi amigo Carlos Moreno hace un extenso análisis de la figura del derecho de petición en este artículo, tanto en España como en otros países. Sería necesario divulgar y fomentar el uso de esta herramienta, junto con otras que tenía UPyD para que los ciudadanos les hicieran llegar sus propuestas: el éxito de páginas web como Osoigo o Change.org indica una demanda de los electores de participar de forma activa en los asuntos públicos, y de comunicarse con sus representantes políticos. Además el hecho de plantear una petición a un parlamento obliga a estudiarse el tema y saber de qué estamos hablando, mucho mejor que ir a votar sin tener ni puñetera idea de las consecuencias.

En el artículo anterior sobre Islandia decía, además, que un modelo asambleario no es factible en un país como los actuales en Europa. Incluso en Islandia, que es bastante pequeño (319.000 habitantes) y homogéneo culturalmente hablando, una democracia sin partidos no es viable porque, como dice Carlos Martínez Gorriarán, “los ciudadanos somos muchos y demasiado diferentes en creencias, preferencias e intereses como para que una asamblea presencial o virtual pueda conciliar las diferencias sin que las mayorías vulneren el derecho de las minorías a ser diferentes, estar representadas y ser oídas en las decisiones, preservando su sagrado derecho al desacuerdo”. Y yo añado: incluso desaparece la posibilidad de que una buena idea de un grupo pequeño sea escuchada, y que pueda finalmente llevarse a cabo y se convierta en ley. Corremos el peligro de una democracia a la búlgara, por aclamación.

Dejo para la segunda parte dos temas apasionantes: el misterioso caso de los votos desaparecidos de Unidos Podemos: de una suma de 6.139.494 votos de las generales de 2015 a los 5.049.734 de 2016. 1.089.760 votos que han desparecido: ¿dónde se han ido? Y en segundo lugar: ¿es posible como afirman algunos un pucherazo en España?

MUHAMMAD ALÍ Y LOS DERECHOS CIVILES

7 junio, 2016 1 comentario

Estoy leyendo estos días comentarios o artículos glosando la figura de Muhammad Alí (o Cassius Clay para los más mayores y aficionados al boxeo, como lo era mi padre), sobre todo en medios de izquierdas, como un luchador por la libertad y los derechos civiles. Y quiero aclarar desde el conocimiento del nacionalismo negro norteamericano por qué pienso que esta es una visión muy equivocada, cuando no radicalmente falsa.

Cassius Clay en un momento determinado se hizo amigo de Malcolm X, y éste (que era muy convincente) le introdujo en los musulmanes negros, conocidos también como la Nación del Islam. Aclarar en primer lugar que poco tiene que ver la Nación del Islam con el Islam más ortodoxo, sea sunnita o chiita. Los musulmanes negros surgen en los años 20 en EEUU de la mano de Wallace Fard Muhammad, un vendedor ambulante de sedas, al parecer nacido en Nueva Zelanda, que funda la Nación del Islam, para desaparecer misteriosamente en 1934, dejando al frente a su discípulo Elijah Muhammad. La doctrina tiene muy poco que ver con el Islam tradicional, como pueden comprobar aquí.

Dejando aparte los aspectos mitológicos y pseudohistóricos (que se pueden consultar en el enlace anterior), lo que nos interesa es que su doctrina establece que el hombre negro es el hombre original y superior a las demás razas, mientras que la raza blanca fue creada por un científico malvado llamado Yakub para que dominaran el mundo durante 6.600 años. Los blancos, en los que incluye a los judíos, son los “demonios con ojos azules”. Pasado ese tiempo, sólo hay que esperar a que el hombre blanco sea destruido, lo cual ocurrirá, puesto que ha sido profetizada su destrucción. Esa es la razón por la que una ideología tan potencialmente peligrosa no ha explotado violentamente ha sido su propia escatología: si Alá había decretado la derrota del hombre blanco, éstos podían permitirse el lujo de esperar hasta el día del Juicio Final: “no se necesitarán ni flotas, ni fuerzas terrestres o aéreas, ni ejércitos permanentes para combatir en esa última guerra”.

Los musulmanes negros nunca han luchado por integrarse o mejorar sus derechos en la sociedad norteamericana. Aunque sí es cierto que el hecho de abjurar de las drogas, el alcohol y la prostitución ha supuesto una mejora de las condiciones sociales de los ghettos más pobres donde los musulmanes tuvieron implantación, han ridiculizado y criticado a los negros como Martin Luther King o asociaciones como la NAACP o el SNCC, que sí han luchado por los derechos civiles, llamándoles “negros con el cerebro lavado” o “Tío Tom”, como Alí hizo con el boxeador Joe Frazier, llamándole esclavo y primate. Fueron tantos los insultos que recibió por parte de Cassius Clay, que en 1996 Frazier dijo que no le hubiera importado empujarle para que Alí se hubiera caído al pebetero olímpico cuando lo encendió en los Juegos Olímpicos de Atlanta. A la marcha sobre Washington que organizó Luther King junto con las demás organizaciones de los derechos civiles la denominaron “farsa sobre Washington”.

Cuando el propio Elijah Muhammad fue detenido por no presentarse al reclutamiento para ser alistado para combatir en la Segunda Guerra Mundial, se negó a acudir para no participar en una guerra en el bando de los infieles. No porque estuviera en contra de la guerra en sí misma, sino por ser un asunto de blancos que no le concernía. Cuando llamaron a filas a Muhammad Alí para ir a Vietnam, se le pidió que hiciera lo mismo. No se trata de que estuviera en contra de la intervención de EEUU en Vietnam: es que si cualquier país hubiera invadido EEUU, no hubiese movido un dedo. Ningún musulmán negro tenía permitido pertenecer al ejército o a la policía de los EEUU. Ellos tenían su propio ejército paralelo, los Frutos del Islam, creados por Malcolm X. No reconocían legitimidad alguna al Gobierno norteamericano. Tenían un Estado paralelo (como les gustaba decir a ellos, “un Estado dentro de otro”), un Estado teocrático (líder, ministros, capitanes supremos), donde la posición de la mujer era de absoluta subordinación al hombre. Su intención real no era la lucha por los derechos de los negros en América, sino la creación de un Estado totalitario teocrático, más cercano al Estado Islámico o a Irán. En lo que Elijah Muhammad se contradijo fue en dónde crear ese Estado: varias veces reclamó ese Estado dentro de EEUU (“que nos den tres o cuatro estados, aunque fueran 25 estados nos los hemos ganado”) y otras veces pidió el retorno a “nuestra tierra natal”, en algún lugar de Asia o África. En cualquier caso, abogaban por la separación completa de las dos razas, la no colaboración con organizaciones en las que hubiera miembros blancos, y la prohibición de matrimonios mixtos. Menudo luchador por la libertad…

La historia de la relación de Malcolm X con Alí es muy interesante, y la podemos leer con detalle en este artículo de Sarah Kurchak. La afiliación de Alí a los musulmanes negros al principio la llevó en secreto (durante tres años), porque tenía miedo que perjudicara su carrera deportiva, ya que los musulmanes negros estaban calificados como una organización muy peligrosa. Pero finalmente decidió hacerla pública después del combate con Sonny Liston. Éste, que era un gangster que boxeaba, pasó a ser el bueno después de la revelación de Cassius Clay, ya que existía mucho temor a los musulmanes negros como organización. La gente sintió que el boxeador se había pasado al lado oscuro. Es gracioso saber que la cúpula de la Nación del Islam y el propio Elijah Muhammad, antes del combate con Sonny Liston, no creían que Muhammad Alí tuviera la más mínima posibilidad de ganar, y que había que cortar la relación con el boxeador. Sólo el apoyo de Malcolm X, entonces en una posición de mucha influencia entre los musulmanes negros, lo evitó. Y Clay ganó el combate.

UNITED STATES - MARCH 02:  Cassius Marcellus Clay (Muhammad Ali) with Black Muslim leader Malcolm X at 125th St. and Seventh Ave.  (Photo by John Peodincuk/NY Daily News Archive via Getty Images)

UNITED STATES – MARCH 02: Cassius Marcellus Clay (Muhammad Ali) with Black Muslim leader Malcolm X at 125th St. and Seventh Ave. (Photo by John Peodincuk/NY Daily News Archive via Getty Images)

Su propio padre era contrario a esa afiliación, y dijo que los musulmanes solo querían su dinero. De hecho, uno de los hijos de Elijah Muhammad (Herbert) más adelante se convirtió en su manager, llevándose un porcentaje del 40% de sus ganancias. Tiempo después, Malcolm X descubrió la corrupción en el círculo de poder de la Nación, dando la razón al padre del boxeador, y distanciándose más a raíz de descubrir el ejército de secretarias a las que Elijah Muhammad había dejado embarazadas, y además había expulsado de la Nación del Islam, condenándolas al silencio.

Alí, cuando Malcolm X rompe con los musulmanes negros, decide permanecer junto a éstos.  Muchos años después,  a la luz de los acontecimientos y del asesinato de Malcolm, en el que seguramente por activa o por pasiva estuvieron involucrados directamente los musulmanes negros, el boxeador se arrepintió profundamente de su comportamiento: “Darle la espalda a Malcolm fue uno de los errores más grandes de mi vida. Deseo haber sido capaz de decirle a Malcolm que lo sentía, que tenía razón sobre muchas cosas. Pero fue asesinado antes de que tuviera la oportunidad. Era un visionario, más adelantado que cualquiera de nosotros”, escribió. “Malcolm fue el primero en escribir la verdad, que el color no hace malvado al hombre. Es el corazón, el alma y la mente lo que define a una persona. Malcolm era un gran filósofo y un amigo aún mejor. Tal vez nunca me hubiera convertido en musulmán si no fuera por Malcolm. Si pudiera regresar y hacerlo todo de nuevo, nunca le hubiera dado la espalda”.

Malcolm sí que fue capaz de dar ese salto intelectual (ya contado antes en este blog) de tomar conciencia de lo falso de las enseñanzas de Elijah Muhammad, por el cual, como él mismo reconoció, hubiera estado dispuesto a morir sin pensarlo dos veces, y de la corrupción que impregnaba la cúpula de la organización hasta su máximo dirigente,  así como se libró del racismo de los musulmanes negros. Malcolm X se arrepintió después profundamente de la respuesta que le dio a una estudiante blanca, en su época de ortodoxo musulmán negro seguidor de Elijah Muhammad, que se le acercó preguntando qué podía hacer ella por la causa del negro norteamericano: “Nada”.

Lo siento mucho, pero a la luz de los hechos publicaciones como esta de Podemos no solamente es falsa, sino que es manipular la realidad:

Podemos Muhammad Ali

Muhhamad Alí, uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, fue solamente un disciplinado musulmán negro, pero ni mucho menos un luchador por la libertad y los derechos civiles. Él mismo lo percibió, y con ello dejó a su querido amigo atrás, aunque quizá y para su pesar se dio cuenta demasiado tarde.

GUIA DEL VOTANTE ILUSTRADO

Ante la próxima convocatoria electoral del 26J, y ante las preguntas de mis más próximos amigos al respecto, he decidido hacer una guía que puede ayudar a ejercer el voto. No pido el voto para nadie, faltaría más, sólo facilito información. Voy al grano.

Es evidente que el sistema ha decidido que sólo pueden quedar 4. La Junta Electoral y RTVE ya lo tuvieron claro en la campaña de las elecciones autonómicas y municipales de 2015, cuando le dijeron a la cara al representante de UPyD que a Ciudadanos le iban a dar el trato (ilegal) de partido parlamentario, y que si no le gustaba, que recurriera. Ya en su momento se impulsó a Podemos y a su amado líder, y luego al yerno perfecto (o Podemos de derechas). Alguien jugó a dividir el voto de la izquierda, y luego se asustó cuando Podemos en las encuestas (¡oh telecracia demoscópica!) superó al mismísimo PP en intención de voto. Y dado que CiU se había echado al monte, había que buscar la cuarta pata de la mesa para que no se quedara coja. Fue con un partido a medio hacer, y así fueron los resultados.

Vamos primero con el PP. Evidentemente supieron reconducir la ruina que dejó el PSOE, pero con algunos defectillos: por primera vez superamos el 100% del PIB en gasto público, subimos aún más los impuestos, bajamos drásticamente el gasto social, sanitario, educativo y otras menudencias, como el gasto en I+D+I; el nivel de la educación española sigue cayendo en picado año tras año (sólo tres universidades españolas entre las 200 mejores, la primera el puesto 166) y de tocar la estructura administrativa del Estado ni hablar, que hay mucha gente colocada y viviendo de nosotros. Nada de tocar sueldos de políticos ni asesores o aforados. Por supuesto que el paro sigue alrededor del 20%, y tenemos la figura del trabajador pobre, que antes no era tan abundante. Y por encima de todo, una corrupción galopante que les desborda por todas las costuras (Púnica, Ayuntamiento de Valencia, Bárcenas, Boadilla, Brunete, etc).

Podemos coger el texto anterior, cambiar algunos nombres (cursos de formación en Andalucía, caso Besteiro, ERES, Invercaria, caso Edu, caso Malaya, facturas UGT, etc), y tenemos al PSOE, con el agravante de haber negado que la crisis existiera cuando gobernaron, por lo que no sólo no hicieron nada para remediarla, sino que además gastaron dinero a espuertas y no sirvió de nada. Estos suben impuestos y gastan como si el dinero público no fuera de nadie, pero además no mienten como los anteriores, que dicen una cosa y hacen la contraria. Tampoco quieren tocar la deficiente estructura administrativa del Estado, porque también tienen a mucho paniaguado. Y además decir una cosa y la contraria, envolverse en la bandera de España y luego decir que hay que reconocer la singularidad de Cataluña, o manifestarse en contra del Tribunal Constitucional…donde ellos han nombrado unos cuantos miembros. Pedro Sánchez, una nadería tratando de sobrevivir políticamente, y haciendo lo que sea necesario para ser presidente del Gobierno, tal y como analiza magistralmente Santiago González.

El Podemos de izquierdas. Ya les he analizado varias veces en este blog: aprovechándose de la inocencia de la gente que lo está pasando mal, o simplemente tienen frustraciones de diverso tipo, y todo ello mezclado con ideas simples de tinte izquierdista (bancos malos, UE mala, mercados perversos, la II República fue un paraíso, Borbones a los tiburones) o incluso conspiranoico (el Gobierno es una marioneta de los mercados y los poderes económicos, las multinacionales nos dominan), con un excelente marketing político y mucha ayuda televisiva y de las redes, ahí están en torno a los 5 millones de votos. La realidad: recetas en sepia (banca estatal, salir del euro, devaluar la peseta, aumentar el gasto público como si no costara, no pagar la deuda pública); gastar tiempo, dinero y recursos en volver a ganar la Guerra Civil; y “comprender” el nacionalismo y el terrorismo vasco. Colocar a familiares y amigos, y no bajarse del coche oficial y las prebendas, pero para ser justos eso lo tienen en común con los otros tres. Y por encima de todo, cabalgar contradicciones, no importa nada con tal de conseguir el poder. El amado líder ya dijo que su misión no era resolver los problemas de los españoles, sino ser una herramienta para la creación de una nueva mayoría política en nuestro país. De IU ni hablo, están en el vientre de la ballena, y no lo saben. Bueno, Tania (punto) sí que lo sabe. Aparte de que Garzón (Alberto) es partidario de solucionar la crisis poniendo otro cero a boli en los billetes, básicamente y simplificando.

Y vamos con Ciudadanos. Un poco de lo anterior en fino. Sus maniobras para hacer una OPA hostil a UPyD, como esta de Asturias, su fomento del transfuguismo y la corrupción: anular las comisiones de investigación o que vayan a declarar altos cargos en Andalucía, haberse pasado las primarias por el arco del triunfo cada vez que han querido, o votar en contra de recuperar las viviendas sociales en Madrid en manos de fondos buitre (por orden del señor Rivera). En Andalucía decidió que el poder legislativo dejaba de serlo. Aparte de violar el pacto antitransfuguismo al no hacer renunciar a los concejales de partidos localistas que pasaron a Ciudadanos y dejar su acta, y llevar unos cuantos imputados en las listas electorales, o bien recolocarlos como asesores. Y las trampas y mentiras en las cuentas de las que se disculpan diciendo que como son un partido pequeño sólo tienen a dos personas en contabilidad. UPyD estaba en la misma situación, y fue el único partido al que el Tribunal de Cuentas no pudo sacar nada irregular. La última ha sido el tweet de Aguado y Villacís pregonando su viaje a la final de la Champions pagado por uno de los equipos, borrado luego, después de comprometerse a no ser aceptados regalos por parte de sus cargos públicos. Lo podemos ver en el tweet de Jaime Berenguer:

Ciudadanos 1

Pero también tenemos alguien del otro Podemos, el de izquierdas, a Celia Mayer, de nuevo por cortesía de Jaime:

celia mayer

¿Y qué hacemos? Podemos taparnos la nariz, decir que uno de los cuatro es el menos malo, que todos roban, y que por lo menos que roben los míos. O decir que antes de que salga X…

Para el votante ilustrado hay varias opciones: abstención, voto nulo, en blanco y voto a partido pequeño.

La abstención se cuantifica y no perjudica ni beneficia a nadie, pero sus efectos son bastante limitados en mi opinión: lo mismo puede significar descontento que pasotismo.

El voto nulo no se considera voto válido, por lo tanto no tiene efectos prácticos en las elecciones.

El voto en blanco es voto válido emitido, por lo que sí que cuenta a la hora del reparto de escaños. Su único efecto es aumentar la cantidad de votos que necesitan los partidos pequeños para llegar al umbral de voto para poder obtener un escaño (la denominada barrera electoral, que en el caso de las elecciones generales es del 3%- art. 163 LOREG). Es decir, que en teoría beneficia a los grandes partidos. Sin embargo, en la práctica sólo tiene efectividad en las grandes circunscripciones donde se reparten muchos escaños, como Madrid. Y sólo una vez (en 1993) entró en efecto, perjudicando al CDS en Madrid a favor del PSOE.

El voto al partido pequeño es lo que más daño puede hacer a los grandes, porque le restan votos de los cocientes de la ley D’Hondt a los grandes. Es un tirachinas contra los cañones de Navarone, pero también David mató a Goliat con una honda. Y hay muchos: UPyD (sí, no se han disuelto, que es la pregunta que me hace la gente cada dos días), Vox, PACMA, son los principales. Dejo enlazado sus programas electorales por si os convence alguno. Y si no, hay más. Esta es la lista de las candidaturas para estas elecciones. Por cierto, que una lista con Fernando Savater y Maite Pagaza pues tiene su aquel, sobre todo comparando con las otras.

Me hace mucha gracia que ahora se peleen por los minutos de propaganda electoral, cuando un día sí y otro también, además de fútbol y programas de cotilleo, tenemos en cualquier cadena a uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Incluso el otro día estuvo Pablo Iglesias a la misma hora y el mismo día en Tele 5 y en Antena 3. La bilocación, algo que sólo consiguió Jesucristo y algunos santos y beatos, como el Padre Pío.

Lo que es seguro es que en el debate a cuatro del próximo día 13 no me van a coger, hay un concierto de Zakk Wylde en La Riviera mucho más interesante. Y es que a Zakk Wylde no lo ponen en la tele todos los días. Y en dos cadenas distintas a la misma hora, ni de coña.

EL PUEBLO Y LA MAYORÍA

29 mayo, 2016 2 comentarios

El pueblo. Llevo años pensando en escribir esta entrada, la tenía congelada desde enero de este año, y en este período electoral he creído oportuno desempolvarla.

Tal y como en mi juventud me preocupaba y me intrigaba la palabra nación, ahora pasados los cuarenta me intriga y me fascina esta otra: el pueblo.

En la manifestación que en cierta ocasión convocó Podemos en la Puerta del Sol se podía ver (y escuchar) profusamente la palabra. “No caben amenazas, el pueblo ya no tiene miedo”. “El pueblo ha hablado y tienen que escuchar”.  “Somos un pueblo en marcha, concentrado en una misma caldera”. “Políticos, el pueblo ha despertado”.

Yo me pregunto: ¿qué es el pueblo? ¿Quiénes forman parte del pueblo? Los que no estaban entonces en la Puerta del Sol, ¿son el pueblo?

Hay un primer uso de la palabra que me viene a la cabeza: el artículo 2 de la Constitución Española, que dice “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Aquí cabe entender que el pueblo español somos todos los ciudadanos del Estado. Pero creo que no es ese el uso habitual que se le da, ni el que le daban en los ejemplos anteriores.

Aparte de su uso para designar la entidad de población inferior a una ciudad, su uso más habitual es asimilarlo a los trabajadores, las masas o la plebe. Por decir, lo opuesto a quienes ostentan el poder.

Y yo me pregunto en mi inocencia: mi amigo pequeño empresario que ganaba 120.000-140.000 euros al año antes de la crisis, no era pueblo, ¿verdad? Y ahora que trabaja por cuenta ajena y gana 1200 al mes, ¿ha pasado a formar parte del pueblo? Mi hermano cuando tenía su empresa y apenas ganaba para pagar los seguros sociales… ¿era pueblo? Ahora que trabaja por cuenta ajena y gana más que entonces, ¿ya forma parte del pueblo?

El que ha defraudado a Hacienda, tributando al 25% (cuando debía haberlo hecho al 52%), se saltó todas las normas de su condición de funcionario para efectuar trabajos al margen de su profesión, y creó una empresa en 2013 para facturar trabajos de 2010 (425.000 euros), ¿es pueblo también?

Una posible respuesta la da Mao Zedong: “Para comprender acertadamente los dos diferentes tipos de contradicciones, es necesario, ante todo, precisar qué se entiende por pueblo y qué por enemigo. (…) En la etapa actual, período de edificación del socialismo, integran el pueblo todas las clases, capas y grupos sociales que aprueban y apoyan la causa de la construcción socialista y participan en ella; son enemigos del pueblo todas las fuerzas y grupos sociales que oponen resistencia a la revolución socialista y se muestran hostiles a la construcción socialista o la sabotean”.

El pueblo soy yo y los que piensan como yo. Los demás son el enemigo.

Don Asclepio lo clavó aquí: “El programa no importa una mierda. Se cambia lo que haga falta. Se trata del poder,¡Coño! Lo demás es panoplia para los tontos, es decir para los sujetos atrapados en la masa. (…) A estas alturas de proceso de seducción y de promesas de venganza ya no hay marcha atrás. La ola no se para. Los escándalos y pufos de los de Podemos ya no tienen efecto: son mentiras de la casta. Una vez en marcha, el “pueblo” solo espera la palabra salvadora. No hay sentido crítico. El líder siempre tiene razón. (…) Las masas pasan del procedimiento asambleario a totalitarismo en un santiamén. Porque en ambos ya han abdicado de un criterio propio. (…) No se les vence con la razón. Ni se les convence a los fieles de nada”.

Y por supuesto el pueblo siempre tiene la razón. Para eso se refuerza la sensación de ser mayoría: por ejemplo, la canción lema de Occupy Wall Street (We are the 99 percent– somos el 99%).  Anguita lo entendió bien cuando fundó su Frente Cívico “Somos mayoría”. Errejón tras la manifestación de la que hablaba antes: “Somos muchos y somos mayoría”. Si la mayoría dice cosas, no tantos no pueden estar equivocados.

Frente a esto, dos cosas: una, algunos (muchos) de mis compañeros de clase en la Universidad descubrieron en un examen de Derecho Administrativo que el que un 90% contestara incorrectamente a una pregunta y yo lo hiciera de forma correcta no implicó que el profesor pensara que la respuesta correcta era la mayoritaria, y les suspendió a todos. Dos, hay una frase muy conocida al respecto del tema cuyos ingredientes son las moscas, la mierda y la comida y que no voy a repetir. Pablo Echenique ha llegado a decir aquí que lo que piense la mayoría debe prevalecer sobre la ciencia. Y eso acojona, pero mucho. Imagínense entrar en quirófano y que los cirujanos salgan al pasillo a preguntar a la gente sobre cómo proceder en la operación (y por qué no las enfermeras o los celadores, o los cocineros del hospital, que también son pueblo).

Me acuerdo de un profesor de matemáticas que tuve en el colegio. Corrían leyendas sobre él, decían que en la guerra le habían pegado un tiro y tenía un testículo de acero. Un tipo duro, malencarado y borde. En cierta ocasión planteó una ecuación y sacó a un chico a la pizarra. No supo resolverla. Fue sacando sucesivamente a toda la clase uno por uno, y ninguno supimos la solución. Imagínense que le hubiéramos montado una manifestación, diciéndole que era casta, y como somos mayoría, pues tenemos la razón. Y por supuesto que sacarte a la pizarra era una humillación intolerable.

El problema es que esa ecuación está en la pizarra del Estado, y tenemos que elegir en breve al chico o chica que tenga que salir a la pizarra a resolverla, visto que el que está ahora no sabe. Y ahí nos estamos jugando la comida, el techo y el trabajo.

Es muy legítimo que la mayoría de la gente quiera mejorar sus condiciones de vida. España es el país en el que más aumentó la desigualdad entre 2006 y 2010, según la Organización Internacional del Trabajo. Este es el problema. Y lo que hay que buscar es la respuesta correcta.

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