DECONSTRUYENDO A LA DERECHA DE LA DERECHA (II)

13 diciembre, 2018 1 comentario

Esta entrada es de las que más he meditado antes de escribir. Dado el clima de enfrentamiento y crispación que se está produciendo, fomentado por auténticos irresponsables, he tratado de ser lo más objetivo y racional posible, en medio de sentimientos exacerbados. Voy a analizar las propuestas de Vox de forma objetiva y a tratar de situarlo políticamente. Este texto es el resultado de horas de análisis de audios, vídeos, entrevistas y documentos sobre Vox. Lo que digo es fruto de mi propia reflexión. No pretendo convencer a los creyentes de ninguna religión secular, sólo que el que me lea trate de analizar y razonar con datos y sin prejuicios. Por supuesto, estoy abierto a cualquier comentario crítico con lo que expongo.

El que quiera puede leer las famosas 100 medidas de su proyecto de programa, o el programa electoral con el que han concurrido a las elecciones andaluzas. Antes de ir analizando sus propuestas, quiero hacer un inciso sobre la afirmación de la ministra de Justicia de que Vox es un partido “anticonstitucional”, porque rechaza o quiere modificar partes de la Constitución. Por esa regla de tres nos quedamos con el PP como único partido constitucional, porque tanto el PSOE (España federal) como Podemos (Monarquía, derogación del artículo 135) y Ciudadanos (devolución de competencias de las CCAA al Estado) quieren modificar la Constitución. Los partidos que son inconstitucionales, señora ministra, son aquellos que quieren saltarse la Constitución y las leyes, y que de hecho ya lo han llevado a cabo, cerrando el Parlamento Catalán y saltándose su reglamento, convocando un referéndum ilegal y proclamando la independencia de una parte del Estado, e incumpliendo sistemáticamente las leyes (tanto las autonómicas como las estatales) y las sentencias de los tribunales. Esos no pretenden modificar la carta magna siguiendo los procedimientos legalmente establecidos en ella, sino vulnerarla conscientemente como si no existiera. Vox, por lo que hemos visto hasta ahora, pretende hacerlo siguiendo el procedimiento de reforma establecido en la propia Constitución. Por lo tanto, nos guste más o menos, nada de inconstitucional.

Ahora vamos con lo de fascistas o franquistas. Como dice Santiago González de forma bastante acertada, “la única ultraderecha que ha habido en España desde la transición fue la que obtuvo el 2,56% de votos negativos a la Ley para la Reforma Política. En las primeras elecciones después de la Constitución, el 2,11% que supusieron un escaño para Blas Piñar, uno de cuyos portaestandartes, Carlos García Juliá, fue un asesino material de los abogados de Atocha. Esa era la única ultraderecha que ha habido en España en los últimos 40 años. ¿Y qué es Vox? La reacción de unos españoles hartos ya de estar hartos, como cantaba Serrat, ha sido rotunda en Andalucía, pero empezó mucho antes, cuando Aznar entregó la cabeza de su bautista Quadras porque se la había pedido el padre ladrone, Jordi Pujol. No estuvo mucho tiempo, pero allí empezó todo, cuando los dos grandes partidos de España empezaron a entregarse al nacionalismo”. No niego que haya nostálgicos del régimen franquista entre sus filas, pero de ahí a decir que quieran volver a una dictadura media un abismo enorme. En todos los discursos, entrevistas, vídeos o escritos que he revisado no he encontrado una sola referencia a Franco. Sí la propuesta de derogar la ley de memoria histórica y dejar atrás la guerra civil, pero nada más. Ninguna exaltación del franquismo, lo siento.

Un buen resumen de su manifiesto lo hace Jorge Alexandre en su artículo titulado Vox no es Blas Piñar: “se pueden resumir, muy mucho, en la defensa y el refuerzo de la soberanía nacional en detrimento de movimientos como la integración europea; el cambio del modelo territorial del Estado, pasando del actual Estado federal asimétrico a un Estado unitario; la primacía de los valores cristianos sobre el resto de confesiones religiosas; el fin de las políticas de integración migratoria, el endurecimiento de las medidas contra la inmigración ilegal así como el favorecimiento de ayudas a los españoles de origen en dificultades; la defensa de tradiciones como la tauromaquia y la caza; o el fin de las políticas de género como medio para lograr la igualdad entre hombres y mujeres. Todo ello defendido Trump style, sin pelos en la lengua y sin pedir perdón por pensar como lo hacen, lo cual, por cierto, también les ha granjeado el odio de algunos, pero la simpatía de muchos“. Añadamos estar en contra del aborto y la eutanasia, proteger a la familia como célula fundamental de la sociedad, más levantar “un muro infranqueable” (sic) en Ceuta y Melilla, suprimir el Senado, ilegalizar los partidos contrarios a la soberanía nacional (cosa que en todo caso aun habiendo cambiado la ley  de partidos políticos correspondería a los jueces), suprimir el Tribunal Constitucional, todo ello adornado con soflamas populistas. En una entrevista con José Antonio Abellán, a la pregunta de qué piensa hacer para evitar que los jóvenes se marchen de España y atraer a los que ya se han ido, Abascal contesta que favorecer a los empresarios para que les puedan dar trabajo. O cuando le pregunta qué va a hacer con el millón trescientos mil funcionarios autonómicos si acaba con las autonomías, directamente se va por los cerros de Úbeda. Muchas de sus propuestas son imposibles o contradictorias.

Es evidente que cualquier persona europeísta, liberal, socialdemócrata o reformista estará en desacuerdo con el 90% de sus propuestas. Yo estoy de acuerdo en unas pocas: supresión de puestos de confianza, devolución al Estado central de las competencias de educación, sanidad y justicia, combatir la desigualdad del mundo rural respecto del urbano, fin de subvenciones a los partidos políticos y sindicatos. Sin embargo, soy partidario de un Estado laico, no aconfesional como lo es el nuestro; de una ley de plazos en el aborto; soy europeísta convencido; estoy de acuerdo con el matrimonio homosexual; y creo que hay temas muy complicados, como la violencia de género o la inmigración que hay que analizar detenidamente y proponer otras medidas, porque hasta ahora los resultados no son buenos en ninguno de los dos campos. No obstante, no creo que las medidas que propone Vox sean la solución a esos problemas. Por no poder extenderme aquí ahora, prometo escribir más adelante de estas dos cuestiones. Ya adelanto por ejemplo que estoy en contra de que haya delitos en el que por ser hombre uno sea presuntamente culpable, y la presunción de inocencia deje de existir. O dicho de otro modo, no estoy de acuerdo en convertir a todas las mujeres en agentes de la autoridad, y que su testimonio tenga presunción de veracidad.

Además, no soy nacionalista: como ya he explicado muchas veces en este blog (está feo autocitarse, pero allá voy), “yo no soy nacionalista, no me siento español, me sé español, porque somos el resultado de muchos siglos de Historia, de culturas, que ha cristalizado en lo que hoy es España. La situación actual es el resultado de un largo proceso histórico que está ahí, no se puede esconder o falsear. No es ni mejor ni peor que ser italiano, sueco o australiano. Es algo totalmente accidental y que no tiene ningún mérito. Simplemente he crecido en un Estado, en un país, con un cultura, un idioma, una Historia y unas costumbres. Y me considero un ciudadano que desea un Estado democrático donde todos seamos iguales ante la Ley, y donde se gestionen eficazmente los recursos del Estado y todo pueda ser objeto de debate”. Vox es un partido profundamente nacionalista español, y esas no son mis ideas. Creo que el nacionalismo ha sido la mayor lacra del siglo pasado, y cuyos efectos seguimos sufriendo hoy en nuestro país. Más nacionalismo contra el nacionalismo periférico pienso que no es la solución, es tratar de combatir el fuego con el fuego.

En resumen, podemos decir que se trata de un partido claramente de derechas sin complejos, nacional católico si me apuran, pero que defiende la legalidad vigente. Rancio, casposo (las menciones a Gibraltar me hacen mucha gracia) a veces, de extrema derecha si entendemos por eso el partido a la derecha del PP. Pero ha ocupado un espacio para gente que nunca se sintió cómoda dentro de ese partido, y su explosión ha coincidido con la llegada de Pedro Sánchez al poder, aupado por los que sí que han tratado de subvertir el orden constitucional de verdad.

Vox tendría poco recorrido, si sumamos el nacionalismo español, la xenofobia y el catolicismo, como dice Félix Ovejero. Pero su explosión viene dada por nuestra anomalía como país y que nos distingue de los demás países de Europa: la inexistencia de una izquierda antinacionalista. Y cito: “Así las cosas, cabría pensar que Vox no llegará lejos. Pero por ahí asoma la gran diferencia española. En «los países de nuestro entorno» nadie con relevancia política coquetea con la destrucción del Estado ni se dedica a blanquear a quienes aspiran a levantar fronteras sobre bases identitarias. Aquí es diferente. Nuestra izquierda, administradora del copyright de las buenas causas, no ha hecho otra cosa. Esa es nuestra genuina originalidad: la ausencia de una izquierda comprometida con la unidad nacional, esto es, crítica con el nacionalismo”. En ese empeño, la izquierda y el actual gobierno ha conseguido igualarnos con lo peor de Europa.

La forma de luchar contra ellos es con argumentos y dando la batalla de las ideas, no insultando a sus votantes y a sus dirigentes. Tampoco exagerando (o mintiendo directamente) al afirmar que por estar en contra de la ley de violencia de género están a favor de la violencia contra las mujeres, cuando lo que proponen (estemos o no de acuerdo) es una ley que regule la violencia intrafamiliar, incluyendo por supuesto la llamada violencia de género. Y mucho menos agrediendo 15 contra uno, como ha ocurrido recientemente en el País Vasco con un estudiante que quería organizar una asociación por la unidad de España; o insultado y amenazando de muerte a dos afiliados en Lorca. Tampoco agrediendo periodistas en una presunta “manifestación antifascista”, que no es sino el pataleo de mal perdedor porque la gente no haya votado extrema izquierda. Y ya el colmo es la nauseabunda persecución en Marinaleda por la periodista de La Sexta Cristina Pardo buscando votantes de Vox. Como dijo Tsevan Rabtan, imagínense que hacen un programa buscando a los homosexuales de un pueblo, o a los que tengan antecedentes penales, o a los que van al psiquiatra. Buscando joderles la vida, en una palabra. Les faltó pintar una señal en su puerta. Nauseabundo.

Vox hasta el momento y mientras no se demuestre lo contrario, nos gusten más o menos sus propuestas, es un partido exquisitamente constitucional y defensor de la ley. El que quiera buscar fascistas o xenófobos que busque en la parte superior derecha de la península ibérica, que además los tiene gobernando: gente que multa por hablar o escribir la lengua oficial del país, que cortan carreteras, asaltan peajes, llama al resto de españoles bestias, carroñeros, hienas, que tienen taras en el ADN; que han robado tanto que hasta han cambiado de nombre por tener todas sus sedes embargadas; que acosa y escrachea a familias que piden que se cumpla la ley; que hacen procesiones de antorchas y escenografías al más puro estilo nazi o norcoreano.  Y que han intentado dar un golpe de Estado, porque lo voy a explicar brevemente de una vez por todas para que se entienda: cuando se aprueba la ley del referendum se está cambiando el sujeto soberano del artículo 1,2 de la Constitución, que es el pueblo español, por el pueblo catalán. Y luego, no nos olvidemos, se proclamó la independencia de Cataluña como república. ESO es un intento de golpe de Estado, porque se trata de cambiar de facto la forma de gobierno y el sujeto de la soberanía nacional que la ley suprema, junto con el Estatuto de Autonomía, establecen. Estoy usurpando las competencias legítimas del Estado, estoy cambiando el gobierno central por el catalán, por vía de hecho. Es como si Murcia le declarara la guerra a Alemania (de hecho estuvo a punto el cantón de Cartagena en el siglo XIX: declaró su independencia, acuño su propia moneda y escribió al presidente Ulysses S. Grant para pedir su anexión a los EEUU). No hacen falta pistolas, con los hechos consumados es más que suficiente.

Así que en vez de tanta “alerta antifascista” más autocrítica. Por una vez, voy a citar elogiosamente a Íñigo Errejón: “No hay cuatrocientos mil andaluces fascistas (…) hay que tener humildad y escuchar para enfrentar las causas que tienen mucho que ver con el malestar y el hartazgo de la ciudadanía que no ha percibido alternativas progresistas y se ha quedado en casa huérfana de referentes. No se puede salir culpando a otros del trabajo que no se ha hecho bien”.

En el fondo, muchas personas se han sentido en los últimos tiempos víctimas de un proselitismo de la religión de la corrección política: feminismo y ecologimos radicales, la dictadura de lo políticamente correcto (la polémica con la palabra ‘mariconez’ en la letra de una canción de Mecano, por ejemplo), los insultos y vejaciones al cristianismo o a la bandera de España (y no a otras religiones o a otras banderas), prohibiciones diversas (caza, toros), doble vara de medir de la izquierda. Y el detonante último ha sido la crisis en Cataluña.

Termino con este tweet de Tsevan Rabtan con el que me identifico plenamente.

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HOY HACE 40 AÑOS

6 diciembre, 2018 Deja un comentario

Hoy hace 40 años que los españoles nos dimos nuestra ley fundamental. Hace 40 años que vivimos en paz, con la excepción de ETA, los GAL, el 23 F y los terroristas islamistas. Pero hace 40 años que terminó lo que cierto historiador cuyo nombre no recuerdo denominaba la guerra civil española de 150 años. O sea, hemos dejado de matarnos entre nosotros. Como ya he escrito otras veces, si la Historia de España (pongamos desde la anexión de Navarra en 1512) durase 24 horas, la democracia empezaría a las 10 y 10 de la noche. Desgraciadamente, mucha gente no es consciente de esto y no sabe distinguir sus fundamentos.

La Transición (con mayúsculas) fue un milagro. Un milagro con siete padres y dos comadronas (Alfonso Guerra y Fernando Abril Martorell, que cuando la redacción se atascaba se ocupaban de negociar para poder seguir adelante). La derecha eligió la convivencia frente a la confrontación, y la izquierda eligió la libertad, quizá porque habían estado privados de ella tanto tiempo y sabían valorarla más. No se pierdan hoy la entrevista de Carlos Alsina en Onda Cero a la diputada de UCD, Elena Moreno, a la senadora de UCD, Dolores Pelayo y a Ana María Ruiz Tagle, entre otras. Tampoco el documental Las constituyentes, en el que se narra el testimonio de 14 de las 27 parlamentarias que participaron en la Legislatura Constituyente, porque algunas de ellas no han podido participar y siete de ellas ya han fallecido; entre ellas Dolores Ibarruri.

Creo que el mejor homenaje que puedo hacer desde este modesto blog es dar la palabra a un hombre bueno y honrado, ya fallecido, al que tuve el privilegio de poder saludar en cierta ocasión e intercambiar algunas palabras; que fue un antifranquista de los de verdad, no como los que ahora abundan en España. Condenado a trabajos forzados en la guerra civil, exiliado en Orán, condenado a 9 años de cárcel en 1967, y nuevamente condenado a veinte años en el proceso 1001, salió indultado por Suárez. Fue elegido diputado por Madrid en las elecciones constituyentes de 1977 y reelegido en las elecciones de 1979. Dimitió como diputado por desacuerdo con las normas laborales que aprobó el Parlamento con el apoyo del PCE. Recibió la Medalla al Mérito Constitucional de manos del Rey Juan Carlos I en 1988. Su carnet de afiliado de CCOO tenía el número 1. Creo que no hace falta mencionar su nombre.

Les dejo con el discurso con el cual este caballero defendió la ley de amnistía en el Congreso de los Diputados el 14 de octubre de 1977, en nombre del Partido Comunista. Esa ley que ahora sus sucesores denostan:

“Señor Presidente, señoras y señores Diputados, me cabe el honor y el deber de explicar, en nombre de la Minoría Comunista del Partido Comunista de España y del Partido Socialista Unificado de Cataluña, en esta sesión, que debe ser histórica para nuestro país, en honor de explicar, repito, nuestro voto.

Quiero señalar que la primera propuesta presentada en esta Cámara ha sido precisamente hecha por la Minoría Parlamentaria del Partido Comunista y del PSUC el 14 de julio y orientada precisamente a esta amnistía. Y no fue un fenómeno de la casualidad, señoras y señores Diputados, es el resultado de una política coherente y consecuente que comienza con la política de reconciliación nacional de nuestro Partido, ya en 1956.

Nosotros considerábamos que la pieza capital de esta política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía. ¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los ‘unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre?

Para nosotros, tanto como reparación de injusticias cometidas a lo largo de estos cuarenta años de dictadura, la amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y de cruzadas. Queremos abrir la vía a la paz y a la libertad. Queremos cerrar una etapa; queremos abrir otra. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia adelante en esa vía de la libertad, en esa vía de la paz y del progreso.

Hay que decir que durante largos años sólo los comunistas nos batíamos por la amnistía. Hay que decir, y yo lo recuerdo, que en las reuniones de la Junta Democrática y de la Plataforma de Convergencia, sobre todo en las primeras, se borraba la palabra “amnistía” ; se buscaba otra palabra porque aquella expresaba de alguna manera —se decía— algo que los comunistas habíamos hecho, algo que se identificaba en cierta medida con los comunistas.

Yo recuerdo que en las cárceles por las que he pasado, cuando discutíamos con algunos grupos que allí había de otros compañeros de otras tendencias —que después alguna vez la han reclamado a tiros— estaban también en contra de la palabra «amnistía».

Recuerdo también un compañero que ha pasado más de veinte años en la cárcel: Horacio Femández Inguanzo, a cuyo expediente se le llamó “el expediente de la reconciliación”, y que fue condenado a veinte años en 1956. Cuando monseñor Oliver, Obispo auxiliar de Madrid, nos visitaba en 1972 en Carabanchel, y le hablaba del año de reconciliación que abría la Iglesia, Horacio le decía: «Si quiere ser consecuente la Iglesia con la reconciliación, debe pedir también en este año la amnistía, ya que lo uno sin lo otro es imposible». Y le explicaba que él había sido condenado a veinte años como dirigente del Partido Comunista de Asturias, precisamente por la amnistía, y que su expediente se llamó “el expediente de la reconciliación”.

Hoy podríamos citar más compañeros aquí: Simón Sánchez Montero y tantos otros, que hemos pasado por trances parecidos, pero hoy no queremos recordar ese pasado; hemos enterrado, como decía, nuestros muertos y nuestros rencores, y por eso, hoy, más que hablar de ese pasado, queremos decir que la minoría comunista se congratula del consenso de los Grupos Mixto, Vasco-Catalán y Socialista, y hubiéramos deseado también que éste fuera un acto de unanimidad nacional.

Todavía yo pediría a los señores de Alianza Popular que reconsideren este problema. Nosotros afirmamos desde esta tribuna que ésta es la amnistía que el país reclama y que, a partir de ella, el crimen y el robo no pueden ser considerados, se hagan desde el ángulo que sea, como actos políticos. Por eso hacemos un llamamiento a nuestros colegas de Alianza Popular de que reconsideren su actitud en este acto que debe ser de unanimidad nacional. En esta hora de alegría, en cierta medida, para los que tantos años hemos pasado en los lugares que sabéis, sólo lamentamos que, en aras de ese consenso y de la realidad, amigos, patriotas, trabajadores de uniforme, no puedan disfrutar plenamente de esta alegría. Desde esta tribuna queremos decirlo, que no les olvidamos y que esperamos del Gobierno que en un futuro próximo puedan ser reparadas estas cuestiones y restituidos a sus puestos.

También a las mujeres de nuestro país queremos indicarles que si hoy no se discute este problema, que si en esta ley faltara la amnistía para los llamados “delitos de la mujer”: adulterio, etc., les queremos recordar que el Grupo Parlamentario Comunista presentó una proposición de ley el 14 de julio que creemos que es urgente discutir y que vamos naturalmente a discutir. Pero, es natural, señoras y señores Diputados, que tratándose de un militante obrero, en mi caso, si hablaba antes de que era un deber y un honor defender aquí, en nombre de esta minoría, esta amnistía política y general, para mí, explicar nuestro voto a favor de la amnistía, cuando en ella se comprende la amnistía laboral, es un triple honor.

Se trata de un miembro de un partido de trabajadores manuales e intelectuales, de un viejo militante del Movimiento Obrero Sindical, de un hombre encarcelado, perseguido y despedido muchas veces y durante largos años, y, además, hacerlo sin resentimiento.

Pedimos amnistía para todos, sin exclusión del lugar en que hubiera estado nadie. Yo creo que este acto, esta intervención, esta propuesta nuestra será, sin duda, para mí el mejor recuerdo que guardaré toda mi vida de este Parlamento.

La amnistía laboral tiene una gran importancia. Hemos sido la (clase más reprimida y más oprimida durante estos cuarenta años de historia que queremos cerrar. Por otra parte, lo que nos enseña la historia de nuestro país es que después de un período de represión, después de la huelga de 1917 y la represión que siguió; después de octubre del treinta y cuatro y la represión que siguió, cada vez que la libertad vuelve a reconquistar las posiciones que había perdido, siempre se ha dado una amnistía laboral. Yo he conocido —mi padre era ferroviario en una estación de ferrocarril— que en 1931 todavía ingresaban los últimos ferroviarios que habían sido despedidos en 1917.

La amnistía laboral, pues, está claro que es un acto extremadamente importante, conjuntamente con la otra. Si la democracia no debe detenerse a las puertas de la fábrica, la amnistía tampoco. Por eso el proyecto de ley que hoy vamos a votar aquí tiene, además de la vertiente humana y política, otra social y económica para nuestro país.

Francia e Italia, al salir de la II Guerra Mundial, para abordar la reconstrucción nacional y la crisis, necesitaron el apoyo y el concurso de la clase obrera. Días pasados los representantes del arco parlamentario dieron los primeros pasos en esa vía; la amnistía laboral será el primer hecho concreto en esa dirección que marcan los acuerdos de la Moncloa. No hay que olvidar que salimos de una dictadura en medio de una grave crisis económica, y que todos estamos de acuerdo en que hay que ir al saneamiento de la economía y a la reconversión nacional también, que esto no es posible sin el concurso de los trabajadores, que hay que llevar por ello este espíritu de la Moncloa al hecho práctico concreto de esa realidad.

Señoras y señores Diputados, señores del Gobierno, lo que hace un año parecía imposible, casi un milagro, salir de la dictadura sin traumas graves, se está realizando ante nuestros ojos; estamos seguros de que saldremos también de la crisis económica, que aseguraremos el pan y la libertad si se establecen nuevas relaciones obrero-empresariales y si un código de derecho de los trabajadores las garantiza; si conseguimos de una vez que los trabajadores dejemos de ser extranjeros en nuestra propia patria. Sí, amnistía para gobernar, amnistía para reforzar la autoridad y el orden basado en el justo respeto de todos a todos y, naturalmente, en primer lugar, de los trabajadores con respecto a los demás.

Con la amnistía saldremos al encuentro del pueblo vasco, que tanto sufre bajo diferentes formas, de todos los pueblos y de todos los trabajadores de España. Con la amnistía la democracia se acercará a los pueblos y a los centros de trabajo. La amnistía política y laboral es una necesidad nacional de estos momentos que nos toca vivir, de este Parlamento que tiene que votar. Nuestro deber y nuestro honor, señoras y señores Diputados, exige un voto unánime de toda la Cámara.

Muchas gracias”.

Feliz día de la Constitución a todos.

DECONSTRUYENDO A LA DERECHA DE LA DERECHA (I)

4 diciembre, 2018 Deja un comentario

Y finalmente ha ocurrido. En marzo de 2017 escribí un post titulado Por qué no hay un partido populista de derechas en España. En él daba una serie de razones que explicaban los motivos por los cuales no se había producido el fenómeno. Desde entonces han ocurrido hechos que han ido eliminando esos factores. Aunque sigo pensando que poco tiene en común Vox con sus contrapartes europeas, aparte del problema migratorio (Salvini, Le Pen, Orban). En mi opinión, los dos factores más importantes ha sido el golpe de Estado en Cataluña y la corrupción galopante.

La gente más de derechas ha empezado a no votar al PP, que ya no abarca todo a la derecha del PSOE; y tampoco a Ciudadanos, desencantados con sus bandazos: no olvidemos que han apoyado a Susana Díaz hasta días antes de la convocatoria electoral, escenificando un paripé como si los últimos cuatro años no hubieran sucedido. De otro lado, el estancamiento-bajada de Podemos ha enfriado la táctica del voto útil (más el incumplimiento de las promesas electorales por parte del PP, las subidas de impuestos, la tibieza con el problema catalán, la corrupción galopante). Por otra parte, decir que uno es de derechas está dejando de ser tabú, igual que ser partidario de la unidad de España, como reacción al intento de independencia de Cataluña. Las tácticas de los independentistas catalanes han sido una fábrica de nacionalistas españoles. Y en este contexto creo que ha sido muy importante la moción de censura de Pedro Sánchez y el apoyo recibido de golpistas y filoetarras, y su trato todavía más suave hacia ellos que el anterior gobierno de Rajoy. Para muchas personas de derechas, el PP de Rajoy ha sido una especie de PSOE marca blanca, manteniendo leyes y proyectos como la Alianza de Civilizaciones, la ley de memoria histórica, el aborto; y eliminando a los partidarios de una línea más dura con el nacionalismo, como Mayor Oreja, María San Gil, Regina Otaola, o el propio Santi Abascal.

Respecto de la inmigración, Vox ha recogido una bandera que estaba en el suelo: la de las conversaciones que se escuchan habitualmente acerca de devolver a sus países a los delincuentes extranjeros; y que todo el mundo venga a España, no habiendo recursos para todos. Por supuesto que en El Egido, donde hay un 30% de inmigrantes, Vox es primera fuerza y el PSOE la cuarta.

Manuel Jabois, en un artículo en El País, creo que acierta al señalar lo siguiente: “Si Vox entra “fulgurantemente” en el Parlamento andaluz, ¿se han hecho miles de andaluces racistas de forma fulgurante? De no creerlo en absoluto, ¿en tres años han pasado miles de andaluces a creer que los dos grandes problemas de España son los inmigrantes y el “hembrismo”, que hay que combatir la multiculturalidad, reivindicar al dictador Franco y formar una entente europea con Marine Le Pen, Viktor Orbán y Matteo Salvini? Parece obvio que no, del mismo modo que muchos votantes de Vox que no se asimilan como ultraderechistas consideran, como los millones de votantes de Bolsonaro en Brasil, las incomodidades ideológicas como meros accesorios a los que no prestar trascendencia; lo importante es que están enfadados y quieren cobrárselo a alguien”.

Tsevan Rabtan en este hilo de Twitter cuenta una historia que yo también podría contar, lo único que en mi caso es al revés, el que ha sido comunista soy yo y el resto de las personas con las que charlaba no lo han sido nunca:

La gente con la que he hablado también veía a Vox con buenos ojos, hasta alguno de ellos ha comentado que ha disfrutado de la jornada electoral como nunca antes. Incluso si les aprietas dialécticamente con cómo van a repatriar a inmigrantes indocumentados que no sabemos de qué país provienen, o qué van a hacer con el millón trescientos mil  de funcionarios autonómicos cuando eliminen las policías autonómicas o las propias autonomías, lo intentan justificar. Pero están hartos de la dictadura de lo políticamente correcto, y quieren que se respete la ley; que la lengua no se use como arma contra nadie; y que no se altere la presunción de inocencia en determinados casos, entre otros.

Es evidente que de repente no hay 400.000 fascistas en Andalucía: es el voto del cabreo, del que está harto de que las leyes y las sentencias no se respeten en Cataluña; que en el caso de los andaluces tienen que aguantar que les llamen vagos o paletos. Es la reacción que ha cristalizado después del intento de golpe en Cataluña, de las banderas en los balcones. De las tibias políticas de PP y PSOE, y de un Ciudadanos que hoy tiene unos principios y mañana otros, y que se estará tirando de los pelos por no haber presentado un mejor candidato y un mejor balance que haber apoyado al Gobierno de los ERES y los puticlubs. Los 90.000 votos que le separan del PP son resultado de su política de mercadotecnia. Hay un vacío, del que yo también me siento huérfano, de una izquierda nacional que no existe, porque el PSOE se ha lanzado en este siglo a intentar ser más nacionalista que los nacionalistas e intentar “comprender”, porque como dijo Patxi López, “algo de razón tendrán”. Ni el PP ni el PSOE han hecho cumplir las sentencias de los tribunales ni las leyes en Cataluña; en el País Vasco se siguen realizando homenajes a terroristas, y no pasa nada.

La procedencia de esos votos de Vox no sería sólo del PP (35%), o de la abstención (32%). También han recibido votos de Ciudadanos (10%), del PSOE (7%), e incluso de Podemos e IU (4%). Sorprendentemente, este partido de carcas y viejos es el partido líder en Instagram, que es la red social preferida por los más jóvenes, adelantando a Podemos al final de la campaña andaluza.

Si Mariano Rajoy o incluso Pedro Sánchez hubieran convocado elecciones estoy bastante seguro que no hubiera ocurrido esto.

El 1 de octubre y los hechos posteriores ha sido un acelerante. En Andalucía se ha votado en clave nacional. El PSOE perdió 400.000 votos, el PP 270.000, y la alianza de Podemos e Izquierda Unida 280.000. En cambio, Ciudadanos ganó casi 300.000 y VOX, partiendo de la nada y con un candidato desconocido hasta por sus propios votantes, recolectó en pocas semanas la friolera de 377.000 votos (el que más ha crecido, señor Marín). Son las dos fuerzas políticas que pusieron en el centro de su política la unidad de España y la traición a sus instituciones, y han jugado al número ganador.

También hay otro factor no menos importante y es el religioso. Vox se posiciona en contra del aborto y de la ley de violencia de género y las leyes LGTBI. Lourdes Méndez, miembro del Opus Dei, ha sido casi de todo en el PP (concejal, diputada autonómica por Murcia, consejera y diputada nacional). Hace unas semanas sorprendió dando su apoyo a Vox. Explica que no se ha afiliado al partido de Santiago Abascal pero dice que el PP la ha traicionado. “Me di de baja en el PP a raíz de haber hecho dejación de la defensa de la vida, al permitir las leyes LGTBI y la imposición de una ideología de género que vulneran la libertad ideológica… Por este tipo de cosas me fui del PP”. Casado se ha rodeado de gente del Opus y quiere volver a la ley del aborto de 1985, pero pienso que ya es demasiado tarde para recuperar personas como la ex diputada del PP.

Dejo para el final la reacción de los perdedores, que es muy significativa de cómo han ayudado a que Vox obtenga esos buenos resultados. Lo de Pablo Iglesias, compareciendo totalmente asustado y descolocado, ha sido de traca, diciendo que las fuerzas políticas antifascistas son las que obtuvieron una mayoría para la moción de censura (sic) y que están en juego la democracia y las libertades. Alerta antifascista dice, el que junto con Zapatero ha desenterrado la Guerra Civil y el odio entre españoles, gritando que viene el odio, el pirómano gritando fuego. Los pollos que ha criado usted vuelven por la noche a su jardín ahora. Señor Iglesias, antifascista no significa demócrata, para muestra un botón: Salvador Puig Antich, un hombre al que usted elogió al inicio de su primera legislatura en 2015, que era cualquier cosa menos un luchador por la democracia (un anarquista que se dedicaba a atracar bancos y que fue condenado por asesinar a un policía). El objetivo del MIL al que pertenecía no era la instauración de la democracia, sino la de una dictadura comunista mediante la insurrección armada. Siendo reprobable su ejecución, confundimos antifranquista con demócrata, otra vez más. Sus propios compañeros del MIL así lo entienden.

El tweet que reproduzco de Irene Montero es muy divertido por los comentarios. Aunque fuera cierto, que los propietarios del chalet de un millón de euros nos vengan ahora con “nuestros barrios” no deja de tener gracia.

Tanto el PSOE como Podemos han estado dando la murga con el fascismo, igual que ciertos medios, como La Sexta, que cualquiera que les escuche se piensa que hay un partido nazi con 200 diputados. Ayer Susana Díaz, en su patético discurso, pronunció las palabras extrema derecha quince veces en dos minutos. Se han hartado de llamar ‘derecha extrema’ y fascistas al PP y a Ciudadanos, y ahora cuando interesa les llaman ‘constitucionalistas’. Ábalos diciendo que la derecha abre paso a la ultraderecha, y que entra en el parlamento una fuerza no constitucionalista: ellos, que viven a golpe de Decreto-ley aupados sobre los hombros de quienes se han meado en la Constitución y de quienes les apoyan. En resumen, la democracia lo es mientras la gente vote lo correcto. Y lo correcto somos nosotros. Patético, y autocrítica cero.

Porque se ha abusado tanto de llamar facha, fascista y extrema derecha a partidos perfectamente democráticos, te gusten sus ideas o no, que al final cuando vienen los de verdad se te acaban los adjetivos, aparte de ya no significar nada. Al mismo tiempo que llamaban fascistas y extrema derecha al PP y Ciudadanos, pactaban con Bildu, ERC y PDCat, que se han saltado la Constitución y las leyes a diario, expulsados de ALDE por golpistas, cambiando de nombre y de CIF por estar embargados por corrupción, y estos dos últimos haciéndose fotos con todos los partidos de extrema derecha de Europa, que son los únicos que acceden a recibirles. Y un aviso para navegantes: pretender reformar la Constitución siguiendo los procedimientos establecidos en ella no implica per se estar en contra de ella o tildar a alguien de inconstitucional.

Para la segunda parte dejo analizar el programa electoral y las 100 medidas de Vox. Ya adelanto que no estoy de acuerdo con la inmensa mayoría de ellas, pero vamos a leerlas para poder opinar de verdad, ¿no? Y sobre todo lo primero que la izquierda tendría que hacer es preguntarse cómo es posible que un partido sin nada (sedes, militantes, dinero), y cuyos votantes no sabían ni quién era su candidato haya sacado de la nada 377.000 votos, y al que desde ciertas cadenas se han hartado de llamar nazis. Y qué parte de culpa tienen ellos, la izquierda, en que esto haya ocurrido. Barones del PSOE, hay una cosa que se llama dignidad. Buscadla en Google. Sopa boba no sé si viene.

Y para el final dejo la guinda: el tweet más divertido de la jornada, y resumen de nuestra triste realidad, por Sergio Acedo:

 

UN PERRO ANDALUZ (SUPERANDO A BUÑUEL)

30 noviembre, 2018 1 comentario

La verdad es que esta campaña electoral de las elecciones andaluzas está siendo alucinante. La película de Buñuel, la más significativa del cine surrealista, se queda muy corta. Mira que he visto cosas en mi experiencia política, muchas y muy flipantes, pero tanta tontería junta no la había visto en mi vida. Si no fuera porque estamos hablando de la vida y la hacienda de los ciudadanos de la comunidad autónoma más poblada de España, sería para partirse de la risa. Pero nada de esto es gracioso. Primero, como siempre, unas cifras, y luego pasamos al show.

Andalucía, después de Ceuta y Melilla, es líder en desempleo, con un 24%, a septiembre de 2018. Es la tercera por la cola en tasa de exclusión social (37,3%). La economía andaluza es la tercera economía de España en cuanto al tamaño de su producto interior bruto, pero su PIB ha caído por debajo del 75% de la media comunitaria, lo que la colocará nuevamente en el grupo de las regiones europeas menos desarrolladas. Hay que recordar que ha recibido más de 100.000 millones de euros en ayudas de la Unión Europea desde 1986, que no han servido de mucho, a la vista de los resultados. De los casos de corrupción ni hablo. Si contamos como gobierno la Junta preautonómica, el PSOE lleva gobernando desde 1978; diez legislaturas autonómicas, 6 presidentes diferentes, y la friolera de 40 años. Por ponerlo en perspectiva, la dictadura de Franco duró menos (36 años).

Ahora vamos al recreo. Se abre el telón, advierto de que esta presentación está basada en hechos reales.

  • El candidato que susurraba a las vacas (Juanma Moreno)

El candidato ha preguntado a una vaca si iba a votar al PP. “¿Tú vas a votar al PP o qué? ¡Di que sí, hombre!” El cachondeo en las redes sociales ha sido de traca. Ganador el tuitero que dijo: “Hubiera sido poético que se lo hubiera preguntado a un borrego…”

 

  • Burros con jornada de 8 horas en el programa electoral (Teresa Rodriguez)

Les juro que pensé que era una noticia de El Mundo Today. Pero no. La realidad siempre supera a la ficción. Retirar las subvenciones a los toros (¡en Andalucía!), cerrar los zoos y convertirlos en santuarios de animales (de los que no da más detalles), y además implantar jornadas de funcionario a los animales. No quedará ahí la cosa. Rodríguez incluso decretará cuál debe ser su jornada laboral y qué animales quedarán exentos de labores en el campo o de otra índole: sólo podrán trabajar un máximo de ocho horas la día, con su descanso para el bocadillo; descanso que será total para animales pequeños, fatigados o hembras preñadas. Supongo que por falta de tiempo no habrán podido regular las bajas laborales, los accidentes de trabajo y las pensiones de jubilación, creando también residencias de animales jubilados. Tampoco ha aclarado si el animal pertenece a otra comunidad autónoma será atendido.

  • Un candidato jedi (Juanma Moreno)

Este hombre no para. Ahora invoca a la fuerza de los jedi. El texto no tiene desperdicio: “Ayer nos recorrimos Córdoba de una punta a otra, del valle de los pedroches a la subbética. Me han contado que una candidata, se ha comprado tres dragones… pero lo que no sabe esa candidata es que la fuerza está conmigo”. No se pierdan el vídeo que no tiene desperdicio, con R2D2 y el maestro Yoda de fondo. Suponemos que no les habrá contratado como asesores. Y luego tenemos a los podemitas recordándole que los jedi luchaban por la república. Pero ellos, sin embargo, tienen a su Khaleesi, como veremos a continuación, que es una…¡reina!

 

  • La candidata Khaleesi (Teresa Rodríguez)

Esto se va pareciendo a un duelo de lumbreras. Esta mujer tampoco para. De hecho, es muy probable que al anterior no se le hubiera ocurrido semejante gilipollez si Teresa Rodríguez no hubiese parido lo siguiente: en un mitin en Marbella, la líder de Podemos argumentó que los integrantes de Adelante Andalucía han sido “la Guardia de la Noche durante mucho tiempo”.

“Hemos sido durante mucho tiempo la Guardia de la Noche”, reitera, en un momento en el que comienza a escucharse de fondo un extracto de la sintonía de la serie de HBO, cuyo sonido paulatinamente va subiendo a primer plano, mientras Rodríguez advierte de que “las últimas encuestas hablan, y especialmente en esta provincia” –en alusión a Málaga– “de que nos hemos comprado por lo menos tres dragones”.

“Quiera que no es más efectivo, porque la Guardia de la Noche hay que mantenerla, pero si llegan los tres dragones, pues acabamos antes con los Caminantes Blancos”, concluye Teresa Rodríguez. Por supuesto que al final se dice “2D is coming”.

¿Pero estos no odiaban a la monarquía? Espera, que ya se puede entregar la política económica de tu país a quien se gaste 600.000 euros en una casa de lujo. Pues entonces si la reina es nuestra, nos la quedamos. Además que Juego de Tronos le mola mucho al macho alfalfa.

Sé que no me creen. Dentro vídeo.

 

  • La campaña andaluza comienza en un puticlub (Juanma Moreno)

Como diría mi abuela, seguimos para bingo. El día en que Susana Díaz firmaba el decreto por el cual se adelantaba la convocatoria electoral, el presidente del PP andaluz y líder de la oposición convocó a la prensa de urgencia ante el edificio del antiguo prostíbulo Don Ángelo, de Sevilla, escenario de uno de los casos judiciales y políticos más lesivos para el Gobierno andaluz. Un juzgado de Sevilla y una  comisión parlamentaria investigan el gasto de 15.000 euros de fondos públicos en este club de alterne con cargo a una tarjeta de crédito de un ex directivo de la agencia pública de formación a parados Faffe, vinculada a la Consejería de Empleo.

Pero hombre, ¿era necesario celebrar el primer acto de campaña ahí?

  • Curro Jiménez con la BSO del señor de los anillos (Santiago Abascal)

Tenemos un competidor. De hecho, hay que reconocerle que fue el que destapó la caja de Pandora. Santiago Abascal, de Vox, fue el primero en lanzarse al ruedo a la reconquista de Andalucía con un vídeo que me recuerda más a Curro Jiménez con la sintonía equivocada que a otra cosa. En honor a la verdad, es el único que se declara populista, ya que cuando el presidente del banco Sabadell dijo que había que crear un Podemos de derechas, Santiago Abascal dijo que ya existía, y que era Vox.

Las parodias han sido innumerables en redes sociales: con Putin, Curro Jiménez, Pasión de Gavilanes…Hasta Buenafuente le dedicó la parodia “El señor de los Caudillos”, con Arévalo como ‘El Hobbit’, Federico Jiménez Losantos como Gollum, Juan José Padilla como Gothmog, Pedro Sánchez como Sauron, y Albert Rivera como ‘El mago blanco’.

El vídeo es este, también un poco sosaina.

  • Xenofobia venida de fuera (Teresa Rodríguez)

Aquí bajamos un poco el nivel, pero no deja de tener cierta gracia. Nuestra intrépida Khaleesi criticó las afirmaciones de Pablo Casado diciendo “que nadie venga a Andalucía a plantar odio y xenofobia porque no somos un pueblo racista ni xenófobo. (…) Si el señor Casado no aprende las costumbres locales, y en Andalucía somos fundamentalmente solidarios, quizás el que debería plantearse su visita a Andalucía sea él”. La xenofobia, por definición, va de dentro a fuera: es el odio o miedo de los naturales de un lugar por los extranjeros. Por eso la frase queda un poco rara, que la xenofobia venga de fuera a dentro. No deja de tener gracia además lo de las “costumbres locales”.

Y en esto iba a decir que ante tantas tonterías Juan Marín parece Churchill…cuando recibo un vídeo de Ciudadanos, que han tenido envidia y se quieren unir a la fiesta.

Surrealista y un poco sosaina, vamos, ni comparación con los anteriores. Algo más me esperaba yo de Juan Marín, ese doble de Joe Rígoli (aunque afirme no saber quién es), campeón de saltar de partido en partido (PP, entonces AP; Partido Andalucista; CIS y ahora C’s), que tranfugueó desde CIS a C’s (no dejó su acta de concejal, como exige el pacto antitransfuguismo, como hicieron cientos de concejales de los partidos localistas que en 2015 saltaron a Ciudadanos), que ha colocado a su cuñado y a la que era la dependienta de su tienda de relojería (como candidata a alcaldesa), y capaz de venderle una nevera a un esquimal.

Y me queda lo mejor. El vídeo de campaña del PSOE utiliza cifras en vez de porcentajes o proporcionalidad (número de hospitales, la comunidad que atiende a más dependientes, etc), algo lógico desde un punto de vista propagandístico, dado que se trata de la comunidad autónoma más poblada. Ya sabes, eso de esconder tus defectos y maximizar tus aciertos. Lean por favor el segundo párrafo de este artículo, y luego vean el siguiente vídeo. Finalmente, saquen sus conclusiones.

Con todo esto no he podido evitar acordarme de mi experiencia como adjunto al responsable de gestión electoral en UPyD en las elecciones andaluzas de 2015. Creo que lo puedo decir, porque ya se ha contado: la dirección de UPyD contrató como asesor de campaña a un timador profesional, Máximo Pradera, que aparte de venir hecho un guarro a las reuniones y marcarse un fontanero de forma habitual (y cobrar una pasta), él junto con otros pájaros lanzaron algunas ideas absurdas del estilo de lo que hemos visto más arriba. Una de las genialidades era sacar al candidato a la Junta de Andalucía limpiando las vallas de la entrada de la sede del Gobierno andaluz con unos trapos magenta, como si estuviéramos limpiando la corrupción como el mayordomo de la tele. Un candidato cabeza de cartel en su provincia con el que yo tenía muy buena relación me llamó por teléfono al móvil y sin saludar siquiera me dijo: “¿pero es que estamos gilipollas o qué?”

PAYASOS, MOCOS Y BANDERAS

27 noviembre, 2018 6 comentarios

No me gusta Dani Mateo. El programa del rentista Wyoming me parece una auténtica basura, llena de mentiras, propaganda, bazofia, maniqueísmo, chabacanería (vamos, un perfecto resumen de lo que somos), y donde los dardos van dirigidos siempre hacia los mismos. No me hacen puta gracia sus presuntos chistes, y menos sus risas enlatadas. Pero otra cosa muy distinta es que alguien pueda ir a la cárcel por ser soez, maleducado y cobarde (cuando haga lo mismo con la bandera independentista o la del ISIS retiro lo dicho). El escarnio, la burla o la blasfemia (hablando de sentimientos religiosos, por dar otro ángulo distinto, que ya traté aquí) no deben ser protegidas como delitos. El mal gusto no debería delinquir, en mi opinión. Porque los sentimientos, en general, no deben ser protegidos especialmente desde el Derecho penal.

Como siempre, primero vamos a la ley. En España, el artículo 543 del Código Penal establece: “Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses” de prisión.

Del mismo modo, insultar gravemente a la familia real, al consorte del rey o de la reina, al regente, a un miembro de la regencia o al príncipe o princesa de Asturias se condena con penas de cárcel de entre seis meses a dos años. Insultos menos graves pueden resultar en una multa o de seis a doce meses de prisión. Sin embargo, el Tribunal de Estrasburgo ya estableció, en sentencia de 13 de marzo de 2018, que quemar una foto del rey no era delito, quedando  incluido este comportamiento dentro del ámbito de la libertad de expresión, y no suponía incitar al odio. La sentencia se puede leer aquí.

Por comparar con otros países, en EEUU es perfectamente legal quemar la bandera. El Código de Banderas de los EEUU describe el protocolo que debe seguirse mientras suena el himno estadounidense. Sin embargo, estas reglas nunca son de obligado cumplimiento y no se castiga al que las viole. Ha existido una polémica con los jugadores de la NFL que se arrodillaban cuando sonaba el himno como protesta contra el racismo y la violencia policial, pero ninguno de esos jugadores ha sido procesado ni acusado de ningún delito, aunque alguno como Colin Kaepernick ha perdido su trabajo y arruinado su carrera de jugador profesional. En Reino Unido tampoco figuran penas por profanar la bandera nacional.

En Grecia, Alemania y Francia, por el contrario, sí que se castiga profanar la bandera nacional. El artículo 188 del código penal griego establece que si alguien insulta el himno nacional, destruye la bandera u otros símbolos nacionales griegos, podrá ir a la cárcel durante dos años o pagar una multa. Incluso penaliza el ultraje de banderas extranjeras (artículo 155). La ley alemana es muy estricta con cualquiera que “maltrate o dañe” la bandera federal alemana, con penas de prisión que pueden ascender a cinco años de prisión.

En Francia, desde julio de 2010, es delito profanar la bandera nacional en público e incluso distribuir imágenes de una acción de falta de respeto, aunque se haya llevado a cabo en un entorno privado. Una cláusula añadida a la ley francesa después de que escucharan silbidos mientras sonaba La Marsellesa durante un gran partido de fútbol hace que cualquier persona que “ultraje” el himno nacional francés o la bandera durante un acontecimiento regulado por las autoridades públicas tenga que pagar una multa de 7.500 euros.

Y con esto vamos con el nudo gordiano del asunto, que es si el Derecho Penal debe regular los sentimientos. Es evidente que cuando este payaso (según se ha descrito él mismo) se ha sonado las narices con la bandera de España ha habido gente que se ha sentido ofendida. Y creo, tanto en este caso como en otros, que no tiene sentido que sea delito ofender los sentimientos de la gente.

En mi opinión la conducta de este señor no encaja dentro del tipo penal de delito de odio del 510 del Código Penal, de lo que también se la acusa. Cuando el artículo dice “quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito” exige algo más que sentimientos ofendidos. No entiendo que al sonarse los mocos con la bandera esté humillando, menospreciando o desacreditando a los españoles, ni que se menoscabe su dignidad, entendida como concepto que establece la jurisprudencia del Tribunal Constitucional (sentencias 53/85 y 120/90, entre otras). Y si alguien que lea esto no está de acuerdo, que me lo explique. Si esto finalmente llega a juicio oral, estoy deseando leer el escrito de la acusación o el auto del juez de instrucción decretando la apertura del mismo para ver qué argumentos jurídicos utilizan, porque yo no veo dónde agarrarse. Sí que encaja claramente en el 543, pero estoy en desacuerdo con el texto del artículo. Eso sí, la ley es así, y si no nos gusta, pues hay que intentar cambiarla.

No estoy de acuerdo porque el Derecho penal es la última frontera. Las conductas que castiga son aquellas que son más reprobables y perseguibles para la convivencia social. Por su gravedad, el Estado dispone de unos medios coercitivos que no se utilizan en otros casos (policías y fiscales); no se puede interpretar de forma extensiva, sino restrictivamente; y la ley dota de una serie de garantías a los ciudadanos (igualdad de armas, podríamos decir: derecho a la tutela judicial, que no se pueda aplicar retroactivamente la ley penal, etc). Sólo unos pocos comportamientos son considerados delictivos, los más graves. Y entre ellos, pienso, no debería estar la ofensa a la bandera. Las consecuencias de este tipo de comportamientos deben quedar fuera del ámbito del Derecho penal: por ejemplo, si me ofende ese señor, con no ver su programa ni sus actuaciones es suficiente.

Para terminar, no podemos desconocer el contexto en que se produce todo. El bajo nivel de la política (bajo hasta decir barriobajero), la falta de cultura democrática y de crítica, el auge del populismo a la izquierda y a la derecha, el odio sembrado por todas partes, el guerracivilismo de personas que nacieron cuando Franco llevaba 20 años muerto. Y la apropiación de los símbolos nacionales por parte de la derecha, y su abandono por parte de la izquierda. Un tema del que hablé más extensamente aquí y que puede resumirse en “la bandera de España no merece ningún respeto, porque es la de Franco”. Aun así, defiendo el derecho de Dani Mateo a sonarse los mocos con la bandera de España, pero también el mío a no ver su careto nunca más, y a recomendar a los demás que hagan lo mismo. Y mi derecho, eso sí, a ciscarme en su puñetera madre.

EL NO IMPUESTO A LAS HIPOTECAS

10 noviembre, 2018 5 comentarios

Querida amiga Rosa, lo prometido es deuda.

He escuchado esta mañana en la radio a un profesor que decía que los alumnos (y las personas en general) cada vez escriben y hablan peor, a raíz de la noticia de que el 9,6% de las plazas de profesor de secundaria, FP o escuela de idiomas quedaron vacantes, por faltas de ortografía, redacción deficiente o contestar largamente a cosas que no se preguntaban. El profesor concluía que, como a la gente no le importa y además cada vez se lee menos, el resultado es la incapacidad para entender cuestiones complejas, desarrollar matices; y por otra parte, aceptar soluciones simples y maniqueas: blanco y negro, amigos y enemigos. Y eso es el populismo, en definitiva. Los móviles e internet, según cuenta Marta García Aller en este artículo, hace que se nos atrofie la parte del cerebro que nos permite hacer los procesos de comprensión más analíticos y complejos. Si se consideran ustedes afectados, no sigan leyendo, porque van a tener que leer mucho, y matices variados además.

Cuento esto por la escandalosa sentencia del Tribunal Supremo sobre el impuesto de Actos Jurídicos Documentados y el tsunami posterior. La gente no se ha preocupado lo más mínimo de informarse del asunto y se ha lanzado alegremente a hablar de lo que no sabe, políticos y tertulianos incluidos.

En primer lugar, dejar claro que la sentencia y el reculaje posterior son de vergüenza. El artículo que regula quién es el obligado al pago es muy claro, pero aún existiendo una interpretación diferente hay que ser consciente de las implicaciones de tomar esa decisión. El ridículo del Tribunal Supremo perjudica además la garantía del Estado de Derecho y la democracia, y da alas a aquellos que quieren acabar con todo ello. Díez-Picazo es un descerebrado y un sinvergüenza: no se puede firmar una sentencia diciendo expresamente que sienta doctrina y luego recular vergonzosamente, con la que está cayendo además. A partir de ahora, los populistas y la extrema izquierda van a poner en cuestión su legitimidad ante cualquier decisión contraria a sus intereses.

Dicho esto, quiero aclarar varias cosas fundamentales. Primero, no existe un impuesto a las hipotecas. El impuesto de Actos Jurídicos Documentados (en adelante, AJD) grava aquellos documentos notariales que tengan por objeto una cosa evaluable económicamente; que no estén gravados por el impuesto de transmisiones patrimoniales ni por operaciones societarias; y que sean inscribibles en algún registro público (registro de la propiedad, mercantil, bienes muebles o propiedad industrial). Es decir, además de las hipotecas hay otros muchos negocios jurídicos y documentos gravados con el impuesto. Por otro lado, también grava los documentos administrativos que sean anotables en un registro público y no vengan dictados de oficio, así como los documentos mercantiles, como letras de cambio, bonos, pagarés u obligaciones. Por lo tanto, la hipoteca es un sólo caso sujeto al impuesto.

En segundo lugar, la modificación de la ley perpetrada por el Gobierno (Real Decreto-ley 17/2018, de 8 de noviembre) modifica la redacción del artículo 29 del RDLeg. 1/1993, indicando que “será sujeto pasivo el adquirente del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés se expidan”, y aclarando que “cuando se trate de escrituras de préstamo con garantía hipotecaria, se considerará sujeto pasivo al prestamista”, modificando la anterior redacción que decía “cuando se trate de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquirente al prestatario”, supone varias chapuzas monumentales. Habiendo hecho el Supremo una chapuza, el Gobierno no se ha querido quedar atrás.

No está de más aclarar que el Gobierno que estableció que pagaran los prestatarios fue el del PSOE, al aprobar el Real Decreto 828/1995, de 29 de mayo. Por otro lado, este impuesto está delegado en su gestión y liquidación a las Comunidades Autónomas, que tienen un margen para aumentar o reducir el tipo impositivo y establecer bonificaciones y exenciones. Ya hemos visto que los adalides de la reforma gobernaron desde 1982 a 1996 y luego de 2004 a 2011. Nunca hicieron ninguna reforma en este sentido durante todos estos años. Pero además, tanto Podemos como sus socios del PSOE en los respectivos gobiernos autonómicos lo incrementaron: en Andalucía, la actual ministra de Hacienda, Mª Jesús Montero, un 50%; En Comunidad Valenciana y Aragón, otro 50%; en Extremadura un 20% y en Castilla-La Mancha el 25%. Todo muy coherente. Y aquí no pagaban los bancos, pagaban los ciudadanos.

La urgente y extraordinaria necesidad para regular mediante Decreto-Ley lo que habría que regular por Ley la justifican por la situación de incertidumbre que ha causado la peregrina sentencia ya comentada: “Respecto al presupuesto habilitante de urgencia en la aprobación de este real decreto-ley, es inaplazable poner fin de manera inmediata a la incertidumbre e inseguridad jurídica generada por los hechos descritos. La indeterminación en que se encuentra el régimen jurídico aplicable ha causado una paralización en el mercado hipotecario, cuya importancia socioeconómica es innegable. Es preciso poner fin a dicha situación”. Como veremos, no se ha puesto fin a la incertidumbre jurídica, y sí se han creado problemas que antes no existían (la especialidad de los políticos).

De entrada decir que la modificación por Real Decreto-Ley vulnera lo establecido en el artículo 86 de la Constitución: “(…)no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas ni al Derecho electoral general”. La sentencia del Tribunal Constitucional de 28 de octubre de 1997 considera que vulnera el mencionado artículo de la Constitución “toda intervención que altere la posición del obligado a contribuir”, como es el caso. En la exposición de motivos tratan de justificar la no vulneración del artículo 86 de la Constitución con el argumento de que se trata de una “modificación de alcance acotado, que afecta a un impuesto indirecto e instantáneo que grava una específica manifestación de capacidad económica, y no a un tributo global sobre la renta o sobre el consumo”. Se agarran a un clavo (jurídico) ardiendo, pero si alguien lo recurre, veremos.

De todos modos, es mentira que los bancos vayan a pagar ese impuesto. Lo pagarán todos sus clientes. Si yo tengo una empresa de velas y me suben el IVA de la cera, evidentemente repercutiré ese coste en mis clientes, como haría cualquier negocio. Son patéticas las apelaciones “a la responsabilidad” de la banca. Los bancos subirán las comisiones y punto, y más con lo bajos que están ahora los tipos de interés. De hecho, los ciudadanos van a pagar más que antes, ya que las exenciones previstas del impuesto en determinados supuestos (familias numerosas, subrogaciones y novaciones hipotecarias) no se van a aplicar. Y al contrario, el Real Decreto-Ley se olvida de un grupo financiero muy importante que concede hipotecas, que son las Cooperativas de Crédito, que representan un 5% del mercado hipotecario, y que incluso tienen un grupo (Banco de Crédito Social Cooperativo, S.A.) que es uno de los 12 grupos más significativos españoles para el Banco Central Europeo, y que están exentas de este impuesto desde 1994. Otra chapuza más, que crea una desventaja competitiva para un sector concreto y que ha sido olvidado por el Gobierno.

En tercer lugar, es curioso que quedan exentos los bancos de pagar en el caso de que el prestatario sea un partido político con representación parlamentaria (¡con un par!), la Iglesia o determinadas entidades (Cruz Roja, ONCE). Sin embargo, el Gobierno ya anunció tras el Consejo de Ministros que los bancos no podrán deducirse el pago del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados en el importe que deban abonar de Sociedades: es decir, que no se lo pueden deducir como gasto a la hora de calcular el impuesto de sociedades, como sí podrán hacer el resto de las empresas. Inexplicable.

Creo que casi nadie que vaya a manifestarse ante el Tribunal Supremo en el día de hoy es consciente de todo lo que acabo de contar. Uno de los problemas es que hay cosas que pasan por verdad y que no lo son en absoluto, y que inciden en la mala imagen de los bancos en España en general.

La más importante es la idea de que los bancos han sido rescatados. Eso es sencillamente falso. En España existían antes de la crisis dos tipos principales de entidades financieras: los bancos, que son entidades privadas, y que en la mayoría de los casos cotizan en Bolsa y cuentan con miles o millones de accionistas, según su tamaño. Y las cajas de ahorros, que eran entidades públicas gestionadas entre otros y sobre todo por políticos y sindicalistas. Ningún banco privado ha sido rescatado con dinero público, salvo la excepción del Banco de Valencia, que era una filial de Bancaja (nombre comercial de la Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante), y por tanto era un banco semipúblico. Los gestores del Banco de Valencia eran elegidos por los políticos y sindicalistas que gestionaban Bancaja. Todas las entidades que han recibido ayudas públicas eran cajas de ahorros, y por tanto estaban gestionadas por políticos y sindicalistas: Bankia (Caja Madrid, Bancaja, Caja de Canarias, Caixa Layetana, Caja Rioja, Caja Ávila y Caja Segovia), Caja Castilla la Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Caixa Catalunya, Novacaixagalicia (Caixa Galicia y Caixanova), Unnim (cajas de ahorros de Sabadell, Tarrasa y Manlleu), etc. Todas las ayudas públicas fueron destinadas a estas entidades. Y los casos de corrupción se produjeron todos en las cajas de ahorros (tarjetas black, salida a bolsa de Bankia, caso Caja Segovia, preferentes, etc).

Actualmente ya sólo quedan dos cajas de ahorros muy pequeñas y con carácter testimonial (Caja de Ontiyent y Caixa D’Estalvis de Pollensa). El resto fueron obligadas a convertirse en bancos (Caixabank, Unicaja Banco, etc). En los últimos años han desaparecido varios bancos que antes de la crisis cotizaban en Bolsa, absorbidos por otros bancos. El Banco Popular absorbió a sus filiales (Banco de Andalucía, Banco de Castilla, Banco de Vasconia, Banco de Galicia y Banco de Crédito Balear) y al Banco Pastor, que ahora han sido absorbidos por el banco Santander. El Banco Sabadell absorbió al Banco Guipuzcoano. Ninguno de ellos (ninguno) recibió ayudas públicas. Este artículo del Blog Salmón explica varios puntos de los tratados aquí, y también aquí.

Por eso las propuestas de Podemos de crear una banca pública es como mínimo para tentarse la ropa. El partido morado pide un modelo “sustentado en el desarrollo de una banca pública de ahorro que permita a los depositantes tener una banca segura y centrada en la protección de los depósitos y en la atención a las necesidades de financiación de los minoristas”. Parece la definición exacta de caja de ahorros. Pero es el modelo de las cajas de ahorros el que fracasó y el que nos ha traído hasta aquí.

En resumen, el doctor Sánchez aplica la táctica de aparentar ser como Robin Hood (por cierto, Robin Hood robaba al Estado los excesivos impuestos que cobraba a los ciudadanos y se los devolvía, nada que ver con estas cosas), haciendo que la malvada banca pague y deje de hacerlo “el pueblo”. Pero en realidad nos van a cobrar un mayor impuesto por vía indirecta, ya que los bancos subirán las comisiones y nos lo madrugarán por otro lado. Intenten coserse los bolsillos.

Parece que las autovías van por el mismo camino: el ministro Ávalos anuncia que la autopista A1 en el tramo que se paga (de Vitoria a Burgos) será gratuita a partir del 1 de diciembre, al finalizar el plazo de la concesión (Robin Hood). Pero paralelamente se estudia el sistema de que paguemos para todas las autovías que ahora son gratuitas (el palo), afirmando que hay desigualdades entre autonomías (¿sólo en el pago de las autovías?) y que hay que obtener recursos para su mantenimiento. Obviando que es la Generalitat la que determina los precios de sus autovías, y que con lo recaudado por impuestos a los automóviles y al combustible habría más que de sobra para su mantenimiento. De hecho, sólo un 60% de los impuestos del automóvil va a las carreteras.

Los móviles son cada vez más inteligentes, pero las personas cada vez lo parecen ser menos.

ME SIENTO CADA VEZ MÁS HUÉRFANO

2 noviembre, 2018 8 comentarios

Que me disculpen mis suscriptores, pero el panorama político es cada vez más desolador. Me cuesta mucho escribir sobre este tema. Pero bueno, allá voy.

Tras darle los cien días de rigor, al Gobierno le voy a dedicar tres párrafos. Puedo afirmar que éste está pagando el precio del apoyo de batasunos, independentistas y la extrema izquierda: purga en RTVE, subidas de impuestos, presiones a la judicatura y a la abogacía del Estado en favor de los golpistas catalanes (podemos escuchar a Pedro Sánchez decir que ha existido un delito claro de rebelión aquí). Y no se pierdan el numerito en la rueda de prensa de la señora Carmen Calvo diciendo que Pedro Sánchez y el presidente del Gobierno son personas distintas. Y gracias señora por recordarnos que el indulto es una figura prevista en la ley. Yo le recuerdo que existe (teóricamente) separación entre los poderes del Estado. Como ha escrito Tsevan Rabtan; “Rivera le ha preguntado a Sánchez machaconamente si ha prometido el indulto a los golpistas secesionistas para el caso de condena. Sánchez se ha amparado en su derecho constitucional y ha decidido no incriminarse”. Por otro lado, ha descongelado las cuentas de la Generalitat, ha celebrado encuentros bilaterales que no han servido para nada, y ha ofrecido un referendum para volver al Estatuto previo a la anulación de algunos artículos por el Tribunal Constitucional.

Aparte han demostrado de sobra ser unos jetas a los que sólo les importa seguir en el poder. Como sólo cuentan con 84 diputados, esto lo ha llevado a gobernar a base de decreto-ley, pese a ser un instrumento normativo previsto para regular situaciones de extraordinaria y urgente necesidad. Los que acusaron a Rajoy de batir el récord de gobernar por decreto-ley, en solo un trimestre ha firmado siete, entre los cuales se encuentran algunos muy polémicos: el de renovación del consejo de administración de RTVE, el de recuperación de la sanidad universal, el de violencia de género y el de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Pedro Sánchez prometió justo antes de la moción de censura (maldita hemeroteca) que convocaría elecciones si prosperaba, para luego afirmar sin rubor alguno que agotaría la legislatura. Ah y se me olvidaba lo de “con el populismo no vamos a pactar ni antes, ni durante, ni después“. Aparte de las contradicciones, hay cuestiones de mínima higiene moral, como las mentiras de su doctorado y las palabras repugnantes de la ministra de Justicia respecto de prostitución de menores y sus comentarios al respecto. A lo mejor eso también lo consideran humor.

Lo peor es la sensación de gobierno de Pepe Gotera y Otilio: el ridículo de no aprobar el nombramiento del consejo de administración de RTVE por dos votos erróneos y dos ausencias, provocando una situación que nunca se había dado, y teniendo que nombrar una administradora. Las devoluciones en caliente a 116 personas que saltaron la valla de Ceuta, después del circo mediático que montaron con el Aquarius. Las rectificaciones del presidente a varios ministros (impuesto al diesel, demanda contra el juez Llarena); las mentiras de Carmen Calvo respecto de su visita al Vaticano.

Pero es que lo que tenemos enfrente es para echarse a llorar: el PP condenado por corrupción que no ha hecho limpieza, tiene un líder al que no le cuadran los créditos de la licenciatura (aprobando la mitad en cuatro meses), con Cospedal salpicada por los audios de Villarejo; actuando como un boxeador sonado, que todavía no ha asimilado que les han robado la merienda, por no haber convocado elecciones cuando pudieron hacerlo. Ciudadanos, que fue el responsable de la moción de censura retirando su apoyo al PP, y por tanto el principal responsable de que tengamos este Gobierno, precisamente por cálculos electoralistas, dando bandazos a diestro y siniestro, como el último de permitir la posible aprobación de los presupuestos sin el control del Senado. Y de Vox ni hablo, junto a alguna medida sensata, como la devolución de las competencias de sanidad, educación y justicia al Estado central, en sus cien medidas hay una mezcla de cosas casposas e imposibles (suprimir las autonomías: qué vamos a hacer con el millón trescientos mil de empleados públicos autonómicos, que eso no lo explican).

Sin embargo, lo que me ha hecho saltar al teclado y escribir es la percepción de que la gente no entiende en qué consiste verdaderamente la democracia, y que cada vez va ganando terreno el eslogan y los sentimientos sobre la reflexión y el análisis. Voy a poner un ejemplo de ayer: tuve este intercambio en twitter al hilo de la “actuación” de Dani Mateo estornudando en la bandera de España:

tweet Dani Mateo

Es decir, en este caso la izquierda ha igualado respetar la bandera de tu país con ser un corrupto. Pero ojo, que el activismo consiste en escribir un tweet. Sin entrar en el tema de Dani Mateo, que merecería otra entrada, está consolidándose la idea de que si estás contra el independentismo y a favor de la Constitución eres un corrupto. Y eso la culpa en primer lugar la tienen los señores del PP y del PSOE. Y el independentismo (y los populismos de ambos extremos) han sabido recoger esa frustración de las personas ante la corrupción. De modo que estar por la independencia de Cataluña o el País Vasco, o en contra de la monarquía o a favor de la república es estar en contra de la corrupción (no deja de tener gracia que eso lo piensen miembros del único partido que ha tenido que cambiar de nombre y de CIF por tener todas sus sedes embargadas por corrupción, estoy hablando de CiU, por si hay algún despistado). Señores del PP y del PSOE, eso es lo que han conseguido ustedes. Disfruten de lo sembrado durante 40 años.

Y sin embargo hay personas como yo que no sólo están en contra de la corrupción, sino que lucharon activamente contra ella, y están a favor de la Constitución y de la ley. Claro que hay cosas que no me gustan, pero intentaré o propondré cambiarlas dentro de los mecanismos legales existentes. Recuerdo aquí algo muy obvio: negociación fuera de la ley = chantaje; negociación dentro de la ley = diálogo. Analizaré cada cuestión detenidamente antes de opinar. Personas como yo estamos de más, y cada vez somos menos.

Me siento cada vez más huérfano.