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Archive for 24 febrero 2006

INDIVIDUALIDAD

24 febrero, 2006 4 comentarios

Creo profundamente en la individualidad del ser humano; aunque animal social, profundamente social, paradojicamente siente la necesidad de desbrozar todo aquello que su familia, su entorno y la sociedad en la que vive le “impone”, y a base de experimentar y equivocarse y acertar, va poco a poco puliendo su propio yo. En el fondo eso es conocerse a sí mismo, descubrir cuál es tu verdadero yo. Es como cuando Miguel Angel dijo que hacer una escultura es ir quitando la piedra que sobra del bloque para dejar a la vista la figura que se oculta en el bloque de piedra. El problema es que no todos tenemos el talento del artista para tallar nuestra individualidad de una forma tan clara.

Por un lado, sentimos la necesidad de tener contacto con los demás, somos un ser para los otros; pero junto a esa necesidad hay dentro de nosotros en mayor o menor medida un deseo de privacidad e individualidad, de autorrealización.

Hay una palabra latina, grex,gregis, que significa rebaño. De ella derivan dos palabras en español, gregario y egregio. El primero es el que se deja llevar por la masa, por la manada, la sociedad, el grupo. El segundo es el que se forma su propio criterio y obra en consecuencia. El mejor profesor que he tenido comenzó así su primera clase de latín de 2º de BUP, para que luego digan que el latín no sirve para nada… Es algo que me ha servido para toda mi vida.

Tú eliges si eres gregario o egregio…Ser egregio es más amargo, aunque los frutos son más dulces con el tiempo.

PD: gracias a Euríale por sugerirme esta entrada…

TE CAES Y TE LEVANTAS…

11 febrero, 2006 1 comentario

El otro día escuché a un futbolista famoso, bueno y sobre todo que no tiene pelos en la lengua (de raza negra por más señas…) contestando en una rueda de prensa a no se qué pregunta estúpida de las que hace la prensa deportiva (este tipo de prensa tiene menos sustancia que el caldo de un asilo, por lo general; que conste que me gusta el deporte, por eso lo digo). Lo que me llamó poderosamente la atención fue su respuesta. Vino a decir algo como la vida es así, te caes, te levantas, te caes, te levantas, te caes, te vuelves a levantar. Quién me iba a decir a mí hace unos años no solo que iba a comer cada día, sino que podría elegir lo que voy a comer.

Es cierto que la respuesta sobrecoge. Mi vida, supongo que la de todos desde que somos capaces de ponernos aunque sea por breves instantes de pie, es así: te caes, te levantas, te vuelves a caer, te vuelves a levantar. En muchos terrenos de mi vida me he caído muchas muchas veces, y me he vuelto a levantar. Finalmente en bastantes cosas he conseguido por el momento quedarme de pie, aunque noto de vez en cuando empujones a mi alrededor. Lo importante no es cuantas veces te caes, sino ser capaz de levantarse siempre. El doctor Alonso Puig lo explicaba en un artículo en el cual ejemplificaba este tema con la historia de un chico que participaba en una carrera en la que tropezaba y se caía constantemente, quedando en última posición. Llorando, se acercó a sus padres, que habían visto todo lo que ocurrió. Estos le dijeron que no podían estar más orgullosos de él, porque cada vez que cayó fue capaz de levantarse y terminar la carrera.

Lo que es cierto también que cuando en un área determinada te caes, te levantas, te caes…así ad infinitum, y nunca consigues quedarte de pie, sino por breves períodos de tiempo, la llama de la ilusión que te ilumina por dentro comienza lenta pero seguramente a extinguirse con el paso del tiempo. Te vuelves escéptico, quieres no hacerte daño, no tienes miedo de caerte, porque sabes que te vas a caer por anticipado. Tienes miedo de que esa llama tan cálida y tan bonita nunca más se encienda. Tienes miedo de estar espalda contra el suelo: miedo no de no tener fuerzas para levantarte, sino de no querer hacerlo. Ahora me encuentro así, hay días que con más intensidad y otros llueve menos, pero noto que la llama se apaga. Lentamente.

Down in a hole/feeling so small/down in a hole/losing mi soul/I’d like to fly/but my wings have been so denied.

PRINCESAS

5 febrero, 2006 1 comentario

He visto hace poco la peli de Fernando León, Princesas, y me ha gustado mucho. La palabra que me resume todo es ternura. Cómo un tema tan delicado y difícil se puede tratar con ternura, delicadeza, cariño y sensibilidad.

También hay otro apunte muy duro: cuando afirma que tiene miedo de que después de la muerte no es que no haya nada, sino que haya otra vida como ésta…

He de decir que el personaje no tiene necesidad en ningún momento de ser prostituta, familia más o menos de clase media, nacionalidad española…por qué esa chica acaba allí? No lo sabemos ni nada nos lo indica en la película…No lo sabemos, y no podemos adivinar por qué no sale de esa situación tan límite por momentos. De hecho, parece que tiene impulsos de llevar una vida “normal”. Es el punto débil que le veo al guión.

Hay una cosa que me hace reflexionar. Hay un momento en que Candela Peña dice que siente nostalgia no de cosas que le han ocurrido, sino de cosas que se ha imaginado o soñado, y que además sabe que no le van a ocurrir… Es una contradictio in terminis, nostalgia del futuro…pero yo la comprendo. Yo también tengo nostalgia de cosas, de sueños, de anhelos, que todavía no han ocurrido, que es posible que no ocurran. Pero siento eso dentro de mí realmente. Es como si ya hubiera ocurrido de algún modo en mí, y lo echo de menos, aunque no haya pasado en realidad. Quizá sí ha sido en mi realidad. Y claro que lo necesito tenerlo, como si ya me hubiera acostumbrado a eso.

APARIENCIAS Y PREJUICIOS

4 febrero, 2006 4 comentarios

Está claro que en la sociedad que vivimos, la apariencia es muy importante. Quizá la aparición de la televisión ha influido incluso más en ese hecho. Habitamos un mundo regido por la imagen y donde el sentido más importante es la vista, por encima de todos los demás. Y hay una serie de pautas que rigen esa relación aspectual, que implican que la gente realmente no se esfuerza por conocer a los demás en realidad, sino que se queda en la superficie de las cosas y de las personas. Se conforma con los estereotipos que le vende la sociedad, sin indagar más allá.

Yo en una época reciente de mi vida tenía un trabajo en el que iba digamos bien vestido, también entrenaba un equipo de baloncesto en el que iba con chándal, y cuando salía por ahí de copas me ponía la ropa que me gustaba (cuero, vaqueros, botas, etc), que junto con la moto pues digamos que hacía un pack. Había gente que sólo me conocía en una de las tres “facetas”, y era muy divertido comprobar cuando te encontrabas a alguien del ambiente A en el B o en el C…Como si te encasillaran de una manera concreta y no te pudieran ver de otra…Y solo hablamos de ropa y de aspecto.

Juntamos esto con los prejuicios y las falsedades extendidas como realidad, y tenemos el panorama que vivimos. El juzgar a las personas por la apariencia, el aspecto, está ahí y no lo puedes evitar. Si no te gusta, pues te jodes. Yo por tener una moto custom y vestir de una manera determinada lo he sufrido en mis carnes. Por ejemplo, decirte en un restaurante que ya no se sirve y llegar personas “normales” y sentarse tranquilamente a comer; decirte que no puedes optar a un puesto determinado de responsabilidad porque claro, con esas patillas y esa moto que tienes; poco menos que te dedicas a tráfico de drogas, trata de blancas y que llevas una pipa en el bolsillo. Por no hablar de chicas con las que he salido y no voy a decir lo que de primeras han opinado de mí sus padres cuando me han conocido, claro. O que la gente por sistema en un garito te pida si le vendes “algo”. Eso es algo inevitable y que está ahí, yo ya he aprendido a convivir con ello; el que quiera conocerme de verdad, que se moleste y lo haga. El que no, pues él se lo pierde. Ahora, también están los pringaos del barrio que, aprovechándose de esa mala fama, van de duros y de matones, de malotes. He conocido algunos, y lo divertido es que, aparte de contribuir al desprestigio de los demás, os aseguro porque lo he visto que se acaban encontrando con los malos de verdad (que también los hay), que les dan la paliza que se merecen, y además con razón.

Las personas somos muy complejas, a veces ni siquiera nos conocemos bien a nosotros mismos, como para juzgar (y condenar muchas veces) a alguien a quien sólo acabamos de conocer. Por supuesto que hay cosas a primera vista que te atraen o rechazas, pero yo por lo menos intento no quedarme en el primer vistazo. Si me interesa, intento profundizar; y desde luego, no juzgo jamás a nadie de antemano, sin experimentar su comportamiento. 

Y por supuesto que dentro de un límite razonable intento hacer lo que me da la gana, vestir como quiero y realizarme como persona, sin que me importe un carajo lo que los demás piensen de mí. Creo que es el primer paso hacia la felicidad, a la vez que nos  vamos conociendo a nosotros mismos.