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FÚTBOL AMERICANO PARA PRINCIPIANTES (III)

9 diciembre, 2017 Deja un comentario

Hola Isma, esta es la última entrada. En ella hablaremos de defensa y equipos especiales, además de algunas reglas y faltas. Como siempre, dudas y preguntas a mi email.

LA DEFENSA

El equipo defensivo lo forman 11 jugadores. Su objetivo es impedir que el ataque consiga yardas y, por lo tanto, primeros downs. Hay tres tipos de jugadores:

La línea defensiva: está formada por 3 o 4 jugadores, dependiendo si estamos ante una defensa 3-4 o 4-3. Son los jugadores que tratan de llegar al quarterback para presionarle e impedirle que pueda pasar el balón. Hay dos posiciones: el nose tackle (abreviado NT), que se sitúa enfrente del center y su principal misión es parar la carrera. Suelen ser jugadores muy grandes y pesados. La otra posición es el defensive end (DE). Son los encargados de realizar el pass rush (presionar al quarterback para impedirle pasar, o incluso derribarle por detrás de la línea de scrimmage, lo que se considera un sack y finaliza la jugada de ataque. Al quarterback se le puede golpear, pero no si ya se ha desecho del balón. En ese caso es una falta (roughing the passer) que se castiga con 15 yardas de penalización.

En la imagen inferior el ataque va de amarillo y la defensa de blanco. Vemos perfectamente alineados a cuatro jugadores marcados con el círculo amarillo que son los líneas defensivos, dos tackles y dos defensive ends. Se trata, por lo tanto, de una defensa 4-3, puesto que hay 4 líneas defensivos y 3 linebackers, posición que veremos a continuación.

linea defensiva

Los linebackers:  en la foto superior son los tres jugadores de blanco inmediatamente situados detrás de la línea defensiva. Su misión es triple: parar la carrera; en ocasiones, cubrir el pase (sobre todo a los tight ends); y por último a veces tratan de llegar hasta el quarterback a través de los huecos producidos por la línea defensiva. En una defensa como la de arriba (una 4-3), tenemos un middle linebacker y dos outside linebackers. El primero es una especie de quarterback de la defensa, tiene que leer lo que va a hacer el ataque (una carrera o un pase) y decírselo a sus compañeros. Suele ser uno de los jugadores más importantes y el líder de la defensa. Los otros dos linebackers cierran las zonas exteriores, y en situaciones de pase pueden llegar al quarterback por fuera. Los tres tienen motes: el middle linebacker es conocido como MIKE; el outside linebacker que se coloca en el lado fuerte (donde hay más jugadores de ataque, generalmente el lado del tight end) es SAM; y el otro (lado débil) es WILL.

Los cornerbacks: ahora entramos en lo que se denomina la secundaria, compuesta por los cornerbacks (CB) y los safeties. Los primeros son los que defienden a los recibidores. Tienen que ser muy rápidos y con buenas manos. Además, si el ataque corre con el balón tienen que ayudar a parar al corredor. En la imagen los tenemos marcados en los círculos amarillos, defendiendo a su recibidor respectivo.

secundaria

Durante las cinco primeras yardas, una vez que se inicie la jugada, se permite el contacto entre ambos. Pero pasadas las cinco yardas el cornerback no puede tocar al receptor, a no ser que los árbitros entiendan que el pase no era alcanzable. Si lo hace (por ejemplo, le empuja) y el pase va dirigido al recibidor, es una falta (pass interference), y se castiga como si el pase hubiera sido completo. Al placarle una vez recibido el balón no se puede agarrar de la máscara, es una falta (facemask). La mejor jugada para el cornerback es la intercepción: cuando el pase viene hacia el recibidor, el cornerback lo coge sin que toque el suelo.

En el siguiente vídeo (que tenéis que ver en Youtube), el número 21 de rojo está muy atento al marcaje del receptor, y siempre mirando al quarterback, se anticipa al pase y coge el balón sin que éste toque el suelo. El balón está vivo y la jugada continúa, de modo que si hubiera llegado a la end zone contraria hubiera anotado un touchdown, aun siendo un defensa.

 

Los safeties: son el equivalente del defensa libre o líbero del fútbol europeo. Se sitúan por detrás de la defensa, y son el último obstáculo para que el ataque pueda anotar. En la imagen anterior son los dos jugadores rodeados con un círculo rojo. Hay dos tipos: el strong safety (SS) suele ser más fuerte y alto, y su misión principal es ayudar a parar la carrera (sería como un cuarto linebacker), aunque también tiene que ayudar en la cobertura de pase si fuera necesario. El free safety (FS) es el más rápido y suele ayudar en cobertura de pase.

Tanto la secundaria como los linebackers pueden, en una jugada concreta, ir directamente a por el quarterback, olvidándose de cubrir la zona o el hombre que tengan asignado. Esa jugada se denomina blitz, y si sale bien ejecutada suele ser devastadora.

En el vídeo vemos como el safety situado en la parte inferior izquierda de la pantalla hace un blitz y provoca que el quarterback pierda el balón:

 

Vamos a repasar todas las posiciones en una defensa 4-3 con este esquema:

Resultado de imagen de defensa futbol americano

 

LOS EQUIPOS ESPECIALES

También denominados equipos suicidas, porque suelen estar formados por suplentes, tanto de ataque como de defensa, y en los breves instantes que participan tratan de llamar la atención con sus jugadas. Intervienen en situaciones especiales del juego, que no son propiamente ataque ni defensa: cambios de posesión (kickoffsfree kickspunts) o bien chutes a los palos (field goals o extra points).

Hay una serie de jugadores especializados que pertenecen a los equipos especiales, y que generalmente sólo hacen esta función:

Kicker: es el encargado de chutar los kickoffs y field goals.
Punter: recibe una pelota centrada desde la línea de scrimmage e intenta despejarla mediante una patada, tratando que alejarla lo más posible de su zona de anotación.
Holder: se coloca a unas 7-8 yardas de la línea de scrimmage, sujeta el balón con las manos para que el kicker chute a palos. Suele ser un punter o un quarterback suplente para los punts.
Long Snapper: es un center que realiza un snap largo, bien al punter en los punts o despejes; bien al holder en los field goals y extra points, quien sujetará el balón para que el kicker patee el balón.
Kickoff/punt returner (retornador): es el jugador que recibe los kickoffs y/o los punts, y trata de avanzar lo más posible, incluso puede anotar un touchdown.
Gunner: es el jugador especializado en correr rápidamente a intentar parar al retornador del equipo contrario.
Vamos a ver en este vídeo (nuevamente en Youtube) como el punter con el número 6 hace la patada, y el retornador con el número 10 recibe el punt y anota el touchdown cuando quedaban 14 segundos de partido.

 

LOS ÁRBITROS Y EL REGLAMENTO

Hay 7 árbitros en el campo y otros más viendo el partido por pantallas que les ayudan. Cuando pitan una falta lanzan un pañuelo amarillo al suelo. El árbitro que la ha señalado se la explica al árbitro principal y éste la dice por un micrófono a todos los espectadores del estadio. El equipo que ha sufrido la falta puede declinarla (no aceptarla) si el resultado de la jugada es más favorable (una especie de ley de la ventaja).

Los entrenadores disponen de dos challenges por cada medio tiempo para pedir que se revise una decisión de los árbitros con la que no estén de acuerdo (como el ojo de halcón del tenis). Si tienen razón, siguen teniendo dos oportunidades. Pero si los árbitros se ratifican en su decisión, el entrenador que pidió el challenge pierde un tiempo muerto. Cada equipo tiene tres tiempos muertos por cada medio tiempo.

Aunque ya hemos ido viendo algunas faltas, las principales son:

  • Holding: se señala  cuando un jugador ofensivo agarra al defensor o cuando este sujeta a un atacante que no lleva el balón. Los jugadores ofensivos pueden empujar, obstaculizar o bloquear, pero no se permite que cierren sus manos sobre el defensor. El holding ofensivo es más habitual, y lo suelen cometer los hombres de la línea ofensiva. El árbitro lo señala agarrándose la muñeca. Diez yardas de penalización si es ofensivo o cinco yardas si es defensivo.
  • False Start (salida falsa): cuando un jugador ofensivo se mueve, sobrepasando la línea de scrimmage, antes del comienzo de la jugada (excepto uno que puede moverse). Cinco yardas de penalización.
  • Off-Side (fuera de juego): se señala cuando un defensa invade la línea en el momento justo del comienzo de la jugada. Si el jugador logra retroceder a su posición inicial antes de que se produzca la jugada, no se considera falta. Cinco yardas de penalización.
  • Encroachment: cuando un jugador comete una de las dos faltas anteriores, pero hay contacto físico con el contrario. Cinco yardas de penalización.
  • Personal Foul (falta personal): son quince yardas de penalización, y primer down automático para el equipo que ha sufrido la penalización.
    Las faltas personales son:
    a) Roughing the Passer: se produce cuando se derriba al quarterback a destiempo cuando ya se ha desprendido del balón.
    b) Facemask (sujetar de la máscara): se comete cuando un jugador agarra intencionadamente la rejilla del casco de un contrario.
    c) Unnecessary Roughness (violencia innecesaria): se señala cuando el árbitro considera que un jugador se ha empleado con excesiva dureza innecesariamente. También se señala cuando se produce algún tipo de bloqueo o placaje ilegal que pone en peligro la integridad física del jugador.
  • Pass Interference (interferencia en el pase): se produce cuando un defensa obstaculiza mediante contacto físico a un receptor para impedirle recibir un pase. El balón se pone en juego en el lugar de la falta. También un receptor puede cometer una interferencia de pase (se mide bajo los mismos parámetros de un defensa); en este caso, el equipo que ataca es castigado con 10 yardas en contra y se mantiene la misma oportunidad (down).
  • Tripping: es una zancadilla. Diez yardas de penalización.
  • Delay of Game (retraso en iniciar la jugada): si la ofensiva no pone el balón en juego en el tiempo establecido (45 segundos), se señala esta falta; o cuando un jugador del equipo defensivo levanta el balón del suelo, pues tienen prohibido apoderarse del balón cuando la jugada termina. Cinco yardas de penalización.
  • Illegal use of Hands (uso ilegal de las manos): consiste en usar de forma no reglamentaria las manos, los brazos o el cuerpo por parte de algún jugador ofensivo o defensivo, como por ejemplo poner las manos sobre la cara del contrario para impedirle la visión. Diez yardas de penalización.
  • Chop Block: Se aplica cuando un jugador ofensivo bloquea por debajo de la cintura a uno defensivo que, al mismo tiempo, está siendo bloqueado arriba por otro jugador ofensivo. Diez yardas de penalización.
  • Clipping: Es cuando un jugador placa por debajo de la cintura a un jugador que no posee el balón. Quince yardas de penalización.
  • No se permite tampoco utilizar la cabeza (casco) para defender o atacar en una jugada.
  • Un árbitro puede expulsar a un jugador por algún motivo que él considere oportuno. Al contrario que en el fútbol europeo, en el fútbol americano un jugador expulsado puede ser sustituido por otro. Siempre habrá 11 jugadores en el terreno de juego.

Finalmente, os animo, una vez repasado todo, a ver un partido completo. En Youtube la NFL ha colgado muchos. Espero que os haya gustado, y especialmente a ti, Isma.

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¿PUDO HABER LLEGADO A SER HOY CHINA UN ESTADO FUNDAMENTALISTA CRISTIANO?

3 diciembre, 2017 1 comentario

La pregunta parece un poco de Historia-ficción, pero la respuesta es que sí. De hecho, si no llega a ser por las potencias occidentales, puede que ahora estuviéramos ante un Estado fundamentalista cristiano de 1.300 millones de personas que ríete tú de ISIS.

Si yo pregunto cuál ha sido la guerra de la era moderna con mayor número de víctimas, casi todo el mundo contestaría que la Segunda Guerra Mundial. Pero si pregunto por la segunda en la clasificación (entre 20 y 50 millones de personas, según las fuentes), creo que casi nadie lo adivinaría. La respuesta correcta es la rebelión Taiping. Yo había escuchado algo acerca de ella y la situaba vagamente en el siglo XIX, pero fue mi amigo Rafa el que el otro día me llamó la atención sobre este acontecimiento histórico.

A mediados del siglo XIX, China estaba sufriendo una serie de problemas políticos, sociales y económicos. La Primera Guerra del Opio entre 1839 y 1842, en la que China tuvo que ceder Hong Kong a los ingleses, y la apertura a los países europeos, demostró que el poder militar del país, dirigida por la dinastía Quing (de la etnia manchú) era inferior al de las potencias extranjeras. Estos hechos, junto con catástrofes naturales que llevaron a grandes hambrunas, junto con un aumento desmesurado de la población (en 100 años se había triplicado) produjeron el caldo de cultivo para lo que vino a continuación, sobre todo entre la población campesina.

Hung Xiuquan era el hijo de un agricultor pobre cerca de Cantón, perteneciente a la etnia hakka. Era un joven estudiante prometedor, pero en repetidas ocasiones no aprobó  el examen de funcionario en Cantón. Después de uno de esos fracasos, escuchó a un misionero cristiano y se llevó a su casa varios libros cristianos. Al año siguiente, volvió a suspender el examen y sufrió un ataque de nervios. Hung tuvo entonces varias visiones en las que un anciano le dijo que la gente había dejado de adorarlo y que estaba adorando demonios; en otra revelación, el hombre lo nombró asesino de demonios. Hung creía que el hombre en las visiones era Dios Padre, y que el hombre más joven y de mediana edad que lo acompañaba en sus visiones era Jesucristo, su hermano mayor. Él mismo era el Hermano Menor, el Segundo Hijo de Dios, y había sido enviado por Dios a la tierra para erradicar los demonios y su culto.

Comenzó a estudiar con Issachar Jacox Roberts, un pastor baptista norteamericano, que le enseñó todo lo que sabía sobre el cristianismo. Con esa base cristiana, Hung, algunos parientes y algunos seguidores formaron una nueva secta religiosa, los Dioses Adoradores, que se dedicó a la destrucción de estatuas y libros confucionistas y budistas en la región alrededor de Cantón.

A finales de la década de 1840 convirtió su movimiento en una organización militar. Él y otros líderes comenzaron sistemáticamente a recaudar fondos (todos los creyentes tenían que dar sus propiedades al movimiento), y acumularon una gran cantidad de armas. En diciembre de 1850, Hung fue atacado por las fuerzas gubernamentales y, dado que había pasado tanto tiempo preparándose para la guerra, rechazó con éxito el ataque. En 1851, declaró que se había establecido un nuevo reino, el Reino de la Paz Celestial. Era un estado teocrático, con el Rey Celestial como el Gobernante absoluto. Su objetivo era el logro de la paz y la prosperidad en China con todas las personas adorando al único Dios. Construyó una sola jerarquía que asumió todos los deberes administrativos, religiosos y militares.

El movimiento se fundó sobre un programa de reforma económica radical en el que toda la riqueza se distribuía por igual a todos los miembros de la sociedad. La propia sociedad Taiping sería una sociedad sin clases, sin distinciones entre las personas; todos los miembros de la sociedad Taiping eran “hermanos” y “hermanas”, con todos los deberes y obligaciones asociados tradicionalmente con esas relaciones en la sociedad china. Las mujeres se hallaban en plena igualdad social y económica con los hombres. Se prohibió además el consumo de opio, los juegos de azar, el tabaco, el alcohol, la esclavitud, el vendado de pies y la prostitución. Se abolió la propiedad privada, y se reemplazó el calendario lunar por otro solar.

Desde un punto de vista militar, la rebelión tuvo un comienzo impresionante. El ejército mismo era muy disciplinado; después de elaborados rituales de iniciación, los creyentes de Taiping se volvieron fanáticamente disciplinados y soldados devotos, dispuestos a morir sin titubeos en la causa de Dios contra las fuerzas demoníacas. El ejército de los Taiping se dirigió hacia el norte a través del valle central del Yangtze hacia Nankín, donde establecieron su capital en 1853.

La razón principal por la que avanzaron tan rápido fue que evitaron los grandes centros urbanos y, por lo tanto, encontraron poca resistencia. Cuando conquistaron un territorio, no hicieron ningún esfuerzo para consolidar la conquista mediante el establecimiento de un mecanismo administrativo, sino que siguieron avanzando hacia el norte. No había lugar para el desacuerdo en la jerarquía militar; no solo el Rey Celestial obtenía su autoridad directamente de Dios, sino que los generales militares mismos afirmaron ser guiados por Dios en una serie de visiones. Por lo tanto, había poco espacio para el pensamiento estratégico serio en este entorno.

El tipo de combate que realizaban era extremadamente brutal y sangriento. En 1856, los miembros del ejército llegaban al millón. Se supone que en el máximo momento de su apogeo, alrededor de 1860, el ejército Taiping oscilaba entre 2,5 y 3 millones de soldados. Es increíble el número de seguidores que llegó a reunir Hung Xiuquan a lo largo de un territorio gigantesco, en un mundo sin móviles, internet, televisión o radio. La dialéctica anti-imperial y anti-occidental tuvo mucho que ver, así como que se rechazara a los recaudadores de impuestos imperiales.

Los Taiping ocuparon Nankín en marzo de 1853; cambiaron el nombre a la ciudad, T’ien-ching, o “Capital celestial”. Desde T’ien-ching, atacaron Pekín, pero su ejército, después de hacer un rápido avance hacia el norte, fue derrotado. Durante los siguientes diez años, los Taiping se ocuparon de conquistar territorios occidentales y de luchar continuamente para mantener su territorio en el valle central del Yangtze.

 

Pero la rebelión empezó a sufrir los mismos males del régimen al que combatía, y la corrupción y la rivalidad entre sus líderes permitió que la suerte de la guerra empezase a oscilar en favor del bando imperial. Además, las potencias extranjeras comenzaron a apoyar al emperador, debido a su deseo de mantener en vigor los ventajosos e injustos tratados firmados con el Gobierno. Pese a coincidir en el tiempo con dos conflictos como la Segunda Guerra del Opio (1856-1860, con Francia y Gran Bretaña), los países occidentales se dieron cuenta que era mucho mejor para sus intereses apoyar al emperador contra los Taiping.

Así comenzaron a proliferar ejércitos privados, financiados por ricos comerciantes o por mandarines. El Ejército Siempre Victorioso, el Ejército Siempre Seguro o el Ejército Siempre Triunfante (vaya nombrecitos) eran fuerzas mercenarias lideradas a menudo por occidentales que hicieron de aquella su guerra. El primero de ellos fue el más famoso, creado sobre una base de mercenarios filipinos por Frederick Townsend Ward, un antiguo miembro de la tropa que al mando de William Walker intentara conquistar Nicaragua en 1855. Ward lideraría su ejército privado con gran osadía hasta su muerte en 1862. Fue el único occidental que obtuvo el título de mandarín, y sus aventuras están narradas en el libro El soldado del diablo, de Caleb Carr. Le sucedería al mando otra leyenda de la Era del Imperio, Charles George Gordon.

Por otro lado, el propio Hung se retiró de la participación activa en asuntos administrativos y militares, lo que ayudó a su decadencia. Creyendo que el Rey Celestial debería gobernar solo por su virtud divina y no por un compromiso activo en la política, Hung, en lugar de dedicarse a la virtud divina, se sumergió en los placeres sensuales del palacio.

En 1862, los ejércitos imperiales y las fuerzas mercenarias lideradas por occidentales iban recuperando los territorios anteriormente perdidos. En el verano de 1864, derrotado y prácticamente abandonado por todos en una Nankín rodeada por fuerzas enemigas, Hung se suicidó. En 1864 tuvo lugar la llamada tercera batalla de Nankín, donde lo que quedaba del ejército Taiping sufrió una derrota aplastante (más de 100.000 muertos) en una batalla que duró tres días, y tras ella el ejército imperial mató a la mayoría de la población. En 1866 la rebelión había sido definitivamente sofocada.

En resumen, de no ser por el apoyo de las potencias extranjeras al débil Gobierno del emperador chino, podríamos encontrarnos con otro futuro muy diferente desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Por otro lado, la historia de China nos ofrece algunos otros momentos claves, encrucijadas históricas, donde por muy poco pudo haber cambiado el futuro para siempre. ¿Cómo? Sólo podemos hacer conjeturas y dejar volar la imaginación…pero eso sí, apoyándonos en incontestables hechos históricos.

FÚTBOL AMERICANO PARA PRINCIPIANTES (II)

29 noviembre, 2017 2 comentarios

Querido Isma, espero que te haya gustado la primera entrada. Ahora vamos con la segunda parte. Como vimos en la anterior entrada, es un deporte muy especializado, de modo que los componentes del equipo de ataque no juegan cuando el equipo defiende, y viceversa. Vamos a ver las principales posiciones del ataque.

El quarterback: seguramente es la única posición que conozcas, Isma, aunque sea por las películas. Él es en teoría la estrella del equipo, el jugador por el que pasa el ataque. Lo más aproximado que se me ocurre para que lo entiendas es que es como el base de baloncesto: es el entrenador en el campo, el que manda las jugadas, el que tiene que improvisar en un momento dado y decidir qué hacer, el que envía los pases a los recibidores. Incluso si ve algo que no le gusta en la defensa, puede cambiar la jugada en la propia línea (lo que se denomina un audible). Es muy valioso, por eso la defensa rival tratará de darle un buen golpe (legalmente) o presionarle para que no pueda pensar y tomar decisiones. En la segunda imagen inferior tenemos al número 12 de azul, Tom Brady, uno de los mejores quarterbacks de la historia, situado detrás de la línea de ataque, preparado para recibir el balón. Tiene tres, cuatro segundos para llevar a cabo la jugada. Todo lo que exceda de eso es un auténtico lujo.

Como ya hemos visto en el post anterior, en fútbol americano se puede avanzar de dos formas: corriendo con el balón o pasando el balón.

En el primer caso (una carrera), el quarterback (con el número 1 en el vídeo inferior) vemos como le entrega el balón a la mano al corredor (running back), que corre con el balón.

En el segundo caso, el quarterback se sitúa en lo que se llama the pocket (el bolsillo), que es el espacio de protección que le deja la línea de ataque para que los defensas no le puedan atacar, y dándole tiempo para mirar y dar el pase al recibidor mejor situado, como podemos ver en la imagen inferior.

Resultado de imagen de the pocket american football

La línea de ataque: son cinco jugadores que se alinean justo delante del quarterback. Su misión es doble: proteger a éste, sobre todo en las jugadas de pase (porque es ahí cuando tienen que sujetar a la defensa durante más tiempo); y en las jugadas de carrera, bloquear al corredor para crear huecos por los que pueda avanzar. No pueden recibir pases, salvo que lo avisen con anterioridad al árbitro, lo que ocurre en muy contadas ocasiones. Son muy grandes y pesados, pero también deben ser muy ágiles. Para impedir que los defensas lleguen al quarterback no pueden agarrar, sólo empujar. Hay tres posiciones:

  1. El center: es el jugador situado en el centro de la línea. Es el encargado de hacer el snap (que es como se denomina el saque del balón al quarterback, por debajo de sus piernas y hacia atrás), que constituye el inicio de la jugada de ataque.
  2. Los guards: son los dos jugadores inmediatamente situados a la izquierda y derecha del center.
  3. Los tackles: son los dos situados en los extremos exteriores de la línea de ataque. Deben ser los más rápidos, puesto que cubren a los líneas defensivos más peligrosos y veloces. El tackle izquierdo (si el quarterback es diestro) es el más importante, porque protege su lado ciego: normalmente si es diestro y un jugador viene a placarle por su lado izquierdo no lo ve venir, y por lo tanto no está preparado para protegerse.

Podemos observar perfectamente los cinco jugadores en las tres posiciones descritas en la imagen inferior.

Resultado de imagen de offensive line american football

Vemos otro jugador más de azul en la esquina inferior derecha (el número 87), además de los cinco de la línea de ataque: se trata de un tight end, posición que veremos a continuación.

El tight end: este jugador se coloca normalmente al final de la línea de ataque, ya sea por la izquierda o por la derecha. En la imagen superior vemos al número 87 de azul situado como el último jugador en la línea de ataque. Es una posición especial, porque su misión principal es proteger al quarterback, o bloquear al corredor, como un miembro más de la línea de ataque. Sin embargo, también puede salir a recibir pases, como si un recibidor se tratara. Y aunque es más lento que un receptor, su tamaño y su potencia le hace difícil de cubrir por la defensa.

El corredor (running back): decíamos antes que en fútbol americano se puede avanzar con el balón de dos formas, pasando el balón o corriendo con él. En el segundo caso, el quaterback, tras recibir el balón del center, lo entrega al corredor o running back, que una vez que cruza la línea de inicio de la jugada (llamada línea de scrimmage) ya no puede volverlo a pasar, y tratará de correr con él hasta que la defensa consiga pararlo. El jugador se considera parado o placado cuando: toca el suelo con cualquier parte de su cuerpo, excepto las manos y los pies; o sale fuera del campo. Si el corredor pierde el balón o se le cae antes de ser placado, el balón está vivo (a esa jugada se la denomina fumble) y es del primer jugador que lo atrape. Al inicio de la jugada, los corredores  se sitúan un metro y pico por detrás del quarterback. La línea de ataque tratará de bloquear a los defensores para que el corredor avance a través de los huecos que le abran. Además de correr con el balón, el running back también puede salir a recibir pases como si fuera un receptor, y a veces bloquea también para proteger al quarterback. Hay un tipo de corredor denominado fullback, más poderoso y pesado, que hace sólo carreras cortas o bien bloquea para el otro corredor.

El recibidor, receptor o wide receiver: es el encargado de recibir los pases que le envíe el quarterback. Se sitúan en los extremos del campo, a la misma altura de la línea de ataque. Cuando comienza la jugada, empiezan a correr lo que se denominan rutas: se trata de un movimiento establecido en la jugada que el quarterback les haya señalado. Para que la recepción sea válida, tienen que coger el balón sin que antes toque el suelo, con los dos pies pisando dentro del campo. Una vez completa la recepción, se aplican las reglas del placaje que hemos visto antes. Si el pase toca el suelo, se denomina pase incompleto y la jugada se termina. Aparte de recibir pases, también pueden bloquear para el corredor. En el vídeo de abajo podemos ver cinco ejemplos de recepciones de pase.

El kicker: tanto éste jugador como el punter pertenecen a los llamados equipos especiales (que no son ni ataque ni defensa), pero por su implicación en el ataque vamos a analizar brevemente la posición de kicker. Es el encargado de chutar a palos, cuando el ataque está en cuarto down y no han llegado a la zona de anotación, para tratar de anotar un field goal, que vale 3 puntos. Suelen ser los máximos anotadores de sus equipos, y tienen una presión tremenda, porque pueden ser decisivos para ganar o perder un partido. Asimismo, hacen el saque al otro equipo al inicio de cada tiempo o después de una anotación (se denomina kickoff).

El número de jugadores en cada puesto puede variar en función de la jugada (aunque siempre tiene que haber 11 en el campo): por ejemplo, puede haber uno, dos o ningún corredor; uno, dos, tres, cuatro o cinco recibidores; uno, dos, tres o ningún tight end. Normalmente siempre hay cinco líneas de ataque y un quarterback, con lo cual las variaciones se producen en los cinco jugadores y tres posiciones restantes. Una formación estándar sería dos corredores, dos recibidores y un tight end. Hay que decir además que todas las jugadas están diseñadas previamente: antes de colocarse para empezar la jugada, los jugadores se reúnen en círculo (el denominado huddle) y el quarterback les indica cuál es la jugada a llevar a cabo. El ataque tiene 45 segundos para mandar la jugada en el huddle y poner el balón en movimiento. Se pueden hacer todos los cambios que se quieran cuando el juego está parado, pero no puede haber más de 11 jugadores en el campo cuando el balón se pone en marcha.

El tipo de formación depende de las yardas que se necesiten para llegar a primer down. Si por ejemplo sólo nos queda una yarda para el primer down, lo normal es una carrera. Con la carrera se ganan menos yardas que con el pase, pero es más seguro que pasar. Por eso en situaciones de pocas yardas se suele correr con el balón. Por el contrario, si nos quedan 21 yardas para el primer down, lo normal sería jugar a un pase y poner 4 o 5 recibidores, dado que con una carrera es muy raro ganar tantas yardas.

De todos modos, en este deporte se trata de engañar al adversario en todo momento, con lo cual es frecuente ver una jugada de pase en una situación de pocas yardas o viceversa. Las jugadas de engaño por excelencia se denominan play action, como en el vídeo que podéis ver abajo. El quarterback amaga que van a hacer una carrera por la izquierda y cuando la defensa se vence hacia ese lado, hacen un pase al lado contrario, que se ha quedado vacío de defensores.

Para finalizar, comentar que la filosofía mayoritaria en el fútbol americano es tener la posesión del balón el mayor tiempo posible: de este modo evitas que el ataque contrario te pueda anotar puntos, y tu defensa estará más descansada. Para eso hay que conseguir primeros downs y tener éxito corriendo con el balón, ya que corriendo se gasta más tiempo que pasando.

FÚTBOL AMERICANO PARA PRINCIPIANTES (I)

21 noviembre, 2017 1 comentario

Hola Isma, este es un post para ti. Y para todos aquellos que se quieran acercar al fútbol americano por primera vez. A pesar de lo que dice Mar, es un deporte apasionante, donde cada jugador es imprescindible y en mi opinión se trata del deporte de equipo por excelencia. Yo lo comparo a un ajedrez humano, o una batalla entre dos ejércitos; se trata del deporte donde el entrenador es más importante y decisivo. Y si le dedicáis tiempo para llegar a entenderlo, los amantes de la estrategia lo van a disfrutar mucho. Y los de la espectacularidad también. Voy a ir al grano sin enrollarme.

El campo de juego es rectangular, de 100 yardas de largo y 53 de ancho, dividido en rayas pequeñas de 1 yarda y largas de cinco, con dos postes al final del mismo, dentro de las llamadas zonas de anotación, en la imagen pintadas en rojo y azul.

campo-defutbol

Aunque cada equipo se compone de 53 jugadores, en el campo siempre hay 11 contra 11. Cada equipo está formado por tres grupos: ataque, defensa y los llamados equipos especiales. Es decir, normalmente los atacantes sólo juegan cuando el equipo tiene la posesión del balón, y la defensa cuando no la tienen. Los jugadores que atacan no defienden y viceversa. Los equipos especiales suelen estar formados por suplentes (tanto de ataque como de defensa) y sólo entran en determinadas situaciones del juego, como iremos viendo.

Hay siete árbitros en el campo, uno principal y seis auxiliares, que señalan las faltas lanzando un pañuelo amarillo. Además, hay otros árbitros viendo el partido por vídeo y revisan jugadas en determinadas circunstancias.

El partido tiene cuatro períodos de 15 minutos, y el equipo que más puntos anote ganará el encuentro. El objetivo del ataque es mover el balón para llevarlo a la zona de anotación. La forma de moverlo puede ser: a) pasando el balón (se llaman jugadas de pase); b) corriendo con el balón (se denominan jugadas de carrera). Si un jugador del ataque entra en la zona de anotación se consigue un touchdown, que vale 6 puntos. Después se puede chutar a palos (el denominado extra point o punto extra) y vale 1 punto. Aquí vemos un ejemplo de un touchdown de carrera:

También se puede anotar chutando directamente el balón a los palos (field goal) que vale 3 puntos. Aquí vemos un ejemplo de un field goal:

Cada equipo atacante tiene cuatro oportunidades o downs para ganar 10 yardas. Si lo logra, vuelve a tener esas cuatro oportunidades. Si lo va consiguiendo de forma consecutiva, terminará llegando a la end zone (zona de anotación marcada de color rojo y azul en la imagen superior) y anotará un touchdown. Por cierto, no es necesario que el balón toque el suelo, sino que basta con que atraviese la línea de la end zone.

Puede que la defensa pare al ataque y éste tenga su cuarta oportunidad antes de llegar a la zona de anotación, o antes de conseguir las diez yardas que necesita para volver a tener otros cuatro downs. En ese caso, si está lo bastante cerca, pueden intentar un chute a los palos (un field goal), en el cual el balón tiene que pasar entre los dos palos situados en la zona de anotación. Un field goal vale 3 puntos, como hemos visto antes.

Si no están lo bastante cerca, el ataque alejará el balón con un chute denominado punt, que devuelve la posesión al otro equipo. Tanto en el punt como en el field goal entran a jugar los llamados equipos especiales. También lo hacen en el inicio del partido y tras el descanso con el kickoff, que sería el equivalente al saque de centro en el fútbol europeo.

Vamos a repasar todo lo que hemos aprendido hasta ahora con este vídeo explicativo (tenéis que abrirlo en Youtube):

Vamos ahora a ver una secuencia de cuatro downs u oportunidades completa. En el vídeo de ejemplo debajo del texto, el ataque (camiseta morada) tiene primer down y diez yardas en la línea de 29 yardas de su propio campo. La línea desde la que se empieza la serie de cuatro downs se denomina línea de scrimmage.

En su primer intento, vemos que corren con el balón para ganar una yarda. Así que tendrían segundo down y nueve yardas (2nd and 9).

En el segundo intento, vuelven a correr con el balón y ganan otras 5 yardas. Así que ahora están en tercero y 4 yardas (que son las que les faltan para conseguir las 10 yardas).

En el tercer intento no corren con el balón, sino que hacen un pase, y consiguen más de las cuatro yardas que necesitaban. Por lo tanto, han obtenido un primer down de nuevo.

Puede que en ese tercer intento no llegaran a conseguir las 4 yardas que necesitaban para volver a tener otros cuatro downs. Les quedaría un último intento (se dice que es cuarto down y 4).

Normalmente en esta situación los equipos deciden alejar el balón mediante una patada que se llama punt, ya que si hicieran otra jugada y no consiguieran las 4 yardas que les faltaban en este caso perderían la posesión del balón y el otro equipo atacaría desde ese mismo punto. Prefieren no arriesgarse a perder el balón cerca de su end zone (zona de marca) y alejan el balón. El otro equipo lo recoge y comienza a atacar, teniendo una serie de cuatro downs para conseguir 10 yardas.

Aquí podemos ver un ejemplo de punt: el equipo con camiseta blanca aleja el balón y el equipo de negro lo recibe.

Hemos visto hasta aquí los conceptos más básicos. En algunas entregas más analizaremos las posiciones de los equipos, las reglas, los conceptos básicos y la filosofía del juego, para que cuando os animéis a ver un partido entendáis bastante de lo que sucede en el campo. Espero que te haya gustado, Isma. Cualquier pregunta o duda que tengáis os contesto con mucho gusto.

SENTIMIENTOS, POLÍTICA Y LEYES

13 noviembre, 2017 Deja un comentario

Llevaba mucho tiempo sin escribir, la verdad es que la situación política con el tema catalán me da ya mucha pereza. Pero he querido abordar la cuestión desde una perspectiva peculiar, y como al final me debo a quienes me leen (y me animan a ello estos días), allá voy. Por cierto, no me ha pasado nada, me encuentro bien (a pesar del Gobierno, como diría Rodríguez Brown). 

Hace poco estuve con mi amigo Rafa y tuvimos (como siempre) una de esas tardes fructíferas, donde practicamos la resonancia creativa sobre varios temas. Y una de las cuestiones interesantes que surgió (al hilo del monotema catalán) es cómo una persona que tú conoces profundamente y desde hace tiempo, y que para todas las cuestiones de la vida (tanto personales como profesionales) es un ser humano absolutamente racional y respetuoso con las normas, cuando se trata de la independencia de Cataluña, se convierte en otra persona radicalmente diferente. Luego otras personas me han remitido testimonios de primera mano en ese mismo sentido.

Creo que este ángulo de análisis del problema es muy importante. Al respecto decir que yo, como ya he contado anteriormente en este blog, soy un marciano que se pregunta cuándo van a venir a buscarme los de mi planeta (Antonio Cervero dixit). Me siento triste o alegre, desgraciado o afortunado, cansado o en plena forma, deprimido o eufórico; pero no me puedo sentir español, catalán o andaluz. Eso es algo objetivo, que me viene dado, y que puedo leer en mi carnet de identidad o mi pasaporte. Sin embargo, y pienso que, para nuestra desgracia, mi posición no es la mayoritaria en España.

Es evidente que las personas tenemos un lado racional y un lado emocional. En mi opinión, en política es mucho mejor fomentar el primer lado. Excitar el segundo sólo nos ha traído, entre otros males, esa peste llamada nacionalismo, que ha provocado varias guerras y millones de muertos en fechas muy recientes. Y es lo que se ha hecho desde siempre por el Gobierno catalán, fomentando el odio a todo lo “español”, falseando la Historia, destacando todo lo que nos diferencia, ocultando al mismo tiempo lo mucho que tenemos en común. Todo eso ha despertado y aumentado el odio hacia Cataluña desde el resto de España, además de dividir y fracturar en dos la propia sociedad catalana como nunca antes. El resultado es una sociedad dividida en dos y preñada de creciente odio.

Las investigaciones en el terreno político de Alexander Teodorov, y en economía por parte de Daniel Khaneman, nos muestran ambas que pretendidas decisiones racionales tienen un amplio fundamento sentimental. Einstein dijo que “los hechos son los hechos, pero la realidad es la percepción”.

Y tanto el populismo como el nacionalismo van un paso más allá y utilizan espuriamente las emociones. Como dice en un artículo del Diario Vasco Jose María Ruiz Soroa: “Ahora bien, el abuso del enfoque emocional en la política puede llevar con facilidad al populismo, porque nada hay más fácil de excitar y manipular ante los fenómenos complejos que las emociones simples. Y, al mismo tiempo, nada vende mejor que la emoción, se trate de vender comunicación, imagen, proyectos o prestigio, con independencia de todo criterio de valor sobre eso que se vende. Por eso se está convirtiendo la comunicación (y la política detrás de ella) en una actividad a la búsqueda constante de charcos emocionales en los que poder patear y de los que poder abrevar”.

Llegados a este punto, me llama la atención que personas perfectamente racionales en todos los demás aspectos de su vida cotidiana contemplen la independencia como una especie de Xanadú donde todos los problemas se van a terminar: ya no habrá paro, ni pobreza, ni problemas sociales, ni listas de espera. Y por supuesto que ni se plantean las consecuencias negativas que pudiera tener para ellos mismos en su vida diaria. En el Brexit hemos vivido una experiencia algo similar: la gente decía ser partidaria sin plantearse las consecuencias reales de sus actos.

La cuestión no es ya que se crean mentiras como el “Espanya ens roba” (cuando gracias al Fondo de Liquidez Autonómica se han conseguido pagar las nóminas de los funcionarios autonómicos varias veces, o ingentes cantidades de dinero se gastan en la promoción del catalán en el extranjero, mientras se cierran quirófanos u hospitales), o que serían un Estado próspero (con la deuda autonómica al nivel de bono basura, y con 1.400 empresas que han salido ya de Cataluña en dos semanas), o que seguirían dentro de la UE y del euro, o que (a un nivel mucho más prosaico, pero que aquí es religión) el FC Barcelona seguiría jugando la liga española. La imagen de gente abrazándose y llorando tras la proclamación de independencia unilateral es de las cuestiones que más me preocupan.

Porque demuestra que ni siquiera un buen baño de realidad acabaría con el problema. Da igual que haya subido el paro o que se hayan ido más de 2.000 empresas. Cuando la política se convierte en religión, en modo de vida para muchos (que fuera de ella nunca hubieran soñado ganar la pasta que se embolsan dentro), y teñida de color nacionalista (es decir, pienso que soy mejor y superior a los demás, idea que se expresa en muchos pequeños detalles y comentarios aparentemente inocentes y sin importancia), lo que ocurre es que millones de personas viven en un mundo paralelo de ensoñación del que es muy complicado despertarles. Un mundo en el que su racionalidad desaparece y queda sustituida por sueños imposibles, donde nada necesita una justificación empírica o racional. Un mundo sencillo y lleno de respuestas sencillas, ya que tengo un enemigo perfectamente identificado, al que echar la culpa de todos los males que me acosan (la crisis, el paro, tener un sueldo bajo, no conseguir una beca, que no me operen hasta dentro de unos meses), y con una solución asimismo sencilla, ya que la independencia (estoy plenamente convencido) mejoraría la situación. Cómo no la va a mejorar, ya que somos mejores que ellos. El supremacismo se ve en los detalles más pequeños e inocentes, como aquella persona que trabajando una vez en una oficina de Barcelona me dijo que para ser de Madrid trabajaba muy bien.

Cuando esas personas alcanzan el Gobierno de un territorio ocurre lo que estamos viviendo. Aunque tengan mayoría por un voto. Porque el resto no son catalanes. Son no ciudadanos, y una anomalía dentro de su “normalización”.

Mi visión de la política es completamente racional y nada pasional. Pero hace años ya que llegué a la conclusión de que en este país proponer la política como soluciones a los problemas reales es predicar en el desierto. En este terreno, la inmensa mayoría de la población española es mayoritariamente sentimental. En ese mundo cuasi religioso, es inútil argumentar con argumentos sacados de la realidad, porque el nacionalismo, aparte de vivir en una realidad paralela, trata de que el mundo real se vaya pareciendo a esa realidad virtual. Y a eso lo llaman “normalización”. Sólo un botón de muestra: la política de extinción del castellano como lengua vehicular en la educación, tratando de crear un mundo ideal en el que todos hablan catalán (excepto para los hijos de la nomenklatura, que van a liceos extranjeros, no a la escuela pública, para dar ejemplo).

Así que con este panorama no te extrañe, querida amiga (y ella sabe de qué estamos hablando), que haya personas a tu alrededor, como el familiar que me cuentas, “cuarenta y cuatro años, estudios universitarios, culta y yo diría con inteligencia emocional”, que considera a los Jordis presos políticos; o que un amigo tuyo te diga “Me preocupa lo de Cataluña, cómo se ha radicalizado todo, la cantidad de banderas españolas que hay por la calle…” No se puede razonar con un talibán.

A tu familiar le dedico este texto de Félix Ovejero: “Quienes defienden a Otegi por su condición de “preso político” pretenden revestirlo de dignidad. Como si un delito por razones políticas fuera más noble que aquel que no busca decorarse moralmente. Y no; obviamente, los motivos no purifican los procedimientos. Después de todo, algunos matan por amor o por el reino de Dios. En realidad, en una sociedad democrática, invocar objetivos políticos para realizar crímenes debería considerarse un agravante, si estamos de acuerdo en que la primera exigencia de la política democrática es el respeto a la dignidad de los otros”. Y añado de mi cosecha: además supone un gravísimo insulto para aquellas personas que sí tienen que luchar en regímenes nada democráticos donde no se respetan los derechos humanos.

Pienso que lo respetable no son los sentimientos o las ideas o los principios, sino las personas. Hay sentimientos como la envidia, la codicia, el racismo o el egoísmo que no son respetables en absoluto. La solución a este sudoku se me antoja muy pero que muy complicada. Porque además nuestro Gobierno se la coge con papel de fumar, y pide disculpas repetidamente por aplicar la Ley.

Por dejar una nota optimista, lo bueno es que ahora no corremos el riesgo de acabar con un tiro en la nuca en una cuneta por escribir cosas así. Como dice Pérez Reverte, vivimos demasiado bien para eso. Gracias a ese régimen fascista y liberticida que nos dimos democráticamente entre todos.

VIOLENCIA, DIÁLOGO Y TRISTEZA

5 octubre, 2017 Deja un comentario

El domingo pasado fue un día muy triste. No solamente por lo que ocurrió, sino sobre todo por las reacciones que pude observar a mi alrededor. Este artículo de Tsevan Rabtan refleja muy bien mi estado de ánimo.

Imaginemos que un grupo de personas están atracando un banco, violando a una mujer, pegando a un adolescente o cometiendo un secuestro (o asaltando el Congreso, como en 1981), a plena luz del día, y que además se jactan de ello públicamente. Nadie (o casi nadie, que de todo hay) diría que si la policía interviene para evitar ese comportamiento se estarían vulnerando los derechos humanos. Claro que los policías podrían excederse y sobreactuar. Pero estamos en un Estado de Derecho (todavía) y se puede denunciar ese comportamiento.

¿Por qué la gente afirma entonces que lo ocurrido el domingo 1 de octubre supone una violación de los derechos civiles, o algo vergonzoso, o propio de una dictadura? Porque violar la ley está legitimado socialmente en determinados casos. Y como diría un niño pequeño: ¿y por qué lo está? Porque (y da reparo tener que volver a explicar cosas básicas de primero de democracia a aquellos que precisamente se llenan la boca con esa palabra):

  • La cultura democrática en este país tiene muy corto recorrido. A la gente se la suda (con perdón) cuáles son los fundamentos del Estado de Derecho, y los políticos no es que hayan hecho mucha pedagogía para que la gente lo entienda.
  • Por aclarar el punto anterior, la ley es la garantía de la democracia. La Constitución nos la hemos dado entre todos, Cataluña incluida (68% de participación, con un 90,5% de voto a favor y un 4,6% de voto en contra). Si se quiere modificar, hay que seguir los cauces de reforma establecidos en ella. Lo contrario no es democracia, es un golpe de Estado igual que el que perpetró Tejero, y la ley del Oeste.
  • El monopolio de la fuerza y la violencia la tiene el Estado: forma parte del contrato social esa cesión. Y también el Estado puede delegar ese uso de la fuerza en determinados casos (seguridad privada, por ejemplo).
  • Negociar dentro de la ley = diálogo; negociar fuera de la ley = chantaje.
  • La anulación de la mascarada del 1-O y de los actos del Parlamento catalán la han llevado a cabo el Juzgado de Instrucción nº 13 y el Tribunal Constitucional, no el Gobierno de España. En una democracia consolidada hay separación de poderes.
  • No existe jurídicamente el “derecho a decidir”. Existe el principio de Derecho Internacional de libre determinación de los pueblos, que sólo es aplicable a los Estados surgidos del proceso descolonizador, tal y como se estableció en la carta de las Naciones Unidas en 1945.
  • En Cataluña se vota, y mucho, desde 1976: 4 referendums nacionales (ley para la reforma política en 1976, el de la Constitución en 1978, la permanencia en la OTAN en 1986 y la Constitución europea en 2005); 2 referendums autonómicos (1979 y 2006); 13 elecciones generales; 11 elecciones autonómicas; y 10 elecciones locales.
  • Al rey (o la figura de la monarquía si se quiere) se le ha votado dos veces (en 1976 y 1978). Pero ¿quién ha votado a Jordi Cuixart, presidente de Omnium Cultural, o a Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana, que se dedican a hacer listas negras con aquellos que no van a votar, y a dirigir en la sombra (o no tanto) la política de un Gobierno autonómico?

listas negras

Hoy he visto en la televisión una pancarta que decía: “cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”. Sintetiza más que nada el estado de las cosas. En un Estado democrático, los conflictos se deben resolver mediante el propio proceso político democrático y sus instituciones, y sus procedimientos legales y legítimos. Esto es incompatible con que el pueblo sea un grupo de personas que decidan qué es tiranía contra todos los demás, que se expresan normalmente a través de las elecciones. En realidad, esa visión infantil es una muestra de sectarismo político, incapaz de asumir las decisiones mayoritarias.

Esa frase del párrafo anterior retrata esa sociedad adolescente que se olvida de que, tal y como explica con detalle Carlos Martínez Gorriarán en este artículo, “en un tiempo récord, quizás sólo comparable a la transformación de China, España pasó de país rural atrasado y aislado a industrial y urbanizado. Pero esto no es suficiente para un cambio de valores sociales a gran escala, como lo demuestran los casos de la propia China, India, Irán y otros países emergentes donde el cambio económico lleva la delantera al cultural (…) Nuestra baja autoestima colectiva, los efectos disolventes del nacionalismo, de la corrupción y de la baja calidad de la política actual nos hacen olvidar y desvalorizar el cambio más imponente, significativo y revolucionario que ha protagonizado la sociedad española en estos años: la transformación de un país de analfabetos rurales, mujeres sometidas, pobres urbanos, fanáticos religiosos, caciques de pueblo, militares torvos y guardias temidos en una sociedad abierta de gran tolerancia y pluralismo ético”.

En países de democracia acreditada, como Alemania, Francia o Italia ya han vivido esto, con idéntico resultado. ¿Y por qué aquí han llegado tan lejos? Porque este es el país de nunca pasa nada. El Estado democrático ha perdido por incomparecencia.

Por supuesto que esto podía haberse evitado. Por ejemplo, ocupando los colegios el viernes y no dejando entrar a nadie nos hubiéramos ahorrado el espectáculo del desalojo de las escuelas. O aplicando el artículo 155 de la Constitución cuando el Parlamento catalán aprobó ese engendro jurídico que es la ley de transitoriedad. Y ya no voy más atrás (incumplimiento reiterado de sentencias judiciales y leyes de rango superior, transferencia de las competencias en seguridad y educación, desamparo y acoso a ciudadanos catalanes que sólo han pretendido que se cumplan las sentencias de los tribunales y la ley, como Ana Moreno, que ha sufrido un verdadero apartheid lingüístico).

No voy a entrar a discutir las mentiras y falsedades en que se basa todo esto, que son muchas y muy variadas (históricas, económicas, legales y hasta periodísticas), como las fotos de un joven sangrando que eran de una manifestación reprimida por los Mossos en 2012 y se publicaron como si fueran del domingo; aquí hay desveladas muchas mentiras más de estos días.

Pero sí que voy a decir que uno de los principales motivos por los que hemos llegado hasta aquí es la fascinación de la izquierda por el nacionalismo más rancio y la ristra de complejos que arrastran, y que los nacionalistas han sabido aprovechar a su favor. Apoyar la legalidad es apoyar a Rajoy, al PP, a la derecha, a la policía y la guardia civil, a España. Faltan los curas. Ah espera, que también están ahí.

Sin embargo, apoyar a los nacionalistas es dar soporte al “derecho a decidir”, al “diálogo”, a las urnas (por encima de la ley). Ignorando que aquellos son insolidarios con las regiones más pobres, corruptos tanto o más que el PP (éste todavía no ha tenido que cambiar de nombre ni de CIF para que no le sigan embargando, como ha tenido que hacer Convergencia), antisociales (cerrando hospitales y quirófanos mientras destinan dinero a las embajadas y a la promoción del catalán). Propietarios de un “Estado” quebrado técnicamente, en el que gracias a las inyecciones del FLA (o sea, el denostado y opresor Gobierno de España) han podido pagar las nóminas de sus funcionarios. Cuyo desprecio a las leyes es tan grande que incluso incumplieron su propia ley de referéndum una hora antes de la “votación”. Por no hablar de votar la misma persona varias veces, urnas con papeletas antes de empezar, censo vulnerando la LOPD y exponiendo los datos de los catalanes a los hackers, etc.

Sociedad Civil catalana comenta paralelismos muy acertados con el fascismo: “Listas únicas en las que las ideas se sacrifican por la unidad nacional; carácter de movimiento, que se identifica con el pueblo (y en consecuencia convierte a quien no se suma a él en enemigo del pueblo, traidor a la nación y merecedor de la muerte, por el momento civil); culto al líder, visto como el guía que al mismo tiempo lleva al pueblo al paraíso y encarna a la nación; falta de respeto a las leyes, que deben dejar paso a la “voluntad del pueblo”, evidentemente definida por ellos mismos; estado de propaganda permanente; sanciones para los disidentes y desafectos (como las sanciones solicitadas para los medios que no emitieron propaganda del butifarrèndum); apelaciones constantes a que vivimos momentos excepcionales que justifican cualquier abuso, también excepcional; y una ininterrumpida victimización que resuelve todos los problemas descargando toda responsabilidad sobre un chivo expiatorio, los malos, los otros, culpables de todos nuestros males (espanyansroba, ensvolenaixafar…)”.

La manipulación de los niños es especialmente vomitiva y despreciable. Miren este vídeo del “informativo para niños” emitido en TV3. O el hecho de que se autorice que los niños falten a clase para acudir a las manifestaciones. O que graben a niños en un colegio para promover el independentismo. O el acoso de niños en los colegios.

Todo eso es lo que está  tolerando y/o defendiendo, en mayor o menor medida, la izquierda oficial de este país.

Para concluir (y gracias por llegar hasta aquí), o se está con la ley, o se está fuera de la ley. No cabe diálogo con un delincuente y un golpista. Se puede intentar negociar un chantaje, con la intención de hacer caer sobre él todo el peso de la ley lo más pronto posible.

La Constitución no son las tablas de la ley de Moisés ni la Biblia, se pueden cambiar. A mí personalmente hay muchas leyes que no me gustan. Muchas. Pero la verdadera esencia de la democracia supone respetar el imperio de la ley, y seguir el camino que marca para su reforma.

Porque fuera de la ley sólo hay dos cosas: la turba, la marabunta, el linchamiento, la ley del Oeste, por un lado; y por otro, los que quieren traer la “verdadera democracia”, que ya sabemos en qué consiste, porque el siglo XX y hasta el XXI están llenos de ejemplos con millones de muertos a sus espaldas. No olvidemos que los cabecillas de los Jeremeres Rojos de Camboya eran casi todos profesores universitarios que habían tenido una exquisita educación occidental.

Finalmente, suscribo las palabras últimas del artículo citado arriba:

“Más aún: miro alrededor y me encuentro huérfano. No creo que esté solo. Creo que hay millones de españoles en busca de refugio. Pero no existe ese refugio. La culpa es nuestra, claro. Tenemos los políticos que nos merecemos”.

TERCERISMOS EQUIDISTANTES (Y PABLO SE CUELA EN EL MUSEO)

25 septiembre, 2017 Deja un comentario

Hoy quiero empezar con una anécdota que me contó un amigo. Estaba de viaje por Europa y conoció a unas chicas austríacas. Éstas querían entrar en un museo y no tenían dinero suficiente. Entonces mi amigo les dijo que iban a hacer algo para entrar gratis: se puso en la salida a mirar postales y muy poco a poco se fue aproximando a la salida, dando pasos hacia atrás con disimulo, y de repente ¡bingo! Se había colado en el museo, ante la atónita mirada de las dos austríacas, que acababan de descubrir la gichada made in Spain.

Me recuerda mucho a la táctica que está utilizando Podemos y por extensión su líder Pablo Iglesias con la crisis en Cataluña. En 2012 apoyaba claramente a los independentistas: “Si yo fuera catalán querría ser independiente”, afirmó. En junio de 2014, poco después de conseguir su acta de eurodiputado, matizó. “¿Quiero que Catalunya se vaya? No quiero, pero sé que la casta española ha insultado a los catalanes”.En 2015 defendió que, si la Generalitat iniciaba un proceso de independencia de forma unilateral se abriría una situación que “no dependería del Gobierno, sino de la aplicación de la justicia y eso lo hacen los tribunales”. Destacó entonces que el derecho “no lo aplica en el Gobierno ni el presidente, sino los tribunales de justicia”. Dos años después, manifiesta lo contrario: “No utilicemos ni a la policía ni a los jueces para resolver un problema político. Un dirigente que se escuda detrás de los jueces o detrás de la ley es irresponsable”. Consciente del desgaste electoral que supone apostar por la independencia de Cataluña directamente en el resto de España, ha estado bailando la yenka y tratando de no asomar la patita, hasta ahora, tratando de hacer equilibrios entre todas las mareas, círculos y convergencias.

Primero dijo en julio de este año que no participaría en el 1-O; y en septiembre reclamó una Cataluña “libre y soberana”, se desdijo de su opinión en verano, y admitió que no debería haber dicho que no votaría.

En realidad a Pablo Iglesias Cataluña o su independencia le importa un pimiento: lo que Podemos está haciendo es tratar de utilizar la crisis catalana como palanca para demoler el Estado de Derecho, en la más pura tradición bolchevique. Tal y como explica magníficamente Antonio Elorza en este artículo, el verdadero objetivo de Podemos es aprovechar la situación para crear un contrapoder, un poder alternativo al legal, que han definido como una “asamblea extraordinaria” de diputados, senadores, eurodiputados y alcaldes de ciudades de más de 50.000 habitantes, “formar un bloque político que defienda las libertades y contra la vulneración de derechos”. Es decir, deslegitimar a las instituciones de Estado y sustituirlas por otras más “legítimas”: ¿a qué me sonará esto? ¿Todo el poder para los soviets? ¿Asamblea constituyente de Venezuela? Y aprovechando que en el PSOE manda un señor que no tiene muy claro eso de la Constitución y las leyes, intentar crear una mayoría ajena en ese sentido.

En este sentido, me encantó la respuesta de Alvise Pérez en twitter a Íñigo Errejón:

Errejon

Con la excusa de las actuaciones judiciales contra el golpe de Estado soberanista, el pretexto es que ya no se respetan las libertades de asociación y de reunión. Supongo que la policía no puede detener a una cuadrilla de ladrones que estaban haciendo un butrón porque vulnerarían su derecho de reunión y asociación.

En primer lugar, cuando hay un Gobierno autonómico que desobedece consciente y deliberadamente (desde hace muchos años) las sentencias de los tribunales y las leyes de rango superior (y por encima de todas la Constitución), se está produciendo de hecho un golpe de Estado, y éste, que somos todos, tiene que defenderse con los instrumentos legales de que dispone. Como ya comenté en otro artículo anterior, a JFK no le tembló la mano en mandar al ejército contra el Gobierno de Mississippi. Cuando hay un delito, del tipo que sea, los jueces actúan. La Constitución y las leyes no son las tablas de la Ley de Moisés ni la Biblia, claro que se pueden cambiar, pero mediante los procedimientos de modificación en ellas establecidos, que para eso son las normas que nos hemos dado democráticamente. Si no es así, entramos ya en el reino de la turba, el linchamiento y la ley del Oeste, como explica muy bien Tsevan Rabtan en este artículo.

Y en segundo lugar, y con esto entro ya en el terreno del tercerismo buenista, en democracia no hay una tercera vía de negociación “política” al margen de la “judicialización”. Hay dos tipos de personas: los que respetan la ley y los que se la saltan. No puede haber una tercera posición legal ni legítima, porque el que me llama inmovilista y dice que hay que negociar y dejar espacio a la política ya se ha situado fuera de la ley, igual que el golpista. Mirar para otro lado, barrer debajo de la alfombra y hablar catalán en la intimidad nos ha llevado hasta aquí, igual que ceder las competencias de educación y sanidad (que por cierto pueden volver al Estado sin reformar la Constitución).

El problema es que se junta la ignorancia con los complejos no curados de la inmensa mayoría de la izquierda de este país, como por ejemplo el triple salto mortal con tirabuzón entre otros de aplicar el principio de libre autodeterminación de los pueblos a la Europa democrática actual; o lo paradójico de defender privilegios para algunos (los sueldos del Gobierno de la Generalitat son los más altos de España) mientras se cierran quirófanos o no se paga la dependencia; o se apoya a la derecha más racista y corrupta de Europa (el único partido que yo sepa que ha tenido hasta que cambiar de CIF para que no les sigan embargando bienes). Igual que Arzalluz prefería a un negro que hablase euskera que al vasco que no lo hable, la izquierda oficial no tiene problema en defender a un facha corrupto, pero sólo si es nacionalista catalán. El caso es no salir en la misma foto que el PP, no vaya a ser que nos llamen fachas…

Si la Historia de España (pongamos desde la anexión de Navarra en 1512) durase 24 horas, la democracia empezaría a las 10 y 10 de la noche. Que la gente no sepa distinguir los fundamentos de la democracia y carezca de una cultura democrática básica es responsabilidad de todos, pero en primer lugar de quien tiene la obligación de hacer pedagogía. Y juntemos eso con la renuncia al concepto laico de nación, de unión de ciudadanos libres e iguales, tanto en derechos como en obligaciones, vivan en el lugar que vivan, por complejos guerracivilistas (uno escucha a Alberto Garzón a menudo y acaba pensando que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial, y Franco sigue vivo y gobernando), y tendremos un sudoku que se me antoja de imposible solución, al menos a corto plazo.