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LA DEMOCRACIA ROBADA (I): LA IDEOLOGÍA Y LA CESTA DE NAVIDAD

Voy a dedicar (mejor sería decir perpetrar) una serie de entradas al magnífico libro de Carlos Martínez Gorriarán La democracia robada. Éxito y fracaso de UPyD. Como el autor está avisado, no lo cometeré a traición; de hecho hasta le ha gustado la idea. Creo que el libro propone una serie de interesantes temas para el debate, y los iré exponiendo por aquí. La idea es que escriban aquí sus comentarios; por favor, no me sean tímidos.

Al hilo de una frase del libro voy a por el primero. “La ideología concibe el pensamiento como un lote de cosas al estilo de una cesta de navidad, presuponiendo que si alguien se define de izquierdas necesariamente será republicano, feminista, ateo y animalista. Viceversa, alguien de derechas deberá ser monárquico, tradicionalista, creyente y taurino. Lo inconcebible es que alguien se considere republicano, taurino y creyente, o monárquico, antitaurino y feminista. Esta es la clase de tiranía del “pensamiento único” que queríamos ayudar a superar”.

Vaya por delante que yo no tengo ideología, tengo ideas, sujetas en todo momento a revisión por parte de otra persona que aporte las suyas. Y que para mí la política debe ser el arte de identificar los verdaderos problemas y proponer soluciones posibles a esos problemas. Vamos, todo lo contrario de la política actual. Aquí se trata de atizar al adversario y votar todo en contra. Y si por casualidad propone algo que me gusta, sigo votando en contra, y luego lo presento yo como si fuera mío (en esto Esperanza Aguirre era toda una profesional en la Asamblea de Madrid).

La ideología son unas gafas que distorsionan nuestra percepción de la realidad, que la mayoría tienen implantadas y bien pegadas con Loctite, uno de cuyos efectos es el anteriormente descrito de que todo va en un pack, y si te sales de la cesta de navidad ya eres un facha o un comunista de tomo y lomo, depende. Ahí va la famosa pregunta que nos hacían en UPyD de si éramos de derechas o de izquierdas. Eso lo simplifica todo mucho más: así sabemos si eres de los nuestros o del rival, y en el segundo caso, ya tengo mi “argumentario” ad hoc. Y en el primero, te haría un examen para comprobar si eres de la verdadera izquierda (o derecha).

El otro efecto es el blanqueamiento (la palabra antifascista, por ejemplo, blanquea más que los mejores detergentes) o la doble vara de medir: siempre nos dirán que hay que escoger entre lo malo y lo peor. Sólo hay buenos (los míos) y malos (los de los demás), y mis defectos son culpa de los otros, o directamente mentira, resultado de su propaganda. Ya traté extensamente aquí este efecto con un ejemplo hablando de Franco y Fidel Castro. Y cuando les ponemos frente a sus contradicciones nos sueltan la excusa de mal pagador: no, si es cierto lo que dices, peeeeero…Carrillo decía que el comunismo produjo millones de muertos, pero que gracias a él tenemos a los sindicatos…(sic). Y Cordell Hull, secretario de Estado de Roosevelt, dijo que Somoza “era un hijo de puta, pero era nuestro hijo de puta”. Obsérvese la solidez y profundidad argumental de ambas afirmaciones.

Ya el propio Pablo Iglesias (Turrión) dijo lo de “cabalgar contradicciones”: “la política en última instancia es acumular poder… hacer política supone cabalgar contradicciones…  ¿Cuál es uno de los aliados fundamentales del Sr. Hugo Chávez? Irán, que a su vez tiene una televisión que me ha contratado a mí, un Estado asesino de comunistas, en el que las mujeres tienen que llevar… ¡Claro, pero es que la política [quiere decir la ideología] es así!”

En mi opinión, la mayor de todas las contradicciones es la adicción de la izquierda por el nacionalismo periférico. Ver a aquellos que se les llena la boca con bonitas palabras como solidaridad e igualdad defender el cupo vasco o los privilegios en forma de atraco de PNV, ERC y PDCat (no me canso de recordarlo, el único partido que ha tenido que cambiar de nombre y CIF por tener todas sus sedes embargadas por corruptos) es el colmo de la contradicción; cómo pasan por alto su xenofobia y su odio, mientras toleran cuando no aplauden el gasto desaforado en política lingüística, mientras cierran quirófanos y aumentan las listas de espera de la sanidad. Gente como Paco Frutos o Izquierda en Positivo son una excepción muy minoritaria. Como dice Félix Ovejero: “La relación de una parte de la izquierda española con el nacionalismo es enigmática. A la vez que se declara no nacionalista, defiende todo lo que los nacionalistas defienden”. Y es que la defensa del nacionalismo periférico forma parte de la cesta de navidad, así que hay que hacerlo, no vaya a ser que nos llamen fachas…

Y con esto vamos al tercer efecto: la sentimentalización de la política. Está feo citarse a uno mismo, pero allá voy: “El otro camino nos demanda juzgar los hechos sin colores y sin nombres: no fiarnos nunca de lo que nos digan en primera instancia, investigar y ser críticos. Y nunca conformarnos con lo menos malo. Además, no tomar los hechos como algo personal, guardar distancia y no hablar por boca de un hooligan. El problema, sobre todo con la izquierda, es que tiende a analizar no a partir de los hechos, sino de los sentimientos que esos hechos le provocan”.

Y con esto hemos abierto un melón de los buenos. Ya traté este tema extensamente aquí . La ideología, además de conformar un menú cerrado del que no puedes salir, y criticar defectos del rival obviando los de tu propia cuerda, tiene como consecuencia exacerbar los sentimientos humanos (odio, miedo, ira) evitando la racionalidad. Esto ya lo explicó en 2007 Felipe González: “El socialismo es, sobre todo, un sentimiento, y no es y no debe ser una construcción ideológica. Para liderar el cambio es imprescindible hacerse cargo del estado de ánimo de los otros”. Ya conté el caso de una persona que conozco, cargo público ejemplar durante más de veinte años, que tiene una foto gigante de Pablo Iglesias Posse con su familia en el salón de su casa, y la colección de sus obras completas con el plástico todavía sin abrir en un sitio distinguido. Como otros tienen la estampita de su santo favorito. 

Un buen ejemplo es el inicio de la XI legislatura: el 12 de enero de 2016 Carolina Bescansa lleva a su bebé al Congreso en la toma de posesión. Argumento: llevo a mi bebé de 6 meses al Congreso para visibilizar a todas las madres que no pueden conciliar la vida laboral con la familiar. Respuesta: ¿este hecho ayuda en algo a que las madres puedan conciliar? ¿No será mejor proponer medidas y reformas legislativas para que se pueda conciliar? ¿No será mejor proponer medidas para acabar con la cultura calientasillas o con esos horarios partidos con dos o tres horas para comer? (ni que fuera una comida vikinga). ¿Y por qué ella y no un hombre? ¿No sería mucho más ejemplar que para variar un hombre se hiciera cargo de su hijo? De hecho, la primera proposición legislativa de Unidos Podemos en este tema es de…¡seis de noviembre de 2018! En casi tres años desde el postureo no han hecho absolutamente nada útil para remediarlo.

Combatir la sentimentalización de la política es muy complicado, y visto lo que nos sucedió a nosotros, contraproducente. No son los políticos los que van a querer que la gente se vuelva más racional: les daría muchísimo más trabajo, tendrían que estudiarse los asuntos y además explicarlos a personas que por lo general tampoco los conocen. Es mucho más fácil tocar la fibra sentimental. Y hacia eso vamos: en palabras de Fernando Savater, “como a las personas que decíamos que un modelo como el venezolano no podía aplicarse en España y que el separatismo no podía considerarse una opción democrática no se nos hizo caso, ha surgido gente cabreada dispuesta a hacerse escuchar, pero con el palo”. Y también tirando de tripas y bajos sentimientos, como todos los demás. Tanto tomar el nombre del nacionalismo español en vano que al final ha despertado y tenemos aquí al genuino.

En resumen, me declaro pensador, no ideólogo, algo que me llevó bastantes años de mi vida entender. Como dice Fernando Savater: “el pensador, a diferencia del ideólogo, acierta o se equivoca personalmente; refuta a los sesenta años las opiniones que defendió a los treinta porque pensar supone precisamente la infrecuente capacidad para cambiar de ideas. Lo máximo que el ideólogo consigue, por el contrario, es cambiar alguna vez de rebaño para defender los dogmas del nuevo con la misma intensidad con que defendió antes los del viejo”.

Y hoy en día, queridos amigos, estamos rodeados de rebaños y de pastores que los pastorean. Por cierto, si tienen curiosidad, busquen las palabras gregario y egregio. Las dos vienen del mismo vocablo latino, grex, gregis, que significa rebaño. Y saquen sus propias conclusiones.

 

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EL FUTURO DE LAS PENSIONES: SALIENDO DEL LABERINTO

Tengo una difícil tarea por delante: resumir en un post un tema tan complejo como las pensiones, y además ser didáctico para personas ajenas al mundillo. Allá voy. Me centraré en la pensión de jubilación, aunque pueda hacer referencias puntuales a las otras.

Básicamente hay dos tipos de sistemas: de capitalización (yo pago ahora y cobro luego, por ejemplo, EEUU); y de reparto (yo pago ahora para que cobren los jubilados actuales, por ejemplo España). Dentro de estas últimas también hay dos tipos: contributivas (he pagado lo suficiente para tener derecho) y asistenciales (no he pagado lo suficiente, pero por mis circunstancias subjetivas el Estado determina que tengo derecho a ella). En algunos países de Latinoamérica se han empezado a crear sistemas de Seguridad Social que pasan del principio de reparto al de capitalización con ánimo de solventar los problemas planteados a la financiación de las pensiones: el más conocido es el modelo chileno, que ya ha enseñado sus costuras. En EEUU, que funcionan bajo un sistema de capitalización puro, tienen sus propios problemas derivados de los préstamos educativos.

Nuestros principales problemas son el envejecimiento de la población (y aumento de la esperanza de vida), con el consiguiente aumento del gasto en sanidad y cuidados a mayores (en 2019 la mayoría de la población tiene entre 30 y 49 años, en 2064 la mayoría estará entre 80 y 89); la reducción del número de cotizantes (pagan menos personas); y el aumento del número de jubilados (cobran más). Y la situación no tiene visos de cambiar.

Lea el artículo completo en este enlace de El Asterisco.

PILDORITAS DE LA SEMANA (II)

EL CURA AMANCEBADO DANDO LECCIONES DE MORAL

Que Pablo Iglesias se compre un chalet por 600.000 euros no es la cuestión en sí misma. Lo reprobable es que el autor de frases como “que la política económica la dirija un millonario es como entregar a un pirómano el Ministerio de Medio Ambiente”, o “¿entregarías la política económica de un país a quien se gasta 600.000 euros en un ático de lujo?”, o “Podemos no depende de los bancos” obtenga una hipoteca en unas condiciones objetivas que ninguna persona más conseguiría (por más del 80% del valor de tasación del inmueble y a dos personas con contrato temporal, objetivamente préstamo de alto riesgo, ya que los ingresos no fijos de los libros y la televisión no puntúan en el scoring de la valoración de riesgos). El cura amancebado dando lecciones de moral (o de casta).

Y no me digan que el señor Iglesias es profesor en la Universidad: era interino con un contrato de sustitución de una profesora titular que ya se ha reincorporado a su puesto. Que no le faltaría trabajo si saliera de la política no tengo duda…como los castuzos de las puertas giratorias que tanto critica.

Como dijo Javier Benegas, “la cuestión no es que un comunista se compre una casa de 600.000 euros. La cuestión es si se la podría haber comprado si, en vez de parasitar de la política tuviera un trabajo acorde a sus capacidades”. Y además Caja de Ingenieros es una entidad con claros vínculos con el independentismo catalán. ¿A cambio de qué ha obtenido ese préstamo que no nos darían a ninguno de nosotros en sus mismas circunstancias objetivas? Y sobre las cacareadas virtudes éticas por Pablo Iglesias de Caja de Ingenieros, esto.

Y esto de Kichi. Será lo que quieran, pero por lo menos es coherente. Qué menos.

BARRA LIBRE

Y seguimos de campaña electoral, si es que alguna vez nos habíamos ido. El populismo se extiende como el ébola. Toreros a la derecha, entrenadores de baloncesto a la izquierda, y mentiras por todas partes. Como dice la canción, “Clowns to the left of me, jokers to the right, Here I am, stuck in the middle with you”.

Lo de las armas de Vox es una estrategia en la más nítida línea de Trump: que hablen de nosotros todo el tiempo, aunque sea mal. Tsevan Rabtan lo explica muy bien aquí. Y luego fichan para economía al señor que hizo el informe pericial de Bankia diciendo que todo estaba bien antes de salir a bolsa…Ay señor señor. Y el numerito de Albacete…

Señor Casado, deje de hablar, que cada vez que lo hace sube el pan. Qué tendrán que ver las pensiones con el aborto. Después de rechazar una propuesta sobre el Senado, él y Rivera empiezan con las tonterías de peleas de patio de colegio haciéndose ministros unos a otros. Y el del párrafo anterior con la derechita cobarde. Y estos quieren echar a Sánchez…

Según el PSOE, la exhumación de Franco es de extraordinaria y urgente necesidad y va por Real Decreto-Ley, pero el ingreso mínimo vital o el dentista gratis no debe serlo y solamente va en el programa electoral (copyright @Proserpinasb). Y según Iceta, si los independentistas llegan al 65%, habrá que reformar la Constitución para darles la independencia. También si a mi mujer le empiezan a salir garras y colmillos de 13 centímetros, me mira con otros ojos y se empieza a poner verde es posible que se esté convirtiendo en un tiranosaurio. Habrá que decir en justicia que Iceta y el PSC algo de responsabilidad tendrán en que en 1980 eran un 10% y ahora sean un 47%. 

Podemos, qué solo estabas y cuánta competencia te ha salido últimamente…

LA DEMOCRACIA ROBADA

Ayer me regalaron para mi cumpleaños (gracias Elena e Isma) el libro La democracia robada, de Carlos Martínez Gorriarán. Literalmente me lo estoy bebiendo. Llevo 65 páginas y ya lo tengo lleno de banderitas y subrayados. Es realmente sensacional. No se trata de un relato nostálgico sobre los viejos buenos tiempos (que a veces también, porque uno tiene su corazoncito), sino un tratado de política con mayúsculas, de lo que fue y de lo que debería ser. Por su importancia y profundidad le dedicaré un post monográfico cuando lo termine. No obstante, dejo alguna píldora con sustancia:

“El poder tiene mala prensa en general: suena a tiranía, despotismo y opresión, y a menudo lo es. Hoy se prefiere hablar de “empoderamiento” y de “gobernanza” en vez de poder y gobierno, pero son eufemismos políticamente correctos para embellecer el núcleo del problema: que el poder genera desigualdad incluso en una asociación de iguales. Unos tienen poder y otros obedecen. La democracia es un difícil intento de compensar esa desigualdad seminal mediante instituciones de contrapeso como el voto para la sustitución de gobiernos en elecciones libres, la separación de poderes y la limitación del poder de tales poderes. Son correcciones limitadas conducentes a repartir y descentralizar el ejercicio del poder, buscando que circule en lugar de concentrarlo en unas pocas manos. La utopía ácrata de una sociedad sin ninguna clase de poder es una quimera; la totalitaria del poder absoluto de una minoría dirigente es insoportable.

Es mucho mejor concebir el poder como la “capacidad de hacer cosas”, de llevar proyectos de la idea a la práctica. Es una manera mucho más constructiva de enfocar el fenómeno que la nuda imposición y mando de unos sobre otros. Pero mientras un grupo afortunado puede llevar sus proyectos a la práctica, otros solo pueden oponerse. La democracia viene al rescate estableciendo reglas limitativas para que la mayoría no pueda aplastar a las minorías, ni éstas usurpar el derecho de la mayoría”. 

La presentación del libro será en Madrid el próximo viernes 5 de abril en la librería Los editores, calle Gurtubay, 5, a las 19.30 horas. Allí nos veremos.

 

 

 

 

PILDORITAS DE LA SEMANA (I)

Se me ha ocurrido una nueva forma de hacer entradas, porque a veces tengo en la cabeza temas cortos que no quiero desarrollar más, a ver qué les parece.

PAREJAS DE HECHO, VIUDEDAD Y PENSIONES

Estoy escuchando esta mañana el programa de Javier del Pino (A vivir que son dos días) y sale una señora diciendo que le han denegado la pensión de viudedad por el fallecimiento de su pareja de hecho, y que sus hijos son “huérfanos de segunda”.  A ver, señora: en mi opinión la figura de las parejas de hecho deberían desaparecer. Tenían únicamente un sentido cuando las parejas homosexuales no podían contraer matrimonio. Y ahora que ya pueden hacerlo, pues no tiene ningún sentido que existan. Soy agnóstico convencido (si eso no es un oxímoron), y el matrimonio no es ni más ni menos que otro contrato del Código Civil, con derechos y obligaciones, y usted y su pareja deciden si están dentro o fuera. Si deciden estar fuera, asuman las consecuencias de sus actos, y luego no vengan a quejarse.

Posteriormente, se escucha la voz de otra señora que se está manifestando por las pensiones, diciendo que su casa la han levantado entre su marido y ella, y que deberían cobrar la misma pensión (sic), todo esto con el asentimiento de los conductores del programa. Mire señora, puede que nunca se lo hayan explicado, pero básicamente hay dos sistemas de Seguridad Social, capitalización y reparto. En el segundo, los que ahora trabajamos pagamos las pensiones de los que antes lo hicieron (yo pago la pensión de mi madre), con la esperanza de que en el futuro los futuros trabajadores paguen la mía. Y en el segundo cada uno paga la suya. El primero es propio de los sistemas como el norteamericano. El nuestro es el de reparto, pero aun así hay dos tipos: contributivo (en el que cada uno cobra en razón de lo que ha contribuido), y asistencial (en el que personas que nunca cotizaron reciben un subsidio en determinados casos debido a su situación). En resumen, y salvo casos excepcionales, si no ha trabajado usted no cobra, básicamente porque el dinero no crece en los árboles. Aunque según la vicepresidenta el dinero público no es de nadie. Pues ya ve que sí lo es.

CINCUENTA

Sabes que ya has pasado seguramente más de la mitad de tu vida. Te miras al espejo y sigues viendo al mismo adolescente tonto que no se enteraba de nada. En muchas cosas sigues siendo así, pero en otras has mejorado. Vas sacando conclusiones sobre esta aventura llamada vida; aunque sigues sin entender muchas cosas, algunas las tienes claras, y menos mal. Ahí van algunas: la suerte es más importante de lo que pensabas, pero has de estar preparado para cuando te llegue la oportunidad; hay que ser valiente y no tener miedo, lo peor que puede pasar es volver a la casilla de salida (y en eso has probado que vales); te has dado cuenta que viajar y hacer música son las dos cosas que más te gustan, sigue haciéndolo; la vida se disfruta mucho más con una buena compañera de viaje, y tú has tenido la suerte de encontrarla (te dije que la suerte era importante antes); han pasado muchas cosas malas y seguro que vendrán más, pero cada una de ellas te ha hecho más fuerte; y finalmente he aprendido a elegir mis batallas. Lo que siempre tuve claro es que era un cerdo de la piara de Epicuro. Y que mi familia siempre estaría ahí.

EL JUICIO Y EL ODIO

Los testimonios de los guardias civiles en el juicio a los golpistas catalanes han sido algunos de ellos escalofriantes. Por ejemplo:

“Desde que salimos a la calle el 1 de octubre, el ambiente era muy hostil, enrarecido, te pitaban desde otros coches, te hacían gestos ofensivos con las manos, te insultaban, se burlaban de ti. En solo unas horas se había evaporado el sentido del respeto a la autoridad”, narró una agente. “Lo que me ha quedado es cómo me miraban, a mí nunca por hacer mi trabajo me habían escupido”.

El secretario judicial que venía con nosotros –relata ante el tribunal un cabo primero de la Guardia Civil– nos pidió ayuda para que no lo identificaran al salir del registro. Un compañero le dio un pañuelo y él se tapó la cara. Tenía miedo. Y la verdad es que era para tenerlo. La gente estaba muy exaltada.

Otro agente acaba de contar a preguntas del fiscal que a su hijo en el instituto –“un hijo que está muy orgulloso de la profesión de su padre y que quiere seguir sus pasos”– le obligaron a protestar tras una pancarta por la actuación policial del 1 de octubre.

Un guardia civil dice que lo que más le dolió, más que los insultos, fueron las miradas de odio de un señor mayor, que parecía que le estaban haciendo daño a alguien de su familia. Otro cuenta que estuvo destinado en muchos lugares –“en sitios que no quiero ni nombrar”–, pero que nunca sintió tal violencia, que jamás podrá olvidar el desprecio de gente de apariencia normal, totalmente corriente.

Y ante cada testimonio las risas de los procesados, las miradas de desprecio e incredulidad. La insensibilidad del abogado Jordi Pina insistiendo al agente con el tema del hijo.

Quizá ahora se entienda por qué se ha cultivado la mentira y el odio en Cataluña durante décadas. Citando a Aziru, rey de Siria en la novela Sinhué el egipcio: “ porque sin el odio los brazos no tienen fuerza para levantar las armas. (…) Por esto me esfuerzo en fomentar el odio entre Siria y Egipto y en soplar entre las ascuas, que se van enrojeciendo lentamente, pero que una vez inflamadas destruirán todo el poderío egipcio sobre Siria. Por esto todas las villas y tribus de Siria deben aprender a saber que el egipcio es más miserable, más haragán, más cruel, más infame, más codicioso y más ingrato que el sirio. Todos tienen que aprender a escupir de desprecio al oír pronunciar el nombre de Egipto y ver en los egipcios unos opresores inicuos, unas sanguijuelas ávidas, verdugos de mujeres y niños, a fin de que su odio sea suficientemente fuerte para mover las montañas.

En suma, deshumanizar al enemigo.

LO QUE ES Y LO QUE NO ES (UN JUICIO PENAL)

El juicio que está teniendo lugar en estos días en el Tribunal Supremo es un juicio penal contra unas personas determinadas que son inocentes a priori; que el Estado piensa que han podido cometer un delito, y que las acusaciones tendrán que probar que así lo hicieron. Demostrar que han  infringido preceptos en los que el ordenamiento jurídico vigente castiga como delitos determinados comportamientos por su gravedad, sin la más mínima duda. Concretamente, la Fiscalía les acusa de los delitos de rebelión agravada con malversación (Junqueras, Turull, Rull, Romeva, Bassa y Forn), únicamente de rebelión (Sánchez, Cuixart y Forcadell) y de desobediencia y malversación (Borràs, Mundó y Vila), unas acusaciones que, por su parte, la Abogacía del Estado rebaja a sedición, y a las que Vox añade el delito de organización criminal para todos los procesados.

No es un juicio al secesionismo, ni a sus votantes, ni al Estado de Derecho, ni a España ni a Cataluña; ni a nuestras leyes o instituciones; es un juicio a determinadas personas por la comisión de determinados hechos. Como dice @Tsevanrabtan: “Un  juicio debe ser, en suma, algo muy serio. No es un plató de televisión. Ni siquiera un parlamento. No es un lugar para ejercer la libertad de expresión, entendida en un sentido amplio. Es uno de esos pocos lugares lleno de reglas en los que la forma es inescindible de su fin natural”. Da igual lo que unos u otros “se sientan”, o lo que se deba decidir en el futuro. Tsevan Rabtan lo explica muy bien aquí.

Una vez que tenemos claro esto, y habiendo seguido casi la totalidad de las sesiones, hay varias cuestiones que me gustaría comentar, sobre todo teniendo en cuenta que mucha gente que me está leyendo puede que nunca haya estado presente en un juicio penal.

En primer lugar, el Tribunal Supremo está siendo extremadamente garantista, o como diríamos en lenguaje coloquial, se la está cogiendo con papel de fumar. Es evidente que no estamos ante un juicio cualquiera: retransmitido en directo por internet, en audio y video. Por eso me hizo mucha gracia las peticiones de algunos de estar presentes en el juicio, como Amnistía Internacional o Quim Torra. En primer lugar, los juicios en España son audiencia pública (salvo raras excepciones), por lo cual cualquiera puede entrar a verlo (artículo 120 de la Constitución Española y 680 de la ley de Enjuiciamiento Criminal). El Supremo y su presidente Manuel Marchena están siendo extremadamente generosos con los acusados, y están tolerando discursos y soflamas propagandísticos en respuestas a preguntas de la acusación que ya les digo yo que en un juicio normal no durarían ni un minuto. Como la mayoría de los acusados ha renunciado a defenderse y sólo piensa en recurrir la sentencia al Tribunal de Estrasburgo (se suele decir que cuando recurres por derechos fundamentales o tutela judicial efectiva, en muchos casos es porque no tienes nada a lo que agarrarte para recurrir), sus respuestas en los interrogatorios parecen más propias de un mitin. En este sentido, los jueces están prefiriendo pecar por exceso, para que nadie les pueda decir que no han sido tremendamente garantistas con el derecho a la defensa de los acusados. La retransmisión televisiva acentúa ese efecto.

En este sentido, y discrepando con mi admirada @Proserpinasb, a la Fiscalía la veo en general un poco espesa, no preguntando de forma concreta ni acertada, sabiendo además que a la mínima tanto los acusados como ciertos testigos te van a montar un mitin político. La Abogacía del Estado lo ha hecho mejor, en mi humilde opinión. No obstante, es cierto que el fiscal Zaragoza hizo un alegato impecable al inicio, desmontando una por una todas las mentiras de los independentistas, y como muestra un botón: el político, “como cualquier ciudadano está sujeto al Código Penal”, porque la actuación política no justifica “expulsar la Constitución y sustituirla por una legislación paralela”; “imponer” una segregación territorial; “utilizar a miles de ciudadanos para incumplir las leyes y las resoluciones judiciales”; desobedecer “de forma contumaz” al Tribunal Constitucional; convocar a miles de ciudadanos y “mantener secuestrada” a una comisión judicial bajo el pretexto de “un ataque a Cataluña”; ni “agitar a miles de ciudadanos sabiendo se les abocaba al enfrentamiento violento con las fuerzas policiales” el 1-O.

En segundo lugar, hasta ahora sólo uno de los acusados se ha defendido jurídicamente: Joaquín Forn, que muy bien preparado por su letrado, se centró en rebatir a la acusación los hechos y su encaje en los tipos penales de los delitos de los que se le acusa. Tiene a su favor la presunción de inocencia y la dificultad que tendrán las acusaciones de probar que los hechos (o lo que se declare como hechos probados) encajan de forma verosímil en los comportamientos recogidos como delictivos en el código penal; que como mínimo en el delito de rebelión es discutible. Aunque su comportamiento contradictorio de “cumplir” las resoluciones por un lado y votar por el otro huela más a una conducta propia del “Astut” Mas, y puede dar la sensación a la Sala de nadar y guardar la ropa.

El resto de ellos han aprovechado sus turnos de interrogatorio para, o bien como Junqueras, definirse como una buena y pacífica persona que nunca ha roto un plato, y que es partidario de la no violencia, incluso que “ama a España y a los españoles”; o bien como Cuixart, que es una mezcla de Luther King y Gandhi, y que tuvo las pelotas (con perdón) de citar a Hanna Arendt, nada menos. Además, comparó las leyes racistas que en determinado momento estaban vigentes en EEUU con la Constitución Española. Con dos cojones. Esta última es una estrategia suicida, en mi opinión, como la del señor que afirma ser una bellísima persona querida por sus vecinos, que amaba profundamente a su mujer, y por eso la asestó diecisiete puñaladas. El Derecho penal de autor no está reconocido por aquí, ni tiene muchos defensores. Aviso a navegantes.

En tercer lugar, como jurista uno de los argumentos más divertidos que se han lanzado por parte de las defensas es que la declaración unilateral de independencia fue una declaración política, y que como no se publicó en el boletín oficial correspondiente no tuvo efectos jurídicos. Vamos, que iba de farol. Como si hubiese un instrumento jurídico específico previsto para dar un golpe de Estado. Con esa genial idea, Carmen Forcadell en su interrogatorio se inculpó por desobediencia ella solita. Menuda estrategia.

Y es que me ha llamado la atención la ignorancia supina en la que vive mucha gente, opinadores y tertulianos incluidos. El numerito de los dos diputados de la CUP negándose a contestar a las preguntas de Vox como acusación popular demostró dos cosas: que es urgente que la gente sepa cosas básicas de Derecho, y hoy en día informarse es más fácil que nunca; y que a ellos les importaba más montar el numerito con Vox que el interés o la absolución de los acusados que les propusieron como testigos, porque al negarse a contestar a las preguntas de Vox ya no podían contestar a las preguntas de los demás, incluidas aquellas que pudieran formular los letrados de los acusados que les propusieron como testigos. Porque no me puedo creer que hicieran esto ignorando las consecuencias. Pues ahora tienen 2.500 razones nuevas para meditarlo, y plazo para recapacitar, o por el contrario pueden ser acusados de desobediencia. Creo que a estas alturas ya han comprobado las diferencias entre un tribunal y un plató de TV3.

Por otra parte, hay una cierta confusión entre los acusados respecto del concepto de democracia, y su relación con la ley. Uno de los mantras más repetidos es que la democracia está por encima de la ley, que los acusados tenían un compromiso con el pueblo de Cataluña y que estaban cumpliendo un mandato democrático. Pero nuestro sistema legal (Constitución y Estatuto de autonomía incluidos) nos lo hemos otorgado entre todos, y precisamente entre todos debemos decidir si lo modificamos o no, no solamente una parte de nosotros. Como dice Roger Senserrich “El ordenamiento jurídico en una democracia moderna no es un juguete hecho de Legos donde los políticos pueden quitar o poner piezas siguiendo las consignas del público o la crítica. No es algo que un líder autonómico o nacional pueda romper a martillazos simplemente porque no le gusta, no está cómodo, o porque en campaña electoral ha prometido destrozarlo entusiásticamente. La ley, el Estado de Derecho, exigen que la estructura legal del sistema se base en la idea que hay cosas que son demasiado importantes como para poder votarlas sin más, sin debates detallados, mayorías agravadas y protecciones especiales. Algunas leyes están por encima de la democracia, precisamente porque sin ellas la democracia no es posible”. Usar este argumento delante de un tribunal es un sinsentido, desde un punto de vista estrictamente jurídico. Como me consta que tengo lectores curiosos y con tiempo para leer, una vez más, Tsevan Rabtan sobre este tema.

Para terminar, hay gente que habla ya como si el juicio estuviera casi terminado, sobre si queda o no acreditado el delito de rebelión o el de sedición. Pero hay que tener en cuenta que la testifical incluye más de 600 testimonios, y falta la parte de las pruebas periciales y documentales. Sólo hemos rascado la superficie. Es cierto que el juicio en general está siendo ágil, pero nos queda muchísimo. Se calcula que con suerte puede estar visto para sentencia en abril. Volveremos por aquí, porque queda mucha tela que cortar.

PD: recomiendo por su interés para seguir el juicio en Twitter las cuentas de dos abogados en ejercicio que ya he citado más arriba, @Proserpinasb y @Tsevanrabtan

SÁNCHEZ, MENTIRAS Y CINTAS DE VIDEO

Quizá decir la verdad en política esté sobrevalorado. Se dice que todos los políticos mienten, o como poco, no dicen toda la verdad. Nixon dimitió por haber mentido. Mariano Rajoy también mintió muchas veces (bajaremos los impuestos, etc). Pero lo que estoy experimentando con Pedro Sánchez supera todo lo que he visto o leído en mi vida: es el político más mentiroso que he conocido, en cantidad y calidad. Aparte de que voy a hablar de él por ser el actual presidente del Gobierno, que ganó una moción de censura,  y que se presenta para ser elegido en las urnas. Estoy leyendo su libro, y aparte de no haber visto nunca tal cantidad de mentiras y exageraciones por página, es un retrato de una persona con un ego como Australia de grande. El susodicho libro merece otra entrada por sí mismo, pero más adelante. Utilizar la misma frase que Dios usó para identificarse mediante la zarza ardiente es una de las mejores (“yo soy el que soy”).

Reconozco que el caso me sobrepasa. Animo a dos profesionales y sin embargo buenos amigos (Jaime Berenguer y Antonio Cervero) a que comenten el diagnóstico de este señor a partir de los síntomas que presenta. Por lo que he podido leer, hay elementos de lo que se denomina pseudología fantástica: en un primer momento, el engaño aparece hacia uno mismo y hacia otro de forma consciente y deliberada pero, con el tiempo, el sujeto acaba convencido de la realidad de sus afirmaciones, momento en que el proceso se vuelve inconsciente y las afirmaciones pueden ser cada vez más fantásticas. Las historias contadas tienden a presentar al mentiroso de manera favorable. Por ejemplo, la persona puede presentarse a sí misma como alguien increíblemente valiente, sabio, innovador, etc. Lo que es coherente con el enorme ego que tiene este señor, que no cabe en ningún objeto construido por el ser humano hasta ahora.

Dejo el diagnóstico certero a los profesionales, sólo quería esbozar alguna teoría. Vamos a los hechos. Trataré de ceñirme a las más importantes, me han salido catorce, pero podrían ser algunos más. De hecho, si alguno de ustedes echa en falta algo, rogaría que lo comente en el blog:

  1. Renovación CGPJ: En su investidura fallida en 2016, Sánchez propuso en su discurso en el Congreso como candidato a la presidencia una “auténtica revolución en el nombramiento de cargos de designación parlamentaria” (dentro video). Luego, el PSOE acordó con el PP que el CGPJ lo presidiera Manuel Marchena a cambio de designar a 11 de los vocales, frente a los 9 que elegiría el partido de Pablo Casado, pero el pacto fue fallido.
  2. La historia de las primarias en el PSOE: en su libro, Pedro Sánchez cuenta que Susana Díaz obligó a dimitir a Rubalcaba. Nada más lejos de la realidad: Díaz nunca forzó a Rubalcaba a dimitir. Más aún, la presidenta de la Junta, de acuerdo con todas las fuentes consultadas, deseaba lo contrario. Rubalcaba se mantuvo como líder del partido hasta que se produjo la abdicación de Juan Carlos I. Lo que cuenta Sánchez en su libro es que el mandato de Rubalcaba reflejaba un agotamiento anunciado. Afirma que Rubalcaba decidió que toda la militancia votara al secretario general, mientras que quien de verdad reclamó el voto de la militancia fue precisamente Eduardo Madina. Este buscó el apoyo de la vicesecretaria general, Elena Valenciano, y de la portavoz parlamentaria, Soraya Rodríguez. Finalmente Rubalcaba aceptó, pero avisó de que ese paso traería graves consecuencias. Todo bien explicado aquí. Por cierto, ¿las ha traído?
  3. Convocatoria de elecciones tras la moción de censura: cuando la presentó, explicó que se trataba de una respuesta “serena, firme, de Estado y constitucional”, para “recuperar la dignidad” de la democracia española y regenerarla. Una moción, sobre todo, para gobernar, devolver la “normalidad” al país, “limpiar” de corrupción las instituciones y atender las urgencias sociales, para después, “cuanto antes”, aunque no de forma inminente, convocar elecciones. Poco después, una vez investido presidente, dijo que su objetivo era “agotar la legislatura”. Incluso retó a PP, Ciudadanos y Vox a “esperar sentados” hasta 2020. Finalmente, como los independentistas no le votaron los presupuestos, se vio forzado a convocar elecciones.
  4. No pactar con Podemos: Pedro Sánchez en 2014 dijo: “No pactaremos con el populismo ni antes ni durante ni después (…) el final del populismo es la Venezuela de Chávez” (dentro vídeo). Posteriormente, se ha convertido en el principal apoyo del Gobierno durante estos 8 meses, hasta el punto de que el partido morado ha presumido de ser el que ha arrancado al PSOE la mayor parte de la legislación aprobada o propuesta durante la misma.
  5. Sociedades interpuestas para pagar menos impuestos: otra de sus mentiras más aparatosas la pronunció dijo con rotundidad en 2015, cuando afirmó que “si alguien crea una sociedad interpuesta para pagar menos impuestos, estará fuera” (dentro video). Una frase que no admite interpretación alguna, de la que, sin embargo, se desdijo cuando llegó el momento de aplicarla en al menos tres casos: el ministro de Ciencia, Pedro Duque, y la administradora única de RTVE nombrada por él, Rosa María Mateo, utilizaron ese recurso para rebajar sus carga fiscal. Su candidato a la alcaldía de Madrid, Pepu Hernández, también. Pobre Maxim Huerta, que lo único que hizo fue recurrir y perder frente a Hacienda. Y estar en el sitio inadecuado en el momento inadecuado.
  6. Los plagios ejemplares: durante la moción de censura a Rajoy, que sustentó en la necesidad de devolver la “ejemplaridad” a la política española, y elevó el listón de exigencia hasta el punto de poner como ejemplo de su actitud un caso que semanas después le golpearía: “en Alemania dimiten por plagiar una tesis” (dentro vídeo). Que fue precisamente lo que él mismo hizo con su tesis doctoral: la tesis de Pedro Sánchez tiene indicios de plagio que conformarían una ‘falta de integridad académica’ al incluir en su texto decenas de ‘corta y pega’. Y no hablemos de plagiar un libro suyo anterior a la tesis, o la mano de Miguel Sebastián en el asunto, cuando dijo que Industria hizo el 90% de su tesis.
  7. Con 84 diputados basta: “Cualquier candidato que desee intentar su investidura deberá contar al menos con más de los 130 diputados que ya sumamos nosotros” dijo Pedro Sánchez en marzo de 2016, tras fracasar su primer intento de investidura, en una entrevista concedida al diario El País. Al final sostuvo lo contrario, que con 84 diputados bastaba, como hemos podido comprobar.
  8. Gobernar por Decreto-Ley: En noviembre de 2015, Pedro Sánchez decía esto: “El PP ha convertido una figura prevista para circunstancias excepcionales en la forma ordinaria de legislar… Me propongo dar al Parlamento la centralidad que se merece y limitar el uso del decreto ley”. Rajoy batió el record de gobernar mediante esta figura, que está prevista para casos de extraordinaria y urgente necesidad. Pues nuestro intrépido resiliente ha batido el record de Rajoy, con más de tres decretazos al mes. Supongo que ese es otro de los hitos de los que podría haber presumido en su libro.
  9. RTVE: Pedro Sánchez reprochó a Podemos que quisiera controlar RTVE antes que combatir el paro en España, y se comprometió en 2016 a despolitizar RTVE (“Los órganos civiles de la sociedad no pueden estar en manos de un partido político”). Asimismo lo hizo durante un acto de campaña del PSOE celebrado el 24 de junio de 2016 en Villaverde (Madrid), dos días antes de las elecciones generales del 26J en las que su partido obtuvo los peores resultados electorales de su historia. Posteriormente, cedió el control de RTVE a Podemos, y tras una elección esperpéntica, el proceso culminó en el nombramiento de una administradora única (Rosa María Mateo), que ha llevado a cabo una purga espectacular de periodistas no afectos al régimen.
  10. Transparencia: en 2016, Pedro Sánchez se comprometió a aplicar un nuevo código ético en el PSOE que, entre otras medidas, incluía la obligación para los parlamentarios de ser “totalmente transparentes en su agenda, sus actividades y sus viajes, así como en sus retribuciones y sus declaraciones de bienes”. Dos años después, el Gobierno ha declarado “secreto oficial” los detalles relacionados con el viaje de Pedro Sánchez al Festival Internacional de Benicasim en avión oficial, además de otros viajes. El Consejo de Transparencia y Buen Gobierno no considera válida la “clasificación previa” de los viajes del presidente del Gobierno para no informar de su coste y acompañantes.
  11. Enchufados, amiguetes y puertas giratorias (ver nota al final del artículo): En 2014, el líder del PSOE pidió la dimisión del director general de FITUR y del presidente de Paradores de Turismo por el supuesto “enchufe” de la mujer del primero. Cuatro años después, Pedro Sánchez ha nombrado presidente de Paradores a Óscar López, exsecretario de Organización del PSOE y ex-portavoz del Grupo Socialista. Su mujer, la de Pedro Sánchez, ha sido fichada por el Instituto de Empresa para ocupar un puesto creado ad hoc para ella. Se calculan en 500 los altos cargos ‘colocados’ por Pedro Sánchez desde su desembarcó en la Moncloa. El más reprobable es el nombramiento de Irene Lozano (a 110.000 euros más coche oficial) como Secretaria de Estado de la Marca España, sin experiencia laboral ni formación adecuadas para el puesto, sustituyendo al empresario Carlos Espinosa de los Monteros, que cobraba cero euros por su trabajo. Luego descubrimos que era el precio por escribir su famoso libro autobiográfico.
  12. Mentir en el CV: Hace no mucho tiempo que Pedro Sánchez pidió la dimisión de Cristina Cifuentes por “mentir” en su currículo. No pareció influir en su ánimo justiciero el hecho de que él mismo mintiera en el suyo: no tiene un máster del IESE ni fue jefe de gabinete en la ONU. Al igual que su mujer, que presumía de una licenciatura en marketing que no lo era (de hecho, la universidad Complutense la contrató como profesora, pese a carecer de titulación oficial); e igual que la actual ministra de Hacienda o decenas de ilustres altos cargos socialistas, como José Blanco, Bernat Soria, Patxi López, Elena Valenciano, José Montilla o José Manuel Franco.
  13. No pactar con los independentistas, ni siquiera para una posible moción de censura: José Luis Ábalos, ahora ministro de Fomento, decía que el PSOE no iría ni a heredar con los independentistas catalanes: “Los independentistas catalanes no pueden ser, en ningún caso, aliados nuestros, ni para una moción de censura” fueron sus palabras exactas (dentro video). Bueno, pues ya hemos podido comprobar que sí que lo han sido. Aquí hago el matiz de que no lo dijo él mismo, pero nadie puede pensar que Ábalos puede hablar de algo tan primordial sin el plácet de Sánchez.
  14. Delito de rebelión en Cataluña: este creo que es el mejor. Pedro Sánchez (no el presidente del Gobierno) dijo en el programa Espejo Publico 17 de mayo de 2018: “Clarísimamente ha habido un delito de rebelión” en Cataluña” (otra vez dentro video). Luego asistimos asombrados  el 25 de octubre de 2018 a la afirmación contraria sin despeinarse en el Congreso. Cuando se le preguntó a la portavoz del Gobierno por la contradicción (o la mentira), esta señora nos toma por gilipollas diciendo que el presidente del Gobierno no ha dicho eso, sino Pedro Sánchez.

Pues este, queridos amigos, es nuestro presidente del Gobierno. Su palabra vale lo mismo que un billete del Monopoly. Bueno, menos, porque el billete sí que vale para comprar cosas en el juego de mesa.

Finalmente, le dedico esta entrada a mi amiga Elena, nuestras conversaciones me inspiran textos, como puedes comprobar. Y espero el diagnóstico profesional de los dos amigos mencionados arriba.

Actualización: me envía mi amigo el Capitán (@Alatriste_66) una información que creo que es muy relevante, como es la instrumentalización de Correos. Juan Manuel Serrano fue jefe de gabinete de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE; viajó con Pedro Sánchez en la caravana que le llevó a liderar el PSOE, y con él entró en La Moncloa, pero el nuevo presidente decidió nombrar jefe de Gabinete a Iván Redondo. Para compensarle, Sánchez le dio el puesto mejor pagado de las empresas públicas, 191.052,58 euros anuales, según los datos de 2017 (bastante más del doble que el del presidente del Gobierno). En una conversación dijo “si con 200.000 euros de crowdfunding llevé a Pedro a La Moncloa, imagínate con lo que tengo aquí en Correos lo que puedo hacer. Ha destituido a la práctica totalidad de la cúpula directiva del grupo Correos, entre ellos a Manuel Molins, hasta ahora director de Correos Express, que cogió una empresa a punto de la quiebra y la hizo rentable. El premiado ni siquiera habla inglés, en un momento en el que los dos clientes principales de Correos son Amazon y Aliexpress. A las reuniones con estas empresas y con grandes grupos logísticos internacionales envía a otras personas.

LA SENTIMENTALIZACIÓN DE LA POLÍTICA

Pensaba escribir un artículo sobre el juicio a los políticos independentistas catalanes, pero como casi siempre Tsevan Rabtan se me ha adelantado. Y para repetir casi lo mismo que este señor y quizá peor contado, pues les dejo aquí el enlace para que lo lean. Es un muy buen artículo. Y citando al autor “Una buena manera de evitar tan desagradable consecuencia [que terminemos hastiados del juicio] es tener claro qué es y qué no es un juicio, incluso este”.

Leía mientras tanto una entrevista a Fernando Savater en la que le preguntaban por el sobrevenido amor a España del acusado Junqueras en dicho juicio, y la respuesta me hizo meditar sobre una peligrosa tendencia creciente en la sociedad actual: “lo que es significativo es la sentimentalización general de la política. Que venga alguien a preguntarte si te sientes español. Oiga, yo lo que siento es dolor de estómago y la artrosis. No me siento español, sino que me sé español, porque conozco mis derechos y mis responsabilidades. Luego, bueno, yo me puedo sentir donostiarra. Cuando veo el paisaje de La Concha a lo mejor me emociono y eso me puede servir para escribir un poema. En cuanto a amar, uno puede amar a las personas, a las costumbres. Incluso a la fabada. Pero eso de amar a España es una cursilada”.

En julio de 2007 Felipe González explicaba ante el auditorio del XXIII Congreso de las Juventudes Socialistas de España las claves para ejercer el liderazgo político: “El socialismo es, sobre todo, un sentimiento, y no es y no debe ser una construcción ideológica. Para liderar el cambio es imprescindible hacerse cargo del estado de ánimo de los otros”. Y continuaba: “El liderazgo consiste en estar con la gente, con su sufrimiento, abriéndoles horizontes, pero hay que tenerlos claros”.

Eso se corresponde con lo que Manuel Arias Maldonado llama la democracia sentimental. Este autor sostiene que desde la última crisis económica se ha producido una tendencia a la sentimentalización irracional de las demandas ciudadanas en las democracias representativas, incluso en Alemania o Suiza, no sólo en el sur de Europa: nacionalismo, populismo, separatismo, xenofobia. Todas estas opciones tienen la característica de ser movimientos irracionales que buscan un chivo expiatorio (la banca, la casta, los ricos, los inmigrantes, España, la Unión Europea, etc). La indignación se justifica a sí misma, pero no propone remedios para los males acerca de los que se queja.

¿Existe una desventaja propagandística entre democracia liberal y otros movimientos? El autor así lo afirma, y eso puede explicar su éxito reciente. Por otro lado, hay un conflicto entre libertad individual y las exigencias del orden colectivo, que se resuelve mediante el debate social y la celebración de elecciones. Esto presupone un sujeto ideal que no acaba de encajar con el sujeto real: no somos un sujeto autónomo que atiende a razones, sino que hay elementos en nuestra naturaleza que no podemos sujetar (valga la redundancia) tan fácilmente. Es decir, la razón también se equivoca. El autor afirma que nuestra racionalidad padece un conjunto de limitaciones y sesgos; por ejemplo, nos gusta más nuestra ciudad, o disculpamos los errores o la corrupción en el partido político de nuestros amores. Vamos descubriendo cómo compramos, votamos, hablamos o amamos en la práctica. Y comprendemos que el control que ejercemos sobre las decisiones deja mucho que desear.

La propuesta de Arias Maldonado es la necesidad de una reformulación de la autonomía individual y la defensa de una sociedad abierta, en la que sujetos más sofisticados puedan gestionar reflexivamente sus propias emociones

Discrepo con Arias en que toda razón esté sesgada: las hay más y las hay menos. Existen personas racionales que tratan de superar los sesgos que pueden tener, pero con los que se puede razonar, y en su caso, convencer. Yo no tengo el más mínimo problema en reconocer que estaba equivocado respecto a algo, si se me dan las razones suficientes. Y siempre teniendo en cuenta en que la acción política debe ser (nada menos) que identificar los verdaderos problemas y proponer soluciones posibles. Pero hay personas (por ejemplo Quim Torra) con las que no se puede discutir nada, porque están tan preñadas de sentimentalidad como un fanático religioso. La entrevista magistral que le hizo Carlos Alsina en Onda Cero es la mejor prueba de ello. También está comprobado que se es más feliz cuanto más radical se es, porque se está más convencido de tener la razón; y más si el Gobierno actual es de signo contrario al nuestro. Conclusión: Torra debe ser de las personas más felices del universo.

O como afirma Antonio Cervero, del que hablaremos al final, “la única forma, tan sencilla y tan compleja a la vez, supone reconocer y asumir que somos manipulables, conocer los procedimientos que utilizan otros para controlarnos y que nosotros mismos usamos para auto-engañarnos, y estar alerta para racionalizarlos, siendo conscientes de cuándo los estamos aplicando”.

Como ejemplo del signo contrario, pienso que Savater hace un buen ejemplo de racionalidad en la entrevista citada al principio cuando trata de distinguir entre nacionalismo y patriotismo: “Defender los derechos ligados a la ciudadanía es clave: yo valoro a España porque garantiza mis derechos, pero esto no significa que esté dispuesto a sacrificarme por una idea platónica de país. Yo no amo la Cruz Roja, pero me gusta que exista porque, si tengo una herida, voy allí y me atienden. El nacionalismo no pretende tanto defender valores como expulsar de ellos a una serie de gente; es un nosotros entendido como no a otros. El patriotismo sostiene que los valores compartidos deben ser preservados de la tentación de comprometerlos”.

Y sobre el revival de símbolos nacionales: “Los símbolos son señales que nos informan de algo. Un semáforo es un símbolo y nos da información para cruzar la calle. Por eso sería un poco absurdo que te llevaras el semáforo a casa y te enamoraras de él. Pues bien, una bandera es un semáforo: nos informa de que en un determinado sitio se respetan unas leyes, de que los ciudadanos tienen una serie de derechos y de otras cuestiones. Pero eso no significa que haya que sentir por la bandera una especie de amor inexpugnable; es una representación que señala cosas que nos pueden interesar. Por eso es absurdo separar la señal de lo señalado”.

Por eso combatir unos sentimentalismos con otros creo que es contraproducente. Aunque es cierto, como dice Savater, que “como a las personas que decíamos que un modelo como el venezolano no podía aplicarse en España y que el separatismo no podía considerarse una opción democrática no se nos hizo caso, ha surgido gente cabreada dispuesta a hacerse escuchar, pero con el palo”.

Combatir la sentimentalización (o emocionalización si se quiere) de la política es muy complicado. Al final, los políticos venden (por decir) latas de refrescos, y aplican técnicas de venta ad hoc. No son ellos los que van a querer que la gente se vuelva más racional: les daría muchísimo más trabajo, tendrían que estudiarse los asuntos y además explicarlos a personas que por lo general tampoco los conocen. Es mucho más fácil tocar la fibra sentimental. Para finalizar, me remito a la magistral serie de mi amigo Antonio Cervero titulada Manipulación psicológica y partidos políticos. Tiene cinco partes, no se pierdan ni una sola. Como resumen de todo lo tratado en esta entrada, cito este texto de Antonio: “Hay que ser honestos, pensar es muy duro. Exige buscar argumentos, entender los argumentos del contrario, buscar datos, información, contra-argumentar, conceder que a veces no se tiene razón… En definitiva, es un coñazo. Así que lo mejor que se puede hacer por relación coste-eficacia es retorcer el lenguaje y las ideas para quedar más o menos bien y echar por tierra lo que dice el contrincante de forma que parezca que nuestra perspectiva es la correcta, lo sea o no”. En eso estamos.