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PACO

27 febrero, 2014 Deja un comentario

Era yo muy pequeño, tendría tres o cuatro años. Tengo un recuerdo de un pequeño tocadiscos sobre la cómoda de casa de mi abuelo, el humo de un celta sin boquilla, una copa de orujo blanco, y el cante. Voces flamencas a mi alrededor, guitarras, palmas, y un cajón que a veces se asomaba por la ventana. Por ella se escapaban los tarantos, las soleás, los tientos, las seguiriyas, y pocas las veces, las coplas o las sevillanas. Y un señor vestido con traje y camisa blanca, con un pañuelo en el bolsillo de la chaqueta, cambiando esos pequeños discos, y el ruido de la aguja al posarse sobre ellos. Y el toque. Pastueño, sobrio o virtuoso. Ese humo me envuelve a veces, todavía…

Años después, volví a sentir el humo, el toque y el cante. Una cinta de casette grabada de un disco, y que decía “Paco de Lucía-Entre dos aguas”. Y fue como el puente que comunicó mi entonces educación musical jazzera con mi pequeña infancia musical, a la vera de mi abuelo. Mientras yo le decía de carrerilla las marcas de los coches, él me enseñaba los palos y los toques. Sin querer. Poco a poco. Y yo lo entendía, y lo quería. Sin darme cuenta.

Más adelante conocí a la guitarra. Y ahí hice algún intento. Recuerdo una jam con un guitarrista flamenco al que enseñé los rudimentos del blues en quince minutos. Cuando lo intentamos al revés, aquello era imposible (“pero tío si es muy fácil”).

Paco de Lucía era especial. Mucho. Cuenta que tocaba doce horas diarias para salir de la pobreza, y que cuando ya comenzó a vivir más desahogadamente, es cuando fue consciente de que además le gustaba aquello, y que lo amaba…En el trío con Al Di Meola y John Mc Laughlin destacaba por su sencillez, su naturalidad. Paco daba la sensación de hacer fácil lo complicado, como si ya hubiera nacido así. Es muy buena la anécdota en el concierto de Leyendas de la guitarra con motivo de la Expo de Sevilla en 1992. Paco de Lucía actuó el día del jazz, junto con otros grandes músicos, como George Duke, Stanley Clarke, George Benson y su amigo John McLaughlin. Tuvo su momento de actuación en solitario, y entre canción y canción, alguien gritó “¡Paco!”, y él se dirigió al micrófono y contestó: “¿Qué?”

La música se posó sobre él, como si fuera el Espíritu Santo. Cuenta que comenzó a tocar porque un día su padre le estaba enseñando a su hermano, y como a éste le costaba trabajo tocar, Paco le dijo “si es muy fácil”, y su hermano le replicó: “pues hazlo tú”. Y lo hizo. Y de qué manera. Desde ese momento, su padre cambió de alumno.

MI disco favorito es One summer night. Tiene la quintaesencia de lo que hizo a Paco un genio. La forma de mezclar el jazz y el flamenco, de improvisar, de crear sobre la marcha sin red debajo…Es un disco que le regalé a mi padre, como forma de intentar reconciliarme con él, por lo menos un poco, sin conseguirlo.

Abuelo, qué suerte tienes, ahora le podrás escuchar en directo cuando quieras, en el cielo de los músicos, con tus otros héroes. Por cierto, abuelo, te debo una canción. No me olvido.

https://www.youtube.com/watch?v=gtWKK9XnSyU

LAS ZANAHORIAS…¿SON DE IZQUIERDAS O DE DERECHAS?

11 febrero, 2014 Deja un comentario

Sábado por la noche, once horas. Cumpleaños de una amiga. Y mi media naranja que me dice que le han comentado que ahora “eres de centro derecha”. El autor es un buen chaval, pero digamos que profesa con fervor la religión del siglo XX y parte del XXI, que no es otra que la izquierda políticamente incorrecta.

El muchacho se disculpa, perdona, no te habrás molestado…Pues hombre, ella es ella y yo soy yo, y lo que tengas que decir pues me lo dices a mí…Pues ahora a ver si le dices algo a Toni Cantó, que no para de meter la pata por twitter…Bueno, el caso es que, aparte de haberse equivocado y haber pedido perdón (que ya me gustaría ver a otros hacer lo mismo), me gustaría que saliera en las noticias por ser el único diputado que tiene piso en Madrid y renuncia a sus dietas, no como todos los demás de todos los colores políticos, que tienen un color común, que es el verde del dinero. Y por cierto, le pregunto, renunciar de una forma honesta a lo que no te corresponde, ¿eso es de izquierdas o de derechas? Le explico las retribuciones de los vocales vecinos en la ciudad de Madrid (1000 € el portavoz, y 800 €el adjunto, por ir a un pleno al mes, PP, PSOE e IU), y que los nuestros renuncian a la parte que excede de 400 euros al mes, porque consideramos que es excesivo, y más con la que está cayendo. Y eso…¿es de izquierdas o de derechas?

Me gusta el fútbol americano, fumaba en pipa hace tiempo, me gustan las croquetas de mi madre, soy del Estudiantes y del Athletic, me gusta el jazz y el rock progresivo. Eso…¿es de izquierdas o de derechas?

Le cuento que hemos conseguido que se incluya en la denostada ley de educación un sistema de préstamo de libros de texto, recogiendo la iniciativa de una ciudadana, y llevándola al Parlamento, lo cual ayudará a muchas familias que están pasando por dificultades económicas. Y eso…¿es de izquierdas o de derechas? Renunciar a sentarse en consejos de administración de las cajas de ahorros, en Telemadrid, en RTVE (y a los sueldos correspondientes, claro), ¿será de izquierdas o de derechas? Y tratar de acabar con el aforamiento de tantos y tantos…

Echar la culpa a los políticos, a los bancos, a “los mercados”, es como echársela al tiempo. Buscar las causas concretas de las cosas y sobre todo proponer soluciones es la forma de intentar arreglar los problemas. Juzgar por eslóganes y consignas es no ver la realidad. Me harto de explicar lo que es una fase de instrucción de un proceso penal, o las diferencias entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo de Europa.

Es más fácil dejarse llevar por la zanahoria que nos ponen delante, pulsar el botón del cliché demagógico que reside en nuestro ser más íntimo, puesto ahí desde nuestra más tierna infancia (o contra nuestra más tierna infancia), aplaudir lo que mola y abuchear lo que no mola, sin pararse a pensar qué estamos diciendo. Sobre todo cuando nuestra boutade obtiene un coro de aprobación colectivo desde aquellos que nos rodean. Y perseguimos la zanahoria, sin ver más allá de quien sujeta el palo del que cuelga, y por qué no nos preguntamos quien maneja ese palo y para qué…

Y llegados a este punto me pregunto: las zanahorias…¿son de izquierdas o de derechas?