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LOS DIAS DEL GRIS Y LA HERMANDAD

8 diciembre, 2008 1 comentario
Estábamos hablando hace unos meses, después del concierto de Stray Cats, de aquellos días cuando todos los viernes nos juntábamos por la noche en el Gris, un garito de Chueca, donde ponían rock and roll, y dos jarras de cerveza costaban 350 pesetas, vendidas de dos en dos…la primera vez fue a principios de los noventa, en una época en la que no salía mucho, y por casualidad el Enterrador me dijo "vente a un sitio que he quedado con unos amigos", y quien me iba a decir que estaría casi 6 años yendo todas las noches de los viernes. El primer día no conocía a nadie, menos al Enterrador, pero la gente te hacía sentir como si te conocieran de toda la vida. Carlichi, Diego, su hermano Jorge, Nacho, Java, Honky, Rafa, y luego David y el señor Quique. El día en que estaba jugando al futbolín, y bajasteis a avisarme de que alguien había tirado mi moto al suelo con un coche; y rodeamos al tío, que iba todo puesto, y le zarandeamos el coche, y asombrado de mí mismo, le quité la cartera, y le dije "sé donde vives"; sin problema, porque me hizo el parte y pagó su seguro, pero tuve que adelantar 100.000 pesetas para reparar la dirección de la moto. El Fraguel, que curraba de pincha, y al que no dejaban subir el contrabajo en los autobuses. Y Alfonso y Almudena, en la barra sirviendo cervezas de dos en dos. Allí conocí a Pumuki, cuando eran el motoclub Los Grasientos, y ahí empezamos a viajar juntos…El día de la Loca, y su casa a las 8 de la mañana, y yo saltando por la ventana, con sus padres entrando por la puerta, y me paro en la plaza de España porque no me tengo de pie, me echo en el césped y me despierta a las 11 un jardinero regando…Bruno y los cortos, mis primeros papeles de actor (por decir algo…). Pepe, ese hombre que no se puede agarrar por el cuello, y el día que nos perdimos yendo de noche a Granada; cuando a las 11 de la noche Diego se quedó tirado con esa Sanglas maravillosa yendo a Segovia, y tuvimos que sujetar a Pepe entre cuatro para que no la tirase por un puente…El Toboso con Pumuki nevando, y sólo arrancaron tu moto y la mía, las demás a empujar, y mi tienda de campaña al pijo…Los perritos del Minibar, eh David, con Antonio que decía algún día tendré moto. Concentras, concentras y el primer viaje a Faro en 1994…

Luego vino la Hermandad, primero en Hilarión Eslava y luego en Gaztambide…muchas anécdotas para resumir aquí…días que te despiertas detrás de la barra a las 10 de la mañana, Ramón durmiendo entre la moto y la pared para estar seguro a la hora de salir para la concentra de Toledo al día siguiente, y un viejo paseando al perro y olisqueándole en el suelo…la tía con la que quedó Fer y que salió corriendo en cuanto vió el garito…las fiestas, el concurso de transformación en el que no gané porque mola más el chopper que el clásico (Javi dixit), el día que se sorteo un jamón y le tocó a Indiana Jones, y nos lo comimos a pie de calle. El cuarto de los barriles (eh, Fer…). La chopper del alemán que no te compraste por diez minutos. Y Miguel, Celine, Ramón, Javi, El Heavy, Nieto, Lucky, Puebla de Pedraza, Jorge, días que llueve y allí estamos…Iván, David, el Yiyo, Chus, y muchos más que no recuerdo.

Ahora nuestras vidas han cambiado (a que sí, señor Quique y David), pero esos días quedan ahí para siempre, y por encima de todo, siempre tendremos un viejo casco en un armario y un ratito para rodar un domingo por la mañana y volver a sentir cómo nos bulle la sangre por las venas.

Rock and roll, live to ride, ride to live…