POLLOS QUE VUELVEN AL CORRAL EN CATALUÑA

9 septiembre, 2017 6 comentarios

Cuando el 22 de noviembre de 1963 muere asesinado John Fitzgerald Kennedy, los periodistas preguntaron a Malcolm X su opinión, y entonces pronunció una de sus frases más polémicas: “pollos que vuelven al corral” (chickens coming home to roost). Quería decir que la misma violencia que era tolerada hacia los afroamericanos se había cobrado la vida de su máximo dirigente. O como dijo cuando intentó explicarse a posteriori, “las malas hierbas que han dejado crecer en su jardín han venido a estrangular a su jardinero jefe”.

Esta frase la podemos aplicar a la situación en Cataluña en un doble sentido: en primer lugar, por como el gobierno autonómico catalán ha hecho ingeniería social con la inmigración, favoreciendo a los musulmanes sobre los latinoamericanos, debido a que como los primeros no tienen como lengua materna el castellano, sería más fácil integrarles en el nacionalismo e idioma catalán, y en el rechazo a todo lo español. En Cataluña hay más musulmanes (515.482) que votantes de Podemos o votantes del PP. Angel Colom, ‘embajador oficioso’ de Cataluña en Marruecos, llegó a decir que no se puede construir un Estado catalán sin la participación de los catalanomarroquíes (después de invento de la Corona Catalano-aragonesa todo es posible). El resultado tras 16 años es la más numerosa población musulmana de España, y por simple estadística, el lugar de España con más yihadistas y terroristas dispuestos a atentar. Aunque el numero de yihadistas sea muy minoritario en relación con la población musulmana en general, a mayor numero de unos, mayor numero de los primeros también. Por supuesto que podría haber habido un atentado yihadista en Cataluña pese a no tener tanta inmigración musulmana, o si su gobierno hubiera obedecido las recomendaciones de los jueces y el Ministerio del Interior: también te pueden robar en casa aunque tengas alarma y puerta blindada, pero es más difícil, y normalmente los ladrones buscan las presas más sencillas de robar en primer lugar.

En segundo lugar, esos pollos que ahora han dado un golpe de Estado en en el corral español son los mismos a los que hemos estado tolerando infringir sistemática y deliberadamente tanto las leyes como las sentencias de los tribunales. Y no ha pasado nada. Nunca.

Ferrer Molina sintetiza muy bien en este artículo los hitos mas importantes en la historia de cesiones y miradas para otro lado: sentencias sobre la escolarización en castellano, sobre los símbolos del Estado, sobre la devolución de las obras de arte del monasterio  de Sijena; las que prohíben las multas a aquellos que rotulan en castellano en negocios y tiendas; las “embajadas” en el extranjero; la celebración de un referendum ilegal (que se llevó a cabo pese a todo); la emisión de la televisión autonómica en la Comunidad Valenciana y Baleares; la ignorancia por parte de la inspección educativa y el ya inexistente en la práctica Ministerio de Educación respecto del contenido de los libros de texto en Cataluña adoctrinando en masa a los niños durante 30 años; la mayor importancia de las pruebas de idioma que la competencia, la titulación o la experiencia profesional en las oposiciones para puestos públicos. Y podría seguir con muchos más ejemplos.

Todo esto ha provocado que el Estado no exista en Cataluña y no tenga presencia, como se ha podido comprobar en los atentados de Barcelona y Cambrils, donde a la Guardia Civil no se la permitió acceder al lugar del crimen; donde se hizo caso omiso a las advertencias de una jueza; donde se incumplieron las recomendaciones de Ministerio del Interior; y como siempre, no pasó nada, ni hubo consecuencias, ni las va a haber. Ese vacío de poder lo ha ido llenando el Gobierno de la Generalitat a su antojo, haciendo verdadera ingeniería social, ante la pasividad (por qué no decirlo) de la mayoría de la propia sociedad catalana, que se ha puesto de perfil, cuando no ha comprado los débiles argumentos de los independentistas de que la independencia va a acabar con el paro, con la crisis y hasta con las enfermedades. Como dice mi amigo Antonio Cervero, la gente en España (Cataluña no es una excepción) sigue dejándose llevar por el primer encantador de serpientes que pasa. Lo gracioso es que nos pretendan vender que es una lucha de David contra Goliat similar a la de los derechos civiles en EEUU. A eso ya respondí cumplidamente aquí.

La cuestión está en un punto donde hay difícil arreglo. Cuando en los tres últimos años la Generalitat ha tenido que pedir ayuda al Estado central para poder pagar las nóminas de los funcionarios (mientras se gastaba el presupuesto en embajadas y en el fomento del catalán en Cerdeña, y cerraba quirófanos y camas de hospitales públicos), ha habido una ocasión de oro para intervenir el Gobierno autonómico por incapaz y por quebrado, habiendo instrumentos legislativos para ello. Pero cuando todos los partidos políticos (todos y cada uno, incluido Ciudadanos) están en el acuerdo del pub Kitty, para que Cataluña tenga un acuerdo similar al cupo vasco y navarro y se sienta más cómoda en su encaje con España (como si España fuera un anuncio de Ikea), no tengo la más mínima esperanza de que el Gobierno actual ni otro en el futuro vaya a hacer nada bueno al respecto, en la mejor tradición española de barrer debajo de la alfombra y mirar para otra parte.

Porque desde 1980 hemos tenido gobiernos de distintos colores y sabores, y todos han hecho lo mismo: ceder al chantaje nacionalista para obtener apoyo en el parlamento nacional, y dejar a los pollos sueltos en el corral haciendo lo que han querido hasta hoy. Y ahora que hemos tenido un atentado indirectamente favorecido por la ingeniería migratoria y las negligencias en seguridad de la Generalitat, y un golpe de Estado retransmitido por televisión en directo (el segundo tras el 23-F), no vamos a pretender poner orden en el corral, sobre todo cuando no lo hemos hecho en 37 años. Y los pollos son pocos, pero están crecidos porque se sienten impunes, y el resto del corral, con pequeñas excepciones, mira para otro lado.

Un pequeño asterisco: me produce vergüenza ver a aquellos que se definen de izquierdas y progresistas sosteniendo un partido de la más rancia derecha xenófoba y corrupta, que tuvo que cambiar de nombre y de CIF porque lo tenía todo embargado por corrupción, incluidas las sedes; que ha cerrado hospitales y no ha pagado a los dependientes, mientras se gastaba el dinero en propaganda nacionalista y le echaba la culpa a ‘Madrit’. Al menos hay un señor con vergüenza y memoria que, aunque simpatiza con el independentismo, visto el panorama dejará la política, Joan Coscubiela.

Y un último mensaje para los ingenuos: cada vez escucho más a mi alrededor decir “pues que les den la independencia de una vez y que nos dejen en paz”. Primero, su independencia sería la del adolescente que se va de casa, pero desayuna, come y cena todos los días en casa de sus padres, y de paso les lleva la ropa sucia para que se la laven y se la planchen (fútbol, baloncesto, edificios públicos, deuda pública de Cataluña, Patrimonio nacional, euro, Unión Europea, todo eso no se podría mantener en un país independiente de verdad). Y segundo, al día siguiente ya estarían reclamando su espacio vital:  la Franja de Aragón, Comunidad Valenciana, las Baleares y parte de Francia (claro que ahí sí que hay un país de verdad y van dados…). No se terminaría el concierto de los pollos, sino que solamente pasarían a tocar otra canción. Sólo hay que recordar el Lebensraum, con Austria no tuvieron suficiente, luego fueron los Sudetes (República Checa), luego Polonia y finalmente…Europa.

Y para el que piense que todo esto lo escribe un nacionalista español, en este enlace tiene mi respuesta.

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YO SÍ QUE TENGO MIEDO

26 agosto, 2017 2 comentarios

Hoy en Barcelona hay convocada una manifestación contra el terrorismo bajo el lema ‘No tinc por‘ (No tengo miedo). Pues yo quiero decir que sí que lo tengo, y voy a explicarme.

Tengo miedo porque los terroristas vivieron como okupas en una casa con 120 bombonas de butano y otros productos para fabricar explosivos, sin que nadie se diera cuenta. Cuando la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Amposta apuntó en la inspección ocular tras la explosión en la casa «okupada» que las bombonas “podían estar preparadas para un atentado”, los responsables de la policía autonómica le contestaron: “no exagere, señoría”.

Tengo miedo porque el imán, autor intelectual de los atentados (discípulo de uno de los principales detenidos en la operación de la Policía Nacional contra el terrorismo yihadista Chacal I), tenía una orden de expulsión que no llegó a ejecutarse, ya que un juez estimó que “no había peligrosidad”. Porque la alcaldesa de la ciudad se negó a poner bolardos en Las Ramblas que hubieran impedido o dificultado el atentado. Es más, se han jactado públicamente de no hacer caso de las recomendaciones del Ministerio del Interior.

Porque los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que deberían protegernos, se encuentran descoordinados, politizados y manipulados. Porque la policía belga solicitó información a la policía autonómica catalana sobre el imán Abdelbaki Es Satty, el número dos del servicio de información de los Mossos; Daniel Canals, contestó que “no era conocido”.

Cuando la Generalitat cesa al jefe de los Mossos porque se ha negado a colaborar con el referéndum ilegal, y su sucesor junto con el responsable de Interior distingue entre víctimas catalanas y españolas; cuando el Parlamento catalán condecora a los Mossos y se olvida de la Policía nacional y la Guardia Civil; cuando la CUP, que sostiene al Gobierno catalán, pide que se derogue el protocolo antiyihadista en las escuelas catalanas; cuando tras la explosión de la casa de los terroristas el Gobierno autonómico catalán no permite entrar a la Guardia Civil y hacer su trabajo (imaginen en EEUU que tras el atentado de Boston no dejaran pasar al FBI a la escena del crimen), pese a que la competencia en lucha antiterrorista es del Estado central, hay que dar la razón a Carod-Rovira y decir que la presencia del Estado en Cataluña ha sido inexistente. Y que los independentistas, con muy pocos escrúpulos, han seguido haciendo proselitismo independentista sobre los cadáveres de las víctimas. Hoy veremos esteladas en la manifestación, sin duda.

Tenemos uno de los cuerpos de seguridad con mayor experiencia en la lucha contra el terrorismo (Policía nacional y Guardia Civil), y el Gobierno catalán ha prescindido de ellos, con el resultado que cabía esperar.

Ha tenido que venir un periodista holandés, Marcel Haenen, que habla seis idiomas, para denunciar la estupidez independentista en una rueda de prensa del responsable de los Mossos. “Nadie entendió lo que hice”, asegura Haenen en una conversación con EL ESPAÑOL. “[Las autoridades] comenzaron a contar uno por uno la historia en catalán, abrieron el turno de preguntas e invitaron a los periodistas catalanes a preguntar primero. Entonces me levanté, porque era muy fastidioso, y pregunté muy educadamente -o al menos, así lo intenté- si no era más práctico, más conveniente y lógico hacer la rueda de prensa en español para que todo el mundo la entendiera. Estábamos 200 o 300 periodistas de todo el mundo en la sala”.

Marcel Haenen se fue. “No tenía sentido quedarme si no entendía lo que decían. Estábamos todos los periodistas extranjeros allí, agobiados y ocupados. Estar sentados durante una hora escuchando un idioma que no comprendemos no tenía ningún sentido”.

Tengo miedo porque hay un sector de la izquierda que sigue justificando los atentados, poniendo el foco en Occidente: por ejemplo, la CUP afirma que la culpa no es de los terroristas islamistas, sino del “terrorismo fascista fruto del capitalismo”; y Podemos utiliza como excusa para no sumarse al pacto antiterrorista que las armas que vende España a Arabia Saudí acaban en manos de ISIS. Esto último no se sostiene: el material vendido a Arabia Saudí apenas sumó 100 millones (sobre 4.000 millones de euros totales en 2016), pero lo importante es que consistió sólo en repuestos para aviones de transporte, proyectiles y granadas, cuyo uso poco o nada tiene que ver con el ISIS. En 2015 fueron tres aviones de transporte y repostaje más repuestos. Los medios que usan los terroristas en sus ataques no tienen relación ninguna con Arabia Saudí, tal y como explica Manuel Llamas en este artículo. Lo que es de traca es que lo afirmen quienes han sido y siguen siendo financiados por Irán, que apoyan a grupos terroristas como Hezbollah, Hamas y otros grupos radicales en Irak, Siria y Yemen. Más bien critican a Arabia Saudí porque es enemigo de quien les paga y les financia. Y porque en el fondo están de acuerdo con lo que dice la CUP. Ese complejo de culpa occidental lo analiza muy bien Andrew Anthony en su muy recomendable libro El Desencanto.

Tengo miedo porque creo que este tipo de atentados y la radicalización de los jóvenes europeos es muy difícil de combatir. La carta de la educadora de Ripoll revela el fracaso de la educación que han recibido esos chicos, y el posible control del entorno social sobre ellos (ni los trabajadores sociales, ni sus vecinos…¿de verdad nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando?). Sigo pensando que la comunidad musulmana no se implica lo suficiente en este terreno: en la manifestación que convocaron había 100 personas y en Cataluña hay 500.000 musulmanes. Al igual que ocurrió en el País Vasco con ETA, la legitimación social (o simplemente el mirar para otro lado) permite que el terrorismo florezca y se desarrolle.

Hace casi dos años en otro post de mi blog me hacía cuatro preguntas en relación con los terroristas islamistas. Tras los atentados de Cataluña, hay una de esas preguntas que me sigue bullendo por la cabeza: los motivos que llevan a las personas a convertirse en terroristas suicidas. Si la causa es la pobreza o la política exterior de Occidente, que me expliquen qué puede atraer a un joven nacido y criado aquí a convertirse en uno de ellos.

En el fondo son las mismas razones que hacen que un joven o un adolescente se una a una banda del tipo que queramos (banda criminal, grupo fascista o de izquierda radical, banda motera, las maras, etc). Ofrecen un relato simple de la realidad, donde siempre hay un culpable o un beneficio inmediato (o ambos); para jóvenes desorientados, deprimidos, con baja autoestima o con problemas supone un incentivo, sentirse parte de algo más grande.

Mientras los gobiernos occidentales se limitan a realizar campañas genéricas sobre el Estado Islámico, a menudo centradas en un mensaje negativo (y por tanto menos poderoso y atractivo), ISIS hace lo contrario. Capta miembros de forma individual y cercana. a través de personas conocidas y quizá estimadas por los objetivos, que se dedican a buscar a miembros vulnerables en su entorno o a jóvenes que buscan aventuras, fama, gloria, quizá el protagonismo del que carecen sus grises existencias.

La periodista Anna Teixidor ha escrito un libro (Combatientes en el nombre de Allah) sobre jóvenes que se marcharon de Cataluña a Siria, resultado de las conversaciones diarias que mantuvo con yihadistas. El libro realmente es impresionante, es tremendo comprobar el lavado de cerebro sectario que han recibido jóvenes que en teoría están perfectamente integrados, incluso personas con buenos sueldos y con mujer e hijos.

Es muy complicado luchar contra el adoctrinamiento a través de las redes sociales, y una vez que los jóvenes se han radicalizado, de qué forma desactivar esa radicalización. Hasta ahora no conozco las respuestas a esas preguntas, ni he escuchado a nadie plantearlas. Sólo he visto ositos de peluche y flores.

Con este panorama y en la sociedad adolescente en que vivimos, ¿cómo no voy a tener miedo? Lo insensato sería no tenerlo. Pero me niego a que por miedo a estos criminales deje de hacer las cosas que hago habitualmente y dejar de disfrutar de la vida.

LOS SUEÑOS DE ROBERTO

6 julio, 2017 1 comentario

Llevo tiempo pensando escribir esto. En el fondo te lo debo, es una simple muestra de tributo y agradecimiento.

Creo que empezamos a hablar por Facebook en 2013. No recuerdo exactamente cómo fue, pero yo estaba planificando mi viaje en moto a Croacia e Italia, y tú acababas de volver de allí. Contacté contigo para pedirte consejos, ya que era mi primera vez, y me ayudaste mucho a que luego todo saliera genial. Nos prometimos seguir compartiendo nuestras experiencias y nuestros sueños.

Desde entonces, tú has vuelto a rodar por lugares de banderas distintas, y ahora mismo estás embarcado camino de la Capadocia, en otra misión para extender tus fronteras. Incluso has “gastado” ya una moto, la Cuca Morena: 25 países (España, Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Polonia, Italia, Croacia, Austria, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Grecia, Liechtenstein, Suiza, Suecia, Finlandia-con cabo Norte incluido-, Noruega, Rusia, Letonia, Lituania, Estonia, República Checa, Dinamarca y Luxemburgo) y mas de 65000 kilómetros. Ahora viajas sobre Fujur, el dragón blanco, al que le queda mucho, pero mucho, camino por recorrer, camino de Capadocia, un viaje espectacular.

viaje Roberto 2017

Yo, por desgraciadas circunstancias, no he podido repetir la misma aventura. Han pasado muchas cosas en estos cuatro años, sobre todo malas, y uno a veces tiene que renunciar a sus planes por un bien mayor.

Quiero escribirte estás líneas porque, aunque alguna vez te lo he comentado, tus viajes estos años me han servido para poder seguir manteniendo la ilusión y vivir mis sueños a través de tus aventuras. Yo, como muchos otros de tus amigos, he viajado a tu lado y he compartido contigo, en la distancia, todas esas emociones, paisajes, atardeceres, que ibas viviendo sobre tu moto. Porque aunque no te lo creas sobre ella íbamos muchos, viviendo una vida que queríamos vivir en ese momento y por circunstancias no podíamos vivir en primera persona. Sigues siendo nuestro enviado especial al mundo de los viajes en moto por el mundo, hasta que podamos sentarnos de nuevo en el asiento del conductor.

Algún día, más pronto que tarde, podremos compartir camino, y tu luz también será la mía, y viviremos juntos en persona lo que ahora yo vivo como la vida de otro. Pero al mismo tiempo, ahora tu viaje es también parte de mi vida, porque me ilusiona, me divierte, me sostiene y me ayuda, cuando hay fuerzas oscuras ahí fuera que tratan de tirar de mi hacia abajo.

Tengo mi Harley en el taller con el motor reventado y esperando uno nuevo. Hasta entonces, hablo mucho de mis viajes y digo: lo volveré a hacer. Llevo acumuladas tres motos y 200.000 kilómetros. Habrá más y mejores. Aunque mi Road King de 2006 es como mi naranja entera, es para siempre. He encargado el mismo motor porque no quiero cambiar de moto. Me gusta esta.

Y hoy, cuando te vayas a dormir, cansado de todo el día, piensa que no estás solo, que llevas tras de ti a mucha gente.

Fujur

Te deseo lo mismo con lo que nos felicitaste el año nuevo: mucho color… caminos claros y despejados… alegría, sueños que cumplas, y otros tantos por cumplir… y mucha ilusión, que no falte.

Y sólo espero que llegue el día que compartamos carretera y podamos discutir sobre marcas de cerveza de muchos países. En eso soy un experto.

Un abrazo y que tengas un buen viaje lleno de curvas.

PRESENTACIÓN DE DIARIO DE UN ESCRITOR NAIF, DE VICENTE TORRES

7 junio, 2017 3 comentarios

Este es mi discurso de presentación del libro de Vicente Torres Diario de un escritor naif en la librería La forja de las letras, que tuvo lugar el martes 6 de junio:

Queridos amigos, buenas tardes a todos

Estoy aquí en cumplimiento de un encargo, y ya que soy muy bien mandado (como mi esposa aquí presente puede atestiguar), me he aplicado bastante a la tarea y espero hacerlo bien, y que todos ustedes queden satisfechos, sobre todo el autor, al cual le agradezco enormemente la confianza (y quizá la temeridad) que ha demostrado al pedirme que presentara su libro.

Quisiera asimismo agradecer la asistencia al acto de todos ustedes, así como a los propietarios de la librería La Forja de las Letras (que por cierto es un nombre precioso para un santuario de libros) su colaboración y su disposición en la presentación de la obra. Me ha encantado la frase de Soledad Garnero, la propietaria, con la que resume su empeño en abrir esta librería en la que nos encontramos: “Ya tengo una edad para ir cumpliendo mis sueños”. A los que no lo hayan pensado, ya están tardando en empezar. A cumplir sus sueños, me refiero.

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Con la edad cada vez uno se convence más de que los amigos son el verdadero tesoro que se va acumulando con los años. Y a la vista de mis amigos aquí presentes, yo debo de ser asquerosamente rico. Muchas gracias a todos.

Es imposible no creer en los libros. Mi madre empezó a enseñarme a leer con cuatro años, y ha sido el regalo más preciado que me haya entregado nunca. He sido un lector voraz desde mi más tierna infancia. Estoy de acuerdo con las palabras de Soledad, cuando dice: “creo que debemos seguir creyendo en los libros porque un libro te habla, te transmite y es capaz de guardar recuerdos”. Pienso que todos los que estamos aquí somos, en mayor o menor medida, amantes de los libros. En este sentido, hago mía la frase de Thomas Jefferson, que vinieron en un lápiz de la biblioteca del Congreso de EEUU que me trajo mi amigo Rafa aquí presente: “I couldn’t live without books (no podría vivir sin libros)”.

Para empezar, decir que puedo presumir de tener la fortuna de cultivar la amistad de Vicente Torres, todo un señor y un caballero valenciano, que es de oficio escritor. Y como diría otro afamado articulista, hemos venido aquí a hablar de su libro, Diario de un escritor naif, subtitulado Experiencias, lecturas y meditaciones.

Creo que nos conocimos en persona en una feria del libro de Madrid hace dos años, nos presentó un amigo común (Antonio Ballesteros, no sé si está presente hoy), y al que por ello quedo profundamente agradecido.

Vicente acumula una larga trayectoria literaria y periodística. Corrígeme si estoy equivocado en algún dato. Es crítico literario en Las Provincias y en Periodista Digital, donde escribe en su blog sobre la actualidad. También coautor de 1978. El año en que España cambió de piel; y autor de Valencia, su Mercado Central y otras debilidades, El Parotet y otros asuntos, y la novela Yo estoy loco. Ha participado en el libro de relatos Tus colores son los míos, en el libro de arte Enrique Senís-Oliver y en el libro colectivo Palabras para Ashraf. Escribe asimismo en el blog Vientos de las dos orillas, y es columnista del diario digital Informa Valencia.

En primer lugar, y precisamente estando a unos pasos de la casa de Cervantes (calle León esquina con la propia calle Cervantes; quizá la única buena acción del rey Fernando VII fue intentar que no derribaran su casa), yo definiría a Vicente como un caballero quijotesco: como diría una de las personas a las que admira, Rosa Díez, todo un aventurero cuerdo, pese a que en el libro que hoy venimos a presentar afirme ser miembro de un grupo conocido como “los locos de Bétera”. Siguiendo la descripción que Toni Solano hizo de Vicente, hablando del escritor comprometido, decimos que “un escritor ilustrado no puede sustraerse a la implicación política en el sentido etimológico de esa palabra, como miembro de una ciudadanía comprometida con la democracia y con la defensa de las libertades y los principios fundamentales de la convivencia”.

Y de este modo, nuestro autor no puede evitar enarbolar la bandera de la lucha contra el terrorismo y su blanqueamiento, contra la demagogia y el populismo, contra el nacionalismo obligatorio; y a favor de la separación de poderes, la democracia de calidad y la convivencia. Vicente simboliza al ingenioso hidalgo en estado puro, defendiendo valores tradicionales que ahora parecen estar de capa caída: la honestidad, la libertad, la lealtad, la generosidad, la integridad y la decencia con mayúsculas. Y ese quijotismo lo destilan tanto sus escasos personajes “blancos”, como por ejemplo Veremundo, en su novela Yo estoy loco, como en sus artículos y ensayos. Y denuncia su reverso, el sanchismo (me refiero a Sancho Panza, no a otros personajes de mucha peor calidad), tan presente hoy en día, sobre todo en la política, encarnado en la doblez, la inmoralidad, el interés y la hipocresía.

Llegados a este punto, voy a lanzar al aire una pregunta interesante: ¿Es necesario el llamado intelectual comprometido hoy en día? Yo diría que ahora más que nunca; no sólo es necesario, sino me atrevo a decir que imprescindible. Citando a Andrés Trapiello, digo: “Yo cada vez que abro el periódico y me encuentro con un artículo de Savater, sé que me va a hacer pensar. O un artículo de Félix de Azúa, o de Félix Ovejero o Francesc de Carreras. Los intelectuales son muy necesarios, son los que avivan los debates, los que nos orientan muchas veces a los demás, los que nos advierten de las trampas. Tienen un papel muy importante en la política”.

Y en ese sentido es necesaria esa tarea quijotesca de Vicente con su pluma: así como Sócrates decía ser el tábano de Atenas, que ponía a sus ciudadanos al frente de sus contradicciones y les decía lo que nadie quería escuchar, molestándoles continuamente, así Vicente forma parte de ese grupo de tábanos necesarios para picar a esa yegua llamada España. Porque en este mundo demagógico, mentiroso y tramposo, donde parece que todo vale, necesitamos a personas que, como dice Trapiello, nos avisen de las trampas y constituyan nuestra hemeroteca justiciera, nuestro Pepito Grillo. Y ese menguado ejército, como decía el gran pensador marxista don Groucho Marx hablando de los cómicos de primera fila, “son un material mucho más escaso y valioso que todo el oro y las piedras preciosas del planeta”.

Es lógico que Vicente en Diario de un escritor naíf diga que “la cualidad humana más importante es el valor. Es imprescindible para tener criterio propio”.

Yo, cuando todavía era un adolescente impertinente y no sabía nada del mundo (y bien que me encargué luego de demostrarlo), tuve un profesor de latín que me enseñó una de esas cosas valiosas para el resto de mi vida. Hay dos palabras en castellano que tienen la misma raíz latina (el vocablo grex, gregis, que significa rebaño): gregario y egregio. Hay que tener valor, en efecto, para tener criterio propio, ser egregio y salirse de la manada, y no ser gregario y dejarse llevar por la corriente. Y tiene mucho más mérito ser valiente cuando estamos rodeados de altavoces que nos incitan a rendirnos y a ser gregarios. Donde lo habitual es aquello tan español de acudir raudo y veloz en socorro del vencedor. El propio autor trata esta cuestión en su anotación del día 17 de febrero, cuando se refiere al “hombre masa”, que considera al ser humano un medio y no un fin en sí mismo.

Pasemos ahora a hablar más específicamente del libro.

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Decir que de todas las obras de Vicente esta es la que más me ha gustado, y me lo he leído de un tirón. Tiene uno la sensación de estar sentado tomando un café con el autor y conversando tranquilamente sobre diversas cuestiones, siempre interesantes, y algunas experiencias personales. En Diario de un escritor naif nos encontramos con un libro en esa línea, con breves reseñas, una para cada día del año, con la estructura de un diario, por el que pasan personajes diversos, situaciones o cuestiones, a través de los ojos de Vicente, que siempre en primera persona nos los hace ver, como pequeños fotogramas de una película. Al final del calendario, tenemos la sensación de haber visto un film costumbrista con muy diversos personajes, que a veces unos nos llevan a otros, como si fueran cerezas, que tiramos de una y sacamos otras tantas unidas.

Por cierto, tengo una duda: apostaste según el Diario el 5 de octubre de 2015 con Ignacio Camacho una paella que debía pagar él si Rajoy formaba gobierno, y si no lo formaba, pagabas tú… ¿Al final cómo ha quedado la apuesta?

En el prólogo, el autor nos explica el porqué del título: naíf (ingenuo) se refiere no al término del diccionario de la RAE, sino que de forma metafórica califica así a aquellas personas que, aunque tratan de escribir, no han nacido con el don de la escritura, sino que tienen que hacerlo (y cito) “utilizando la fuerza de voluntad y dedicando muchos esfuerzos a no salirnos de los cauces que marca la gramática”. Esto nos abre un tema apasionante, que es el de la creación artística, del que me gustaría hablar brevemente, y acerca del cual hemos debatido Vicente y yo en varias ocasiones.

Stephan Zweig dice que es cierto que hay unos pocos genios, como Mozart o Schubert, en los que es como si “el genio de la inspiración dictara y el artista no fuera más que el escribiente, el instrumento. No necesita trabajar, luchar, esforzarse por su trabajo, sino que le basta copiar obedientemente lo que se le acerca como en un sueño divino (…). La obra de Beethoven muestra justo lo contrario. “En sus manuscritos desordenados, casi ilegibles, ya no encontramos ni un adarme de la facilidad divina que Mozart tenía para producir. Vemos que Beethoven no era un hombre que obedecía a su genio, sino que luchaba por él encarnizadamente”.

Hay dos modos. Y los dos son buenos. “Mozart juega con su arte como el viento con las hojas. Beethoven lucha con la música como Hércules con la hidra de las cien cabezas. Y la obra de uno y otro produce la misma perfección. La obra de ambos nos brinda la misma dicha inefable”.

Calificaré a Vicente en el grupo de Beethoven (si no le molesta que lo haga así). Así es, a la vista del resultado en este libro, que es ameno y divertido, como pretende su autor, pero que es mucho más que eso.

También podemos comparar Diario de un escritor naíf con una bolsa de té, que al sumergirnos en su lectura como en una jarra de agua hirviendo, de algún modo extraemos el jugo de Vicente y podemos tomar un trago de su personalidad, de sus fobias y filias: por ejemplo, los tres libros que recomendó una vez (‘La invención del reino vegetal’, de Aina S. Erice; ‘El primer hombre’, de Albert Camus; y ‘El testamento francés’, de Andrei Makine); las personas a las que admira (Fernando Savater, Adolfo Suárez, Maite Pagaza, Consuelo Ordóñez, Rosa Díez); la invasión nacionalista catalana en la Comunidad Valenciana; los defectos que detesta de los demás (prepotencia, soberbia, crueldad, ignorancia, petulancia); su visión de la escena política actual; la descripción de algunos afortunados que gozamos de su amistad; y un puñado de recuerdos personales, dulces, como bombones envueltos en papel de celofán, y repartidos cada cierto tiempo a lo largo del libro.

Otra cosa que deducimos de su lectura es su amor por la lengua. La obra está trufada de expresiones que yo denomino “vicentinas”: cursilandia, despabilado, humo dormido, socio destructivo, sarmentoso, delectación, papanatismo. También habla en una de las páginas de un amigo colombiano que le regala palabras, como conticinio y galicinio. A mí Vicente, como comprobarán, sólo me ha regalado una hache, que luego le he devuelto. Pero eso lo contaré más tarde.

Cierto es como dice el propio autor hay citas ‘robadas’, de autores o personas que conoce. Pero incluso a través de esos pedacitos de otro conseguimos asimismo llegar a tener un cuadro más acabado de quién es Vicente Torres. Como dijo César Gavela refiriéndose a otro libro de Vicente (‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’), “(…) tienes una gran habilidad para mezclar temas muy diferentes, y que todos tengan una misteriosa unidad de fondo. Y eso es la mirada del autor, naturalmente”.

Un cocinero diría que esa es la salsa que da unidad y cohesión al plato, que hace que no nos encontremos ingredientes sueltos sin ningún sentido ni unidad entre ellos. Y decir que se trata de una salsa coherente, que defiende lo mismo en todos los párrafos, no como el marxismo-grouchismo que ahora hace furor de “estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”.

Quiero ahora citar un par de esos ‘robos’. Pertenece a un correo que le escribió el periodista y escritor Juan Bas a Vicente Torres y que dice así: “soy de la vieja guardia que considera que el agradecimiento y la educación son dos buenos esquíes para deslizarse entre la gente sin molestar”. El propio Vicente añade: “(…) los bastones con que acompaña los esquíes están compuestos con su sentido del humor”. Agradecimiento, educación y sentido del humor son precisamente tres frutos cada vez más escasos hoy en día, y que alegran mi espíritu cuando los hallo. Y de eso el autor va sobrado.

Otro que me ha divertido mucho es la anécdota de George Bernard Shaw, que contaba que había recibido una firma sin carta. El anónimo decía así: “imbécil”.

Por otra parte, me gustaría compartir con todos ustedes una idea un poco loca, que sería escribir unas apostillas a algunas de sus notas en el Diario, porque según leía algunas se me iban ocurriendo cosas para completar, contestar o sugerir. Quizá lo haga, con permiso del autor. Aprovecho que, casualmente, se encuentra justo aquí entre nosotros para amenazarle formalmente con ponerme a hacerlo.

Quisiera comentar ahora una anotación propia, al estilo de las del libro de Vicente, en mi propio diario de escritor naíf. Y aquí viene cuando cuento por qué y cómo Vicente me regaló una hache y yo le devolví otra. Corresponde a una anécdota real ocurrida el pasado 3 de mayo, al hilo de un comentario sobre una entrada de mi blog. Esta es la anotación, hecha al estilo del autor en su libro:

3 de mayo de 2017: suena el teléfono. Es Vicente. Sin apenas saludarme, me dice: “Hola José. Te sobra una hache en el artículo sobre Lluis Llach”. Pienso maquinalmente si he escrito la hache final de ‘Llach’. Creo que sí. No, no es ahí, es en otro párrafo, y pacientemente me lo señala por teléfono. Y en efecto, Vicente tiene razón. Es raro, será cosa del corrector. Manda huevos (con perdón), porque en otra ocasión me llamó para decirme que me faltaba una hache. “Si quieres parafrasear a Unamuno, me dijo, tienes que escribir ‘los hunos y los hotros’. Con hache”. Gracias, amigo. Y pienso sin decírselo: pues ya estamos en paz. Ya te he devuelto la hache que me faltaba la otra vez.

Para finalizar, voy a destriparles el final del libro…sí, no me miren así, el autor me invita a presentar su libro y yo les leo el final…bueno, en realidad el libro es un ensayo y por lo tanto no revelo quién es el asesino. Me gustaría leerles la última anotación del Diario, correspondiente al día 31 de diciembre:

“Es difícil hacer balance de lo que ha sido un año tan confuso y pródigo en sucesos que en modo alguno puede decirse que sean buenos que mejor es olvidar el intento y hacer que el libro termine como empezó: con un sueño. Pero esta vez el sueño es en estado de vigilia y consiste en que al menos en España caiga una lluvia de sentido común o de sensatez, que haga que el egoísmo rampante que tanto abunda en estos tiempos desaparezca, aunque sea transitoriamente, y no vuelva hasta que los problemas más graves estén resueltos. Me viene a la mente la idea de aquellos holandeses que acudían como si sólo fueran uno a reparar los diques rotos por una tormenta. Todos trabajando en equipo, al margen de ideologías, odios o manías”.

Querido amigo, en este país donde las plantas que más abundan son la envidia, el odio, el egoísmo y el sinsentido, abonadas por la ideología y los prejuicios, este es un sueño eterno del que no hemos despertado en siglos. Pero tú y yo, y muchos otros más, algunos aquí presentes, hemos sido Quijotes en busca de él, y hemos peleado, mucho, hasta que los molinos de vientos nos tiraron del caballo.

Sigamos, no obstante, soñando. Y persigamos asimismo nuestros sueños. A veces, sólo a veces, corremos más que ellos y los alcanzamos. Os lo aseguro.

Espero que disfruten el libro. Muchas gracias de nuevo.

CHRIS CORNELL: THE LAST REMAINING LIGHT

21 mayo, 2017 1 comentario

Son las nueve de la mañana, no importa el día, porque últimamente son todos iguales. De repente, leo que Chris Cornell ha muerto. NO me lo puedo creer. Recibo whatsapp de amigos comentando la noticia. Muerto. Suicidio. Ahorcado en su habitación del hotel.

Pensábamos que él lo había logrado. Kurt Cobain, Laney Staley, Andrew Wood, no lo consigueron. Parecía estar en forma y había superado su adición a las drogas de hace años.

Horas antes de la tragedia, Cornell y su banda, Soundgarden, daban un concierto en el Detroit’s Fox Theater. “Sinceramente, había algo extraño en él esa noche”, contaba en la CNN Joey Mugan, uno de los asistentes al show. “Dejé de pensar en ello, porque el directo estaba siendo genial”. Mugan, que se llevó a casa la hoja con el setlist de canciones, se dió cuenta de que había diferencias con lo que habían tocado. No estaba, por ejemplo, In my time of Dying, de Led Zeppelin. El tema con el que Soundgarden (“All I want for you to do is take my body home”) se despidió de su público en Detroit.

La primera vez que le vi fue en la película Singles, de Cameron Crowe (1992), en VHS. Soundgarden hacían una pequeña actuación tocando Birth Ritual, ésta era:

Tuve una sensación extraña. Me pareció que no me gustaba, sonaba disonante, pero al mismo tiempo no paraba de querer volverla a escuchar. Me pasé un buen rato rebobinando la cinta y volviendo a oír la canción. Tenía algo salvaje que me enganchaba, y me recordaba mucho (pero mucho) a Black Sabbath.

Cuando empecé a tocar grunge con el grupo Blind, Javi me pasó un disco de una banda llamada Temple of the Dog. Eran básicamente los músicos de Soundgarden y Pearl Jam haciendo un homenaje a Andrew Wood, que murió de sobredosis. Hay una canción que cantaban Cornell y un tipo llamado Eddie Vedder (Hunger Strike) que me hizo pensar por primera vez que Chris Cornell tenía muy buena voz y un registro amplio:

Fui descubriendo una voz potente, de barítono, pero llena de notas agudas (“intento pensar en el dolor como un grito”), pegada al pecho y a la garganta, y que le daba una intensidad y un tinte áspero (un poco borde) a su manera de cantar. Con un rango total de Do#2 a La5, Chris Cornell tenía un poco más de tres octavas y media de extensión vocal, junto con una versatilidad notable, pudiendo ir de los susurros a los gritos extremos.

A partir de ahí me bebí los discos de Soundgarden de dos en dos. Más adelante, éstos se disolvieron, y cuando se rumoreaba que Cornell iba a formar una banda con el guitarra, el batería y el bajo de Rage Against the Machine fue muy emocionante. La potencia descomunal de Rage con una voz de verdad, con un cantante que supiera cantar. Su voz maravillosa junto a Tom Morello, uno de los pocos guitarristas que ha hecho algo nuevo realmente respecto del instrumento. Audioslave fue una maravilla de proyecto, con sólo tres discos, pero verdaderas obras maestras cada uno de ellos. Hicimos varias versiones con los grupos que tocaba entonces, tanto Blind como Black Ice, pero I am the highway fue la primera canción que me atreví a hacer sólo en el escenario cantando y tocando la guitarra:

Audioslave también se disolvió, y más tarde Soundgarden volvieron a juntarse. Pero aparte de los grupos, Cornell hizo cinco discos en solitario, y fue especialmente destacable la gira The Songbook tour, de 2010. Shows íntimos donde hacía versiones, temas de sus anteriores grupos, y que permitía apreciar los matices de su voz y su sonido más guitarrístico, a veces casi rozando el folk. Dejo aquí un ejemplo de la versión de una versión (Rusty Cage, de Soundgarden, fue versionada por Johnny Cash, y aquí toca esa “segunda versión” Chris Cornell):

Estas canciones quedaron recogidas en el álbum Songbook, donde destaco una canción por encima de las otras, que es The Keeper.

Mi enfoque fue cambiando con los años, y fui evolucionando hacia ese esquema tipo “cantautor”, debido a la influencia que tuvieron en mi esos discos y actuaciones de Cornell.

Éste empezó tocando el piano con siete años. Tras el divorcio de sus padres siendo adolescente, tuvo una grave depresión, dejó el piano y se pasó a la batería y a la guitarra (de hecho, en los inicios de Soundgarden tocaba la batería). Fue el frontman del grunge por excelencia, un Robert Plant o un Iggy Pop de los 90. Su voz fue un rayo de luz emergiendo de las oscuridades del grunge, y esa luz ahora se ha apagado.

Su dolor se convirtió en algo tangible, una obra artística que quedará para siempre. En cada canción, en cada interpretación de alguna de ellas, Chris Cornell volverá a brillar en el firmamento de la música. Me guardo un montón de recuerdos personales que siempre estarán asociados a su voz, a sus canciones, algunos de ellos sobre un escenario.

Siempre estará en nuestros corazones. Como la última luz que queda. The last remaining light.

ELECCIONES FRANCESAS: COSAS QUE PASAN EN FRANCIA (Y NO EN ESPAÑA)

10 mayo, 2017 4 comentarios

Estas elecciones francesas a la presidencia de la República nos ha dejado varias cuestiones para considerar, y todas muy interesantes. Hay que aclarar que Francia y España tienen sistemas muy diferentes: uno es presidencialista y el otro parlamentario. Además, son muy distintos en muchas cosas: como señala con acierto Carlos Martínez Gorriarán en un magnífico análisis sobre el populismo, “Francia es un país donde todavía se venera al intelectual y el mundo de la lectura, de los libros y la opinión escrita; quizás sea uno de los últimos del mundo. Sus medios de comunicación públicos ofrecen buenos debates sin caer en los vicios del tertulianismo español, y la prensa es claramente pluralista. Su sistema educativo laico y republicano es modélico en algunos aspectos”.

La primera cuestión que quiero destacar es que el sistema a doble vuelta ha puesto de relieve las contradicciones entre populismos rivales, al pasar sólo uno de ellos a la siguiente fase. Mélenchon debería ser el extremo opuesto a Le Pen (extrema izquierda contra extrema derecha), pero en realidad los extremos se tocan, y mucho. Tanto es así, que un millón de votantes de Mélenchon en la primera vuelta han votado a Le Pen en la segunda. Es lógico si leemos los programas puros y duros: ambos tienen muchas semejanzas, tanto en el ámbito no económico (los dos promueven un control político de los medios de comunicación, volver a introducir el servicio militar obligatorio, la salida de la OTAN o el imperialismo cultural francófilo), como sobre todo en el económico: más gasto público (en un país que tiene el sector público más grande de la Eurozona, el 56% del PIB), más impuestos, proteccionismo, crédito barato, deuda pública, y planificación económica. En Francia ha pasado algo que en España no pasa, y es que la gente se lee los programas electorales y actúa en consecuencia. Juan Ramón Rallo explica los programas económicos (y las consecuencias “maravillosas” de su posible aplicación) de Mélenchon aquí y el de Le Pen aquí, para quien quiera ampliar información. La política migratoria es de las pocas diferencias entre ambos. Sí que es cierto que ha habido récord de voto en blanco (4,2 millones, un 8% de los emitidos) y nulo (mucho Mélenchon, más de 900.000, un 3,17%). Los franceses también son más imaginativos que los españoles votando nulo, según mi experiencia de ocho años como apoderado en diversas elecciones.

En segundo lugar, la corrupción sí penaliza en Francia, no como en España (donde el único partido que luchó contra la corrupción ha desaparecido del mapa político, y el único partido imputado por corrupción como tal es el más votado). Françoise Fillon apabulló a sus rivales en las primarias del centro derecha: a un Sarkozy agobiado por los jueces y a un Alain Juppé demasiado moderado para los votantes y simpatizantes de los Republicanos. Hace cinco meses, todos pensábamos que Valls sería el candidato del partido socialista, y Fillon el de la derecha, y que probablemente éste último ganaría la segunda vuelta, a la que llegaría contra Le Pen. Pues nada de todo esto ha sucedido. En febrero saltó el escándalo de la esposa de Fillon, finalmente imputado por los delitos de malversación de fondos públicos y apropiación indebida, en relación con los supuestos empleos ficticios de su mujer, como su asistente parlamentaria. Se creía que estaba en España cuando dijo: “solo el sufragio universal, y no un procedimiento lanzado ad hoc en mi contra, puede decidir quién es el presidente de la República”. Pero desgraciadamente para él estaba en Francia, y los electores le castigaron (aún así quedó el tercero, obteniendo casi un 20%).

El caso de Valls es completamente diferente, éste ha sido víctima de las primarias. Me acuerdo de esa frase de Rodríguez Ibarra que dice “o el PSOE acaba con ellas o las primarias acaban con el PSOE”. A mi me pasa como a Fernández Vara, que yo era firme partidario, pero cuantos más ejemplos veo, menos me convence su utilidad. En las primarias para elegir candidato en el partido socialista francés,  Benoît Hamon se impuso claramente a Manuel Valls y asumió la condición de candidato a la presidencia de la República. El partido socialista, que en diez años ha perdido al 60% de sus militantes, se ha dividido en dos de forma irreversible: Benoît Hamon, cuyas propuestas de campaña (subsidio universal implantado gradualmente, adaptación a una economía sin crecimiento, ruptura con los límites presupuestarios de Maastricht, renovación constitucional para crear una Sexta República) son compartidas con Mélenchon, se pegó el gran castañazo, acabando en quinto lugar (6-7% de los votos). No ha entendido que entre la copia y el original, la gente prefiere el original. O como dijo Redondo Terreros, si jugamos a Podemos, gana Podemos. Que Sánchez vaya tomando nota.

Y el ganador como consecuencia de los dos párrafos anteriores ha sido Macron. Después de haber dimitido en agosto de 2016 como ministro de economía del gobierno socialista de Hollande, en octubre presentó su candidatura a la presidencia de la República, creando un partido político nuevo, sin que nadie diera un duro por él en ese momento. Los errores de sus rivales socialistas y conservadores, más el rechazo a la ultraizquierda y la ultraderecha de la mayoría de los franceses, le han ido haciendo crecer en las encuestas, hasta situarse como favorito. Macron se ha definido como de izquierdas (“Yo soy de izquierdas, es mi historia”), aunque reconoce que los grandes problemas del país requieren un consenso transversal. Valls ha pasado de “el asunto no me interesa” cuando Macron presentó su candidatura a “quiero inscribirme en el movimiento La República en Marcha. Seré el candidato de la mayoría presidencial”, y decir que el partido socialista está muerto.

Por otro lado, no puedo evitar dedicar unas líneas a la comparación entre Albert Rivera y Macron, que he escuchado últimamente. Una rata y un caballo se parecen, ambos son mamíferos y tienen cuatro patas, pero en fin…Macron ha sido ministro del partido socialista, ha tenido el valor de dejar el partido y fundar otro, presentándose en muy pocos meses a las elecciones presidenciales y ganando. Desde luego nada parecido a Rivera, que primero fue socialdemócrata, luego se presentó a las elecciones europeas de la mano de un partido de extrema derecha (Libertas); luego se declaró liberal-conservador y se identificó con Mark Rutte; más tarde se definieron como liberal-progresistas; y ahora son Macron. Aparte de que Macron hasta ahora no ha hecho sinvergonzonerías como estas, ni ha situado topos en un partido de la competencia para fagocitarlo con malas artes al estilo Podemos con IU, ni ha fomentado el transfuguismo, absorbiendo trescientos concejales de partidos locales y regionales sin dejar previamente el acta, incumpliendo el pacto anti transfuguismo que no han firmado. Yo por lo menos pienso que en política no vale todo. Y del cupo vasco ni hablamos. No sabe y no contesta. 

Para finalizar, comentar que Macron tiene un arduo trabajo por delante. Le Pen ha ganado en las zonas de Francia con salarios más bajos, desindustrialización y mayor índice de pobreza. El paro, que ronda el 10% (nada que ver con España), un raquítico crecimiento económico (del 0,3%), el antieuropeísmo creciente (entre Le Pen y Mélenchon sumaron un 40% de voto en la primera vuelta), son algunos de los principales y difíciles problemas que tendrá que afrontar a partir de ahora; y la eliminación de 120.000 empleos públicos y la prometida reducción del déficit público son medidas que veremos si es capaz de llevar a cabo.

Y recordemos que en junio tendremos una “tercera vuelta” que son las elecciones legislativas. Le Pen no está muerta ni mucho menos: la antiguas cuencas mineras del norte de Francia y en los valles de la siderurgia del Este han votado Frente Nacional. Los viejos bastiones del partido comunista, primero, y de los socialistas, más tarde, votan a Marine Le Pen hoy. En 2002 el Frente Nacional se llevó cerca del 20% y, 15 años después, se acerca al 40%. Queda mucho partido por jugar.

LLUIS LLACH, FUNCIONARIOS Y DERECHOS CIVILES

28 abril, 2017 5 comentarios

Siempre me ha llamado la atención lo burdo de las patéticas comparaciones de los independentistas catalanes con Ghandi o Luther King, como si el resto del mundo fuéramos gilipollas y no nos enteráramos de nada.

Al hilo de las últimas manifestaciones de Lluis Llach afirmando que aquellos funcionarios que no cumplan con las llamadas “leyes de desconexión” (mejor llamarlas leyes de secesión) serán castigados y sufrirán, me he acordado de un estupendo documental de la ESPN que estuve viendo el otro día llamado Ghosts of Ole Miss, que trata sobre la escolarización del primer hombre negro en una universidad de blancos. Pero también trata de lo que pasa en un Estado democrático cuando alguien intenta incumplir sistemáticamente la Ley y las sentencias de los más altos tribunales.

Mis palabras no van dirigidas tanto a los independentistas para que reflexionen, sino más bien al Gobierno de la nación (por su inacción), que provoca que haya ciudadanos que toleren la discriminación, y se dejen llevar por la corriente nacionalista para evitarse problemas, tal y como explica muy bien en 27 minutos este documental de Sociedad Civil Catalana, titulado ‘Disidentes’.

Puestos a comparar, pues voy a hacerlo. Pero de verdad.

Caso nº 1: año 1962, EEUU. En 1954 la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó en el caso Brown contra el Consejo de Educación de Topeka que la segregación en las escuelas públicas era inconstitucional. James Meredith, de raza negra, tras nueve años de servicio en el ejército, trata de matricularse en la Universidad de Mississippi (Ole Miss), una universidad de blancos, haciendo cumplir la sentencia anteriormente mencionada.

Su entrada fue previamente prohibida por el Gobernador segregacionista Ross Barnett, aunque previamente se había comprometido a hacer respetar la sentencia. Unos 3.000 estudiantes blancos locales y agitadores llegados de todo el estado desencadenaron disturbios en el campus de Oxford. Llegó a morir un periodista y hubo 75 personas heridas. El Fiscal General del Estado, Robert Kennedy, ordenó el envío de 500 US Marshalls para restablecer el orden.

La Mississippi Highway Patrol (Policía Estatal de Carreteras de Misisipi) fue retirada antes de la toma del control por parte de los Marshalls de los Estados Unidos, lo que dio lugar a enfrentamientos después respecto de quién tuvo la culpa. Fueron reforzados por orden del presidente John F. Kennedy con policía militar del 503 Batallón de la Policía Militar, y finalmente con miles de soldados, incluyendo a la Patrulla de Fronteras y la federalizada Guardia Nacional de Misisipi.

El presidente y el fiscal general Robert Kennedy trataron de evitar el uso de fuerzas federales para tratar de evitar que pareciera una mini guerra civil. Pero finalmente no tuvo otro remedio que utilizarlas.

Fin de la historia: el 1 de octubre de 1962, Meredith se convirtió en el primer estudiante afroamericano en ser inscrito en la Universidad de Mississippi, y asistió a su primera clase, en la Historia Americana. Meredith se graduó de la universidad el 18 de agosto de 1963 con una licenciatura en ciencias políticas. En ese momento, todavía había cientos de soldados que lo vigilaban las 24 horas del día. En 2008, Kimberley Dandridge fue la primera mujer de color presidenta del Comité de Estudiantes en Ole Miss.

Caso nº 2: año 2015, España. Ana Moreno, residente en Balaguer (Lleida), acude a los tribunales para reclamar al menos un 25% de clases para sus hijos en castellano. Aparte de un derecho reconocido en la Constitución, hay varias sentencias del Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo y varios Autos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que le dan la razón. Pero la Generalitat sigue vulnerando la ley “federal”.

El director del colegio dio una rueda de prensa en la que informaba que había recibido una sentencia en el que se le imponía hacer horas de castellano en la escuela, más de las proyectadas por el centro. Con esta llamada del director del centro, se inició una campaña de acoso y derribo contra Moreno a través de redes sociales, con mensajes directos a su móvil, y con la cobertura de los medios de comunicación sobre los movimientos del colegio y del Ampa (que incluso fabricó camisetas en su contra). Se dio cuenta del rechazo que generó su reclamación cuando vio a medio millar de personas concentradas delante del colegio de sus hijos para reclamar que no se acatase la sentencia. Entre los concentrados había representantes de los principales partidos de Cataluña (CIU, ERC, PSC, CUP) y personal del centro.

A partir de este momento, un periodista publicó en internet el nombre del negocio que tenía esta señora (una cafetería que hacía celebraciones de cumpleaños para niños), para que se la boicoteara, lo que provocó cancelaciones, acoso, intimidaciones, y al final tuvo que cerrar.

Sus hijos, por su parte, llegaron a sufrir mobbing psicológico, ya que se pidió al resto de niños marginarles en el recreo, no hacerles caso, e incluso se llegó a temer por su integridad física. “Es muy duro oír como un niño de cinco años dice que ya no puede ser amigo de tu hija por ser quien es”, dice.

Lo explica mejor que yo en este video, en el acto de denuncia que hizo en el Parlamento Europeo:

Fin de la historia: el acoso institucional y político que han sufrido la ha obligado a vender su negocio y a trasladar a sus hijos a un colegio situado a 30 kilómetros de la ciudad en la que residen. “Yo me he quedado sin negocio y mis hijos tienen que hacer una hora de trayecto por la mañana o por la tarde para ir al colegio”, asegura esta madre, que ya no pueden hacer actividades extraescolares por llegar muy tarde del colegio.

Termino con las palabras que John Fitzgerald Kennedy pronunció con ocasión del caso nº 1 y que podemos escuchar en el video anterior (a partir del segundo 55):

“Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos”.