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EL PUEBLO, LA CALLE Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

24 enero, 2015 Deja un comentario

Llevo varios días reflexionando sobre la mofa que algunos (muchos) han hecho acerca de la concentración de protesta que convocó UPyD por el hecho de que un auto judicial declarara probado que el PP se ha financiado con dinero negro. Y de las afirmaciones que he leído me quedo con una porque me parece de lo más significativa: “Muchos otros grupos, del ámbito político y de los movimientos sociales han estado en la calle desde hace años plantando cara a este gobierno en diferentes ámbitos y UPyD ni estuvo ni quiso estar”.

Conste que a partir de aquí las opiniones que voy a dar son mías y de nadie más, y que no hablo en nombre de nadie, salvo en el mío propio.

En primer lugar, voy a analizar qué significa estar “en la calle”. En mi opinión, estar en la calle implica atender las necesidades y los problemas de los ciudadanos. Escuchar su voz, sus necesidades y sus quejas. Establecer vías para que las personas que trabajan y son especialistas en cada sector te expliquen, te cuenten, y te transmitan las soluciones que ellos creen que deberíamos proponer a los problemas. Y eso se consigue contactando con las asociaciones de cada sector, los sindicatos y todo tipo de grupos sociales a todos los niveles, reuniéndote con ellos. Y con toda esa información que se reúne tratar de proponer soluciones creíbles a los problemas reales de la sociedad: el paro, la corrupción, el deterioro de los servicios públicos, etc. Eso lo llevamos haciendo en UPyD desde nuestra fundación, y todas las semanas nos reunimos por toda España con asociaciones y grupos representativos para conseguir elaborar propuestas que traten de resolver los problemas reales de las personas. Contamos con grupos de trabajo a nivel nacional, autonómico y local, especializados por sectores, que realizan esta labor con la sociedad.

Pero también escuchar a los ciudadanos uno por uno. Para ello tenemos cauces como el UPyDía, en el que los cargos públicos de UPyD atienden a todo ciudadano que quiera hablar con ellos sin cita previa un día de la semana. O la iniciativa “pregunta al Gobierno”, en la cual cualquier ciudadano puede hacer una pregunta al Gobierno. La iniciativa de Elena Alfaro, una ciudadana corriente, fue llevada al Congreso y aprobada.

Por supuesto que manifestarse es muy loable y es un derecho que últimamente se trata de conculcar desde el Gobierno. Pero la política verdadera y efectiva en mi opinión consiste en identificar los problemas reales de los ciudadanos y proponer soluciones factibles. Otra cosa diferente puede abarcar un rango de cosas distintas de la política real, desde el desahogo hasta la propaganda, pasando por la presión a través de la protesta.

Vamos ahora con los “movimiento sociales”. Son políticos, ya que tratan de influir en decisiones de los gobiernos o los partidos políticos, aunque no se presentan a las elecciones ni se les puede votar. Además, pueden ser de muy diverso signo: a favor del aborto o en contra, por ejemplo.

Lo que habitualmente son es golosina apetecible de los partidos políticos, como en el caso del 15m: el propio movimiento denunció la estrategia de Izquierda Unida de fagocitación de movimientos sociales, buscando evidentemente réditos electorales. Un informe del propio Partido Comunista de Andalucía revela que tienen como estrategia colonizar y controlar esos movimientos sociales, agrupados en la plataforma Ganemos.

PSOE e IU tradicionalmente han colonizado o creado ex novo asociaciones en todos los ámbitos (cultural, social, feminista, etc), así como los partidos nacionalistas en su ámbito geográfico, e incluso el PP en su ámbito. Ejemplos hay en abundancia. Fundaciones y ONGs en el ámbito del feminismo, los servicios sociales y la cooperación al desarrollo, como Solidaridad Internacional, MPDL, Fundación Mujeres, incluso Cruz Roja Española, son ejemplos del primer tipo. Al Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (Famsi) se le exigió la devolución de 264.538,57 euros relacionados con tres proyectos no justificados.

Ejemplos del segundo tipo (CiU, ERC) lo tenemos en Òmnium Cultural (que llegó a recibir 600.000 euros para su nueva sede por Carod Rovira); el Cercle Català de Negocis, la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), el Centre Internacional Escarré per a les Minories Ètniques i les Nacions (Ciemen), la Fundació Catalunya Estat, la Plataforma per la Llengua, la Asociación Catalana de Profesionales (ACP), la Plataforma pro Seleccions Esportives Catalanes, y otras más que han recibido millones de euros durante los últimos años. Por parte del PNV y los proetarras tenemos el mismo escenario: de hecho ETA tenía como estrategia por escrito colonizar todo tipo de asociaciones (culturales, deportivas, etc). Incluso el PP ha maniobrado para eliminar a Mayte Pagaza como presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo por María del Mar Blanco, tal y como explica magistralmente Santiago González.

Esta noticia lo explica todo: un informe del Tribunal de Cuentas rechaza los acuerdos de colaboración firmados entre la Fundación Caja Madrid y Fundeste (IU), Fundescam (PP) y la Fundación para el Estudio de los Problemas de las Ciudades (PSOE) por ser demasiado genéricos y su ánimo de “liberalidad”. ¿Y quiénes estaban sentados en el Consejo de Administración de la caja entonces? Exacto, lo han adivinado: PP, PSOE e IU.

En el fondo es la misma estrategia que siguen de colonizar y politizar el CGPJ, el TC, el TS y todos los demás organismos reguladores o que les tienen que controlar. Por un lado, intentan hacer que los movimientos sociales giren hacia donde a ellos les interesa, eliminando aquellas personas que son molestas o que no les siguen el juego; y por otro lado, hacen electoralismo con ellos, y se presentan luego como los que les han apoyado en sus reivindicaciones. Todo ello regado con abundante maná en forma de subvenciones: quien maneja el Boletín Oficial correspondiente tiene la llave del grifo del dinero.

UPyD ha sido el único partido hasta ahora que no ha entrado en este juego, no queriendo estar en consejos de administración de Cajas de Ahorros o televisiones autonómicas; y actuando como simple receptor de información de las asociaciones sectoriales y de los ciudadanos individuales, en tanto expertos en cada sector, como simples ciudadanos, en tanto tales. Y sin ninguna pretensión de colonizar nada, pero tampoco de servir de altavoz de reivindicaciones corporativistas.

Es curioso analizar la relación de Podemos con los denominados movimientos sociales. En su módulo de relación con los movimientos sociales, dicen algo muy revelador (el subrayado es mío): “Son los movimientos sociales –entre los que PODEMOS se encuentra- los que consiguen virar la opinión pública y transformar la realidad. Con su ayuda, será más sencillo resistir a la presión de los medios de comunicación que opten por una ‘estrategia del miedo’ y que presentan el programa de las mayorías sociales como ‘irrealizable’ o ‘populista’. Para ello es fundamental la existencia de movimientos sociales autónomos con agenda propia e independiente. Ellos impulsarán el desmoronamiento de las élites del 78. Es decir, no es PODEMOS quien ha de guiar a los movimientos sociales sino que son ellos los que nos ayudan a reconocer el camino a seguir. En ocasiones habrá discrepancias y eso también será necesario para que los participantes más activos en PODEMOS no pierdan la perspectiva. Pero, a pesar de las divergencias, en momentos puntuales debemos de ser capaces de golpear juntos para golpear más fuerte entre activistas de PODEMOS y de movimientos sociales”.

Es decir, por un lado dicen que “La ola abierta de indignación social desde el 15M ha impulsado numerosas iniciativas sociales y ciudadanas para recuperar la soberanía política y económica. Hemos ocupado las plazas, paralizado desahucios, participado en las Mareas Verde, Blanca o Granate, apoyado acusaciones populares en casos de corrupción, o impulsado cooperativas, centros sociales o asambleas de trabajadores”. Y sin embargo no se consideran herederos del 15m. “Estuvimos en el 15-M y aprendimos mucho en las asambleas. El 15-M abrió la puerta para romper el secuestro de la política por parte de la casta. Sin este movimiento, Podemos no hubiese sido posible. Fue una ventana de oportunidad para los ciudadanos, pero nosotros no somos herederos del 15-M”, asegura Iñigo Errejón, director de campaña del partido.

Aquí sí que tenemos una versión amable de la posición de PP-PSOE-IU, que es la colonización amistosa. Es decir, vuestra luz nos guía, pero nosotros tendremos la última palabra. Este documento (y su posición en general) es un vivo sin vivir en mi continuo, con párrafos como éste: “Hemos de respetar la autonomía de los movimientos sociales, evitando la identificación del movimiento con ningún partido político”. Comparar con el mencionado arriba “Son los movimientos sociales –entre los que PODEMOS se encuentra-“…Sin comentarios.

Para terminar, quiero decir que la acción política se lleva a cabo en las instituciones. Manifestarse es un derecho en democracia, pero es algo complementario y secundario en mi opinión. De hecho, en muchas de esas manifestaciones no se han escuchado soluciones, sólo denuncia de los problemas. La política para mí consiste en detectar los problemas reales de los ciudadanos y después buscar y encontrar las soluciones adecuadas. Una vez encontradas, llevar propuestas a las instituciones y tratar de sacarlas adelante. Tan sencillo como eso. Eso es hacer política. El BOE no es sólo el grifo que sirve para regar con dinero a los amigos. Sobre todo es la vía para aprobar leyes que resuelvan los problemas de la gente.

Visto lo visto, soy un iluso sin solución.

LA LIBERTAD COMO ARMA (II): LAS REACCIONES

11 enero, 2015 2 comentarios

Voy a centrarme ahora en dos aspectos francamente preocupantes y desconcertantes tras el asesinato islamista contra los dibujantes de la revista francesa Charlie Hebdo: las reacciones de algunas personas en Occidente, y el hecho de que muchos de los asesinos hayan nacido en Europa y se hayan educado aquí.

Primero las reacciones: observo con preocupación que algunas personas piensan que los asesinatos han sido algo terrible, pero…Igual que en los atentados de Nueva York, Madrid y Londres hay un “pero”. Esta cuestión, al igual que el segundo punto del esta entrada, están desarrolladas mucho mejor y de forma más completa en el libro de Andrew Anthony “The Fall-Out” (“El Desencanto. El despertar de un izquierdista de toda la vida”).

En él critica la corrección política de nuestros días, que permite tratar con doble rasero a las comunidades inmigrantes (el mismo que años atrás se empleó con el comunismo) y  tolerar  toda una serie de actitudes (la homofobia, la violencia contra la mujer, la exaltación del terrorismo) que sí se condenarían en nuestras comunidades. Todo esto ocultado para no ser tachado de racista, xenófobo o islamófobo. Anthony lo clava en este párrafo:

“The anti-Westernism no longer takes the rigid form of procommunism but instead the more protean shape of cultural relativism. The job now is to overlook the abuse of women and homosexuals, to legitimise superstition, deride secularism, pour scorn on Enlightenment values, and recast religious terrorism as a simple function of Western brutality. British story over the centuries has been emancipation: religious, political and, increasingly in the last century, social and sexual. As a result of this protracted and sometimes bloody struggle, British culture, however it is divided and defined, is both reflected in and a reflection of certain rights, liberties, responsibilities, protections and opportunities. It’s not perfect, and progression and adaptation should be integral to any living culture, but I had to acknowledge that I thought these principles and the attitudes they fostered preferable to the petty corruption, sexism, homophobia, tribalism and patriarchal authoritarianism that were characteristic of many traditional cultures in the Third World.”

El “pero” basado en el complejo de culpa de Occidente: culpable del colonialismo, la esclavitud y de todos los males que afligen al Tercer Mundo, por no hablar de la Guerra de Irak y otras muchas. Así que los atentados no son más que una respuesta a nuestra agresión. Ya lo ha dicho ese gran intelectual apellidado Toledo, que “Occidente asesina diariamente y sin ruido”.

Y por supuesto se omiten ciertos detalles en esta historia, como es el hecho de que los árabes han sido los más grandes traficantes de esclavos cuantitativamente hablando; que la esclavitud se abolió en Arabia Saudí en 1975; que Etiopía nunca fue colonizada y se encuentra en el mismo lamentable estado que sus vecinos; que en Irán se ahorca a los homosexuales y se lapida a las mujeres (por cierto que llegó a ser un país prácticamente equivalente a los Occidentales en los años 70 en cuanto a desarrollo económico y educación); y otra serie de historias truculentas a que ya hice referencia en la primera parte de este artículo.

Les recomiendo a los que piensan así que lean el libro “Por qué fracasan los países”, de Daron Acemoglu y James Robinson. Ahí descubrirán con mucho detalle que la Historia de buenos y malos que les han contado es falsa, y que los países, como las personas adultas, tienen que asumir tarde o temprano la responsabilidad sobre sus propios actos (y los de sus gobiernos). Y que les vaya sonando el concepto de instituciones políticas y económicas extractivas e inclusivas. Quizá les asusten las respuestas si hacen las preguntas adecuadas.

Analizando la reacción, es altamente significativo el editorial del diario El País del día posterior a los asesinatos de los dibujantes. En cursiva pongo los párrafos del editorial, del que extracto algunos párrafos:

Este crimen refuerza la certidumbre de que es necesario luchar contra la ignorancia, el oscurantismo y el fanatismo religioso, en este caso el que practica el islamismo radical, probable responsable del último crimen.

Aquí vemos cómo el culpable es el fanatismo religioso, aunque “en este caso” es islámico. A ver cuántos atentados por hacer una caricatura de Buda o de Jesucristo ha habido últimamente…Y por supuesto, probable responsable…

Los inductores de la matanza de París tratan de desestabilizar a Europa, agudizando el conflicto que se vive en este continente a propósito de las comunidades islamistas.

El “conflicto” viene en un solo sentido: tratar de imponer sus valores y costumbres en una sociedad que no es la suya y tiene otros, incluso contra las leyes vigentes. Y en el que cedemos por encima de las leyes “para que no se ofendan”, como llevar el rostro oculto. Pero es que aun encima damos más: el Real Madrid elimina la cruz de su escudo para no ofender a nadie;  retiran un árbol de Navidad en Bruselas; y en Lérida se plantea prohibir los perros en los autobuses para no ofender a los musulmanes. Por cierto, ya se ve la cantidad de gente detenida por practicar el Islam o por hacer el Ramadán, como sí ocurre en Arabia Saudita con los católicos, por ejemplo.

Hay que apoyar a los dirigentes de Francia para que sean capaces de mantener la “unidad nacional” proclamada ayer y manejar con cuidado las emociones creadas por la tragedia, de forma que no desate reacciones incontrolables.

Alucinante. Ya se vieron las matanzas de musulmanes en Nueva York, Madrid o Londres después de sufrir los atentados más grandes de su Historia.

El resumen en mi opinión es: está usted aquí, haga lo que quiera mientras respete las leyes. Punto. Y si le ofende que en las piscinas las mujeres vayan en bikini, o que si la autoridad se lo requiere tenga que mostrar su rostro, pues vuélvase a su querida patria, si tan feliz es allí…ah no que se ha venido aquí porque aquí se vive mejor.

El remero El Richal lo dijo muy bien el otro día en el blog de Santi González: “Hay algo que no me entra en la cabeza: Vienen a la civilización huyendo de su sociedad medieval, cuando llegan se traen a toda la familia para que vivan en un mundo mejor…, y luego quieren que esto se convierta en la sociedad de la que huyeron”.

En segundo lugar, el asunto de los terroristas nacidos y criados en Occidente. Es bastante sensato preguntarse qué puede impulsar a una persona nacida y criada aquí, perfectamente integrada, convertirse en un terrorista partidario de volver a la Edad Media.

Las causas no están claras, o por lo menos no son las primeras que nos vienen a la cabeza. Como escribe Moisés Naím en El País, “Si las causas del terrorismo fuesen la pobreza y la desigualdad, el mundo estaría lleno de terroristas brasileños. Y si la democracia fuese un antídoto eficaz, India, que es la mayor democracia del mundo, debería sufrir menos atentados que dictaduras como China o Libia. Pero no es así. Las democracias son más vulnerables a los ataques terroristas que los regímenes autoritarios. Y si la causa fuese el conflicto entre israelíes y palestinos, ¿por qué los terroristas suicidas en Afganistán destruyen escuelas de niñas, o algunos suníes en Irak se transforman en bombas humanas que estallan en un mercado lleno de chiíes?”.

Según un artículo de The Economist, los Occidentales que han ido a integrarse en ISIS son de clase media y menores de 40 años. La pobreza o la falta de integración no son razones que expliquen este hecho. Andrew Anthony trabajó infiltrado en una empresa de taxis en la que el dueño pakistaní defendía a Occidente, mientras que sus trabajadores, jóvenes de 20 años sin necesidades, lo criticaban asiduamente. “Explicaciones más plausibles son el deseo de escapar del tedio de su casa y encontrar una identidad. “Algunas personas se sienten atraídos por ahí porque no hay mucho que hacer en sus propias vidas”, dice Raffaello Pantucci, analista del Royal United Services Institute, un think-tank de Londres. (…) Para los hombres jóvenes que trabajan en empleos sin futuro en las ciudades grises, la hermandad, la gloria y las armas parecen algo emocionante. Muchos de los combatientes de Bélgica vienen de la más aburrida de las ciudades, donde los radicales se han concentrado sus esfuerzos para conseguir reclutas”.

La facilidad de difusión de las ideas de los terroristas islámicos en internet y las redes sociales ha facilitado el reclutamiento de jóvenes, sin necesidad de contacto físico, por ejemplo, como el que se da en las mezquitas. Tal y como ocurre con las bandas, ISIS y otros grupos radicales se han convertido en un polo atractivo para jóvenes con necesidad de encontrar una identidad y sentirse parte de algo más grande. Y sin que los Estados hayan contrarrestado esta propaganda en la red de ninguna forma mediante una campaña en positivo.

Hay que combinar esto último con el desprestigio de la cultura occidental en la propia sociedad, y la búsqueda de una alternativa al capitalismo. La fascinación de la izquierda por el Islam viene de lejos, habiendo bastantes casos de personajes de izquierda convertidos al Islam, como Roger Garaudy y Teodoro Darnott.

La simpatía por todo lo que sea anti-norteamericano o anti-católico, junto con la visión de Occidente culpable de todos los males del Tercer Mundo facilita cerrar los ojos ante violaciones de mandamientos tradicionales de la izquierda clásica (estar en contra de las religiones, de la pena de muerte, de la sociedad patriarcal, del castigo físico o la mutilación desde el Estado; protección de los derechos de las mujeres y los homosexuales). Pesa más la primera parte, lo que les hace cerrar los ojos ante la segunda y mirar para otro lado.

La Alianza de Civilizaciones es el resumen de todo este conglomerado, unido al relativismo moral, que hace afirmar que todas las ideas son respetables. Lo que significa que no respetas las tuyas propias: la libertad, los derechos humanos y la ley.

Actitudes como este artículo de David Brooks (“Yo no soy Charlie Hebdo”), y esos “peros” de los que hablamos al principio lo único que hacen es justificar lo injustificable. Las justificaciones del tipo “algo habrá hecho” nos suenan familiares de otro tipo de terrorismo que hemos tenido por estos lares.

A mí no me gusta la revista El Jueves, pero lucharía con todas mis fuerzas para que pudieran escribir o dibujar lo que quisieran. Y si algo no me gusta, para eso están los tribunales. Nada justifica lo que ha ocurrido.

LA LIBERTAD COMO ARMA (I)

8 enero, 2015 1 comentario

Ha ocurrido otra vez. Terroristas islámicos matan a 12 personas usando como pretexto las caricaturas de una revista francesa.

Quisiera hacer varias reflexiones: la primera es llamar a las cosas por su nombre. Estoy cansado de escuchar “es que las religiones no son sanas” o “no hay religión buena”, “las religiones han asesinado a lo largo de la Historia”. Pues mire usted: desde mi agnosticismo militante afirmo que los únicos que desde hace mucho tiempo matan en nombre de Dios son musulmanes. Punto. Los que mataron ayer fueron terroristas islámicos. Ni budistas, ni católicos, ni judíos. Y si los números sirven de algo, los campeones en cuanto a muertos hasta hoy son dos ideologías que no tienen a ningún Dios entre sus filas, como el nazismo y el comunismo.

Está claro que no todos los musulmanes son terroristas y que muchos musulmanes están muriendo luchando contra ISIS.

Tanto Al Qaeda como ISIS pretenden lisa y llanamente nuestro exterminio. Acabar con la libertad para imponer su régimen de terror. Como dice muy bien mi amigo Juan De Ávila, eso de que todas las ideas son respetables no es cierto. Cito textualmente de su muro de Facebook:

“Un tópico muy dañino dice que todas las ideas son respetables. Lo cierto es que no. La idea de que se puede pegar un tiro en la nuca o degollar a quien dice o representa algo que no nos gusta es repugnante. Paradójicamente, quienes creen que sus ideas son sagradas y que se puede asesinar a quien las ofende creen también que quienes no son respetables son las personas. De hecho, las consideran prescindibles. Pues bien, las libertades de expresión y prensa se fundan sobre la premisa democrática de que son las personas, cada una de ellas, las que merecen protección, derechos y respeto a su integridad física y moral. En cambio, las ideas, por elevadas que las consideremos, pueden -e incluso deben- ser sometidas a discusión. A las palabras se le contesta con palabras, a las viñetas, con viñetas. Por supuesto, la democracia contempla límites (sólo la teocracia y el totalitarismo viven entre absolutos) como la apología del terrorismo o el genocidio. No porque nos ofendan, sino por las terribles consecuencias que la banalización del terror puede tener sobre la democracia y la vida de las gentes”.

Y aquí tropezamos con una dificultad que yo veo insalvable: el Islam no es democrático. En Occidente hace siglos que separamos Iglesia y Estado, mientras que en la inmensa mayoría de los países musulmanes rige la Sharia con menor o mayor intensidad. Esta noticia de un joven mauritano condenado a ser fusilado por apostasía es del 2 de enero de 2015. Han leído bien. Niñas lapidadas en Irán o ahorcadas con 9 años. O las prohibiciones vigentes en la ley de Arabia Saudita de reunirse hombres y mujeres que no sean familia en el espacio público, prohibir los cines, o vetar cualquier culto religioso diferente del Islam. Y estos ejemplos no son de terroristas radicales, son Estados internacionalmente reconocidos.

En resumen, la Ilustración no ha pasado por allí. Yo creo sinceramente que hay concepciones del mundo mejores y peores, y la nuestra es la menos mala de todas. O dicho de otra forma, la libertad que hemos conseguido, el bienestar y el respeto a los Derechos Humanos del tan denostado Occidente por algunos (que sin embargo siguen pontificando contra él cómodamente instalados en este lado de la valla) es algo que yo voy a defender contra aquellos que la quieren destruir. Para la segunda parte del artículo me dejo las reacciones en Occidente al atentado.

Los principales ideólogos del radicalismo islámico ya han dicho por activa y por pasiva que van a aprovechar las debilidades de nuestra democracia y nuestro sistema de libertades para destruirla. Occidente es débil e inmoral y vamos a destruirlo aprovechando sus contradicciones (¿a que a alguno le suena este discurso de otra cosa?). Quieren utilizar nuestra libertad, la misma de la que ellos disfrutan viviendo aquí, como un arma contra nosotros.

Frente a esto creo que tenemos que sacudirnos los complejos políticamente correctos y decir las cosas claritas. ¿Qué usted viene a vivir aquí? Perfecto, mientras cumpla la ley del país y los Derechos Humanos. Y si se siente ofendido por algo, se va a los tribunales de justicia, que para eso están. Por supuesto, que todos los ejemplos anteriores no pueden tener cabida en nuestro país. Y control sobre todas las formas de reclutamiento de terroristas. Facilidades, ni una.

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