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LA HISTORIA DE MARCUS DUPREE

31 mayo, 2013 6 comentarios

Hay historias que te muestran cómo es la vida, dulce y amarga, con cosas que puedes controlar y otras que no, con otras personas que, sin querer hacerlo, te condicionan; cómo tu entorno te influye para tomar decisiones, para bien y para mal. Donde el talento es un don, pero no es la respuesta, y sí a veces plantea muchas preguntas. Y el deporte muchas veces le añade esas gotas de épica que en nuestros días representa lo que antiguamente podían ser las batallas, las justas entre caballeros, los duelos o las luchas de gladiadores.

Marcus Dupree nació en Philadelphia, Missisippi, tres semanas antes de un suceso que la haría conocida en todo Estados Unidos. Esta ciudad es tristemente famosa por el asesinato de tres jóvenes activistas de los derechos civiles en 1964, que inspiró la película Arde Mississippi, de Alan Parker. Hasta 1970 no hubo blancos y negros juntos en el mismo colegio, y hasta el año 2009 no fue elegido un alcalde negro, y ganó por 46 votos. Su extraordinaria historia está contada en un documental absolutamente maravilloso, The best that never was, de la serie de ESPN 30 for 30.

Marcus fue posiblemente el mejor running back de fútbol americano de instituto de la Historia, y posiblemente uno de los mejores en la Universidad. Uno de los más grandes atletas puros de la Historia del deporte, una combinación única de potencia, fuerza y velocidad. Con 14 años, con 1,90 m de estatura y 100 kg de peso, corría las 40 yardas en 4,4 segundos. Rompió el record de anotaciones en la historia del fútbol de instituto que tenía Herschel Walker con 87. Eran tan bueno que su entrenador tuvo que responder 100 llamadas diarias de reclutadores universitarios durante el último mes de reclutamiento. Hubo entrenadores viviendo semanas en su pueblo para intentar reclutarle. Fue tan agobiante que incluso se escribió un libro titulado El cortejo de Marcus Dupree, en el que también se cuenta cómo el ambiente racista que podemos ver en la película mencionada va cambiando por la influencia de los triunfos de Marcus en el campo. En su último partido de instituto, jugado en una reserva india, un público de 400 personas compuesto a partes casi iguales de blancos, negros e indios jalearon su último touchdown, incluidos Sid Salter y Cecil Price Sr, implicados en el asesinato de los tres chicos de los derechos civiles. El hijo de este último se hizo amigo íntimo de Marcus y era su compañero de equipo. Philadelphia, Mississippi volvió a los periódicos y a los medios por razones muy diferentes.

Pero en la Universidad de Oklahoma no acaba de triunfar. Tras una primera temporada extraordinaria, lesiones y problemas con su entrenador Barry Switzer le hacen abandonar a comienzos de su segundo año. El mismo Switzer ha reconocido años después que no supo manejar bien esa situación. Decide cambiarse de universidad, pero las normas le obligan a pasar dos años sin jugar. Ante esa perspectiva, con un hermano minusválido, decide fichar por la USFL, la única liga profesional que puede acogerle, para ganar dinero que necesita. En su segunda temporada se lesiona de gravedad en una rodilla y su carrera parece haber terminado. Tiene solamente 21 años y ya es un jubilado prematuro. Todo el dinero que ha ganado como profesional se lo ha estafado la persona en la que depositó su confianza para llevar sus cuentas. Y ahí está, arruinado y lesionado de por vida.

Pero Marcus no se rinde. Cinco años después, decide volver a ponerse en forma para volver a intentarlo. Pierde 45 kilos en tres meses y vuelve a correr las 40 yardas en 4,3 segundos, mejorando su marca anterior. Consigue una oportunidad en la NFL con Los Angeles Rams, y juega dos temporadas. Siendo el mejor corredor de la plantilla en la pretemporada, es despedido por el nuevo entrenador, por no ser lo bastante versátil. Al final del todo, sus rodillas no pudieron más.

Al final tiene que buscar un trabajo, y consigue trabajar de camionero gracias a su amigo Cecil Jr, el hijo del racista implicado en los asesinatos de 1964. Su antiguo compañero de equipo y su amigo, también en los momentos malos.

Hoy Marcus Dupree trabaja como supervisor de BP en tareas de limpieza de petróleo en el golfo de Mississippi. Su nieto juega al fútbol americano. Y hoy, mirando atrás, alguien podrá contarle que su abuelo fue el más grande jugador de la Historia del fútbol de instituto, y sobre todo, que nunca, nunca se rindió, y que lo siguió intentando con todas sus fuerzas, hasta que el mundo entero pudo con él. Incluido él mismo.

¿POR QUÉ TANTO ODIO?

13 mayo, 2013 5 comentarios

Una cosa que me llama mucho la atención en los debates políticos que mantengo a menudo en las redes sociales es el odio furibundo que hay en muchos individuos que se denominan de izquierda contra UPyD, y muy en concreto contra su portavoz Rosa Díez. Ya no es estar en contra o discrepar, es una especie de odio obsesivo. Iñigo Ybarra hizo una recopilación de vamos a llamarlo calificativos referidos a UPyD por parte de izquierdas y derechas varias: fachas, oportunistas, chaqueteros, monárquicos, derechones, demagogos, socialistas, antipatriotas, nacionalistas (españoles), republicanos, proabertzales, populistas, aprovechados, radicales, anti-nacionalistas, reformistas, algaradores, traidores, antirreformistas, resentidos socialistas, algo “mariquitas”, ingenuos, novatos, homófobos, jacobinos, masones, pro-taurinos, lerrouxistas, anti-liberales, hipócritas, girondinos, tránsfugas, anticlericales, antitaurinos, antisistema, proclericales, chupópteros ideológicos, borregos, heterodoxos, enteraos, desenteraos y querelladores.

Creo que podemos hacer varios grupos entre aquellos que nos odian.

El primero y creo mayor en su grado de odio es la llamada izquierda oficial, sea PSOE o IU. Después de darle muchas vueltas, el PSOE es el ganador. Y la palabra más adecuada es traición. Cuando alguien que podía estar viviendo tranquilamente como eurodiputada si se hubiera estado calladita, se va dando un portazo y cantando las verdades del barquero, sacando los colores a más de uno, y se embarca en la aventura de montar un partido político desde la nada, y aun encima…¡consigue un escaño en su primer intento! De hecho, en aquella legislatura alguien se granjeó el apelativo de “la innombrable”. En esa caricatura de partido de borregos (como el PP o IU por otra parte), que alguien sea capaz de decir lo que todos piensan y se atreva a montar otro partido para reformar el sistema desde dentro es muy muy peligroso. Que alguien vulnere el mandamiento “el que se mueve no sale en la foto” y salga viva del intento es algo que no debe repetirse. Por otra parte, tenemos a quienes ven a Rosa Díez como una hereje y como tal debe ser inmolada en la hoguera. Cada vez estoy más convencido de que la izquierda es una secta religiosa, de hecho tiene muchísimos elementos religiosos, lo cual será objeto de entrada en el blog más adelante.

La gente critica que fue consejera del Gobierno vasco y gobernó con los nacionalistas, o que lleva 35 años en la política. Lo importante es que después de ese tiempo ha reflexionado y comprobado que hay una desafección de las personas por la política, y el partido que ella representa quiere acabar de verdad con los privilegios de la casta política, que son todos los demás. Por eso son los únicos que no tienen diputados cuneros cobrando y que han interpuesto la querella contra Bankia. Cuyos vocales vecinos devuelven el dinero que excede de 400 € (mientras los demás votaron en contra y se los quedan, claro), o que han propuesto un tope de retribución para los alcaldes y concejales. Que tienen vacía una silla en las TV autonómicas (mientras los demás partidos políticos tienen consejeros cobrando buenos sueldos de comisarios políticos de nuestros impuestos) o en los consejos de administración de las cajas de ahorros. Que desde el primer día en el Ayuntamiento de Madrid se negaron a subirse a coches oficiales. Como diría BMW, una cosa es conducir y otra conducir. O hay políticos y políticos. Y una cosa es evolucionar y otra chaquetear. El primero puede razonar los cambios, el segundo solo puede enseñar su chaqueta.

Yo he vivido la escena surrealista de comentar propuestas de UPyD con amigos que se definen próximos al PSOE y decirme que están totalmente de acuerdo con lo que proponemos, pero que lo apoyarían si Rosa Díez no fuera la persona que lo defiende. Como lo defiende ella, no hay nada más de qué hablar. ¿Quién es el sectario?

Otra acusación que me encanta es la de que no nos mojamos, que no tenemos ideología, o que somos ambiguos. Ya contesté ampliamente a esto en otra entrada de este blog. Solamente apuntar que la causa es el cainismo que nos caracteriza, aquí mojarse equivale a ponerse en una trinchera o en la de enfrente. Analizar despacio y con argumentos un problema, en vez de lanzar eslóganes y consignas, es mojarse. Eso de no tener un enemigo crea inseguridad. Con lo fácil que es saber si es de izquierda o derecha, de los míos o de los otros, y ya está. Lo otro nos obliga a pensar y a razonar…qué fatiga, con lo sencillo que es llamar facha o rojelio y patada a seguir, como en el rugby…Por supuesto que hay imputados buenos y malos, según si son de los míos o de los otros. Manes hubiera sido feliz en España.

Los de IU merecen capítulo aparte. Como dijo el más grande pensador marxista, don Groucho Marx, me gusta el dinero como al que más, y el que más resulta que soy yo. Por no hablar de los 2 millones de euros que deben a Hacienda y a la Seguridad Social, o del ático de 90 metros cuadrados de Protección Pública que se adjudicó Fernández Toxo cuando ganaba 114.000 euros anuales. Pero eso sí, van de anticapitalistas y antibanqueros. Cuando se lo han estado llevando crudo en los consejos de administración de las cajas, y de renunciar a los coches oficiales o bajarse el sueldo y las prebendas nada de nada.

El otro grupo es el de aquellos que piensan lo mismo que nosotros pero no se atreven a defenderlo ni a decirlo. Y aquí meto tanto a gente del PP como a gente del PSOE tipo Bono, Guerra, que no se atreven a enfrentarse con el aparato, no vayan a perder sus prebendas. Y como está pasando ahora en el País Vasco hay que mirar para otro lado porque estamos en un “nuevo tiempo”, que requiere “altura de miras”, pues el que haya un solitario diputado que defiende lo que nadie más, y que pone colorados a muchos cada vez que abre la boca, pues genera odio. Y mucho. Porque pone en evidencia delante de los ciudadanos los chanchullos de aquellos que se les llena la boca de defender a las víctimas, pero que luego ya se sabe, tienen altura de miras. Entonces pasamos a ser “un obstáculo para la paz y la conviencia” (Aitzpiolea) o “la demogogia y la basura permanente” (Basagoiti). Y es que lo que pasó en Noruega da que pensar. Aparte de que denunciar las contradicciones entre lo que digo y lo que hago o los enormes sacrificios del PP en Madrid es para que odien al mensajero. O la denuncia de la diputada Loreto Ruiz de Alda de que el Gobierno regional madrileño ha pagado ocho millones de viajes fantasma a la empresa de las líneas de Metro Ligero ML2 y ML3.

Todo esto a veces y por desgracia ha pasado de la palabra a la acción: atacan la sede de UPyD de Cataluña, la de Guadalajara, de Vitoria, de Móstoles, de Getafe, difunden el teléfono de Rosa Díez en twitter y sufre amenazas e insultos. Los delitos de odio son aquellos ataques a personas en función de su pertenencia a determinados grupos. La manera en que los prejuicios son establecidos depende del contexto social y de los estereotipos que la misma sociedad ha ido creando. Tales prejuicios y en general la violencia que generan, tienen como causa “la necesidad de marcar diferencias entre colectividades hegemónicas y no-hegemónicas” por el miedo de los primeros de perder algunos privilegios, que es “lo que les une” a todos. La unificación y la repetición de los prejuicios creados por la sociedad son una forma de legitimar los actos violentos realizados por algunos grupos específicos. Creo que en estos casos estamos ante delitos de odio. ¿Quiénes son los fascistas?