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POLÍTICA PARA DUMMIES

28 noviembre, 2015 2 comentarios

El otro día mi amigo Dani me recordó una frase mía que él considera afortunada: política para dummies. Y me he comprometido a escribir una entrada para explicar bien qué quiero decir con eso. Me voy a dar prisa porque tengo una hora exacta para escribir esta entrada.

Hoy en día todo se ha trivializado. El fenómeno de las tertulias de Telecinco de prensa rosa se ha traspasado al deporte, y sobre todo, a la política. En vez del análisis objetivo, riguroso, sobre propuestas, dichos y hechos, hemos pasado a “tertulias” donde se trata de gritar más que el otro, soltar frases ingeniosas, eslóganes para los hooligans, o hablar media hora sin decir nada concreto. Además, el nivel ha bajado de una forma alarmante: antes gente que había triunfado en la vida privada se dedicaba unos años a la política para aportar su experiencia al servicio público. Años después la política se ha convertido en un medio de vida para gente que no sabe hacer la o con un canuto, sin oficio ni beneficio, que entraron en el partido correspondiente con 16 años y tienen una vida laboral en blanco fuera del partido.

Por otro lado, hoy todo es inmediato. No hay espacio para la reflexión. Un tweet, un post, una frase, una imagen, un slogan. Nadie sostiene la concentración sobre algo más de 15 segundos. Y no hablemos ya de molestarse en rebuscar y comprobar si lo que alguien afirma es cierto en realidad o no.

Hemos asistido desde 1982 a un régimen en el que los dos grandes partidos (PP y PSOE) se han turnado en el poder y han ido creando su red clientelar, con el apoyo de aquellos que no creen en el Estado (nacionalistas vascos y catalanes), que a su vez han creado su propio cortijo en su tierra, con la connivencia de los primeros. Y cuando la crisis hace removerse a Juan Español del sofá, nos han planteado una opción (Podemos) para sofocar todo lo que supuso el 15M. Cuando Podemos llega al primer lugar en intención de voto, saltan todas las alarmas y “hay que crear un Podemos de derechas”. Y cogemos un partido que hasta entonces no se había comido un colín en el ámbito nacional y lo aupamos (Ciudadanos). Y ahora tenemos la España del 98 pero a cuatro en vez de a dos, con dos muletas útiles que han venido a ser el califa en lugar del califa respectivo. A que todo cambie para que todo siga igual, como ya han demostrado de sobra.

Pero me estoy desviando de la cuestión. La consecuencia de lo anterior es que hay que hacer creer a la gente que tiene una alternativa, algo en lo que creer, tanto al que está en la ecuación Bancos-Troika-capitalismo-casta como el que de buena fe es partidario de reformar el actual sistema, pero que no está en lo anterior. La anécdota de Kant del “debate” del otro día entre Pablo Iglesias y Albert Rivera es eso, una anécdota, pero es muy reveladora como todos los pequeños detalles: primero, de la ignorancia de ambos, uno inventándose un título, y otro reconociendo que no había leído “uno concreto”. Segundo, la soberbia de ambos, al hablar en público sin saber y sin ningún pudor. La respuesta de Albert Rivera es de traca: “bueno, yo la verdad es que no he leído a Kant un título concreto y me da igual”. Como escribió Tsevan Rabtan en julio de 2007, gato blanco gato negro, qué más da si gana elecciones. En efecto, da igual, porque a la gente le da igual. De hecho, lo más sangrante son las risas del público cuando dice “me da igual”.

Doy algunos ejemplos, el que quiera más tiene de sobra en otras entradas del blog con las etiquetas Podemos y Ciudadanos.

La cultura sale por la puerta y el eslogan entra por la ventana. No tiene desperdicio este tweet de Begoña Villacís, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid. Yo por más que lo miro sigo sin entenderlo, será que lo ha diseñado el famoso gurú de campaña.

Respecto de lo que se nos viene encima, Antonio Cervero en su blog nos explica 100 razones para no votar a Ciudadanos. Entre lo más granado encontramos anular las comisiones de investigación o que vayan a declarar altos cargos en Andalucía, haberse pasado las primarias por el arco del triunfo cada vez que han querido, o votar en contra de recuperar las viviendas sociales en Madrid en manos de fondos buitre (por orden del señor Rivera). En Andalucía decidió que el poder legislativo dejaba de serlo. Aparte de violar el pacto antitransfuguismo al no hacer renunciar a los concejales de partidos localistas que pasaron a Ciudadanos y dejar su acta. Y las trampas y mentiras en las cuentas de las que se disculpan diciendo que como son un partido pequeño sólo tienen a dos personas en contabilidad. UPyD estaba en la misma situación, y fue el único partido al que el Tribunal de Cuentas no pudo sacar nada irregular.

Por parte del Podemos de izquierdas, me encantó la deconstrucción de las primarias que hizo Santiago González en su blog: “No es la gente la que ha subido a su cabeza de lista por Palencia desde su resultado en las primarias, (0,59% de los votos y puesto número 573 entre los candidatos polemistas). El primero por Guadalajara, Ariel Jerez, (el 3,74%, puesto 136) mientras la primera por Toledo. Gloria Elizo, quedó la 153, con el 2,64% de los votos. Ha sido usted el que se ha pasado por la entrepierna lo que la gente había votado en las primarias”. Esto de las primarias es algo que tienen en común ambos “emergentes” (que me encanta el calificativo, porque el régimen les necesitaba con emergencia).

En el Ayuntamiento de Madrid, Ahora Madrid no se ha bajado los sueldos, tal y como prometieron; pudo financiar los comedores escolares este verano gracias a los 243.741 euros donados por los vocales vecinos de UPyD la legislatura pasada; llevan subidos al coche oficial desde el segundo día (el primero había que hacerse la foto); han enchufado al padre de su portavoz en un cargo que no existía antes; y van diciendo que sus vocales vecinos no van a ganar nada, cuando en realidad van a donar a Podemos un 50% y a Ahora Madrid un 30% (que digo yo que dónde está la utilidad social). Y ojo con el proyecto Impulsa, que si nos leemos la letra pequeña va a ser la política de repartir el dinero del BOE entre los colegas del PP, el PSOE y los nacionalistas de toda la vida, pero disfrazada de buenrollismo. Se supone que son dotaciones económicas para los proyectos más votados por la gente, lo cual es absurdo, porque yo al menos carezco de los elementos de juicio necesarios para saber si un proyecto es mejor que otros y su efecto real en los colectivos a que se destina. En cooperación al desarrollo ese juicio lleva mucho tiempo y recursos hacerlo, además por profesionales competentes y expertos, y ahora pretenden que cualquiera pueda opinar con consecuencias decisivas y dinero por en medio. Ya os digo yo donde va a ir la pasta. Lo mismo ahora nos encontramos a las organizaciones de algunos ilustres personajes en Podemos.

Y el español de a pié se preguntará: ¿por qué todo esto no se escucha ni se ve? Noticias como esta no la vais a leer ni en El Español, ni en El Mundo, ni en El País. Visto lo visto, hay que ser críticos, indagar, buscar, y quitarse el embudo de la boca y dejar de tragarnos la papilla que nos dan.

La gente, con buena fe, sigue funcionando a base de emociones. Pero qué guapo es y qué bien habla. Qué buen presidente del Gobierno sería. Da igual confundir la realidad con el deseo. Política para nuestros días. Política para dummies.

CUATRO PREGUNTAS

18 noviembre, 2015 1 comentario

En enero de este año escribí dos artículos a raíz de los atentados de Charlie Hebdo en los que decía una serie de cosas de las que ahora me arrepiento. Llevo varios días dándole vueltas a lo que ha sucedido en París, que podemos calificar del equivalente francés a lo que supuso en España en 11-M o en EEUU el 11-S. Y creo que hasta ahora muchos hemos estado mezclando capas. Me explico.

Dos queridos amigos míos me hicieron pensar sobre lo que escribí: Alvise Pérez y Rafael Eguiguren. Ambos tienen un conocimiento sobre el terreno que de momento me hace respetar muchísimo sus opiniones, puesto que poseen una experiencia de la que yo carezco. Y ambos vinieron a coincidir en que ni sólo se mata en el nombre del Islam, ni existen religiones democráticas, y que la idea de que en la mayoría de países musulmanes rige la Sharia es completamente equivocada. Ahora que estoy estudiando el tema en profundidad en el máster que estoy haciendo, como siempre ocurre en la vida, la realidad es mucho más compleja de lo que parece. Cuando me equivoco, no tengo mayor reparo en reconocerlo, y entonces me equivoqué, llevado por la indignación fui injusto con muchas personas. Como dice Rafael Calduch, “sería una burda manipulación xenófoba culpar de ese terrorismo a los musulmanes que conviven en nuestros países o a los que huyendo del Estado Islámico o de los talibanes reclaman el refugio en Europa”.

Temas como la regulación de la inmigración o la integración cultural están relacionados, pero no son los más importantes. En línea con lo que comenta Javier Caraballo en este artículo, creo que hay algunas preguntas que son las primeras que debemos intentar responder.

La primera de ellas es de dónde saca el dinero el Estado Islámico para llevar a cabo sus acciones. En este momento controla una superficie equivalente a la de Italia, manejando unos 2.000 millones de dólares en efectivo. Pensemos que se trata de un Estado improductivo en teoría (no tiene sectores económicos, no posee industrias, ni turismo), y mantener un ejército como el que tiene cuesta mucho dinero a diario. Sin embargo, estudios de inteligencia afirman que se trata de un negocio que marcha viento en popa. Los pozos de petróleo del terreno que controlan le producen ingresos abundantes y regulares en el mercado negro, entre 50.000 y 60.000 barriles diarios, que son vendidos entre 25 y 60 $ el barril. ¿Quién se lo compra?

Además otras fuentes de ingresos son la venta de mujeres (a 1.000 $ cada una), el cobro de una especie de impuesto revolucionario a los comerciantes de los territorios ocupados por ellos; el tráfico de antigüedades; donaciones a través de ONGs, procedentes sobre todo de países árabes (como Arabia Saudí y Qatar). ¿Quién realiza esas donaciones? También tienen importantes fuentes de ingresos a través de los secuestros, el contrabando y el tráfico de drogas.

La acción de grupos como el Financian Action Task Force sería muy importante en la lucha contra el DAESH para asfixiarlos financieramente. Estoy convencido que al igual que cuando a ETA se le cerró el grifo, la falta de dinero desincentiva de forma sorprendente el radicalismo de todo tipo.

La segunda es los motivos que llevan a las personas a convertirse en terroristas suicidas. Si la causa es la pobreza o la política exterior de Occidente, que me expliquen qué puede atraer a un joven nacido y criado en Occidente a convertirse en uno de ellos. El caso más sorprendente es el de la yihadista rociera.

Si escarbamos un poco, no hay un patrón de clase. En un artículo de George Parker en New Yorker llegaba a esa conclusión, los hay de todas las clases, acomodados, pobres y de clase media. El caso de Jejoen Bontinck creo que es paradigmático. Criado en Bélgica de madre cristiana nigeriana, estudió en un colegio católico dirigido por jesuitas. Tras dejar el instituto por malos resultados académicos y romper con su novia, comenzó a salir con una chica marroquí y se convirtió al Islam. De mezquitas normales para flamenco-parlantes, pasó a ambientes más radicales, hasta que terminó en un pequeño grupúsculo llamado Sharia4Belgium. Terminó en Siria enrolado en un grupo paramilitar jihadista, y prisionero de los que eran sus amigos, que sospechaban que era un espía. Finalmente su padre fue en su busca y consiguió escapar y volver a Bélgica.

Digo que este caso es paradigmático porque pienso que en el fondo son las mismas razones que hacen que un joven o un adolescente se una a una banda del tipo que queramos (banda criminal, grupo fascista o de izquierda radical, banda motera, las maras, etc). Ofrecen un relato simple de la realidad, donde siempre hay un culpable o un beneficio inmediato (o ambos); para jóvenes desorientados, deprimidos, con baja autoestima o con problemas supone un incentivo, sentirse parte de algo más grande.

Mientras los gobiernos occidentales se limitan a realizar campañas genéricas sobre el Estado Islámico, a menudo centradas en un mensaje negativo (y por tanto menos poderoso y atractivo), ISIS hace lo contrario. Capta miembros de forma individual y cercana. a través de personas conocidas y quizá estimadas por los objetivos, que se dedican a buscar a miembros vulnerables en su entorno o a jóvenes que buscan aventuras, fama, gloria, quizá el protagonismo del que carecen sus grises existencias.

Los números son concluyentes: la consultora Soufan, especializada en investigación y seguridad en Medio Oriente, estimó que al menos 12.000 extranjeros integran las filas del Daesh, incluyendo unos 2.500 provenientes de los países de Occidente que han viajado a Siria e Irak en los últimos tres años. Según fuentes de los servicios antiterroristas, Rusia es el país de Europa del que proceden la mayoría de los combatientes extranjeros del DEASH (al menos 1.300). Le siguen Francia (1.200); Alemania (550); Reino Unido (500); Georgia (440); Bélgica (en torno a 210); Austria (164); Países Bajos (123); Albania (90); Suecia (90); Italia (53); Noruega (28); Suiza (27) y Portugal (6).

La tercera pregunta es por qué los musulmanes no toman una parte más activa contra el radicalismo islámico y los terroristas islamistas. Por qué no vemos manifestaciones multitudinarias en los países árabes. Por qué, en el partido de fútbol Turquía-Grecia de ayer, no se respetó el minuto de silencio por las víctimas del atentado de París.

En Francia, “los musulmanes condenan firmemente ese ‘estado’ que no tiene nada de islámico”, dijo Abderrahman Dahman, presidente del Consejo de los Demócratas Musulmanes de Francia. Dahman es uno de los impulsores de una llamada contra el Estado Islámico por responsables religiosos, mezquitas y asociaciones musulmanas. Sin embargo, Dahman reconoce que la comunidad musulmana más grande de Europa ha permanecido “en su mayoría silenciosa”. “¿Por qué? Por una razón muy simple: están hartos de la islamofobia, de la discriminación”, explica Dahman.

Podemos encontrar sin dificultad a nivel institucional (tanto de organizaciones como de Estados con mayoría de población musulmana) condenas por parte de los musulmanes en diferentes partes del mundo del terrorismo y del Estado Islámico, pero no se observan las grandes manifestaciones que han ocurrido por ejemplo contra Israel.

Creo firmemente que, al igual que ha ocurrido en el País Vasco con ETA, mientras una parte significativa de la población musulmana no condene de forma activa esos actos y los deslegitime socialmente, y abandone el silencio o el mirar para otro lado, el ISIS tendrá una legitimación por omisión que le va a permitir seguir actuando con impunidad, y hasta con la simpatía cómplice de una minoría de los musulmanes, y de aquellos equidistantes en Occidente, como los miembros de PSOE, IU y Podemos que guardaron un minuto de silencio por las víctimas del bombardeo de Francia al ISIS. La justificación de la alcaldesa de Córdoba es esta: “Si alguien duda que la violencia solo acarrea más violencia y que todas son condenables, es que el significado de Democracia no lo estudió”. Patético. Habría que haberla visto ante Hitler. Propongo enviar a esta señora en comisión de servicios a negociar con los máximos dirigentes del DAESH, que seguro que les convence y deponen las armas, porque todas las violencias son malas, malísimas…

Es de primero de Derecho Político que el Estado democrático tiene el monopolio de la violencia legítima, señora. Lea a Max Weber y conozca su definición canónica del Estado: “El Estado es aquella comunidad humana que dentro de un determinado territorio reivindica para sí con éxito el monopolio jurídico de la violencia física legítima”. El monopolio de la violencia no implica utilizarla al margen de las leyes. Y el Estado democrático y libre tiene derecho (es más, tiene la obligación) a utilizar esa fuerza contra otro Estado terrorista y antidemocrático, para defender a sus ciudadanos.

La izquierda española en general tiene un problema con el cóctel ideológico antiamericanismo-colonialismo-complejo de culpa occidental. Todavía seguimos sacando a pasear la guerra de Irak, cuando se nos olvida que antes del 11-S ya hubo numerosos atentados de terroristas islamistas, el primero en 1979 en La Meca, incluyendo el atentado de Lockerbie (1988), el avión francés sobre Nigeria (1989), y que Al Qaeda ya atentó contra el World Trade Center el 26 de febrero de 1993, causando 6 muertos y más de 1000 heridos, antes incluso de que George W. Bush fuera elegido gobernador de Texas. Con independencia de los errores de bulto en las intervenciones de EEUU en Oriente Medio, que las ha tenido y muchas, el terrorismo islamista no es la consecuencia, sino un factor que ya estaba allí. Eso sí, se ha manejado muchas veces de forma poco responsable, por decir algo suave.

La condena explícita, activa y necesaria por parte de la población musulmana también ayudaría a terminar con la islamofobia de la que se quejan los portavoces de los musulmanes en Occidente, puesto que demostraría que éstos participan activamente contra el terrorismo y el islamismo radical, y ayudaría a no identificar Islam con terrorismo.

Y con esto llegamos a la última pregunta: ¿es necesario intervenir (militarmente) allí? Mi respuesta es sí: hay que reconquistar ese territorio y devolverlo a los Estados a los que pertenecía. Y es muy importante, mucho, que países de mayoría musulmana lo hagan. Todo lo que no sea eso podrá dar la sensación de ser un juego de mesa de superpotencias, no una guerra contra el terrorismo islamista.

Esto, que es muy fácil de decir, plantea al llevarlo a la práctica nuevos interrogantes sobre variables geoestratégicas, que ahora sólo apunto y que desarrollaré en otros artículos: ¿será una oportunidad para la creación de un Estado kurdo? ¿Podrá encontrarse un equilibro entre las intenciones de Rusia y las de EEUU? ¿Puede volverse a la política de “estabilidad a cambio de satrapía/renuncia a los derechos humanos”, y devolver a Assad al poder, política que practica Occidente con países como China o Arabia Saudí a cambio de otros intereses (de Rusia ni hablo sobre respeto a los DDHH)? ¿Volverá a cambiar la posición de Turquía respecto a su política exterior? ¿Será posible equilibrar los intereses contrapuestos de Arabia Saudí e Irán?

En mi opinión está muy claro que estamos en una guerra no convencional contra la civilización, la libertad y el mundo tal y como lo conocemos. Por desgracia, la violencia (pese a la alcaldesa de Córdoba) es nuestro recurso para defendernos en situaciones como esta, junto con otras medidas tan importantes o más, como cerrar el grifo del dinero a los terroristas o tratar de minar su legitimidad. Y cuestiones como la inmigración, la pobreza, la marginación o la integración cultural, siendo importantes, no son en mi opinión las decisivas en la lucha contra quienes quieren acabar con nosotros y nuestra sociedad libre y abierta.

PD: se ha generado un rico debate en mi muro de Facebook sobre el tema, podéis leer los comentarios y participar si tenéis Facebook. Añado un punto que había olvidado y me ha recordado mi amigo Cedric: quién vende las armas al Estado islámico, ya que ellos no las fabrican. También ayudaría en el proceso. Por cierto, que también es importante que haya más gente valiente y musulmana como Nassim Nicholas Taleb, que se juega el bigote escribiendo cosas como esta. Una cosa es cocinar crucifijos o enseñar las tetas en una capilla, y otra es manifestarse públicamente así.

LA RUTA HACIA EL DOCTORADO (I): BLUEBERRY SOUP Y LA EXPERIENCIA ISLANDESA

9 noviembre, 2015 Deja un comentario

Tras muchos años indeciso, finalmente este año he decidido dar el primer paso para cumplir un sueño que tengo casi desde pequeño…y no es jugar en el Madrid ni en el Barsa, no. Es algún día poder hacer una tesis doctoral sobre el nacionalismo negro norteamericano. Y como la muralla china empezó cuando alguien puso un solo ladrillo, yo he tomado la decisión de empezar poniendo el mío matriculándome en el Máster Política y Democracia de la UNED, con la finalidad de poder acceder al doctorado cuando lo termine. Y se me ocurrió que dado que en el transcurso del estudio de mis asignaturas pueden surgir temas chulos sobre los que escribir, puedo irlos compartiendo con la gente que se asoma por aquí.

El mes pasado, como parte del master, tuvimos la posibilidad de ver el documental Blueberry Soup, dirigido por Eileen Jerret, que trata sobre la reforma de la Constitución islandesa posterior a la crisis de 2008. La película me gustó mucho desde el punto de vista cinematográfico: está muy bien hecha, la música y la fotografía son muy buenas; el ritmo es muy acertado. Pero que nadie vea este documental buscando respuestas a lo ocurrido, porque ese no es su objetivo. Podéis ver el trailer aquí, y reacciones en twitter en el hashtag #blueberrysoup. El documental se puede ver en Vimeo bajo demanda, y se está proyectando en muchas universidades por todo el mundo.

La directora considera que se trató de un “experimento exitoso”: “No creo que fuera una revolución, pero sí un método innovador sobre cómo involucrar más personas en la política gracias a las redes sociales. Esto vale tanto para la pequeña Islandia como para la comunidad global, y esto sí que puede considerarse revolucionario”.

El film se centra en los testimonios de algunos de los 25 representantes que participaron en la elaboración de la nueva constitución islandesa, en las visiones personales acerca de la crisis que sacudió Islandia en 2008; pero no habla de qué ocurrió realmente y por qué, y quiénes tuvieron la responsabilidad sobre los hechos, o qué cosas no habría que hacer para que eso no vuelva a ocurrir.

Hay dos cuestiones muy interesantes que se plantean con el documental: una, qué ocurrió para que los tres bancos principales de Islandia quebrasen; y dos, la cuestión de si en Islandia se ha hecho realidad una especie de democracia popular por encima de los partidos políticos.

Respecto de la primera cuestión, Juan Ramón Rallo lo explica bastante bien en este artículo desde un punto de vista estrictamente económico: los bancos islandeses se endeudaban a corto plazo en moneda extranjera para invertir a largo en deuda nacional, con casi el 70% de la deuda islandesa en moneda extranjera. Hubo una expansión del crédito dentro de Islandia dos veces el PIB, sobre todo hacia la construcción. Cuando por la crisis financiera internacional se cerró el crédito interbancario, fue la tormenta perfecta: Islandia tiene que vender grandes cantidades de activos a largo plazo, con el agravante además de tener que comprar moneda extranjera en grandes cantidades y a toda velocidad, con su moneda despeñándose por el precipicio en caída libre. Recomiendo el capítulo del libro de Michael Lewis Boomerang dedicado a la crisis de Islandia, citado en este artículo.

Es cierto lo que una de las personas entrevistadas dice en el documental de que todo lo ocurrido tiene que ver mucho con la codicia: en Islandia se compraban en dólares casas sobre plano para luego venderlas antes de escriturar y ganar tanto con la venta como con el cambio de divisa, y al final se quemaban todo terrenos de lujo porque era la única forma posible de intentar devolver el préstamo (aquí creo que no hemos llegado a eso). Pero creo que entre los testimonios hay mucha palabrería bien intencionada tipo “soy un ser humano, no un consumidor”; o “la democracia no significa tener líderes fuertes, sino un pueblo fuerte”. En mi opinión, el ser humano es codicioso por naturaleza, y debe haber mecanismos que impidan lo que ocurrió.

La segunda cuestión es si, como parecen afirmar algunos, en Islandia se encarceló a los banqueros y políticos, se dio el poder al pueblo para redactar una nueva constitución y se ha salido de la crisis sin recortes y sin austeridad. Y lo que late aquí es la posibilidad en una sociedad moderna de tener un modelo similar al de la Grecia clásica de democracia directa, o dicho de otro modo, si Islandia ha sido un laboratorio de prueba de una democracia sin partidos.

Carlos Martínez Gorriarán trata esta cuestión en un buen texto y nos da las respuestas: fueron condenados sólo dos banqueros y todos los políticos fueron absueltos. Islandia no se enfrentó con éxito a la dictadura del FMI, sino que la clave para la salida de la crisis fue el acuerdo de rescate en noviembre de 2008 por valor de 2.100 millones de dólares, deuda que ha cancelado el mes pasado, a cambio de una serie de medidas de recortes y austeridad, y una subida importante de impuestos para poder equilibrar el presupuesto. Si alguien quiere ampliar la información de estas medidas, este es un excelente artículo de Andrés Rodríguez, donde podemos ver que esa leyenda de que Islandia luchó con éxito contra la dictadura del FMI es un camelo. Como dice Eric Lluent, autor de dos libros sobre el tema, “El gobierno, entonces, decidió dejar “caer” a los bancos y rescatar al Banco Central, porque no tenía más opción. El rescate del Banco Central fue de 2.700 millones de dólares, unos 8.000 dólares por habitante de la isla, niños y jubilados incluidos. Vaya, que el rescate les salió, per capita, más caro que en España”.

Y ahora los hechos respecto de la constitución: 25 ciudadanos fueron elegidos para elaborar un borrador de nueva constitución (las personas que protagonizan el documental), tras las elecciones en las que fue elegido un Gobierno de socialistas y verdes. Como indica Giulia Desi en su trabajo El experimento constitucional islandés, sólo un 35% acudió a las urnas. Las causas que apunta la autora son dos: un sistema de voto complicado, y el boicot promovido por los conservadores del partido de la independencia. Esto último lo que provocó es que sólo concurrieran personas de izquierda y que finalmente fueran elegidos. Si observamos el documental, las opiniones y visiones de todos ellos son bastante homogéneas ideológicamente hablando. El texto se aprobó en referéndum en octubre de 2012, con una participación inferior al 50% y un apoyo del 66%. Podéis leer el borrador de constitución elaborado aquí.

El final de todo ello es que, como nos cuenta Óscar Arenas, en la última sesión antes de la convocatoria de nuevas elecciones, la presidenta del parlamento islandés impidió que se votara la nueva constitución.  Y en las elecciones celebradas el 27 de abril de 2013 los partidos que sustentaban el anterior Gobierno perdieron la mitad de sus votos, y ganaron los dos partidos que llevaron a Islandia a la crisis (el Partido por la Independencia y el Partido Progresista, que gobiernan en coalición). Y el Partido Pirata, que propugnaba la aprobación de dicha constitución, obtuvo sólo el 5% de los votos.

De todo lo visto extraigo algunas conclusiones útiles:

  • Hay una leyenda urbana bastante extendida sobre el modelo islandés como una especie de 15M llevado a la práctica que dista mucho de la realidad. El FMI rescató a Islandia, que ha salido de la crisis con un modelo que nos suena (altos impuestos y austeridad). Pero no importa, que la realidad no te estropee una buena historia.
  • Tendemos a identificar a Islandia con el resto de países nórdicos; sin embargo, su comportamiento en general como sociedad parece tener más que ver con los países del sur de Europa que con los del norte.
  • Creo que un modelo asambleario no es factible en un país como los actuales en Europa. Incluso en Islandia, que es bastante pequeño (319.000 habitantes) y homogéneo culturalmente hablando, una democracia sin partidos no es viable porque, como dice Carlos Martínez Gorriarán, “los ciudadanos somos muchos y demasiado diferentes en creencias, preferencias e intereses como para que una asamblea presencial o virtual pueda conciliar las diferencias sin que las mayorías vulneren el derecho de las minorías a ser diferentes, estar representadas y ser oídas en las decisiones, preservando su sagrado derecho al desacuerdo”. Y yo añado: incluso desaparece la posibilidad de que una buena idea de un grupo pequeño sea escuchada, y que pueda finalmente llevarse a cabo y se convierta en ley. Corremos el peligro de una democracia a la búlgara, por aclamación.
  • El efecto positivo en mi opinión, igual que ha ocurrido aquí con el movimiento 15M, es el incremento del interés y la participación del ciudadano corriente en la política. Ese hecho en sí ya es algo loable.
  • Redactar una Constitución en 4 meses, por gente que podía tener preparación o no, nos enfrenta con una de las paradojas de la democracia: que personas no preparadas o sin la información suficiente puedan tomar decisiones que nos afectan a todos. Aun así, prefiero este sistema mejor que ningún otro: la responsabilidad es nuestra como seres humanos, y en ese sentido, tendremos lo que nos merecemos. Porque si no nos preocupamos por hacer política, otros la harán por nosotros.

JUDICIALIZAR LA POLÍTICA Y POLITIZAR LA JUSTICIA

1 noviembre, 2015 1 comentario

El Presidente del Gobierno está efectuando en estos días una ronda de entrevistas con los principales líderes políticos a raíz del registro por parte de Junts pel Sí y la CUP de una moción parlamentaria para crear un Estado independiente y desobedecer las leyes del Estado. Además supone la creación de un Estado paralelo (embajadas, AMI, SITAL, AMC, etc) pagado paradójicamente con fondos del Estado central, mientras no hay dinero para pagar a las farmacias en Cataluña.

Ante esta situación, Alberto Garzón, candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, dijo que judicializar” un “problema político” como a su juicio es el de Cataluña sólo puede “prolongarlo continuamente” generando “mucha más crispación”. En el mismo sentido se han manifestado el PSC y Pablo Iglesias (a Iglesias le parece “absurdo que pase una cosa así” y bromea con que la judicialización de este acto “parece que la hubiera diseñado el propio jefe de campaña de Mas”) sobre el tema catalán. También Pedro Sánchez ha opinado en el mismo sentido de que es “un error judicializar la política”.

Por otro lado, tenemos al Gobierno del PP que por boca de Rajoy dice que mientras él sea presidente del Gobierno se va a cumplir la ley (esa misma ley que lleva incumpliéndose durante décadas, junto con sentencias del Tribunal Supremo y del Constitucional).

Y Albert Rivera dice que se siente desamparado por la inacción del Gobierno, pero él tampoco hace nada, porque ya dejó bien claro que un partido político no es un despacho de abogados. Dice que la fiscalía tenía que haber actuado antes del 9-N, pero él no lo hizo. Como si tuviera prohibido por ley interponer una querella en los tribunales.

Y finalmente UPyD es el único que ha hecho algo, interponiendo una querella contra los firmantes de dicho documento.

Con la judicialización de la política creo que hay equívocos graves. José Sarney dice en un artículo que publicó en El País en 2013 que “otra consecuencia es la progresiva judicialización de la política. La justicia ha pasado a ser una tercera instancia del juego democrático, con el riesgo de que ella misma se politice y se involucre en los conflictos y enfrentamientos políticos”. Señor Sarney, bienvenida la justicia como tercera instancia del juego democrático, ¿le suena el principio de separación de poderes y un tal Montesquieu?

Rafael Iturriaga, en un artículo también publicado en El País en el año 2007, acierta en mi opinión cuando dice “creo, sin embargo, que la cuestión se analiza de un modo superficial. Se magnifica alguno de sus efectos con cierta demagogia y se olvidan otros con cierta hipocresía”. Como señala muy acertadamente en su artículo, se dice que “el fenómeno que llamamos judicialización viene a señalar la tendencia (se supone que excesiva, aunque nadie pueda señalar cuál es, a ciencia cierta, el justo término) a dirimir ante los tribunales controversias específicamente políticas”. Da cierta pereza y vergüenza tener que recordar cosas de Primero de Ciencias Políticas o de Derecho como que:

  • La democracia y el Estado de Derecho tienen uno de sus más importantes fundamentos en la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), y sus controles y contrapesos (checks and balances).
  • El Estado de Derecho se caracteriza porque todos los poderes públicos están sometidos al imperio de la ley. El poder judicial debe ser independiente para poder someter a los restantes poderes, en especial el ejecutivo, cuando estos contravengan el ordenamiento jurídico y convertirse en el encargado de hacer efectivo la idea del Derecho como elemento regulador de la vida social.
  • El ejercicio de una acción judicial supone como tal ni más ni menos que el ejercicio de un derecho por parte de los ciudadanos, consagrado en la Constitución Española en su artículo 24. Como dice Rafael Iturriaga, “debemos ser muy remisos a la hora de considerar como patología lo que, en sí mismo, no supone sino el ejercicio de un derecho. No dejaría de ser, de todas maneras, una patología menor propia del crecimiento, de la adolescencia, del necesario afianzamiento cultural de una democracia que, en realidad, sólo tiene 30 años”.

Y cito porque yo no podría explicar mejor: “Lo que no parece válido, es la apelación (tantas veces oída, sin embargo) al trasnochado principio de los actos políticos inmunes (factum principi). El ámbito de los actos públicos excluidos del control judicial tiende a cero. El principio que ha de regir cuando observamos la acción de los poderes públicos es justo el contrario, el “pleno sometimiento a la ley y al derecho” que proclama el artículo 103 de la Constitución Española”.

En efecto, los mismos que critican la judicialización de la política son los que defienden que seamos el país de los 17.621 aforados, que en el fondo es inmunizar los actos de aquellos que son aforados, teniendo en cuenta además el hecho que veremos más adelante.

Y que mi gran amigo Emilio López, jurista con muchos años de profesión, lo resume de una forma más castiza: “vamos a ver, cuando alguien comete un delito, en un país democrático y de Derecho, se le lleva ante los tribunales. Cuando alguien infringe la ley, se aplican las consecuencias que marca la ley, precisamente para no usarse medidas arbitrarias propias de lo que seria un estado totalitario”. Y yo añado: y si se hace desde la propia estructura del Estado, con mucho mayor motivo, puesto que los medios de que dispone son mucho más poderosos que cualquier ciudadano.

Y con esto llegamos al nudo de la cuestión: los partidarios de la no judicialización de la política lo son y a grandes dosis de la politización de la justicia, repartiéndose a sus miembros entre todos ellos: nombrando a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, de los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional. O sea, que se quieren cargar a Montesquieu, Locke, los controles y contrapesos, la independencia judicial y el Estado de Derecho.

¿Quién se cree que el magistrado que va a juzgar a un político va a ser neutral si lo ha nombrado él? Ahora se comprende su empecinamiento en no reducir el número de aforados. Pero eso sí, a todos les preocupa mucho que se judicialice la política.

Claro que son los mismos que no les ha importado politizar las Cajas de Ahorros, las televisiones autonómicas o los organismos reguladores, con los resultados que todos conocemos. Y nuevamente UPyD ha sido el ÚNICO partido que ha estado en contra, y no solo eso, sino que pudiendo participar del reparto de la tarta, se ha quedado fuera por propia voluntad y convicción. Su silla se ha quedado vacía.

Evidentemente la conveniencia de que un partido político se dedique a interponer querellas como si fuera Manos Limpias es algo que podemos discutir. Frente a ese argumento, hay que decir en primer lugar que la situación en Cataluña es excepcional y única en todos los años que llevamos en democracia desde la promulgación de la Constitución, siendo de facto un golpe de Estado, o como mínimo un delito de sedición y rebelión. Y en segundo lugar, señalar que las querellas de UPyD no se hubieran producido si alguien hubiera hecho su trabajo: el Fiscal General del Estado, que es nombrado por…¡el poder ejecutivo!, el abogado del Estado, o los organismos reguladores (CNMV, Banco de España, FROB). Creo que habría que cambiarle el nombre al fiscal y llamarle “Fiscal General del Gobierno”, sería mucho más acertado, dado su papel de abogado defensor de Rato en el caso Bankia, por ejemplo.

UPyD ha llegado a actuar en los tribunales ante la inacción de todos los mecanismos reguladores y de quienes según la ley tienen la obligación de “promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados”, según reza el artículo 124 de la Constitución.

Y ahora elijan ustedes entre quienes defienden el Estado de Derecho incluso por encima de sus posibilidades y aquellos otros que tratan de instrumentalizarlo para sus propios intereses particulares, que no tienen nada que ver con el de la ciudadanía.

Les advierto de que las urnas todavía están vacías, y las encuestas no suman votos. La última decisión la tenemos los ciudadanos, y esto sigue siendo un Estado democrático de Derecho. De momento.

Y Rajoy asegura que mientras él sea presidente del Gobierno se va a cumplir la ley. Lo que no sabemos es cual. A lo mejor es la ley del Oeste.