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LA PLANTA

6 noviembre, 2014 Deja un comentario

Sé que hace mucho tiempo que no escribo en naranja.

Sé también que hay una planta que es rara de encontrar, no la venden en las tiendas. Ni siquiera en esa floristería que te encanta del barrio, que tiene las plantas más bonitas. Sé que tuve mucha suerte un día de primavera de encontrar esa planta por la calle, ahí estaba en un rincón, sin que nadie la viera o reparara en ella.

Y me la traje a casa, y la puse al sol. Y la planta empezó a crecer y a tener buen color. Al principio la miraba mucho, la regaba (a veces demasiado), la cortaba las hojas que tenía malas.

No era la primera planta que tenía, antes tuve otras. O eso creía yo. Creía que era LA planta, no una planta cualquiera.

Pero ahora sí estoy seguro de que es LA planta.

El tiempo fue pasando y ya no regaba tanto la planta. Porque siempre estaba ahí. A veces, la planta se ponía peor. Y no me daba cuenta, y a lo mejor llevaba varios días así. Le echaba tanta agua que rebosaba. Y de repente estaba varios días así. Y luego no volvía a atenderla en días. Supongo que estaba demasiado ocupado con cosas importantes. No me daba cuenta que atendiendo lo importante no estaba prestando atención a lo necesario.

Cuando la planta llevaba bastante tiempo en casa, me di cuenta de que yo esperaba ciertas cosas de ella, supongo que ella también esperaría algo de mí.

Pasamos muy buenos ratos, otros malos. Vivimos cosas trágicas, otras veces nos reímos sin parar. Aunque últimamente nos reímos menos que al principio. Quizá porque las cosas que hay alrededor afectan también a la planta.

Me acabo de dar cuenta que esta planta es delicada, y que hay que regarla no mucho ni poco, sino con frecuencia y con cariño cada vez.

Y aquí estoy, como cuando era pequeño y me gustaba pasear por el patio del pueblo de mi abuela con mi pequeña regadera en la mano, y regar a diestro y siniestro…

Sólo te prometo que regaré y cuidaré LA planta. Es tu planta y mi planta. Nuestra planta. Y no quiero despertarme un día y ver que no está. Y cuando la dé el sol quiero ver pequeños retoños asomarse entre las ramas.