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CAPILLAS, TETAS Y PADRESNUESTROS

18 febrero, 2016 8 comentarios

Con los últimos acontecimientos, como el padrenuestro sui generis de Dolors Miquel patrocinado por Ada Colau, ambas denunciadas ante la Fiscalía, y los venideros, como la apertura de juicio oral contra la portavoz del Ayuntamiento de Madrid Rita Maestre por irrumpir en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid gritando “arderéis como en el 36” o “contra el Vaticano, poder clitoriano”, y enseñando las tetas (parece ser según su propio testimonio que solamente en sujetador), uno está leyendo cosas sobre libertad religiosa y libertad de expresión, y siente que debe hacer algunas puntualizaciones.

Trataré de hablar en serio sobre el tema, desde el punto de vista de un agnóstico convencido (si esto no es un oxímoron…), y al que ambos sucesos le producen vergüenza ajena.

En primer lugar, el marco legal. En la Constitución Española se define el Estado como “aconfesional”, cuando dice en el artículo 16.3 que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Es decir, hay que aclarar en primer lugar que no estamos en un Estado laico, sino aconfesional. Estoy en profundo desacuerdo, pero es nuestra constitución. Es por ese punto que existe el Concordato con la Santa Sede y se imparte religión en los centros educativos públicos, y por el que existe el artículo 525 del Código Penal, que veremos después.

Recomiendo leer a este respecto el comentario del artículo 16 que viene en la página web del Congreso.

Sobre los términos laicidad y laicismo y su presunta diferencia, decir que sólo la segunda palabra está recogida en el DRAE, y que yo no comparto que sean conceptos diferentes.

Vamos con el Código Penal. Tsevan Rabtan hace una disección sensacional de los artículos que establecen delitos relacionados con la libertad religiosa en su blog. Se refiere del 522 al 526, ambos inclusive. Resumiendo los tipos penales (los textos completos están en el enlace anterior), se prohíbe:

  • Artículo 522: impedir practicar ritos religiosos o asistir a los mismos; obligar a participar en ellos.
  • Artículo 523: impedir, interrumpir o perturbar manifestaciones o ceremonias religiosas (similar al 514 sobre el derecho de reunión).
  • Artículo 524: actos de profanación en lugares destinados al culto o en ceremonias religiosas (ese “o” es muy importante, como veremos después).
  • Artículo 526: profanar, alterar o destruir tumbas u otros monumentos funerarios.

Creo que no admite discursión ninguno de ellos. El 524 protege que una persona pueda practicar su religión en el lugar destinado a ello; en realidad, como dice Rabtan, “no comprendo que la gente considere lícito que la protesta dentro del lugar de culto no sea delito. Es como hacerla en el local de una asociación o en el salón de tu casa. Y la profanación dentro del lugar de culto en mi opinión siempre supone una perturbación por vía de hecho”.

En segundo lugar, lo que debería ser, más allá de la legislación vigente. El artículo que chirría es el 525:

  1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.
  2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Esto es un disparate (y mucho más el número dos, que parece estar puesto para compensar absurdamente a los no creyentes), y más propio de un Estado confesional. Porque como dice muy bien Tsevan Rabtan, “el derecho penal solo debe proteger a las personas, no debe proteger las creencias de las personas”. Contrariamente a lo que se suele decir, no todas las opiniones o las ideas son respetables. Las que son respetables son las personas. 

Pero la existencia de este artículo puede venir fundamentada en el tercer párrafo del artículo 16 de la Constitución cuando dice “los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”. De hecho, es curioso que no haya un artículo equivalente para quienes hagan escarnio de otra ideología política en vez de una confesión religiosa. Ofender los sentimientos de un cristiano es delito, pero no de un comunista o un liberal, por ejemplo.

En un Estado laico, la libertad religiosa debe pertenecer al ámbito privado de las personas, y tener un carácter negativo: es decir, se debe proteger que nadie pueda impedir su ejercicio a los ciudadanos. Pero el escarnio o la blasfemia no deben ser protegidas en un Estado laico. El padrenuestro de Colau es de muy mal gusto, pero el mal gusto no debería delinquir.

Un Estado laico no sería antirreligioso, sino que permitiría cualquier culto con el límite del orden público y las demás leyes, pero separando la religión del Estado. Estoy totalmente de acuerdo con las cinco tesis sobre el laicismo enunciadas por Fernando Savater:

1) Cada iglesia está protegida de las otras, y debe tratar a las demás como quiere que la traten a ella.

2) En la sociedad laica tienen acogida las creencias religiosas en cuanto derecho de quienes las asumen, pero no como deber que pueda imponerse a nadie.

3) Las religiones pueden decretar para orientar a sus creyentes qué conductas son pecado, pero no están facultadas para establecer qué debe o no ser considerado legalmente delito, y a la inversa.

4) En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable (es decir, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual) y lo civilmente establecido como válido para todos (los derechos fundamentales de la persona constitucionalmente protegidos), no lo inverificable que aceptan como auténtico ciertas almas piadosas o las obligaciones morales fundadas en algún credo particular.

5) La originalidad del cristianismo ha sido precisamente dar paso al vaciamiento secular de lo sagrado (el cristianismo como la religión para salir de las religiones, según ha explicado Marcel Gauchet), separando a Dios del César y a la fe de la legitimación estatal, es decir, ofreciendo cauce precisamente a la sociedad laica en la que hoy podemos ya vivir.

En el caso concreto de Rita Maestre, su presunta conducta puede caber en la tipificación establecida por el artículo 524 (ya que no es necesario que se esté llevando a cabo en el momento de los hechos una ceremonia religiosa, el “o” que vimos más arriba), que en mi opinión no es incompatible con un Estado laico. Pero no olvidemos que si su conducta encaja en el Código Penal lo tiene que decidir un juez: el juez de instrucción ha decidido solamente que hay indicios suficientes de criminalidad para la apertura de juicio oral, pero no que es culpable, lo que tendrá que probarse en el acto del juicio.

Al hilo de este caso, Ignacio Escolar escribió en twitter lo siguiente: “Países donde protestar en tetas en una capilla te puede llevar a la cárcel: la Rusia de Putin, la España de Rajoy”. Tsevan Rabtan nuevamente indicó al respecto que la ley es igual en la Francia de Hollande (el país laico por excelencia en mi opinión), la Alemania de Merkel y la Noruega de Erna Solberg, así como añado yo en la Italia de Renzi.

Por otro lado, se plantea la cuestión de si tiene que haber una capilla en una Universidad pública. Aunque es un tema discutible, creo que su existencia es posible en un Estado laico (si no se sufraga con dinero público), ya que una cosa es que se enseñe religión en la Universidad, y otra distinta es que haya un lugar de culto, al que nadie obliga a asistir.

Para concluir, y por referirnos a los dos casos mencionados al principio, el padrenuestro de Colau puede ser constitutivo de un delito tipificado en el artículo 525 del CP, pero yo sinceramente creo que ese artículo no debería existir. La ordinariez no debe ser delito.

Por otro lado, la actuación de Rita Maestre puede ser constitutiva de un delito tipificado en el artículo 524, que sí que tendría cabida en un Estado laico.

Como en otros casos, la Constitución se queda a medio camino, en este caso entre un Estado laico y uno confesional. Que en su momento fuera la mejor opción no es óbice para que se pueda avanzar hacia un verdadero estado laico y en consecuencia se modificara la legislación al respecto, incluida la revisión del Concordato. Esa revisión debería realizarse sin maniqueísmo, sin odios, con objetividad, y calculando por ejemplo los fondos y recursos que tendría que aportar el Estado en el caso de que desapareciera la enseñanza católica o la labor de asistencia social que realiza la Iglesia, y qué parte cubre la casilla de la declaración de la renta.

O sea, que esa revisión la haga otro país, que aquí estamos yendo lenta pero seguramente otra vez hacia las dos Españas del 36. Y ahí sí que arderemos todos.

P.D: parece ser según los testimonios del juicio de Rita Maestre que sí que había gente rezando en la capilla cuando se produjeron los hechos. Con lo cual la importancia del “o” del artículo 524 disminuye a la luz de los acontecimientos.

Por otra parte, el hecho de recoger firmas para que Rita Maestre sea declarada inocente es lamentable: si esos hechos se prueban ciertos, lo que hay una infracción clara del Código Penal, y esta señora, como todo hijo de vecino, tendrá que apechugar con las consecuencias de sus actos. Que recojan firmas, sí, pero para modificar el Código Penal, no para presionar a los jueces. Falta de cultura democrática (otra vez más).

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RASTAS, CORBATAS Y ESMOQUIN

10 febrero, 2016 2 comentarios

Este es un tema que durante muchos años fue algo de lo que hice bandera personal. Por circunstancias personales y profesionales, desarrollaba varias actividades en entornos distintos, donde la indumentaria era radicalmente diferente: pongamos traje y corbata, chándal y ropa de motero. Y había gente que sólo me conocía vestido de una de esas tres maneras. A veces provocaba a propósito una invasión de la indumentaria no apropiada al círculo no adecuado, y era divertido ver las reacciones. Me gustaba provocarlas. Acerca del tema de la vestimenta y los prejuicios ya he escrito en este blog hace ya mucho tiempo. Me afectaba personalmente cuando se me discriminaba por mi aspecto, diciéndome en un restaurante que no había mesa disponible o no dejándome entrar en un local. Hoy, ya mucho más maduro, simplemente pienso que ellos se lo pierden y a otra cosa.

Y ahora vuelvo a ocuparme de este asunto desde una perspectiva diferente, que es la irrupción de Podemos en la escena política institucional, y sus innovaciones en la vestimenta y otros comportamientos, como el tuteo, así como las reacciones que provocan. Y esto como veremos no tiene nada que ver con la discriminación a personas que visten diferente o se salen de la norma, sino con una estrategia calculada con una finalidad concreta.

Hay que decir que no han sido los primeros: cuando fui representante de UPyD en la Comisión de RTVE en 2014, mi compañero de ERC acudió a la reunión en la Junta Electoral Central vestido con una camiseta de las fiestas de su pueblo. Ha habido otros ejemplos en otros partidos (IU, Compromis, CUP, Bildu, etc), normalmente de izquierda radical, nacionalistas o ambos, hace ya bastantes años.

Primero vamos con la norma no escrita. Creo que si uno es diputado, o simplemente representa a su partido de forma institucional, debe guardar un cierto decoro en el vestir y en las formas. Yo lo entiendo de dos maneras: una, estás representando la imagen del propio partido ante la entidad que sea; dos, también representas a todos sus votantes.

Si ese decoro tiene que llegar al uso en los hombres del traje y la corbata ya es más discutible. Pero que para representar a los españoles no se debe ir como si fuéramos a participar a las fiestas de nuestra localidad o a irnos de acampada con los colegas, creo que es evidente. Ser representante de la soberanía nacional es un honor, y creo que ir vestido con una camiseta es una falta de respeto, pero es solo mi opinión. También es cierto que hay unas normas generales no escritas que han ido relajándose con el tiempo. Hoy en día es normal prescindir de la corbata en determinadas circunstancias. Así hemos visto a Pedro Sánchez, Madina, Albert Rivera y otros hacerlo.

Pero por encima de esto está lo importante en este caso: lo que pretende Podemos y su líder es que hablemos de él, y en segundo lugar aprovechar la reacción contraria para separarse de la casta y pregonar su identidad con la “gente” y el “pueblo”. Como ya reconoció hace tiempo, él si llegaba al Parlamento era para “liarla”. Se trata de una estrategia perfectamente calculada por su parte: ir a ver al rey en mangas de camisa (arremangadas), o al Congreso en vaqueros, y sin embargo ir a los premios Goya vestido con un esmoquin.

No se pierdan esta intervención de Pablo Iglesias en un foro anticapitalista de agosto de 2013, minuto 5:10, no tiene desperdicio para comprobar cuál es su verdadera intención y su opinión del Parlamento que nos representa a todos, y donde se ve claro que todo esto es una táctica consciente. Transcribo literalmente la parte más significativa:

“Uno puede afrontar lo que representa ir a las elecciones de una manera masculina, con cojones; eso implica  que le decimos al poder: aquí estamos yo y mis pelotas frente a ti. Y eso significa que para mí la representación no implica ningún compromiso, ¿eh? El tuyo es un parlamento burgués de mierda que representa los intereses de clase. Como decía Engels, el Estado es la institución que permite ser políticamente dominante a la clase políticamente dominante, y yo no pacto con vosotros, ¿eh? Yo voy allí en todo caso a liarla y a transmitir el espíritu de los movimientos sociales a los parlamentos. Yo voy en camiseta a las instituciones y voy allí a montar el pollo. Eso lo tenemos que tener claro. No cometerás actos impuros, decía el sexto mandamiento a los católicos, no pactarás. No pactarás con los social liberales; no pactarás con fuerzas nacionalistas conservadoras, como Convergencia i Unió o como el Partido Nacionalista Vasco. En ese sentido, no nos gusta lo que hace IU en el Parlamento de Andalucía, que se ha convertido en el partido de los recortes, indistinguible del PSOE (…) Son traidores, están comprometidos de alguna manera con la pata izquierda del régimen (…) No gobernaremos nunca si no tenemos la mayoría absoluta para gobernar, porque no podemos pactar para gobernar”.

Sin embargo, aparte de otras contradicciones evidentes, según la entrevista de Errejón de esta mañana en Onda Cero, como ahora les va a hacer falta para llegar al poder, el PNV ya ha pasado a ser “democristiano”, y el cupo vasco se justifica porque se invierte en “políticas sociales” (minuto 17:45).

Estoy por enviarle el video a Pedro Sánchez, por si le ayuda a decidirse. Las menciones a la “gimnasia revolucionaria” y los cócteles molotov a partir del minuto 8:30 tampoco tienen desperdicio.

Por ejemplo, el incidente con el periodista Antonio Burgos es justo lo que busca Pablo Iglesias. Aquí vemos el tweet y la respuesta de éste:

Iglesias camarero

Como vemos, esa reacción (sobre todo si es gente de la derecha) es lo que busca, provocar para luego salir con esa respuesta demagógica (“Orgulloso de parecer un camarero @AbeInfanzon Ojalá tuviera la vieja clase política la mitad de dignidad que nuestros camareros y camareras”). Antonio Burgos no ha pretendido faltar al respeto a los camareros, sino poner de relieve lo inapropiado de la vestimenta elegida por Iglesias. Y éste ya aprovecha para atizar a “la vieja clase política”. En fin, todo un ejemplo.

El caso de Alberto Rodríguez, diputado de Podemos, también es muy ilustrativo de esta táctica. El diputado electo se presentó en la sesión inagural con barba de varios días, con rastas y sin traje, de hecho no llevaba ni camisa. Y Celia Villalobos cayó en la trampa diciendo que “a mí con que las lleven limpias para que no me peguen un piojo, me parece perfecto”. Nuevamente Íñigo Errejón dio un ejemplo de maniqueísmo lamentando la falta de respeto con los que se visten o se peinan diferente, y añadió que es la corrupción lo que lastra la higiene de un grupo parlamentario. Como si tuviéramos que elegir solamente entre los corruptos y las rastas…

El caso de Rodríguez me parece paradigmático: se define como “obrero industrial y activista”, y “orgulloso detenido”, ya que le detuvieron por agredir a la policía. Sin embargo, a través de su declaración de bienes y actividades, comprobamos que trabaja en la petrolera CEPSA en Canarias, y el año pasado ganó 52.877 euros netos anuales (no está mal para un obrero).

Esta actividad casa mal con el informe que presentó Podemos en contra de las prospecciones petrolíferas en Canarias en 2014. O a lo mejor es que este señor estaba tratando de minar las prospecciones desde dentro…Quizá ha intentado convencer a CEPSA de que las prospecciones petrolíferas no son seguras, al contrario de lo que afirmaba su superior y director de la refinería de Santa Cruz de Tenerife. O sea, te estás llevando un sueldo bastante estupendo gracias a una empresa que se dedica a lo que tanto criticas. Todo muy congruente. Es perfectamente lícito que este señor tenga ese sueldo, pero el cura amancebado que no vaya dando lecciones de moralidad, por favor.

Este tipo de contradicciones es lo verdaderamente importante, y no si lleva rastas o traje. Pero de esto no se habla.

Porque en el fondo lo que quieren es el poder, y las contradicciones les dan igual, porque además ya han comprobado que no tienen coste electoral alguno para ellos. Como explica magistralmente don Tomás Valladolid Bueno en este texto (la negrita es mía):

“En efecto, tienen muy claro cuál es el fin de sus actuaciones todas, y no es otro que alcanzar lo que ellos llaman -leyendo y siguiendo a Gramsci- “hegemonía”. La política es conquista del poder, y para hacer política hay que “cabalgar contradicciones”, como le gusta decir a Pablo Iglesias. Y lo hacen, sabedores de que eso ya no tiene ningún coste electoral. Están en la ola y quieren aprovecharla para alcanzar su fin, el poder hegemónico. En su discurso no rige la lógica que incluye el principio de no contradicción, pues no hay conquista del poder sin contradicciones, las cuales se convierten en condiciones necesarias y dejan de ser inconvenientes. Pueden decir lo que quieran, en el momento que quieran y desdecirse al mismo tiempo sin ningún tipo de explicación que lo justifique. Cada palabra es fundamento de sí misma, porque cada palabra solo obedece ocasionalmente al eterno fin. Pueden negociar y no negociar, pactar y no pactar, etc y no etc, porque por y para eso son precisamente “podemos”. Han interiorizado en clave leninista el dictum de Nietzsche según el cual no se debe decir “quiero” sino “puedo”. El poder, en su misma nominación, es para esta “gente” realizativo”. 

Y citando la tesis doctoral de Errejón:

“El proceso de construcción de hegemonía se revela así como una dinámica de permanente negociación, hibridación y pugna por la institución del sentido y por la fabricación y apropiación de los significantes reconocidos como valiosos por la comunidad política – “patria”, “justicia”, “cambio”- así como por la atribución al adversario de los significantes denostados, que aíslan y estigmatizan: “élites tradicionales”, “corruptos”, “neoliberales”, vendepatrias”. No se trata de un juego de suma cero, de una confrontación “plana” y absoluta, sino de innovación y construcción. Es una “guerra de posiciones” en el sentido más literal del término gramsciano: una lucha por realinear las posiciones, ordenar el campo político de tal forma que genere consenso para el actor hegemónico y la obligación para los adversarios integrarse como subordinados o permanecer en los márgenes del consenso social. “ [ps.580-581 de su tesis doctoral sobre «La lucha por la hegemonía durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un análisis discursivo».]

En conclusión, el tema de la vestimenta y la imagen, como el de el tuteo, es simplemente una táctica premeditada y estudiada, una forma maniquea (y burda, pero la gente lo compra) de afirmar que son distintos, diferentes de “la casta”, “el búnker”, y asociar así traje y corbata (y usteo) a la corrupción, lo viejo, lo pasado de moda. Lo joven, lo nuevo, los que son iguales que la gente normal, el pueblo, eso es lo guay. Y en segunda jugada, es una forma de provocar para que hablen de nosotros, y así poder insistir en que “ojalá el partido de Celia Villalobos estuviera la mitad de limpio que mis rastas”.

Pues señor Iglesias, yo no le compro la burra. Se puede ser honrado y no ser un corrupto, incluso haber tenido la oportunidad de serlo y renunciar, y más allá, denunciar la corrupción en las instituciones y en los tribunales, y vestirse y comportarse de una forma civilizada. Yo lo he hecho así durante ocho años. Igual que algunos de los miembros de Podemos están orgullosos de haber pegado a la policía, yo lo estoy de haber participado en un partido político que luchó de forma pacífica con todas sus fuerzas contra la corrupción y para solucionar los problemas de los españoles.

Pero está claro que trae más cuenta llevar rastas o jugar al futbolín con Bertín Osborne en esta España de hoy.

INVESTIDURA A CAMBIO DE QUÉ

4 febrero, 2016 4 comentarios

Y una vez más, en esta nueva política apasionante, la llave del Gobierno de España la tienen aquellos que quieren separarse de ella. Me explico.

Pese al reparto anticipado de ministerios que Pablo Iglesias ha hecho sin compartir previamente sus reflexiones con su supuesto socio (el león no se preocupa de lo que piensen las ovejas), digno de esa serie que tanto le gusta, si contamos los votos necesarios en la votación de investidura no va a ser suficiente con PSOE-Podemos-IU-PNV, como mucha gente está dando por sentado. Por cierto, de los ministerios que Podemos Zaragoza difundió a través de su cuenta de twitter, yo quiero que me expliquen el de “Ministerio de Asuntos de Plurinacionalidad”.

Pogreso

En el diario El Mundo han hecho un simulador bastante práctico para ejemplificar las posibles votaciones:

http://www.elmundo.es/grafico/espana/2016/01/14/56961c6a46163f226e8b4617.html

Si votan en contra PP y C’s serían 163 votos contra 168 de PSOE-Podemos-IU-PNV-CC, con lo cual en segunda votación Pedro Sánchez sería investido presidente. Pero quedan por contabilizar 9 escaños de ERC, 8 de Democracia i Llibertat y 2 de Bildu. Sobre todo los dos primeros son decisivos, ya que si votan no a la investidura del candidato del PSOE, aunque Bildu votase a favor, aquel no sería elegido (170 contra 180).

La mayoría dan por hecho que los independentistas votarían a favor de la investidura de Pedro Sánchez, pero habría que saber a cambio de qué. Puede ser que a cambio del cupo catalán, el referéndum, o ambas cosas. También puede ser una Seguridad Social catalana, o un banco central catalán.

Respecto de la postura de Podemos acerca del referéndum en Cataluña, parece razonable decir en principio que si les dejamos votar de verdad ganaría el no, y el problema avanzaría hacia su solución.

Pero esto es muy ingenuo de sostener, y significa una inocencia y un desconocimiento del nacionalismo pasmoso: primero, supone saltarse el artículo 1.2 de la Constitución (no se puede excluir al resto de los españoles); segundo, y más importante en el error de análisis, los nacionalistas no van a aceptar mansamente un resultado negativo; al contrario, no van a parar de convocar más referéndums hasta ganar uno. El nacionalismo es insaciable: nunca van a tener suficiente. Y cuando consiguieran la independencia, querrían que se hiciera otro referéndum en la franja aragonesa, en la Comunidad Valenciana y en Baleares. Es el Lebensraum de Hitler, falseando la Historia como coartada. Si ahora con menos del 50% de los votos ya desde el Gobierno cometen delitos de desobediencia consciente hacia las sentencias de los tribunales…

Iván Redondo, en un muy buen artículo, analiza en El Mundo las estrategias de todos los partidos en torno a la investidura. Es muy graciosa su comparación de los líderes con las series de televisión. El único punto que se salta es el que he comentado con anterioridad: los nacionalistas en esta hipótesis, que parece la más probable, van a ser decisivos, porque si votaran en contra Pedro Sánchez no sería investido. El articulista da por hecho que se van a abstener cuando dice: “Con el concurso de los nacionalistas vascos y las “gestiones de Podemos” la abstención de los independentistas en la fase final de la investidura de Pedro Sánchez no será problema (pueden también simplemente ausentarse de la votación, lo que además podría tener buena venta). Es su mejor opción. Y hay además algo que les une a otras fuerzas políticas: que no quieren un nuevo Gobierno del PP”. Yo esta parte no la tengo tan clara, sobre todo porque no van a dar algo a cambio de nada; hay una historia de chantaje permanente muy amplia por su parte.

La otra posibilidad, un pacto PP-PSOE-C’s, que Iglesias ha calificado de pacto del búnker, la veo muy lejana, casi imposible, pese a que ha funcionado para elegir al Presidente del Congreso. El odio a Rajoy y al PP es mucho más fuerte que el miedo a Podemos. Para empezar, es evidente que ni el PSOE va a facilitar la investidura de Rajoy, ni el PP la de Sánchez. En teoría son los tres partidos que suman una mayoría estable para gobernar (252 escaños), cuyos programas electorales tienen más en común, sobre todo en los grandes temas. Sólo habría tres posibilidades: una, descabezar al PP y al PSOE y comenzar a negociar con caras nuevas; dos, hacer presidente a Albert Rivera; y tres, un Gobierno de transición presidido por una figura independiente de reconocido prestigio y de consenso entre los tres.

Cualquier otra combinación es imposible, C’s + PSOE sólo suman 130 escaños, y tienen enfrente a todos los nacionalistas y a la izquierda radical.

Hasta ahora, desde el punto de vista de la estricta gestión política, suspenso para el PP, que no ha hecho absolutamente nada para sumar apoyos. La táctica de Rajoy de esperar sentado me da que esta vez no va a funcionar. Cree que debe dejar al PSOE y que se va a estrellar, pero éste tiene posibilidades de triunfar.

El PSOE, por el contrario, desde el minuto uno ha estado trabajando para conseguirlos, y es lógico ahora que Pedro Sánchez tenga su única bala y vaya a dispararla. Ha hecho concesiones a PNV, ERC y DiL, y ha conseguido la presidencia del Congreso a través de C’s y el PP. Creo que su disposición a dialogar con estos es puro postureo, por las razones antes apuntadas. Con C’s sabe que no suma, y además C’s excluye automáticamente a Podemos e IU, más los nacionalistas. A no ser que C’s se quiera suicidar al amanecer y se abstenga, lo cual empeoraría su ya precaria situación en una nueva convocatoria electoral.

El PSOE de momento lleva la iniciativa, y el presunto peligro de los barones no me lo creo. Se está muy calentito dentro y hace mucho frío fuera, y mientras Sánchez siga teniendo los mandos de la nave, no se va a mover nadie. De hecho, según va pasando el tiempo, las declaraciones críticas se van apagando.

Sánchez sabe que no se está jugando sólo ser Presidente del Gobierno, sino su propio futuro político. Si hubiera nuevas elecciones porque hubiera fracasado en la investidura, los resultados serían seguramente aún peores para el PSOE, y Podemos les daría el sorpasso. De hecho, es gracioso que los dos partidos que desean con toda su alma que haya elecciones de nuevo, el PP y Podemos, hayan pedido por escrito acortar el plazo para la investidura. Una muestra clara de sus intenciones, por motivos distintos. Esa sería la señal para aquellos que esperan agazapados dentro del PSOE para saltar a la yugular de Sánchez. La encuesta que ha salido hoy del CIS es un aviso para navegantes.

Si finalmente Pedro Sánchez vence en la votación de investidura, con la abstención o ausencia de los independentistas, habrá que saber a cambio de qué. Lo sabremos igualmente a medio plazo, aunque al principio lo oculten.

En conclusión, las opciones son dos: gobierno de izquierdas consentido o apoyado por los independentistas (¿a cambio de qué?), o nuevas elecciones, que probablemente dejarían el panorama más o menos como está, con Podemos por encima del PSOE.

El caso es que llevo mil palabras escritas y todavía no hemos hablado de cómo piensa el señor Sánchez resolver los problemas de los españoles. En su mini discurso de investidura del otro día no dijo absolutamente nada de cómo va a resolver esos problemas. Identificarlos no es solucionarlos. Pero la cuestión es que España respiró aliviada… Lo importante son las estrategias, el poder, las tácticas… Lo poco que dijo no creo que sea muy del agrado de sus posibles socios (cumplir con los objetivos de déficit público y la estabilidad presupuestaria). Las contradicciones de Sánchez revelan que se trata de una huida hacia adelante tratando de salvar su pellejo político. Porque todo lo que no sea conseguir la presidencia del Gobierno es su camino al patíbulo. Y como lo importante es salvar su cuello, hará todo lo posible. Su número cuatro de la lista al Congreso le puede asesorar muy bien de cómo sobrevivir cuando lo tienes todo en contra, si no tienes principios, claro.

Como siempre en esta ¿nueva? política nos falta el cómo y el quién lo va a pagar. Al final, se parece todo sospechosamente a lo de siempre: quiero ser califa en lugar del califa, y la última palabra la tendrán los nacionalistas. Para este viaje no nos hacían falta estas alforjas.