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POLARIZACIÓN

16 enero, 2019 Deja un comentario

Marta García Aller, en su estupendo libro El fin del mundo tal y como lo conocemos, hace una reflexión muy interesante sobre las redes sociales, la información, el periodismo, y cómo además de cambiar la forma en que nos relacionamos las personas está contribuyendo a polarizar la opinión pública. En una entrevista comentó lo siguiente: “Las redes sociales son el mercado de abastos al que cada mañana los periodistas salimos a vender el género. Pero es un mercado de acceso libre y junto a los tenderos de toda la vida también hay un rastrillo ciudadano donde se difunden toda clase de mensajes.  Hay que enseñarle a la gente a diferenciar las calidades de productos, igual que cuando va a por tomates al mercado sabe cuáles son los mejores solo viéndole el color. Las redes son un instrumento poderosísimo, pero acaban prácticamente de llegar a nuestras vidas y no traían instrucciones de uso. Aún no tenemos claro ni su potencial ni sus riesgos. En el libro hablo de ‘El fin de la globalización’ para analizar cómo nos está cambiando la mentalidad que la gente se informe cada vez más por su muro de Facebook y sus grupos de WhatsApp. No dejan de ser burbujas informativas de gente muy parecida a nosotros que nos retroalimentan lo que ya pensamos, porque en las redes al que piensa diferente se le suele ignorar y el algoritmo te enseña lo que más te gusta para complacerte. No es un mundo de opiniones diversas, sino burbujas donde la globalidad es ilusoria. Tener 500 amigos en Facebook no te ayuda a tener una visión más global del mundo si solo escuchas a los que piensan como tú. Hay un evidente riesgo de polarización de opinión pública que ya se está percibiendo. Siempre ha habido gente mal informada, pero nunca antes había creído que sí que lo estaba con tanta convicción. Y más peligroso que una ciudadanía desinformada es una que ignora que lo está”.

Este es un fenómeno que yo ya había observado mucho tiempo atrás, el de vivir en una burbuja ideológica. He hablado en otras ocasiones de un familiar mío que veía Cuatro y la Sexta, leía El País y escuchaba la Cadena Ser. Todos sus amigos y familiares pertenecían al mismo espectro ideológico. Así que los días que hablábamos de política eran muy divertidos, cuanto menos. Porque sus conversaciones conmigo eran la nota disonante para la que no estaba preparado. Repetía como un loro las consignas que los predicadores radiofónicos lanzaban (sobre todo me acuerdo de lo de “derecha extrema”), y que como son simples y encajan con lo que queremos oír, pues tienen éxito.

En primer lugar, la diferencia es que con las redes sociales tenemos un aumento exponencial de la cantidad (que no de la calidad) de información. Y en segundo lugar, como dice la autora, que cualquiera puede vender tomates en el mercado, por seguir con su analogía. Sin embargo, hay periodistas profesionales que venden tomates podridos. Pero muy podridos. De hecho, la mayoría lo hacen. Sólo pondré dos ejemplos: esta noticia del suicidio de una mujer en la que mata también a su hijo de cuatro años y que se califica como suicidio ampliado (que lo sería si el niño hubiera prestado su consentimiento, pero el niño tenía… ¡cuatro años!); el segundo es un editorial de El País en el que trata burdamente de blanquear el golpe de Estado en Cataluña y presionar para un posible indulto en el futuro. Dejo el enlace al artículo de Tsevan Rabtan desmontándolo de forma magistral.

Resumiendo, el problema es que hay mucha más información, pero de tan mala calidad o peor que la anterior a internet; y sin embargo, la gente se cree que está mejor informada que nunca. Y esa sensación de lo tengo todo muy claro es terrible. Como dice la autora, es más peligrosa una ciudadanía que ignora que está desinformada que la que simplemente lo está, pero es consciente de ello. Por otro lado, paradójicamente tenemos mejores herramientas que nunca para ser críticos con la información que recibimos: entre la normativa de transparencia, las redes sociales e internet tenemos acceso casi a cualquier norma, resolución, diario de sesiones, declaraciones anteriores (maldita hemeroteca), grabaciones de entrevistas, salarios de los cargos públicos, programas electorales, incluso libros sobre cualquier materia. Pero casi nadie lo hace. Aventuro dos causas: una, la gente en general es vaga: qué pereza ahora ponerme a buscar algo, paso (además, si lo dice la radio o la tele será verdad); y dos, como lo que me están contando cuadra con lo que ya pensaba antes, pues nada hace clic en mi cabeza que provoque otro comportamiento diferente.

Y me queda la polarización, paciencia que llegamos. Pues tenemos un cóctel con varios ingredientes: información mala, sesgada, incompleta y abundante, por un lado; un público que se queda en el titular, leer más de tres líneas le cansa, que recibe la información que quiere escuchar, y que se rodea de personas que piensan como él. Eso en música se llama realimentación positiva: los mensajes emitidos y recibidos van todos en el mismo sentido, por lo que la señal aumenta y el sistema se desequilibra. Llega un momento en que la única forma de distinguirse es ser más ******* que los demás.

Vemos en los últimos años el crecimiento de los extremos políticos en España: el PSOE con Zapatero se radicaliza, da lugar a Podemos y se abraza al nacionalismo periférico; por el otro lado, del PP surge Vox, y como consecuencia el propio PP se radicaliza, y amenaza con romper determinados consensos. Evidentemente hay muchas otras causas, pero estos hechos encajan en el contexto que describo. Y cualquiera que se asome a las redes sociales hace tiempo podrá confirmar lo que yo he venido observando: la gente cada vez está más radicalizada en un sentido o en otro. Añadamos ese ingrediente que es el fenómeno de exaltación de los sentimientos por encima de la razón y de la conversión de la política en una religión de nuevo cuño. No se puede razonar con un creyente. Las manifestaciones de ayer rodeando el parlamento andaluz contra un resultado electoral (por aquellos que se autoproclaman adalides de la democracia) encajan perfectamente en este contexto. Además, se puede afirmar una cosa y a continuación exactamente la contraria y no pasa nada: miren lo que pensaba Susana Díaz cuando eran otros los que rodeaban parlamentos. Pero da igual. No he escuchado a ninguna asociación feminista protestar porque el PSOE en Andalucía se gastara el dinero público en prostitutas. Dirán que el PP ha robado mucho con la Gürtel. Y así todo.

Los hechos han pasado a ser secundarios. Lo que importa es la consigna. Por eso tenemos a la derecha llamando a Sánchez presidente ilegítimo u okupa (cuando el proceso mediante el cual ha llegado a la presidencia es totalmente legal y constitucional); y a la izquierda afirmando que Vox justifica el asesinato y la violencia contra las mujeres, cuando es totalmente falso (proponen un nuevo enfoque que incluya la violencia contra la mujer dentro de lo que ellos denominan violencia intrafamiliar). Hay temas muy complejos, como lo es la violencia de género (próximamente en sus pantallas por aquí), que necesitan estudio, reflexión y contraste de información. En los tiempos que corren eso es ciencia ficción. Si te atreves a hacer la más mínima objeción o crítica a la ley actual, nadie te va a rebatir tus argumentos, se limitarán a llamarte facha.

Todo es efímero, Snapchat es el símbolo de nuestra época, mensajería instantánea donde los mensajes desaparecen, se desvanecen. Incluso Instagram y Facebook lo han copiado y también permiten hacer publicaciones con fecha de caducidad. Poco margen para la reflexión, mucho para la propaganda y la consigna.

Cualquiera que se asome a las redes sociales pensará que estamos al borde de una guerra civil. Yo soy optimista y creo que vivimos demasiado bien en comparación con los años 30 del siglo XX para llegar a eso. Lo que no puedo asegurar es cuánto aguantará la madera cada vez más podrida del andamio que nos sostiene.

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HOY HACE 40 AÑOS

6 diciembre, 2018 Deja un comentario

Hoy hace 40 años que los españoles nos dimos nuestra ley fundamental. Hace 40 años que vivimos en paz, con la excepción de ETA, los GAL, el 23 F y los terroristas islamistas. Pero hace 40 años que terminó lo que cierto historiador cuyo nombre no recuerdo denominaba la guerra civil española de 150 años. O sea, hemos dejado de matarnos entre nosotros. Como ya he escrito otras veces, si la Historia de España (pongamos desde la anexión de Navarra en 1512) durase 24 horas, la democracia empezaría a las 10 y 10 de la noche. Desgraciadamente, mucha gente no es consciente de esto y no sabe distinguir sus fundamentos.

La Transición (con mayúsculas) fue un milagro. Un milagro con siete padres y dos comadronas (Alfonso Guerra y Fernando Abril Martorell, que cuando la redacción se atascaba se ocupaban de negociar para poder seguir adelante). La derecha eligió la convivencia frente a la confrontación, y la izquierda eligió la libertad, quizá porque habían estado privados de ella tanto tiempo y sabían valorarla más. No se pierdan hoy la entrevista de Carlos Alsina en Onda Cero a la diputada de UCD, Elena Moreno, a la senadora de UCD, Dolores Pelayo y a Ana María Ruiz Tagle, entre otras. Tampoco el documental Las constituyentes, en el que se narra el testimonio de 14 de las 27 parlamentarias que participaron en la Legislatura Constituyente, porque algunas de ellas no han podido participar y siete de ellas ya han fallecido; entre ellas Dolores Ibarruri.

Creo que el mejor homenaje que puedo hacer desde este modesto blog es dar la palabra a un hombre bueno y honrado, ya fallecido, al que tuve el privilegio de poder saludar en cierta ocasión e intercambiar algunas palabras; que fue un antifranquista de los de verdad, no como los que ahora abundan en España. Condenado a trabajos forzados en la guerra civil, exiliado en Orán, condenado a 9 años de cárcel en 1967, y nuevamente condenado a veinte años en el proceso 1001, salió indultado por Suárez. Fue elegido diputado por Madrid en las elecciones constituyentes de 1977 y reelegido en las elecciones de 1979. Dimitió como diputado por desacuerdo con las normas laborales que aprobó el Parlamento con el apoyo del PCE. Recibió la Medalla al Mérito Constitucional de manos del Rey Juan Carlos I en 1988. Su carnet de afiliado de CCOO tenía el número 1. Creo que no hace falta mencionar su nombre.

Les dejo con el discurso con el cual este caballero defendió la ley de amnistía en el Congreso de los Diputados el 14 de octubre de 1977, en nombre del Partido Comunista. Esa ley que ahora sus sucesores denostan:

“Señor Presidente, señoras y señores Diputados, me cabe el honor y el deber de explicar, en nombre de la Minoría Comunista del Partido Comunista de España y del Partido Socialista Unificado de Cataluña, en esta sesión, que debe ser histórica para nuestro país, en honor de explicar, repito, nuestro voto.

Quiero señalar que la primera propuesta presentada en esta Cámara ha sido precisamente hecha por la Minoría Parlamentaria del Partido Comunista y del PSUC el 14 de julio y orientada precisamente a esta amnistía. Y no fue un fenómeno de la casualidad, señoras y señores Diputados, es el resultado de una política coherente y consecuente que comienza con la política de reconciliación nacional de nuestro Partido, ya en 1956.

Nosotros considerábamos que la pieza capital de esta política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía. ¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los ‘unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre?

Para nosotros, tanto como reparación de injusticias cometidas a lo largo de estos cuarenta años de dictadura, la amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y de cruzadas. Queremos abrir la vía a la paz y a la libertad. Queremos cerrar una etapa; queremos abrir otra. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia adelante en esa vía de la libertad, en esa vía de la paz y del progreso.

Hay que decir que durante largos años sólo los comunistas nos batíamos por la amnistía. Hay que decir, y yo lo recuerdo, que en las reuniones de la Junta Democrática y de la Plataforma de Convergencia, sobre todo en las primeras, se borraba la palabra “amnistía” ; se buscaba otra palabra porque aquella expresaba de alguna manera —se decía— algo que los comunistas habíamos hecho, algo que se identificaba en cierta medida con los comunistas.

Yo recuerdo que en las cárceles por las que he pasado, cuando discutíamos con algunos grupos que allí había de otros compañeros de otras tendencias —que después alguna vez la han reclamado a tiros— estaban también en contra de la palabra «amnistía».

Recuerdo también un compañero que ha pasado más de veinte años en la cárcel: Horacio Femández Inguanzo, a cuyo expediente se le llamó “el expediente de la reconciliación”, y que fue condenado a veinte años en 1956. Cuando monseñor Oliver, Obispo auxiliar de Madrid, nos visitaba en 1972 en Carabanchel, y le hablaba del año de reconciliación que abría la Iglesia, Horacio le decía: «Si quiere ser consecuente la Iglesia con la reconciliación, debe pedir también en este año la amnistía, ya que lo uno sin lo otro es imposible». Y le explicaba que él había sido condenado a veinte años como dirigente del Partido Comunista de Asturias, precisamente por la amnistía, y que su expediente se llamó “el expediente de la reconciliación”.

Hoy podríamos citar más compañeros aquí: Simón Sánchez Montero y tantos otros, que hemos pasado por trances parecidos, pero hoy no queremos recordar ese pasado; hemos enterrado, como decía, nuestros muertos y nuestros rencores, y por eso, hoy, más que hablar de ese pasado, queremos decir que la minoría comunista se congratula del consenso de los Grupos Mixto, Vasco-Catalán y Socialista, y hubiéramos deseado también que éste fuera un acto de unanimidad nacional.

Todavía yo pediría a los señores de Alianza Popular que reconsideren este problema. Nosotros afirmamos desde esta tribuna que ésta es la amnistía que el país reclama y que, a partir de ella, el crimen y el robo no pueden ser considerados, se hagan desde el ángulo que sea, como actos políticos. Por eso hacemos un llamamiento a nuestros colegas de Alianza Popular de que reconsideren su actitud en este acto que debe ser de unanimidad nacional. En esta hora de alegría, en cierta medida, para los que tantos años hemos pasado en los lugares que sabéis, sólo lamentamos que, en aras de ese consenso y de la realidad, amigos, patriotas, trabajadores de uniforme, no puedan disfrutar plenamente de esta alegría. Desde esta tribuna queremos decirlo, que no les olvidamos y que esperamos del Gobierno que en un futuro próximo puedan ser reparadas estas cuestiones y restituidos a sus puestos.

También a las mujeres de nuestro país queremos indicarles que si hoy no se discute este problema, que si en esta ley faltara la amnistía para los llamados “delitos de la mujer”: adulterio, etc., les queremos recordar que el Grupo Parlamentario Comunista presentó una proposición de ley el 14 de julio que creemos que es urgente discutir y que vamos naturalmente a discutir. Pero, es natural, señoras y señores Diputados, que tratándose de un militante obrero, en mi caso, si hablaba antes de que era un deber y un honor defender aquí, en nombre de esta minoría, esta amnistía política y general, para mí, explicar nuestro voto a favor de la amnistía, cuando en ella se comprende la amnistía laboral, es un triple honor.

Se trata de un miembro de un partido de trabajadores manuales e intelectuales, de un viejo militante del Movimiento Obrero Sindical, de un hombre encarcelado, perseguido y despedido muchas veces y durante largos años, y, además, hacerlo sin resentimiento.

Pedimos amnistía para todos, sin exclusión del lugar en que hubiera estado nadie. Yo creo que este acto, esta intervención, esta propuesta nuestra será, sin duda, para mí el mejor recuerdo que guardaré toda mi vida de este Parlamento.

La amnistía laboral tiene una gran importancia. Hemos sido la (clase más reprimida y más oprimida durante estos cuarenta años de historia que queremos cerrar. Por otra parte, lo que nos enseña la historia de nuestro país es que después de un período de represión, después de la huelga de 1917 y la represión que siguió; después de octubre del treinta y cuatro y la represión que siguió, cada vez que la libertad vuelve a reconquistar las posiciones que había perdido, siempre se ha dado una amnistía laboral. Yo he conocido —mi padre era ferroviario en una estación de ferrocarril— que en 1931 todavía ingresaban los últimos ferroviarios que habían sido despedidos en 1917.

La amnistía laboral, pues, está claro que es un acto extremadamente importante, conjuntamente con la otra. Si la democracia no debe detenerse a las puertas de la fábrica, la amnistía tampoco. Por eso el proyecto de ley que hoy vamos a votar aquí tiene, además de la vertiente humana y política, otra social y económica para nuestro país.

Francia e Italia, al salir de la II Guerra Mundial, para abordar la reconstrucción nacional y la crisis, necesitaron el apoyo y el concurso de la clase obrera. Días pasados los representantes del arco parlamentario dieron los primeros pasos en esa vía; la amnistía laboral será el primer hecho concreto en esa dirección que marcan los acuerdos de la Moncloa. No hay que olvidar que salimos de una dictadura en medio de una grave crisis económica, y que todos estamos de acuerdo en que hay que ir al saneamiento de la economía y a la reconversión nacional también, que esto no es posible sin el concurso de los trabajadores, que hay que llevar por ello este espíritu de la Moncloa al hecho práctico concreto de esa realidad.

Señoras y señores Diputados, señores del Gobierno, lo que hace un año parecía imposible, casi un milagro, salir de la dictadura sin traumas graves, se está realizando ante nuestros ojos; estamos seguros de que saldremos también de la crisis económica, que aseguraremos el pan y la libertad si se establecen nuevas relaciones obrero-empresariales y si un código de derecho de los trabajadores las garantiza; si conseguimos de una vez que los trabajadores dejemos de ser extranjeros en nuestra propia patria. Sí, amnistía para gobernar, amnistía para reforzar la autoridad y el orden basado en el justo respeto de todos a todos y, naturalmente, en primer lugar, de los trabajadores con respecto a los demás.

Con la amnistía saldremos al encuentro del pueblo vasco, que tanto sufre bajo diferentes formas, de todos los pueblos y de todos los trabajadores de España. Con la amnistía la democracia se acercará a los pueblos y a los centros de trabajo. La amnistía política y laboral es una necesidad nacional de estos momentos que nos toca vivir, de este Parlamento que tiene que votar. Nuestro deber y nuestro honor, señoras y señores Diputados, exige un voto unánime de toda la Cámara.

Muchas gracias”.

Feliz día de la Constitución a todos.

EL NO IMPUESTO A LAS HIPOTECAS

10 noviembre, 2018 5 comentarios

Querida amiga Rosa, lo prometido es deuda.

He escuchado esta mañana en la radio a un profesor que decía que los alumnos (y las personas en general) cada vez escriben y hablan peor, a raíz de la noticia de que el 9,6% de las plazas de profesor de secundaria, FP o escuela de idiomas quedaron vacantes, por faltas de ortografía, redacción deficiente o contestar largamente a cosas que no se preguntaban. El profesor concluía que, como a la gente no le importa y además cada vez se lee menos, el resultado es la incapacidad para entender cuestiones complejas, desarrollar matices; y por otra parte, aceptar soluciones simples y maniqueas: blanco y negro, amigos y enemigos. Y eso es el populismo, en definitiva. Los móviles e internet, según cuenta Marta García Aller en este artículo, hace que se nos atrofie la parte del cerebro que nos permite hacer los procesos de comprensión más analíticos y complejos. Si se consideran ustedes afectados, no sigan leyendo, porque van a tener que leer mucho, y matices variados además.

Cuento esto por la escandalosa sentencia del Tribunal Supremo sobre el impuesto de Actos Jurídicos Documentados y el tsunami posterior. La gente no se ha preocupado lo más mínimo de informarse del asunto y se ha lanzado alegremente a hablar de lo que no sabe, políticos y tertulianos incluidos.

En primer lugar, dejar claro que la sentencia y el reculaje posterior son de vergüenza. El artículo que regula quién es el obligado al pago es muy claro, pero aún existiendo una interpretación diferente hay que ser consciente de las implicaciones de tomar esa decisión. El ridículo del Tribunal Supremo perjudica además la garantía del Estado de Derecho y la democracia, y da alas a aquellos que quieren acabar con todo ello. Díez-Picazo es un descerebrado y un sinvergüenza: no se puede firmar una sentencia diciendo expresamente que sienta doctrina y luego recular vergonzosamente, con la que está cayendo además. A partir de ahora, los populistas y la extrema izquierda van a poner en cuestión su legitimidad ante cualquier decisión contraria a sus intereses.

Dicho esto, quiero aclarar varias cosas fundamentales. Primero, no existe un impuesto a las hipotecas. El impuesto de Actos Jurídicos Documentados (en adelante, AJD) grava aquellos documentos notariales que tengan por objeto una cosa evaluable económicamente; que no estén gravados por el impuesto de transmisiones patrimoniales ni por operaciones societarias; y que sean inscribibles en algún registro público (registro de la propiedad, mercantil, bienes muebles o propiedad industrial). Es decir, además de las hipotecas hay otros muchos negocios jurídicos y documentos gravados con el impuesto. Por otro lado, también grava los documentos administrativos que sean anotables en un registro público y no vengan dictados de oficio, así como los documentos mercantiles, como letras de cambio, bonos, pagarés u obligaciones. Por lo tanto, la hipoteca es un sólo caso sujeto al impuesto.

En segundo lugar, la modificación de la ley perpetrada por el Gobierno (Real Decreto-ley 17/2018, de 8 de noviembre) modifica la redacción del artículo 29 del RDLeg. 1/1993, indicando que “será sujeto pasivo el adquirente del bien o derecho y, en su defecto, las personas que insten o soliciten los documentos notariales, o aquellos en cuyo interés se expidan”, y aclarando que “cuando se trate de escrituras de préstamo con garantía hipotecaria, se considerará sujeto pasivo al prestamista”, modificando la anterior redacción que decía “cuando se trate de escrituras de constitución de préstamo con garantía se considerará adquirente al prestatario”, supone varias chapuzas monumentales. Habiendo hecho el Supremo una chapuza, el Gobierno no se ha querido quedar atrás.

No está de más aclarar que el Gobierno que estableció que pagaran los prestatarios fue el del PSOE, al aprobar el Real Decreto 828/1995, de 29 de mayo. Por otro lado, este impuesto está delegado en su gestión y liquidación a las Comunidades Autónomas, que tienen un margen para aumentar o reducir el tipo impositivo y establecer bonificaciones y exenciones. Ya hemos visto que los adalides de la reforma gobernaron desde 1982 a 1996 y luego de 2004 a 2011. Nunca hicieron ninguna reforma en este sentido durante todos estos años. Pero además, tanto Podemos como sus socios del PSOE en los respectivos gobiernos autonómicos lo incrementaron: en Andalucía, la actual ministra de Hacienda, Mª Jesús Montero, un 50%; En Comunidad Valenciana y Aragón, otro 50%; en Extremadura un 20% y en Castilla-La Mancha el 25%. Todo muy coherente. Y aquí no pagaban los bancos, pagaban los ciudadanos.

La urgente y extraordinaria necesidad para regular mediante Decreto-Ley lo que habría que regular por Ley la justifican por la situación de incertidumbre que ha causado la peregrina sentencia ya comentada: “Respecto al presupuesto habilitante de urgencia en la aprobación de este real decreto-ley, es inaplazable poner fin de manera inmediata a la incertidumbre e inseguridad jurídica generada por los hechos descritos. La indeterminación en que se encuentra el régimen jurídico aplicable ha causado una paralización en el mercado hipotecario, cuya importancia socioeconómica es innegable. Es preciso poner fin a dicha situación”. Como veremos, no se ha puesto fin a la incertidumbre jurídica, y sí se han creado problemas que antes no existían (la especialidad de los políticos).

De entrada decir que la modificación por Real Decreto-Ley vulnera lo establecido en el artículo 86 de la Constitución: “(…)no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas ni al Derecho electoral general”. La sentencia del Tribunal Constitucional de 28 de octubre de 1997 considera que vulnera el mencionado artículo de la Constitución “toda intervención que altere la posición del obligado a contribuir”, como es el caso. En la exposición de motivos tratan de justificar la no vulneración del artículo 86 de la Constitución con el argumento de que se trata de una “modificación de alcance acotado, que afecta a un impuesto indirecto e instantáneo que grava una específica manifestación de capacidad económica, y no a un tributo global sobre la renta o sobre el consumo”. Se agarran a un clavo (jurídico) ardiendo, pero si alguien lo recurre, veremos.

De todos modos, es mentira que los bancos vayan a pagar ese impuesto. Lo pagarán todos sus clientes. Si yo tengo una empresa de velas y me suben el IVA de la cera, evidentemente repercutiré ese coste en mis clientes, como haría cualquier negocio. Son patéticas las apelaciones “a la responsabilidad” de la banca. Los bancos subirán las comisiones y punto, y más con lo bajos que están ahora los tipos de interés. De hecho, los ciudadanos van a pagar más que antes, ya que las exenciones previstas del impuesto en determinados supuestos (familias numerosas, subrogaciones y novaciones hipotecarias) no se van a aplicar. Y al contrario, el Real Decreto-Ley se olvida de un grupo financiero muy importante que concede hipotecas, que son las Cooperativas de Crédito, que representan un 5% del mercado hipotecario, y que incluso tienen un grupo (Banco de Crédito Social Cooperativo, S.A.) que es uno de los 12 grupos más significativos españoles para el Banco Central Europeo, y que están exentas de este impuesto desde 1994. Otra chapuza más, que crea una desventaja competitiva para un sector concreto y que ha sido olvidado por el Gobierno.

En tercer lugar, es curioso que quedan exentos los bancos de pagar en el caso de que el prestatario sea un partido político con representación parlamentaria (¡con un par!), la Iglesia o determinadas entidades (Cruz Roja, ONCE). Sin embargo, el Gobierno ya anunció tras el Consejo de Ministros que los bancos no podrán deducirse el pago del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados en el importe que deban abonar de Sociedades: es decir, que no se lo pueden deducir como gasto a la hora de calcular el impuesto de sociedades, como sí podrán hacer el resto de las empresas. Inexplicable.

Creo que casi nadie que vaya a manifestarse ante el Tribunal Supremo en el día de hoy es consciente de todo lo que acabo de contar. Uno de los problemas es que hay cosas que pasan por verdad y que no lo son en absoluto, y que inciden en la mala imagen de los bancos en España en general.

La más importante es la idea de que los bancos han sido rescatados. Eso es sencillamente falso. En España existían antes de la crisis dos tipos principales de entidades financieras: los bancos, que son entidades privadas, y que en la mayoría de los casos cotizan en Bolsa y cuentan con miles o millones de accionistas, según su tamaño. Y las cajas de ahorros, que eran entidades públicas gestionadas entre otros y sobre todo por políticos y sindicalistas. Ningún banco privado ha sido rescatado con dinero público, salvo la excepción del Banco de Valencia, que era una filial de Bancaja (nombre comercial de la Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante), y por tanto era un banco semipúblico. Los gestores del Banco de Valencia eran elegidos por los políticos y sindicalistas que gestionaban Bancaja. Todas las entidades que han recibido ayudas públicas eran cajas de ahorros, y por tanto estaban gestionadas por políticos y sindicalistas: Bankia (Caja Madrid, Bancaja, Caja de Canarias, Caixa Layetana, Caja Rioja, Caja Ávila y Caja Segovia), Caja Castilla la Mancha, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Caixa Catalunya, Novacaixagalicia (Caixa Galicia y Caixanova), Unnim (cajas de ahorros de Sabadell, Tarrasa y Manlleu), etc. Todas las ayudas públicas fueron destinadas a estas entidades. Y los casos de corrupción se produjeron todos en las cajas de ahorros (tarjetas black, salida a bolsa de Bankia, caso Caja Segovia, preferentes, etc).

Actualmente ya sólo quedan dos cajas de ahorros muy pequeñas y con carácter testimonial (Caja de Ontiyent y Caixa D’Estalvis de Pollensa). El resto fueron obligadas a convertirse en bancos (Caixabank, Unicaja Banco, etc). En los últimos años han desaparecido varios bancos que antes de la crisis cotizaban en Bolsa, absorbidos por otros bancos. El Banco Popular absorbió a sus filiales (Banco de Andalucía, Banco de Castilla, Banco de Vasconia, Banco de Galicia y Banco de Crédito Balear) y al Banco Pastor, que ahora han sido absorbidos por el banco Santander. El Banco Sabadell absorbió al Banco Guipuzcoano. Ninguno de ellos (ninguno) recibió ayudas públicas. Este artículo del Blog Salmón explica varios puntos de los tratados aquí, y también aquí.

Por eso las propuestas de Podemos de crear una banca pública es como mínimo para tentarse la ropa. El partido morado pide un modelo “sustentado en el desarrollo de una banca pública de ahorro que permita a los depositantes tener una banca segura y centrada en la protección de los depósitos y en la atención a las necesidades de financiación de los minoristas”. Parece la definición exacta de caja de ahorros. Pero es el modelo de las cajas de ahorros el que fracasó y el que nos ha traído hasta aquí.

En resumen, el doctor Sánchez aplica la táctica de aparentar ser como Robin Hood (por cierto, Robin Hood robaba al Estado los excesivos impuestos que cobraba a los ciudadanos y se los devolvía, nada que ver con estas cosas), haciendo que la malvada banca pague y deje de hacerlo “el pueblo”. Pero en realidad nos van a cobrar un mayor impuesto por vía indirecta, ya que los bancos subirán las comisiones y nos lo madrugarán por otro lado. Intenten coserse los bolsillos.

Parece que las autovías van por el mismo camino: el ministro Ávalos anuncia que la autopista A1 en el tramo que se paga (de Vitoria a Burgos) será gratuita a partir del 1 de diciembre, al finalizar el plazo de la concesión (Robin Hood). Pero paralelamente se estudia el sistema de que paguemos para todas las autovías que ahora son gratuitas (el palo), afirmando que hay desigualdades entre autonomías (¿sólo en el pago de las autovías?) y que hay que obtener recursos para su mantenimiento. Obviando que es la Generalitat la que determina los precios de sus autovías, y que con lo recaudado por impuestos a los automóviles y al combustible habría más que de sobra para su mantenimiento. De hecho, sólo un 60% de los impuestos del automóvil va a las carreteras.

Los móviles son cada vez más inteligentes, pero las personas cada vez lo parecen ser menos.

ME SIENTO CADA VEZ MÁS HUÉRFANO

2 noviembre, 2018 8 comentarios

Que me disculpen mis suscriptores, pero el panorama político es cada vez más desolador. Me cuesta mucho escribir sobre este tema. Pero bueno, allá voy.

Tras darle los cien días de rigor, al Gobierno le voy a dedicar tres párrafos. Puedo afirmar que éste está pagando el precio del apoyo de batasunos, independentistas y la extrema izquierda: purga en RTVE, subidas de impuestos, presiones a la judicatura y a la abogacía del Estado en favor de los golpistas catalanes (podemos escuchar a Pedro Sánchez decir que ha existido un delito claro de rebelión aquí). Y no se pierdan el numerito en la rueda de prensa de la señora Carmen Calvo diciendo que Pedro Sánchez y el presidente del Gobierno son personas distintas. Y gracias señora por recordarnos que el indulto es una figura prevista en la ley. Yo le recuerdo que existe (teóricamente) separación entre los poderes del Estado. Como ha escrito Tsevan Rabtan; “Rivera le ha preguntado a Sánchez machaconamente si ha prometido el indulto a los golpistas secesionistas para el caso de condena. Sánchez se ha amparado en su derecho constitucional y ha decidido no incriminarse”. Por otro lado, ha descongelado las cuentas de la Generalitat, ha celebrado encuentros bilaterales que no han servido para nada, y ha ofrecido un referendum para volver al Estatuto previo a la anulación de algunos artículos por el Tribunal Constitucional.

Aparte han demostrado de sobra ser unos jetas a los que sólo les importa seguir en el poder. Como sólo cuentan con 84 diputados, esto lo ha llevado a gobernar a base de decreto-ley, pese a ser un instrumento normativo previsto para regular situaciones de extraordinaria y urgente necesidad. Los que acusaron a Rajoy de batir el récord de gobernar por decreto-ley, en solo un trimestre ha firmado siete, entre los cuales se encuentran algunos muy polémicos: el de renovación del consejo de administración de RTVE, el de recuperación de la sanidad universal, el de violencia de género y el de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. Pedro Sánchez prometió justo antes de la moción de censura (maldita hemeroteca) que convocaría elecciones si prosperaba, para luego afirmar sin rubor alguno que agotaría la legislatura. Ah y se me olvidaba lo de “con el populismo no vamos a pactar ni antes, ni durante, ni después“. Aparte de las contradicciones, hay cuestiones de mínima higiene moral, como las mentiras de su doctorado y las palabras repugnantes de la ministra de Justicia respecto de prostitución de menores y sus comentarios al respecto. A lo mejor eso también lo consideran humor.

Lo peor es la sensación de gobierno de Pepe Gotera y Otilio: el ridículo de no aprobar el nombramiento del consejo de administración de RTVE por dos votos erróneos y dos ausencias, provocando una situación que nunca se había dado, y teniendo que nombrar una administradora. Las devoluciones en caliente a 116 personas que saltaron la valla de Ceuta, después del circo mediático que montaron con el Aquarius. Las rectificaciones del presidente a varios ministros (impuesto al diesel, demanda contra el juez Llarena); las mentiras de Carmen Calvo respecto de su visita al Vaticano.

Pero es que lo que tenemos enfrente es para echarse a llorar: el PP condenado por corrupción que no ha hecho limpieza, tiene un líder al que no le cuadran los créditos de la licenciatura (aprobando la mitad en cuatro meses), con Cospedal salpicada por los audios de Villarejo; actuando como un boxeador sonado, que todavía no ha asimilado que les han robado la merienda, por no haber convocado elecciones cuando pudieron hacerlo. Ciudadanos, que fue el responsable de la moción de censura retirando su apoyo al PP, y por tanto el principal responsable de que tengamos este Gobierno, precisamente por cálculos electoralistas, dando bandazos a diestro y siniestro, como el último de permitir la posible aprobación de los presupuestos sin el control del Senado. Y de Vox ni hablo, junto a alguna medida sensata, como la devolución de las competencias de sanidad, educación y justicia al Estado central, en sus cien medidas hay una mezcla de cosas casposas e imposibles (suprimir las autonomías: qué vamos a hacer con el millón trescientos mil de empleados públicos autonómicos, que eso no lo explican).

Sin embargo, lo que me ha hecho saltar al teclado y escribir es la percepción de que la gente no entiende en qué consiste verdaderamente la democracia, y que cada vez va ganando terreno el eslogan y los sentimientos sobre la reflexión y el análisis. Voy a poner un ejemplo de ayer: tuve este intercambio en twitter al hilo de la “actuación” de Dani Mateo estornudando en la bandera de España:

tweet Dani Mateo

Es decir, en este caso la izquierda ha igualado respetar la bandera de tu país con ser un corrupto. Pero ojo, que el activismo consiste en escribir un tweet. Sin entrar en el tema de Dani Mateo, que merecería otra entrada, está consolidándose la idea de que si estás contra el independentismo y a favor de la Constitución eres un corrupto. Y eso la culpa en primer lugar la tienen los señores del PP y del PSOE. Y el independentismo (y los populismos de ambos extremos) han sabido recoger esa frustración de las personas ante la corrupción. De modo que estar por la independencia de Cataluña o el País Vasco, o en contra de la monarquía o a favor de la república es estar en contra de la corrupción (no deja de tener gracia que eso lo piensen miembros del único partido que ha tenido que cambiar de nombre y de CIF por tener todas sus sedes embargadas por corrupción, estoy hablando de CiU, por si hay algún despistado). Señores del PP y del PSOE, eso es lo que han conseguido ustedes. Disfruten de lo sembrado durante 40 años.

Y sin embargo hay personas como yo que no sólo están en contra de la corrupción, sino que lucharon activamente contra ella, y están a favor de la Constitución y de la ley. Claro que hay cosas que no me gustan, pero intentaré o propondré cambiarlas dentro de los mecanismos legales existentes. Recuerdo aquí algo muy obvio: negociación fuera de la ley = chantaje; negociación dentro de la ley = diálogo. Analizaré cada cuestión detenidamente antes de opinar. Personas como yo estamos de más, y cada vez somos menos.

Me siento cada vez más huérfano.

 

CABALGANDO UN TIGRE

3 junio, 2018 6 comentarios

Como diría mi amiga Elena, Jose ha vuelto. En el fondo estoy disfrutando. Lo reconozco. Aunque sí que estoy preocupado. En un primer vistazo, diría que hemos tenido la mala suerte de tener el peor Gobierno y la peor oposición, además de estar seguro que ninguno de los cuatro partidos principales han actuado en esta situación pensando en los problemas de los españoles, sino en sus propios intereses. En una segunda reflexión, tenemos el parlamento que nos merecemos, es el que la gente ha votado, y creo que constituye un buen resumen de lo que somos como país.

En primer lugar, me ha asombrado el desconocimiento de la propia Constitución por supuestos profesionales, sobre todo Ciudadanos, que se ha cubierto de gloria proponiendo cosas imposibles, como convocar elecciones con una moción de censura en trámite, o proponer independientes que no presenta ningún grupo parlamentario.

Lo gracioso es que Rivera es el que ha desencadenado todo el proceso que ha culminado con Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, anunciando que retiraba su apoyo al Gobierno de Rajoy tras la sentencia de la Gürtel. Y el punto de inflexión se produjo cuando, tras la presentación de la moción de censura por el PSOE, Pablo Iglesias anunció que si fracasaba, él presentaría otra inmediatamente después, con el objetivo teórico de convocar elecciones. Rivera dijo que apoyaría esa segunda, para que los españoles hablaran en las urnas. Este hecho ha sido la clave para que el PNV haya apoyado a Pedro Sánchez, a cambio de respetar los presupuestos del PP (con unos acuerdos muy ventajosos para ellos) y agotar la legislatura (sería hasta verano de 2020), porque quieren la fecha de nuevas elecciones generales lo más lejos posible.

Es cierto que Rajoy pudo haber dimitido durante la tramitación de la moción de censura, pero hubiéramos vuelto al punto de partida, porque en el caso de la dimisión del presidente del Gobierno la moción decae, pero el Parlamento tiene que volver a elegir presidente, con lo cual habría habido ronda de contactos con el Rey, y el PP hubiera tenido que presentar un candidato que hubiera tenido que ganar la confianza de la Cámara. Y durante este tiempo no hubiera podido convocar elecciones, porque la ley del Gobierno establece que ningún Gobierno en funciones pueda hacerlo. Si habiendo sesión de investidura fracasara, ahí sí que entra en juego el plazo de dos meses para que el Rey disuelva las Cortes y se convoquen elecciones.

Con este panorama, el PNV ha hecho los cálculos y ha tomado la decisión más ventajosa, rápida y fiable para ellos. Y Pedro Sánchez, que yo creo que sinceramente no pensaba ni por lo más remoto cuando presentó la moción que podría ganar (le pidió como seis veces a Rajoy que dimitiera durante el debate, supongo que para ahorrarse el trago del que ahora disfruta) se ha quedado subido encima de dos tigres: Podemos y sus confluencias, más los independentistas. Es decir, aquellos que quieren devorarles políticamente, y aquellos que lo único que quieren es destruir el Estado como tal, y con ello a su Gobierno…es decir, al de Pedro Sánchez. Como muestra, dos botones: primero la aclaración del apoyo de Bildu, por si algún inocente no se lo imaginaba:

Y este va dedicado especialmente a Pedro Sánchez, para que vaya tomando nota:

Lo que subyace debajo es más grave. Es la equidistancia que se ha implantado en el PSOE desde Zapatero y sus mariachis (como Patxi López, por ejemplo). Es decir, entre los nacionalistas y el PP estamos nosotros, que no somos ni lo uno ni lo otro. Como dijo en una entrevista a Gara el anterior presidente del Congreso de los Diputados: “Por lo tanto, todo requiere mucha voluntad política para saber que el adversario tendrá su parte de razón y que por encima tenemos que poner lo que nos une”. Como dice José García Domínguez, “Ese ha sido, de hecho, el supremo triunfo histórico de los micronacionalistas periféricos: lograr que la izquierda toda haya interiorizado la falacia de que cualquier repudio del nacionalismo solo puede proceder de otro nacionalismo simétrico y opuesto”.

Adriana Lastra ya puso como ejemplo de “nación de naciones” a Bolivia como modelo territorial del Estado defendido por el PSOE tras su trigésimo noveno congreso (la “plurinacionalidad”). La mejor definición creo que la proporcionó un profético Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, en una entrevista para Cuatro el 10 de mayo de 2017:

“Yo no estoy dispuesto a ponerle precio al país, y hay gente que está diciendo que con tal de quitar al PP, da igual que España se vaya al garete, y dicen que España es un estado plurinacional, cuando no es verdad. Para resolver un problema, se están inventando un país que no existe”, ha lamentado el dirigente socialista extremeño, quien ha alertado de que “el proyecto de país que se está defendiendo es el de un estado plurinacional”, lo que “no quiere decir que Cataluña sea una nación, sino que lo es también Madrid, La Rioja o Extremadura”.

No se dan cuenta además que no se puede dialogar ni negociar con un tigre: el nacionalismo supremacista y xenófobo (que no racista en mi opinión) nunca tendrá suficiente.

Por otro lado, está el otro tigre, el podemita, que va a seguir intentado aplicar la táctica del salchichón con el PSOE, ya explicada en estas páginas con anterioridad. Pidiendo de forma descarada entrar en el Gobierno y con mil tácticas más que iremos descubriendo para ir cortando el salchichón socialista en la medida de lo posible. Como ya hicieron con IU.

Ahora se nos plantea un escenario apasionante y peligroso, con un Gobierno sostenido por sólo 84 diputados de 350, con una oposición de PP + Cs de 166 diputados, con un tigre de 67 diputados (71 con Compromís) y otro de 24 (que van a ser decisivos), y con un Senado con mayoría absoluta del PP.

Creo que vamos hacia una guerra de trincheras donde habrá que votar ley por ley con mucha cautela; donde el PP va a hacer una oposición feroz; C’s tendrá que volver al colegio a repasar algunas lecciones; será complicado aprobar presupuestos en 2019 (y eso puede precipitar la convocatoria de elecciones); y donde el Gobierno del PSOE, que hace muy bien en mi opinión en gobernar en solitario, aunque puede tomar alguna decisión populista para contentar a sus bases, va a ser muy cuidadoso con lo que va a hacer, sobre todo al principio. Y la gran incógnita es cómo va a gestionar de verdad el ya abierto  y descarado secesionismo en Cataluña.

No quiero concluir sin darle a cada uno lo suyo. Mariano Rajoy debió haber convocado elecciones y posteriormente dimitir en cuanto se supo el contenido de la sentencia de la Gürtel. Es cierto que no se ha condenado a ningún ministro de su actual Gobierno, y que no se ha probado que el PP como partido delinquiera, el famoso “condenado a título lucrativo”: es quien se beneficia del delito cometido por otra persona, sin conocer ni dicho delito ni que su beneficio procede del mismo. No es responsable penal de ningún delito, ni como autor ni como cómplice, sino que es responsable civil. Si conociera la procedencia ilícita de lo recibido, sí estaría siendo responsable penal de un delito de blanqueo de capitales.

Aun siendo así, el hecho de haberse estado financiando ilegalmente de 1999 a 2005 (y que me resulta increíble que no se supiera nada por parte de sus dirigentes, otra cosa es que no se haya podido probar) me parece gravísimo, una vergüenza, y más que suficiente para que este señor deje la política. Lo más importante de todo es que estos hechos vergonzosos proporcionan armas y argumentos a aquellos que quieren la destrucción del Estado tal y como lo conocemos, como si sólo pudiéramos elegir entre corruptos por un lado, y comunistas y nacionalistas por el otro, con los ilusos equidistantes por el medio, también afectados por la corrupción. A lo mejor es que, tristemente, es así.

TERCERISMOS EQUIDISTANTES (Y PABLO SE CUELA EN EL MUSEO)

25 septiembre, 2017 Deja un comentario

Hoy quiero empezar con una anécdota que me contó un amigo. Estaba de viaje por Europa y conoció a unas chicas austríacas. Éstas querían entrar en un museo y no tenían dinero suficiente. Entonces mi amigo les dijo que iban a hacer algo para entrar gratis: se puso en la salida a mirar postales y muy poco a poco se fue aproximando a la salida, dando pasos hacia atrás con disimulo, y de repente ¡bingo! Se había colado en el museo, ante la atónita mirada de las dos austríacas, que acababan de descubrir la gichada made in Spain.

Me recuerda mucho a la táctica que está utilizando Podemos y por extensión su líder Pablo Iglesias con la crisis en Cataluña. En 2012 apoyaba claramente a los independentistas: “Si yo fuera catalán querría ser independiente”, afirmó. En junio de 2014, poco después de conseguir su acta de eurodiputado, matizó. “¿Quiero que Catalunya se vaya? No quiero, pero sé que la casta española ha insultado a los catalanes”.En 2015 defendió que, si la Generalitat iniciaba un proceso de independencia de forma unilateral se abriría una situación que “no dependería del Gobierno, sino de la aplicación de la justicia y eso lo hacen los tribunales”. Destacó entonces que el derecho “no lo aplica en el Gobierno ni el presidente, sino los tribunales de justicia”. Dos años después, manifiesta lo contrario: “No utilicemos ni a la policía ni a los jueces para resolver un problema político. Un dirigente que se escuda detrás de los jueces o detrás de la ley es irresponsable”. Consciente del desgaste electoral que supone apostar por la independencia de Cataluña directamente en el resto de España, ha estado bailando la yenka y tratando de no asomar la patita, hasta ahora, tratando de hacer equilibrios entre todas las mareas, círculos y convergencias.

Primero dijo en julio de este año que no participaría en el 1-O; y en septiembre reclamó una Cataluña “libre y soberana”, se desdijo de su opinión en verano, y admitió que no debería haber dicho que no votaría.

En realidad a Pablo Iglesias Cataluña o su independencia le importa un pimiento: lo que Podemos está haciendo es tratar de utilizar la crisis catalana como palanca para demoler el Estado de Derecho, en la más pura tradición bolchevique. Tal y como explica magníficamente Antonio Elorza en este artículo, el verdadero objetivo de Podemos es aprovechar la situación para crear un contrapoder, un poder alternativo al legal, que han definido como una “asamblea extraordinaria” de diputados, senadores, eurodiputados y alcaldes de ciudades de más de 50.000 habitantes, “formar un bloque político que defienda las libertades y contra la vulneración de derechos”. Es decir, deslegitimar a las instituciones de Estado y sustituirlas por otras más “legítimas”: ¿a qué me sonará esto? ¿Todo el poder para los soviets? ¿Asamblea constituyente de Venezuela? Y aprovechando que en el PSOE manda un señor que no tiene muy claro eso de la Constitución y las leyes, intentar crear una mayoría ajena en ese sentido.

En este sentido, me encantó la respuesta de Alvise Pérez en twitter a Íñigo Errejón:

Errejon

Con la excusa de las actuaciones judiciales contra el golpe de Estado soberanista, el pretexto es que ya no se respetan las libertades de asociación y de reunión. Supongo que la policía no puede detener a una cuadrilla de ladrones que estaban haciendo un butrón porque vulnerarían su derecho de reunión y asociación.

En primer lugar, cuando hay un Gobierno autonómico que desobedece consciente y deliberadamente (desde hace muchos años) las sentencias de los tribunales y las leyes de rango superior (y por encima de todas la Constitución), se está produciendo de hecho un golpe de Estado, y éste, que somos todos, tiene que defenderse con los instrumentos legales de que dispone. Como ya comenté en otro artículo anterior, a JFK no le tembló la mano en mandar al ejército contra el Gobierno de Mississippi. Cuando hay un delito, del tipo que sea, los jueces actúan. La Constitución y las leyes no son las tablas de la Ley de Moisés ni la Biblia, claro que se pueden cambiar, pero mediante los procedimientos de modificación en ellas establecidos, que para eso son las normas que nos hemos dado democráticamente. Si no es así, entramos ya en el reino de la turba, el linchamiento y la ley del Oeste, como explica muy bien Tsevan Rabtan en este artículo.

Y en segundo lugar, y con esto entro ya en el terreno del tercerismo buenista, en democracia no hay una tercera vía de negociación “política” al margen de la “judicialización”. Hay dos tipos de personas: los que respetan la ley y los que se la saltan. No puede haber una tercera posición legal ni legítima, porque el que me llama inmovilista y dice que hay que negociar y dejar espacio a la política ya se ha situado fuera de la ley, igual que el golpista. Mirar para otro lado, barrer debajo de la alfombra y hablar catalán en la intimidad nos ha llevado hasta aquí, igual que ceder las competencias de educación y sanidad (que por cierto pueden volver al Estado sin reformar la Constitución).

El problema es que se junta la ignorancia con los complejos no curados de la inmensa mayoría de la izquierda de este país, como por ejemplo el triple salto mortal con tirabuzón entre otros de aplicar el principio de libre autodeterminación de los pueblos a la Europa democrática actual; o lo paradójico de defender privilegios para algunos (los sueldos del Gobierno de la Generalitat son los más altos de España) mientras se cierran quirófanos o no se paga la dependencia; o se apoya a la derecha más racista y corrupta de Europa (el único partido que yo sepa que ha tenido hasta que cambiar de CIF para que no les sigan embargando bienes). Igual que Arzalluz prefería a un negro que hablase euskera que al vasco que no lo hable, la izquierda oficial no tiene problema en defender a un facha corrupto, pero sólo si es nacionalista catalán. El caso es no salir en la misma foto que el PP, no vaya a ser que nos llamen fachas…

Si la Historia de España (pongamos desde la anexión de Navarra en 1512) durase 24 horas, la democracia empezaría a las 10 y 10 de la noche. Que la gente no sepa distinguir los fundamentos de la democracia y carezca de una cultura democrática básica es responsabilidad de todos, pero en primer lugar de quien tiene la obligación de hacer pedagogía. Y juntemos eso con la renuncia al concepto laico de nación, de unión de ciudadanos libres e iguales, tanto en derechos como en obligaciones, vivan en el lugar que vivan, por complejos guerracivilistas (uno escucha a Alberto Garzón a menudo y acaba pensando que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial, y Franco sigue vivo y gobernando), y tendremos un sudoku que se me antoja de imposible solución, al menos a corto plazo.

RESPONSABILIDAD POLÍTICA, RESPONSABILIDAD PENAL Y CORRUPCIÓN (II)

18 abril, 2017 1 comentario

Siguiendo con la entrada anterior, llegamos al punto de definir qué es la corrupción o la falta de ética. Mi querido amigo Jaime Berenguer afirma que es un problema de élites y que no somos genéticamente corruptos: “¿Cómo se explica que el 95% afirme que la corrupción está extendida en España, un 63% considere que le afecta a su vida cotidiana pero que sólo el 8% la haya experimentado en el último año y que un mínimo 2% asegure haber pagado por un servicio público en este mismo periodo?”.

Discrepo con Jaime, en el sentido de que creo: primero, que a los electores la corrupción les da igual (UPyD, el único partido que ha luchado contra ella, está fuera del parlamento; el PP, el primer partido político imputado en España por corrupción, ha sido el más votado; el caso de Brunete es palmario); y segundo, que el límite es una línea muy fina. El problema es dónde trazar la línea. ¿Es corrupción viajar gratis a ver la final de la Champions, colocar a familiares y amigos, tratar de evadir impuestos de forma burda y fraudulenta, no bajarse del coche oficial, pagar gastos del partido con dinero para asistentes locales del Parlamento Europeo o de la cuenta de gastos del grupo municipal? ¿Es corrupción que los diputados cuneros sigan cobrando dietas teniendo piso en Madrid, o que un vocal vecino del Ayuntamiento de Madrid se lleve 1.000 euros al mes por acudir a un pleno, compatibles con su actividad profesional? ¿Es corrupción haber recibido 272.000 euros de un Gobierno extranjero a través de un paraíso fiscal un líder de un partido político español?

Creo que entre los electores españoles existe la conciencia de que todos roban, y puestos a eso, pues mejor que roben los míos. El contra argumento con que te suelen contestar los hunos es que los hotros roban más y mejor, o que llevan muchos más años haciéndolo.

Mi padre tenía un amigo que luchó en la División Azul y me contó dos anécdotas de Agustín Muñoz Grandes, que son significativas respecto de lo que estoy tratando de explicar. En cierta ocasión, volvió de viaje de madrugada, y al pasar por cierta sala de fiestas, vio muchos coches oficiales aparcados en la puerta. Se bajó y les dijo a los chóferes: ¿saben ustedes quién soy? Pues cojan los coches y cada uno a su casa o al parque móvil, pero ya. Y al que les pregunte mañana le dicen que sin más les mandó a dormir el general Muñoz Grandes. En otro momento, mandó al parque móvil al chófer de la mujer de un alto mando que estaba haciendo la compra con el coche oficial.

En primer lugar, en mi experiencia el problema es que todos los ejemplos anteriores, que en mayor o menor grado van desde la falta de ética a la corrupción más descarada, tienen plena legitimación social. Los vocales vecinos de UPyD en la legislatura de 2011 tuvieron que soportar cómo los vocales de los demás partidos les llamaban gilipollas por renunciar a la cantidad que excedía de 400 euros mensuales y donarlo para el Ayuntamiento de Madrid a fines sociales.

En segundo lugar, unido este factor está la falta de sentido de propiedad de los ciudadanos del dinero publico, y como dijo la ministra “Pixi” “estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”. Desgraciadamente, casi nadie es consciente cuando dice que no ha hecho la declaración de la renta que la ha venido haciendo en doce (o catorce) cómodos plazos; por lo mismo, no se da cuenta de que con ese mismo dinero que “no ha pagado” se hacen los presupuestos generales del Estado. Y casi nadie se preocupa de buscar en qué se ha gastado su dinero.

Por último, la corrupción o la falta de ética se utilizan únicamente como arma política contra el adversario: se silencia lo propio y se amplifica lo ajeno, con la colaboración de la prensa amiga. Y como el pueblo soberano ya es receptivo a este esquema de cosas (inconscientemente ya omite lo propio y sólo tiene ojos para lo ajeno), la corrupción se siembra en terreno ya abonado.

En mi experiencia, como regla general, si nadie mira, la gente se mete el dinero en el bolsillo. Hay excepciones, por supuesto, pero conozco muchos casos de primera mano que afirman lo contrario, y a todos los niveles (desde la política municipal a las comunidades de vecinos). Por eso en España no hay máquinas para que abras, cojas el periódico y dejes el dinero voluntariamente. Y si a eso le unimos la falta de cultura democrática respecto del dinero público, más el sectarismo, que nos invade desde nuestra más tierna infancia democrática, pues el cóctel es tremendo.

La solución: deslegitimar socialmente la falta de ética, y establecer mecanismos eficaces de lucha contra la corrupción (autobuses no, por favor), que estén fuera del control de los partidos políticos. Una tarea hercúlea para…¿los próximos 500 años?

Posdata: UPyD llevó a Rato al banquillo, Podemos a un autobús, el electorado ha preferido que Rato esté en un autobús a que esté en el banquillo. El pueblo es soberano.