Archive

Archive for 30 agosto 2013

MIS PELÍCULAS DE JAZZ FAVORITAS

30 agosto, 2013 5 comentarios

El jazz creo que siempre ha tenido una relación muy especial con el cine, más que otros tipos de música. Quizá porque su apogeo ha coincidido con la época grande de Hollywood, y los grandes compositores norteamericanos (Georges Gershwin, Cole Porter, etc) compusieron los memorables standards de jazz que luego aparecían en las películas: Laura, Stardust, Body and Soul… Quiero hablar de mis películas favoritas que tienen relación con el jazz, y con eso quiero decir cuyo tema principal es el jazz, no necesariamente tienen que ser biopics o biografías. Tampoco he excluido los documentales. El orden no es importante, cada una tiene su significado especial. Incluyo aquellas películas que, teniendo relación con el jazz en su desarrollo o argumento, reflejan aspectos importantes en mi opinión de una forma significativa. No pretendo sentar cátedra ni mucho menos. Es algo completamente subjetivo. Hay otras muchas listas en el mundo. Esta es la mía. Son películas extraordinarias en el sentido musical de la palabra extraordinario.

BIRD (1991, Clint Eastwood): una de las películas más logradas sobre el jazz. Forrest Whitaker es un actor que me encanta, y aquí sencillamente está espectacular haciendo de Charlie Bird Parker, uno de los creadores del be-bop, y un personaje muy difícil de realizar para cualquier actor. Desde el punto de vista subjetivo, refleja muy bien los infiernos personales de Parker, su personalidad atormentada, su inconformismo, y cómo las personas que están a su alrededor sufren por su culpa, pero al mismo tiempo se saben bendecidas musicalmente por él; y por eso le perdonan todo el daño que les hace. Como dijeron varios músicos que tocaban con él, era un yonki que les robaba dinero, cierto, pero por otro lado, ¿cómo podrían pagarle su legado? Por otro lado, desde el punto de vista objetivo, muestra un cuadro lleno de vida sobre la escena jazzística de los años cuarenta: las jam sessions, los cuttin’ contests, cómo el be bop no era entendido por todo el mundo, las giras por sitios de mala muerte. La escena final de su entierro vista en la pantalla grande, desde una toma subjetiva, mientras suenan los acordes de Parker’s Mood, no se me olvidará mientras viva. Una joya.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=oNL30u1jbDM]

ALREDEDOR DE LA MEDIANOCHE (Round Midnight, 1988, Bertrand Travernier): un retrato extraordinario del jazz en Europa en la década de los cincuenta y sesenta, y de la vida en esa época de los llamados Americans in Europe, a los cuales ya he dedicado un artículo. Dexter Gordon compone un personaje mitad autobiográfico y mitad basado en la vida de uno de los más grandes pianistas de todos los tiempos, Bud Powell. La película contiene múltiples guiños al espectador muy aficionado al jazz, y algunos gags que nos hacen sonreír, rompiendo un poco el transfondo dramático del film. La banda sonora es impresionante, encabezada por el tema homónimo de Thelonious Monk que da título a la película, con un elenco de músicos realmente sensacional. Y siempre como decorado maravilloso la ciudad de París, que tiene una relación especial con el jazz, tal y como comentábamos en el artículo mencionado antes.

MÚSICA Y LÁGRIMAS (The Glenn Miller story, 1953, Anthony Mann): quizá a mucha gente le sorprenda que incluya esta película aquí. Es una película muy del gusto del Hollywood posterior a la Segunda Guerra Mundial: narra la historia de Glenn Miller, poco después de que se le diera por muerto al desaparecer en un vuelo que sobrevolaba el canal de la Mancha. La película, en mi opinión, refleja muy bien el ambiente musical de los años treinta, centrada en el personaje de un músico que trata de abrirse camino sin demasiado éxito, y que de repente descubre que tiene un talento especial para los arreglos y la composición. Si traigo aquí este film es porque trata de uno de los temas más importantes del jazz y la música en general: la búsqueda del propio sonido. Es un santo grial que algunos nunca encuentran, quizá la búsqueda más fascinante para un músico. Muchas veces lo encontramos intentando imitar a aquellos que nos gustan, y terminamos haciendo otra cosa distinta. En este caso, Glenn Miller busca ese sonido de una forma quijotesca, sacrificando todo en su vida persiguiendo una entelequia. Su mujer se enamora de él precisamente por eso. Y al tratarse de la búsqueda de su sonido a través de una big band, no del sonido de su instrumento (el trombón), resulta mucho más difícil y fascinante a la vez. El papel de James Stewart es extraordinario. La bonita historia de cómo encuentra su santo grial por una casualidad la podéis ver aquí abajo:

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=G6_knLCjiWI]

EL TROMPETISTA (Young man with a horn, 1950, Michael Curtiz): si decimos que en una película los protagonistas son Kirk Douglas, Lauren Bacall y Doris Day, ya despierta por lo menos interés. Se dice que la película es un trasunto de la vida del trompetista Bix Beiderbecke, pero después de verla lo dudo mucho. Bix era un personaje fascinante, que parecía trasplantado del Romanticismo alemán del siglo XIX a los locos años veinte en EEUU. Creo que en Italia se hizo una película biográfica sobre Bix, pero no la he visto, y no puedo opinar, lógicamente. Lo que sí tienen en común Rick Martin, el protagonista encarnado en la pantalla por Kirk Douglas (e interpretado en la trompeta por Harry James), y este genio del jazz es su pasión obsesiva por la trompeta. Es Hoagy Carmichael, interpretando al pianista Smoke, el que narra la vida de este personaje. No es la primera vez, ya que también hacía el papel de Cricket en la magnífica Tener o no tener (1944), en la cual se conocieron Humphrey Bogart y Lauren Bacall. La fotografía, a cargo de Ted McCord (“El tesoro de Sierra Madre”, “Al Este del Edén”), es extraordinaria, con contrastes de blancos sobre negros y grises muy logrados. La película es muy buena, pero la traigo aquí por lo bien que refleja cómo se despierta la vocación de Martin cuando apenas es un niño y se queda embobado viendo y escuchando al trompetista negro, Hazzard, que luego será su maestro. Cómo nace ese fuego que nunca se extinguirá dentro de él. Algo que transciende el jazz para aparecer en otras canciones y otros géneros, como en el magnífico tema de Lynyrd Skynyrd La balada de Curtis Loew. Yo en el fondo sigo siendo ese niño que se sentaba al lado del batería de la orquesta, cuando en las bodas y las comuniones tocaba una banda de músicos en directo, y me quedaba extasiado escuchando y mirando todo. Y cómo el personaje de Martin, una persona para la que lo primero es la música, tiene problemas en relacionarse con las demás personas; y cuando se satura y encuentra dificultades, se aísla y se refugia en la música, su verdadero yo.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=2DuE1_3IRLo]

ACORDES Y DESACUERDOS (Sweet and lowdown, 1999, Woody Allen): esta magnífica película me deja siempre un sabor agridulce, y el sonido del jazz manouche de fondo la acentúa. Sean Penn interpreta a un guitarrista ficticio, llamado Emmet Ray, fiel adorador de Django Reinhardt, chulo, presumido, un poco fantasma, que se enamora de una chica muda. Él siempre dice que es el mejor guitarrista de jazz, después de un tal Django que vive en Europa. Lo más destacable es la forma tan entrañable a que el protagonista juega a ser un músico “maldito”, como un personaje perdido del que conviene alejarse. Ese aura de perdición que se crea a su alrededor, en el fondo tan ingenua, cuando en el fondo es un pobre desgraciado. En el encuentro final con Django se quiebra esa cáscara alrededor como un huevo que se estrella contra el suelo. Un tierno homenaje de Woody Allen al jazz que tanto ama.

Películas que no he incluido conscientemente: Cotton Club, New Orleans, Swing, Let’s get lost, Mo’ Better Blues, Hello Dolly, Los rebeldes del swing, y otras más. No las incluyo porque, o bien son meros documentales que no aportan nada extraordinario en mi opinión; o cuentan historias relacionadas con el jazz, pero sin sacar punta a algún aspecto importante o curioso, que a mí por lo menos no me hacen sentir como las mencionadas arriba. No significan que no me gusten, casi todas ellas me gustan. Pero no son objeto de este artículo.

Películas que hubiese incluido a no ser porque…: Malcolm X la hubiese incluido, por la parte del principio, en la cual Spike Lee hace un retrato extraordinario del ambiente de los años 30-40, cuando el swing era el rey de la música popular entre los jóvenes norteamericanos, y arrasaba en las pistas de baile, como por ejemplo el Roseland Ballroom. La moda de los trajes zoot, el lindy hop, las mejores big bands de la historia tocando una tras otra (la orquesta de Lionel Hampton aparece tocando en una escena), la droga corriendo a raudales…De hecho, la autobiografía de Malcolm X, en la que está basado el film, describe minuciosamente ese ambiente y lo recomiendo a cualquier buen aficionado al jazz, por la cantidad de curiosidades que cuenta. Pero como pasa con muchas obras literarias adaptadas al cine, el tiempo es el que es, y una película no puede durar ocho horas. Y eso que esta dura tres. Pero os pongo la escena del baile de lindy hop.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=BNv7ivtkxW8]

FEEDBACK: me encantaría que me pusierais un comentario con vuestra lista o vuestra opinión acerca de la mía.

DESCUBRIENDO LOS SECRETOS DEL FÚTBOL

25 agosto, 2013 2 comentarios

Nunca he escrito sobre fútbol (europeo), y no soy un gran aficionado. Pero ayer estábamos mi amigo Rafa y yo hablando sobre lo que él piensa que es la razón por la cual el fútbol es el deporte más internacional de todos. A ver si lo explico bien, porque me parece muy interesante.

Rafa dice que el fútbol es el deporte en el cual, en un solo partido, cualquier equipo le puede ganar a otro, por mucha diferencia que haya entre ambos. Por las propias características del deporte en sí, no porque haya mucha igualdad entre los equipos. Y lo explica así. El porcentaje de hacer ocasiones de gol y de convertirlas es muy bajo comparado con otros deportes, como el baloncesto, el fútbol americano, el balonmano. Incluso en los tiros directos de falta los mejores jugadores del mundo (Cristiano, Xavi, Messi) de cada falta que tiran el porcentaje de gol es bastante bajo. Es fácil que un equipo, por muy bueno que sea, de diez oportunidades de gol haga una o ninguna. Y me ponía como ejemplo el partido del mundial de 2010 entre las selecciones de España y Suiza. España tuvo innumerables ocasiones, un tiro al palo, un penalti no señalado, y el gol de Suiza llegó en una jugada de varios rebotes y bastante fortuna. A largo plazo el campeón fue España, pero en un solo partido cualquiera puede ganar. Ahí estoy de acuerdo. Por eso es tan difícil de acertar una quiniela. Por eso solo hay quinielas de fútbol y no de otros deportes. Rafa dice que la suerte influye mucho. En un solo partido el mejor jugador del mundo puede fallar ocasiones claras. También influye que son once contra once. En baloncesto, por ejemplo, son cinco contra cinco, y el talento individual puede tener mucha más influencia en un partido. Dicho en román paladino, mi mejor jugador se las puede tirar todas al final para que mi equipo gane. Eso lo hemos visto mucho en la NBA. Pero en un partido de fútbol puede que mi mejor jugador no la toque durante mucho tiempo.

Y con esto vamos a otra cosa: la suerte. Un jugador que tuve yo cuando era entrenador de baloncesto lo resumió en una frase que me encanta: jugamos como nunca y perdimos como siempre. Cuando tu equipo juega muy bien pero acaba perdiendo, el caso anterior de Suiza y España. Cuántas veces hemos escuchado eso de “qué mala suerte hemos tenido”. Yo discrepo con Rafa en que para mí no es mala suerte. Si tienes diez ocasiones y no marcas, y el otro equipo tiene una y la mete, en mi opinión eso no tiene nada que ver con la suerte. Cuando España no pasaba de cuartos de final no era mala suerte. Y discutimos una de las jugadas más famosas de la historia del fútbol español: el gol que no marcó Julio Salinas en el mundial de EEUU de 1994. Yo le decía que no fue mala suerte que España perdiera ese partido. Simplemente Salinas fue incapaz de batir al portero italiano, no pudo con la presión. Baggio, en la jugada siguiente, sí que batió al de España. Evidentemente, siempre se opina a toro pasado y es muy fácil. Del no-gol de Salinas comentaba Rafa que si pusiéramos esa jugada pulsando el botón de pausa justo cuando el delantero va a rematar, y sin saber el resultado final del remate, preguntáramos a esos entendidos comentaristas que critican a posteriori, la mayoría seguramente no acertaría en qué decisión acaba en gol. Es una decisión de centésimas de segundo, en la cual además hay otro factor ajeno al delantero: el portero y los defensas. Muchas veces hemos visto que el delantero bate con su remate al portero y de la nada aparece un defensa y salva el gol en el último momento sobre la línea. ¿Eso es mala suerte? En mi opinión no lo es. Por supuesto que la buena o mala fortuna tiene un cierto margen de intervención: por ejemplo, en el caso del balón que le rebota en la cabeza al portero y se cuela, o da en el poste y el un jugador de forma involuntaria y es gol. Incluso en el gol de Suiza que comentamos arriba, el hecho de que hubiera tres rebotes antes del remate del jugador suizo no esconde el hecho de que ningún defensa español fue capaz de despejar el balón. Incluso si la intención del delantero es una y le sale otra cosa es talento natural del jugador. Cuando un jugador de baloncesto la mete desde el centro del campo en el último segundo, para mí no es suerte; él la ha metido y tú no. Es habilidad y talento.

 Para concluir, en mi opinión el fútbol no es más injusto que otros deportes. Quizá no tanto como el atletismo o la natación, pero la suerte creo que no tiene tanto margen de intervención como mi amigo Rafa dice. Y no hemos hablado de los árbitros, porque para mí son un factor más del juego, se pueden equivocar igual que un delantero falla un gol cantado.

Y vosotros, ¿qué pensáis, futboleros?

Y POR FIN SE ACABÓ

18 agosto, 2013 1 comentario

El viernes nos han despertado a las siete menos cuarto. El cielo está despejado, menos mal después del agua que chupamos ayer. El barco sigue yendo a toda hostia, debemos llegar con antelación, pero lo que nunca me había pasado en un barco: anuncian por megafonía que debido al intenso tráfico marítimo en el puerto de Barcelona, estamos a la espera de que nos autoricen a atracar. La leche. Aprovechamos la espera con todo el equipaje para hablar otro rato con Pedro, y conocemos a una pareja italiana, Fabrizio y Laura, que van en moto a España. Piensan hacerse la costa mediterránea abajo, y les recomiendo Guadalest y los pueblos del Alicante interior. Se me olvida que la carretera de Benidorm a Calpe por toda la costa es una delicia para ir con la moto. El caso es que Laura me da su número de teléfono y nos invita a su casa del lago Como. Yo me quedo un poco parado, porque nos conocemos hace cinco minutos de reloj. Y me dice que le gusta mucho España y los españoles, y que hablo muy bien italiano. Debería aprovechar estas habilidades para algo útil, la verdad.

Nos despedimos de Pedro y los demás, incluyendo a nuestro amigo el Hell Angel antes de Luxemburgo y ahora de Italia y sargento de armas, y tiramos para Madrid. Estamos tan cansados que ni siquiera se ha planteado la cuestión de seguir unos días más. Hace mucho aire y la moto se menea, pero vamos haciendo kilómetros. En una parada conocemos una pareja en furgoneta, muy majos, y luego volvemos a coincidir más adelante y nos saludan. Paramos a comer un poco antes de Guadalajara en un restaurante donde solamente paran autobuses, un par de ellos vienen de Rumanía. Al final tengo el hombro bastante cargado, aun usando de vez en cuando el cruise control para descansar. Cuando ya entramos en la Comunidad de Madrid empiezo a pensar que lo hemos hecho. Que es verdad, que hemos estado en Italia y en Croacia. Nos vamos a quedar muy cerca de hacer 4.000 km en 15 días.

Y llegamos a casa, y al revés que en Long Way Round, no hay nadie para recibirnos. Mi hermano está currando, mis padres en su chalet en la sierra, y…espera, sí que hay alguien: mi peluquero que llega tarde a abrir la peluquería y ya tiene a un cliente esperando. Ya habéis venido! Sí, ahora mismo. Todo muy bien. Demasiado bien.

Merece mucho la pena. Que paseando por Porec de repente escuches a tu espalda “buenos días España, ¡hala Madrid!”, y resulta que es un camarero que trabaja en una heladería y te saluda con la mano y una sonrisa cuando te das la vuelta. Que un policía croata en la frontera con Eslovenia bromee contigo en perfecto castellano. Encontrarte a un chico de Austria con una camiseta de tu equipo de fútbol americano, los Philadelphia Eagles. Que compartas la vuelta al lago di Garda con un motero en una Fat Boy al que posiblemente no vuelvas a ver. Incluso hacer hora y media de camino para ir a comer a un restaurante en lo alto de una montaña y que sea la única semana del año en que cierra por vacaciones. Ver en el mar una puesta de sol tras otra, y luego un cielo lleno de estrellas por la noche. Tres mil novecientos trece kilómetros de buenos momentos, de ilusiones, de ratos muy divertidos, de gente maravillosa con la que seguir manteniendo el contacto, compartidos con mi naranja entera. Y que ella y la moto sigan teniendo ganas de más. De cosas nuevas que se aprenden todo el rato de culturas diferentes.

Y me vienen de repente a la cabeza veintitrés años de kilómetros sobre una moto: el día que fui a sacar la primera moto del concesionario, una Yamaha Special de mismo color que la actual. Cinco novias, una mujer, más de medio millón de kilómetros, tres motos propias y tres prestadas por mi hermano para aprender con ellas, nueve cascos, tres chupas de cuero, dos tiendas de campaña, tres viajes a Faro, dos a Castellón y dos a Pingüinos. Cientos de concentraciones. Muchas ITV con problemas, dos accidentes, un tubo de escape perdido, muchas horas de paquete con mi hermano antes de tener el carnet, cuatro talleres de confianza, tres caídas, seis países distintos. Cinco grupos de música distintos, seis guitarras, tres amplificadores, miles de horas tocando. Toda mi vida laboral hasta ahora. Dos controles de alcoholemia, tres plazas de garaje distintas, dos coches, muchos alquilados. Decenas de vuelos de avión, tres continentes, millones de horas de música. Y sobre todo y por encima de todo, decenas de amigos y compañeros de ruta que he conocido en la carretera y cerca de ella. Y la mejor copiloto que he tenido hasta ahora. La he elegido para ser mi copiloto en el viaje de la vida.

Gracias a ella por su compañía en la aventura. A Roberto por sus listados y su plan de viaje, que me han ayudado a no olvidar nada. Gracias a Rubén y a Javi, por su última puesta a punto de la moto. Gracias a Roser y a David por inspirar la ruta del viaje. Y gracias a todos vosotros por haber llegado hasta aquí.

MESIÉ LE PERIC Y EL BARCO DE VUELTA

14 agosto, 2013 1 comentario

Nos despertamos en Alassio a las seis de la mañana. Nos ha despertado el ruido de la lluvia contra la claraboya del techo del apartamento. Llueve, como el iPhone de Todo predijo. Y llueve bien. Son cien kilómetros hasta Génova. A las siete deja de llover, a ver si tenemos suerte. Nos ponemos en marcha para despejar el apartamento y volver a hacer el equipaje. Mientras lo bajamos todo, Todo me llama al móvil, y sube a ayudarnos. Tenemos que montar debajo del tejadillo de una tienda porque sigue lloviendo. Gracias, Andrea Todeschini, Neva, Tomasso y Giulia, por todo. Ponemos gasolina, porque no sabemos si vamos a encontrar atasco o qué puede pasar. Mejor vamos con el depósito lleno, aunque sea a un euro con noventa el litro. El gasolinero nos desea buen viaje de vuelta. Lo malo, dice, que vais a llevar lluvia hasta Génova. Todo nos hace unas fotos estupendas. Qué chulo.

El viaje no es tan malo como pensábamos. Llueve, pero no de forma torrencial. Vamos despacito y con ciudad por la misma autopista de las flores. Lo bueno es que no hace viento, aunque llueve. Llegando a Génova, nos adelanta una Road Glide con matrícula de Luxemburgo, y el conductor nos saluda.

Esperando a que nos dejen entrar en el ferry, vemos al tipo de la moto de Luxemburgo. El batwing de la moto lleva “tatuado” el logo de Hells Angels, y el conductor también. Hablamos un rato en italiano. Otras motos ya están en la fila esperando. Me fijo que hay una con matrícula de España. El chico lleva una camiseta que dice algo así como la vuelta a Italia y una URL. En la moto veo una pegatina que dice Mesié Le Peric. Pensamos que parece catalán, pero le hago notar a Mar que lleva en la moto una bandera de España. Al final nos ponemos a hablar, y me dice que se llama Pedro, y es de Alicante. El tío resulta ser un freak de las motos, tiene muchas, pero muchas, clásicas y casi de todo tipo y condición. Es uno de esos que está bendecido por esa habilidad de montar, desmontar, arreglar y reparar motos. Tienen una especie de club de amigos, http://www.komandopupas.com, donde van documentando sus aventuras. Cada uno de ellos tiene un papel definido: uno es neurocirujano y ha tenido que realizar curas un poco difíciles; otro es ingeniero y es el que hace de mecánico; le preguntamos a Pedro cuál es su papel. Se sonríe y nos dice que se encarga de la publicidad, la promoción de los viajes, la intendencia, el papeleo necesario…Ya en el barco, hablamos largo y tendido sobre sus vivencias encima de la moto. Nos comentamos nuestros respectivos viajes. Él ha estado recorriendo la zona de la Toscana y el centro y norte de Italia por carreteras secundarias. Igualmente ha conocido algunos personajes curiosos, conocimiento que le ha provocado alguna que otra resaca. Este es el país del aperitivo, del vino y de la grappa. Ya se ha dado cuenta. Viaja solo, él mismo se las apaña para poder grabar sus videos. Él y sus amigos hacen bastante enduro, han estado en Marruecos y nos lo aconseja vivamente. Al final acabamos hablando de lo duro que es ser empresario en España, y de cómo ya no se puede fabricar aquí. Todo Dios fabrica ya en China, que se ha convertido en la fábrica del mundo. Aquí no puedes competir, por los costes. ¿Y cuál crees que es el futuro aquí? Me gusta preguntar siempre a personas a pie de obra. Y concluimos que España es un país que no se sabe vender fuera, en general. Y que si se gestionara de forma adecuada, la agricultura podría ser el futuro. El hombre es el que dignifica el trabajo, no al revés. Y ser agricultor puede ser tan digno como abogado o médico. El problema, pienso, puede ser el tema de las cuotas agrícolas de la UE. Pero me estoy desviando del tema.

Este ferry es mucho más grande que el del viaje de ida. Solo de vehículos tiene cuatro plantas. Nosotros estamos en la cubierta ocho. El barco, pese a ser mucho mayor, va más deprisa que el otro, y también nos da más sensación de moverse. Mar se toma una pastilla por precaución. El rato de subir al camarote, cargado como una mula con todo el equipaje y los cascos, es lo peor. En este ferry tenemos mozos de equipaje que nos ayudan con las maletas. Damos una vuelta por el barco para echar un vistazo, y subimos a la planta superior, donde van las butacas. Este ferry, de Barcelona, va a Tánger. Muchos marroquíes hacen el viaje en butaca, vemos gente tirada en el suelo por los pasillos. Imagina veinte horas a Barcelona, más el viaje a Tánger, que es mucho mayor. El panorama es un poco desolador. La piscina también en este ferry está cerrada, deberían quitarlo de las fotos en Internet, porque realmente no funciona. Nos encontramos un matrimonio español con una niña pequeña en el restaurante. Ellos han cogido el ferry ilusionados por el viaje en barco y la piscina. Pues no hay. Pero aun así, al precio que está la gasolina y los peajes de la costa Azul, creo que trae cuenta el ferry. Eso sí, con camarote. Al final, es un viaje en barco, y navegar en barco mola mucho.

Conocemos más gente que viaja en moto a España. Italianos sobre todo. Uno de ellos, que va en una Fazer, me dice que mi moto es muy bonita. Que cuando sea mayor ya se comprará una. Eso, le digo yo, una moto de abuelo como la mía. Y se sonríe como diciendo he metido la pata. Otra pareja italiana, Lucca y Mónica, van en Harley también. Van a la costa Brava, y le pido a Mar que les recomiende ciudades, que ella lo conoce bien.

Mañana será otro día. Cenamos con Pedro y nos vamos al camarote. Ya queda muy poco, todo lo bueno se termina. Disfrutemos lo que nos queda.fototodo

Categorías:todas las entradas

EL DÍA MÁS LARGO

10 agosto, 2013 Deja un comentario

Tengo que escribir en diferido, ya que desde el martes no tengo conexión a internet. Como se decía antes en la tele en España, cuando sólo había dos canales, por razones ajenas a nuestra voluntad hemos tenido que interrumpir la programación, disculpen las molestias.

El martes nos levantamos a las 6 de la mañana, según lo previsto. Aquí en esta parte de Croacia ya es de día. Por la noche nos despedimos de Tom y Ania y las niñas (Ksenia y Elisa), y de nuestra vecina “alemanaquehablaespañol” Ute y sus dos niños. Lo mejor de este viaje ha sido la cantidad de gente maravillosa que hemos conocido, seguiremos en contacto. Nuestros amigos de Burgos, Luis y Angélica, ya están en Croacia. Se han recorrido Italia de norte a sur y han cogido el ferry de Ancona a Dubrovnik. Tened mucho cuidado, porfa. Seguimos en contacto por el whatsapp. Recogimos todo y en marcha. Una última mirada a la playa vacía mientras nos vamos, con el mar como un espejo. Nos esperan 800 kilómetros y atravesar Italia de este a oeste.

La autostrada E70 es la carretera con más camiones que yo he visto en mi vida. Hay veces que adelanto a nueve o diez seguidos. Primero hay que salir de Croacia, pasar la frontera, y luego llegar a Italia cruzando Eslovenia. Tardamos un poquito porque se combina autopista con carretera secundaria, e incluso rotondas y cedas el paso. Para comparar los precios de los peajes, lo empezamos antes de Trieste y lo dejamos en Alassio, en la otra punta del país. Nos costó 45 €. Hoy sólo por hacer Barcelona hasta antes de Zaragoza nos han cobrado 30. Y eso que en gasolina he subvencionado varios hospitales en Italia y Croacia, a 1,90 euros el litro. Una camarera a mitad de camino nos pregunta por el viaje, y cuando le contamos, nos dice que “voi siete molto bravi”. Dice que ella lo máximo que ha hecho en esa autopista son 200 kilómetros. Ocho horas después llegamos a Alassio. La última parte de la carretera se me ha hecho muy cuesta arriba, es lo que llaman la autopista de las flores, que llega hasta Ventimiglia y la frontera francesa. Son constantes viaductos a una altura tremenda, y el aire parece que te va a llevar, con el rebufo de los camiones se menea bastante la moto. Y eso que no quiero ni pensar en el peso que estoy moviendo, entre la moto, Mar y yo, y una bolsa grande y tres pequeñas, podemos hacer 550 kilos. Yo que tengo mucho vértigo evito mirar hacia abajo, pero la altura de los viaductos es impresionante.

Lo contrario de la ruta bb que hicimos en Cres. Hemos pasado de carreteras donde no caben dos coches, tocar el claxon en las curvas y coger curvas de trescientos sesenta grados a todo lo opuesto. La moto está diseñada para las autopistas, pones el cruise control para descansar la mano y va perfecta. Aun así, le vigilo el aceite, porque como buena Harley le gusta marcar territorio.

En Alassio nos esperan Todo, Neva y el pequeño Tomasso. Se han portado con nosotros espectacularmente, aunque saben que hago el café con una cafetera Melitta (caffè americano, no?). Esperábamos un sofá cama y nos encontramos con un apartamento entero para nosotros solos. Lo más importante es el tiempo que hemos podido compartir con ellos, que desde la despedida de Nico no nos habíamos vuelto a ver, creo. Es según nos cuentan la mejor playa de la región de Liguria; se ve como un sitio muy turístico de vacaciones, pero de turismo local. Dejamos de ver matrículas no italianas, alguna francesa y muy poquitas alemanas. Lo curioso es lo de las playas privadas: casi todo el tramo de playa es privado, son como una especie de clubs donde tienes que pagar por poder utilizarlo. Hay un pequeño sector que sí es de libre acceso. En España esto no nos cabe en la cabeza, pero hace diez años, la primera vez que vine a Italia me llamaron dos cosas la atención: que casi todos los partidos de fútbol fueran de pago; y que estuviera prohibido fumar en casi todos los sitios públicos. Y diez años después ya veis donde estamos. Harleys hay como si las regalaran, y el nivel de los coches ha subido de forma notable.

Parece que el día de ir a Génova va a llover, a ver si tenemos suerte, que en lago di Garda la tuvimos. Por cierto, no os vayáis de Alassio sin probar los baci di Alassio, al módico precio de 22,5 €/kilo, pero merece la pena si os gusta el chocolate, y sin ver el muretto di Alassio. Los voy a echar de menos, y al Prosecco también.

LA PUESTA DE SOL MÁS BONITA QUE HE VISTO

5 agosto, 2013 Deja un comentario

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Y se acabó, mañana a las seis y media nos vamos de Croacia a Alassio, donde nos esperan Andrea (Todo), Neva y el pequeño Tomasso. Van a ser setecientos y pico kilómetros, casi todos por autovía, largo pero necesario. Ya nos quedamos a tiro de piedra del ferry de vuelta a Barcelona. Me da lástima que acabamos de ver la última puesta de sol en Croacia. Según dice Mar, más bonita que las de Ibiza. Volveremos.

Estos días hemos renunciado a ir a ver Ljubiana, Tom y Ania nos desaconsejaron el viaje. Lo cambiamos por patear en moto el interior de Istria. Hicimos Porec, que sólo por tener la mejor iglesia bizantina de Croacia ya merece la pena verla; Beram, encantador pueblecito cerca de Pazin, donde tuvimos la mala suerte de pillar cerrado el restaurante local, la konoba (taberna) Vela Vrata, y sus tremendos crepes de requesón con miel. Pazin, que encontramos un poco desangelado, pero la sima es impresionante de verdad. Más tarde fuimos a Labin, merece mucho la pena la visita, es un pueblo encantador lleno de gatos callejeros, con unas vistas tremendas a la isla de Cres y al parque nacional de Ucka.Y luego (a ver si lo escribo bien) Svetvincenat, donde está el castillo de Grimani, y donde pudimos ver ensayar al grupo encargado de hacer la quema de la bruja, tocando música celta. Y donde está la tumba de Miroslav Bulesic, sacerdote asesinado por los comunistas en 1947.

La verdad que en esta parte de Croacia nos ha impresionado que hay muchos monumentos referidos a la Segunda Guerra Mundial y al período posterior, más que relativos a la guerra civil yugoslava. Tuvo que ser una época terrible, con los ejércitos italiano, alemán y partisano haciendo la guerra entre ellos.

He vuelto a mi infancia: desayuno cola cao todos los días (no tenemos café) y en Croacia hay coches que en España ya no hay ni en los desguaces: el camión de bomberos es un Mercedes de antes de la guerra, los coches de policía local son Lada Niva; hay cuatro latas por todos lados; hoy he visto un Yugo (el que tenga menos de 40 años que lo busque en Google); hay motocarros por todas partes; Ford Fiesta de la primera edición, y todos circulando. Es la leche. Falta el Barrio Sésamo, con Caponata y el caracol Perezgil.

La moto se está portando muy bien. Todo el interior de Istria es un terreno brutal para hacer carretera de montaña llenas de curvas, pero cansa mucho, física y mentalmente.

Hemos estado también en el festival de Jazz de Bale, buenísimo para una ciudad tan pequeña, y gratis! Organizado por Kamene Price, es genial estar asistiendo al concierto enfrente de una iglesia antigua. Aparte, la fiesta de Bale me recuerda a cualquier fiesta de un pueblo en España: su banda de música, sus personas mayores de punta en blanco en la plaza; sus puestos de chuches y de tiro al blanco, su algodón dulce…si es que en el fondo somos todos unos paletos (excepto el señor Cuervo, que vive en el centro de Madriz).

Pues por fin pude comer el famoso cerdo asado, ahí está la foto.

Y en el día de hoy felicidades a mi padre y al señor Quique, que es su cumpleaños.

Categorías:todas las entradas

OVEJAS HACIENDO SNOWBOARD Y CERVEZA BARATA

3 agosto, 2013 2 comentarios

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAntes de ayer estuvimos en Pula y en Rovijni. Con Pula nos ha pasado un poco lo que con Sirmione en el lago di Garda, que tanto nos la habían puesto como impresionante que luego al verla no era para tanto. El anfiteatro romano es una pasada, sobre todo el hecho de que quepan 20.000 espectadores, y que todavía hoy se siga utilizando para conciertos. De hecho hoy debería estar actuando en estos mismos momentos Leonard Cohen, y próximamente tenemos a Joe Cocker. Es como la arena de Verona, pero con el mar justo al lado. Allí conocimos a un motero húngaro y su chica, que al ver que éramos de España se volvieron locos. Él tiene un amigo que es bailarín flamenco, Fernando Galán, y chapurrea algo de español. Rovijni es un pueblecito de pescadores adorable, lo cual aprovechamos para pegarnos un atracón de pescado adorable también, y un lugar lleno de artistas bohemios. Por cierto, que esta gente tiene un problema con el vino. La botella más barata a 15 euros. Y se supone que estamos en la parte de Croacia que más vino produce con diferencia. Hasta en el Lidl está la botella más barata a 10 euros. Sin embargo, es el paraíso de la cerveza. En un bar decente el medio litro vale un euro. Tela. Nicola viene aquí y se bebe hasta el agua del mar. Y luego tienen variantes de cerveza que lo flipas, con naranja amarga (que está de morirte de buena, y mira que nos reíamos del Pifo por beber Mahou con Fanta de naranja, pero no es lo mismo ni de broma), una cerveza con limón que a su lado la mixta es meado de burra…Y aquí la cerveza pequeña es la de 33 cl, la gente se bebe las de medio litro como nosotros las cañas.

Ayer hicimos la maratón: 58 kilómetros. Y alguno (sobre todo mi hermano Fer) ya estará pensando: pues vaya mierda de maratón. Hay que aclarar que hemos estado en la isla de Cres, que es una isla que puede tener 100 km de largo, y luego sigue, porque hay otra que es Malij Losing, que están unidas por un puente. Lo que parecía ser una excursión dominguera se ha convertido en el puto Paris-Dakar. Esos 58 km han sido por las carreteras que había en España hace 70 años. Y ojo, llenas de ciclistas, trailers de 40 toneladas, tractores, y de las ovejas hablaremos luego. Y carreteras sin arcén, pero con una densidad de árboles en los bordes que parece que estás conduciendo por el Amazonas. Nos hemos encontrado troncos en medio de la carretera, por suerte en el otro sentido siempre. Y puede cruzarse un animal, y no precisamente un conejo. Nosotros tuvimos suerte que solo se nos han cruzado dos ovejas. Porque de hecho hay muchísimos jabalíes es Istria, introducidos aquí por el lobby de cazadores, y que están acabando con las ovejas tramontanas, y eso está acabando con los buitres a su vez. Lo que es un problema, porque me encanta el queso de oveja. Y los jabalíes no han estudiado el código de la circulación, así que te pueden salir en cualquier momento de entre el bosque por el que vas, eso sí, como mucho a 60 km por hora (tú, no el jabalí, él puede correr hasta 70 km por hora), porque como vayas a más, es fácil que te integres muy bien en el entorno del bosque. Pero de las ovejas hablamos luego. Ayer he visto la señal de tráfico de animales sueltos, pero en vez de con la vaca, con una oveja. Hablando de animales, en el post anterior me dejé algo colgando: la moneda de Croacia se llama kuna, porque la palabra significa marta (el animal), y hace referencia a tiempos pretéritos en los que la moneda eran pieles de ese animal. No tiene nada que ver con corona. No sé si será verdad, pero la historia mola. Y si es mentira, pues peor para la Historia.

Después de hacer 58 km en algo más de una hora, por parajes que parecían Asturias o Galicia (lo que llaman la Istria verde), hemos llegado a donde se coge el ferry para Cres, Brestova. Una cola que lo flipas y unos chicos limpiando cristales por propina. Nos dicen que siendo una moto no tenemos que hacer la cola. De lujo, porque no hay que aguantar al sol. Pero tranquilo, David, que hoy no voy de actor de peli sado. Bajamos la moto al muelle, adelantando a todos los coches. Y nos encontramos un ciclomotor y una bicicleta. Vamos a tomarnos algo fresco al bar y ahí viene mi encuentro con la cerveza con naranja amarga. Cuando volvemos, veo a un señor mayor dando vueltas alrededor de mi moto. Es el hombre de la bici, aparenta 60 años o más, y va en bici a Cres y luego a la isla de Krk. Me pregunta cuántos años tiene la moto, porque piensa que es más vieja que yo. Es un señor suizo que va en bici a todos los lados. Lo suyo sí que tiene mérito, le digo.

Y ahora viene lo bueno. La isla es bastante larga, y cuando se abre la puerta del ferry y quitan la cadena, es como cuando abren la puerta de los toriles, maricón el último. Empezamos a ir por la carretera de montaña y decidimos ir al primer pueblo que podamos, que se llama Beli. O sea, que es un poco de coña, pero hemos ido de Bale a Beli. Y cuando había leído que la isla era montañosa, no me imaginaba que iba a ser como la carretera de Santiago del Teide pero el doble de estrecha. Yo creo que dos coches no caben a la vez, hacía mucho tiempo que no tenía que tocar el claxon en las curvas. Pero es que por aquí van camiones y autobuses también. Este es (o era) el paraíso de las ovejas tramontanas. Y lo experimentamos cuando volvemos de la playa. De repente empezamos a ver piedras que caen de la ladera, y vemos una oveja en plena maniobra de snowboard, pero sin tabla y sin nieve, sólo con sus patas, bajando por la ladera de la montaña a toda leche. Con la mayor naturalidad del mundo, aterriza en el suelo y comienza a andar, que fue cuando le hice esta foto. Por eso el queso está tan bueno, supongo que de los meneos que se mete la oveja por el monte.

Bueno, y esto dedicado especialmente a Nico, él me va a entender. Hace unos años nos fuimos de vacaciones y se llevó una tienda de campaña de esas de Decathlon que se montan en un segundo y se desmontan en una semana (y con ayuda). De hecho, si no es por un francés que pasaba por allí, todavía estamos dándole vueltas intentando recogerla. Pues el otro día viví un momento parecido. En la playa del camping conocimos a una pareja muy maja, él se llama Tom y ella Ana, austríaco y rusa, con dos niñas pequeñas preciosas. Chapurrea un poco de español porque estuvo en Argentina cuatro meses, y dice que los de allí están como una cabra (no dan las luces para ahorrar batería, o se hacen un viaje de 1.200 km para estar una hora y volverse). El caso es que se trajo una tienda de las que Nico y yo sabemos, y cuando recoge veo que tiene, cómo decirlo, algunas dificultades. Como soy así de majo, me ofrezco a ayudarle, aunque no tengo ni puta idea de cómo hacerlo. Me pregunta: ¿sabes cómo va? Y yo le contesto, ni idea, pero dos cabezas piensan más que una. Y en este caso, cuatro brazos vienen mejor que dos. Pero tú ya la habrás puesto más veces; pues no, es mi segunda, y en la primera no tengo ni idea de cómo lo hice. Nos tiramos entre los dos veinte minutos mirando el plano y haciendo posturas extrañas mientras atardece, y nuestras respectivas señoras se dedican a charlar y mirar cómo nos retorcemos intentando plegar la tienda. De repente, y no sabemos cómo, se nos enciende la bombilla y ¡la plegamos! Pero ni puñetera idea de cómo lo hemos hecho. A ver si le vuelvo a ver para preguntarle si ha vuelto a ponerla.