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Jazz y cine: una pareja de hecho (reblogueado de El Viaje de Ícaro, pulsar en la imagen para ver el post original)

26 abril, 2016 Deja un comentario
 

Todos relacionamos el Jazz y el cine a través de algunas películas míticas. Lo que no es tan evidente es que hay mucho más Jazz en el cine de lo muchos podíamos pensar.

Para hablar de Jazz en el cine charlamos con Jose Fernández que desde muy joven es un apasionado de la música y eso se nota en su conocimiento.

Si después de escucharle te apetece saber algo más sobre Jazz te recomendamos su blog en el que habla de varios temas entre otros de música. (ver blog de JoseJazz),

Jose nos hace su recomendación sobre siete buenas películas en las que el Jazz es protagonista de una u otra forma. Además nos recomienda un par de documentales y nos recuerda algún programa de televisión sobre Jazz. Por cierto, como curiosidad una reseña sobre el libro “Cine y Jazz” de Carlos Aguilar del que nos han hablado en el programa 32.

Os dejamos ya con el programa 33 de este especial #JazzDay.

Ir a descargar

PD: Quisiera dar las gracias a Santiago Fernández Pascual por haberme dado la oportunidad de participar en su programa En Versión Jazz dentro de su blog El Viaje de Ícaro, ha sido una experiencia extraordinaria.

INTANGIBLES MUSICALES Y EL LADO DERECHO DEL CEREBRO

14 abril, 2016 3 comentarios

Estaba ayer viendo una master class de un guitarrista español, Javier Sánchez, que me gusta mucho y con el que tuve ocasión de hablar en una de sus actuaciones. Javier toca muy bien, pero lo que más aprecio de verdad es su modestia, su amabilidad, y el enfoque que tiene hacia el instrumento. En esta clase que podéis ver aquí comenta algo que creo que es muy importante para alguien que aborda la música desde la perspectiva que yo lo hago: “a medida que han pasado los años me he dado cuenta de que yo sabía tocar la guitarra (entre comillas), pero sabía tocar algo aprendido. Si tenía que improvisar, veía que no era capaz de tocar como los músicos que improvisan que a mí me gustan. Entonces un día se acabó, algo hay que hacer (…) Entonces lo que hice fue empezar de cero totalmente. No tanto técnicamente (…) sino musicalmente. Lo que hice fue (…) estudiar la esencia de la música, la raíz de la música. E ir construyendo a partir de ahí (…) Porque la teoría es muy fácil (…) lo difícil es tocarlo a tiempo real”.

Y después: “Con lo que más he avanzado yo (…) es sacándome de oído todo lo que pueda (…) Del estilo que sea. La teoría está muy bien (…) pero todo eso, si no escuchas música de nadie, no vale para nada (…) Lo que más me ha hecho avanzar es tocar con metrónomo, sacarme cosas de oído de la gente que me gusta y estudiar música clásica”. Dice que cuando escucha a un músico que le llama la atención, y que “tiene algo”, es que rítmicamente toca muy bien.

Y por esos azares extraños de Youtube, éste me sugirió que viera esta master class de Pedro Guerra. Lo primero que dice es que no se considera experto en ninguna cosa, ni en tocar la guitarra ni en cantar. Pero afirma que “algo sé del oficio de escribir canciones (…) aunque sólo sea por la cantidad de años [32] y la cantidad de canciones que he hecho pues tengo una idea (…) Lo que sí puedo hacer es contarles mi experiencia personal”. Dice que lo que siempre ha querido es tener un sello personal, y que siempre compuso sus canciones para él, aunque muchísimos músicos han grabado sus composiciones.

Y en tercer lugar digamos que hay grandes músicos que nunca aprendieron a leer música: John Lennon, Paul McCartney, Django Reinhardt, B.B. King, Jimmy Hendrix, Errol Garner, José Feliciano, Tom Yorke, Paco de Lucía, y otros muchos más.

A lo que voy: desde que tengo uso de razón (musical), mi primer objetivo fue tocar las canciones que me gustaban. Pero en cuanto tuve herramientas para ello (y casi sin tenerlas) lo que quería era tener mi propia voz, y expresar mis sentimientos a través de la composición de mis propios temas.

Componer un buen tema es algo para lo que creo que no hay recetas, aunque pienso que tengo algunas pistas.

Fidel Oltra escribe en su blog un artículo estupendo en el que habla de escuchar música con el lado derecho del cerebro. Sabemos que el lado derecho es el creativo, artístico, intuitivo, mientras que el izquierdo es el lógico, el matemático, el que controla el lenguaje. Por ejemplo, para aprender a dibujar bien hay que obligar a que el lado derecho tome el control. Podéis hacer el ejercicio que se muestra aquí.

Según Fidel Oltra, cuando escuchamos una canción por primera vez sin saber nada de ella prestamos atención a la música, la voz, los instrumentos, el ambiente, el ritmo (lado derecho). Pero si ya la conocemos, lo que hacemos no es escucharla, sino reproducirla mentalmente: “De esa forma, si la canción nos gusta posiblemente la iremos cantando o tarareando, o pensaremos en lo mucho que nos gusta, o en la vez que compramos el disco, o cuando la escuchamos por primera vez o simplemente la estaremos reproduciendo en nuestra mente, pero sin prestar atención a lo que escuchamos, puesto que para el hemisferio izquierdo no representa ninguna información nueva”.

A veces nos ha pasado escuchar una canción sin saber que es de un músico que no nos gusta, y percibir que el tema está bien, y al final cuando nos dicen quién es el autor, tener la sensación extraña de “pero si este tío no me gusta”. O bien cuando en la radio suena una canción que ya comenzó, no sabes cuál es aunque te suena mucho. Al cabo de unos instantes la reconoces, y te sorprendes de lo diferente que sonaba antes de reconocerla. Después, una vez reconocida, te vuelve a sonar como siempre. El lado derecho está trabajando y anulando los prejuicios de nuestro lado racional.

Fidel se pregunta: ¿Podría controlarse nuestra forma de escuchar música, tal como pretende el método para aprender a dibujar? Afirma que no lo sabe, pero yo voy un paso más allá: ¿se puede aprender a tocar y componer con el lado derecho del cerebro? Después de meditarlo mucho, creo que sí. La técnica es un medio para poder expresarte, pero lo fundamental en mi opinión es poder transformar algo que te ha sucedido o has sentido en una canción. Y ahí es infinitamente más valioso el lado creativo que el lógico.

Pedro Guerra comenta en su vídeo que se le da mejor cuando tiene que poner música a una letra que lo contrario, cuando le dan un tema ya compuesto para que le ponga letra. Y tiene sentido, porque lo segundo tiene límites y lo primero no.

Volviendo al dibujo, y poniendo un ejemplo a bote pronto, yo diría que hay dos formas de componer: una, cogiendo un acorde o una melodía e intentando hacer una progresión de forma “lógica”; y una segunda, que es empezando a tocar sin pensar en lo que haces y ver para dónde vas. Sintiendo, no pensando. Dejar de “ver” cadencias perfectas o plagales, o grados, o tonalidades, y sentir la música. Igual que en el experimento del dibujo, hay que poner la canción “del revés” y no ver gafas, manos, boca o brazos, sino líneas, curvas, rectas, colores…

Pat Metheny compara la composición a la pesca. Puedes estar preparado con la mejor caña y el mejor cebo, ir al mejor lugar, y no pescar nada. Y otro día estar casi por casualidad en un sitio con una caña barata y hartarte a coger peces. Y con eso vamos al duende, la inspiración, la musa, como lo quieras llamar. Un intangible…o no.

Y es que al final el objetivo es doble: por un lado, expresar tus sentimientos, sensaciones, vivencias mediante la composición; y por otro, conseguir llegar a los demás y despertar una emoción y un sentimiento en ellos. Eso en mi opinión es una buena canción. La técnica y la teoría es un medio: si no sabes el idioma nunca podrás escribir una obra maestra literaria, pero no hace falta saber o usar muchas palabras o palabras complicadas o difíciles para conseguir un poema magnífico. Se puede hacer una canción sensacional con tres acordes, y una coñazo con cincuenta.

Con esto llegamos a la polémica de si un guitarrista tiene o no nivel para una master class. Fijaos en la discursión en los comentarios de este video de Ariel Rot. Extraigo uno que me parece muy representativo: “por lo demás, a mí me importa poco si Ariel toca escalas pentatónicas, jónicas o visigodas. Lo que me importa es que me emocionan sus canciones, he crecido con ellas y han inspirado muchos momentos de mi vida”.

Y esa última frase que escribe esta chica es a lo máximo que yo aspiro como músico, que alguien diga eso de mi música. No que soy buenísimo, o que toco muy bien. Eso es conseguir una buena canción, y quizá no se puede entrenar o aprender. O sí.