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MI VIDA SOBRE UN ESCENARIO

27 octubre, 2008 2 comentarios
Desde el día en que con 12 años me regalaron para Navidad mi primer radio cassette y a la una de la madrugada de la nochebuena encontré un programa de jazz en Radio Nacional, el sueño de toda una vida (otro de mis sueños) ha sido poder expresarme como ser humano a través de la música. Con trece gané un concurso de radio, con quince mi hice amigo de dos o tres periodistas importantes de jazz, iba a los festivales; en 1982 fui a mi primer concierto (The Art Ensemble of Chicago y Max Roach); el mismo niño pequeño que se quedaba embobado en las comuniones y bodas mirando al batería de la orquesta (entonces se tocaba en riguroso directo) sigue aquí con la misma ilusión entre los dedos…

 

Primero fue el saxo, luego el piano, un breve paréntesis vacío, y luego vino mi primera guitarra acústica que todavía poseo, regalo de mi madre por mi vigésimo primer cumpleaños. Estaba tan contento que me la llevé de viaje sin saber tocar una nota (te acuerdas, Germán…). Luego vino Jesús a enseñarme que la guitarra como acompañamiento de cantante quedaba menos soso (ahí vinieron Jethro Tull, Genesis, Vangelis, Gwendal, etc). Y el jazz manouche, ese día que estuvieron en casa mis compañeros de la facultad y todo orgulloso toqué Nuages, de Django Reindhardt. Las primeras clases con Luis, mi maestro, y nuestro intercambio cultural jazz-metal. Los días que tocábamos después de comer y antes de entrar a clase…el día que unos ex convictos nos pidieron en un parque que tocáramos una rumba y se tuvieron que conformar con un blues…Satriani, Vai, Stuart Hamm, Living Colour. Luego llegó Rafa, compañero de aventuras políticas y musicales. Aquella fiesta de fin de año como grupo invitado, la formación de Leyenda, el primer concierto de mi vida en un garito…Y La chica de ayer, mi primera guitarra eléctrica, una Epiphone Joe Pass, que tuve que vender más tarde por problemas económicos…lo que daría por recuperarla.

 

Diversos grupos de jazz, heavy metal, rock and roll, el grupo de rockabilly donde no pasé la prueba por malo; mi primer alumno, que luego se haría famoso en Gran Bretaña como cantante. Mi primer ampli Fender, que todavía tengo. El año que tuve cinco alumnos de guitarra a la vez. Y luego Blind, lo más importante hasta ahora. Me quedo tocando el bajo hasta que encontréis a alguien, y al final paso a guitarra solista…Seis años maravillosos con Javi, Javi y el bajista cambiante chica-chico-chico-chica. Y ahora, un proyecto maravilloso que por el momento no tiene nombre, con Alberto, mi alma gemela musical y compañero infatigable, Koma y Noe.

 

El niño que miraba embobado a la orquesta sigue enganchado de la música como de la vida. De hecho, mi vida es la música. Gracias a todos, compañeros.

IDEAS Y PRINCIPIOS

23 octubre, 2008 1 comentario

El otro día quedamos para cenar unos amigos de la facultad, y uno de ellos es una persona desde hace tiempo comprometida políticamente; en la conversación que mantuvimos le pregunté por su situación actual en la política, si seguía participando de forma activa como antes, y su respuesta fue: “claro que sí, yo soy una persona de principios”. Me recuerda a otra persona, de posicionamiento ideológico totalmente opuesto a mi amigo, que en cierta ocasión me justificó su boicot a los productos catalanes con una frase muy similar, “es que soy una persona de principios, y si no tenemos unos principios, pues no somos nada”.

Volviendo a mi amigo, intenté comentar un poco la situación actual, y le pregunté qué opinaba de que Llamazares no dejara el escaño, pese a haber dimitido como coordinador general de IU. La contestación fue “es que eso lo hacen todos”, a lo cual le respondí que todos no, algunos no lo han hecho; lógicamente su respuesta fue “no me empieces a hablar de la Rosita, ni del Savater, que me tienen frito”. Ni un argumento válido en contra…pero parapeto tras la camiseta del equipo.

Todo esto viene a cuento de que soy muy sensible a los “principios”, dicho así. Pues yo más bien soy una persona de ideas, no de principios. Los dogmas, las verdades inmutables, los principios, son probablemente la causa de todas las guerras, las muertes y las tragedias en la Historia de la Humanidad. Yo me defino, como el personaje de la Historia de la Filosofía Griega de Luciano de Crescenzo, como “un soldado de la duda”. Eso no significa que notenga certezas, pero jamás creeré que yo tengo la razón, sino que, como dice el maestro Savater, tengo razones que justifican lo que pienso. Y que como tales razones, pueden estar equivocadas. Y podemos discutir de una forma ordenada y razonada, y argumentar a favor o en contra. Panta rei, todo fluye, como decía Heráclito, la esencia de la vida humana es el cambio, yo no soy el de hace media hora, y mucho menos el de hace veinte años. Me hace muchísima gracia el estribillo de esa canción de Alaska, “A quien le importa”, que dice “yo soy así/ y así seguiré/ nunca cambiaré”; y no digamos aquellos que lo intentan practicar en su vida…Creo en el fondo que lo dicen, pero no se dan cuenta que están cambiando por dentro. Así pues, es lógico que nuestra visión de las cosas que nos rodean y que pensamos cambien, como ellas y nosotros mismos vamos cambiando con el tiempo. Esto enlaza con el tema que ya he tratado en otras entradas del posicionamiento político en rojos y azules, progres y fachas, y si no estás contigo, estás contra mí. Me pongo mi camiseta de mi club o mi tribu, y hala, lo que diga el líder, y todos los demás se han pasado al enemigo si dicen lo contrario. Prietas las filas, y el que se mueve no sale en la foto. De hecho, el gran pensador marxista Don Groucho Marx sintetizó la praxis de los principios en la mayoría de la gente que hace alarde de ellos cuando dijo “estos son mis principios; si no les gustan, los cambiaré”, como hemos tenido ocasión de comprobar respecto de la lucha antiterrorista recientemente en nuestro país…Los cambiaré, pero no por convencimiento sincero, sino por interés espurio.

Es curioso la mala fama que tiene la gente que cambia de ideas, o de opinión, al respecto de algo, no digamos en el terreno de las ideas políticas, aclarando que no me refiero al que lo hace para mantenerse en el poder o por algún interés. Me merece mucho más respeto aquel que dice, bueno chicos, hasta ahora he sostenido esto, pero me he dado cuenta que estaba muy equivocado, por lo siguiente…eso es mucho más honesto intelectualmente, porque implica realmente buscar la verdad de las cosas, o aproximarse lo más posible a ella…reconociendo tu error. Precisamente cuando se debate o discute, se razona, se argumenta, más armas tenemos para desbrozar el camino que nos conduce al conocimiento. Como decía Sócrates, para qué quiero ir al campo, si en la ciudad tengo tantas personas para poder conversar con ellas, y hacer parir sus mentes…

Todo esto no implica un relativismo absoluto, sino todo lo contrario. Por supuesto que hay una serie de ideas “sagradas” que defiendo, casi todas recogidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos; pero absolutamente todo puede ser objeto de discursión, todo se pone a prueba día a día, como las leyes de la ciencia, que son válidas mientras no se demuestre lo contrario.

Cedo la palabra a uno de los personajes de Luciano de Crescenzo, el profesor Colella, que se explicará mucho mejor que yo: “en el mundo hay signos de interrogación y signos de exclamación, los soldados de la duda y de la certeza absoluta. Cuando se encuentre usted con un signo de interrogación, no tenga miedo: con seguridad se trata de una buena persona, un demócrata, un hombre con el que se puede discutir y estar en desacuerdo. En cambio, los signos de exclamación son peligrosos: son los llamados hombres de fe, los que tarde o temprano toman decisiones irrevocables (…). Mi padre me enseñó que la duda es el padre de la tolerancia y la curiosidad. Los jóvenes son curiosos, pero no son capaces de ser tolerantes; los ancianos son tolerantes, pero han perdido el gusto por la curiosidad; los grandes hombres, en cambio, saben ser curiosos y tolerantes al mismo tiempo. El que tiene fe es como si ya supiera todo por anticipado, no siente dudas, no es capaz de asombrarse, y como dice Aristóteles, el asombro es el principio de la investigación. El que tiene fe no está dispuesto a reconocer los propios errores, y nosotros, sin la ayuda de los errores, no somos nada (…)”.

Luciano de Crescenzo contesta: “pero un mínimo de fe es preciso para iniciar una empresa”. Y Colella contesta: “sí, pero debe ser una fe que nace de la
duda, una fe que sepa aprender de los errores, lo que yo llamo la fe de los ojos abiertos (…). Yo votaría comunista, pero con los ojos abiertos, atento a
lo que sucede. La duda no es una ideología, sino un método. Podemos sentir dudas, o escepticismo, y seguir teniendo una idea por la que luchar”.

Para finalizar, una anécdota bonita sobre el cambio. A Lester Young, saxofonista de jazz, le ofrecieron en cierta ocasión un dineral por grabar la música que hizo quince años atrás. Y él contestó “no puedo”. Cuando le preguntaron por qué, contestó que “no puedo vivir dos veces lo mismo. La vida cambia, nosotros cambiamos, nos movemos”.

Luis, dispuesto a tomar un café contigo y hablar de la situación política actual, a intercambiar ideas.