Archive

Posts Tagged ‘PP’

RESPONSABILIDAD POLÍTICA, RESPONSABILIDAD PENAL Y CORRUPCIÓN (II)

18 abril, 2017 1 comentario

Siguiendo con la entrada anterior, llegamos al punto de definir qué es la corrupción o la falta de ética. Mi querido amigo Jaime Berenguer afirma que es un problema de élites y que no somos genéticamente corruptos: “¿Cómo se explica que el 95% afirme que la corrupción está extendida en España, un 63% considere que le afecta a su vida cotidiana pero que sólo el 8% la haya experimentado en el último año y que un mínimo 2% asegure haber pagado por un servicio público en este mismo periodo?”.

Discrepo con Jaime, en el sentido de que creo: primero, que a los electores la corrupción les da igual (UPyD, el único partido que ha luchado contra ella, está fuera del parlamento; el PP, el primer partido político imputado en España por corrupción, ha sido el más votado; el caso de Brunete es palmario); y segundo, que el límite es una línea muy fina. El problema es dónde trazar la línea. ¿Es corrupción viajar gratis a ver la final de la Champions, colocar a familiares y amigos, tratar de evadir impuestos de forma burda y fraudulenta, no bajarse del coche oficial, pagar gastos del partido con dinero para asistentes locales del Parlamento Europeo o de la cuenta de gastos del grupo municipal? ¿Es corrupción que los diputados cuneros sigan cobrando dietas teniendo piso en Madrid, o que un vocal vecino del Ayuntamiento de Madrid se lleve 1.000 euros al mes por acudir a un pleno, compatibles con su actividad profesional? ¿Es corrupción haber recibido 272.000 euros de un Gobierno extranjero a través de un paraíso fiscal un líder de un partido político español?

Creo que entre los electores españoles existe la conciencia de que todos roban, y puestos a eso, pues mejor que roben los míos. El contra argumento con que te suelen contestar los hunos es que los hotros roban más y mejor, o que llevan muchos más años haciéndolo.

Mi padre tenía un amigo que luchó en la División Azul y me contó dos anécdotas de Agustín Muñoz Grandes, que son significativas respecto de lo que estoy tratando de explicar. En cierta ocasión, volvió de viaje de madrugada, y al pasar por cierta sala de fiestas, vio muchos coches oficiales aparcados en la puerta. Se bajó y les dijo a los chóferes: ¿saben ustedes quién soy? Pues cojan los coches y cada uno a su casa o al parque móvil, pero ya. Y al que les pregunte mañana le dicen que sin más les mandó a dormir el general Muñoz Grandes. En otro momento, mandó al parque móvil al chófer de la mujer de un alto mando que estaba haciendo la compra con el coche oficial.

En primer lugar, en mi experiencia el problema es que todos los ejemplos anteriores, que en mayor o menor grado van desde la falta de ética a la corrupción más descarada, tienen plena legitimación social. Los vocales vecinos de UPyD en la legislatura de 2011 tuvieron que soportar cómo los vocales de los demás partidos les llamaban gilipollas por renunciar a la cantidad que excedía de 400 euros mensuales y donarlo para el Ayuntamiento de Madrid a fines sociales.

En segundo lugar, unido este factor está la falta de sentido de propiedad de los ciudadanos del dinero publico, y como dijo la ministra “Pixi” “estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”. Desgraciadamente, casi nadie es consciente cuando dice que no ha hecho la declaración de la renta que la ha venido haciendo en doce (o catorce) cómodos plazos; por lo mismo, no se da cuenta de que con ese mismo dinero que “no ha pagado” se hacen los presupuestos generales del Estado. Y casi nadie se preocupa de buscar en qué se ha gastado su dinero.

Por último, la corrupción o la falta de ética se utilizan únicamente como arma política contra el adversario: se silencia lo propio y se amplifica lo ajeno, con la colaboración de la prensa amiga. Y como el pueblo soberano ya es receptivo a este esquema de cosas (inconscientemente ya omite lo propio y sólo tiene ojos para lo ajeno), la corrupción se siembra en terreno ya abonado.

En mi experiencia, como regla general, si nadie mira, la gente se mete el dinero en el bolsillo. Hay excepciones, por supuesto, pero conozco muchos casos de primera mano que afirman lo contrario, y a todos los niveles (desde la política municipal a las comunidades de vecinos). Por eso en España no hay máquinas para que abras, cojas el periódico y dejes el dinero voluntariamente. Y si a eso le unimos la falta de cultura democrática respecto del dinero público, más el sectarismo, que nos invade desde nuestra más tierna infancia democrática, pues el cóctel es tremendo.

La solución: deslegitimar socialmente la falta de ética, y establecer mecanismos eficaces de lucha contra la corrupción (autobuses no, por favor), que estén fuera del control de los partidos políticos. Una tarea hercúlea para…¿los próximos 500 años?

Posdata: UPyD llevó a Rato al banquillo, Podemos a un autobús, el electorado ha preferido que Rato esté en un autobús a que esté en el banquillo. El pueblo es soberano.

RESPONSABILIDAD POLÍTICA, RESPONSABILIDAD PENAL Y CORRUPCIÓN (I)

8 abril, 2017 2 comentarios

Al hilo de los sucesos de Murcia, que han obligado al presidente de la región Pedro Antonio Sánchez a dimitir por estar investigado (pero no a dejar el acta de diputado), quiero hacer una reflexión sobre un tema que me parece que tiene muchas aristas y que no es sencillo, si se analiza con rigor.

Primero, un poco de Derecho Penal: hay dos fases en el procedimiento, la primera es la de instrucción (en la que un juez A investiga los hechos objeto del procedimiento), y una segunda (el juicio oral) en la que un juez B, si el juez A ha estimado que existen indicios racionales de criminalidad, decide sobre el delito en cuestión. Por lo tanto, en toda la primera fase no se presupone nada sobre la presunta culpabilidad del investigado (antes imputado, tras la reforma operada por la Ley Orgánica 13/2015, de 5 de octubre, de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). En definitiva, el investigado es aquella persona a la que se le imputa la comisión de un delito, pero no se trata de juzgar a nadie, sino de investigar su relación con el presunto delito. Si al final de la instrucción el juez A considera que hay indicios racionales de criminalidad contra esa persona, dictará auto de procesamiento y pasaremos a la fase 2 (la del juicio oral), en la que ya no será investigado sino procesado o acusado (en el procedimiento abreviado no existe auto de procesamiento, pero este esquema nos sirve para hacernos una idea cabal).

La responsabilidad política no puede ser la misma que la responsabilidad penal. La primera nace por la confianza depositada en una persona para que desempeñe funciones públicas, ya sea por representación (los diputados frente a sus electores) o por designación (el ministro frente al presidente del Gobierno que le ha nombrado). La segunda se deriva de la legislación penal, que sólo trata de aquellas infracciones especialmente graves y que pueden causar más alarma social.

Me explico: cuando se exigen responsabilidades políticas es, excluyendo el código penal, por un hacer (o un no hacer, o por culpa in vigilando) que implica un error muy grave en la gestión (excluimos por supuesto los delitos contra la Administración Pública de los artículos 404 y ss.), o por mentir. Sin embargo, en otros supuestos estamos ya rozando el reproche jurídico penal, como puede ser la corrupción, el fraude fiscal, o haber realizado cualquier otra conducta recogida como tal en el Código Penal (conducir borracho, maltratar a su mujer, etc.). Hay ejemplos de políticos españoles implicados en todas estas acciones hace no demasiado tiempo.

El ámbito de la responsabilidad política en principio se debe limitar al terreno de la ética o la moral, no al jurídico, pero hay una zona en la que pueden llegar a colisionar. En concreto, vamos a tener tres supuestos: uno, comportamientos excluidos del Código Penal, pero muy reprochables ética o moralmente; dos, hechos que pueden encajar en ilícitos penales; y tres, ilícitos penales que pueden no ser políticamente relevantes.

Vamos con el primer supuesto. Hay una zona que queda fuera de la Ley penal, como es la mentira, los errores de gestión muy graves, y otros comportamientos poco éticos, como, por ejemplo: haber cobrado indebidamente una beca (mientras facturaba como autónomo al partido sin haber solicitado a la Universidad permiso para poder hacerlo); haber creado una sociedad ad hoc a posteriori de la realización de unos “trabajos” por valor de 425.000 euros (que a fecha de hoy seguimos sin saber en qué consistieron) para defraudar a Hacienda; otorgar contratos del Ayuntamiento a tu hermano siendo concejal; y siéndolo tu padre, que los otros 3 miembros de la familia sean adjudicatarios de pisos de protección pública; que un estudiante sin trabajo conocido pague 60.000 euros a tocateja para un piso de VPP, cuando su padre ha sido condenado por las tarjetas black. No hace falta decir nombres.

Casos como éstos, en mi opinión muy poco ejemplares de lo que debe ser un cargo público u orgánico, pueden quedar fuera del Código Penal, pero políticamente es claro que vulneran la confianza depositada en ellos por los votantes o los militantes. La excusa que nos darán estas personas, tanto si no han sido denunciados como si la denuncia no ha prosperado, es que son “inocentes” o que “nadie ha podido demostrar” nada judicialmente. Pero como decíamos al principio, una cosa es la responsabilidad política y otra muy distinta la penal. La primera implica rendición de cuentas del representante o nombrado ante el representado o el que le ha nombrado. Y aquí hay un doble mecanismo de control: por un lado, el colectivo ante el que tienen que rendir cuentas (mecanismo externo), por ejemplo, los electores (no volviendo a votar a esos representantes) o el parlamento (retirando la confianza al presidente del Gobierno mediante una moción de censura, o votando la reprobación de un ministro). Y por otro, un mecanismo interno por parte del propio partido político, que a través de sus estatutos y órganos internos de control obligue al afectado a rendir cuentas o a dejar su cargo.

Veamos el segundo y el tercer supuesto: aquí es donde sí que podemos establecer una norma jurídica que regule el caso en que la responsabilidad política llegue al ámbito penal. Y tenemos que conjugar esa responsabilidad política con la presunción de inocencia, que es un derecho de todos los ciudadanos. Sin embargo, el político no es un ciudadano cualquiera: los artículos 71 y 102 de la Constitución Española establecen un régimen de aforamiento especial para los Diputados y Senadores, por un lado; y para el Gobierno, por el otro. Se pretende de esta manera proteger a los miembros del Gobierno frente a actuaciones que menoscaben las funciones que constitucionalmente se le encomiendan, a través de la utilización abusiva de querellas, confundiendo en muchas ocasiones dos planos distintos, aunque ciertamente no siempre fáciles de deslindar, como son los de la responsabilidad política y la penal. Pero del aforamiento hablaremos otro día, hoy sólo quiero poner de manifiesto que no hablamos de ciudadanos normales, y que su régimen jurídico respecto del artículo 24 CE es distinto.

El punto de equilibrio creo que estaría en apartar al político en el momento del auto de procesamiento y apertura de juicio oral. Hacerlo en el momento de la investigación (antes imputación) da como resultado que haya casos como el del presidente de Murcia, imputado 17 veces sin llegar a juicio oral. El hecho de que el juez instructor estime que hay indicios racionales de criminalidad es lo suficientemente significativo para que políticamente tenga que dimitir. Al respecto señalar que ahora mismo está en trámite una Proposición de Ley Integral de Lucha contra la Corrupción y Protección de los Denunciantes (texto completo aquí y expediente de la iniciativa aquí) promovida por Ciudadanos, en la que en su disposición final primera se insta a modificar la LOREG para “impedir que quienes han sido encausados judicialmente o condenados por su implicación en procesos relacionados con la corrupción, así como por otros delitos castigados con penas graves, puedan formar parte de las listas electorales, y por tanto, concurrir a unas elecciones con el fin de ostentar un mandato representativo”. Además, se establece que sea de aplicación a los cargos electos en ejercicio, de modo que, si uno de ellos fuera encausado judicialmente, pierda su condición por incompatibilidad sobrevenida. Es curioso como este partido ha sido incongruente con lo establecido en la PL, actuando de forma contradictoria con la PL en el caso del presidente de Murcia (del PP) o del alcalde de Granada (del PSOE).

Poner el límite en ser investigado (imputado antes de la reforma) en mi opinión es excesivo. Me viene a la cabeza la querella interpuesta por Rodrigo Tena contra Andrés Herzog en 2015 por espiar a los tránsfugas de UPyD, que se hizo con la intención espuria de que el segundo no pudiera presentarse como candidato a las elecciones al estar imputado. La querella, como no podía ser de otra manera, se terminó archivando (aunque esto ya no salió en la prensa).

En esa PL, además, se delimita la causa de incompatibilidad a (aparte de una lista en la que se incluyen delitos contra el patrimonio, la libertad o el orden público, sedición o terrorismo) “cualesquiera otros delitos dolosos castigados con penas graves o que conlleven inhabilitación o suspensión de cargo público”. Y con esto llegamos al tercer supuesto: ¿cabe un presunto delito que no sea políticamente relevante?

Me resulta difícil a priori pensar en algún caso. Puesto que partimos de la premisa de que a los representantes políticos se les debe presumir un plus de comportamiento ético y ejemplar, y dado que la ley penal protege a la sociedad de las infracciones más graves y reprobables, es complicado buscar un ejemplo de infracción penal que no suponga una infracción a la confianza otorgada por los representados a sus representantes. Habría que estar al caso concreto, pero quizá la comisión de uno de los delitos leves (ya no faltas tras la reforma de la Ley 1/2015) podría ser uno de esos supuestos o no (por ejemplo, perturbación leve del orden en un juzgado).

Para concluir, podemos concluir que la responsabilidad política es algo intrínsecamente distinto de la penal, pero que en algunas ocasiones pueden superponerse. Para esos casos, hasta hace poco estaba convencido que la imputación (actual investigación) era el límite, pero ahora pienso que el punto más justo es la apertura de juicio oral, ya que lo primero puede multiplicar exponencialmente las situaciones injustas y fomentar el “querelleo” gratuito como arma de la lucha política.

Por otra parte, hay un ámbito no penal de la responsabilidad política que coincide con el comportamiento ético y moral exigible a nuestros representantes, que han de ser especialmente escrupuloso, más que el del ciudadano medio. Hay (o debe haber) un doble control, interno (por parte del propio individuo, de su partido a través de sus órganos internos de control y de sus estatutos) y externo (por parte de sus votantes o de aquellos que les han nombrado).

Dejo para una segunda parte determinar de qué hablamos concretamente cuando tratamos el caso del párrafo anterior, aunque no esté perseguido en el Código Penal. Sólo avanzo que la línea puede llegar a ser muy fina, y la legitimidad social tiene algo que ver.

POR QUÉ NO HAY UN PARTIDO POPULISTA DE DERECHAS EN ESPAÑA

15 marzo, 2017 Deja un comentario

Hoy se celebran elecciones generales en Holanda, uno de los países fundadores de la Unión Europea, y es posible que un partido populista de derechas antieruropeísta las gane. El título de este artículo es una pregunta que me lleva un tiempo dando vueltas en la cabeza. Y como ahora lo que me sobra es tiempo, pues ahí va mi respuesta. Huelga decir que les ruego que compartan sus reflexiones a esta entrada, cualquier punto de vista va a ser muy bien recibido, y seguro que aportará luz a una cuestión complicada, en la que inciden factores diversos, y representativos de nuestra peculiaridad.

Es curioso que hay tres países en Europa que parecen estar vacunados contra los populismos de derechas: España, Portugal e Irlanda. Tres países católicos, y dos de ellos que han tenido las dos dictaduras de derechas más longevas de Europa en el siglo XX, y las únicas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Son dos factores bastante importantes en mi opinión.

Por un lado, el catolicismo ha evitado el surgimiento de un partido contrario a la inmigración, junto con lo políticamente correcto. Todo ello ha evitado que se pueda plantear de forma seria y objetiva una verdadera política migratoria en España, ya que es evidente que hay recursos limitados y no se puede aumentar drásticamente la población, especialmente si el aumento es demandante neto de los mismos.

En España, las restricciones a la entrada de inmigrantes tienen muy mala prensa, y es curioso como una organización como Cáritas tiene instalaciones donde sólo atiende a inmigrantes, y según sus propios informes el porcentaje de inmigrantes atendidos ronda el 60%. Aun así, desbordados por la atención a un número creciente de foráneos en situación de pobreza y precariedad, Cáritas, en sus documentos, sostiene un discurso antiliberal y anticapitalista, defendiendo otra política inmigratoria menos restrictiva. No es algo extraño que Cáritas haya proporcionado cuadros a Podemos, incluido el portavoz del partido en la Asamblea de Madrid.

Además, hay que señalar que la mayoría de la población inmigrante procede de Iberoamérica (mayor si contamos a los nacionalizados, muy favorecida al poder solicitarlo con dos años de residencia legal en España) y Rumanía, también católicos y con lazos culturales evidentes con los españoles, lo que ha evitado, con alguna excepción, conflictos como los sucedidos en Francia, por ejemplo, y el sentimiento de una amenaza cultural. También hay que decir que vamos con décadas de retraso en la recepción de inmigrantes respecto de países como Alemania, Francia u Holanda. Aunque el porcentaje de población no nacida en el Estado es similar (en torno al 11-12%), en España casi no hay guetos, como sí los hay en los otros países, al haber inmigrantes de tercera o incluso cuarta generación.

Por otra parte, la herencia franquista (uno de los peores insultos del mundo mundial, y la última bomba que te pueden lanzar en una discursión es que te llamen “facha”) y la ausencia de un nacionalismo español (la bandera, el himno, el patriotismo, son símbolos fascistas), frente a los muy consolidados nacionalismos periféricos (que son competencia directa de un populismo derechista español xenófobo en sus territorios), producen que sea muy complicado el asentamiento de un sentimiento de rechazo a lo diferente. Y el papel tolerante y acomplejado de la izquierda coadyuva a ello.

Respecto de los nacionalistas periféricos, han abrazado la denominada “doctrina Colom”, consistente en utilizar inmigrantes para desespañolizar sus territorios, especialmente musulmanes. Es paradigmático el caso del senador de ERC Robert Masih i Nahar, originario de la India y vicepresidente la Federación Catalana de Críquet, de ERC, que tomó posesión prometiendo acatamiento a la Constitución “por imperativo legal hasta la República catalana”. Y sin embargo, como derecha xenófoba y racista que son, cuando han tratado de exportar el “prucés” al extranjero, sólo han sido recibidos por partidos islamófobos, racistas y neonazis. Vemos que, además de Podemos, también los nacionalistas cabalgan contradicciones. Las felicitaciones de Puigdemont vía twitter o las de EH Bildu a Donald Trump por su victoria electoral son muy significativas.

Pero la cuestión más importante es quiénes han sido los verdaderos perdedores de la crisis en España. No ha sido la clase obrera industrial, ni los grupos de mediana edad, ni los jubilados los principales damnificados. Por el contrario, hay dos grupos que han sido duramente golpeados: los jóvenes (con estudios superiores) y los inmigrantes, y ninguno de los dos constituyen un grupo de apoyo para la extrema derecha, pero sí para Podemos y los nacionalistas periféricos.

El papel de Podemos también es relevante. Es cierto que ha monopolizado el sentimiento antisistema. Como ya he explicado en entradas anteriores, su programa electoral, salvo la parte de inmigración, es calcado al de los partidos populistas de extrema derecha: intervencionismo económico, nacionalizaciones, proteccionismo, salida del euro, más gasto público, impago de la deuda, restricciones en el mercado laboral… Y también coinciden en señalar que el malo para esta película es un dragón de tres cabezas: las multinacionales (la globalización), el BCE (el sistema financiero) y Angela Merkel (la austeridad y los recortes).

Parece a priori que el surgimiento de Podemos ha funcionado como una especie de tapón que ha impedido que el voto descontento se haya dirigido hacia la ultraderecha. El propio Pablo Iglesias dijo que seguramente en España no existe una formación política de extrema derecha fuerte porque existe Podemos. Sin embargo, creo que el perfil de votante de Podemos no coincide con el del votante de Le Pen o Geert Wilders. Además, Podemos no se ha centrado en el problema de la inmigración como causa de mayor competencia por empleos poco cualificados o el descenso de los salarios o el desempleo (más bien al contrario), sino que ha puesto el acento en la corrupción, la Transición del 78 o la Guerra Civil, iconos de la extrema izquierda extraparlamentaria.

Por otra parte, se dice habitualmente que no hay un partido parlamentario de extrema derecha porque el PP cubre a sus votantes. Probablemente es cierto. Sin embargo, hay que recordar que cuando en 2014 el presidente del Banco de Sabadell decía que España necesitaba un Podemos de derechas, Vox respondió de inmediato que ya existía, y que eran ellos. El error que cometieron es fijar el foco en las autonomías, la religión, el aborto (temas que a la gente le importan un pimiento, como la corrupción), y no en el empleo, los problemas de los autónomos y las pymes, y en el caso del mundo rural, la agricultura y la ganadería. Es la diferencia entre Donald Trump y el Tea Party, o Le Pen y Amanecer Dorado. Es decir, se limitaron a amplificar las propuestas de su vecino ideológico (si tú eres de derechas, yo soy dos o tres veces más). Lo mismo que está haciendo Podemos (la derrota de Errejón es significativa), lo que creo que les va a llevar a bajar más todavía en número de votos en las próximas citas electorales).

Aun así, es cierto que el fracaso de experimentos como Hogar Social Madrid o Plataforma per Catalunya indica que la extrema derecha patria no han tenido un líder carismático como Podemos sí lo ha tenido, y eso en este país es muy importante. Por cierto, que otro factor que ha ayudado a que el PP siga manteniendo bajo su ala el voto de extrema derecha es el surgimiento de Podemos, y el miedo del votante de derecha a que este llegara al poder, y la entrega a la estrategia del voto útil. Ese miedo ha funcionado, y por eso la subida en sus votos en las últimas elecciones generales, junto con otros factores.

Para finalizar, quiero apuntar que un factor muy importante: en mi opinión, España sociológicamente es un país de izquierdas (hasta conduciendo, no hay más que pasar por cualquier autovía de 4 carriles y ver cómo todos van por el carril más a la izquierda), como lo fue de derechas mientras Franco vivió. Y mientras declararse de derechas sea algo vergonzoso, va a ser complicado que exista un partido del estilo de los populismos de extrema derecha que pululan por Europa. Añadamos a eso el complejo de la herencia franquista (que afecta incluso a símbolos nacionales, como el himno o la bandera), que ha evitado que la izquierda rompa sus vínculos con los nacionalistas periféricos (por ejemplo, la CUP, que se declaran de extrema izquierda, no denuncian los contactos del Gobierno que apoyan con partidos nazis y racistas; y Podemos justifica y ampara tanto la secesión catalana como a los proetarras). Se echa mucho de menos como factor de equilibrio una izquierda moderada con sentido nacional, pero lo que tenemos es reflejo fiel de lo que somos.

Aunque sí pienso que caldo de cultivo hay (lo siento cada vez que escucho personas de mi entorno quejarse de que a los inmigrantes les asignan todas las guarderías, o gente que trabaja en servicios sociales describirme a verdaderos artistas de las ayudas y subvenciones), en este momento estamos un poco verdes para la existencia de una fuerza parlamentaria de extrema derecha populista. Afortunadamente. Con un populismo ya tenemos bastante.

PEDRO, LA TÁCTICA DEL SALAMI Y EL CULTIVO DEL ODIO

2 noviembre, 2016 1 comentario

Está todo en la Historia y en los libros. O casi. La demonización que estamos viendo estos días contra los diputados del PSOE y la propia gestora por abstenerse para permitir la formación de un Gobierno después de prácticamente un año me ha recordado los sucesos en la Europa del Este después de la Segunda Guerra Mundial. Y más concretamente la táctica del salchichón.

En Hungría el secretario general del Partido Comunista húngaro, Mátyás Rákosi (hijo de carnicero), acuñó la expresión “táctica del salchichón”: cualquier pieza de salchichón, por grande que sea, si se va cortando rodaja a rodaja se acaba con ella. Lo mismo hizo él con el resto de partidos políticos, tal y como cuenta Alicia Delibes en este artículo. En noviembre de 1945, en las primeras elecciones libres, el partido comunista sólo obtuvo el 17% de los votos. Mediante cazas de brujas, acusaciones de fascistas, purgas y persecuciones, obligaron al resto de partidos a desaparecer. En 1949 ya sólo había un partido, que ganó las elecciones de la ya entonces “República Popular”.

Podemos ha ido aplicando esta táctica primero en IU, cortando las rodajas de Llamazares, Cayo Lara, Luis García Montero; o expulsando a 5.000 afiliados de la Comunidad de Madrid. El resultado lo tenemos a la vista: Alberto Garzón en el número 6 de la lista por Madrid y con pocas palancas de poder dentro de Podemos. El siguiente paso es el PSOE: con Pedro Sánchez como cuchillo cortador ya han comenzado el corte del salchichón socialista. Mafia, IBEX 35, golpe de Estado, fascistas, burgueses, neoliberales, traidores, son algunas etiquetas aplicadas. Sobre el tema de las etiquetas, cito literalmente de la tesis doctoral de Íñigo Errejón:

“El proceso de construcción de hegemonía se revela así como una dinámica de permanente negociación, hibridación y pugna por la institución del sentido y por la fabricación y apropiación de los significantes reconocidos como valiosos por la comunidad política – “patria”, “justicia”, “cambio”- así como por la atribución al adversario de los significantes denostados, que aíslan y estigmatizan: “élites tradicionales”, “corruptos”, “neoliberales”, vendepatrias”. No se trata de un juego de suma cero, de una confrontación “plana” y absoluta, sino de innovación y construcción. Es una “guerra de posiciones” en el sentido más literal del término gramsciano: una lucha por realinear las posiciones, ordenar el campo político de tal forma que genere consenso para el actor hegemónico y la obligación para los adversarios integrarse como subordinados o permanecer en los márgenes del consenso social. “ [ps.580-581 de su tesis doctoral sobre «La lucha por la hegemonía durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un análisis discursivo».]

Y Pedro Sánchez hará como Alberto Garzón o Tania Sánchez, y tratará de entregar el PSOE a Podemos presentándose de nuevo a secretario general. Pero creo que el PSOE va a ser un salchichón más duro de cortar que IU. El por qué en las negociaciones anteriores con el PSOE para formar Gobierno Podemos quería el ministerio del Interior es por lo mismo que el partido comunista checo tras la Segunda Guerra Mundial quería controlar la policía, el ejército y la administración pública.

Por cierto, que el salchichón se puede cortar hacia dentro también. Así que Errejón que se vaya tentando la ropa, por si acaso.

Por otra parte, la Coordinadora 25S montada contra la investidura de Rajoy no es más que un movimiento golpista que trata de presionar para imponer la voluntad de unos pocos sobre los votos de todos los españoles. Nos guste o no, la decisión del PSOE no la han tomado siniestros personajes en oscuros despachos, sino representantes del PSOE legítima y democráticamente elegidos por los afiliados, y en su elección se han cumplido escrupulosamente sus estatutos. Qué pereza tener que volver a explicar que abstenerse para que pueda haber un Gobierno después de un año, y no tener que ir a las urnas de nuevo, no es apoyar a la derecha, y que el PSOE estaba en una situación muy buena para poder influir en la política de ese Gobierno. Ya lo expliqué con detalles aquí. Y a mí me fastidia mucho que el PP sea el partido más votado, pero si jugamos según las reglas hay que respetarlas. Tsevan Rabtan, en un post sensacional (léanlo despacio, merece mucho la pena) rebate los argumentos del manifiesto uno por uno. Entresaco este párrafo:

La posibilidad de un Gobierno alternativo al actual del Partido Popular ha provocado los movimientos de la oligarquía [la oligarquía son los señores diputados escogidos por los españoles en elecciones libres y secretas. En dos. En las segundas hay más diputados del PP que en las primeras] que han actuado en Ferraz primero [los que han actuado en Ferraz son representantes de los afiliados de un partido político, elegidos en un congreso de ese partido] y en el propio Congreso de los Diputados después [los que actuarán en el Congreso son diputados elegidos por los españoles hace apenas tres meses con todos esos datos —esa mafias en las que tanto se hace hincapié— conocidos por los ciudadanos: pueden votar lo que les dé la gana. Son completamente libres. Como lo son los diputados de Podemos e IU —los que no han obtenido mayoría para gobernar— también elegidos por los ciudadanos libremente]. El objetivo es el mismo que cuando el PSOE se alió con el PP para la reforma del artículo 135 de la Constitución: una gran alianza para blindar el Régimen del 78 ahora que se tambalea [se tambalea porque la gente se resiste a votar a los que se lo quieren cargar, naturalmente; de haber obtenido Unidos Podemos mayoría absoluta con este régimen eso demostraría que la democracia funciona y ese Gobierno con Pablo Iglesias de Presidente sería perfectamente legítimo] .

Y el señalamiento en las redes sociales ha comenzado. Este es el tweet que le han dedicado a Jaime Berenguer:

democraciavsmafia

Y si alguien tiene dudas, la prueba del algodón: los aplausos de sus líderes tanto a Rufián como al representante de Bildu (justificando los asesinatos de ETA). Lo de Rufián merece capítulo aparte. Un discurso para simples mentales, lleno de faltas de ortografía, que un buen samaritano tuvo la cortesía de corregir y devolver, a ver si aprendía algo el muchacho. Un relato en el que mezcla churras con merinas, al más puro gusto de la demogogia populista. Por ejemplo, cuando se puso a recitar supuestos mensajes de “militantes socialistas”: “cobro 884 € por 168 horas al mes. Vivan con esto una temporada y se les pasarán las ganas de apretar ese botón”. A ver. Tendremos que saber qué hace este señor, qué estudios y qué experiencia tiene, y qué pasos ha dado por mejorar su situación laboral. Pero aparte es como si fuera el PP el que le paga. Si gana ERC Rufián (que gana algo más de 884 € al mes) seguro que le complementa el sueldo a este señor. O si Cataluña es independiente se lo suben a 2.000 al día siguiente. O si hay un Gobierno Frankenstein. O si mañana se proclama la República. Y que haya gente que se trague estas patrañas…

Pérez Reverte lo clavó cuando escribió lo siguiente:

Y no sólo eso. Porque en el caso Rufián, y de tantos como él, se da otra circunstancia aún peor: el abandono de la gente, de los ciudadanos decentes, en manos de la gentuza política local. A cambio de gobernar de cuatro en cuatro años, los sucesivos gobiernos de la democracia han ido dando vitaminas a los canallas y dejando indefensos a los ciudadanos. Y ese desamparo, ese incumplimiento de las leyes, esa cobardía del Estado ante la ambición, primero, y la chulería, después, de los oportunistas periféricos, dejó al ciudadano atado de pies y manos, acosado por el entorno radical, imposibilitado de defenderse, pues ni siquiera las sentencias judiciales sirven para una puñetera mierda. Así que la reacción natural es lógica: mimetizarse con el paisaje, evitar que a sus hijos los señalen con el dedo. Tú más catalán, más vasco, más gallego, más valenciano, más andaluz que nadie, hijo mío. No te compliques la vida y hazte de ellos. Así, gracias al pasteleo de Aznar, la estupidez de Zapatero, la arrogancia de Rajoy, generaciones de Rufiancitos han ido creciendo, primero en el miedo al entorno y luego como parte de él. Y van a más, acicateados por la injusticia, la corrupción y la infamia que ven alrededor.

Y todo esto construyendo un discurso del odio, sacando a pasear a Franco otra vez, tratando de ganar la Guerra Civil con casi 80 años de retraso. Sin aportar soluciones a los problemas de los españoles y creando otros donde no los había. Lo de Ada Colau y la estatua de Franco sin cabeza es de película de Berlanga. Qué ganas de poder hablar de cómo reducir el desempleo, cómo acabar con las muertes por violencia de género, de qué forma conseguir que no haya personas en riesgo de exclusión social, o de qué manera podemos conseguir que el empleo deje de ser precario.

Pero es más fácil dejarse llevar por el odio, crear muñecos de pim-pam-pum a los que aporrear convenientemente, repetir eslóganes como loros; y “cabalgar contradicciones”, como estar a favor de las renovables y al mismo tiempo de las subvenciones al carbón (responsable del 70% de las emisiones de CO2); estar en contra de la inversión-pelotazo y especular con la venta de una vivienda protegida, pagada seguramente por su padre procesado por las tarjetas black (Ramón Espinar); odiar a los mercados y amar la emisión de deuda pública (afirmando acto seguido que la que se considere “odiosa” no se va a pagar); acceder al Parlamento Europeo con un programa electoral proponiendo la salida de la UE, la desobediencia a Bruselas, y luego afirmar que son profundamente europeístas, y lamentar el Brexit.

Y en el fondo la culpa de todo la tienen el PP y el PSOE. Tolerando y amparando su corrupción, y permitiendo la de CiU en Cataluña, muchas personas de buena fe han caído en estas maniobras. Pero el pueblo es soberano. Aún así, el 70% del Congreso es PP-PSOE- C’s (muy tocado al “régimen” no lo veo).

Y para finalizar, decir que me encanta el tweet que ha fijado en su perfil mi amigo Jaime Berenguer: en España sí hubo un partido político decente. No solamente no robó sino que además persiguió la corrupción. Sólo tiene 47 retweets y 41 me gusta. El pueblo, nuevamente, ha hablado.

decente

¿Y POR QUÉ NO ELEGIMOS AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO COMO SE ELIGE A LOS ALCALDES?

12 julio, 2016 Deja un comentario

Vamos a imaginarnos que la situación de dificultad que se está dando en España para elegir un Presidente del Gobierno (y por ende el Gobierno mismo) se diera en los más de 8.000 ayuntamientos que tenemos. Sería un caos tremendo.  ¿Y por qué no se da esa situación?

Propongo comparar qué dice la Ley respecto de la elección del Presidente del Gobierno y de la elección de los alcaldes.

Elección de Alcalde

Artículo 196 de la LOREG

En la misma sesión de constitución de la Corporación se procede a la elección de Alcalde, de acuerdo con el siguiente procedimiento:

  • a) Pueden ser candidatos todos los Concejales que encabecen sus correspondientes listas.
  • b) Si alguno de ellos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los Concejales es proclamado electo.
  • c) Si ninguno de ellos obtiene dicha mayoría es proclamado Alcalde el Concejal que encabece la lista que haya obtenido mayor número de votos populares en el correspondiente Municipio. En caso de empate se resolverá por sorteo.

En los Municipios comprendidos entre 100 y 250 habitantes pueden ser candidatos a Alcalde todos los Concejales; si alguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los Concejales es proclamado electo; si ninguno obtuviese dicha mayoría será proclamado Alcalde el Concejal que hubiere obtenido más votos populares en las elecciones de Concejales.

Elección del presidente del Gobierno

Artículo 99 de la Constitución

  1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
  2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.
  3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.
  4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.
  5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

El artículo 99 carece de precedentes en la historia constitucional española. En efecto, las Constituciones del siglo XIX no conferían un papel determinante a las Cortes a la hora de la designación por el Rey de la Presidencia del Consejo de Ministros, y por lo que se refiere a la Constitución de 1931, el Presidente de la República podía nombrar y separar libremente al Presidente del Gobierno. El art. 99 CE supone una novedad destacada por ser el primero en el que la designación del Presidente del Gobierno se desliga de la decisión del Jefe del Estado como única fuente de voluntad, para recaer en el Parlamento.

Hay tres sistemas que podemos identificar actualmente para el nombramiento del Presidente del Gobierno en los sistemas parlamentarios de nuestro entorno: aquella en la que la investidura sigue sin ser constitucionalmente obligatoria (por ejemplo: Gran Bretaña); aquella en la que el Jefe del Estado carece de toda participación en la designación del gobierno, correspondiendo su nombramiento enteramente a la Cámara, que, por lo mismo, expresa en ese momento su confianza inicial en el candidato votado (sistema sueco); y aquella en la que, correspondiéndole al Jefe del Estado la facultad de proponer al candidato y de nombrarlo formalmente una vez que éste ha sido votado, se exige constitucionalmente que el conjunto del Gobierno (caso italiano), o el Primer Ministro, obtengan previamente la confianza parlamentaria o investidura, éste último sería el caso del artículo 99 de la Constitución Española de 1978.

Es curioso que, tal y como analiza el Tribunal Constitucional en su STC 16/1984, de 6 de febrero, “junto al principio de legitimidad democrática de acuerdo con el cual todos los poderes emanan del pueblo -artículo 1.número 2, CE- y la forma parlamentaria de gobierno, nuestra Constitución se inspira en un principio de racionalización de esta forma que, entre otros objetivos, trata de impedir las crisis gubernamentales prolongadas. A este fin prevé el artículo 99 de la CE la disolución automática de las Cámaras cuando se evidencia la imposibilidad en la que éstas se encuentran de designar un Presidente del Gobierno dentro del plazo de dos meses” (FJ6).

Sin embargo, el efecto perverso es que si la situación no cambia de forma significativa, la situación sin Gobierno puede prologarse de forma indefinida. Para evitarlo, yo planteo modificar el artículo 99 de la Constitución, de manera que si al cabo de dos meses ningún candidato obtiene la confianza de la Cámara, se encargue formar Gobierno al grupo parlamentario más votado, a semejanza de lo que ocurre en los Ayuntamientos.

Como puntos a favor evitaría situaciones prolongadas con un Gobierno en funciones; obligaría a gobernar en minoría, y por lo tanto a negociar con los demás grupos cada votación, lo que no creo que fuera negativo sino al contrario. El Gobierno sabe que para sacar adelantes sus leyes tendrá que negociar con los grupos que le pueden permitir aprobarlas.

Como contras, habría que modificar la Constitución por la vía del artículo 167, lo que no deja de ser un poco engorroso (mayoría de 3/5 de cada Cámara; si no, mayoría absoluta del Senado + mayoría de 2/3 del Congreso; y referéndum si lo solicita un 10% de cualquiera de las Cámaras). Además, una oposición votando en contra de forma sistemática puede dejar al país bloqueado por vía de hecho, al tumbar todas las propuestas legislativas del grupo parlamentario que sostiene al Gobierno. Que en España con nuestro cainismo característico no es algo descabellado: es decir, se puede dar la situación contraria a la odiada mayoría absoluta.

En la actual situación, y ante la amenaza de unas terceras elecciones, creo que el PSOE se abstendrá finalmente de alguna forma para permitir la formación de un Gobierno. Las presiones de la UE para que se forme ya un Gobierno ya sabemos como terminaron en Italia, con Mario Monti de Primer Ministro. Y España pienso que no se puede permitir unas terceras elecciones. Aparte que por este camino el PP las ganaría casi por mayoría absoluta, a pesar de sus errores.

GUIA DEL VOTANTE ILUSTRADO

Ante la próxima convocatoria electoral del 26J, y ante las preguntas de mis más próximos amigos al respecto, he decidido hacer una guía que puede ayudar a ejercer el voto. No pido el voto para nadie, faltaría más, sólo facilito información. Voy al grano.

Es evidente que el sistema ha decidido que sólo pueden quedar 4. La Junta Electoral y RTVE ya lo tuvieron claro en la campaña de las elecciones autonómicas y municipales de 2015, cuando le dijeron a la cara al representante de UPyD que a Ciudadanos le iban a dar el trato (ilegal) de partido parlamentario, y que si no le gustaba, que recurriera. Ya en su momento se impulsó a Podemos y a su amado líder, y luego al yerno perfecto (o Podemos de derechas). Alguien jugó a dividir el voto de la izquierda, y luego se asustó cuando Podemos en las encuestas (¡oh telecracia demoscópica!) superó al mismísimo PP en intención de voto. Y dado que CiU se había echado al monte, había que buscar la cuarta pata de la mesa para que no se quedara coja. Fue con un partido a medio hacer, y así fueron los resultados.

Vamos primero con el PP. Evidentemente supieron reconducir la ruina que dejó el PSOE, pero con algunos defectillos: por primera vez superamos el 100% del PIB en gasto público, subimos aún más los impuestos, bajamos drásticamente el gasto social, sanitario, educativo y otras menudencias, como el gasto en I+D+I; el nivel de la educación española sigue cayendo en picado año tras año (sólo tres universidades españolas entre las 200 mejores, la primera el puesto 166) y de tocar la estructura administrativa del Estado ni hablar, que hay mucha gente colocada y viviendo de nosotros. Nada de tocar sueldos de políticos ni asesores o aforados. Por supuesto que el paro sigue alrededor del 20%, y tenemos la figura del trabajador pobre, que antes no era tan abundante. Y por encima de todo, una corrupción galopante que les desborda por todas las costuras (Púnica, Ayuntamiento de Valencia, Bárcenas, Boadilla, Brunete, etc).

Podemos coger el texto anterior, cambiar algunos nombres (cursos de formación en Andalucía, caso Besteiro, ERES, Invercaria, caso Edu, caso Malaya, facturas UGT, etc), y tenemos al PSOE, con el agravante de haber negado que la crisis existiera cuando gobernaron, por lo que no sólo no hicieron nada para remediarla, sino que además gastaron dinero a espuertas y no sirvió de nada. Estos suben impuestos y gastan como si el dinero público no fuera de nadie, pero además no mienten como los anteriores, que dicen una cosa y hacen la contraria. Tampoco quieren tocar la deficiente estructura administrativa del Estado, porque también tienen a mucho paniaguado. Y además decir una cosa y la contraria, envolverse en la bandera de España y luego decir que hay que reconocer la singularidad de Cataluña, o manifestarse en contra del Tribunal Constitucional…donde ellos han nombrado unos cuantos miembros. Pedro Sánchez, una nadería tratando de sobrevivir políticamente, y haciendo lo que sea necesario para ser presidente del Gobierno, tal y como analiza magistralmente Santiago González.

El Podemos de izquierdas. Ya les he analizado varias veces en este blog: aprovechándose de la inocencia de la gente que lo está pasando mal, o simplemente tienen frustraciones de diverso tipo, y todo ello mezclado con ideas simples de tinte izquierdista (bancos malos, UE mala, mercados perversos, la II República fue un paraíso, Borbones a los tiburones) o incluso conspiranoico (el Gobierno es una marioneta de los mercados y los poderes económicos, las multinacionales nos dominan), con un excelente marketing político y mucha ayuda televisiva y de las redes, ahí están en torno a los 5 millones de votos. La realidad: recetas en sepia (banca estatal, salir del euro, devaluar la peseta, aumentar el gasto público como si no costara, no pagar la deuda pública); gastar tiempo, dinero y recursos en volver a ganar la Guerra Civil; y “comprender” el nacionalismo y el terrorismo vasco. Colocar a familiares y amigos, y no bajarse del coche oficial y las prebendas, pero para ser justos eso lo tienen en común con los otros tres. Y por encima de todo, cabalgar contradicciones, no importa nada con tal de conseguir el poder. El amado líder ya dijo que su misión no era resolver los problemas de los españoles, sino ser una herramienta para la creación de una nueva mayoría política en nuestro país. De IU ni hablo, están en el vientre de la ballena, y no lo saben. Bueno, Tania (punto) sí que lo sabe. Aparte de que Garzón (Alberto) es partidario de solucionar la crisis poniendo otro cero a boli en los billetes, básicamente y simplificando.

Y vamos con Ciudadanos. Un poco de lo anterior en fino. Sus maniobras para hacer una OPA hostil a UPyD, como esta de Asturias, su fomento del transfuguismo y la corrupción: anular las comisiones de investigación o que vayan a declarar altos cargos en Andalucía, haberse pasado las primarias por el arco del triunfo cada vez que han querido, o votar en contra de recuperar las viviendas sociales en Madrid en manos de fondos buitre (por orden del señor Rivera). En Andalucía decidió que el poder legislativo dejaba de serlo. Aparte de violar el pacto antitransfuguismo al no hacer renunciar a los concejales de partidos localistas que pasaron a Ciudadanos y dejar su acta, y llevar unos cuantos imputados en las listas electorales, o bien recolocarlos como asesores. Y las trampas y mentiras en las cuentas de las que se disculpan diciendo que como son un partido pequeño sólo tienen a dos personas en contabilidad. UPyD estaba en la misma situación, y fue el único partido al que el Tribunal de Cuentas no pudo sacar nada irregular. La última ha sido el tweet de Aguado y Villacís pregonando su viaje a la final de la Champions pagado por uno de los equipos, borrado luego, después de comprometerse a no ser aceptados regalos por parte de sus cargos públicos. Lo podemos ver en el tweet de Jaime Berenguer:

Ciudadanos 1

Pero también tenemos alguien del otro Podemos, el de izquierdas, a Celia Mayer, de nuevo por cortesía de Jaime:

celia mayer

¿Y qué hacemos? Podemos taparnos la nariz, decir que uno de los cuatro es el menos malo, que todos roban, y que por lo menos que roben los míos. O decir que antes de que salga X…

Para el votante ilustrado hay varias opciones: abstención, voto nulo, en blanco y voto a partido pequeño.

La abstención se cuantifica y no perjudica ni beneficia a nadie, pero sus efectos son bastante limitados en mi opinión: lo mismo puede significar descontento que pasotismo.

El voto nulo no se considera voto válido, por lo tanto no tiene efectos prácticos en las elecciones.

El voto en blanco es voto válido emitido, por lo que sí que cuenta a la hora del reparto de escaños. Su único efecto es aumentar la cantidad de votos que necesitan los partidos pequeños para llegar al umbral de voto para poder obtener un escaño (la denominada barrera electoral, que en el caso de las elecciones generales es del 3%- art. 163 LOREG). Es decir, que en teoría beneficia a los grandes partidos. Sin embargo, en la práctica sólo tiene efectividad en las grandes circunscripciones donde se reparten muchos escaños, como Madrid. Y sólo una vez (en 1993) entró en efecto, perjudicando al CDS en Madrid a favor del PSOE.

El voto al partido pequeño es lo que más daño puede hacer a los grandes, porque le restan votos de los cocientes de la ley D’Hondt a los grandes. Es un tirachinas contra los cañones de Navarone, pero también David mató a Goliat con una honda. Y hay muchos: UPyD (sí, no se han disuelto, que es la pregunta que me hace la gente cada dos días), Vox, PACMA, son los principales. Dejo enlazado sus programas electorales por si os convence alguno. Y si no, hay más. Esta es la lista de las candidaturas para estas elecciones. Por cierto, que una lista con Fernando Savater y Maite Pagaza pues tiene su aquel, sobre todo comparando con las otras.

Me hace mucha gracia que ahora se peleen por los minutos de propaganda electoral, cuando un día sí y otro también, además de fútbol y programas de cotilleo, tenemos en cualquier cadena a uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Incluso el otro día estuvo Pablo Iglesias a la misma hora y el mismo día en Tele 5 y en Antena 3. La bilocación, algo que sólo consiguió Jesucristo y algunos santos y beatos, como el Padre Pío.

Lo que es seguro es que en el debate a cuatro del próximo día 13 no me van a coger, hay un concierto de Zakk Wylde en La Riviera mucho más interesante. Y es que a Zakk Wylde no lo ponen en la tele todos los días. Y en dos cadenas distintas a la misma hora, ni de coña.

INVESTIDURA A CAMBIO DE QUÉ

4 febrero, 2016 4 comentarios

Y una vez más, en esta nueva política apasionante, la llave del Gobierno de España la tienen aquellos que quieren separarse de ella. Me explico.

Pese al reparto anticipado de ministerios que Pablo Iglesias ha hecho sin compartir previamente sus reflexiones con su supuesto socio (el león no se preocupa de lo que piensen las ovejas), digno de esa serie que tanto le gusta, si contamos los votos necesarios en la votación de investidura no va a ser suficiente con PSOE-Podemos-IU-PNV, como mucha gente está dando por sentado. Por cierto, de los ministerios que Podemos Zaragoza difundió a través de su cuenta de twitter, yo quiero que me expliquen el de “Ministerio de Asuntos de Plurinacionalidad”.

Pogreso

En el diario El Mundo han hecho un simulador bastante práctico para ejemplificar las posibles votaciones:

http://www.elmundo.es/grafico/espana/2016/01/14/56961c6a46163f226e8b4617.html

Si votan en contra PP y C’s serían 163 votos contra 168 de PSOE-Podemos-IU-PNV-CC, con lo cual en segunda votación Pedro Sánchez sería investido presidente. Pero quedan por contabilizar 9 escaños de ERC, 8 de Democracia i Llibertat y 2 de Bildu. Sobre todo los dos primeros son decisivos, ya que si votan no a la investidura del candidato del PSOE, aunque Bildu votase a favor, aquel no sería elegido (170 contra 180).

La mayoría dan por hecho que los independentistas votarían a favor de la investidura de Pedro Sánchez, pero habría que saber a cambio de qué. Puede ser que a cambio del cupo catalán, el referéndum, o ambas cosas. También puede ser una Seguridad Social catalana, o un banco central catalán.

Respecto de la postura de Podemos acerca del referéndum en Cataluña, parece razonable decir en principio que si les dejamos votar de verdad ganaría el no, y el problema avanzaría hacia su solución.

Pero esto es muy ingenuo de sostener, y significa una inocencia y un desconocimiento del nacionalismo pasmoso: primero, supone saltarse el artículo 1.2 de la Constitución (no se puede excluir al resto de los españoles); segundo, y más importante en el error de análisis, los nacionalistas no van a aceptar mansamente un resultado negativo; al contrario, no van a parar de convocar más referéndums hasta ganar uno. El nacionalismo es insaciable: nunca van a tener suficiente. Y cuando consiguieran la independencia, querrían que se hiciera otro referéndum en la franja aragonesa, en la Comunidad Valenciana y en Baleares. Es el Lebensraum de Hitler, falseando la Historia como coartada. Si ahora con menos del 50% de los votos ya desde el Gobierno cometen delitos de desobediencia consciente hacia las sentencias de los tribunales…

Iván Redondo, en un muy buen artículo, analiza en El Mundo las estrategias de todos los partidos en torno a la investidura. Es muy graciosa su comparación de los líderes con las series de televisión. El único punto que se salta es el que he comentado con anterioridad: los nacionalistas en esta hipótesis, que parece la más probable, van a ser decisivos, porque si votaran en contra Pedro Sánchez no sería investido. El articulista da por hecho que se van a abstener cuando dice: “Con el concurso de los nacionalistas vascos y las “gestiones de Podemos” la abstención de los independentistas en la fase final de la investidura de Pedro Sánchez no será problema (pueden también simplemente ausentarse de la votación, lo que además podría tener buena venta). Es su mejor opción. Y hay además algo que les une a otras fuerzas políticas: que no quieren un nuevo Gobierno del PP”. Yo esta parte no la tengo tan clara, sobre todo porque no van a dar algo a cambio de nada; hay una historia de chantaje permanente muy amplia por su parte.

La otra posibilidad, un pacto PP-PSOE-C’s, que Iglesias ha calificado de pacto del búnker, la veo muy lejana, casi imposible, pese a que ha funcionado para elegir al Presidente del Congreso. El odio a Rajoy y al PP es mucho más fuerte que el miedo a Podemos. Para empezar, es evidente que ni el PSOE va a facilitar la investidura de Rajoy, ni el PP la de Sánchez. En teoría son los tres partidos que suman una mayoría estable para gobernar (252 escaños), cuyos programas electorales tienen más en común, sobre todo en los grandes temas. Sólo habría tres posibilidades: una, descabezar al PP y al PSOE y comenzar a negociar con caras nuevas; dos, hacer presidente a Albert Rivera; y tres, un Gobierno de transición presidido por una figura independiente de reconocido prestigio y de consenso entre los tres.

Cualquier otra combinación es imposible, C’s + PSOE sólo suman 130 escaños, y tienen enfrente a todos los nacionalistas y a la izquierda radical.

Hasta ahora, desde el punto de vista de la estricta gestión política, suspenso para el PP, que no ha hecho absolutamente nada para sumar apoyos. La táctica de Rajoy de esperar sentado me da que esta vez no va a funcionar. Cree que debe dejar al PSOE y que se va a estrellar, pero éste tiene posibilidades de triunfar.

El PSOE, por el contrario, desde el minuto uno ha estado trabajando para conseguirlos, y es lógico ahora que Pedro Sánchez tenga su única bala y vaya a dispararla. Ha hecho concesiones a PNV, ERC y DiL, y ha conseguido la presidencia del Congreso a través de C’s y el PP. Creo que su disposición a dialogar con estos es puro postureo, por las razones antes apuntadas. Con C’s sabe que no suma, y además C’s excluye automáticamente a Podemos e IU, más los nacionalistas. A no ser que C’s se quiera suicidar al amanecer y se abstenga, lo cual empeoraría su ya precaria situación en una nueva convocatoria electoral.

El PSOE de momento lleva la iniciativa, y el presunto peligro de los barones no me lo creo. Se está muy calentito dentro y hace mucho frío fuera, y mientras Sánchez siga teniendo los mandos de la nave, no se va a mover nadie. De hecho, según va pasando el tiempo, las declaraciones críticas se van apagando.

Sánchez sabe que no se está jugando sólo ser Presidente del Gobierno, sino su propio futuro político. Si hubiera nuevas elecciones porque hubiera fracasado en la investidura, los resultados serían seguramente aún peores para el PSOE, y Podemos les daría el sorpasso. De hecho, es gracioso que los dos partidos que desean con toda su alma que haya elecciones de nuevo, el PP y Podemos, hayan pedido por escrito acortar el plazo para la investidura. Una muestra clara de sus intenciones, por motivos distintos. Esa sería la señal para aquellos que esperan agazapados dentro del PSOE para saltar a la yugular de Sánchez. La encuesta que ha salido hoy del CIS es un aviso para navegantes.

Si finalmente Pedro Sánchez vence en la votación de investidura, con la abstención o ausencia de los independentistas, habrá que saber a cambio de qué. Lo sabremos igualmente a medio plazo, aunque al principio lo oculten.

En conclusión, las opciones son dos: gobierno de izquierdas consentido o apoyado por los independentistas (¿a cambio de qué?), o nuevas elecciones, que probablemente dejarían el panorama más o menos como está, con Podemos por encima del PSOE.

El caso es que llevo mil palabras escritas y todavía no hemos hablado de cómo piensa el señor Sánchez resolver los problemas de los españoles. En su mini discurso de investidura del otro día no dijo absolutamente nada de cómo va a resolver esos problemas. Identificarlos no es solucionarlos. Pero la cuestión es que España respiró aliviada… Lo importante son las estrategias, el poder, las tácticas… Lo poco que dijo no creo que sea muy del agrado de sus posibles socios (cumplir con los objetivos de déficit público y la estabilidad presupuestaria). Las contradicciones de Sánchez revelan que se trata de una huida hacia adelante tratando de salvar su pellejo político. Porque todo lo que no sea conseguir la presidencia del Gobierno es su camino al patíbulo. Y como lo importante es salvar su cuello, hará todo lo posible. Su número cuatro de la lista al Congreso le puede asesorar muy bien de cómo sobrevivir cuando lo tienes todo en contra, si no tienes principios, claro.

Como siempre en esta ¿nueva? política nos falta el cómo y el quién lo va a pagar. Al final, se parece todo sospechosamente a lo de siempre: quiero ser califa en lugar del califa, y la última palabra la tendrán los nacionalistas. Para este viaje no nos hacían falta estas alforjas.