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¿MORDAZA CON RANGO DE LEY?

16 julio, 2015 1 comentario

Ahora que voy a tener más tiempo, voy a perderlo gozosamente con aquellas cuestiones interesantes en las cuales antes no podría profundizar lo suficiente. Y a sugerencia de mi amigo Rafa, poeta y escritor de reciente éxito residente en Canarias (por el momento), voy a analizar la llamada Ley Mordaza, o por su nombre oficial, Ley de Seguridad Ciudadana.

Para llevar la contraria a todo el mundo, antes de ponerme a escribir o a hablar sobre ella,  lo primero que he hecho es leérmela en el BOE del principio al final.

Y así a bote pronto ha habido una cosa que me ha llamado mucho la atención: el abuso de conceptos jurídicos indeterminados, que denota una pésima técnica legislativa. Por ejemplo, “manifestaciones ante infraestructuras críticas”, “perturbación de la seguridad ciudadana”, “supuestos de alteración de la seguridad ciudadana o de la pacífica convivencia”, “poner en peligro la seguridad personal o familiar del agente”.

Para los no iniciados, se trata de conceptos que para su aplicación práctica alguien tiene que concretar y definir. Porque ¿quién decide cuándo se produce una perturbación de la seguridad ciudadana?

Ejemplo práctico: artículo 36, apartado 23 de la Ley. Se considera infracción grave:

“El uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo el éxito de una operación, con respeto al derecho fundamental a la información”.

En negrita tenemos el concepto jurídico indeterminado en este caso. Pero entonces, ¿está prohibido hacer fotos a los agentes de policía o no? Evidentemente no. Lo que se prohíbe es el “uso no autorizado (…) que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes”. ¿Y quién decide cuál es el uso autorizado y el que no? (porque en la ley no viene). Pues evidentemente los agentes que sancionen; bueno, perdón, el ejecutivo, es decir, el Ministerio del Interior y los respectivos delegados del Gobierno, que son los que les darán las instrucciones a los agentes de la autoridad sobre cómo aplicar la ley.

Por lo tanto se sustrae el control de lo que son los supuestos tipificados como infracciones al poder judicial, lo cual ocurre también con el secuestro de material informativo, que tiene que hacerse mediante resolución judicial, y que de hecho podría producirse por parte de los agentes de la autoridad si se entiende vulnerado este artículo.

Al final, la determinación y concreción de esos conceptos jurídicos indeterminados se va a llevar a cabo por vía administrativa, no penal, que tiene unas garantías mucho menores, y con el coste añadido de las tasas (que no existen en el procedimiento penal y sí en el administrativo). En conclusión, se acaba judicializando igualmente, pero tarde, mal y con menos garantías para el afectado, y con un mayor coste.

Se ha pretendido despenalizar determinadas conductas que antes eran faltas y ahora pasan a ser simples infracciones administrativas. Se afirma que así se libera de carga a los juzgados por asuntos que suponían una carga en cuanto al número de procedimientos, aunque fueran de poca importancia. El problema es que con ese mecanismo, como hemos visto más arriba, se acude a una vía menos protectora que la jurisdicción penal. Todo lo anterior colisiona con el tratamiento limitador de derechos fundamentales como el de reunión y manifestación, en los cuales la prohibición va a venir del mismo poder ejecutivo, que a partir de ahora va a ser juez y parte. Es decir, que el mismo poder público limitador del derecho es quien juzga o no la oportunidad de la sanción, y quien interpreta el contenido de esos conceptos jurídicos indeterminados, sin que intervenga el poder judicial para el control de los límites a los derechos fundamentales. Y obligando al afectado a acudir con mayor coste y menores garantías si quiere que un juez controle la actuación de la Administración. Todo muy chirriante en una democracia de verdad.

Por otra parte, el hecho de que no se exija un resultado de daño a personas o bienes, sino un riesgo, o simplemente no tener la autorización correspondiente para manifestarse o reunirse, al tratarse de derechos fundamentales, supone una vulneración de la protección de los mismos consagrados en la Carta Magna.

El ejemplo más deleznable es considerar infracción grave manifestarse “frente a las sedes del Congreso de los Diputados, el Senado y las asambleas legislativas de las comunidades autónomas, aunque no estuvieran reunidas”. Esto sí que no hay por donde cogerlo.

Otro punto criticable es el aumento de las sanciones pecuniarias por conductas tipificadas como sanciones administrativas. Que por reunirse en “infraestructuras o instalaciones en las que se prestan servicios básicos para la comunidad o en sus inmediaciones”, o por “la celebración de espectáculos públicos o actividades recreativas quebrantando la prohibición o suspensión ordenada por la autoridad correspondiente por razones de seguridad pública” te puedan sancionar de 30.001 a 600.000 euros es sencillamente desproporcionado, con una doble finalidad recaudatoria y disuasoria.

La creación de un registro de infractores (artículo 43 de la ley) a efectos de comprobar su reincidencia realmente no es nada nuevo, sino la centralización de los registros ya existentes: el archivo de Personas de Interés Policial (Perpol) de la Policía Nacional, en el fichero de Interés Policial de la Guardia Civil (Intpol), y los de los cuerpos policiales autonómicos. Son los denominados antecedentes policiales, que son los que derivan de infracciones penales o no que han dado lugar a la práctica de diligencias, y su remisión al órgano judicial. Son distintos de los antecedentes penales, en los que un juez o tribunal ha condenado a alguien por una resolución judicial firme.

Por otro lado, hay cosas que ya estaban antes en la ley, como la presunción de veracidad de las actas levantadas por los agentes de la autoridad recogida por ejemplo en el artículo 19.2. El tema de los registros corporales regulado en el artículo 20 viene a ordenar la jurisprudencia sobre el tema sin hacer grandes innovaciones.

En resumen, podemos decir que se trata de una norma con intención claramente política del Gobierno del PP, para cortar de raíz los problemas que tiene en la calle, y que tiene que ver poco con su título.

Pero lo que no acabo de entender es su inoportunidad, sacarla ahora cuando les quedan pocos meses al frente del Gobierno, y están claramente en retroceso. Una ley que ha sido no sólo aprobada únicamente por el PP, sino además recurrida por toda la oposición en el TC, y ampliamente criticada en la prensa y entre la ciudadanía, no es algo positivo ni para ellos con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, ni para el país, ya que muy probablemente la ley va a durar poco en vigor.

Se trata de una ley ad hoc (hay artículos como el 36.9: “La intrusión en infraestructuras o instalaciones en las que se prestan servicios básicos para la comunidad, incluyendo su sobrevuelo, cuando se haya producido una interferencia grave en su funcionamiento”, que parece hecho ex profeso contra las actividades de Greenpeace), con la que el PP pretende acabar con las protestas ciudadanas o limitarlas, vulnerando el sistema de protección de derechos fundamentales y el derecho a la tutela judicial efectiva. Supone echar gasolina a la hoguera de la desafección de los ciudadanos por la política, y dice muy poco a favor de un Gobierno en un Estado democrático y de derecho.

EL QUE MEJOR CAIGA AL ELECTORADO, UN PROFESOR Y UNA ANÉCDOTA

14 julio, 2015 2 comentarios

Les voy a contar una anécdota y luego les presento a alguien.

Yo estaba en cuarto curso de Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, y tuvimos el primer examen de Mercantil I. Mi profesor era un chico joven, que trataba de abrirse camino, no se si ya habría terminado el doctorado. Un profesor muy bueno, de los tres mejores que he tenido en cinco años de carrera, si no el mejor. Sabía explicar muy bien el temario, lo dominaba, y era el único de todos los que tuve que lo sintetizaba de forma sensacional. Todavía tengo guardados sus apuntes. Cuando corrigió ese examen, preguntó por dos personas. Una era una chica y el otro era yo. Ambos tuvimos un 8,25. Al final del año obtuve un sobresaliente. Pero lo más importante es que los conceptos básicos que me enseñó entonces aun hoy me sirven.

Hace unos pocos meses, gracias a las redes sociales, contacté con él por twitter. Su nombre es Jesús Alfaro y es catedrático de Derecho Mercantil. Su timeline es muy recomendable, dice o enlaza cosas con mucho sentido y muy interesantes (@jesusalfar). Tiene un blog de Derecho muy bueno, http://derechomercantilespana.blogspot.com.es/

El otro día tuvimos esta conversación acerca de la elección de Andrés Herzog como nuevo portavoz de UPyD:

tweets Alfaro

En efecto, es un tema muy interesante el que sugiere mi antiguo profesor. En su opinión, los partidos deben elegir al candidato favorito de los electores, no de los militantes.

En primer lugar, decir que la Constitución Española exige que la estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos ha de ser democrático (artículo 6 CE), extremo éste que recoge el artículo 7.1 de la Ley de Partidos Políticos: ” La estructura interna y el funcionamiento de los partidos políticos deberán ser democráticos, estableciendo, en todo caso, fórmulas de participación directa de los afiliados en los términos que recojan sus Estatutos, especialmente en los procesos de elección de órgano superior de gobierno del partido”.

Aunque de lo anterior no se deriva la obligación de elegir a los candidatos directamente por los afiliados (lo que denominamos vulgarmente elecciones primarias), sí que es cierto que con la progresiva desafección de los ciudadanos por la política hay una corriente favorable a la elección de los candidatos por primarias. Y es claro que sólo en UPyD se eligen a los candidatos en primarias sin avales.

Es cierto que cabe la posibilidad de que el candidato que elijan los afiliados puede que no sea el más idóneo para el éxito electoral del partido. Al igual que el Gobierno elegido en las urnas puede no ser el más adecuado para solucionar los problemas de los ciudadanos. Pero aquí es donde Jesús Alfaro dice que, cuidado, una cosa son las elecciones “externas” y otra son las “internas”, donde no podemos (o debemos) aplicar las mismas reglas.

Hay un sistema en el que cuadraría lo que indica el señor Alfaro: que se eligiera al portavoz o líder del partido por primarias abiertas a todos los ciudadanos. Ahí es el cuerpo electoral que luego va a votar de verdad el que expresa sus preferencias. Pero tampoco lo tienes seguro, porque como puede votar cualquiera, votan hasta los que no te van a votar nunca sólo por fastidiar, y eligen a un friki como Chikilicuatre.

Así lo hizo el partido socialista francés (no me refiero a lo de elegir a Chikilicuatre, sino a las primarias abiertas para elegir a Hollande; aunque lo de su atractivo sexual no lo acabo de entender…) y lo hizo Podemos con sus primarias por internet, donde hubo votantes registrados como Vikie el Vikingo y Mazinger Z…Con un móvil de prepago ya valía para votar. El tema de elecciones internas es muy serio y complicado, lo sé por propia experiencia todos estos años. Si se quiere hacer en serio y con verdaderas garantías. Aparte que la cosa se puede complicar: que se lo digan a Almunia y a Borrell, un experimento que acabó…con Aznar en el año 2000 con mayoría absoluta. Sobre el tema de las primarias, aquí tenemos una reflexión interesante.

Pues descartadas las primarias, que elija el Consejo de Dirección, que legitimidad democrática tiene, ya que han sido elegidos por los afiliados. Y a ver cómo sé yo quién es el candidato preferido por los potenciales votantes…Tendríamos que tener una encuesta, o varias…Y ya se ha visto cómo se han equivocado con Ciudadanos, que les daban un 20% de intención de voto y se quedaron en un 6%…Incluso sin encuestas, en los tiempos que corren tan volátiles, predecir el comportamiento de los electores respecto de un candidato es complicado. Aznar ha sido presidente del Gobierno durante 8 años, y no encabezaría la lista de los políticos más carismáticos de todos los tiempos. Evidentemente, uno tiene que poner lo mejor que pueda en el cartel. Pero no es tan sencillo saber qué es lo mejor.

Yo le haría un matiz. Un partido político evidentemente mide su éxito por el número de votos que obtiene. Puede tener las mejores propuestas y el mejor programa, pero si no consigue transmitir ese mensaje a los electores, se quedará en un think tank. Que es el riesgo que corre UPyD a fecha de hoy.

Y sin embargo, un partido político no es una fábrica de refrescos, en mi opinión. O dicho de otra forma: si el supuesto candidato mejor valorado por los electores va a destruirlo, cambiarlo de forma que sea irreconocible, o venderlo al mejor postor, el supuesto candidato estrella en mi opinión no es el más adecuado. Un partido como UPyD que nació para cambiar la política en España no debe terminar siendo un partido como los otros, sino que debe forzar a los demás a ser como él. Hay un ingrediente “moral” que estamos perdiendo en el camino. Si no importa que se abandonen los principios fundacionales, las razones por las que nos levantamos del sofá, a cambio de un puñado de votos, y vamos a convertirnos en lo mismo que rechazamos, el supuesto éxito no será tal en mi opinión.

Si para tener éxito electoral tengo que ser el PSOE o Ciudadanos, pues para eso no me hace falta, directamente me voy a esos partidos y ya está. Ah claro, que a lo mejor uso el mío como un trampolín para ponerme en alguno de los otros en primera fila…Como creo que no es directamente el tema de nuestra conversación, aquí tiene información y aquí también, si desea ampliar, aunque le supongo informado. Por cierto, le recomiendo este blog de mi amigo Antonio Cervero, su serie de cinco entradas sobre manipulación psicológica y partidos políticos es muy buena. Hágame caso y eche un vistazo. Seguro que se le ocurren ejemplos.

Pero me estoy desviando del asunto. Con su afirmación damos por hecho que lo verdaderamente importante es el cabeza de cartel, y lo atractivo que sea éste para su potencial electorado. Pues mire, casi estoy por darle la razón. Pienso en los dos partidos “emergentes” (lo entrecomillo porque me hace mucha gracia el término, por lo de la emergencia) y veo que han obtenido resultados muy buenos a base de sacar al carismático líder hasta en la sopa. No conozco ningún partido que haya llevado en su propio logotipo el careto de su amado líder PI, o por el otro bando que en el pueblo más recóndito en las municipales el cartel electoral lleve la foto del señor Rivera, y no el del candidato local. Hubo un momento que pensé que Albert tenía el don de la ubicuidad, porque se presentaba a alcalde en toda España.

Y es que al final en esto de la política me metí para intentar cambiar las cosas, pero de verdad, no de boquilla. Aparte del matiz de que se ha elegido a la dirección del partido en este Congreso Extraordinario, no al candidato a las próximas elecciones generales (que tendrá que elegirse posteriormente), ha habido siempre un debate sobre si es conveniente admitir o buscar paracaidistas. En su momento se habló de si José María Fidalgo podría encabezar la lista al Ayuntamiento de Madrid en las autonómicas de 2011, por ejemplo.

Yo siempre he sido contrario a ese tipo de prácticas. Si no hubiera donde elegir…Pero teniendo mucha gente bien preparada, que sabe hablar en público, que ha trabajado duro para el partido, me parece muy injusto traer a alguien por su presunto tirón mediático. Me vienen a la cabeza personajes como el juez Garzón, Miguel Sebastián, César Antonio Molina, Manuel Pizarro. El caso de Manuela Carmena es uno de los escasos supuestos de éxito. Y aun siendo positivo en cuanto a réditos electorales a primera vista, a medio-largo plazo creo que no es positivo. Y en UPyD lo hemos comprobado.

Para finalizar, querría decir que en este Congreso Extraordinario se elegía mucho más que el Consejo de Dirección (que no el candidato a presidente del Gobierno, que eso tocará luego). Se elegía un modelo de partido, de política, y si me apura, hasta de forma de intentar conseguir las cosas. Y soy un ingenuo y pienso que no todo vale. El otro día me decía usted que hay decorados del Oeste que duran 50 años. Y tiene razón, pero no con mi voto ni con mi ayuda.

Gracias por la sugerencia, me lo he pasado pipa.

DÍAS DE IRA: HERMANN TERTSCH Y UNA ESPAÑA EN ALARMA

8 julio, 2015 4 comentarios

He terminado de leer el libro de Hermann Tertsch Días de Ira, subtitulado una reflexión que clama a las conciencias ante una España en alarma.

El libro me ha parecido muy interesante: un relato de los acontecimientos políticos de los últimos once años, desde los atentados del 11 de marzo de 2004 hasta la actualidad, pero centrándose sobre todo en los últimos doce meses, con el advenimiento de los denominados partidos emergentes. En general estoy bastante de acuerdo con sus tesis, pero hay una serie de matizaciones que yo le haría al señor Tertsch. La obra trata demasiados temas como para poder hacer un análisis exhaustivo y completo, pero me voy a centrar en aquellos que considero más significativos.

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Dejar claro en primer lugar mi admiración por el autor, persona valiente donde las haya, que ha sabido defender sus ideas, incluso sufriendo el desprecio y la humillación de personas miserables como Máximo Pradera, que Santiago González desenmascaró perfectamente en esta entrada de su blog, y que podría haber vivido perfectamente cómodo y calentito al abrigo de PRISA.

Coincido con él en el diagnóstico de una sociedad blandita, líquida, acomplejada por la derecha y por la izquierda, cainita y maniquea, con el odio como combustible, la envidia como acelerante y la crisis como detonante, donde no se valora el mérito ni el esfuerzo; una sociedad desinformada, manipulada desde los medios de comunicación, donde la telebasura política ha sustituido con éxito a la telebasura del corazón. Con dos presidentes del Gobierno que de forma sucesiva durante los últimos 11 años se han dedicado a acentuar la crisis política y de valores que tenemos. Y que, cuando alguien como el autor se señala de forma extravagante para lo políticamente correcto, enseguida recibe el epíteto de fascista o facha.

Especialmente destacable es el retrato que hace de Soraya Sáenz de Santamaría y su relación con los medios, de la que todo el mundo habla bien, y que no desvelo aquí, pero créanme que es diferente de todo lo que había escuchado hasta ahora.

Y muy reseñable el hecho que señala el autor de que el PP en la legislatura de 2011 a 2015 ha tenido una oportunidad única de haber aplicado como mínimo su propio programa electoral, además de dar un giro a la política anterior y haber tratado de solucionar los problemas de la sociedad española; sin embargo, paradójicamente ha mantenido muchas de las líneas de actuación del Gobierno anterior (Alianza de Civilizaciones, política exterior, ley de memoria histórica, política antiterrorista, subida de impuestos).

Un primer punto que quiero reseñar es el surgimiento de Podemos, que él entiende hijo ideológico del zapaterismo, siendo la primera vez que se denuncian los acuerdos de la Transición como una oportunidad perdida de revancha por la Guerra Civil perdida por la República. Y que con ello consigue dividir a España, resucitar el odio de un bando contra el otro, ideologizar a la sociedad (educación para la ciudadanía, educación nacionalista en Cataluña y País Vasco), y legislar contra media España (matrimonio homosexual, reforma del aborto, ley de memoria histórica).

Discrepo en que esto nazca con Zapatero. Ya existía muchísimo antes: quizá se plasma legislativamente, pero es algo existente y casi diría que ampliamente consensuado en la ideología de la izquierda. No hace falta que viniera el Foro de Sao Paulo a crear nada es España porque ya existía antes que el propio Foro. En enero de 2014 ya escribí esto hablando de lo que vendría después, antes de que se creara el partido Podemos.

Las causas del 15m y el nacimiento y surgimiento de Podemos, en mi opinión, no se pueden disociar del desapego por la política, y son muy diferentes de lo que narra el autor. Es cierto que su núcleo duro proviene de la Facultad de Políticas de la Complutense y han trabajado a sueldo de Venezuela durante años, y que la intención de Chávez y Maduro es exportar su modelo a Europa.

Dicho esto, Tertsch obvia el hecho que la democracia en España desde 1978 ha derivado en un sistema muy similar al de la Restauración del siglo XIX, con los dos grandes partidos con una corrupción galopante y tolerada y que se van alternando en el poder. Con partidos nacionalistas de los cuales ha dependido la gobernabilidad de un Estado en el que no creen y que quieren destruir, que han ido chantajeado al Gobierno de turno. Donde no se ha hecho absolutamente nada por educar a la gente en democracia, porque seamos ciudadanos informados y conscientes de nuestros derechos y nuestras obligaciones, y seamos críticos con esos dos grandes partidos. No es que existan casos aislados de corrupción, es que el propio sistema fomenta que exista.

Tertsch no habla del gran cáncer de la democracia española, que es la colonización por los partidos políticos de ámbitos de la sociedad civil y de los demás poderes del Estado: judicial (Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Supremo, Tribunales Superiores de Justicia, fiscalía general del Estado), asociacionismo (sindicatos, asociaciones empresariales, asociaciones de todo tipo, cultural, social, feminista), cajas de ahorros, consejos de administración de empresas y medios públicos (televisiones y radios autonómicas, por ejemplo), aumento del personal de confianza en las Administraciones públicas. Es la colonización de la sociedad civil por los partidos políticos, explicada bastante bien en este informe del profesor Ramón Luis Soriano Díaz.

La crisis ha sido el detonante que ha hecho prender la mecha de la indignación, junto con otro elemento que sí destaca el señor Tertsch: la frustración de gran parte de la juventud al comprobar que el hecho de poseer una licenciatura les proporcionaría un empleo bien remunerado. Un sistema educativo nefasto, que ha ido empeorando año tras año, el surgimiento de universidades por toda España como si fueran setas, y la nula relación con las demandas del mercado laboral ha producido millones de personas frustradas, insatisfechas, que echan la culpa al sistema de su situación.

Podemos apunta muchas veces de forma certera los síntomas, pero los remedios que propone son peor que la enfermedad. Y yo no quiero que me opere a corazón abierto mi panadero, por muy bien que hable el hombre y muy atractivo que me parezca su discurso.

Un segundo punto destacable es la situación en Grecia. El autor resalta con acierto en mi opinión que el estado helénico desde la caída del Imperio Romano de Occidente ha sido un país balcánico en el transcurrir de su Historia: “La Grecia que emerge en el siglo XIX tiene lo mismo que ver con la Atenas del siglo IV antes de Cristo, que El Cairo árabe con el Egipto de los faraones”. Grecia se parece mucho más al resto de países de los Balcanes que a España o a Francia. Tienen todos ellos una historia muy similar (Medievo bizantino, larga dominación turca, independencia traumática, guerras frecuentes, regímenes brutales). Sólo la intervención de Gran Bretaña explica que Stalin permitiera que Grecia quedara en el bloque occidental, como no lo hicieron los países que la rodean. Junto con su importancia estratégica, que fue fundamental para su entrada tanto en la OTAN como en la UE. La guerra civil griega y el golpe de estado de los Coroneles en 1967, fomentado por EEUU, fueron dos episodios más de la Guerra Fría.

Un tercer punto, que conecto con el primero, es la mínima mención que hace de UPyD. En mi opinión, ha sido el único partido que ha roto de hecho la omertá del sistema (como acertadamente dijo en su momento David Gistau), negándose a tener un consejero en Cajamadrid o en Telemadrid; que no ha querido entrar en el reparto de la Justicia y que lo he denunciado; que ha renunciado a los coches oficiales; cuyos vocales vecinos del Ayuntamiento de Madrid han donado una parte importante de su sueldo, lo que permitido donar 243.000 euros a comedores sociales. Que ha publicado los sueldos de sus cargos públicos, su contabilidad como partido. Que lleva en su programa electoral la devolución de las competencias de educación, sanidad y justicia al Estado. Que ha pedido la derogación del Concierto Vasco y Navarro y de la Disposición Transitoria cuarta de la Constitución, junto con la ilegalización de Bildu.

Sólo menciona Tertsch a UPyD para hacerle culpable de la no unión con Ciudadanos, y dice que Rosa Díez se ha rodeado de un grupo de “socialistas resentidos” (entre los que me cuento, supongo, sin saberlo…), aunque reconoce que tiene “magnífica gente entre su militancia y un inmenso mérito en los pasados años”.

Señor Tertsch, UPyD y Ciudadanos no son lo mismo, aunque su electorado potencial lo pueda ser.

En primer lugar, expongo una serie de hechos: Ciudadanos pasó de 6024 votos en las elecciones autonómicas en Andalucía en 2008 a 370.000 en 2015. Sin sedes, sin afiliados, sin trabajo en la calle o en la sociedad civil. Sólo con la telecracia. Las encuestas a nivel nacional le llegaron a dar un 20% de voto y luego obtuvieron un 6%. ¿No le parece todo muy casual? Un partido que lleva presentándose a nivel nacional y europeo desde 2008 y que obtuvo siempre unos resultados marginales, de repente se convierte en el cisne guapo de la política española, desde que el IBEX 35 dice que “hay que crear un Podemos de derechas”.

Usted mismo reconoce en su libro que Ciudadanos es un partido “sin estructura ni identidad definida, por lógica, en su crecimiento espasmódico de los últimos tiempos”. ¿Cómo cree que ha llegado a crecer y a presentar listas en las municipales? Pues absorbiendo partidos localistas cuyas intenciones suelen estar cerca de la concejalía de urbanismo (o directamente siendo el refugio de la escisión perdedora del PP, como los zaplanistas en la Comunidad Valenciana); desde luego constituye poca garantía de defender los mismos principios en toda España. Juan Marín, su candidato a la Junta de Andalucía, es un ejemplo paradigmático de ello, solo le falta UPyD para haber militado en todos los partidos políticos en su trayectoria.

Y ha habido otra forma de hacerlo: el vergonzoso ejemplo de Asturias. Lea usted el artículo de Antonio Cervero sobre cómo Ignacio Prendes mintió, engañó y utilizó recursos de UPyD para presentarse por Ciudadanos, todo ello con el amparo y el apoyo de éstos, y esto es lo más triste, la connivencia de determinadas personas del propio Consejo de Dirección de UPyD. Extraigo un pequeño fragmento muy significativo:

“Desafortunadamente para ellos, se descubrió el pastel de la secretaria actuando como representante de Ciudadanos en la Junta del Principado (conocida por algunos como la Junta del Amor, aunque esa es otra historia), lo que precipitó los acontecimientos y permitió ganar algo de tiempo para que UPyD pudiera configurar sus propias listas.

Pero desde luego no es todo lo que pasó. Tal vez muchos de ustedes no sepan que entre uno y dos meses antes de su huida, el mismo equipo que pretendía marcharse firmó un contrato de alquiler de la sede de Avilés para que UPyD tuviera que hacer frente a los gastos, minimizando así su capacidad económica para la campaña. UPyD tendrá que pagar como mínimo por el contrato firmado dicha sede hasta Septiembre.

Tampoco muchos saben que este grupúsculo contrató la publicidad, incluyendo dípticos y flyers de propaganda para los candidatos que sabía que se iban a marchar a Ciudadanos, por una cuantía de 1.086 €.

Y por si esto ya fuera poco sangrante, da la “casualidad” que uno de los candidatos que sabían que se iba a quedar, Alfredo del Río, figuraba en los folletos publicitarios como Alfonso del Río. Es decir, una vomitiva estrategia no solo de huida, sino una auténtica marranada para minar al partido del que unos estaban cobrando y en el que otros tenían cargos orgánicos”.

Es claro que Ciudadanos es el decorado de una película del Oeste, tan auténtico como un billete de 7 euros, y que alguien como Podemos no pretende cambiar nada, sino sentarse en el lugar de los de su cuerda. Más de lo mismo. Como decía mi abuelo, los mismos perros con distinto collar. Sigo pensando, y en eso discrepo con el autor, que Pablo Iglesias pretende ser el próximo Felipe González.

Que UPyD ha cometido errores es algo que no admite discursión: se ha pegado tiros en el pie, y se los ha pegado por la espalda a algunos de los pocos que les defendían en los medios. Pero también es cierto que la gente no ha premiado la denuncia de la corrupción, la defensa sin complejos de la idea de España y la ruptura de los mecanismos que garantizan la corrupción, como es la politización de la justicia y la colonización por los partidos de la sociedad civil.

Por último indicar que, frente al mensaje apocalíptico de que vienen los nuevos bárbaros, aun siendo cierto que podemos estar muchísimo peor, soy bastante más optimista y creo que en cuanto los grupos vinculados a Podemos tengan que gobernar (y mucho más algo tan complejo como es el Ayuntamiento de Madrid), las consecuencias de sus actos caerán sobre ellos, como ha ocurrido con Bildu en el País Vasco. Una cosa es manifestarse y otra muy diferente gobernar y gestionar. Como decía un profesor de matemáticas que tuve en el colegio, o sabes o no sabes. Punto.

Quizá el señor Tertsch tiene razón, y soy un cándido ignorante. Pero sigo pensando que en cuanto comiencen a aparecer los primeros síntomas que afecten a las condiciones de vida y al bolsillo de la gente habrá una reacción contraria.

Aparte que IU es una cosa, y el PSOE otra. Pueden haber mordido más de lo que van a poder tragar. El partido de Sagasta Sánchez tiene muchísimo voto cautivo y un suelo muy alto, con formas de pedir el voto muy convincentes, aunque la capacidad de los socialistas para pegarse tiros en el pie nunca dejará de sorprenderme.

Y soy muy pesimista, porque ahora quedan 4 partidos, ninguno de los cuales quiere modificar la estructura del sistema para mejorarlo. Sólo Podemos pretende modificar realmente el sistema, pero en mi opinión para empeorar lo que hay: por ejemplo, nacionalizar los medios de comunicación, liberar presos etarras, extender el derecho a decidir, negarse a pagar la deuda o crear una banca pública, que servirán para partiendo de la nada alcanzar las más altas cotas de la miseria. Creo y espero que no llegue a producirse esa situación.