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EL KILÓMETRO 1800

31 julio, 2013 2 comentarios

Tras el diluvio de ayer, hoy ha amanecido despejado. Anoche dimos un paseo hasta Torbole siguiendo la orilla del lago, muy recomendable. Esta mañana autovía hasta Trieste todo el rato, con viento fuerte al principio, y la carretera con más camiones que he visto en mi vida. Hemos ido a buen ritmo, parando sólo para poner gasolina una vez. Pasado Trieste, vamos llegando a Eslovenia. Y se ha producido el milagro: ¡una matrícula española! Un chico y una chica con una Triumph nos han adelantado y saludado efusivamente, claro que ellos habrán pensado lo mismo que nosotros, una matrícula española por fin…

Porque lo del lago de Garda es de traca, no me extraña que el Bayern de Munich haga allí la pretemporada. Es como una sucursal de Alemania. Aun así, los carteles siguen estando en italiano, y la gente habla en italiano. Nos ha gustado mucho el sitio, precioso, muy familiar, tranquilo, todo muy limpio, incluida el agua del lago. Me pregunto si no habrá sitios en España para hacer algo así, pregunta retórica, pues claro que los hay; ¿por qué no montamos algo así? Nos quedamos con las ganas de subir a Bolzano, pero ayer nos vino bien el day-off.

Hemos parado en la frontera con Eslovenia para comprar la pegatina para las autovías. Podéis encontrar en Internet mil trucos para no pagar, cogiendo la carretera por la vía de servicio en la misma gasolinera en la que he comprado la viñeta: pero por 7 euros y medio he preferido coger la autopista y llegar lo antes posible al destino. Pasamos la frontera croata y la policía nos para. ¿De donde vienen? De Madrid, España. Y el tío cachondo nos contesta en perfecto castellano: “Esto no puede ser, no puede ser, esto es una locura”. Lo he flipado tanto que no he sabido qué contestar. Le enseñamos los DNI, y al de Mar le falta el chip. Nos dice “falta el chip, esto no puede ser”. El caso es que Mar creo que se iba a echar mano al monedero, que ella es muy apañada y lo lleva ahí guardado. Pero el poli nos dice sigan, sigan. Que tenga una buena jornada, le contesto. Te lo has currao, chaval.

Ahora viene lo bueno. El caso es que vamos a un camping cerca de Bale, y solo tengo un mapa, las coordenadas GPS de la entrada, un texto descargado en Internet de cómo llegar y un montón de gente por la calle a la que preguntar. Nada más. Pues he sido incapaz de meter las coordenadas en el GPS. Y no encuentro la entrada del camping. Hemos pasado Bale, y al salir hemos pasado de un cartel tan grande como la pared de la casa donde vivo, y hemos seguido para adelante. Como dicen que está a seis kilómetros de Bale, yo sigo dirección Rovijni, y paro a preguntar en un restaurante donde están asando un cerdo enorme trinchado en un palo, como en España asamos los pollos. Deber ser la moda aquí, porque en cada restaurante que vemos en la carretera, hay un tío asando un cerdo tamaño familiar y dando vueltas al palito. Pues nos mandan para atrás otra vez. Paramos y llamamos al teléfono del camping, pero siempre está comunicando. Las tres de la tarde y un sol infernal. Y yo, como el día ha empezado con bajada de temperaturas, vestido otra vez para hacer una peli de sado.

Al final tomo la brillante decisión de meterme por lo que parece un camino asfaltado a la derecha. El camino asfaltado se convierte de repente en una pista de tierra digna del Paris-Dakar (o donde coño lo hagan ahora). De hecho, nos adelanta un camión que va a lo que parece una cantera o una fábrica de cemento, por lo menos parece que sabe dónde va. Preguntamos allí por el camping y nos dicen que sigamos. Seguimos y pasamos casitas, granjas con perros encerrados, más casitas, y al final aparecemos en un restaurante en el que no adivinarías que están cocinando…exacto, un enorme cerdo asado, no sé cómo lo has podido saber. El hombre nos dice que sigamos para adelante. La pista se va poniendo cada vez peor, y te recuerdo que mi moto es como un buey con ruedas, pesa lo mismo y tiene la misma agilidad para cambiar de sentido. Me empiezo a sentir como Ewan Mc Gregor conduciendo por Mongolia, solo que él no reservó por booking y no le dijeron que el acceso estaba chupado. Llegamos al final, y cuando digo el final es que si sigo recto me voy al mar. Preguntamos y nadie tiene ni puta idea. Mar se acerca a una valla y le pregunta a un tío en bolas (y con armamento de destrucción masiva a la vista): resulta que el camping está al otro lado, pero no se puede entrar, es como si hubiera que dar toda la vuelta. Creo que este camping es medio nudista. Volvemos para arriba e intentamos por otro camino, pero no hay salida. Mi buey se está cansando y yo también, casi nos caemos dos veces y además empieza a salir humo del embrague. Miro el cuentakilómetros, que tengo puesto desde que salimos de Madrid, y justo va por el kilómetro 1.800. Justo. Manda cojones la precisión. El puto kilómetro 1.800. Decidimos parar, y mientras Mar se queda con la moto en una sombra que hemos encontrado, yo vuelvo a pata más cabreado que una mona a intentar solucionar el asunto. Bajo andando otra vez hasta el mar y me paso al lado de nuestro camping. Una amable señora me explica que son dos campings juntos, que la entrada es la misma, y que ese cartel tan pequeño como un campo de fútbol que me he pasado es el desvío para la dichosa entrada. Gracias señora, estará siempre en mis oraciones. Vuelvo andando otra vez (ahora es cuesta arriba), recojo la moto y a Mar y nos vamos otra vez por la pista de dirt track. Bueno, lo guay es que ahora me puedo hacer una idea de cómo queda la moto si la pintase de blanco.

Volvemos a la carretera y voilá, en la rotonda está el cartel. Y seguimos la dirección correcta y claro, la entrada es como se supone que es la entrada del camping, con sus banderitas, su casita, su barrera, etc. Y yo pensando que la cutrada esta de antes era el camping, con una pista de tierra por acceso que haría temblar a una cabra. Cuando llego y me quito la ropa, está tan sudada que la puedo dejar de pie y parece que hay un tío en la puerta.

Para celebrarlo me he metido para el cuerpo un litro de cerveza croata (de la marca que me dijo Roberto, que ahora no me acuerdo) y un solomillo a la pimienta; eso más el agua y la hamburguesa (bueno, maxi hamburguesa, era de grande como un disco de freno), 25 pavos. Al final sí que ha terminado bien el día, con un bañito haciendo snorkel con los peces, y con la moto aparcada al lado de la cabañita, y la nevera llena de latas de cerveza. ¿Y sabes lo mejor? Que la cabañita tiene aire acondicionado…

HOY YA NO ME QUEJO DEL CALOR…

29 julio, 2013 Deja un comentario

100_4137Ayer bajamos en la moto por toda la orilla derecha del lago di Garda, sin coger la autopista fuimos por todos los pueblecitos uno por uno: Torbole, Arco, Malchesine, Garda, Bardolino, Lazise. En Malchesine nos paramos a tomar algo sentados en una terraza tranquilamente viendo el lago. Seguimos por Peschiera hasta Sirmione. La carretera es muy bonita, con el lago a la derecha, pero había una caravana tremenda en sentido contrario al nuestro.

Tengo que darle la razón a Roser, la autora de http://www.sempreviaggando.com, Sermione no es la ciudad que más nos ha gustado del lago. Es muy bonita, pero realmente nunca tienes la sensación de la lengua de tierra que se mete en el lago, hay tantos turistas y tantas casas y coches que no lo percibes. Aquí nos encontramos con un matrimonio que les escuché hablar en español, Adalucía y Raúl, que iban con su nieto Andrés. Ella es peruana de nacimiento y él es nacido en Guatemala. Adalucía es escritora, ha ganado varios premios en Estado Unidos, y tiene una página web muy bonita, http://www.adalucia.net, donde se pueden ver sus obras, tanto ilustraciones como libros. Raúl fue jugador de baloncesto internacional por Guatemala, ahora trabaja de médico en EEUU, y de vez en cuando va a Antigua a formar a médicos. Y para rematar la jugada, su nieto Andrés es una figura en ciernes del tenis en Nuevo México. Tuvimos un rato muy agradable de charla con ellos.

Poco después presenciamos cómo la policía italiana desmantelaba un cajero en el que unos delincuentes habían instalado un aparato para copiar tarjetas de crédito. Tela marinera. Más tarde fuimos a Verona y vuelta sin autopista por la misma carretera de los pueblitos del lago. Delicioso. Ir rodando en la moto mientras el sol se esconde tras las montañas.

Hoy nos hemos levantado con lluvia, eso por quejarme tanto del calor. Por lo menos hemos podido bañarnos en el lago. Es alucinante lo bonito que es el lago desde aquí, ya que es el pueblo que cierra el lago por el norte. Te estás bañando en el lago y aparecen un grupo de cisnes a bañarse contigo. Bueno, realmente eres tú el que está invadiendo su hábitat. Hay también bandadas de pájaros que surcan el cielo a intervalos irregulares. Y pajarilllos que vienen a comerse tus patatas fritas. De todos los pueblos, me parece el más bonito y un lugar ideal para venir de vacaciones, siempre que no llueva como ahora, claro.

Sigue lloviendo y truena. Lo peor es que no tengo donde guardar la moto. Espero que no le afecte tanta agua. Mañana salimos para Croacia por la mañana temprano. Esperemos que haya parado de llover.

DURMIENDO ENTRE MONTAÑAS

27 julio, 2013 Deja un comentario

El viaje en el ferry ha sido muy divertido. Hemos sudado como pollos en el embarque, y mientras esperas, conoces gente. En la cola hablamos con un matrimonio que vienen de una isla británica pequeña cuyo nombre no recuerdo. Él tiene 60 años y ella un poco más. Su hija trabaja como diseñadora de interiores para Mercedes (sí, la marca de coches) situada en el lago de Como. Y van a coger el ferry a Génova para luego enfilar hacia Como y ver a su hija. Viajan en un Audi TT biplaza muy curioso, con una matrícula compuesta sólo por cuatro números. Me dice que la policía de varios países le ha parado para preguntarle de dónde puñetas es esa matrícula tan rara…Tienen un apartamento en Jávea, donde supongo que veranean, y ella se altera al decirme que las patatas en España son muy caras, a 3,59 el kilo que se las cobran en Jávea. Y yo le digo que en mi barrio están a 1,29, señora, que es que a ustedes los turistas les timan con dos de pipas. Y como manejan, pues lo pagan…

Conocemos también a dos chicos muy majos de Burgos, Álvaro (o Luis Álvaro) y Angélica. Ellos nos cuentan que primero hay que pasar la moto por el parking, cuando lo abran, claro, y después entrar con la documentación a sacar el billete. Con lo cual todos los panolis que nos hemos chupado la cola (el que escribe incluido), hemos hecho el idem, y luego pasamos la moto al parking y tenemos que volver a hacer la cola con la moto dentro y un sello en la reserva. Al señor inglés de antes le cabrea mucho, y cuando tenemos que volver a entrar, le piden los papeles de coche y tiene que volver al coche a por ellos. ¿Cuál es el sistema?, me pregunta. No hay sistema, le contesto yo.

El caso es que como el calor aprieta que da gusto, voy a una máquina de vending y veo que el agua vale 2,50 (botella pequeña). Hasta la Guardia Civil me pregunta, porque se supone que esas máquinas no están para aprovecharse de los pobres viajeros asados como pollos esperando al embarque, en una explanada sin una puta sombra y con botellas de 33 cl a 2,50 la pieza. Por cierto, las cosas de las que se entera uno escuchando las conversaciones triviales de dos guardias civiles en la cola de embarque de los ferries. ¿A que sí, Mar?

Subimos finalmente las motos, y desempaquetamos a toda leche. Buscamos el camarote y dejamos el equipaje. Nuestros amigos de Burgos nos invitan a tortilla casera (made in Mamá) muy buena, mientras gracias a mis malas artes con la camarera de la cafetería de la terminal, hemos conseguido unos bocatas de jamón serrano y una botella de agua grande por el módico precio de 6 pavos.

El viaje en el ferry mola, no hay piscina (“la piscina non va”), pero hay aire acondicionado y el camarote (sí, Mar, que sí) es más cómodo y grande que la habitación del hotel de Barcelona. Qué caos de ciudad Barcelona, donde los atascos nunca duermen. Ayer hubo un momento que si veo cuatro en una moto me pienso que estoy en Nápoles. Nos acoplamos en la popa, con la brisa marina y el rastro que va dejando el mar. Encontramos más gente en moto, un italiano que se ha hecho Génova-Barcelona, y Barcelona-Ibiza, y vuelta igual. Se ha hecho más tiempo en el barco que en la moto. Para desquitarse, ahora se va a un moto raduno al norte. También conocemos a unos alemanes que van con Ducati, han hecho Suiza y Francia, España mediterránea y vuelta en el ferry. Y de Génova para Alemania. Otra pareja italiana (con BMW, lógicamente)  ha hecho Granada y Almería y ahora van de vuelta a Ferrara.

Luego cenamos con Angélica y Álvaro y compartimos batallitas de viajes en moto, e intercambiamos consejos. Ellos van hacia el sur, hacia Roma, y nosotros a los Dolomitas y el lago de Garda. Ya nos encontraremos por ahí, compañeros. Seguro. Salimos ya anochecido a ver las estrellas, pero no hay, se han debido terminar, vaya por Dios.

Al final hemos llegado una hora antes de lo previsto, bajamos a por la moto cargados como los coches de los marroquíes de la operación paso del estrecho. Por cierto, que no se si he dejado la moto en la cubierta C o la D. Para la vuelta no se me olvida fijo.

Cargamos todo otra vez a toda leche, y a la sauna!! Han llegado dos ferries a la vez, y vaya pedazo de atasco que nos hemos comido! Y solo para salir de Génova. Allí nos despedimos de nuestros amigos de Burgos, buen viaje, chicos. Y al poco de salir a la autostrada paramos a desayunar. Allí nos encontramos a otros chicos que estaban en el ferry, estos son de Barcelona y van a Alemania y Austria, por la Selva Negra.

Cuando hemos dejado atrás el tramo de montañas y hemos cogido la A40 dirección Venecia es cuando me he dicho: Jose, tío, que es verdad, que estás aquí. Cuando en 2004 hice esta misma carretera en coche con Nico, Leddy y Nicola (el guardia di finanza), cómo iba yo a pensar que nueve años después aquí estaría con el amor de mi vida y con una Harley Davidson. Ahí reconozco que me he emocionado. De repente, el GPS me ha sacado de mi ensimismamiento y me ha puteado señalándome un desvío inexistente. Me he tenido que dar la vuelta (menos mal que esto es Italia, no Afganistán) y coger otra carretera. Y pedazo atasco que nos hemos comido, y pagando peaje, que no hay cosa que más joda que comerte un atasco pagando! El caso es que me he empezado a licuar como un helado a 45 grados. El traje de cuero se lo va a volver a poner en verano la madre del topo, pero así. Hasta me he mareado del calor. Dos y media de la tarde, 39 grados y un sol de cojones, y yo, vestido para grabar una porno sadomaso.

Cuando hemos llegado a Arco, se me ha caído la mandíbula como en los dibujos del pato Lucas. Es precioso. El río que desemboca en el lago de Garda y el arco que circunda la desembocadura. Y todas las montañas gigantescas alrededor. Ahora estoy en la terraza del hotel de Riva del Garda, mirando embobado a las montañas, como si no hubiera visto ni una, oye. Eso sí, esto parece como Riaño, con las montañas más altas, y como si hubiesen cogido a toda la población de la playa de Levante en Benidorm y se la hubieran traído tal cual a la orilla del lago de Garda. Y todos hablando alemán, porque si me dan un céntimo por cada matrícula alemana que he visto, tenemos la comida resuelta para todo el viaje.

Casi me mareo y todo del calor y del sudor, pero habiendo bebido como 5 litros de cerveza y agua de tres tipos, y tras dos baños en la piscina, ya parezco una persona casi normal. Por cierto, que la moto guay, con los atascos y primera-punto muerto-primera…Como una campeona.

POR QUÉ LOS PERROS ASOMAN LA CABEZA POR LA VENTANILLA

25 julio, 2013 Deja un comentario

Día 1 del viaje, trayecto Madrid-Barcelona. Estamos en un hotel, más bien residencia de estudiantes, en Barcelona y sin aire acondicionado. Creo que voy a dormir en la ducha. No volveré a cometer ese error, y menos en verano. Sudo por todos los poros de mi cuerpo.

Hemos salido a las 9.30 de casa, ha costado un poco hacer el equipaje, pero al final ha cabido todo y no se ha movido nada. Gracias a Roberto por sus consejos a la hora de hacer el equipaje. Este chico de Cantabria ha hecho un viaje muy parecido este mismo mes, con más kilómetros que nosotros, y alguna vez nos sentaremos a compartir batallitas de la carretera con varias cervezas entre medias. La moto ha ido muy muy redonda, casi parecía que estaba loca por salir a carretera. Menos al pasar La Muela, cerca de Zaragoza, que hacía mucho viento y se me ha meneado bastante la moto, el resto muy bien. Hemos parado dos veces en 625 km, y tres depósitos. Mar ha aguantado como una campeona. Aunque ciertas partes de su cuerpo han adquirido una nueva forma, como resultado de muchas horas de presión.

He disfrutado mucho, sobre todo de los olores en la carretera, a veces con mucha intensidad. Eucalipto, jara, pino…y también malos olores alguna vez, que no voy a describir. Dicen que los bikers somos los únicos que comprendemos por qué los perros sacan la cabeza por la ventanilla de los coches. Seguramente por lo mismo: disfrutar del aire en la cara y los olores del campo. Somos unos perros con suerte, asomamos la cabeza siempre que queremos. O casi.

Se nos ha hecho más corto de lo que pensábamos, la verdad. Sería por las ganas. Nos hemos comido un atasco terrible al entrar a Barcelona. Luego nos hemos ido a la playa a Castelldefells y nos hemos dado un bañito. Al volver a Barcelona, otro atasco. No me he llevado el cargador del GPS y se ha quedado sin batería en el mejor momento, cuando tocaba volver al hotel. Menos mal que venía conmigo la chica sabueso (Mar). Si es por mí, nos toca dormir en un parque (a lo mejor hace menos calor), o simular un ataque al corazón para que nos lleven al hospital Vall De Hebrón (está al lado). Mejor así, por si nos mandan a otro hospital, más que nada.

Mañana al ferry para Génova, otra vez operación equipaje para deshacerlo en el mismo día. Y pasado mañana, Italia!

DE ESPAÑA A CROACIA EN MOTO: GPS SÍ, GPS NO

11 julio, 2013 2 comentarios

Antes de salir de viaje hay que comprobar todas las cosas que nos pueden hacer falta. Teniendo en cuenta los avances de la moderna tecnología, y que me mola experimentar cosas nuevas, pues he pensado en usar GPS con la moto.

Mi moto es una Harley Davidson Road King Classic, lo que implica varias cosas, a saber: que vibra más que una cinta de adelgazar; que si quieres un GPS para moto, hablamos de 400 € más instalación como muy barato; y que si pretendo escuchar la voz del aparato, con el ruido que hacen los escapes, yo creo que ni con cascos.

El caso es que tuve una idea de bombero jubilado (con todo el respeto para ellos): se me ocurrió poner un GPS de coche con su ventosita en la pantalla de la moto. La ventosa del soporte no parece despegarse. Pruebo a arrancar y pese a las vibraciones, el soporte no se va. Tengo la moto un rato arrancada, y nada, que no se va. Pues me digo: vamos a probar en un viaje corto y a ver qué pasa. Monto el GPS en el soporte con la ventosa y digo pues voy a ir a El Pardo, que me coge cerca de casa por si ocurre un accidente y/o desgracia. Arranco y salgo del garaje y funciona, y ojo, la ventosa no se despega de la pantalla. Cuando llevo unos tres kilómetros recorridos, noto que el aparato empieza a girar de una forma extraña. Gira, gira, gira y creo que se va a salir…Bajando la avenida de Cardenal Herrera Oria noto que el soporte empieza a girar como la cabeza de la niña del exorcista y parece que el aparato va a salir volando. Asustado, suelto una mano del manillar y cojo al vuelo el GPS. De repente, me doy cuenta de que necesito la mano para frenar…porque el semáforo está rojo! En una maniobra elegante, dejo el GPS entre la pantalla y el manillar y vuelvo a la postura natural de conducir, y claro, el GPS se ha empeñado en experimentar los placeres del puenting y poco a poco se va moviendo con las vibraciones hacia afuera y acaba tirándose por el lado derecho, pero sin cuerdas de seguridad. Freno por fin y recojo el GPS de la cuneta. Compruebo que no ha sufrido daños, aparte de algún rasguño. La moto vibra tanto que el tornillo de sujeción del soporte se ha aflojado y se ha soltado. Eso sí…la ventosa sigue pegada y bien pegada a la pantalla de la moto.

Por un instante pienso en comprar el GPS de Harley oficial, pero lo descarto rápidamente. Uno, bastante pasta me voy a gastar ya en la moto este año con la mierda de las piezas homologadas, ITV y demás. Dos (creo que esto ya lo he dicho antes), bastante pasta me voy a gastar ya en el viaje, y total para una cosa que voy a usar una vez cada dos o tres años.

Rompiéndome la crisma por dentro, me pongo a buscar y encuentro un soporte para GPS de coche para poner en un manillar de moto o bici. Miro varios modelos distintos y al final me quedo con este. El precio es más que razonable (13€ más gastos de envío) y de paso le encargo otro al señor Quique. Me lo entregan relativamente rápido y lo monto. El anclaje es cojonudo y funciona de coña. Además las placas que lleva por dentro hacen que se adapte al tamaño del GPS perfectamente, y la pantalla táctil funciona muy bien.

El problema es el sonido. Hago una prueba con dos GPS, el mío (un Becker de coche con mapas de 2007) y el de mi hermano, bastante más actualizado, marca Mío. El mío (no el Mío) tiene salida para cascos, y hago la prueba de ir con un casco puesto de metro y medio de largo, y funciona bien, pero incluso a veces se deja de oír. Tela. El problema es que hay un tramo en el que el cable se ve, del GPS a la cazadora, luego ya va por dentro y no se nota. A la vuelta lo hago con el de mi hermano y va bien también, pero sin sonido. La única cosa mala es que cuando le da el sol de frente no se ve un carajo, estoy pensando en algún sistema de visera que le pueda acoplar. Me quedo con la duda de si lo del casco para el sonido es legal: el caso es que veo a mucha gente con el casco con el auricular con bluetooth y el micro circulando por ahí. Mariano se fue el año pasado con los cascos esos por Europa y no tuvo ningún problema. Mi naranja entera no es partidaria, por cierto (aparte de que sería más pasta para algo que no vas a usar mucho, y ninguno de los dos GPS tiene bluetooth). Así que decido hacer una consulta a la DGT y el resultado es (literal): “La Ley de Seguridad Vial (art.11.3) prohíbe conducir usando cascos o auriculares conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido. Realmente, los sistemas de comunicación integrados en el casco incorporan auriculares o altavoces adosados al interior del casco a la altura de la oreja. Como dicho casco va muy próximo a la misma, al incorporar los auriculares o altavoces se aproximarían aún más, con lo que no existirían diferencias con cascos de sonido. Con esa instalación, en el interior del casco se crea un espacio de ruido-sonido que haría imposible la audición de sonido exterior, por lo que se puede concluir que su uso puede perjudicar la seguridad vial. Como existe similitud con los auriculares o cascos de sonido, se debe considerar que entran dentro de la prohibición citada”. Conclusión: ni de coña, y si lo hacéis pues ya sabéis lo que hay.

Lo que sí voy a hacer es llevarla al taller para que le echen un último vistazo (aunque no hace 2000 km que le hice la revisión y el cambio de aceite), y de paso que le pongan una entrada de corriente, que eso aparte del GPS puede ser útil en otras cosas, como para cargar el teléfono. De todos modos, somos unos gilipollas a veces. Llevo veinte años haciendo viajes en moto y no he usado GPS nunca, solamente mapas en papel de toda la vida. Y sinceramente nunca me he perdido más de lo normal. Así que mañana me voy a Desnivel a comprar algún mapa por si acaso, que además llevo una copilota que se orienta muy bien (por eso sus amigas la llaman la sabueso). Me llevaré el GPS, pero con los mapas. Por si acaso. Que una vez en Nápoles, por seguir al GPS, acabamos en el puerto, con una gente rodeándonos que parecían sacados de una escena de acción de la película Gomorra.

DE ESPAÑA A CROACIA EN MOTO: LA PREPARACIÓN

8 julio, 2013 8 comentarios

Supongo que será tanto ver videos de Ewan Mc Gregor y Charlie Boorman, o tener amigos chiflados como Jorge que se van a Elefantentreffen o a hacer la ruta de los castillos de Escocia. O los libros de Ted Simon, que hacen mucho daño a la cabeza. O como Cedric y Ana, que se van en moto a Suiza y demás países raros de la Europa central. O el señor Quique y su chica, que se fueron en la Fat Boy a París. Qué romanticón. O la crisis de los cuarenta. O Mariano, que el año pasado se fue con su hijo a recorrer todas (o casi) las montañas de Europa Central. Para este año mi naranja entera y yo habíamos hablado de hacer un viaje en moto por Europa.

Al principio no teníamos nada decidido. Había algunas variables, “viaje”, “moto”, “Europa” y “verano”. Hablando con Nico y Ximi, que iban a ir a Sicilia, pensamos que podría ser una opción. Nos atraía la costa amalfitana, donde ya estuvimos en coche, y tiene que ser la leche en moto. Hasta que cogimos el mapa y comprendimos por qué Aníbal no llegó hasta Roma. Demasiados kilómetros y carreteras no muy recomendables de Nápoles hacia abajo. Un ferry para pasar a Sicilia en el que no podíamos reservar. Bueno, y que en el fondo ya habíamos estado allí. Entonces comenzó a cobrar fuerza la idea de ir a Croacia, donde ninguno habíamos ido nunca. También pensamos en hacer la vuelta a España en moto, pero Mar tiene razón, que eso siempre lo podremos hacer.

Con el mapa en la mano, me di cuenta de que solamente hasta Ventimiglia ya tienes 1.300 km. Y pensando realmente en qué quieres, si el camino o elegir por donde caminas, con mi anterior experiencia de Francia, pues pasando de ir por la costa azul. Y luego también me percaté de que desde el norte de Italia estás muy cerca de Suiza, Alemania o Austria. Conclusión: estaba hecho un lío.

Tras varios días de reflexión, compartiendo mis inquietudes con mis colegas, Honky me dio la clave: mucho romanticismo de lo del viaje, pero en el fondo lo de hacer mil y pico kilómetros por autovía y otros tantos de vuelta no tiene mucho encanto. Y teniendo en cuenta que desde que me compré la moto en 2007 no me hago un viaje largo; que soy seis años más viejo que entonces; que mi chica, por una curiosa coincidencia, también es seis años mayor que entonces; que mi forma física tiende a la redondez desde aquel viaje; y comprobé que pesaba 78 kg desnudo: inmediatamente decidí volverme a poner la ropa, y me puse a buscar un ferry a Italia que nos admitiera a nosotros y a la moto. Me podréis acusar de burguesito, de motero de pacotilla, de cagao, y de gallina. Pues sí: estoy de acuerdo con Honky, es un coñazo que pienso evitar. De hecho, tengo un modelo de Harley que según algunos es una moto de abuelo (una Road King Classic). Pues abuelo y todo lo que queráis, pero me he hecho varias veces 500 km seguidos y más, y no me duele el culo. Hala.

Sin la ruta definida todavía, y con varios mapas de Europa dando vueltas por la cabeza, también me di cuenta que si queríamos ir a Croacia, Split y Dubrovnic están un poco lejos. De Ventimiglia a Split hay 1.200 km. Y la idea que tengo es de disfrutar un poco del camino, no hacer una gimkana motera estilo Long Way Round. Ya hemos dejado claro que soy un burguesito al que le gusta disfrutar de la vida. Como dice un amigo de mi hermano, “esta vida está hecha para cuatro y uno de ellos es tu hermano” (o sea, yo). Y que conste que hago lo posible por hacer buena la frase. Con todo ese desbarajuste en la cabeza, un día jugando al baloncesto me comenta mi amigo David que él se ha hecho ese viaje en coche y que hay un sitio que tengo que ver sí o sí: el lago di Garda. Que fue lo que más le gustó del viaje. Y luego, con el mapa en la mano, me encuentro una página estupenda, sempreviaggando.com, de una chica que se llama Roser. La página es genial, os la recomiendo. Aquí encuentro información del lago di Garda y sí que me convence la cosa. También tiene información de Croacia la tía (debe viajar más que Willy Fog), y de coña veo que hay una parte de Croacia de la que casi no se habla (yo no sabía que existía), que es la península de Istria. Y me pongo a echar cuentas y veo que al final está muy cerca una de otra, unos 450 km. Creo que ya tengo lo que quería, dos sitios relativamente cercanos y con lugares muy interesantes para ver en los alrededores (Génova, Verona, Venecia, Padova, Trieste, Inssbruck, Bolzano, Ljubljana, Zagreb, Cres, Bale, Rovijni, las islas del Adriático) en excursiones en el día. Las playas son muy bonitas, con agua cristalina, pero con piedras, nada que unas buenas cangrejeras no puedan solucionar.

Una vez consensuado con mi naranja entera, empezamos a diseñar el viaje, los días, los alojamientos, el ferry (finalmente de Barcelona a Génova). Y un regalo final: hablo con todos mis amigos italianos (muchos y muy buenos, gracias todo a Nico), y uno de ellos va a estar en Alassio coincidiendo con nosotros. Así que nos vamos a cruzar Italia a lo ancho, después de dejar Croacia, y terminamos en la Riviera italiana antes de coger el ferry de vuelta a Barcelona. La guinda sobre el pastel. Qué haremos al llegar a Barcelona desde Génova a fecha de hoy está sin decidir.

Consigo que mi jefe me firme las vacaciones y ya tenemos reservados alojamientos y ferry (Mar me dice que soy demasiado cuadriculado, pero prefiero no arriesgarme a pagar un pastizal por un sitio cutre por no haber reservado con antelación). En Croacia estaremos en una casita junto al mar. Me hace muuuuuuucha falta desconectar. Pero mucha. Gracias a todos los que nos habéis ayudado con esto, es un sueño pequeño hecho realidad. Y os lo iré contando por aquí de vez en cuando sobre la marcha. Y os dejo un poco de música inspiradora.

LAS PARADOJAS DE LA DEMOCRACIA

4 julio, 2013 6 comentarios

El golpe de Estado que acaba de ocurrir en Egipto nos revela de nuevo las contradicciones de la democracia. Si un Gobierno es elegido democráticamente, ¿hasta qué punto es lícito tratar de derrocarlo o forzarlo a dimitir?

En 1991 en Argelia ocurrió algo similar. El FIS (Frente Islámico de Salvación), surgido a la sombra de la crisis económica y política provocada por la bajada del precio del barril de petróleo y el fracaso del partido socialista que gobernaba Argelia, ganó de largo las elecciones locales en 1990. En 1991 convocó una exitosa huelga que provocó un adelanto electoral. En esos comicios arrasaron, consiguiendo 188 escaños sobre 232. Sus líderes se habían manifestado curiosamente contra el sistema democrático, porque la única fuente de poder legítimo emanaba de Dios. Si el pueblo no vota a favor de eso, está cometiendo herejía. En 1992, sin llegar a formarse el nuevo Gobierno, el ejército dio un golpe de Estado e imponiendo a Mohammed Boudiaf como presidente, ilegalizando al FIS y abriendo de facto una guerra civil en el país, con grupos armados radicales haciendo guerra de guerrillas contra el ejército argelino. La cuestión que se planteó entonces es si un grupo político alcanza el poder por medios democráticos, con un programa que promete acabar con la democracia, es legítimo tratar de derrocarlo.

La situación en Egipto guarda bastantes similitudes: una revolución pacífica y multitudinaria, la Revolución del 25 de enero, consigue la destitución de Hosni Mubarak. En el origen está el Movimiento 6 de Abril, formado por jóvenes, universitarios, abogados, clase media en su mayor parte y sin responsabilidades políticas anteriores. Pero los Hermanos Musulmanes, que era el grupo ilegalizado mejor organizado del país, ha pescado en río revuelto, y Mohammed Mursi, de ser el repuesto sin carisma del candidato de los Hermanos Musulmanes, ha pasado a ganar las elecciones en segunda vuelta por un ajustado 51%. La mecha que ha encendido la llama de la rebelión ha sido en mi opinión el blindaje de la Constitución mediante un decreto, en contra de la opinión de laicos y cristianos. Luego la población la ha aprobado en referéndum (con una participación de solo el 35% del censo), pero a costa de dividir todavía más a Egipto. La otra pata del banco ha sido la nefasta gestión económica: con un desempleo de un 20% y más de la mitad de la población viviendo por debajo del umbral de la pobreza, cortes de suministros (gasolina, electricidad), el descontento no ha hecho sino aumentar. Con este panorama, el ejército, que ha gobernado Egipto durante muchísimos años, ha dado un golpe de Estado para convocar nuevos comicios. Como guinda del pastel, el hermano del líder de la organización terrorista Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, prometió lanzar una campaña de resistencia armada. “Solicitamos a todo el mundo que no tema ni dude. Garantizamos a Hermanos Musulmanes que no perderemos bajo ninguna circunstancia”, declaró Mohamed al Zawahiri, que encabeza el Movimiento Yihadista Salafista egipcio.

La paradoja es: un Gobierno que ha sido elegido democráticamente, pero que incumple sus promesas electorales, o que fracasa estrepitosamente para resolver los problemas; o yendo más allá, que lleva en su propio programa electoral acabar con el sistema democrático que le ha llevado al poder, ¿es legítimo tratar de derrocarle desde fuera, o forzando nuevas elecciones? Salvando las distancias, aquí mismo en España pensemos en el Gobierno actual, que ha incumplido su programa electoral en muchísimos puntos, haciendo justamente lo contrario de lo que prometió.

De esta última parte mi opinión es que sería bueno un sistema como el norteamericano, en el que cada dos años se renueva el Parlamento, lo que obliga al Gobierno a una cierta tensión en el cumplimiento de sus promesas electorales, porque sabe que sus votantes desencantados pueden retirarle su confianza. Y si a pesar de todo incumple su programa, los ciudadanos tienen una herramienta en dos años para darle el castigo que se merece.

Respecto de la existencia de partidos que quieren acabar con el sistema, éste debe establecer mecanismos para protegerse de quienes quieren acabar con él. Por ejemplo, estableciendo en su constitución que sólo aquellos partidos cuyo funcionamiento sea democrático sean legales. Por lo que se refiere a los casos citados de Egipto y Argelia, el problema es la falta de una cultura democrática, que muchas veces y salvando las distancias, echamos de menos en nuestro propio país. Yo tengo claro que el sistema democrático, en sus múltiples variedades, es el menos malo de todos los sistemas habidos hasta ahora. Problemas como la corrupción, la representatividad real de los ciudadanos, el sistema electoral, son acertijos a resolver y muchas veces complejos. Pero siempre es preferible un sistema que garantice la libertad individual con un componente social para la protección de los más débiles sobre otros más o menos autoritarios que restringen la capacidad de decisión de los ciudadanos sobre sus propias vidas y sobre la sociedad en general. Si la población de un país no tiene eso claro, como resultado de una historia cultural, ideológica, política, religiosa, es trabajo de los políticos hacer pedagogía democrática en un doble sentido: por un lado, hacer ver que las ventajas de la democracia son muy superiores a sus inconvenientes; y que los propios ciudadanos se sientan y se sepan sujetos responsables de su presente y de su futuro, exigiendo sus derechos y siendo además responsables de sus propias decisiones como individuos y como comunidad política. Siendo ciudadanos adultos críticos y exigentes.