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EGIPTO Y SIRIA, ESPAÑA Y CATALUÑA

10 junio, 2018 Deja un comentario

La señora Ponsatí nos dice hoy que los independentistas jugaban al póker y jugaban de farol. Como ha comentado José Antonio Noguera en Twitter, el destinatario real del farol no era el Gobierno español, sino los catalanes:

Jose Antonio Noguera

Como explicación de los faroles y las mentiras: hace poco volví a releer esa novela de Mika Waltari que tanto me gustó de joven, Sinhué el egipcio. Y hay un pasaje que me llevaba dando vueltas a la cabeza porque lo encontraba muy aplicable a la política de los independentistas catalanes. Es una conversación entre Sinhué, médico del faraón, y el rey de Siria, Aziru. Traten de sustituir Siria por Cataluña y Egipto por España y verán que les queda un cuadro muy atinado (las negritas son mías):

Un señor y un soberano no detesta a nadie ni ve diferencia entre los pueblos, pero el odio es una potente palanca entre sus manos, más potente que las armas, porque sin el odio los brazos no tienen fuerza para levantar las armas. Yo he nacido para mandar, porque por mis venas corre sangre de los reyes de Amurrú y con los hiksos mi pueblo dominó un día todos los países de un mar a otro. Por esto me esfuerzo en fomentar el odio entre Siria y Egipto y en soplar entre las ascuas, que se van enrojeciendo lentamente, pero que una vez inflamadas destruirán todo el poderío egipcio sobre Siria. Por esto todas las villas y tribus de Siria deben aprender a saber que el egipcio es más miserable, más haragán, más cruel, más infame, más codicioso y más ingrato que el sirio. Todos tienen que aprender a escupir de desprecio al oír pronunciar el nombre de Egipto y ver en los egipcios unos opresores inicuos, unas sanguijuelas ávidas, verdugos de mujeres y niños, a fin de que su odio sea suficientemente fuerte para mover las montañas.

-Pero todo esto es falso, como sabes muy bien -le hice observar. Tendió las manos con la palma hacia arriba y dijo:

-¿Qué es la verdad, Sinuhé? Después de haberse impregnado de la verdad que yo les inculco estarán dispuestos a jurar por todos los dioses que es cierto, y si alguien pretende probarles lo contrario, lo matarán como si fuera un blasfemo. Tienen que pensar que son los más fuertes, los más bravos y los más justos del mundo y amar la libertad más que el hambre, la muerte y las privaciones a fin de estar dispuestos a pagar su libertad a cualquier precio. He aquí lo que les enseño y son muchos ya los que creen mi verdad, y cada creyente convierte a otras personas y pronto el fuego se extenderá oculto por todo Siria. Es también una verdad que Egipto trajo a Siria la sangre y el fuego, y por la sangre y el fuego será expulsado de ella.

-¿Cuál es la libertad de que les hablas? -le pregunté, porque sus palabras me llenaban de temor por Egipto y todas las colonias. De nuevo me mostró las palmas de sus manos diciendo con benevolencia:

-La libertad es una palabra complicada y cada cual le da el significado que quiere, pero esto importa poco, mientras la libertad no está conseguida. Para llegar a la verdad hay que ser muchos, pero una vez adquirida es mejor no compartirla con nadie y reservarla para uno solo. Por esto creo que el país de Amurrú tendrá un día el honor de ser llamado la cuna de la independencia siria. Puedo también decirte que un pueblo que cree todo lo que le cuentan es como un rebaño de bueyes llevado con las picas o como un rebaño de corderos que sigue al carnero sin preguntarse adónde lo lleva. Quizá yo sea tanto la pica como el carnero.  

-Creo verdaderamente que eres un auténtico carnero -le dije-, puesto que hablas así, porque tus palabras son peligrosas; y si el faraón se entera de ellas, podría enviar sus carros de guerra y sus lanceros contra ti para destruir tus murallas y ahorcarte en la proa de su navío con tu hijo al regresar a Tebas.

Pero Aziru se limitó a sonreír y dijo:

-Creo no tener que temer nada del faraón, porque he aceptado de su mano la cruz de vida y elevado un templo a su dios. Por esto tiene plena confianza en mí; mucha más que en ninguno de sus enviados y comandantes de guarnición que creen todavía en Amón. Voy a enseñarte algo que te divertirá.

Me llevó cerca de un muro y me mostró un cuerpo colgado cabeza abajo sobre el que pululaban las moscas.

-Si te fijas bien, verás que este hombre está circunciso y es un egipcio. Era incluso un recaudador del faraón y tuvo la osadía de venir a mi palacio a preguntarme por qué mi tribu llevaba un retraso de algunos años. Mis soldados se divirtieron mucho con él antes de colgarlo por su desfachatez. Con este acto he conseguido que en adelante los egipcios se abstengan de atravesar mi país y los mercaderes prefieren pagarme los derechos a mí y no a ellos. Comprenderás lo que esto quiere decir cuanto te diga que Megiddo está en mi poder y me obedece a mí y no a su guarnición egipcia, que se oculta en el fuerte y no se atreve a mostrarse por las calles.

-Que la sangre de este desgraciado caiga sobre tu cabeza -dije yo, asustado-. Tu castigo será terrible, porque en Egipto se puede bromear con todo menos con los recaudadores del faraón.

-He expuesto simplemente la verdad, sobre este muro -dijo Aziru con satisfacción-. Naturalmente, el asunto fue objeto de largas investigaciones y he accedido con gusto a redactar cartas y tablillas, y he recibido también un gran número, que conservo cuidadosamente numeradas en mis archivos a fin de poder hacer referencia a ellas al escribir nuevas epístolas, hasta que pueda edificar con ellas un baluarte para protegerme. Por el Baal de Amurrú, he conseguido ya embrollar el asunto hasta un punto que el gobernador de Megiddo maldice el día de su nacimiento desde que lo asedio a tablillas para que me dé satisfacción del agravio infligido por el recaudador. Con la ayuda de numerosos testigos he conseguido probar también que este hombre era un asesino, un ladrón y un prevaricador. He probado que violaba las mujeres en los pueblos, blasfemaba sobre los dioses de Siria y había profanado el altar de Atón en mi propia ciudad, lo cual bastará para ganar la decisión del rey. ¿Comprendes, Sinuhé? La justicia y la ley escritas sobre las tablillas de arcilla son lentas y peliagudas y los asuntos se complican a medida que las tablillas de arcilla se amontonan delante de los jueces, y al final ni el mismo diablo llegaría a desenmarañar las cosas y descubrir la verdad. En esta materia soy más fuerte que los egipcios y pronto seré también más fuerte que ellos en otros aspectos.

Y después de esta lectura, Meritxell Batet se muestra dispuesta a dialogar sobre una reforma constitucional, sin explicar qué pretende reformar. Quim Torra está dispuesto a negociar con el punto de partida de “el referéndum del 1 de octubre y la declaración política del 27 de octubre”, en alusión a la declaración de independencia que provocó la destitución de Puigdemont y todos sus consejeros y la posterior huida o encarcelamiento de estos. Un señor cuyo diccionario xenófobo no tiene desperdicio. Como muestra un botón: “Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua. Están aquí, entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos!”.

Del siglo XIV antes de Cristo al siglo XXI de nuestra era. Porque sin el odio, los brazos no tienen fuerza para levantar las armas.

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CABALGANDO UN TIGRE

3 junio, 2018 6 comentarios

Como diría mi amiga Elena, Jose ha vuelto. En el fondo estoy disfrutando. Lo reconozco. Aunque sí que estoy preocupado. En un primer vistazo, diría que hemos tenido la mala suerte de tener el peor Gobierno y la peor oposición, además de estar seguro que ninguno de los cuatro partidos principales han actuado en esta situación pensando en los problemas de los españoles, sino en sus propios intereses. En una segunda reflexión, tenemos el parlamento que nos merecemos, es el que la gente ha votado, y creo que constituye un buen resumen de lo que somos como país.

En primer lugar, me ha asombrado el desconocimiento de la propia Constitución por supuestos profesionales, sobre todo Ciudadanos, que se ha cubierto de gloria proponiendo cosas imposibles, como convocar elecciones con una moción de censura en trámite, o proponer independientes que no presenta ningún grupo parlamentario.

Lo gracioso es que Rivera es el que ha desencadenado todo el proceso que ha culminado con Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, anunciando que retiraba su apoyo al Gobierno de Rajoy tras la sentencia de la Gürtel. Y el punto de inflexión se produjo cuando, tras la presentación de la moción de censura por el PSOE, Pablo Iglesias anunció que si fracasaba, él presentaría otra inmediatamente después, con el objetivo teórico de convocar elecciones. Rivera dijo que apoyaría esa segunda, para que los españoles hablaran en las urnas. Este hecho ha sido la clave para que el PNV haya apoyado a Pedro Sánchez, a cambio de respetar los presupuestos del PP (con unos acuerdos muy ventajosos para ellos) y agotar la legislatura (sería hasta verano de 2020), porque quieren la fecha de nuevas elecciones generales lo más lejos posible.

Es cierto que Rajoy pudo haber dimitido durante la tramitación de la moción de censura, pero hubiéramos vuelto al punto de partida, porque en el caso de la dimisión del presidente del Gobierno la moción decae, pero el Parlamento tiene que volver a elegir presidente, con lo cual habría habido ronda de contactos con el Rey, y el PP hubiera tenido que presentar un candidato que hubiera tenido que ganar la confianza de la Cámara. Y durante este tiempo no hubiera podido convocar elecciones, porque la ley del Gobierno establece que ningún Gobierno en funciones pueda hacerlo. Si habiendo sesión de investidura fracasara, ahí sí que entra en juego el plazo de dos meses para que el Rey disuelva las Cortes y se convoquen elecciones.

Con este panorama, el PNV ha hecho los cálculos y ha tomado la decisión más ventajosa, rápida y fiable para ellos. Y Pedro Sánchez, que yo creo que sinceramente no pensaba ni por lo más remoto cuando presentó la moción que podría ganar (le pidió como seis veces a Rajoy que dimitiera durante el debate, supongo que para ahorrarse el trago del que ahora disfruta) se ha quedado subido encima de dos tigres: Podemos y sus confluencias, más los independentistas. Es decir, aquellos que quieren devorarles políticamente, y aquellos que lo único que quieren es destruir el Estado como tal, y con ello a su Gobierno…es decir, al de Pedro Sánchez. Como muestra, dos botones: primero la aclaración del apoyo de Bildu, por si algún inocente no se lo imaginaba:

Y este va dedicado especialmente a Pedro Sánchez, para que vaya tomando nota:

Lo que subyace debajo es más grave. Es la equidistancia que se ha implantado en el PSOE desde Zapatero y sus mariachis (como Patxi López, por ejemplo). Es decir, entre los nacionalistas y el PP estamos nosotros, que no somos ni lo uno ni lo otro. Como dijo en una entrevista a Gara el anterior presidente del Congreso de los Diputados: “Por lo tanto, todo requiere mucha voluntad política para saber que el adversario tendrá su parte de razón y que por encima tenemos que poner lo que nos une”. Como dice José García Domínguez, “Ese ha sido, de hecho, el supremo triunfo histórico de los micronacionalistas periféricos: lograr que la izquierda toda haya interiorizado la falacia de que cualquier repudio del nacionalismo solo puede proceder de otro nacionalismo simétrico y opuesto”.

Adriana Lastra ya puso como ejemplo de “nación de naciones” a Bolivia como modelo territorial del Estado defendido por el PSOE tras su trigésimo noveno congreso (la “plurinacionalidad”). La mejor definición creo que la proporcionó un profético Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, en una entrevista para Cuatro el 10 de mayo de 2017:

“Yo no estoy dispuesto a ponerle precio al país, y hay gente que está diciendo que con tal de quitar al PP, da igual que España se vaya al garete, y dicen que España es un estado plurinacional, cuando no es verdad. Para resolver un problema, se están inventando un país que no existe”, ha lamentado el dirigente socialista extremeño, quien ha alertado de que “el proyecto de país que se está defendiendo es el de un estado plurinacional”, lo que “no quiere decir que Cataluña sea una nación, sino que lo es también Madrid, La Rioja o Extremadura”.

No se dan cuenta además que no se puede dialogar ni negociar con un tigre: el nacionalismo supremacista y xenófobo (que no racista en mi opinión) nunca tendrá suficiente.

Por otro lado, está el otro tigre, el podemita, que va a seguir intentado aplicar la táctica del salchichón con el PSOE, ya explicada en estas páginas con anterioridad. Pidiendo de forma descarada entrar en el Gobierno y con mil tácticas más que iremos descubriendo para ir cortando el salchichón socialista en la medida de lo posible. Como ya hicieron con IU.

Ahora se nos plantea un escenario apasionante y peligroso, con un Gobierno sostenido por sólo 84 diputados de 350, con una oposición de PP + Cs de 166 diputados, con un tigre de 67 diputados (71 con Compromís) y otro de 24 (que van a ser decisivos), y con un Senado con mayoría absoluta del PP.

Creo que vamos hacia una guerra de trincheras donde habrá que votar ley por ley con mucha cautela; donde el PP va a hacer una oposición feroz; C’s tendrá que volver al colegio a repasar algunas lecciones; será complicado aprobar presupuestos en 2019 (y eso puede precipitar la convocatoria de elecciones); y donde el Gobierno del PSOE, que hace muy bien en mi opinión en gobernar en solitario, aunque puede tomar alguna decisión populista para contentar a sus bases, va a ser muy cuidadoso con lo que va a hacer, sobre todo al principio. Y la gran incógnita es cómo va a gestionar de verdad el ya abierto  y descarado secesionismo en Cataluña.

No quiero concluir sin darle a cada uno lo suyo. Mariano Rajoy debió haber convocado elecciones y posteriormente dimitir en cuanto se supo el contenido de la sentencia de la Gürtel. Es cierto que no se ha condenado a ningún ministro de su actual Gobierno, y que no se ha probado que el PP como partido delinquiera, el famoso “condenado a título lucrativo”: es quien se beneficia del delito cometido por otra persona, sin conocer ni dicho delito ni que su beneficio procede del mismo. No es responsable penal de ningún delito, ni como autor ni como cómplice, sino que es responsable civil. Si conociera la procedencia ilícita de lo recibido, sí estaría siendo responsable penal de un delito de blanqueo de capitales.

Aun siendo así, el hecho de haberse estado financiando ilegalmente de 1999 a 2005 (y que me resulta increíble que no se supiera nada por parte de sus dirigentes, otra cosa es que no se haya podido probar) me parece gravísimo, una vergüenza, y más que suficiente para que este señor deje la política. Lo más importante de todo es que estos hechos vergonzosos proporcionan armas y argumentos a aquellos que quieren la destrucción del Estado tal y como lo conocemos, como si sólo pudiéramos elegir entre corruptos por un lado, y comunistas y nacionalistas por el otro, con los ilusos equidistantes por el medio, también afectados por la corrupción. A lo mejor es que, tristemente, es así.

LA BRECHA SALARIAL ENTRE HOMBRES Y MUJERES

10 marzo, 2018 4 comentarios

Llevo sin escribir varios meses. En parte es por el hastío que me produce la situación actual en España. Todos, los hunos y los hotros, tirando de eslóganes, tópicos y apelando al sentimentalismo y no a la razón, sin preocuparse lo más mínimo de cómo vamos a resolver los problemas que tenemos. Y sin valorar lo que ya hemos conseguido, y que es mucho. Predico en el desierto, lo sé, cada vez más. Pero he decidido seguir haciéndolo. Y aquí va un buen ejemplo de lo que digo.

Al hilo del pasado 8 de marzo, Fedea ha publicado un informe (se puede leer completo aquí), en el las conclusiones son (y cito textualmente):

“En primer lugar, los autores encuentran que la brecha por hora trabajada, controlando solo por características socioeconómicas, es del 17%, mientras que, cuando además se controla por las características del puesto de trabajo y de la empresa, esta se reduce hasta el 13%. En segundo lugar, el estudio concluye que las brechas ajustadas aumentan con la edad, se reducen con el nivel educativo y aumentan con la antigüedad en la empresa. Las brechas ajustadas también son más altas en los contratos indefinidos y a tiempo completo y en los sectores y ocupaciones con una mayor presencia masculina. Por último, la brecha salarial ajustada es especialmente alta en la parte superior de la distribución de los salarios, evidencia del “techo de cristal” en el mercado laboral español y, sorprendentemente, tiende a ser mayor en las empresas grandes que en las pequeñas”.

En realidad, y tal y como reconoce incluso este artículo tan entusiasta de El País, que incluso llama “negacionistas” a quienes no estén de acuerdo con sus conclusiones, “esta cifra no está depurada y no permite afirmar que esos empleos son iguales, ni siquiera parecidos. Para eliminar esta distorsión lo máximo posible y hacer una comparación homogénea, esta investigación ha depurado esos números según el impacto en los salarios de la edad, de la experiencia, del nivel educativo, del tamaño de la empresa, del tipo de contrato y jornada laboral, de la ocupación y de la actividad. Ha llegado hasta donde podía (sic), “la encuesta no contiene información sobre el número de hijos o sobre características socioeconómicas de personas que pudiendo participar en el mercado de trabajo, no lo hacen”.

Con todos mis respetos, este estudio me dice lo que pasa, pero no me dice por qué. Como veremos después, hay otro estudio similar que llegó hasta más allá de lo que podía este.

Es evidente que si un empresario pudiera contratar a alguien que desarrollara el mismo trabajo y pudiera pagarle un 17 % o un 14% menos lo haría sin pensarlo.

Como siempre, la realidad es mucho más compleja. Voy a hablar primero de mi propia experiencia personal. Llevo trabajando desde 1990. He trabajado en multinacionales, empresas familiares, pymes, sector privado y sector público; en profesiones tan variadas como camarero, entrenador, informático, profesor, abogado, consultor, cocinero, conductor, político, socorrista, actor, músico y administrativo. Y nunca (o sea, ni una solo vez) he visto que una mujer ganara menos dinero que yo por hacer mi mismo trabajo. Nunca. En el sector público es imposible, ya que los nombramientos vienen reglados por ley, incluyendo sus retribuciones, y en el sector privado los sindicatos tiene que revisar cada contrato laboral que se firma, y los convenios colectivos lo prohíben, y son ley laboral.

En segundo lugar, otro dato significativo: las mujeres baten a los hombres en las oposiciones en los últimos años, pero por mucho además. Un 83% en 2016 de las plazas en Justicia fueron mujeres; en Galicia 7 de cada 10 plazas de las oposiciones de educación las han ganado mujeres; el 54% de los aprobados a Notario fueron mujeres en 2016. En una oposición cuando se corrigen los exámenes se desconoce la identidad del candidato, cuanto más el sexo.

Mi conclusión es que el verdadero estudio es comparar hombres por un lado, y mujeres sin hijos por el otro. Lo más parecido que he encontrado es este estudio llevado a cabo en Dinamarca, “Children and Gender Inequality: Evidence from Denmark”, por Henrik Kleven, Camille Landais y Jakob Egholt Søgaard, que podéis leer completo aquí (en inglés). El documento es de febrero de 2017 y concluye que, “a pesar de la convergencia de género considerable en el tiempo, la desigualdad de género persiste en todos los países.

Women who have children and women who dont

Fuente: Children and Gender Inequality: Evidence from Denmark-Henrik Kleven, Camille Landais, Jakob Egholt Søgaard, 2017, página 43

Utilizando datos administrativos daneses de 1980-2013 y un enfoque de estudio de eventos, mostramos que la mayor parte de la desigualdad de género restante en los ingresos se debe a los niños. La llegada de los niños crea una brecha de género en los salarios de alrededor del 20% a largo plazo, impulsada en proporciones aproximadamente iguales por la participación en la fuerza de trabajo, las horas de trabajo y las tasas salariales. Detrás de estas “penalizaciones por niño”, encontramos claros impactos dinámicos en la ocupación, promoción a puestos directivos, sector y la familiaridad de la empresa para las mujeres en relación con los hombres. Sobre la base de un marco de descomposición dinámico, mostramos que la fracción de desigualdad de género causada por la penalización por niños ha aumentado dramáticamente con el tiempo, de aproximadamente un 40% en 1980 a aproximadamente un 80% en 2013. Como una posible explicación para la persistencia de las penalización por niños, mostramos que se transmite a través de las generaciones, desde padres a hijas (pero no a hijos), lo que es consecuente con la influencia de la educación en la infancia en la formación de las preferencias de las mujeres con respecto a la familia y la carrera”.

En conclusión, que las cargas familiares son soportadas mayormente por las mujeres (sólo hay que ver el gráfico superior, la diferencia entre mujeres con y sin hijos puede ser hasta del 20% del salario, mientras que entre hombres con y sin hijos no hay apenas diferencia), lo que tiene un impacto en no poder asumir puestos de mayor responsabilidad, que requieren más horas de trabajo y mayor dedicación, y que lógicamente están mejor retribuidos. Y estamos hablando de Dinamarca, que es un país a años luz del nuestro en lo que se refiere a conciliación familiar.

Hablar de brecha salarial y techo de cristal sin tener en cuenta este hecho es en mi opinión falsear la realidad.

Por ejemplo, en el estudio llevado a cabo en 2015 por el Centro de Gobierno Corporativo, formado por IE Business School, Mutua Madrileña, Iberdrola y Pwc se dice que el 31 por ciento de las empresas no cuenta con ninguna mujer entre sus altos cargos, porcentaje que se incrementa hasta el 35 por ciento entre las compañías que cotizan en el Mercado Continuo.

Por otro lado, según datos del INE, en el año 2016 las mujeres representaban menos de la tercera parte del total de quienes ocupaban los órganos superiores y los altos cargos de la Administración General del Estado (hasta Director/a General, y sin contabilizar los puestos de la Administración con categoría inferior a la de Director/a General).

No tener en cuenta en este contexto la penalización por cargas familiares que soportan casi exclusivamente las mujeres es distorsionar la situación, y al mismo tiempo, poner obstáculos a que se pueda solucionar en un futuro cercano. Hay que dejar de ver la maternidad como un castigo, y más en un contexto como el actual de decrecimiento demográfico en el cual las pensiones están gravemente amenazadas (ese melón lo dejo para otro día), y fomentar que más hombres asuman las cargas familiares, facilitando desde el Gobierno medidas para ello. Yo, desde luego, si mi mujer ganase más dinero que yo, no tendría ningún problema en rebajar mi jornada y mi salario, y asumir las cargas familiares que fuera necesario.

Finalmente un pequeño apunte: me preocupa que en esta materia, como en muchas otras, se disparen consignas, se oculte la realidad y se fomente incluso el odio, mezclando churras con merinas y trayendo a colación el colonialismo, la Guerra Civil o la ecología. Hay que implicar también a la otra mitad de la sociedad, identificar correctamente los problemas y sus causas, y proponer soluciones.

Casi nada lo que acabo de decir.

¿PUDO HABER LLEGADO A SER HOY CHINA UN ESTADO FUNDAMENTALISTA CRISTIANO?

3 diciembre, 2017 1 comentario

La pregunta parece un poco de Historia-ficción, pero la respuesta es que sí. De hecho, si no llega a ser por las potencias occidentales, aunque actuando por sus propios intereses, puede que ahora estuviéramos ante un Estado fundamentalista cristiano de 1.300 millones de personas que ríete tú de ISIS.

Si yo pregunto cuál ha sido la guerra de la era moderna con mayor número de víctimas, casi todo el mundo contestaría que la Segunda Guerra Mundial. Pero si pregunto por la segunda en la clasificación (entre 20 y 50 millones de personas, según las fuentes), creo que casi nadie lo adivinaría. La respuesta correcta es la rebelión Taiping. Yo había escuchado algo acerca de ella y la situaba vagamente en el siglo XIX, pero fue mi amigo Rafa el que el otro día me llamó la atención sobre este acontecimiento histórico.

A mediados del siglo XIX, China estaba sufriendo una serie de problemas políticos, sociales y económicos. La Primera Guerra del Opio entre 1839 y 1842, en la que China tuvo que ceder Hong Kong a los ingleses, y la apertura a los países europeos, demostró que el poder militar del país, dirigida por la dinastía Quing (de la etnia manchú) era inferior al de las potencias extranjeras. Estos hechos, junto con catástrofes naturales que llevaron a grandes hambrunas, junto con un aumento desmesurado de la población (en 100 años se había triplicado) produjeron el caldo de cultivo para lo que vino a continuación, sobre todo entre la población campesina.

Hong Xiuquan era el hijo de un agricultor pobre cerca de Cantón, perteneciente a la etnia hakka. Era un joven estudiante prometedor, pero en repetidas ocasiones no aprobó  el examen de funcionario en Cantón. Después de uno de esos fracasos, escuchó a un misionero cristiano y se llevó a su casa varios libros cristianos. Al año siguiente, volvió a suspender el examen y sufrió un ataque de nervios. Hong tuvo entonces varias visiones en las que un anciano le dijo que la gente había dejado de adorarlo y que estaba adorando demonios; en otra revelación, el hombre lo nombró asesino de demonios. Hong creía que el hombre en las visiones era Dios Padre, y que el hombre más joven y de mediana edad que lo acompañaba en sus visiones era Jesucristo, su hermano mayor. Él mismo era el Hermano Menor, el Segundo Hijo de Dios, y había sido enviado por Dios a la tierra para erradicar los demonios y su culto.

Comenzó a estudiar con Issachar Jacox Roberts, un pastor baptista norteamericano, que le enseñó todo lo que sabía sobre el cristianismo. Con esa base cristiana, Hong, algunos parientes y algunos seguidores formaron una nueva secta religiosa, los Dioses Adoradores, que se dedicó a la destrucción de estatuas y libros confucionistas y budistas en la región alrededor de Cantón.

A finales de la década de 1840 convirtió su movimiento en una organización militar. Él y otros líderes comenzaron sistemáticamente a recaudar fondos (todos los creyentes tenían que dar sus propiedades al movimiento), y acumularon una gran cantidad de armas. En diciembre de 1850, Hong fue atacado por las fuerzas gubernamentales y, dado que había pasado tanto tiempo preparándose para la guerra, rechazó con éxito el ataque. En 1851, declaró que se había establecido un nuevo reino, el Reino de la Paz Celestial. Era un estado teocrático, con el Rey Celestial como el Gobernante absoluto. Su objetivo era el logro de la paz y la prosperidad en China con todas las personas adorando al único Dios. Construyó una sola jerarquía que asumió todos los deberes administrativos, religiosos y militares.

El movimiento se fundó sobre un programa de reforma económica radical en el que toda la riqueza se distribuía por igual a todos los miembros de la sociedad. La propia sociedad Taiping sería una sociedad sin clases, sin distinciones entre las personas; todos los miembros de la sociedad Taiping eran “hermanos” y “hermanas”, con todos los deberes y obligaciones asociados tradicionalmente con esas relaciones en la sociedad china. Las mujeres se hallaban en plena igualdad social y económica con los hombres. Se prohibió además el consumo de opio, los juegos de azar, el tabaco, el alcohol, la esclavitud, el vendado de pies y la prostitución. Se abolió la propiedad privada, y se reemplazó el calendario lunar por otro solar.

Desde un punto de vista militar, la rebelión tuvo un comienzo impresionante. El ejército mismo era muy disciplinado; después de elaborados rituales de iniciación, los creyentes de Taiping se volvieron fanáticamente disciplinados y soldados devotos, dispuestos a morir sin titubeos en la causa de Dios contra las fuerzas demoníacas. El ejército de los Taiping se dirigió hacia el norte a través del valle central del Yangtze hacia Nanjing, donde establecieron su capital en 1853.

La razón principal por la que avanzaron tan rápido fue que evitaron los grandes centros urbanos y, por lo tanto, encontraron poca resistencia. Cuando conquistaron un territorio, no hicieron ningún esfuerzo para consolidar la conquista mediante el establecimiento de un mecanismo administrativo, sino que siguieron avanzando hacia el norte. No había lugar para el desacuerdo en la jerarquía militar; no solo el Rey Celestial obtenía su autoridad directamente de Dios, sino que los generales militares mismos afirmaron ser guiados por Dios en una serie de visiones. Por lo tanto, había poco espacio para el pensamiento estratégico serio en este entorno.

El tipo de combate que realizaban era extremadamente brutal y sangriento. En 1856, los miembros del ejército llegaban al millón. Se supone que en el máximo momento de su apogeo, alrededor de 1860, el ejército Taiping oscilaba entre 2,5 y 3 millones de soldados. Es increíble el número de seguidores que llegó a reunir Hong Xiuquan a lo largo de un territorio gigantesco, en un mundo sin móviles, internet, televisión o radio. La dialéctica anti-imperial y anti-occidental tuvo mucho que ver, así como que se rechazara a los recaudadores de impuestos imperiales.

Los Taiping ocuparon Nanjing en marzo de 1853; cambiaron el nombre a la ciudad, Tianjin, o “Capital celestial”. Desde Tianjin, atacaron Pekín, pero su ejército, después de hacer un rápido avance hacia el norte, fue derrotado. Durante los siguientes diez años, los Taiping se ocuparon de conquistar territorios occidentales y de luchar continuamente para mantener su territorio en el valle central del Yangtze.

 

Pero la rebelión empezó a sufrir los mismos males del régimen al que combatía, y la corrupción y la rivalidad entre sus líderes permitió que la suerte de la guerra empezase a oscilar en favor del bando imperial. Además, las potencias extranjeras comenzaron a apoyar al emperador, debido a su deseo de mantener en vigor los ventajosos e injustos tratados firmados con el Gobierno. Pese a coincidir en el tiempo con dos conflictos como la Segunda Guerra del Opio (1856-1860, con Francia y Gran Bretaña), los países occidentales se dieron cuenta que era mucho mejor para sus intereses apoyar al emperador contra los Taiping.

Así comenzaron a proliferar ejércitos privados, financiados por ricos comerciantes o por mandarines. El Ejército Siempre Victorioso, el Ejército Siempre Seguro o el Ejército Siempre Triunfante (vaya nombrecitos) eran fuerzas mercenarias lideradas a menudo por occidentales que hicieron de aquella su guerra. El primero de ellos fue el más famoso, creado sobre una base de mercenarios filipinos por Frederick Townsend Ward, un antiguo miembro de la tropa que al mando de William Walker intentara conquistar Nicaragua en 1855. Ward lideraría su ejército privado con gran osadía hasta su muerte en 1862. Fue el único occidental que obtuvo el título de mandarín, y sus aventuras están narradas en el libro El soldado del diablo, de Caleb Carr. Le sucedería al mando otra leyenda de la Era del Imperio, Charles George Gordon.

Por otro lado, el propio Hong se retiró de la participación activa en asuntos administrativos y militares, lo que ayudó a su decadencia. Creyendo que el Rey Celestial debería gobernar solo por su virtud divina y no por un compromiso activo en la política, Hong, en lugar de dedicarse a la virtud divina, se sumergió en los placeres sensuales del palacio.

En 1862, los ejércitos imperiales y las fuerzas mercenarias lideradas por occidentales iban recuperando los territorios anteriormente perdidos. En el verano de 1864, derrotado y prácticamente abandonado por todos en una Nanjing rodeada por fuerzas enemigas, Hong se suicidó. En 1864 tuvo lugar la llamada tercera batalla de Nanjing, donde lo que quedaba del ejército Taiping sufrió una derrota aplastante (más de 100.000 muertos) en una batalla que duró tres días, y tras ella el ejército imperial mató a la mayoría de la población. En 1866 la rebelión había sido definitivamente sofocada.

En resumen, de no ser por el apoyo de las potencias extranjeras al débil Gobierno del emperador chino, junto con otras causas más, como hemos visto, podríamos encontrarnos con otro futuro muy diferente desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad. Por otro lado, la historia de China nos ofrece algunos otros momentos claves, encrucijadas históricas, donde por muy poco pudo haber cambiado el futuro para siempre. ¿Cómo? Sólo podemos hacer conjeturas y dejar volar la imaginación…pero eso sí, apoyándonos en incontestables hechos históricos.

SENTIMIENTOS, POLÍTICA Y LEYES

13 noviembre, 2017 Deja un comentario

Llevaba mucho tiempo sin escribir, la verdad es que la situación política con el tema catalán me da ya mucha pereza. Pero he querido abordar la cuestión desde una perspectiva peculiar, y como al final me debo a quienes me leen (y me animan a ello estos días), allá voy. Por cierto, no me ha pasado nada, me encuentro bien (a pesar del Gobierno, como diría Rodríguez Brown). 

Hace poco estuve con mi amigo Rafa y tuvimos (como siempre) una de esas tardes fructíferas, donde practicamos la resonancia creativa sobre varios temas. Y una de las cuestiones interesantes que surgió (al hilo del monotema catalán) es cómo una persona que tú conoces profundamente y desde hace tiempo, y que para todas las cuestiones de la vida (tanto personales como profesionales) es un ser humano absolutamente racional y respetuoso con las normas, cuando se trata de la independencia de Cataluña, se convierte en otra persona radicalmente diferente. Luego otras personas me han remitido testimonios de primera mano en ese mismo sentido.

Creo que este ángulo de análisis del problema es muy importante. Al respecto decir que yo, como ya he contado anteriormente en este blog, soy un marciano que se pregunta cuándo van a venir a buscarme los de mi planeta (Antonio Cervero dixit). Me siento triste o alegre, desgraciado o afortunado, cansado o en plena forma, deprimido o eufórico; pero no me puedo sentir español, catalán o andaluz. Eso es algo objetivo, que me viene dado, y que puedo leer en mi carnet de identidad o mi pasaporte. Sin embargo, y pienso que, para nuestra desgracia, mi posición no es la mayoritaria en España.

Es evidente que las personas tenemos un lado racional y un lado emocional. En mi opinión, en política es mucho mejor fomentar el primer lado. Excitar el segundo sólo nos ha traído, entre otros males, esa peste llamada nacionalismo, que ha provocado varias guerras y millones de muertos en fechas muy recientes. Y es lo que se ha hecho desde siempre por el Gobierno catalán, fomentando el odio a todo lo “español”, falseando la Historia, destacando todo lo que nos diferencia, ocultando al mismo tiempo lo mucho que tenemos en común. Todo eso ha despertado y aumentado el odio hacia Cataluña desde el resto de España, además de dividir y fracturar en dos la propia sociedad catalana como nunca antes. El resultado es una sociedad dividida en dos y preñada de creciente odio.

Las investigaciones en el terreno político de Alexander Teodorov, y en economía por parte de Daniel Khaneman, nos muestran ambas que pretendidas decisiones racionales tienen un amplio fundamento sentimental. Einstein dijo que “los hechos son los hechos, pero la realidad es la percepción”.

Y tanto el populismo como el nacionalismo van un paso más allá y utilizan espuriamente las emociones. Como dice en un artículo del Diario Vasco Jose María Ruiz Soroa: “Ahora bien, el abuso del enfoque emocional en la política puede llevar con facilidad al populismo, porque nada hay más fácil de excitar y manipular ante los fenómenos complejos que las emociones simples. Y, al mismo tiempo, nada vende mejor que la emoción, se trate de vender comunicación, imagen, proyectos o prestigio, con independencia de todo criterio de valor sobre eso que se vende. Por eso se está convirtiendo la comunicación (y la política detrás de ella) en una actividad a la búsqueda constante de charcos emocionales en los que poder patear y de los que poder abrevar”.

Llegados a este punto, me llama la atención que personas perfectamente racionales en todos los demás aspectos de su vida cotidiana contemplen la independencia como una especie de Xanadú donde todos los problemas se van a terminar: ya no habrá paro, ni pobreza, ni problemas sociales, ni listas de espera. Y por supuesto que ni se plantean las consecuencias negativas que pudiera tener para ellos mismos en su vida diaria. En el Brexit hemos vivido una experiencia algo similar: la gente decía ser partidaria sin plantearse las consecuencias reales de sus actos.

La cuestión no es ya que se crean mentiras como el “Espanya ens roba” (cuando gracias al Fondo de Liquidez Autonómica se han conseguido pagar las nóminas de los funcionarios autonómicos varias veces, o ingentes cantidades de dinero se gastan en la promoción del catalán en el extranjero, mientras se cierran quirófanos u hospitales), o que serían un Estado próspero (con la deuda autonómica al nivel de bono basura, y con 1.400 empresas que han salido ya de Cataluña en dos semanas), o que seguirían dentro de la UE y del euro, o que (a un nivel mucho más prosaico, pero que aquí es religión) el FC Barcelona seguiría jugando la liga española. La imagen de gente abrazándose y llorando tras la proclamación de independencia unilateral es de las cuestiones que más me preocupan.

Porque demuestra que ni siquiera un buen baño de realidad acabaría con el problema. Da igual que haya subido el paro o que se hayan ido más de 2.000 empresas. Cuando la política se convierte en religión, en modo de vida para muchos (que fuera de ella nunca hubieran soñado ganar la pasta que se embolsan dentro), y teñida de color nacionalista (es decir, pienso que soy mejor y superior a los demás, idea que se expresa en muchos pequeños detalles y comentarios aparentemente inocentes y sin importancia), lo que ocurre es que millones de personas viven en un mundo paralelo de ensoñación del que es muy complicado despertarles. Un mundo en el que su racionalidad desaparece y queda sustituida por sueños imposibles, donde nada necesita una justificación empírica o racional. Un mundo sencillo y lleno de respuestas sencillas, ya que tengo un enemigo perfectamente identificado, al que echar la culpa de todos los males que me acosan (la crisis, el paro, tener un sueldo bajo, no conseguir una beca, que no me operen hasta dentro de unos meses), y con una solución asimismo sencilla, ya que la independencia (estoy plenamente convencido) mejoraría la situación. Cómo no la va a mejorar, ya que somos mejores que ellos. El supremacismo se ve en los detalles más pequeños e inocentes, como aquella persona que trabajando una vez en una oficina de Barcelona me dijo que para ser de Madrid trabajaba muy bien.

Cuando esas personas alcanzan el Gobierno de un territorio ocurre lo que estamos viviendo. Aunque tengan mayoría por un voto. Porque el resto no son catalanes. Son no ciudadanos, y una anomalía dentro de su “normalización”.

Mi visión de la política es completamente racional y nada pasional. Pero hace años ya que llegué a la conclusión de que en este país proponer la política como soluciones a los problemas reales es predicar en el desierto. En este terreno, la inmensa mayoría de la población española es mayoritariamente sentimental. En ese mundo cuasi religioso, es inútil argumentar con argumentos sacados de la realidad, porque el nacionalismo, aparte de vivir en una realidad paralela, trata de que el mundo real se vaya pareciendo a esa realidad virtual. Y a eso lo llaman “normalización”. Sólo un botón de muestra: la política de extinción del castellano como lengua vehicular en la educación, tratando de crear un mundo ideal en el que todos hablan catalán (excepto para los hijos de la nomenklatura, que van a liceos extranjeros, no a la escuela pública, para dar ejemplo).

Así que con este panorama no te extrañe, querida amiga (y ella sabe de qué estamos hablando), que haya personas a tu alrededor, como el familiar que me cuentas, “cuarenta y cuatro años, estudios universitarios, culta y yo diría con inteligencia emocional”, que considera a los Jordis presos políticos; o que un amigo tuyo te diga “Me preocupa lo de Cataluña, cómo se ha radicalizado todo, la cantidad de banderas españolas que hay por la calle…” No se puede razonar con un talibán.

A tu familiar le dedico este texto de Félix Ovejero: “Quienes defienden a Otegi por su condición de “preso político” pretenden revestirlo de dignidad. Como si un delito por razones políticas fuera más noble que aquel que no busca decorarse moralmente. Y no; obviamente, los motivos no purifican los procedimientos. Después de todo, algunos matan por amor o por el reino de Dios. En realidad, en una sociedad democrática, invocar objetivos políticos para realizar crímenes debería considerarse un agravante, si estamos de acuerdo en que la primera exigencia de la política democrática es el respeto a la dignidad de los otros”. Y añado de mi cosecha: además supone un gravísimo insulto para aquellas personas que sí tienen que luchar en regímenes nada democráticos donde no se respetan los derechos humanos.

Pienso que lo respetable no son los sentimientos o las ideas o los principios, sino las personas. Hay sentimientos como la envidia, la codicia, el racismo o el egoísmo que no son respetables en absoluto. La solución a este sudoku se me antoja muy pero que muy complicada. Porque además nuestro Gobierno se la coge con papel de fumar, y pide disculpas repetidamente por aplicar la Ley.

Por dejar una nota optimista, lo bueno es que ahora no corremos el riesgo de acabar con un tiro en la nuca en una cuneta por escribir cosas así. Como dice Pérez Reverte, vivimos demasiado bien para eso. Gracias a ese régimen fascista y liberticida que nos dimos democráticamente entre todos.

VIOLENCIA, DIÁLOGO Y TRISTEZA

5 octubre, 2017 Deja un comentario

El domingo pasado fue un día muy triste. No solamente por lo que ocurrió, sino sobre todo por las reacciones que pude observar a mi alrededor. Este artículo de Tsevan Rabtan refleja muy bien mi estado de ánimo.

Imaginemos que un grupo de personas están atracando un banco, violando a una mujer, pegando a un adolescente o cometiendo un secuestro (o asaltando el Congreso, como en 1981), a plena luz del día, y que además se jactan de ello públicamente. Nadie (o casi nadie, que de todo hay) diría que si la policía interviene para evitar ese comportamiento se estarían vulnerando los derechos humanos. Claro que los policías podrían excederse y sobreactuar. Pero estamos en un Estado de Derecho (todavía) y se puede denunciar ese comportamiento.

¿Por qué la gente afirma entonces que lo ocurrido el domingo 1 de octubre supone una violación de los derechos civiles, o algo vergonzoso, o propio de una dictadura? Porque violar la ley está legitimado socialmente en determinados casos. Y como diría un niño pequeño: ¿y por qué lo está? Porque (y da reparo tener que volver a explicar cosas básicas de primero de democracia a aquellos que precisamente se llenan la boca con esa palabra):

  • La cultura democrática en este país tiene muy corto recorrido. A la gente se la suda (con perdón) cuáles son los fundamentos del Estado de Derecho, y los políticos no es que hayan hecho mucha pedagogía para que la gente lo entienda.
  • Por aclarar el punto anterior, la ley es la garantía de la democracia. La Constitución nos la hemos dado entre todos, Cataluña incluida (68% de participación, con un 90,5% de voto a favor y un 4,6% de voto en contra). Si se quiere modificar, hay que seguir los cauces de reforma establecidos en ella. Lo contrario no es democracia, es un golpe de Estado igual que el que perpetró Tejero, y la ley del Oeste.
  • El monopolio de la fuerza y la violencia la tiene el Estado: forma parte del contrato social esa cesión. Y también el Estado puede delegar ese uso de la fuerza en determinados casos (seguridad privada, por ejemplo).
  • Negociar dentro de la ley = diálogo; negociar fuera de la ley = chantaje.
  • La anulación de la mascarada del 1-O y de los actos del Parlamento catalán la han llevado a cabo el Juzgado de Instrucción nº 13 y el Tribunal Constitucional, no el Gobierno de España. En una democracia consolidada hay separación de poderes.
  • No existe jurídicamente el “derecho a decidir”. Existe el principio de Derecho Internacional de libre determinación de los pueblos, que sólo es aplicable a los Estados surgidos del proceso descolonizador, tal y como se estableció en la carta de las Naciones Unidas en 1945.
  • En Cataluña se vota, y mucho, desde 1976: 4 referendums nacionales (ley para la reforma política en 1976, el de la Constitución en 1978, la permanencia en la OTAN en 1986 y la Constitución europea en 2005); 2 referendums autonómicos (1979 y 2006); 13 elecciones generales; 11 elecciones autonómicas; y 10 elecciones locales.
  • Al rey (o la figura de la monarquía si se quiere) se le ha votado dos veces (en 1976 y 1978). Pero ¿quién ha votado a Jordi Cuixart, presidente de Omnium Cultural, o a Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana, que se dedican a hacer listas negras con aquellos que no van a votar, y a dirigir en la sombra (o no tanto) la política de un Gobierno autonómico?

listas negras

Hoy he visto en la televisión una pancarta que decía: “cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”. Sintetiza más que nada el estado de las cosas. En un Estado democrático, los conflictos se deben resolver mediante el propio proceso político democrático y sus instituciones, y sus procedimientos legales y legítimos. Esto es incompatible con que el pueblo sea un grupo de personas que decidan qué es tiranía contra todos los demás, que se expresan normalmente a través de las elecciones. En realidad, esa visión infantil es una muestra de sectarismo político, incapaz de asumir las decisiones mayoritarias.

Esa frase del párrafo anterior retrata esa sociedad adolescente que se olvida de que, tal y como explica con detalle Carlos Martínez Gorriarán en este artículo, “en un tiempo récord, quizás sólo comparable a la transformación de China, España pasó de país rural atrasado y aislado a industrial y urbanizado. Pero esto no es suficiente para un cambio de valores sociales a gran escala, como lo demuestran los casos de la propia China, India, Irán y otros países emergentes donde el cambio económico lleva la delantera al cultural (…) Nuestra baja autoestima colectiva, los efectos disolventes del nacionalismo, de la corrupción y de la baja calidad de la política actual nos hacen olvidar y desvalorizar el cambio más imponente, significativo y revolucionario que ha protagonizado la sociedad española en estos años: la transformación de un país de analfabetos rurales, mujeres sometidas, pobres urbanos, fanáticos religiosos, caciques de pueblo, militares torvos y guardias temidos en una sociedad abierta de gran tolerancia y pluralismo ético”.

En países de democracia acreditada, como Alemania, Francia o Italia ya han vivido esto, con idéntico resultado. ¿Y por qué aquí han llegado tan lejos? Porque este es el país de nunca pasa nada. El Estado democrático ha perdido por incomparecencia.

Por supuesto que esto podía haberse evitado. Por ejemplo, ocupando los colegios el viernes y no dejando entrar a nadie nos hubiéramos ahorrado el espectáculo del desalojo de las escuelas. O aplicando el artículo 155 de la Constitución cuando el Parlamento catalán aprobó ese engendro jurídico que es la ley de transitoriedad. Y ya no voy más atrás (incumplimiento reiterado de sentencias judiciales y leyes de rango superior, transferencia de las competencias en seguridad y educación, desamparo y acoso a ciudadanos catalanes que sólo han pretendido que se cumplan las sentencias de los tribunales y la ley, como Ana Moreno, que ha sufrido un verdadero apartheid lingüístico).

No voy a entrar a discutir las mentiras y falsedades en que se basa todo esto, que son muchas y muy variadas (históricas, económicas, legales y hasta periodísticas), como las fotos de un joven sangrando que eran de una manifestación reprimida por los Mossos en 2012 y se publicaron como si fueran del domingo; aquí hay desveladas muchas mentiras más de estos días.

Pero sí que voy a decir que uno de los principales motivos por los que hemos llegado hasta aquí es la fascinación de la izquierda por el nacionalismo más rancio y la ristra de complejos que arrastran, y que los nacionalistas han sabido aprovechar a su favor. Apoyar la legalidad es apoyar a Rajoy, al PP, a la derecha, a la policía y la guardia civil, a España. Faltan los curas. Ah espera, que también están ahí.

Sin embargo, apoyar a los nacionalistas es dar soporte al “derecho a decidir”, al “diálogo”, a las urnas (por encima de la ley). Ignorando que aquellos son insolidarios con las regiones más pobres, corruptos tanto o más que el PP (éste todavía no ha tenido que cambiar de nombre ni de CIF para que no le sigan embargando, como ha tenido que hacer Convergencia), antisociales (cerrando hospitales y quirófanos mientras destinan dinero a las embajadas y a la promoción del catalán). Propietarios de un “Estado” quebrado técnicamente, en el que gracias a las inyecciones del FLA (o sea, el denostado y opresor Gobierno de España) han podido pagar las nóminas de sus funcionarios. Cuyo desprecio a las leyes es tan grande que incluso incumplieron su propia ley de referéndum una hora antes de la “votación”. Por no hablar de votar la misma persona varias veces, urnas con papeletas antes de empezar, censo vulnerando la LOPD y exponiendo los datos de los catalanes a los hackers, etc.

Sociedad Civil catalana comenta paralelismos muy acertados con el fascismo: “Listas únicas en las que las ideas se sacrifican por la unidad nacional; carácter de movimiento, que se identifica con el pueblo (y en consecuencia convierte a quien no se suma a él en enemigo del pueblo, traidor a la nación y merecedor de la muerte, por el momento civil); culto al líder, visto como el guía que al mismo tiempo lleva al pueblo al paraíso y encarna a la nación; falta de respeto a las leyes, que deben dejar paso a la “voluntad del pueblo”, evidentemente definida por ellos mismos; estado de propaganda permanente; sanciones para los disidentes y desafectos (como las sanciones solicitadas para los medios que no emitieron propaganda del butifarrèndum); apelaciones constantes a que vivimos momentos excepcionales que justifican cualquier abuso, también excepcional; y una ininterrumpida victimización que resuelve todos los problemas descargando toda responsabilidad sobre un chivo expiatorio, los malos, los otros, culpables de todos nuestros males (espanyansroba, ensvolenaixafar…)”.

La manipulación de los niños es especialmente vomitiva y despreciable. Miren este vídeo del “informativo para niños” emitido en TV3. O el hecho de que se autorice que los niños falten a clase para acudir a las manifestaciones. O que graben a niños en un colegio para promover el independentismo. O el acoso de niños en los colegios.

Todo eso es lo que está  tolerando y/o defendiendo, en mayor o menor medida, la izquierda oficial de este país.

Para concluir (y gracias por llegar hasta aquí), o se está con la ley, o se está fuera de la ley. No cabe diálogo con un delincuente y un golpista. Se puede intentar negociar un chantaje, con la intención de hacer caer sobre él todo el peso de la ley lo más pronto posible.

La Constitución no son las tablas de la ley de Moisés ni la Biblia, se pueden cambiar. A mí personalmente hay muchas leyes que no me gustan. Muchas. Pero la verdadera esencia de la democracia supone respetar el imperio de la ley, y seguir el camino que marca para su reforma.

Porque fuera de la ley sólo hay dos cosas: la turba, la marabunta, el linchamiento, la ley del Oeste, por un lado; y por otro, los que quieren traer la “verdadera democracia”, que ya sabemos en qué consiste, porque el siglo XX y hasta el XXI están llenos de ejemplos con millones de muertos a sus espaldas. No olvidemos que los cabecillas de los Jeremeres Rojos de Camboya eran casi todos profesores universitarios que habían tenido una exquisita educación occidental.

Finalmente, suscribo las palabras últimas del artículo citado arriba:

“Más aún: miro alrededor y me encuentro huérfano. No creo que esté solo. Creo que hay millones de españoles en busca de refugio. Pero no existe ese refugio. La culpa es nuestra, claro. Tenemos los políticos que nos merecemos”.

TERCERISMOS EQUIDISTANTES (Y PABLO SE CUELA EN EL MUSEO)

25 septiembre, 2017 Deja un comentario

Hoy quiero empezar con una anécdota que me contó un amigo. Estaba de viaje por Europa y conoció a unas chicas austríacas. Éstas querían entrar en un museo y no tenían dinero suficiente. Entonces mi amigo les dijo que iban a hacer algo para entrar gratis: se puso en la salida a mirar postales y muy poco a poco se fue aproximando a la salida, dando pasos hacia atrás con disimulo, y de repente ¡bingo! Se había colado en el museo, ante la atónita mirada de las dos austríacas, que acababan de descubrir la gichada made in Spain.

Me recuerda mucho a la táctica que está utilizando Podemos y por extensión su líder Pablo Iglesias con la crisis en Cataluña. En 2012 apoyaba claramente a los independentistas: “Si yo fuera catalán querría ser independiente”, afirmó. En junio de 2014, poco después de conseguir su acta de eurodiputado, matizó. “¿Quiero que Catalunya se vaya? No quiero, pero sé que la casta española ha insultado a los catalanes”.En 2015 defendió que, si la Generalitat iniciaba un proceso de independencia de forma unilateral se abriría una situación que “no dependería del Gobierno, sino de la aplicación de la justicia y eso lo hacen los tribunales”. Destacó entonces que el derecho “no lo aplica en el Gobierno ni el presidente, sino los tribunales de justicia”. Dos años después, manifiesta lo contrario: “No utilicemos ni a la policía ni a los jueces para resolver un problema político. Un dirigente que se escuda detrás de los jueces o detrás de la ley es irresponsable”. Consciente del desgaste electoral que supone apostar por la independencia de Cataluña directamente en el resto de España, ha estado bailando la yenka y tratando de no asomar la patita, hasta ahora, tratando de hacer equilibrios entre todas las mareas, círculos y convergencias.

Primero dijo en julio de este año que no participaría en el 1-O; y en septiembre reclamó una Cataluña “libre y soberana”, se desdijo de su opinión en verano, y admitió que no debería haber dicho que no votaría.

En realidad a Pablo Iglesias Cataluña o su independencia le importa un pimiento: lo que Podemos está haciendo es tratar de utilizar la crisis catalana como palanca para demoler el Estado de Derecho, en la más pura tradición bolchevique. Tal y como explica magníficamente Antonio Elorza en este artículo, el verdadero objetivo de Podemos es aprovechar la situación para crear un contrapoder, un poder alternativo al legal, que han definido como una “asamblea extraordinaria” de diputados, senadores, eurodiputados y alcaldes de ciudades de más de 50.000 habitantes, “formar un bloque político que defienda las libertades y contra la vulneración de derechos”. Es decir, deslegitimar a las instituciones de Estado y sustituirlas por otras más “legítimas”: ¿a qué me sonará esto? ¿Todo el poder para los soviets? ¿Asamblea constituyente de Venezuela? Y aprovechando que en el PSOE manda un señor que no tiene muy claro eso de la Constitución y las leyes, intentar crear una mayoría ajena en ese sentido.

En este sentido, me encantó la respuesta de Alvise Pérez en twitter a Íñigo Errejón:

Errejon

Con la excusa de las actuaciones judiciales contra el golpe de Estado soberanista, el pretexto es que ya no se respetan las libertades de asociación y de reunión. Supongo que la policía no puede detener a una cuadrilla de ladrones que estaban haciendo un butrón porque vulnerarían su derecho de reunión y asociación.

En primer lugar, cuando hay un Gobierno autonómico que desobedece consciente y deliberadamente (desde hace muchos años) las sentencias de los tribunales y las leyes de rango superior (y por encima de todas la Constitución), se está produciendo de hecho un golpe de Estado, y éste, que somos todos, tiene que defenderse con los instrumentos legales de que dispone. Como ya comenté en otro artículo anterior, a JFK no le tembló la mano en mandar al ejército contra el Gobierno de Mississippi. Cuando hay un delito, del tipo que sea, los jueces actúan. La Constitución y las leyes no son las tablas de la Ley de Moisés ni la Biblia, claro que se pueden cambiar, pero mediante los procedimientos de modificación en ellas establecidos, que para eso son las normas que nos hemos dado democráticamente. Si no es así, entramos ya en el reino de la turba, el linchamiento y la ley del Oeste, como explica muy bien Tsevan Rabtan en este artículo.

Y en segundo lugar, y con esto entro ya en el terreno del tercerismo buenista, en democracia no hay una tercera vía de negociación “política” al margen de la “judicialización”. Hay dos tipos de personas: los que respetan la ley y los que se la saltan. No puede haber una tercera posición legal ni legítima, porque el que me llama inmovilista y dice que hay que negociar y dejar espacio a la política ya se ha situado fuera de la ley, igual que el golpista. Mirar para otro lado, barrer debajo de la alfombra y hablar catalán en la intimidad nos ha llevado hasta aquí, igual que ceder las competencias de educación y sanidad (que por cierto pueden volver al Estado sin reformar la Constitución).

El problema es que se junta la ignorancia con los complejos no curados de la inmensa mayoría de la izquierda de este país, como por ejemplo el triple salto mortal con tirabuzón entre otros de aplicar el principio de libre autodeterminación de los pueblos a la Europa democrática actual; o lo paradójico de defender privilegios para algunos (los sueldos del Gobierno de la Generalitat son los más altos de España) mientras se cierran quirófanos o no se paga la dependencia; o se apoya a la derecha más racista y corrupta de Europa (el único partido que yo sepa que ha tenido hasta que cambiar de CIF para que no les sigan embargando bienes). Igual que Arzalluz prefería a un negro que hablase euskera que al vasco que no lo hable, la izquierda oficial no tiene problema en defender a un facha corrupto, pero sólo si es nacionalista catalán. El caso es no salir en la misma foto que el PP, no vaya a ser que nos llamen fachas…

Si la Historia de España (pongamos desde la anexión de Navarra en 1512) durase 24 horas, la democracia empezaría a las 10 y 10 de la noche. Que la gente no sepa distinguir los fundamentos de la democracia y carezca de una cultura democrática básica es responsabilidad de todos, pero en primer lugar de quien tiene la obligación de hacer pedagogía. Y juntemos eso con la renuncia al concepto laico de nación, de unión de ciudadanos libres e iguales, tanto en derechos como en obligaciones, vivan en el lugar que vivan, por complejos guerracivilistas (uno escucha a Alberto Garzón a menudo y acaba pensando que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial, y Franco sigue vivo y gobernando), y tendremos un sudoku que se me antoja de imposible solución, al menos a corto plazo.