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RESPONSABILIDAD POLÍTICA, RESPONSABILIDAD PENAL Y CORRUPCIÓN (II)

18 abril, 2017 1 comentario

Siguiendo con la entrada anterior, llegamos al punto de definir qué es la corrupción o la falta de ética. Mi querido amigo Jaime Berenguer afirma que es un problema de élites y que no somos genéticamente corruptos: “¿Cómo se explica que el 95% afirme que la corrupción está extendida en España, un 63% considere que le afecta a su vida cotidiana pero que sólo el 8% la haya experimentado en el último año y que un mínimo 2% asegure haber pagado por un servicio público en este mismo periodo?”.

Discrepo con Jaime, en el sentido de que creo: primero, que a los electores la corrupción les da igual (UPyD, el único partido que ha luchado contra ella, está fuera del parlamento; el PP, el primer partido político imputado en España por corrupción, ha sido el más votado; el caso de Brunete es palmario); y segundo, que el límite es una línea muy fina. El problema es dónde trazar la línea. ¿Es corrupción viajar gratis a ver la final de la Champions, colocar a familiares y amigos, tratar de evadir impuestos de forma burda y fraudulenta, no bajarse del coche oficial, pagar gastos del partido con dinero para asistentes locales del Parlamento Europeo o de la cuenta de gastos del grupo municipal? ¿Es corrupción que los diputados cuneros sigan cobrando dietas teniendo piso en Madrid, o que un vocal vecino del Ayuntamiento de Madrid se lleve 1.000 euros al mes por acudir a un pleno, compatibles con su actividad profesional? ¿Es corrupción haber recibido 272.000 euros de un Gobierno extranjero a través de un paraíso fiscal un líder de un partido político español?

Creo que entre los electores españoles existe la conciencia de que todos roban, y puestos a eso, pues mejor que roben los míos. El contra argumento con que te suelen contestar los hunos es que los hotros roban más y mejor, o que llevan muchos más años haciéndolo.

Mi padre tenía un amigo que luchó en la División Azul y me contó dos anécdotas de Agustín Muñoz Grandes, que son significativas respecto de lo que estoy tratando de explicar. En cierta ocasión, volvió de viaje de madrugada, y al pasar por cierta sala de fiestas, vio muchos coches oficiales aparcados en la puerta. Se bajó y les dijo a los chóferes: ¿saben ustedes quién soy? Pues cojan los coches y cada uno a su casa o al parque móvil, pero ya. Y al que les pregunte mañana le dicen que sin más les mandó a dormir el general Muñoz Grandes. En otro momento, mandó al parque móvil al chófer de la mujer de un alto mando que estaba haciendo la compra con el coche oficial.

En primer lugar, en mi experiencia el problema es que todos los ejemplos anteriores, que en mayor o menor grado van desde la falta de ética a la corrupción más descarada, tienen plena legitimación social. Los vocales vecinos de UPyD en la legislatura de 2011 tuvieron que soportar cómo los vocales de los demás partidos les llamaban gilipollas por renunciar a la cantidad que excedía de 400 euros mensuales y donarlo para el Ayuntamiento de Madrid a fines sociales.

En segundo lugar, unido este factor está la falta de sentido de propiedad de los ciudadanos del dinero publico, y como dijo la ministra “Pixi” “estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”. Desgraciadamente, casi nadie es consciente cuando dice que no ha hecho la declaración de la renta que la ha venido haciendo en doce (o catorce) cómodos plazos; por lo mismo, no se da cuenta de que con ese mismo dinero que “no ha pagado” se hacen los presupuestos generales del Estado. Y casi nadie se preocupa de buscar en qué se ha gastado su dinero.

Por último, la corrupción o la falta de ética se utilizan únicamente como arma política contra el adversario: se silencia lo propio y se amplifica lo ajeno, con la colaboración de la prensa amiga. Y como el pueblo soberano ya es receptivo a este esquema de cosas (inconscientemente ya omite lo propio y sólo tiene ojos para lo ajeno), la corrupción se siembra en terreno ya abonado.

En mi experiencia, como regla general, si nadie mira, la gente se mete el dinero en el bolsillo. Hay excepciones, por supuesto, pero conozco muchos casos de primera mano que afirman lo contrario, y a todos los niveles (desde la política municipal a las comunidades de vecinos). Por eso en España no hay máquinas para que abras, cojas el periódico y dejes el dinero voluntariamente. Y si a eso le unimos la falta de cultura democrática respecto del dinero público, más el sectarismo, que nos invade desde nuestra más tierna infancia democrática, pues el cóctel es tremendo.

La solución: deslegitimar socialmente la falta de ética, y establecer mecanismos eficaces de lucha contra la corrupción (autobuses no, por favor), que estén fuera del control de los partidos políticos. Una tarea hercúlea para…¿los próximos 500 años?

Posdata: UPyD llevó a Rato al banquillo, Podemos a un autobús, el electorado ha preferido que Rato esté en un autobús a que esté en el banquillo. El pueblo es soberano.

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RESPONSABILIDAD POLÍTICA, RESPONSABILIDAD PENAL Y CORRUPCIÓN (I)

8 abril, 2017 2 comentarios

Al hilo de los sucesos de Murcia, que han obligado al presidente de la región Pedro Antonio Sánchez a dimitir por estar investigado (pero no a dejar el acta de diputado), quiero hacer una reflexión sobre un tema que me parece que tiene muchas aristas y que no es sencillo, si se analiza con rigor.

Primero, un poco de Derecho Penal: hay dos fases en el procedimiento, la primera es la de instrucción (en la que un juez A investiga los hechos objeto del procedimiento), y una segunda (el juicio oral) en la que un juez B, si el juez A ha estimado que existen indicios racionales de criminalidad, decide sobre el delito en cuestión. Por lo tanto, en toda la primera fase no se presupone nada sobre la presunta culpabilidad del investigado (antes imputado, tras la reforma operada por la Ley Orgánica 13/2015, de 5 de octubre, de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). En definitiva, el investigado es aquella persona a la que se le imputa la comisión de un delito, pero no se trata de juzgar a nadie, sino de investigar su relación con el presunto delito. Si al final de la instrucción el juez A considera que hay indicios racionales de criminalidad contra esa persona, dictará auto de procesamiento y pasaremos a la fase 2 (la del juicio oral), en la que ya no será investigado sino procesado o acusado (en el procedimiento abreviado no existe auto de procesamiento, pero este esquema nos sirve para hacernos una idea cabal).

La responsabilidad política no puede ser la misma que la responsabilidad penal. La primera nace por la confianza depositada en una persona para que desempeñe funciones públicas, ya sea por representación (los diputados frente a sus electores) o por designación (el ministro frente al presidente del Gobierno que le ha nombrado). La segunda se deriva de la legislación penal, que sólo trata de aquellas infracciones especialmente graves y que pueden causar más alarma social.

Me explico: cuando se exigen responsabilidades políticas es, excluyendo el código penal, por un hacer (o un no hacer, o por culpa in vigilando) que implica un error muy grave en la gestión (excluimos por supuesto los delitos contra la Administración Pública de los artículos 404 y ss.), o por mentir. Sin embargo, en otros supuestos estamos ya rozando el reproche jurídico penal, como puede ser la corrupción, el fraude fiscal, o haber realizado cualquier otra conducta recogida como tal en el Código Penal (conducir borracho, maltratar a su mujer, etc.). Hay ejemplos de políticos españoles implicados en todas estas acciones hace no demasiado tiempo.

El ámbito de la responsabilidad política en principio se debe limitar al terreno de la ética o la moral, no al jurídico, pero hay una zona en la que pueden llegar a colisionar. En concreto, vamos a tener tres supuestos: uno, comportamientos excluidos del Código Penal, pero muy reprochables ética o moralmente; dos, hechos que pueden encajar en ilícitos penales; y tres, ilícitos penales que pueden no ser políticamente relevantes.

Vamos con el primer supuesto. Hay una zona que queda fuera de la Ley penal, como es la mentira, los errores de gestión muy graves, y otros comportamientos poco éticos, como, por ejemplo: haber cobrado indebidamente una beca (mientras facturaba como autónomo al partido sin haber solicitado a la Universidad permiso para poder hacerlo); haber creado una sociedad ad hoc a posteriori de la realización de unos “trabajos” por valor de 425.000 euros (que a fecha de hoy seguimos sin saber en qué consistieron) para defraudar a Hacienda; otorgar contratos del Ayuntamiento a tu hermano siendo concejal; y siéndolo tu padre, que los otros 3 miembros de la familia sean adjudicatarios de pisos de protección pública; que un estudiante sin trabajo conocido pague 60.000 euros a tocateja para un piso de VPP, cuando su padre ha sido condenado por las tarjetas black. No hace falta decir nombres.

Casos como éstos, en mi opinión muy poco ejemplares de lo que debe ser un cargo público u orgánico, pueden quedar fuera del Código Penal, pero políticamente es claro que vulneran la confianza depositada en ellos por los votantes o los militantes. La excusa que nos darán estas personas, tanto si no han sido denunciados como si la denuncia no ha prosperado, es que son “inocentes” o que “nadie ha podido demostrar” nada judicialmente. Pero como decíamos al principio, una cosa es la responsabilidad política y otra muy distinta la penal. La primera implica rendición de cuentas del representante o nombrado ante el representado o el que le ha nombrado. Y aquí hay un doble mecanismo de control: por un lado, el colectivo ante el que tienen que rendir cuentas (mecanismo externo), por ejemplo, los electores (no volviendo a votar a esos representantes) o el parlamento (retirando la confianza al presidente del Gobierno mediante una moción de censura, o votando la reprobación de un ministro). Y por otro, un mecanismo interno por parte del propio partido político, que a través de sus estatutos y órganos internos de control obligue al afectado a rendir cuentas o a dejar su cargo.

Veamos el segundo y el tercer supuesto: aquí es donde sí que podemos establecer una norma jurídica que regule el caso en que la responsabilidad política llegue al ámbito penal. Y tenemos que conjugar esa responsabilidad política con la presunción de inocencia, que es un derecho de todos los ciudadanos. Sin embargo, el político no es un ciudadano cualquiera: los artículos 71 y 102 de la Constitución Española establecen un régimen de aforamiento especial para los Diputados y Senadores, por un lado; y para el Gobierno, por el otro. Se pretende de esta manera proteger a los miembros del Gobierno frente a actuaciones que menoscaben las funciones que constitucionalmente se le encomiendan, a través de la utilización abusiva de querellas, confundiendo en muchas ocasiones dos planos distintos, aunque ciertamente no siempre fáciles de deslindar, como son los de la responsabilidad política y la penal. Pero del aforamiento hablaremos otro día, hoy sólo quiero poner de manifiesto que no hablamos de ciudadanos normales, y que su régimen jurídico respecto del artículo 24 CE es distinto.

El punto de equilibrio creo que estaría en apartar al político en el momento del auto de procesamiento y apertura de juicio oral. Hacerlo en el momento de la investigación (antes imputación) da como resultado que haya casos como el del presidente de Murcia, imputado 17 veces sin llegar a juicio oral. El hecho de que el juez instructor estime que hay indicios racionales de criminalidad es lo suficientemente significativo para que políticamente tenga que dimitir. Al respecto señalar que ahora mismo está en trámite una Proposición de Ley Integral de Lucha contra la Corrupción y Protección de los Denunciantes (texto completo aquí y expediente de la iniciativa aquí) promovida por Ciudadanos, en la que en su disposición final primera se insta a modificar la LOREG para “impedir que quienes han sido encausados judicialmente o condenados por su implicación en procesos relacionados con la corrupción, así como por otros delitos castigados con penas graves, puedan formar parte de las listas electorales, y por tanto, concurrir a unas elecciones con el fin de ostentar un mandato representativo”. Además, se establece que sea de aplicación a los cargos electos en ejercicio, de modo que, si uno de ellos fuera encausado judicialmente, pierda su condición por incompatibilidad sobrevenida. Es curioso como este partido ha sido incongruente con lo establecido en la PL, actuando de forma contradictoria con la PL en el caso del presidente de Murcia (del PP) o del alcalde de Granada (del PSOE).

Poner el límite en ser investigado (imputado antes de la reforma) en mi opinión es excesivo. Me viene a la cabeza la querella interpuesta por Rodrigo Tena contra Andrés Herzog en 2015 por espiar a los tránsfugas de UPyD, que se hizo con la intención espuria de que el segundo no pudiera presentarse como candidato a las elecciones al estar imputado. La querella, como no podía ser de otra manera, se terminó archivando (aunque esto ya no salió en la prensa).

En esa PL, además, se delimita la causa de incompatibilidad a (aparte de una lista en la que se incluyen delitos contra el patrimonio, la libertad o el orden público, sedición o terrorismo) “cualesquiera otros delitos dolosos castigados con penas graves o que conlleven inhabilitación o suspensión de cargo público”. Y con esto llegamos al tercer supuesto: ¿cabe un presunto delito que no sea políticamente relevante?

Me resulta difícil a priori pensar en algún caso. Puesto que partimos de la premisa de que a los representantes políticos se les debe presumir un plus de comportamiento ético y ejemplar, y dado que la ley penal protege a la sociedad de las infracciones más graves y reprobables, es complicado buscar un ejemplo de infracción penal que no suponga una infracción a la confianza otorgada por los representados a sus representantes. Habría que estar al caso concreto, pero quizá la comisión de uno de los delitos leves (ya no faltas tras la reforma de la Ley 1/2015) podría ser uno de esos supuestos o no (por ejemplo, perturbación leve del orden en un juzgado).

Para concluir, podemos concluir que la responsabilidad política es algo intrínsecamente distinto de la penal, pero que en algunas ocasiones pueden superponerse. Para esos casos, hasta hace poco estaba convencido que la imputación (actual investigación) era el límite, pero ahora pienso que el punto más justo es la apertura de juicio oral, ya que lo primero puede multiplicar exponencialmente las situaciones injustas y fomentar el “querelleo” gratuito como arma de la lucha política.

Por otra parte, hay un ámbito no penal de la responsabilidad política que coincide con el comportamiento ético y moral exigible a nuestros representantes, que han de ser especialmente escrupuloso, más que el del ciudadano medio. Hay (o debe haber) un doble control, interno (por parte del propio individuo, de su partido a través de sus órganos internos de control y de sus estatutos) y externo (por parte de sus votantes o de aquellos que les han nombrado).

Dejo para una segunda parte determinar de qué hablamos concretamente cuando tratamos el caso del párrafo anterior, aunque no esté perseguido en el Código Penal. Sólo avanzo que la línea puede llegar a ser muy fina, y la legitimidad social tiene algo que ver.

GUIA DEL VOTANTE ILUSTRADO

Ante la próxima convocatoria electoral del 26J, y ante las preguntas de mis más próximos amigos al respecto, he decidido hacer una guía que puede ayudar a ejercer el voto. No pido el voto para nadie, faltaría más, sólo facilito información. Voy al grano.

Es evidente que el sistema ha decidido que sólo pueden quedar 4. La Junta Electoral y RTVE ya lo tuvieron claro en la campaña de las elecciones autonómicas y municipales de 2015, cuando le dijeron a la cara al representante de UPyD que a Ciudadanos le iban a dar el trato (ilegal) de partido parlamentario, y que si no le gustaba, que recurriera. Ya en su momento se impulsó a Podemos y a su amado líder, y luego al yerno perfecto (o Podemos de derechas). Alguien jugó a dividir el voto de la izquierda, y luego se asustó cuando Podemos en las encuestas (¡oh telecracia demoscópica!) superó al mismísimo PP en intención de voto. Y dado que CiU se había echado al monte, había que buscar la cuarta pata de la mesa para que no se quedara coja. Fue con un partido a medio hacer, y así fueron los resultados.

Vamos primero con el PP. Evidentemente supieron reconducir la ruina que dejó el PSOE, pero con algunos defectillos: por primera vez superamos el 100% del PIB en gasto público, subimos aún más los impuestos, bajamos drásticamente el gasto social, sanitario, educativo y otras menudencias, como el gasto en I+D+I; el nivel de la educación española sigue cayendo en picado año tras año (sólo tres universidades españolas entre las 200 mejores, la primera el puesto 166) y de tocar la estructura administrativa del Estado ni hablar, que hay mucha gente colocada y viviendo de nosotros. Nada de tocar sueldos de políticos ni asesores o aforados. Por supuesto que el paro sigue alrededor del 20%, y tenemos la figura del trabajador pobre, que antes no era tan abundante. Y por encima de todo, una corrupción galopante que les desborda por todas las costuras (Púnica, Ayuntamiento de Valencia, Bárcenas, Boadilla, Brunete, etc).

Podemos coger el texto anterior, cambiar algunos nombres (cursos de formación en Andalucía, caso Besteiro, ERES, Invercaria, caso Edu, caso Malaya, facturas UGT, etc), y tenemos al PSOE, con el agravante de haber negado que la crisis existiera cuando gobernaron, por lo que no sólo no hicieron nada para remediarla, sino que además gastaron dinero a espuertas y no sirvió de nada. Estos suben impuestos y gastan como si el dinero público no fuera de nadie, pero además no mienten como los anteriores, que dicen una cosa y hacen la contraria. Tampoco quieren tocar la deficiente estructura administrativa del Estado, porque también tienen a mucho paniaguado. Y además decir una cosa y la contraria, envolverse en la bandera de España y luego decir que hay que reconocer la singularidad de Cataluña, o manifestarse en contra del Tribunal Constitucional…donde ellos han nombrado unos cuantos miembros. Pedro Sánchez, una nadería tratando de sobrevivir políticamente, y haciendo lo que sea necesario para ser presidente del Gobierno, tal y como analiza magistralmente Santiago González.

El Podemos de izquierdas. Ya les he analizado varias veces en este blog: aprovechándose de la inocencia de la gente que lo está pasando mal, o simplemente tienen frustraciones de diverso tipo, y todo ello mezclado con ideas simples de tinte izquierdista (bancos malos, UE mala, mercados perversos, la II República fue un paraíso, Borbones a los tiburones) o incluso conspiranoico (el Gobierno es una marioneta de los mercados y los poderes económicos, las multinacionales nos dominan), con un excelente marketing político y mucha ayuda televisiva y de las redes, ahí están en torno a los 5 millones de votos. La realidad: recetas en sepia (banca estatal, salir del euro, devaluar la peseta, aumentar el gasto público como si no costara, no pagar la deuda pública); gastar tiempo, dinero y recursos en volver a ganar la Guerra Civil; y “comprender” el nacionalismo y el terrorismo vasco. Colocar a familiares y amigos, y no bajarse del coche oficial y las prebendas, pero para ser justos eso lo tienen en común con los otros tres. Y por encima de todo, cabalgar contradicciones, no importa nada con tal de conseguir el poder. El amado líder ya dijo que su misión no era resolver los problemas de los españoles, sino ser una herramienta para la creación de una nueva mayoría política en nuestro país. De IU ni hablo, están en el vientre de la ballena, y no lo saben. Bueno, Tania (punto) sí que lo sabe. Aparte de que Garzón (Alberto) es partidario de solucionar la crisis poniendo otro cero a boli en los billetes, básicamente y simplificando.

Y vamos con Ciudadanos. Un poco de lo anterior en fino. Sus maniobras para hacer una OPA hostil a UPyD, como esta de Asturias, su fomento del transfuguismo y la corrupción: anular las comisiones de investigación o que vayan a declarar altos cargos en Andalucía, haberse pasado las primarias por el arco del triunfo cada vez que han querido, o votar en contra de recuperar las viviendas sociales en Madrid en manos de fondos buitre (por orden del señor Rivera). En Andalucía decidió que el poder legislativo dejaba de serlo. Aparte de violar el pacto antitransfuguismo al no hacer renunciar a los concejales de partidos localistas que pasaron a Ciudadanos y dejar su acta, y llevar unos cuantos imputados en las listas electorales, o bien recolocarlos como asesores. Y las trampas y mentiras en las cuentas de las que se disculpan diciendo que como son un partido pequeño sólo tienen a dos personas en contabilidad. UPyD estaba en la misma situación, y fue el único partido al que el Tribunal de Cuentas no pudo sacar nada irregular. La última ha sido el tweet de Aguado y Villacís pregonando su viaje a la final de la Champions pagado por uno de los equipos, borrado luego, después de comprometerse a no ser aceptados regalos por parte de sus cargos públicos. Lo podemos ver en el tweet de Jaime Berenguer:

Ciudadanos 1

Pero también tenemos alguien del otro Podemos, el de izquierdas, a Celia Mayer, de nuevo por cortesía de Jaime:

celia mayer

¿Y qué hacemos? Podemos taparnos la nariz, decir que uno de los cuatro es el menos malo, que todos roban, y que por lo menos que roben los míos. O decir que antes de que salga X…

Para el votante ilustrado hay varias opciones: abstención, voto nulo, en blanco y voto a partido pequeño.

La abstención se cuantifica y no perjudica ni beneficia a nadie, pero sus efectos son bastante limitados en mi opinión: lo mismo puede significar descontento que pasotismo.

El voto nulo no se considera voto válido, por lo tanto no tiene efectos prácticos en las elecciones.

El voto en blanco es voto válido emitido, por lo que sí que cuenta a la hora del reparto de escaños. Su único efecto es aumentar la cantidad de votos que necesitan los partidos pequeños para llegar al umbral de voto para poder obtener un escaño (la denominada barrera electoral, que en el caso de las elecciones generales es del 3%- art. 163 LOREG). Es decir, que en teoría beneficia a los grandes partidos. Sin embargo, en la práctica sólo tiene efectividad en las grandes circunscripciones donde se reparten muchos escaños, como Madrid. Y sólo una vez (en 1993) entró en efecto, perjudicando al CDS en Madrid a favor del PSOE.

El voto al partido pequeño es lo que más daño puede hacer a los grandes, porque le restan votos de los cocientes de la ley D’Hondt a los grandes. Es un tirachinas contra los cañones de Navarone, pero también David mató a Goliat con una honda. Y hay muchos: UPyD (sí, no se han disuelto, que es la pregunta que me hace la gente cada dos días), Vox, PACMA, son los principales. Dejo enlazado sus programas electorales por si os convence alguno. Y si no, hay más. Esta es la lista de las candidaturas para estas elecciones. Por cierto, que una lista con Fernando Savater y Maite Pagaza pues tiene su aquel, sobre todo comparando con las otras.

Me hace mucha gracia que ahora se peleen por los minutos de propaganda electoral, cuando un día sí y otro también, además de fútbol y programas de cotilleo, tenemos en cualquier cadena a uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Incluso el otro día estuvo Pablo Iglesias a la misma hora y el mismo día en Tele 5 y en Antena 3. La bilocación, algo que sólo consiguió Jesucristo y algunos santos y beatos, como el Padre Pío.

Lo que es seguro es que en el debate a cuatro del próximo día 13 no me van a coger, hay un concierto de Zakk Wylde en La Riviera mucho más interesante. Y es que a Zakk Wylde no lo ponen en la tele todos los días. Y en dos cadenas distintas a la misma hora, ni de coña.

NIÑOS, JURAMENTOS, TRÁNSFUGAS Y CORRUPTOS

14 enero, 2016 6 comentarios

El martes pasado, mientras hacía mi trabajo del máster, tuve la tele puesta con la retransmisión del canal 24 horas de la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados. Y de los hechos allí acontecidos y los comentarios posteriores en las redes sociales, saco la conclusión que si la fauna que puebla el parlamento se parece más a España, pues es para salir corriendo.

Primero vamos con los tránsfugas: Nacho Prendes, Fernando Maura, Irene Lozano, Toni Cantó, todos dentro del Congreso. Conclusión: los ciudadanos premian el transfuguismo, no hay la menor duda. Especialmente sangrante es el caso del prenda Prendes, un auténtico sinvergüenza por cosas como estas, y que aun encima es premiado por sus brillantes acciones con una secretaría en la mesa del Congreso de los Diputados por ese partido que viene a regenerar la vida política.

Y qué decir de Irene Lozano, de la que podría contar anécdotas suculentas que demuestran su modestia y su humildad: abucheada en Getafe, escondida en la campaña electoral por el PSOE, comentaban que no daba el perfil.

No se pierdan este video de Toni Cantó donde llamaba tránsfuga a la número 1 de la lista en la que él ha ido de número 2.  A él “le costaría hacer una cosa así”, según sus propias palabras. Pues le ha costado poco. A su colega no la admitieron allí porque no la perdonan el “querido Paco”. Tuvo que buscar el puestín un poco más lejos, y la consecuencia es que Eduardo Madina se ha quedado fuera del Congreso. Que yo recuerde nunca se han recogido firmas para que un diputado del propio partido dimita.

Vamos con más. Pasamos al apartado niño. Argumento: llevo a mi bebé de 6 meses al Congreso para visibilizar a todas las madres que no pueden conciliar la vida laboral con la familiar. Respuesta: ¿este hecho ayuda en algo a que las madres puedan conciliar? ¿No será mejor proponer medidas y reformas legislativas para que se pueda conciliar? ¿No será mejor proponer medidas para acabar con la cultura calientasillas o con esos horarios partidos con dos o tres horas para comer? (ni que fuera una comida vikinga). ¿Y por qué ella y no un hombre? ¿No sería mucho más ejemplar que para variar un hombre se hiciera cargo de su hijo? ¿Para qué creo que ha servido? Para que estemos hablando de ello y esta señora salga en todos los telediarios. De hecho me hizo mucha gracia el resbalón de Ada Colau en twitter cuando le dijeron lo que había pasado, pero no que era su compañera de Podemos, observen:

Esto es lo que retuiteó antes de saber quién era la autora. Y la segunda imagen es lo que puso después de saberlo:

Colau

Una chica escribió en Facebook algo que me dio la clave: qué bonito ver a Carolina Bescansa con su niño, y a la primera diputada negra de la Historia de España, ¿no es algo precioso? Como dice Santiago González hablando de su libro Lágrimas socialdemócratas: “Nunca como en estos siete años se ha sustituido en la política la acción de los gobernantes por la declaración de sus buenas intenciones, la ética de la responsabilidad por el enunciado de las convicciones, los hechos por las palabras y la realidad por la invocación del ideal. Lágrimas  socialdemócratas es la crónica de una impostación sentimental. No deben confundirse con las de cocodrilo, sino, en todo caso, con las perlas cultivadas. Para obtener unas buenas lágrimas socialdemócratas se mete una arenilla en un ojo progresista y se deja que la anatomía haga su tarea. Las lágrimas serán tan artificiosas como las perlas cultivadas”.

Es decir, lo importante no es tomar medidas para solucionar los problemas, sino hacer una bonita exhibición sentimental. Como las lágrimas del líder en el minuto 1:47 a la salida de la sesión inagural del Congreso, o en el acto de cierre de campaña electoral. Llenar las urnas de sonrisas.

Otra conclusión es que a la gente le da igual la corrupción. Bueno, no le da igual, vota a los corruptos y no vota a los que luchan contra la corrupción. La prueba, UPyD obtuvo menos votos (153.000) que el total de los afectados por las preferentes de Bankia, que van a recuperar su dinero gracias a las acciones judiciales de este partido político. Ya ocurrió que en Brunete en 2015: el alcalde del PP trató de comprar a la concejala de UPyD, y en las elecciones municipales esta concejala no volvió a salir elegida, y el alcalde corrupto ganó por mayoría absoluta. El PP de Bárcenas y el PSOE de los ERES han obtenido 213 de los 350 escaños.

La anécdota divertida fue la del diputado Gómez de la Serna, escondido detrás de una columna del Congreso. Alguien decía con razón que es triste que se hable más del niño de la señora Bescansa o de las rastas de un diputado de Podemos que de este señor. No deja de tener gracia que Celia Villalobos (no había otro candidato mejor para ser vicepresidenta del Congreso…) acusó al diputado de Podemos Alberto Rodríguez de no llevar limpias las rastas, y la respuesta no se hizo esperar:

rastas

Esto es Españistán. Yo ya no sé si la noticia de que alguien dejó un bote de champú contra los piojos en el escaño de Alberto Rodríguez es cierta o es una broma.

Y termino con los juramentos. Una cosa tan sencilla como jurar o prometer acatar la Constitución, que es de cajón, porque eres diputado elegido por los electores por causa de ella, se convierte en un circo, como no puede ser de otra forma en este país. La colección de coletillas es de traca. Cuéntenle a cualquier extranjero que en la jura del Senado una diputada, al preguntarle el presidente si jura, contesta en euskera, y Pío García Escudero le responde amablemente que hoy no hay traductores, y que por favor haga el favor de usar el castellano, si es tan amable, señoría. Mi amigo Gary (canadiense) ha tenido que flipar.

El ganador para mi es este de Errejón, lean el texto despacio que no tiene desperdicio:

errejon

Aunque Tania Sánchez (no me voy a Podemos, punto, no vamos a entrar en Podemos, punto, segundo 52) no defrauda y consigue un honroso segundo puesto con la frase “Prometo acatar la Constitución y trabajar para cambiarla, para que Madrid vuelva a ser la capital de la igualdad y de la fraternidad”. Glorioso. Ya les dije en la entrada anterior que la cursilería es la que ha cambiado de bando.

Bueno, y dejo fuera la llegada en bicicleta desde la puerta del Sol al Congreso de López de Uralde de Equo (unos cinco minutos cuesta abajo de dura pedalada, luego le pondrían oxígeno, supongo), o la llegada con banda de música de Compromís. Dicen que lo primero es un gesto “positivo” en favor de la movilidad sostenible. Todo son “gestos”, “visualizaciones”, “guiños”. Yo como ciudadano quiero que solucionen los problemas, si quiero ver gestos me voy al teatro. Aquí, señores, se les ha elegido para trabajar y hacer política, y tratar de solucionar los problemas de los españoles, no para posturear. Para eso quedo con mi amigo al que llamamos el Postu, que lo hacer mejor, por algo tiene ese mote.

Alberto Garzón, ¿sabes lo que te digo? Que eres un soso al lado de todos estos.

 Para finalizar esta ristra de tweets, dejo uno de mi amigo Jaime Berenguer, que resume estupendamente la situación:

Berenguer

Saquen las palomitas, que esta legislatura va a ser muy divertida.

EL ÚLTIMO SOLDADO DE ROCROI

26 diciembre, 2015 4 comentarios

El último soldado de Rocroi se va a casa. Orgulloso de haber peleado hasta el último tiro, y cansado de haber visto en primera fila bastante de lo peor de la condición humana. Por lo menos, me voy con muchas historias para contar y con un bagaje amplio para aplicarme en mi vida privada. Ha sido una experiencia muy bonita. Limpiaré y guardaré mis armas para mejor ocasión, si la vuelve a haber.

Ahora paso a ser una especie de espectador cualificado y me voy a por palomitas para mirar lo que se nos viene encima. Una sociedad que cada vez más es la sociedad de la imagen, del show, de la consigna, y de la acción por las tripas. Quizá siempre lo ha sido, pero no existían los medios que lo han hecho posible hasta hace bien poco.

Rocroi, el último tercio, por Augusto Ferrer-Dalmau

Rocroi, el último tercio, por Augusto Ferrer-Dalmau

El 24 de febrero de 2008 publicaba esta entrada en mi blog, y hoy la he vuelto a leer. Y sigo pensando que las grandes líneas maestras del manifiesto fundacional de UPyD (reforma de la ley electoral, cierre competencial, regeneración democrática, educación pública laica de calidad, lucha contra la corrupción, corrección de las desigualdades regionales) siguen vigentes, y que nadie de los presuntos regeneradores va a defenderlo. Nadie. Lo han demostrado todos ya en la teoría y en la práctica.

Pero está claro que los españoles no nos han querido. Y cada vez menos. Los resultados de las generales han sido patéticos. En la mesa de mi colegio electoral nos han votado 6 personas sobre 440. Como alguien decía un tweet, creo que nos hemos votado a nosotros mismos.

Hemos sido objeto de una campaña de acoso y derribo en los medios de comunicación. Víctimas de la gigantesca operación acordeón orquestada para que todo cambie con el fin de que todo siga igual. Cómo se han pasado la ley electoral por el arco del triunfo en estas elecciones generales es un caso digno de estudio y más propio de dictaduras bananeras. El régimen decidió darnos por muertos y enterrados, y actuó en consecuencia con toda su artillería.

No obstante, no estoy seguro de que hayamos hecho todo lo posible por evitarlo.

Con la perspectiva que da el tiempo, y que conste que yo no he sabido preverlo, una ola se nos ha llevado por delante. Lo bonito y lo triste de la democracia es que al final dependes de la voluntad de la gente. Y por encima de otras consideraciones en las que luego entraré, la gente quería la unión/fusión/coalición/llámelocomoquiera entre UPyD y Ciudadanos. Y como le decía a mi querido y estimado profesor de Derecho Mercantil don Jesús Alfaro hablando de este tema, “Yo le haría un matiz. Un partido político evidentemente mide su éxito por el número de votos que obtiene. Puede tener las mejores propuestas y el mejor programa, pero si no consigue transmitir ese mensaje a los electores, se quedará en un think tank. Que es el riesgo que corre UPyD a fecha de hoy”. Y sí, tiene usted razón, hay decorados del Oeste que duran 50 años. Y que de repente consiguen 40 diputados. O que pasan en Andalucía de 6.024 votos a 370.000.

De esta cuestión ya he escrito con anterioridad. Aunque los dos partidos tienen diferencias significativas, y sigo pensando que Ciudadanos es un decorado de película del Oeste, que han amparado, fomentado y tolerado verdaderas jugadas de sinvergüenzas como esta de Asturias, sí creo ahora que, a la vista de los acontecimientos, por lo menos habría que haber hecho el intento de cuando éramos más fuertes y teníamos una verdadera estructura en toda España poder influir y luchar por cambiar el partido de centro resultante que iba a sobrevivir. Porque hasta yo sabía después de las elecciones europeas de 2014 que sólo podía quedar uno. Precisamente creo que había una posibilidad por tener UPyD el poder de una organización real que funcionaba y estaba bien estructurada. Teñir Ciudadanos de magenta. Por lo menos, hubiera sido un intento con posibilidades de éxito reales, aunque la cara hubiera tenido que ser la del yerno perfecto y soñado.

La situación de ahora es mucho peor, en mi opinión. El partido auténtico casi desaparecido, y un decorado de peli del Oeste como alternativa, con naderías al frente como la número uno por Sevilla o el número uno de Ciudad Real. Y por favor, eso nada que ver con quien con la excusa de que la gente quería la fusión, aprovechó para intentar desmantelar el partido o buscarse un puestín para seguir viviendo de la política (aunque alguna al final haya cambiado el naranja por el rojo).

Pero para eso hubiera hecho mucha mano izquierda y mucha cintura, cualidades de las que la anterior dirección ha carecido, en grandes dosis. Me explico.

Somos como un club de jazz, es decir, tocamos música para una selecta minoría. Hablar de programas, de propuestas, de soluciones auténticas a los problemas reales no es algo muy popular por aquí. Yo sinceramente no he pensado nunca que pasaríamos del 15% de voto nacional. Y como explica Antonio Cervero en este magnífico artículo, UPyD ha sido percibido como un partido antipático. Suscribo uno por uno todos los defectos que señala.

Por un lado, cuando tienes un público reducido pero fiel no puedes tratarles a patadas (el caso de Santiago González me ha dolido especialmente); por otro lado, si no explicas las cosas y las transmites de forma adecuada que puedan entenderla, no vas a conseguir que venga gente nueva. Esto último puede hacer que esa pequeña minoría, poco a poco, se vaya ampliando. Pero como dice Antonio Cervero “no se puede pretender que una sociedad que tiene un interés justo e incluso escaso en lo político, lea programas y documentos de análisis de 300 folios que, sinceramente, le importan un bledo. Hay que dárselo claro, masticado y a ser posible disfrazado de sensacionalista. La respuesta que me dio alguno en ocasiones es que para tratar a los demás como idiotas se iba a su casa. Craso error, ahí están los resultados de unos y otros, porque volviendo al punto dos, el mundo intelectual de la Universidad no es el mundo donde Sálvame o Adán y Eva tienen un 20% de cuota de pantalla”.

Como prueba de lo que digo, hay un apartado en las encuestas del CIS en el que casi nadie se fija, y es la pregunta de a qué partido no votaría nunca:

–  Abril de 2014: 50%,  segunda posición (PP 56,5%)

Julio de 2014: 52,4%, segunda posición (PP 59,3%)

Octubre de 2014: 57,9%, segunda posición (PP 60,2%)

Enero de 2015: 54,3%, segunda posición (PP 60,6%)

Abril de 2015: 60,7%, primera posición.

Octubre de 2015: 63,9%, primera posición.

Como vemos, vamos muy destacados, en lucha cerrada con el PP por ser el partido más antipático para los españoles.

El surgimiento de Podemos supuso un punto de inflexión en lo que se refiere a la política española. Como ya he comentado en otras entradas del blog, pasamos de la política real a la telepolítica demoscópica. En las Europeas IU ganaba a Podemos en el voto CERA, donde no se podían ver cadenas como 13tv, Cuatro o La Sexta. Podemos ganaba a IU donde se podían ver esas cadenas. Y al final, la democracia demoscópica ha ganado, con un escenario peor que con el bipartidismo y donde al final la última palabra la tendrán…los nacionalistas otra vez.

Como dice en su comentario mi amigo Juanorro en su muro de Facebook, UPyD ha sido“el único partido que ha renunciado a sus Consejeros (les correspondían por ley) en los Consejos de Administración en cajas de ahorros, empresas públicas, televisiones públicas… el único partido que renunció a su representación con el nombramiento de un juez para el Consejo del Poder Judicial, el partido que pedía una ley de 2º oportunidad, racionalizar sueldos, eliminar diputaciones, cambiar la Constitución, dar el reconocimiento a las Fuerzas de seguridad del Estado… Vaya el único partido que realmente ha hecho lo que quería implantar en este país. Tened en cuenta, que por mucho que lo oigáis ahora, UPyD ha sido el PRIMER partido de hablar de esto en este país”. Sobre todo lo que ha hecho (no solo dicho, sino hecho) ya hablamos en esta entrada con detalle.

Mis conclusiones son las siguientes:

  • A partir de ahora mis preocupaciones más inmediatas y exclusivas van a ser: yo, mi pareja, mi familia y mis amigos.
  • Trataré de sacarme la plaza fija en mi trabajo en 2016, y me voy a centrar en eso, para poder defenderme de lo que viene, que nos afectará a todos, y no de forma favorable.
  • A este país lo doy definitivamente por perdido. Los españoles han demostrado con creces que la lucha contra la corrupción, la honradez, el trabajo incansable, la transparencia, son cosas que se la traen floja. Como me dijo mi amigo Rafa en cierta ocasión, es muy encomiable tratar de educar a cuarenta y pico millones de personas, pero eso creo que te llevará cierto tiempo, más de una vida.
  • Creo que la marca UPyD está quemada, no es una situación transitoria de la que en algún momento se pueda salir. Pero es sólo mi opinión. Nos han colgado un cartel de perdedores que luego se ha confirmado en los resultados electorales, y que es muy difícil de quitar. Yo les seguiré apoyando desde la barrera; sin embargo, creo que esto ya no tiene arreglo posible. Habría que llevar a cabo un entierro decente. Puede que gente que haya estado aquí, más adelante, haga otro intento similar con otro nombre. Si los caballeros jedi consiguieron sobrevivir a su exterminio, todo es posible.
  • Estoy muy orgulloso de haber formado parte de esto desde la Plataforma Pro, cuando muchos nos levantamos del sofá y decidimos hacer algo, hartos de estar hartos. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, y me ha permitido ser testigo en muchas ocasiones de la miseria del alma humana, así como de la grandeza en otros muchos momentos. Muy orgulloso de haber remado junto a compañeros que ahora son mis amigos. No daré nombres, porque puedo dejarme a alguien, pero vosotros sabéis quiénes sois.

Como en el cuadro, Rocroi, el último tercio, creo que hemos tenido gesto y postura gallarda y valiente, con unos rostros en los que se dibuja tanto la resignación a la derrota como el deseo de conservar intacto un honor que se habían ganado en siglo y medio de victorias sobre sus enemigos. Siempre podré decir que yo no me conformé y me esforcé en hacer algo por mi país. Durante ocho años lo hemos intentado. Ahora en mi caso es el momento de que lo intenten otros.

Y para finalizar, quiero reproducir el texto de mi amigo Alvise Pérez, con quien tanto he compartido en las redes:

“Y ojalá este largo y breve momento de sueños compartidos os haya ayudado a encontrar vuestro lugar.

Don Quijote, al llegar a su hogar, y poco antes de morir, recuperó la cordura. Y la obra terminó así:

Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tanto estremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte.
Tuvo a todo el mundo en poco;
fue el espantajo y el coco
del mundo, en tal coyuntura,
que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco.

Recuperemos la cordura al ver la muerte tan cercana. Pero no nos despidamos, porque aún tenemos mucho, mucho que cabalgar.

Un gran abrazo, amigos. Feliz navidad”.

 

¿QUÉ LE QUEDA A UPyD?

28 octubre, 2015 3 comentarios

Ayer se publicó el Decreto de convocatoria de las elecciones generales del 20 de diciembre. Quizá sean una de las más importantes que afrontamos los españoles en nuestro brevísimo período de democracia.

Si la Historia de España fuera un día de 24 horas (pongamos por ejemplo como fecha desde 1512, con la anexión de Navarra), la democracia llegaría a nuestro país aproximadamente a las diez y diez de la noche. Eso para que nos hagamos una idea del poco tiempo que hemos vivido en democracia, comparativamente con países de nuestro entorno con los que creo que nos debemos comparar (Francia, Gran Bretaña, EEUU). Y eso se nota. Mucho.

El otro día, en el acto de presentación de candidatos, uno de ellos comentaba que en la plataforma Os Oigo le preguntaron “qué le queda a UPyD”. Me parece una pregunta muy pertinente, dada la situación actual. Todo el mundo les da por muertos, encontramos artículos funerarios elogiosos como este, y en España pasa como con la mafia: cuando empiezan a hablar bien de ti, piensa que te quieren asesinar, o que piensan que has fallecido.

UPyD, en mi opinión, nace sobre todo porque hay un vacío. Ninguno de los partidos existentes se preocupa de algunas cuestiones en ese momento no estaban en la agenda política y ahora sí: transparencia; regeneración democrática; reforma de la ley electoral; reforma de la estructura administrativa del Estado; devolución de competencias al Estado de sanidad, educación y justicia; laicidad del Estado. Todas ellas se encuentran en el manifiesto fundacional (2007) y han sido recogidas en cada uno de los programas electorales (esos que no se lee nadie).

En segundo lugar, además de los dichos hay que ir a los hechos. Sobre lo que UPyD ha hecho todos estos años, lo resume muy bien esta conversación extraída del blog de Alex Roa, cuando son los demás los que me explican qué es UPyD. Por encima de todo, lo más destacable es renunciar a cosas cuando se ha tenido la oportunidad de aprovecharse. Porque hablar, de momento, es gratis. Pero otra cosa es hacer cuando se tiene la oportunidad.

Por ejemplo: no estar en los consejos de administración de las cajas de ahorros cuando todos estaban; en los consejos de administración de las televisiones autonómicas; renunciar a los coches oficiales; renunciar a las dietas por ser diputado cunero; renunciar a sobresueldos; renunciar a más de la mitad de su sueldo los vocales vecinos del Ayuntamiento de Madrid para donarlo a servicios sociales municipales; y no tener un solo imputado por corrupción en 8 años. Además de presentar en el Congreso, Asamblea de Madrid y ayuntamientos proposiciones congruentes con su programa electoral para que con el apoyo de los partidos mayoritarios se pudieran sacar adelante. Así ha ocurrido por ejemplo con el préstamo de libros de texto, o la proposición no de ley para tomar medidas contra la pobreza infantil. Por supuesto que aquellas medidas para acabar con duplicidades, privilegios o el aforamiento han sido rechazadas.

Y ahora, respondiendo a la pregunta, ¿qué le queda a UPyD? Pues muchas cosas por hacer, y que si UPyD no obtiene representación en el Congreso de los Diputados, nadie más va a hacer:

  • Sigue siendo vergonzoso el sistema de puertas giratorias por el cual los políticos retirados se les busca acomodo en la empresa privada, ¿a cambio de qué? Nadie quiere acabar con eso, excepto UPyD.
  • El sistema educativo español sigue dando pasos hacia atrás, mientras el paro sigue en cifras descomunales. El programa de UPyD es el más sensato para reconvertir esa situación, aunque algunos hagan malos plagios de última hora.
  • Los políticos siguen teniendo prebendas (aforamientos, sobresueldos, jubilaciones privilegiadas, dietas ilícitas), y nombrando a los jueces que luego les van a juzgar (TSJ, TS y TC). Nadie va a presentar una iniciativa para que los sueldos estén regulados.
  • La corrupción sigue destapando casos en todos los partidos, y no pasa nada.
  • Tenemos en marcha un proceso secesionista, con una declaración institucional de independencia del Parlamento Catalán, por un lado. Por el otro, se ha acordado que el brazo político de la banda terrorista que ha producido más muertes en la Historia de España está presente en las instituciones, a cambio de que nos dejen de matar por el momento, pero sin entregar las armas ni colaborar a esclarecer los asesinatos sin resolver. Y por supuesto sin arrepentirse de nada, y sin condenar el terrorismo, incluso haciendo homenajes a los asesinos. Y no pasa nada.
  • Nadie va a blindar competencias del Estado central (educación, sanidad y justicia), cuya descentralización se ha revelado un desastre (derechos diferentes según el territorio en el que se vive; expedientes médicos dispersos; 17 sistemas educativos; bases de datos no compatibles; deficiencias en la atención de ciudadanos de otras comunidades).
  • Nadie va a luchar contra la corrupción desde las instituciones como UPyD lo ha hecho, y en los tribunales también. El resto sólo se dedica al “y tú más”, o dice una cosa y hace otra.
  • Nadie va a luchar por modificar la ley electoral para que los nacionalistas y el PPSOE no estén sobre representados. IU se comprometió a hacerlo en Andalucía en 2012 y no lo hizo, pese a estar en el Gobierno. Sin embargo UPyD recogió 45.000 firmas para poder presentar esa iniciativa, a pesar de no tener representación parlamentaria. Iniciativa que por supuesto fue rechazada.
  • Nadie va a defender el interés de los españoles, aunque perjudique sus intereses. La reforma de la ley electoral del País Vasco que propuso UPyD y que Ezquer Batua votó en contra (y no fue aprobada) hubiera dejado a UPyD fuera del parlamento Vasco. Sin embargo, fue Ezquer Batua quien se quedó sin representación, y UPyD consiguió un diputado.
  • Nadie va a luchar contra los privilegios de unas regiones frente a otras, el cupo vasco y navarro, y la creación de uno similar para la “singularidad catalana”. En ese enjuague están todos. Nadie va a querer un Estado federal de verdad, donde todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y obligaciones, y sean de verdad iguales ante la Ley. Nadie más va a querer reformar la Constitución en ese sentido.
  • UPyD no debe nada a nadie: por lo tanto, no va a estar implicada en enjuagues como eso de crear “un Podemos de derechas”.
  • Nadie va a iniciar acciones judiciales contra la sedición en Cataluña, UPyD sí lo ha hecho, haciendo el trabajo de la Fiscalía General del Estado, presentando una querella ante el TSJ de Cataluña contra los firmantes de este documento. Albert Rivera ni siquiera ha abierto la boca hasta ahora. Rajoy lo ha hecho para decir que mientras él sea presidente la ley (que se ha incumplido cientos de veces) se va a cumplir. Patético. De los demás ni hablo, porque están en la supuesta cosa guay del “derecho a decidir”.

Nadie está libre de hipotecas, todos están hipotecados, excepto UPyD. Por eso nadie puede decir algo y obrar en consecuencia, y nadie lo ha hecho en el pasado. Como por ejemplo el compromiso de que los bancos devuelvan todo lo cobrado por ley debido a las cláusulas suelo de las hipotecas y las preferentes. Eso lo promete el único que ha denunciado a los bancos en los tribunales. Los demás tienen deudas que los bancos han condonado muchísimas veces. Y en esta lista no aparece UPyD. Además que es el único partido al que el Tribunal de Cuentas no ha encontrado nada ilegal ni erróneo. De hecho, es el único que ha puesto a disposición de dicho tribunal 44.000 euros que ha recibido en donaciones anónimas, y por lo tanto ilegales. Eso se produce por gente que de buena fe hace una donación sin indicar sus datos. No quiero ni imaginar la cantidad de dinero que tienen que haber ingresado otros partidos menos escrupulosos, y de las que jamás nos enteraremos.

Después de leer esto, os digo que no hay nada decidido. El día 20 de diciembre las urnas estarán vacías. Y todos nosotros, libremente, las llenaremos mediante nuestra elección voluntaria. Las encuestas no eligen a los diputados, los elige tu voto. Piénsalo. El voto útil es el que hace algo por mí y por mis ciudadanos. A UPyD le queda mucho trabajo, si los ciudadanos quieren.

UPYDEIZARSE Y PODEMIZARSE

14 septiembre, 2015 1 comentario

El otro día encontré un texto de la diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno, que me parece muy interesante como elemento de reflexión y que transcribo literal a continuación:

“Upeydizarse” Probad a pronunciar esta palabra rapidamente. Parece dificil pero nosotros/as en el grupo parlamentario de Podemos la pronunciamos a menudo. Cuidado con upeydizarse. Lo peor de todo es Upeidizarse. No nos upeydicemos…y así.

Como su propio nombre indica, upeydizarse consiste en hacer hacer en el Parlamento lo que hizo UPyD. Es decir, una buena labor parlamentaria sin ninguna trasncendencia. Ya lo dije al principio, una vez que llegamos aquí nos dimos cuenta de que los parlamentarios de UPyD, con los que ideológicamente no tenemos nada que ver, fueron buenos parlamentarios, muy trabajadores, y que lucharon sin descanso -mucho más que el PSOE, hay que decirlo- contra las malas artes del PP para convertir la Asamblea de Madrid en un cementerio legislativo. Se pasaban el día haciendo propuestas legislativas de todo tipo, formulando preguntas, pidiendo información, tratando de cumplir con su función de controlar al gobierno. Y ante el nulo caso de éste, aquellos acudían a todas las instancias posibles, parlamentarias y también judiciales. Algunas de las propuestas que presentaron son muy buenas y mereceían más atención. Pero nadie se enteró de nada.

Los parlamentos son cámaras insomnorizadas de las que apenas nada llega a la calle. Y el Partido Popular quiere que siga siendo así. Los modos, usos y costrumbres, los ritmos, el trabajo que aquí se hace parece ir a un ritmo del siglo XIX. Casi nada de lo que ocurre en la calle llega aquí y lo que aquí hacemos, con el PP en el gobierno, no llega tampoco a ningún sitio.

Y sin embargo, mucho de este trabajo es importante y merece ser conocido por la ciudadanía. Entre otras cosas para poder ser defendido y, en su caso, reclamado. Definitivamente, hay que tener un pie en la calle. Cuando decimos que hay que estar en la calle no nos referimos sólo a acudir a las manifestaciones, o estar con la gente en sus luchas y resistencias, cosa que la mayoría de nosotrxs hemos hecho siempre; nos referimos también a que nuestro trabajo esté conectado con la calle; nos referimos a traer aquí lo que los municipios, los pueblos, los diferentes colectivos nos pidan.

No nos queremos upeydizar, es la consigna”.

En primer lugar, tengo una discrepancia menor sobre el término: dado que decimos “upeidé”, entiendo que la palabra correcta sería “upydeizarse”, y no “Upeydizarse”. En fin, es una discrepancia menor sobre una palabra inventada. Pero no me extraña que escrito así le cueste pronunciarla.

En segundo lugar, entrando en el fondo de la cuestión, la diputada indica que, una vez que han llegado a la Asamblea de Madrid, se han dado cuenta de que los diputados de UPyD fueron buenos parlamentarios, muy trabajadores, y los que más lucharon contra el PP. Hace la salvedad de que no tienen nada que ver con ellos “ideológicamente”.

Yo por mi parte me alegro que esta señora haya mejorado su percepción de UPyD que reflejó en este artículo de hace casi un año.

La cuestión de fondo que plantea es que no sirve de nada realizar un magnífico trabajo parlamentario, si nadie se entera de ello. Y en eso estoy de acuerdo.

Ahora habría que preguntarse por qué nadie se ha enterado de ese trabajo.

Primero, habría que decir que creo que nadie a quien preguntáramos por la calle sabría decir alguna iniciativa parlamentaria concreta de algún partido concreto, o muy pocas. Las que la gente podría reconocer (ley de educación, reforma de la ley del aborto) son aquellas amplificadas y difundidas por los medios de comunicación.

Según esta señora, poniendo en negativo su argumentación, el trabajo de UPyD no ha sido conocido por no tener “un pie en la calle”, por no tener conectado su trabajo con la calle, y por no haber traído “lo que los municipios, los pueblos, los diferentes colectivos” les han pedido.

Habiendo sido coordinador del grupo de Justicia e Interior de la Asamblea de Madrid, y habiendo estado en contacto con asociaciones, sindicatos y demás agrupaciones y personas de los colectivos afectados en el ámbito de dicha Consejería, puedo asegurar que UPyD ha estado muy en contacto con estos colectivos en la legislatura anterior (policías, bomberos, agentes forestales, abogados del turno de oficio, procuradores, secretarios judiciales), y esto nadie me lo ha contado, lo he hecho yo mismo.

El concepto de Podemos de “estar en la calle” ya lo he analizado en una entrada anterior y a ella me remito para no repetirme: “aquí sí que tenemos una versión amable de la posición de PP-PSOE-IU, que es la colonización amistosa. Es decir, vuestra luz nos guía, pero nosotros tendremos la última palabra. Este documento (y su posición en general) es un vivo sin vivir en mi continuo, con párrafos como éste:“Hemos de respetar la autonomía de los movimientos sociales, evitando la identificación del movimiento con ningún partido político”. Comparar con el mencionado arriba “Son los movimientos sociales –entre los que PODEMOS se encuentra-“…Sin comentarios”.

Es decir, que nosotros somos los que verdaderamente interpretamos lo que el pueblo quiere. Siempre hemos estado con el pueblo (“Cuando decimos que hay que estar en la calle no nos referimos sólo a acudir a las manifestaciones, o estar con la gente en sus luchas y resistencias, cosa que la mayoría de nosotrxs hemos hecho siempre”), porque el pueblo es la gente que piensa como nosotros. El disidente no es pueblo, es otra cosa. Y nosotros somos los legítimos exégetas de la voluntad popular.

Pero no es este el objeto de esta reflexión. Sobre el contenido de las propuestas y las causas del éxito de Podemos ya escribí ampliamente aquí y aquí. Resumiendo para los que les de pereza, frustración e irresponsabilidad sobre los propios actos y el discurso simple y directo, junto con la televisión y el cóctel ideológico izquierda + desafección + cabreo ciudadano.

La cuestión interesante es por qué el trabajo de UPyD (muy bueno, según nuestra diputada) no ha sido conocido por nadie.

Por supuesto que el propio partido tiene su cuota de responsabilidad. Antonio Cervero, en un magnífico artículo titulado “Los 10 pecados de UPyD, su peligro y su salida” lo clava cuando dice: “No se puede pretender que una sociedad que tiene un interés justo e incluso escaso en lo político, lea programas y documentos de análisis de 300 folios que, sinceramente, le importan un bledo. Hay que dárselo claro, masticado y a ser posible disfrazado de sensacionalista. La respuesta que me dio alguno en ocasiones es que para tratar a los demás como idiotas se iba a su casa. Craso error, ahí están los resultados de unos y otros, porque volviendo al punto dos, el mundo intelectual de la Universidad no es el mundo donde Sálvame o Adán y Eva tienen un 20% de cuota de pantalla”.

Por esto y otras razones UPyD ha resultado un partido antipático. Y como el voto en España es una cuestión emocional más que racional, si caes mal ya puedes ser el partido más honesto y trabajador de todos, que te acusarán de superioridad moral, déspota y arrogante. Es cierto que los medios de comunicación, que son la voz del amo de cada uno, no van a ser precisamente propicios ni favorables, pero si aún encima te empeñas en acusarles públicamente de estar vendidos, ya te puedes ir preparando.

Como dice Antonio en otro párrafo muy bueno, “si quieres cambiar el sistema, ya tienes de partida como adversarios a todos los partidos políticos del establishment, a la prensa servil que trabaja a sueldo para ellos, y si además eres un partido laico, a la Iglesia tampoco le simpatizas. Lo propio sería por lo menos tratar de pactar tregua con alguno mientras te centras en los otros. Por tanto, la estrategia de ir acusando a los medios de comunicación (que son quienes tienen el poder de transmitir tu mensaje) y guerreando contra ellos es una auténtica torpeza. Donde ya te tienen en el punto de mira, solo conseguirás que te ignoren más y que sean más beligerantes contra ti. Y sí, los medios de comunicación han ocultado deliberadamente el mensaje de UPyD, han tergiversado hasta lo indecible su discurso, han mentido descaradamente y han atribuido sus méritos a otros. Pero precisamente por eso lo que no se puede es establecer con ellos guerra abierta, mientras se lucha en otras tres, porque lo único que puede salir de ahí es una pérdida mayor que si al menos intentas fingir entendimiento”.

En este sentido, entiendo que Podemos no quiera upeydeizarse. Ahora bien, yo de lo malo prefiero upeydeizarme a podemizarme (o ciudadaneizarme, que viene a ser un poco lo mismo). Que en el fondo es hacer un diagnóstico más o menos acertado, soltar soflamas y simplezas que suenan bien en muchos oídos, como él mismo lo dijo, y nada de aportar soluciones, sino hacer que la gente participe. Ser honrado y morir de mis errores que estar vivo para llevar a mi país a un precipicio a toda velocidad. Porque cada vez estoy más convencido que todo esta presunta “revolución” de estos dos últimos años ha sido una gigantesca operación acordeón en la cual PP y PSOE han bajado para luego volver a subir con mucha más fuerza, y en la que los presuntos “emergentes” (por lo de la emergencia) han quedado como muletas útiles, como ha quedado demostrado.

Que todo cambie para que todo siga igual.  Pero la consigna es no os upeydeicéis.