Archivo

Posts Tagged ‘Singles’

CHRIS CORNELL: THE LAST REMAINING LIGHT

21 mayo, 2017 1 comentario

Son las nueve de la mañana, no importa el día, porque últimamente son todos iguales. De repente, leo que Chris Cornell ha muerto. NO me lo puedo creer. Recibo whatsapp de amigos comentando la noticia. Muerto. Suicidio. Ahorcado en su habitación del hotel.

Pensábamos que él lo había logrado. Kurt Cobain, Laney Staley, Andrew Wood, no lo consigueron. Parecía estar en forma y había superado su adición a las drogas de hace años.

Horas antes de la tragedia, Cornell y su banda, Soundgarden, daban un concierto en el Detroit’s Fox Theater. “Sinceramente, había algo extraño en él esa noche”, contaba en la CNN Joey Mugan, uno de los asistentes al show. “Dejé de pensar en ello, porque el directo estaba siendo genial”. Mugan, que se llevó a casa la hoja con el setlist de canciones, se dió cuenta de que había diferencias con lo que habían tocado. No estaba, por ejemplo, In my time of Dying, de Led Zeppelin. El tema con el que Soundgarden (“All I want for you to do is take my body home”) se despidió de su público en Detroit.

La primera vez que le vi fue en la película Singles, de Cameron Crowe (1992), en VHS. Soundgarden hacían una pequeña actuación tocando Birth Ritual, ésta era:

Tuve una sensación extraña. Me pareció que no me gustaba, sonaba disonante, pero al mismo tiempo no paraba de querer volverla a escuchar. Me pasé un buen rato rebobinando la cinta y volviendo a oír la canción. Tenía algo salvaje que me enganchaba, y me recordaba mucho (pero mucho) a Black Sabbath.

Cuando empecé a tocar grunge con el grupo Blind, Javi me pasó un disco de una banda llamada Temple of the Dog. Eran básicamente los músicos de Soundgarden y Pearl Jam haciendo un homenaje a Andrew Wood, que murió de sobredosis. Hay una canción que cantaban Cornell y un tipo llamado Eddie Vedder (Hunger Strike) que me hizo pensar por primera vez que Chris Cornell tenía muy buena voz y un registro amplio:

Fui descubriendo una voz potente, de barítono, pero llena de notas agudas (“intento pensar en el dolor como un grito”), pegada al pecho y a la garganta, y que le daba una intensidad y un tinte áspero (un poco borde) a su manera de cantar. Con un rango total de Do#2 a La5, Chris Cornell tenía un poco más de tres octavas y media de extensión vocal, junto con una versatilidad notable, pudiendo ir de los susurros a los gritos extremos.

A partir de ahí me bebí los discos de Soundgarden de dos en dos. Más adelante, éstos se disolvieron, y cuando se rumoreaba que Cornell iba a formar una banda con el guitarra, el batería y el bajo de Rage Against the Machine fue muy emocionante. La potencia descomunal de Rage con una voz de verdad, con un cantante que supiera cantar. Su voz maravillosa junto a Tom Morello, uno de los pocos guitarristas que ha hecho algo nuevo realmente respecto del instrumento. Audioslave fue una maravilla de proyecto, con sólo tres discos, pero verdaderas obras maestras cada uno de ellos. Hicimos varias versiones con los grupos que tocaba entonces, tanto Blind como Black Ice, pero I am the highway fue la primera canción que me atreví a hacer sólo en el escenario cantando y tocando la guitarra:

Audioslave también se disolvió, y más tarde Soundgarden volvieron a juntarse. Pero aparte de los grupos, Cornell hizo cinco discos en solitario, y fue especialmente destacable la gira The Songbook tour, de 2010. Shows íntimos donde hacía versiones, temas de sus anteriores grupos, y que permitía apreciar los matices de su voz y su sonido más guitarrístico, a veces casi rozando el folk. Dejo aquí un ejemplo de la versión de una versión (Rusty Cage, de Soundgarden, fue versionada por Johnny Cash, y aquí toca esa “segunda versión” Chris Cornell):

Estas canciones quedaron recogidas en el álbum Songbook, donde destaco una canción por encima de las otras, que es The Keeper.

Mi enfoque fue cambiando con los años, y fui evolucionando hacia ese esquema tipo “cantautor”, debido a la influencia que tuvieron en mi esos discos y actuaciones de Cornell.

Éste empezó tocando el piano con siete años. Tras el divorcio de sus padres siendo adolescente, tuvo una grave depresión, dejó el piano y se pasó a la batería y a la guitarra (de hecho, en los inicios de Soundgarden tocaba la batería). Fue el frontman del grunge por excelencia, un Robert Plant o un Iggy Pop de los 90. Su voz fue un rayo de luz emergiendo de las oscuridades del grunge, y esa luz ahora se ha apagado.

Su dolor se convirtió en algo tangible, una obra artística que quedará para siempre. En cada canción, en cada interpretación de alguna de ellas, Chris Cornell volverá a brillar en el firmamento de la música. Me guardo un montón de recuerdos personales que siempre estarán asociados a su voz, a sus canciones, algunos de ellos sobre un escenario.

Siempre estará en nuestros corazones. Como la última luz que queda. The last remaining light.

Anuncios