Archivo

Posts Tagged ‘John F. Kennedy’

LLUIS LLACH, FUNCIONARIOS Y DERECHOS CIVILES

28 abril, 2017 5 comentarios

Siempre me ha llamado la atención lo burdo de las patéticas comparaciones de los independentistas catalanes con Ghandi o Luther King, como si el resto del mundo fuéramos gilipollas y no nos enteráramos de nada.

Al hilo de las últimas manifestaciones de Lluis Llach afirmando que aquellos funcionarios que no cumplan con las llamadas “leyes de desconexión” (mejor llamarlas leyes de secesión) serán castigados y sufrirán, me he acordado de un estupendo documental de la ESPN que estuve viendo el otro día llamado Ghosts of Ole Miss, que trata sobre la escolarización del primer hombre negro en una universidad de blancos. Pero también trata de lo que pasa en un Estado democrático cuando alguien intenta incumplir sistemáticamente la Ley y las sentencias de los más altos tribunales.

Mis palabras no van dirigidas tanto a los independentistas para que reflexionen, sino más bien al Gobierno de la nación (por su inacción), que provoca que haya ciudadanos que toleren la discriminación, y se dejen llevar por la corriente nacionalista para evitarse problemas, tal y como explica muy bien en 27 minutos este documental de Sociedad Civil Catalana, titulado ‘Disidentes’.

Puestos a comparar, pues voy a hacerlo. Pero de verdad.

Caso nº 1: año 1962, EEUU. En 1954 la Corte Suprema de los Estados Unidos dictaminó en el caso Brown contra el Consejo de Educación de Topeka que la segregación en las escuelas públicas era inconstitucional. James Meredith, de raza negra, tras nueve años de servicio en el ejército, trata de matricularse en la Universidad de Mississippi (Ole Miss), una universidad de blancos, haciendo cumplir la sentencia anteriormente mencionada.

Su entrada fue previamente prohibida por el Gobernador segregacionista Ross Barnett, aunque previamente se había comprometido a hacer respetar la sentencia. Unos 3.000 estudiantes blancos locales y agitadores llegados de todo el estado desencadenaron disturbios en el campus de Oxford. Llegó a morir un periodista y hubo 75 personas heridas. El Fiscal General del Estado, Robert Kennedy, ordenó el envío de 500 US Marshalls para restablecer el orden.

La Mississippi Highway Patrol (Policía Estatal de Carreteras de Misisipi) fue retirada antes de la toma del control por parte de los Marshalls de los Estados Unidos, lo que dio lugar a enfrentamientos después respecto de quién tuvo la culpa. Fueron reforzados por orden del presidente John F. Kennedy con policía militar del 503 Batallón de la Policía Militar, y finalmente con miles de soldados, incluyendo a la Patrulla de Fronteras y la federalizada Guardia Nacional de Misisipi.

El presidente y el fiscal general Robert Kennedy trataron de evitar el uso de fuerzas federales para tratar de evitar que pareciera una mini guerra civil. Pero finalmente no tuvo otro remedio que utilizarlas.

Fin de la historia: el 1 de octubre de 1962, Meredith se convirtió en el primer estudiante afroamericano en ser inscrito en la Universidad de Mississippi, y asistió a su primera clase, en la Historia Americana. Meredith se graduó de la universidad el 18 de agosto de 1963 con una licenciatura en ciencias políticas. En ese momento, todavía había cientos de soldados que lo vigilaban las 24 horas del día. En 2008, Kimberley Dandridge fue la primera mujer de color presidenta del Comité de Estudiantes en Ole Miss.

Caso nº 2: año 2015, España. Ana Moreno, residente en Balaguer (Lleida), acude a los tribunales para reclamar al menos un 25% de clases para sus hijos en castellano. Aparte de un derecho reconocido en la Constitución, hay varias sentencias del Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo y varios Autos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que le dan la razón. Pero la Generalitat sigue vulnerando la ley “federal”.

El director del colegio dio una rueda de prensa en la que informaba que había recibido una sentencia en el que se le imponía hacer horas de castellano en la escuela, más de las proyectadas por el centro. Con esta llamada del director del centro, se inició una campaña de acoso y derribo contra Moreno a través de redes sociales, con mensajes directos a su móvil, y con la cobertura de los medios de comunicación sobre los movimientos del colegio y del Ampa (que incluso fabricó camisetas en su contra). Se dio cuenta del rechazo que generó su reclamación cuando vio a medio millar de personas concentradas delante del colegio de sus hijos para reclamar que no se acatase la sentencia. Entre los concentrados había representantes de los principales partidos de Cataluña (CIU, ERC, PSC, CUP) y personal del centro.

A partir de este momento, un periodista publicó en internet el nombre del negocio que tenía esta señora (una cafetería que hacía celebraciones de cumpleaños para niños), para que se la boicoteara, lo que provocó cancelaciones, acoso, intimidaciones, y al final tuvo que cerrar.

Sus hijos, por su parte, llegaron a sufrir mobbing psicológico, ya que se pidió al resto de niños marginarles en el recreo, no hacerles caso, e incluso se llegó a temer por su integridad física. “Es muy duro oír como un niño de cinco años dice que ya no puede ser amigo de tu hija por ser quien es”, dice.

Lo explica mejor que yo en este video, en el acto de denuncia que hizo en el Parlamento Europeo:

Fin de la historia: el acoso institucional y político que han sufrido la ha obligado a vender su negocio y a trasladar a sus hijos a un colegio situado a 30 kilómetros de la ciudad en la que residen. “Yo me he quedado sin negocio y mis hijos tienen que hacer una hora de trayecto por la mañana o por la tarde para ir al colegio”, asegura esta madre, que ya no pueden hacer actividades extraescolares por llegar muy tarde del colegio.

Termino con las palabras que John Fitzgerald Kennedy pronunció con ocasión del caso nº 1 y que podemos escuchar en el video anterior (a partir del segundo 55):

“Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos”.