TERCERISMOS EQUIDISTANTES (Y PABLO SE CUELA EN EL MUSEO)

Hoy quiero empezar con una anécdota que me contó un amigo. Estaba de viaje por Europa y conoció a unas chicas austríacas. Éstas querían entrar en un museo y no tenían dinero suficiente. Entonces mi amigo les dijo que iban a hacer algo para entrar gratis: se puso en la salida a mirar postales y muy poco a poco se fue aproximando a la salida, dando pasos hacia atrás con disimulo, y de repente ¡bingo! Se había colado en el museo, ante la atónita mirada de las dos austríacas, que acababan de descubrir la gichada made in Spain.

Me recuerda mucho a la táctica que está utilizando Podemos y por extensión su líder Pablo Iglesias con la crisis en Cataluña. En 2012 apoyaba claramente a los independentistas: “Si yo fuera catalán querría ser independiente”, afirmó. En junio de 2014, poco después de conseguir su acta de eurodiputado, matizó. “¿Quiero que Catalunya se vaya? No quiero, pero sé que la casta española ha insultado a los catalanes”.En 2015 defendió que, si la Generalitat iniciaba un proceso de independencia de forma unilateral se abriría una situación que “no dependería del Gobierno, sino de la aplicación de la justicia y eso lo hacen los tribunales”. Destacó entonces que el derecho “no lo aplica en el Gobierno ni el presidente, sino los tribunales de justicia”. Dos años después, manifiesta lo contrario: “No utilicemos ni a la policía ni a los jueces para resolver un problema político. Un dirigente que se escuda detrás de los jueces o detrás de la ley es irresponsable”. Consciente del desgaste electoral que supone apostar por la independencia de Cataluña directamente en el resto de España, ha estado bailando la yenka y tratando de no asomar la patita, hasta ahora, tratando de hacer equilibrios entre todas las mareas, círculos y convergencias.

Primero dijo en julio de este año que no participaría en el 1-O; y en septiembre reclamó una Cataluña “libre y soberana”, se desdijo de su opinión en verano, y admitió que no debería haber dicho que no votaría.

En realidad a Pablo Iglesias Cataluña o su independencia le importa un pimiento: lo que Podemos está haciendo es tratar de utilizar la crisis catalana como palanca para demoler el Estado de Derecho, en la más pura tradición bolchevique. Tal y como explica magníficamente Antonio Elorza en este artículo, el verdadero objetivo de Podemos es aprovechar la situación para crear un contrapoder, un poder alternativo al legal, que han definido como una “asamblea extraordinaria” de diputados, senadores, eurodiputados y alcaldes de ciudades de más de 50.000 habitantes, “formar un bloque político que defienda las libertades y contra la vulneración de derechos”. Es decir, deslegitimar a las instituciones de Estado y sustituirlas por otras más “legítimas”: ¿a qué me sonará esto? ¿Todo el poder para los soviets? ¿Asamblea constituyente de Venezuela? Y aprovechando que en el PSOE manda un señor que no tiene muy claro eso de la Constitución y las leyes, intentar crear una mayoría ajena en ese sentido.

En este sentido, me encantó la respuesta de Alvise Pérez en twitter a Íñigo Errejón:

Errejon

Con la excusa de las actuaciones judiciales contra el golpe de Estado soberanista, el pretexto es que ya no se respetan las libertades de asociación y de reunión. Supongo que la policía no puede detener a una cuadrilla de ladrones que estaban haciendo un butrón porque vulnerarían su derecho de reunión y asociación.

En primer lugar, cuando hay un Gobierno autonómico que desobedece consciente y deliberadamente (desde hace muchos años) las sentencias de los tribunales y las leyes de rango superior (y por encima de todas la Constitución), se está produciendo de hecho un golpe de Estado, y éste, que somos todos, tiene que defenderse con los instrumentos legales de que dispone. Como ya comenté en otro artículo anterior, a JFK no le tembló la mano en mandar al ejército contra el Gobierno de Mississippi. Cuando hay un delito, del tipo que sea, los jueces actúan. La Constitución y las leyes no son las tablas de la Ley de Moisés ni la Biblia, claro que se pueden cambiar, pero mediante los procedimientos de modificación en ellas establecidos, que para eso son las normas que nos hemos dado democráticamente. Si no es así, entramos ya en el reino de la turba, el linchamiento y la ley del Oeste, como explica muy bien Tsevan Rabtan en este artículo.

Y en segundo lugar, y con esto entro ya en el terreno del tercerismo buenista, en democracia no hay una tercera vía de negociación “política” al margen de la “judicialización”. Hay dos tipos de personas: los que respetan la ley y los que se la saltan. No puede haber una tercera posición legal ni legítima, porque el que me llama inmovilista y dice que hay que negociar y dejar espacio a la política ya se ha situado fuera de la ley, igual que el golpista. Mirar para otro lado, barrer debajo de la alfombra y hablar catalán en la intimidad nos ha llevado hasta aquí, igual que ceder las competencias de educación y sanidad (que por cierto pueden volver al Estado sin reformar la Constitución).

El problema es que se junta la ignorancia con los complejos no curados de la inmensa mayoría de la izquierda de este país, como por ejemplo el triple salto mortal con tirabuzón entre otros de aplicar el principio de libre autodeterminación de los pueblos a la Europa democrática actual; o lo paradójico de defender privilegios para algunos (los sueldos del Gobierno de la Generalitat son los más altos de España) mientras se cierran quirófanos o no se paga la dependencia; o se apoya a la derecha más racista y corrupta de Europa (el único partido que yo sepa que ha tenido hasta que cambiar de CIF para que no les sigan embargando bienes). Igual que Arzalluz prefería a un negro que hablase euskera que al vasco que no lo hable, la izquierda oficial no tiene problema en defender a un facha corrupto, pero sólo si es nacionalista catalán. El caso es no salir en la misma foto que el PP, no vaya a ser que nos llamen fachas…

Si la Historia de España (pongamos desde la anexión de Navarra en 1512) durase 24 horas, la democracia empezaría a las 10 y 10 de la noche. Que la gente no sepa distinguir los fundamentos de la democracia y carezca de una cultura democrática básica es responsabilidad de todos, pero en primer lugar de quien tiene la obligación de hacer pedagogía. Y juntemos eso con la renuncia al concepto laico de nación, de unión de ciudadanos libres e iguales, tanto en derechos como en obligaciones, vivan en el lugar que vivan, por complejos guerracivilistas (uno escucha a Alberto Garzón a menudo y acaba pensando que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial, y Franco sigue vivo y gobernando), y tendremos un sudoku que se me antoja de imposible solución, al menos a corto plazo.

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REFERENDUM, BREXIT, Y DOS Y DOS NO SIEMPRE SON CUATRO (II)

Vamos a intentar en esta segunda parte desentrañar dos cuestiones muy interesantes: una, si es posible que haya habido un pucherazo electoral en las elecciones del 26-J; dos, el misterio del más del millón de votos desaparecidos para Unidos Podemos.

El primer punto ha surgido a raíz del caso del ministro de Interior y las grabaciones que se le hicieron en las que presuntamente ha conspirado para desprestigiar a políticos soberanistas. Sin entrar en el fondo del asunto, que me parece muy grave, con la excusa de que no nos podemos fiar del actual ministro del Interior, de ahí damos un triple salto con tirabuzón y los líderes de Podemos, en la última semana de campaña electoral, dijeron que no se fían de que las elecciones sean limpias y que esperan que no haya un pucherazo. Después del 26-J y a la vista de los resultados electorales, se recogen firmas y se dice sin pudor que ha habido un pucherazo electoral, con la misma naturalidad que se afirma que la llegada del hombre a la luna se rodó en un plató de Hollywood.

David Fernández, en un extraordinario artículo, rebate todos y cada una de los argumentos conspiranoicos de aquellos que afirman que ha existido el pucherazo. Por favor, léanlo entero: para conocer algo en profundidad hay que dedicarle un poco de tiempo. He sido apoderado de UPyD en 2008, 2009, 2011 (dos veces), 2014 y 2015 (tres veces), y responsable de gestión electoral nacional de 2012 a 2015, con tres procesos electorales a mis espaldas. Y sinceramente no le doy el más mínimo crédito a las acusaciones.

Son tantas las tonterías que se están escribiendo que sólo voy a hacer un matiz sobre una de ellas: están diciendo en Facebook que hay actas de algunas mesas que no coinciden con los resultados del Ministerio del Interior: pues claro que pueden no coincidir. El recuento (artículo 103 de la LOREG) se realiza el tercer día siguiente a la votación en la Junta Electoral correspondiente (normalmente la provincial), es público y ahí los partidos pueden impugnar actas en las que haya errores, que para eso tienen apoderados e interventores en las mesas el día de la votación y piden copia de las mismas (incluido Podemos). Así, errores típicos que se pueden producir, como apuntar los votos de una candidatura a la del renglón inferior se pueden reclamar. Lean este artículo de Tseban Rabtan en el que transcribe los artículos correspondientes de la LOREG y luego me cuentan.

Vamos con la segunda cuestión, mucho más complicada de resolver. De una suma de 6.139.494 votos de las generales de 2015 (sumando los de Podemos y los de IU) a los 5.049.734 de 2016, cuando se han presentado en coalición. A estas horas, los altos cargos de Podemos, casi todos politólogos, están reunidos intentando saber qué ha pasado.

Yo modestamente voy a intentar ayudarles a entender lo que ha pasado, desde mi punto de vista. Este es un ejemplo de que en política dos y dos no siempre suman cuatro. Las causas las ordeno de mayor a menor importancia.

En primer lugar, es obvio que mucha gente que había votado IU en 2015 o pensaba hacerlo en 2016 no ha votado a Unidos Podemos en estas elecciones, algunas personas cercanas a mí. Incluso se habla que gente del PCE ha votado y pedido el voto para el PSOE, y que el escaño de Eduardo Madina por Madrid se debe a los votos comunistas. Y el PSOE por su parte ha recogido el guante durante la campaña: Susana Díaz ha afirmado sentirse orgullosa de “ese PCE de Santiago Carrillo”. Y Pedro Sánchez acusa a Pablo Iglesias de “insultar a los comunistas de corazón (…) Frivolizar sobre lo que representa el comunismo, como si fuera una moda de juventud, me parece un insulto a la memoria de esos comunistas que incluso se dejaron la vida por que hubiera democracia y libertad en nuestro país”. Creo que no han calculado que el PSOE es un pez mucho más grande que IU para tragárselo.

Lo cierto es que la jugada de Pablo Iglesias de aparentar haber pasado de comunista a socialdemócrata (como la entrevista que le hizo Carlos Herrera en la Cope, a partir del minuto 36:45) en mi opinión le ha salido muy mal: los que no son comunistas le siguen viendo como tal, no como un socialdemócrata; y los que lo son se han sentido traicionados. Por supuesto que hay gente que se lo ha creído, me consta personalmente (mi amiga del artículo anterior se ha tragado la caña con anzuelo y todo). Pero otras muchas personas, que no se avergüenzan de llamarse comunistas, y votantes del PCE de toda la vida, no me extraña nada que no le hayan votado (yo me jugaría una caña a que Cayo Lara o Gaspar Llamazares no han votado a Unidos Podemos).

Otra cuestión muy relacionada con ésta es la OPA hostil de Podemos a IU, muy en la línea de la que hizo Ciudadanos a UPyD. La expulsión de 5.000 militantes de IU en Madrid, que culminó con la expulsión de la federación madrileña al completo de IU y una demanda en los juzgados, por vulneración del artículo 22 de la constitución; las acusaciones de Gaspar Llamazares (“la unidad popular no es subordinarse a la estrategia de Podemos”) y Luis García Montero hacia Alberto Garzón de tener ya un pacto hecho con Podemos y haber engañado a los militantes; la jugada de Tania Sánchez, que se presentó a las primarias en IU después de decir varias veces seguidas que no se iría a Podemos. Todos estos hechos explican en parte la fuga de votos que se ha ido a la abstención o a otras opciones (PACMA, los verdes).

En Madrid, por ejemplo, IU más Podemos obtuvieron en las generales de 2015 189.265 (IU) y 750.607 Podemos (total 939.872, un 26,12%). En 2016 han obtenido en total 729.870 votos, un 21,23% (210.002 votos menos). Ha pensado Pablo Iglesias que la gente olvidaría. Mal hecho. Yo a Nacho Prendes, Irene Lozano o Toni Cantó no les olvido, por ejemplo. Votaría antes al PACMA. Garzón ha conseguido (con el contrato de su hermano en el Ayuntamiento de Madrid como parte del trato) lo que no consiguió Irene Lozano.

Un tercer factor son los que llamaremos los desengañados con Podemos: tanto aquellos miembros de las organizaciones sociales que contribuyeron al 15M (como por ejemplo el deterioro de la relación de la PAH Madrid con el Ayuntamiento de Manuela Carmena), como aquellos antiguos votantes del PSOE que, hastiados de la corrupción en Andalucía, votaron a Podemos como castigo.

Además, han ayudado las denuncias de nepotismo en los diversos ayuntamientos que han gobernado, junto con un factor que yo he considerado crucial desde primera hora: la dificultad que implica la gestión de Ayuntamientos como Madrid o Barcelona. Siempre digo que gobernar el Ayuntamiento de Madrid es mucho más complejo que cualquier CCAA. Y que iba a pasar como pasó con Bildu en el País Vasco, que sus errores en la gestión les harían perder votos al poco tiempo. Porque aquí no valen los discursos bonitos, sino que o sabes o no sabes. Y estos señores no saben. Punto. Aparte comportamientos como los de Kichi en Cádiz (amenazando públicamente a miembros del PSOE, humillando al cónsul alemán) o en Madrid (el ridículo del cambio del callejero donde Celia Mayer se ha cubierto de gloria); los problemas con la empresa Wanda; o las maniobras propagandísticas sin ningún fondo real, como la oficina antidesahucios o los refugiados han contribuido a aumentar el número de desengañados. Por no hablar de otros gestos para la galería, como la foto sin coche oficial el primer día para no bajarse luego de él; los viajes gratis a la final de la Champions; el diputado Ramón Espinar viendo una serie un lunes laborable a las 10 de la mañana y tuiteándolo sin pudor ninguno; la colocación de maridos/esposas y demás parientes; y la doble vara de medir con los propios, como en los casos de Rita Maestre, Errejón o Monedero. Para votar a un PSOE dos ya tengo al original.

Hay también votantes de izquierda, aunque son los menos, que no ven con buenos ojos la actitud de Podemos con el nacionalismo vasco y catalán: es curioso, pero no inesperado, que en estas elecciones en el País Vasco Podemos haya obtenido más diputados (6) que el PNV (5), y que en Cataluña sea primera fuerza. Eso ha frenado el trasvase de votantes del PSOE con mucha probabilidad. No se puede sorber y soplar a la vez.

En cuarto lugar, hay que señalar un epílogo post electoral que seguramente no va a ayudar a incorporar nuevos votantes: la reacción de insultar a aquellos que no les han votado, sobre todo a los ancianos. Las acusaciones de que todo va a seguir igual por no haberles votado: primero, presuponiendo que ellos van a solucionar los problemas, cosa que yo dudo mucho, pero que el propio Iglesias dijo públicamente (en inglés, minuto 46:40) que no están para solucionar problemas, sino para que la gente participe. Es o el PP (el caos) o nosotros. Pero es que el caos podemos ser nosotros también.

Finalmente, las explicaciones que hemos escuchado hasta ahora: “la gente nos quiere, pero pensaron que íbamos a ganar y eso les acojonó un poquito”. O Echenique, en la mejor tradición de Beria, diciendo que extirparán (o sea, arrancarán de cuajo según la RAE) las malas hierbas. Puede que no hayamos conseguido comunicar correctamente, he escuchado hoy en la televisión. Y la rueda de prensa final del 4 de julio, en la que tanto Pablo Iglesias como Errejón han reconocido que Podemos ya se ha convertido en otra cosa: ha apuntado que parte del electorado les ha pedido “darle un poco al ralentí”, “bajar el ritmo” y “desacelerar”. Cree que mucha gente ha pensado: “hasta aquí ha llegado la maquina de guerra electoral, quiero ver otra cosa, quiero ver qué sois capaces de hacer para votar en clave de Gobierno”.

Lo que han conseguido es que el voto al PP aumente espectacularmente, eso sí que por miedo a Podemos. El efecto perverso de esas encuestas que les daban empate técnico con el PP ha sido que la gente se ha creído que podían ganar, tanto sus adeptos como los demás. Y ante esa perspectiva, mucha gente ha pensado en clave voto “útil” y ha preferido votar al único partido imputado por corrupción (ya hemos dicho aquí que ese no es un tema relevante a la hora de votar) como dique de contención de lo que vendría si gobernaba Podemos. También conozco a varias personas que lo han hecho así. Sus integrantes, miembros todos ellos de la fundación CEPS, estuvieron cobrando de Venezuela ingentes cantidades de dinero como asesores, y que quieren que les diga, no es una tarjeta de presentación muy buena que digamos pensando en España de aquí a diez años. Y no solo cobrando, sino defendiendo ese modelo como exportable al sur de Europa, y ocultando o minimizando sus defectos (pobreza, inflación galopante, hambre, falta de alimentos y medicamentos, criminalidad extrema, presos políticos). Hay miles de videos en youtube, no hace falta poner ejemplos.

Ellos intentan ahora, con Errejón a la cabeza, alejarse de su propio pasado (“yo no he cobrado de ningún gobierno extranjero”) y convertirse en un partido “de Gobierno”. Hasta qué punto es sincero ese intento, y cómo conseguirán mantener el equilibro entre su pasado y lo que pretenden llegar a ser, el tiempo lo dirá. La prueba del algodón, como señalaba al principio, son sus votaciones en los parlamentos y ayuntamientos, y las decisiones que tomen al frente de las instituciones. Yo por mi parte pienso claramente que su único objetivo es la conquista del poder, y ahí tenemos dos tendencias, Iglesias y Errejón, que chocarán más pronto que tarde en el cómo. Además está el riesgo de desintegración de sus múltiples componentes (la coalición la han formado 16 partidos) en cuanto las cosas vayan mal. Veremos qué pasa ahora.

NIÑOS, JURAMENTOS, TRÁNSFUGAS Y CORRUPTOS

El martes pasado, mientras hacía mi trabajo del máster, tuve la tele puesta con la retransmisión del canal 24 horas de la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados. Y de los hechos allí acontecidos y los comentarios posteriores en las redes sociales, saco la conclusión que si la fauna que puebla el parlamento se parece más a España, pues es para salir corriendo.

Primero vamos con los tránsfugas: Nacho Prendes, Fernando Maura, Irene Lozano, Toni Cantó, todos dentro del Congreso. Conclusión: los ciudadanos premian el transfuguismo, no hay la menor duda. Especialmente sangrante es el caso del prenda Prendes, un auténtico sinvergüenza por cosas como estas, y que aun encima es premiado por sus brillantes acciones con una secretaría en la mesa del Congreso de los Diputados por ese partido que viene a regenerar la vida política.

Y qué decir de Irene Lozano, de la que podría contar anécdotas suculentas que demuestran su modestia y su humildad: abucheada en Getafe, escondida en la campaña electoral por el PSOE, comentaban que no daba el perfil.

No se pierdan este video de Toni Cantó donde llamaba tránsfuga a la número 1 de la lista en la que él ha ido de número 2.  A él “le costaría hacer una cosa así”, según sus propias palabras. Pues le ha costado poco. A su colega no la admitieron allí porque no la perdonan el “querido Paco”. Tuvo que buscar el puestín un poco más lejos, y la consecuencia es que Eduardo Madina se ha quedado fuera del Congreso. Que yo recuerde nunca se han recogido firmas para que un diputado del propio partido dimita.

Vamos con más. Pasamos al apartado niño. Argumento: llevo a mi bebé de 6 meses al Congreso para visibilizar a todas las madres que no pueden conciliar la vida laboral con la familiar. Respuesta: ¿este hecho ayuda en algo a que las madres puedan conciliar? ¿No será mejor proponer medidas y reformas legislativas para que se pueda conciliar? ¿No será mejor proponer medidas para acabar con la cultura calientasillas o con esos horarios partidos con dos o tres horas para comer? (ni que fuera una comida vikinga). ¿Y por qué ella y no un hombre? ¿No sería mucho más ejemplar que para variar un hombre se hiciera cargo de su hijo? ¿Para qué creo que ha servido? Para que estemos hablando de ello y esta señora salga en todos los telediarios. De hecho me hizo mucha gracia el resbalón de Ada Colau en twitter cuando le dijeron lo que había pasado, pero no que era su compañera de Podemos, observen:

Esto es lo que retuiteó antes de saber quién era la autora. Y la segunda imagen es lo que puso después de saberlo:

Colau

Una chica escribió en Facebook algo que me dio la clave: qué bonito ver a Carolina Bescansa con su niño, y a la primera diputada negra de la Historia de España, ¿no es algo precioso? Como dice Santiago González hablando de su libro Lágrimas socialdemócratas: “Nunca como en estos siete años se ha sustituido en la política la acción de los gobernantes por la declaración de sus buenas intenciones, la ética de la responsabilidad por el enunciado de las convicciones, los hechos por las palabras y la realidad por la invocación del ideal. Lágrimas  socialdemócratas es la crónica de una impostación sentimental. No deben confundirse con las de cocodrilo, sino, en todo caso, con las perlas cultivadas. Para obtener unas buenas lágrimas socialdemócratas se mete una arenilla en un ojo progresista y se deja que la anatomía haga su tarea. Las lágrimas serán tan artificiosas como las perlas cultivadas”.

Es decir, lo importante no es tomar medidas para solucionar los problemas, sino hacer una bonita exhibición sentimental. Como las lágrimas del líder en el minuto 1:47 a la salida de la sesión inagural del Congreso, o en el acto de cierre de campaña electoral. Llenar las urnas de sonrisas.

Otra conclusión es que a la gente le da igual la corrupción. Bueno, no le da igual, vota a los corruptos y no vota a los que luchan contra la corrupción. La prueba, UPyD obtuvo menos votos (153.000) que el total de los afectados por las preferentes de Bankia, que van a recuperar su dinero gracias a las acciones judiciales de este partido político. Ya ocurrió que en Brunete en 2015: el alcalde del PP trató de comprar a la concejala de UPyD, y en las elecciones municipales esta concejala no volvió a salir elegida, y el alcalde corrupto ganó por mayoría absoluta. El PP de Bárcenas y el PSOE de los ERES han obtenido 213 de los 350 escaños.

La anécdota divertida fue la del diputado Gómez de la Serna, escondido detrás de una columna del Congreso. Alguien decía con razón que es triste que se hable más del niño de la señora Bescansa o de las rastas de un diputado de Podemos que de este señor. No deja de tener gracia que Celia Villalobos (no había otro candidato mejor para ser vicepresidenta del Congreso…) acusó al diputado de Podemos Alberto Rodríguez de no llevar limpias las rastas, y la respuesta no se hizo esperar:

rastas

Esto es Españistán. Yo ya no sé si la noticia de que alguien dejó un bote de champú contra los piojos en el escaño de Alberto Rodríguez es cierta o es una broma.

Y termino con los juramentos. Una cosa tan sencilla como jurar o prometer acatar la Constitución, que es de cajón, porque eres diputado elegido por los electores por causa de ella, se convierte en un circo, como no puede ser de otra forma en este país. La colección de coletillas es de traca. Cuéntenle a cualquier extranjero que en la jura del Senado una diputada, al preguntarle el presidente si jura, contesta en euskera, y Pío García Escudero le responde amablemente que hoy no hay traductores, y que por favor haga el favor de usar el castellano, si es tan amable, señoría. Mi amigo Gary (canadiense) ha tenido que flipar.

El ganador para mi es este de Errejón, lean el texto despacio que no tiene desperdicio:

errejon

Aunque Tania Sánchez (no me voy a Podemos, punto, no vamos a entrar en Podemos, punto, segundo 52) no defrauda y consigue un honroso segundo puesto con la frase “Prometo acatar la Constitución y trabajar para cambiarla, para que Madrid vuelva a ser la capital de la igualdad y de la fraternidad”. Glorioso. Ya les dije en la entrada anterior que la cursilería es la que ha cambiado de bando.

Bueno, y dejo fuera la llegada en bicicleta desde la puerta del Sol al Congreso de López de Uralde de Equo (unos cinco minutos cuesta abajo de dura pedalada, luego le pondrían oxígeno, supongo), o la llegada con banda de música de Compromís. Dicen que lo primero es un gesto “positivo” en favor de la movilidad sostenible. Todo son “gestos”, “visualizaciones”, “guiños”. Yo como ciudadano quiero que solucionen los problemas, si quiero ver gestos me voy al teatro. Aquí, señores, se les ha elegido para trabajar y hacer política, y tratar de solucionar los problemas de los españoles, no para posturear. Para eso quedo con mi amigo al que llamamos el Postu, que lo hacer mejor, por algo tiene ese mote.

Alberto Garzón, ¿sabes lo que te digo? Que eres un soso al lado de todos estos.

 Para finalizar esta ristra de tweets, dejo uno de mi amigo Jaime Berenguer, que resume estupendamente la situación:

Berenguer

Saquen las palomitas, que esta legislatura va a ser muy divertida.