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CABALGANDO UN TIGRE

3 junio, 2018 6 comentarios

Como diría mi amiga Elena, Jose ha vuelto. En el fondo estoy disfrutando. Lo reconozco. Aunque sí que estoy preocupado. En un primer vistazo, diría que hemos tenido la mala suerte de tener el peor Gobierno y la peor oposición, además de estar seguro que ninguno de los cuatro partidos principales han actuado en esta situación pensando en los problemas de los españoles, sino en sus propios intereses. En una segunda reflexión, tenemos el parlamento que nos merecemos, es el que la gente ha votado, y creo que constituye un buen resumen de lo que somos como país.

En primer lugar, me ha asombrado el desconocimiento de la propia Constitución por supuestos profesionales, sobre todo Ciudadanos, que se ha cubierto de gloria proponiendo cosas imposibles, como convocar elecciones con una moción de censura en trámite, o proponer independientes que no presenta ningún grupo parlamentario.

Lo gracioso es que Rivera es el que ha desencadenado todo el proceso que ha culminado con Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, anunciando que retiraba su apoyo al Gobierno de Rajoy tras la sentencia de la Gürtel. Y el punto de inflexión se produjo cuando, tras la presentación de la moción de censura por el PSOE, Pablo Iglesias anunció que si fracasaba, él presentaría otra inmediatamente después, con el objetivo teórico de convocar elecciones. Rivera dijo que apoyaría esa segunda, para que los españoles hablaran en las urnas. Este hecho ha sido la clave para que el PNV haya apoyado a Pedro Sánchez, a cambio de respetar los presupuestos del PP (con unos acuerdos muy ventajosos para ellos) y agotar la legislatura (sería hasta verano de 2020), porque quieren la fecha de nuevas elecciones generales lo más lejos posible.

Es cierto que Rajoy pudo haber dimitido durante la tramitación de la moción de censura, pero hubiéramos vuelto al punto de partida, porque en el caso de la dimisión del presidente del Gobierno la moción decae, pero el Parlamento tiene que volver a elegir presidente, con lo cual habría habido ronda de contactos con el Rey, y el PP hubiera tenido que presentar un candidato que hubiera tenido que ganar la confianza de la Cámara. Y durante este tiempo no hubiera podido convocar elecciones, porque la ley del Gobierno establece que ningún Gobierno en funciones pueda hacerlo. Si habiendo sesión de investidura fracasara, ahí sí que entra en juego el plazo de dos meses para que el Rey disuelva las Cortes y se convoquen elecciones.

Con este panorama, el PNV ha hecho los cálculos y ha tomado la decisión más ventajosa, rápida y fiable para ellos. Y Pedro Sánchez, que yo creo que sinceramente no pensaba ni por lo más remoto cuando presentó la moción que podría ganar (le pidió como seis veces a Rajoy que dimitiera durante el debate, supongo que para ahorrarse el trago del que ahora disfruta) se ha quedado subido encima de dos tigres: Podemos y sus confluencias, más los independentistas. Es decir, aquellos que quieren devorarles políticamente, y aquellos que lo único que quieren es destruir el Estado como tal, y con ello a su Gobierno…es decir, al de Pedro Sánchez. Como muestra, dos botones: primero la aclaración del apoyo de Bildu, por si algún inocente no se lo imaginaba:

Y este va dedicado especialmente a Pedro Sánchez, para que vaya tomando nota:

Lo que subyace debajo es más grave. Es la equidistancia que se ha implantado en el PSOE desde Zapatero y sus mariachis (como Patxi López, por ejemplo). Es decir, entre los nacionalistas y el PP estamos nosotros, que no somos ni lo uno ni lo otro. Como dijo en una entrevista a Gara el anterior presidente del Congreso de los Diputados: “Por lo tanto, todo requiere mucha voluntad política para saber que el adversario tendrá su parte de razón y que por encima tenemos que poner lo que nos une”. Como dice José García Domínguez, “Ese ha sido, de hecho, el supremo triunfo histórico de los micronacionalistas periféricos: lograr que la izquierda toda haya interiorizado la falacia de que cualquier repudio del nacionalismo solo puede proceder de otro nacionalismo simétrico y opuesto”.

Adriana Lastra ya puso como ejemplo de “nación de naciones” a Bolivia como modelo territorial del Estado defendido por el PSOE tras su trigésimo noveno congreso (la “plurinacionalidad”). La mejor definición creo que la proporcionó un profético Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, en una entrevista para Cuatro el 10 de mayo de 2017:

“Yo no estoy dispuesto a ponerle precio al país, y hay gente que está diciendo que con tal de quitar al PP, da igual que España se vaya al garete, y dicen que España es un estado plurinacional, cuando no es verdad. Para resolver un problema, se están inventando un país que no existe”, ha lamentado el dirigente socialista extremeño, quien ha alertado de que “el proyecto de país que se está defendiendo es el de un estado plurinacional”, lo que “no quiere decir que Cataluña sea una nación, sino que lo es también Madrid, La Rioja o Extremadura”.

No se dan cuenta además que no se puede dialogar ni negociar con un tigre: el nacionalismo supremacista y xenófobo (que no racista en mi opinión) nunca tendrá suficiente.

Por otro lado, está el otro tigre, el podemita, que va a seguir intentado aplicar la táctica del salchichón con el PSOE, ya explicada en estas páginas con anterioridad. Pidiendo de forma descarada entrar en el Gobierno y con mil tácticas más que iremos descubriendo para ir cortando el salchichón socialista en la medida de lo posible. Como ya hicieron con IU.

Ahora se nos plantea un escenario apasionante y peligroso, con un Gobierno sostenido por sólo 84 diputados de 350, con una oposición de PP + Cs de 166 diputados, con un tigre de 67 diputados (71 con Compromís) y otro de 24 (que van a ser decisivos), y con un Senado con mayoría absoluta del PP.

Creo que vamos hacia una guerra de trincheras donde habrá que votar ley por ley con mucha cautela; donde el PP va a hacer una oposición feroz; C’s tendrá que volver al colegio a repasar algunas lecciones; será complicado aprobar presupuestos en 2019 (y eso puede precipitar la convocatoria de elecciones); y donde el Gobierno del PSOE, que hace muy bien en mi opinión en gobernar en solitario, aunque puede tomar alguna decisión populista para contentar a sus bases, va a ser muy cuidadoso con lo que va a hacer, sobre todo al principio. Y la gran incógnita es cómo va a gestionar de verdad el ya abierto  y descarado secesionismo en Cataluña.

No quiero concluir sin darle a cada uno lo suyo. Mariano Rajoy debió haber convocado elecciones y posteriormente dimitir en cuanto se supo el contenido de la sentencia de la Gürtel. Es cierto que no se ha condenado a ningún ministro de su actual Gobierno, y que no se ha probado que el PP como partido delinquiera, el famoso “condenado a título lucrativo”: es quien se beneficia del delito cometido por otra persona, sin conocer ni dicho delito ni que su beneficio procede del mismo. No es responsable penal de ningún delito, ni como autor ni como cómplice, sino que es responsable civil. Si conociera la procedencia ilícita de lo recibido, sí estaría siendo responsable penal de un delito de blanqueo de capitales.

Aun siendo así, el hecho de haberse estado financiando ilegalmente de 1999 a 2005 (y que me resulta increíble que no se supiera nada por parte de sus dirigentes, otra cosa es que no se haya podido probar) me parece gravísimo, una vergüenza, y más que suficiente para que este señor deje la política. Lo más importante de todo es que estos hechos vergonzosos proporcionan armas y argumentos a aquellos que quieren la destrucción del Estado tal y como lo conocemos, como si sólo pudiéramos elegir entre corruptos por un lado, y comunistas y nacionalistas por el otro, con los ilusos equidistantes por el medio, también afectados por la corrupción. A lo mejor es que, tristemente, es así.

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POLLOS QUE VUELVEN AL CORRAL EN CATALUÑA

9 septiembre, 2017 6 comentarios

Cuando el 22 de noviembre de 1963 muere asesinado John Fitzgerald Kennedy, los periodistas preguntaron a Malcolm X su opinión, y entonces pronunció una de sus frases más polémicas: “pollos que vuelven al corral” (chickens coming home to roost). Quería decir que la misma violencia que era tolerada hacia los afroamericanos se había cobrado la vida de su máximo dirigente. O como dijo cuando intentó explicarse a posteriori, “las malas hierbas que han dejado crecer en su jardín han venido a estrangular a su jardinero jefe”.

Esta frase la podemos aplicar a la situación en Cataluña en un doble sentido: en primer lugar, por como el gobierno autonómico catalán ha hecho ingeniería social con la inmigración, favoreciendo a los musulmanes sobre los latinoamericanos, debido a que como los primeros no tienen como lengua materna el castellano, sería más fácil integrarles en el nacionalismo e idioma catalán, y en el rechazo a todo lo español. En Cataluña hay más musulmanes (515.482) que votantes de Podemos o votantes del PP. Angel Colom, ‘embajador oficioso’ de Cataluña en Marruecos, llegó a decir que no se puede construir un Estado catalán sin la participación de los catalanomarroquíes (después de invento de la Corona Catalano-aragonesa todo es posible). El resultado tras 16 años es la más numerosa población musulmana de España, y por simple estadística, el lugar de España con más yihadistas y terroristas dispuestos a atentar. Aunque el numero de yihadistas sea muy minoritario en relación con la población musulmana en general, a mayor numero de unos, mayor numero de los primeros también. Por supuesto que podría haber habido un atentado yihadista en Cataluña pese a no tener tanta inmigración musulmana, o si su gobierno hubiera obedecido las recomendaciones de los jueces y el Ministerio del Interior: también te pueden robar en casa aunque tengas alarma y puerta blindada, pero es más difícil, y normalmente los ladrones buscan las presas más sencillas de robar en primer lugar.

En segundo lugar, esos pollos que ahora han dado un golpe de Estado en en el corral español son los mismos a los que hemos estado tolerando infringir sistemática y deliberadamente tanto las leyes como las sentencias de los tribunales. Y no ha pasado nada. Nunca.

Ferrer Molina sintetiza muy bien en este artículo los hitos mas importantes en la historia de cesiones y miradas para otro lado: sentencias sobre la escolarización en castellano, sobre los símbolos del Estado, sobre la devolución de las obras de arte del monasterio  de Sijena; las que prohíben las multas a aquellos que rotulan en castellano en negocios y tiendas; las “embajadas” en el extranjero; la celebración de un referendum ilegal (que se llevó a cabo pese a todo); la emisión de la televisión autonómica en la Comunidad Valenciana y Baleares; la ignorancia por parte de la inspección educativa y el ya inexistente en la práctica Ministerio de Educación respecto del contenido de los libros de texto en Cataluña adoctrinando en masa a los niños durante 30 años; la mayor importancia de las pruebas de idioma que la competencia, la titulación o la experiencia profesional en las oposiciones para puestos públicos. Y podría seguir con muchos más ejemplos.

Todo esto ha provocado que el Estado no exista en Cataluña y no tenga presencia, como se ha podido comprobar en los atentados de Barcelona y Cambrils, donde a la Guardia Civil no se la permitió acceder al lugar del crimen; donde se hizo caso omiso a las advertencias de una jueza; donde se incumplieron las recomendaciones de Ministerio del Interior; y como siempre, no pasó nada, ni hubo consecuencias, ni las va a haber. Ese vacío de poder lo ha ido llenando el Gobierno de la Generalitat a su antojo, haciendo verdadera ingeniería social, ante la pasividad (por qué no decirlo) de la mayoría de la propia sociedad catalana, que se ha puesto de perfil, cuando no ha comprado los débiles argumentos de los independentistas de que la independencia va a acabar con el paro, con la crisis y hasta con las enfermedades. Como dice mi amigo Antonio Cervero, la gente en España (Cataluña no es una excepción) sigue dejándose llevar por el primer encantador de serpientes que pasa. Lo gracioso es que nos pretendan vender que es una lucha de David contra Goliat similar a la de los derechos civiles en EEUU. A eso ya respondí cumplidamente aquí.

La cuestión está en un punto donde hay difícil arreglo. Cuando en los tres últimos años la Generalitat ha tenido que pedir ayuda al Estado central para poder pagar las nóminas de los funcionarios (mientras se gastaba el presupuesto en embajadas y en el fomento del catalán en Cerdeña, y cerraba quirófanos y camas de hospitales públicos), ha habido una ocasión de oro para intervenir el Gobierno autonómico por incapaz y por quebrado, habiendo instrumentos legislativos para ello. Pero cuando todos los partidos políticos (todos y cada uno, incluido Ciudadanos) están en el acuerdo del pub Kitty, para que Cataluña tenga un acuerdo similar al cupo vasco y navarro y se sienta más cómoda en su encaje con España (como si España fuera un anuncio de Ikea), no tengo la más mínima esperanza de que el Gobierno actual ni otro en el futuro vaya a hacer nada bueno al respecto, en la mejor tradición española de barrer debajo de la alfombra y mirar para otra parte.

Porque desde 1980 hemos tenido gobiernos de distintos colores y sabores, y todos han hecho lo mismo: ceder al chantaje nacionalista para obtener apoyo en el parlamento nacional, y dejar a los pollos sueltos en el corral haciendo lo que han querido hasta hoy. Y ahora que hemos tenido un atentado indirectamente favorecido por la ingeniería migratoria y las negligencias en seguridad de la Generalitat, y un golpe de Estado retransmitido por televisión en directo (el segundo tras el 23-F), no vamos a pretender poner orden en el corral, sobre todo cuando no lo hemos hecho en 37 años. Y los pollos son pocos, pero están crecidos porque se sienten impunes, y el resto del corral, con pequeñas excepciones, mira para otro lado.

Un pequeño asterisco: me produce vergüenza ver a aquellos que se definen de izquierdas y progresistas sosteniendo un partido de la más rancia derecha xenófoba y corrupta, que tuvo que cambiar de nombre y de CIF porque lo tenía todo embargado por corrupción, incluidas las sedes; que ha cerrado hospitales y no ha pagado a los dependientes, mientras se gastaba el dinero en propaganda nacionalista y le echaba la culpa a ‘Madrit’. Al menos hay un señor con vergüenza y memoria que, aunque simpatiza con el independentismo, visto el panorama dejará la política, Joan Coscubiela.

Y un último mensaje para los ingenuos: cada vez escucho más a mi alrededor decir “pues que les den la independencia de una vez y que nos dejen en paz”. Primero, su independencia sería la del adolescente que se va de casa, pero desayuna, come y cena todos los días en casa de sus padres, y de paso les lleva la ropa sucia para que se la laven y se la planchen (fútbol, baloncesto, edificios públicos, deuda pública de Cataluña, Patrimonio nacional, euro, Unión Europea, todo eso no se podría mantener en un país independiente de verdad). Y segundo, al día siguiente ya estarían reclamando su espacio vital:  la Franja de Aragón, Comunidad Valenciana, las Baleares y parte de Francia (claro que ahí sí que hay un país de verdad y van dados…). No se terminaría el concierto de los pollos, sino que solamente pasarían a tocar otra canción. Sólo hay que recordar el Lebensraum, con Austria no tuvieron suficiente, luego fueron los Sudetes (República Checa), luego Polonia y finalmente…Europa.

Y para el que piense que todo esto lo escribe un nacionalista español, en este enlace tiene mi respuesta.

RESPONSABILIDAD POLÍTICA, RESPONSABILIDAD PENAL Y CORRUPCIÓN (II)

18 abril, 2017 1 comentario

Siguiendo con la entrada anterior, llegamos al punto de definir qué es la corrupción o la falta de ética. Mi querido amigo Jaime Berenguer afirma que es un problema de élites y que no somos genéticamente corruptos: “¿Cómo se explica que el 95% afirme que la corrupción está extendida en España, un 63% considere que le afecta a su vida cotidiana pero que sólo el 8% la haya experimentado en el último año y que un mínimo 2% asegure haber pagado por un servicio público en este mismo periodo?”.

Discrepo con Jaime, en el sentido de que creo: primero, que a los electores la corrupción les da igual (UPyD, el único partido que ha luchado contra ella, está fuera del parlamento; el PP, el primer partido político imputado en España por corrupción, ha sido el más votado; el caso de Brunete es palmario); y segundo, que el límite es una línea muy fina. El problema es dónde trazar la línea. ¿Es corrupción viajar gratis a ver la final de la Champions, colocar a familiares y amigos, tratar de evadir impuestos de forma burda y fraudulenta, no bajarse del coche oficial, pagar gastos del partido con dinero para asistentes locales del Parlamento Europeo o de la cuenta de gastos del grupo municipal? ¿Es corrupción que los diputados cuneros sigan cobrando dietas teniendo piso en Madrid, o que un vocal vecino del Ayuntamiento de Madrid se lleve 1.000 euros al mes por acudir a un pleno, compatibles con su actividad profesional? ¿Es corrupción haber recibido 272.000 euros de un Gobierno extranjero a través de un paraíso fiscal un líder de un partido político español?

Creo que entre los electores españoles existe la conciencia de que todos roban, y puestos a eso, pues mejor que roben los míos. El contra argumento con que te suelen contestar los hunos es que los hotros roban más y mejor, o que llevan muchos más años haciéndolo.

Mi padre tenía un amigo que luchó en la División Azul y me contó dos anécdotas de Agustín Muñoz Grandes, que son significativas respecto de lo que estoy tratando de explicar. En cierta ocasión, volvió de viaje de madrugada, y al pasar por cierta sala de fiestas, vio muchos coches oficiales aparcados en la puerta. Se bajó y les dijo a los chóferes: ¿saben ustedes quién soy? Pues cojan los coches y cada uno a su casa o al parque móvil, pero ya. Y al que les pregunte mañana le dicen que sin más les mandó a dormir el general Muñoz Grandes. En otro momento, mandó al parque móvil al chófer de la mujer de un alto mando que estaba haciendo la compra con el coche oficial.

En primer lugar, en mi experiencia el problema es que todos los ejemplos anteriores, que en mayor o menor grado van desde la falta de ética a la corrupción más descarada, tienen plena legitimación social. Los vocales vecinos de UPyD en la legislatura de 2011 tuvieron que soportar cómo los vocales de los demás partidos les llamaban gilipollas por renunciar a la cantidad que excedía de 400 euros mensuales y donarlo para el Ayuntamiento de Madrid a fines sociales.

En segundo lugar, unido este factor está la falta de sentido de propiedad de los ciudadanos del dinero publico, y como dijo la ministra “Pixi” “estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”. Desgraciadamente, casi nadie es consciente cuando dice que no ha hecho la declaración de la renta que la ha venido haciendo en doce (o catorce) cómodos plazos; por lo mismo, no se da cuenta de que con ese mismo dinero que “no ha pagado” se hacen los presupuestos generales del Estado. Y casi nadie se preocupa de buscar en qué se ha gastado su dinero.

Por último, la corrupción o la falta de ética se utilizan únicamente como arma política contra el adversario: se silencia lo propio y se amplifica lo ajeno, con la colaboración de la prensa amiga. Y como el pueblo soberano ya es receptivo a este esquema de cosas (inconscientemente ya omite lo propio y sólo tiene ojos para lo ajeno), la corrupción se siembra en terreno ya abonado.

En mi experiencia, como regla general, si nadie mira, la gente se mete el dinero en el bolsillo. Hay excepciones, por supuesto, pero conozco muchos casos de primera mano que afirman lo contrario, y a todos los niveles (desde la política municipal a las comunidades de vecinos). Por eso en España no hay máquinas para que abras, cojas el periódico y dejes el dinero voluntariamente. Y si a eso le unimos la falta de cultura democrática respecto del dinero público, más el sectarismo, que nos invade desde nuestra más tierna infancia democrática, pues el cóctel es tremendo.

La solución: deslegitimar socialmente la falta de ética, y establecer mecanismos eficaces de lucha contra la corrupción (autobuses no, por favor), que estén fuera del control de los partidos políticos. Una tarea hercúlea para…¿los próximos 500 años?

Posdata: UPyD llevó a Rato al banquillo, Podemos a un autobús, el electorado ha preferido que Rato esté en un autobús a que esté en el banquillo. El pueblo es soberano.

RESPONSABILIDAD POLÍTICA, RESPONSABILIDAD PENAL Y CORRUPCIÓN (I)

8 abril, 2017 2 comentarios

Al hilo de los sucesos de Murcia, que han obligado al presidente de la región Pedro Antonio Sánchez a dimitir por estar investigado (pero no a dejar el acta de diputado), quiero hacer una reflexión sobre un tema que me parece que tiene muchas aristas y que no es sencillo, si se analiza con rigor.

Primero, un poco de Derecho Penal: hay dos fases en el procedimiento, la primera es la de instrucción (en la que un juez A investiga los hechos objeto del procedimiento), y una segunda (el juicio oral) en la que un juez B, si el juez A ha estimado que existen indicios racionales de criminalidad, decide sobre el delito en cuestión. Por lo tanto, en toda la primera fase no se presupone nada sobre la presunta culpabilidad del investigado (antes imputado, tras la reforma operada por la Ley Orgánica 13/2015, de 5 de octubre, de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal). En definitiva, el investigado es aquella persona a la que se le imputa la comisión de un delito, pero no se trata de juzgar a nadie, sino de investigar su relación con el presunto delito. Si al final de la instrucción el juez A considera que hay indicios racionales de criminalidad contra esa persona, dictará auto de procesamiento y pasaremos a la fase 2 (la del juicio oral), en la que ya no será investigado sino procesado o acusado (en el procedimiento abreviado no existe auto de procesamiento, pero este esquema nos sirve para hacernos una idea cabal).

La responsabilidad política no puede ser la misma que la responsabilidad penal. La primera nace por la confianza depositada en una persona para que desempeñe funciones públicas, ya sea por representación (los diputados frente a sus electores) o por designación (el ministro frente al presidente del Gobierno que le ha nombrado). La segunda se deriva de la legislación penal, que sólo trata de aquellas infracciones especialmente graves y que pueden causar más alarma social.

Me explico: cuando se exigen responsabilidades políticas es, excluyendo el código penal, por un hacer (o un no hacer, o por culpa in vigilando) que implica un error muy grave en la gestión (excluimos por supuesto los delitos contra la Administración Pública de los artículos 404 y ss.), o por mentir. Sin embargo, en otros supuestos estamos ya rozando el reproche jurídico penal, como puede ser la corrupción, el fraude fiscal, o haber realizado cualquier otra conducta recogida como tal en el Código Penal (conducir borracho, maltratar a su mujer, etc.). Hay ejemplos de políticos españoles implicados en todas estas acciones hace no demasiado tiempo.

El ámbito de la responsabilidad política en principio se debe limitar al terreno de la ética o la moral, no al jurídico, pero hay una zona en la que pueden llegar a colisionar. En concreto, vamos a tener tres supuestos: uno, comportamientos excluidos del Código Penal, pero muy reprochables ética o moralmente; dos, hechos que pueden encajar en ilícitos penales; y tres, ilícitos penales que pueden no ser políticamente relevantes.

Vamos con el primer supuesto. Hay una zona que queda fuera de la Ley penal, como es la mentira, los errores de gestión muy graves, y otros comportamientos poco éticos, como, por ejemplo: haber cobrado indebidamente una beca (mientras facturaba como autónomo al partido sin haber solicitado a la Universidad permiso para poder hacerlo); haber creado una sociedad ad hoc a posteriori de la realización de unos “trabajos” por valor de 425.000 euros (que a fecha de hoy seguimos sin saber en qué consistieron) para defraudar a Hacienda; otorgar contratos del Ayuntamiento a tu hermano siendo concejal; y siéndolo tu padre, que los otros 3 miembros de la familia sean adjudicatarios de pisos de protección pública; que un estudiante sin trabajo conocido pague 60.000 euros a tocateja para un piso de VPP, cuando su padre ha sido condenado por las tarjetas black. No hace falta decir nombres.

Casos como éstos, en mi opinión muy poco ejemplares de lo que debe ser un cargo público u orgánico, pueden quedar fuera del Código Penal, pero políticamente es claro que vulneran la confianza depositada en ellos por los votantes o los militantes. La excusa que nos darán estas personas, tanto si no han sido denunciados como si la denuncia no ha prosperado, es que son “inocentes” o que “nadie ha podido demostrar” nada judicialmente. Pero como decíamos al principio, una cosa es la responsabilidad política y otra muy distinta la penal. La primera implica rendición de cuentas del representante o nombrado ante el representado o el que le ha nombrado. Y aquí hay un doble mecanismo de control: por un lado, el colectivo ante el que tienen que rendir cuentas (mecanismo externo), por ejemplo, los electores (no volviendo a votar a esos representantes) o el parlamento (retirando la confianza al presidente del Gobierno mediante una moción de censura, o votando la reprobación de un ministro). Y por otro, un mecanismo interno por parte del propio partido político, que a través de sus estatutos y órganos internos de control obligue al afectado a rendir cuentas o a dejar su cargo.

Veamos el segundo y el tercer supuesto: aquí es donde sí que podemos establecer una norma jurídica que regule el caso en que la responsabilidad política llegue al ámbito penal. Y tenemos que conjugar esa responsabilidad política con la presunción de inocencia, que es un derecho de todos los ciudadanos. Sin embargo, el político no es un ciudadano cualquiera: los artículos 71 y 102 de la Constitución Española establecen un régimen de aforamiento especial para los Diputados y Senadores, por un lado; y para el Gobierno, por el otro. Se pretende de esta manera proteger a los miembros del Gobierno frente a actuaciones que menoscaben las funciones que constitucionalmente se le encomiendan, a través de la utilización abusiva de querellas, confundiendo en muchas ocasiones dos planos distintos, aunque ciertamente no siempre fáciles de deslindar, como son los de la responsabilidad política y la penal. Pero del aforamiento hablaremos otro día, hoy sólo quiero poner de manifiesto que no hablamos de ciudadanos normales, y que su régimen jurídico respecto del artículo 24 CE es distinto.

El punto de equilibrio creo que estaría en apartar al político en el momento del auto de procesamiento y apertura de juicio oral. Hacerlo en el momento de la investigación (antes imputación) da como resultado que haya casos como el del presidente de Murcia, imputado 17 veces sin llegar a juicio oral. El hecho de que el juez instructor estime que hay indicios racionales de criminalidad es lo suficientemente significativo para que políticamente tenga que dimitir. Al respecto señalar que ahora mismo está en trámite una Proposición de Ley Integral de Lucha contra la Corrupción y Protección de los Denunciantes (texto completo aquí y expediente de la iniciativa aquí) promovida por Ciudadanos, en la que en su disposición final primera se insta a modificar la LOREG para “impedir que quienes han sido encausados judicialmente o condenados por su implicación en procesos relacionados con la corrupción, así como por otros delitos castigados con penas graves, puedan formar parte de las listas electorales, y por tanto, concurrir a unas elecciones con el fin de ostentar un mandato representativo”. Además, se establece que sea de aplicación a los cargos electos en ejercicio, de modo que, si uno de ellos fuera encausado judicialmente, pierda su condición por incompatibilidad sobrevenida. Es curioso como este partido ha sido incongruente con lo establecido en la PL, actuando de forma contradictoria con la PL en el caso del presidente de Murcia (del PP) o del alcalde de Granada (del PSOE).

Poner el límite en ser investigado (imputado antes de la reforma) en mi opinión es excesivo. Me viene a la cabeza la querella interpuesta por Rodrigo Tena contra Andrés Herzog en 2015 por espiar a los tránsfugas de UPyD, que se hizo con la intención espuria de que el segundo no pudiera presentarse como candidato a las elecciones al estar imputado. La querella, como no podía ser de otra manera, se terminó archivando (aunque esto ya no salió en la prensa).

En esa PL, además, se delimita la causa de incompatibilidad a (aparte de una lista en la que se incluyen delitos contra el patrimonio, la libertad o el orden público, sedición o terrorismo) “cualesquiera otros delitos dolosos castigados con penas graves o que conlleven inhabilitación o suspensión de cargo público”. Y con esto llegamos al tercer supuesto: ¿cabe un presunto delito que no sea políticamente relevante?

Me resulta difícil a priori pensar en algún caso. Puesto que partimos de la premisa de que a los representantes políticos se les debe presumir un plus de comportamiento ético y ejemplar, y dado que la ley penal protege a la sociedad de las infracciones más graves y reprobables, es complicado buscar un ejemplo de infracción penal que no suponga una infracción a la confianza otorgada por los representados a sus representantes. Habría que estar al caso concreto, pero quizá la comisión de uno de los delitos leves (ya no faltas tras la reforma de la Ley 1/2015) podría ser uno de esos supuestos o no (por ejemplo, perturbación leve del orden en un juzgado).

Para concluir, podemos concluir que la responsabilidad política es algo intrínsecamente distinto de la penal, pero que en algunas ocasiones pueden superponerse. Para esos casos, hasta hace poco estaba convencido que la imputación (actual investigación) era el límite, pero ahora pienso que el punto más justo es la apertura de juicio oral, ya que lo primero puede multiplicar exponencialmente las situaciones injustas y fomentar el “querelleo” gratuito como arma de la lucha política.

Por otra parte, hay un ámbito no penal de la responsabilidad política que coincide con el comportamiento ético y moral exigible a nuestros representantes, que han de ser especialmente escrupuloso, más que el del ciudadano medio. Hay (o debe haber) un doble control, interno (por parte del propio individuo, de su partido a través de sus órganos internos de control y de sus estatutos) y externo (por parte de sus votantes o de aquellos que les han nombrado).

Dejo para una segunda parte determinar de qué hablamos concretamente cuando tratamos el caso del párrafo anterior, aunque no esté perseguido en el Código Penal. Sólo avanzo que la línea puede llegar a ser muy fina, y la legitimidad social tiene algo que ver.

¿Y POR QUÉ NO ELEGIMOS AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO COMO SE ELIGE A LOS ALCALDES?

12 julio, 2016 Deja un comentario

Vamos a imaginarnos que la situación de dificultad que se está dando en España para elegir un Presidente del Gobierno (y por ende el Gobierno mismo) se diera en los más de 8.000 ayuntamientos que tenemos. Sería un caos tremendo.  ¿Y por qué no se da esa situación?

Propongo comparar qué dice la Ley respecto de la elección del Presidente del Gobierno y de la elección de los alcaldes.

Elección de Alcalde

Artículo 196 de la LOREG

En la misma sesión de constitución de la Corporación se procede a la elección de Alcalde, de acuerdo con el siguiente procedimiento:

  • a) Pueden ser candidatos todos los Concejales que encabecen sus correspondientes listas.
  • b) Si alguno de ellos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los Concejales es proclamado electo.
  • c) Si ninguno de ellos obtiene dicha mayoría es proclamado Alcalde el Concejal que encabece la lista que haya obtenido mayor número de votos populares en el correspondiente Municipio. En caso de empate se resolverá por sorteo.

En los Municipios comprendidos entre 100 y 250 habitantes pueden ser candidatos a Alcalde todos los Concejales; si alguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los Concejales es proclamado electo; si ninguno obtuviese dicha mayoría será proclamado Alcalde el Concejal que hubiere obtenido más votos populares en las elecciones de Concejales.

Elección del presidente del Gobierno

Artículo 99 de la Constitución

  1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
  2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.
  3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.
  4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.
  5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

El artículo 99 carece de precedentes en la historia constitucional española. En efecto, las Constituciones del siglo XIX no conferían un papel determinante a las Cortes a la hora de la designación por el Rey de la Presidencia del Consejo de Ministros, y por lo que se refiere a la Constitución de 1931, el Presidente de la República podía nombrar y separar libremente al Presidente del Gobierno. El art. 99 CE supone una novedad destacada por ser el primero en el que la designación del Presidente del Gobierno se desliga de la decisión del Jefe del Estado como única fuente de voluntad, para recaer en el Parlamento.

Hay tres sistemas que podemos identificar actualmente para el nombramiento del Presidente del Gobierno en los sistemas parlamentarios de nuestro entorno: aquella en la que la investidura sigue sin ser constitucionalmente obligatoria (por ejemplo: Gran Bretaña); aquella en la que el Jefe del Estado carece de toda participación en la designación del gobierno, correspondiendo su nombramiento enteramente a la Cámara, que, por lo mismo, expresa en ese momento su confianza inicial en el candidato votado (sistema sueco); y aquella en la que, correspondiéndole al Jefe del Estado la facultad de proponer al candidato y de nombrarlo formalmente una vez que éste ha sido votado, se exige constitucionalmente que el conjunto del Gobierno (caso italiano), o el Primer Ministro, obtengan previamente la confianza parlamentaria o investidura, éste último sería el caso del artículo 99 de la Constitución Española de 1978.

Es curioso que, tal y como analiza el Tribunal Constitucional en su STC 16/1984, de 6 de febrero, “junto al principio de legitimidad democrática de acuerdo con el cual todos los poderes emanan del pueblo -artículo 1.número 2, CE- y la forma parlamentaria de gobierno, nuestra Constitución se inspira en un principio de racionalización de esta forma que, entre otros objetivos, trata de impedir las crisis gubernamentales prolongadas. A este fin prevé el artículo 99 de la CE la disolución automática de las Cámaras cuando se evidencia la imposibilidad en la que éstas se encuentran de designar un Presidente del Gobierno dentro del plazo de dos meses” (FJ6).

Sin embargo, el efecto perverso es que si la situación no cambia de forma significativa, la situación sin Gobierno puede prologarse de forma indefinida. Para evitarlo, yo planteo modificar el artículo 99 de la Constitución, de manera que si al cabo de dos meses ningún candidato obtiene la confianza de la Cámara, se encargue formar Gobierno al grupo parlamentario más votado, a semejanza de lo que ocurre en los Ayuntamientos.

Como puntos a favor evitaría situaciones prolongadas con un Gobierno en funciones; obligaría a gobernar en minoría, y por lo tanto a negociar con los demás grupos cada votación, lo que no creo que fuera negativo sino al contrario. El Gobierno sabe que para sacar adelantes sus leyes tendrá que negociar con los grupos que le pueden permitir aprobarlas.

Como contras, habría que modificar la Constitución por la vía del artículo 167, lo que no deja de ser un poco engorroso (mayoría de 3/5 de cada Cámara; si no, mayoría absoluta del Senado + mayoría de 2/3 del Congreso; y referéndum si lo solicita un 10% de cualquiera de las Cámaras). Además, una oposición votando en contra de forma sistemática puede dejar al país bloqueado por vía de hecho, al tumbar todas las propuestas legislativas del grupo parlamentario que sostiene al Gobierno. Que en España con nuestro cainismo característico no es algo descabellado: es decir, se puede dar la situación contraria a la odiada mayoría absoluta.

En la actual situación, y ante la amenaza de unas terceras elecciones, creo que el PSOE se abstendrá finalmente de alguna forma para permitir la formación de un Gobierno. Las presiones de la UE para que se forme ya un Gobierno ya sabemos como terminaron en Italia, con Mario Monti de Primer Ministro. Y España pienso que no se puede permitir unas terceras elecciones. Aparte que por este camino el PP las ganaría casi por mayoría absoluta, a pesar de sus errores.

GUIA DEL VOTANTE ILUSTRADO

Ante la próxima convocatoria electoral del 26J, y ante las preguntas de mis más próximos amigos al respecto, he decidido hacer una guía que puede ayudar a ejercer el voto. No pido el voto para nadie, faltaría más, sólo facilito información. Voy al grano.

Es evidente que el sistema ha decidido que sólo pueden quedar 4. La Junta Electoral y RTVE ya lo tuvieron claro en la campaña de las elecciones autonómicas y municipales de 2015, cuando le dijeron a la cara al representante de UPyD que a Ciudadanos le iban a dar el trato (ilegal) de partido parlamentario, y que si no le gustaba, que recurriera. Ya en su momento se impulsó a Podemos y a su amado líder, y luego al yerno perfecto (o Podemos de derechas). Alguien jugó a dividir el voto de la izquierda, y luego se asustó cuando Podemos en las encuestas (¡oh telecracia demoscópica!) superó al mismísimo PP en intención de voto. Y dado que CiU se había echado al monte, había que buscar la cuarta pata de la mesa para que no se quedara coja. Fue con un partido a medio hacer, y así fueron los resultados.

Vamos primero con el PP. Evidentemente supieron reconducir la ruina que dejó el PSOE, pero con algunos defectillos: por primera vez superamos el 100% del PIB en gasto público, subimos aún más los impuestos, bajamos drásticamente el gasto social, sanitario, educativo y otras menudencias, como el gasto en I+D+I; el nivel de la educación española sigue cayendo en picado año tras año (sólo tres universidades españolas entre las 200 mejores, la primera el puesto 166) y de tocar la estructura administrativa del Estado ni hablar, que hay mucha gente colocada y viviendo de nosotros. Nada de tocar sueldos de políticos ni asesores o aforados. Por supuesto que el paro sigue alrededor del 20%, y tenemos la figura del trabajador pobre, que antes no era tan abundante. Y por encima de todo, una corrupción galopante que les desborda por todas las costuras (Púnica, Ayuntamiento de Valencia, Bárcenas, Boadilla, Brunete, etc).

Podemos coger el texto anterior, cambiar algunos nombres (cursos de formación en Andalucía, caso Besteiro, ERES, Invercaria, caso Edu, caso Malaya, facturas UGT, etc), y tenemos al PSOE, con el agravante de haber negado que la crisis existiera cuando gobernaron, por lo que no sólo no hicieron nada para remediarla, sino que además gastaron dinero a espuertas y no sirvió de nada. Estos suben impuestos y gastan como si el dinero público no fuera de nadie, pero además no mienten como los anteriores, que dicen una cosa y hacen la contraria. Tampoco quieren tocar la deficiente estructura administrativa del Estado, porque también tienen a mucho paniaguado. Y además decir una cosa y la contraria, envolverse en la bandera de España y luego decir que hay que reconocer la singularidad de Cataluña, o manifestarse en contra del Tribunal Constitucional…donde ellos han nombrado unos cuantos miembros. Pedro Sánchez, una nadería tratando de sobrevivir políticamente, y haciendo lo que sea necesario para ser presidente del Gobierno, tal y como analiza magistralmente Santiago González.

El Podemos de izquierdas. Ya les he analizado varias veces en este blog: aprovechándose de la inocencia de la gente que lo está pasando mal, o simplemente tienen frustraciones de diverso tipo, y todo ello mezclado con ideas simples de tinte izquierdista (bancos malos, UE mala, mercados perversos, la II República fue un paraíso, Borbones a los tiburones) o incluso conspiranoico (el Gobierno es una marioneta de los mercados y los poderes económicos, las multinacionales nos dominan), con un excelente marketing político y mucha ayuda televisiva y de las redes, ahí están en torno a los 5 millones de votos. La realidad: recetas en sepia (banca estatal, salir del euro, devaluar la peseta, aumentar el gasto público como si no costara, no pagar la deuda pública); gastar tiempo, dinero y recursos en volver a ganar la Guerra Civil; y “comprender” el nacionalismo y el terrorismo vasco. Colocar a familiares y amigos, y no bajarse del coche oficial y las prebendas, pero para ser justos eso lo tienen en común con los otros tres. Y por encima de todo, cabalgar contradicciones, no importa nada con tal de conseguir el poder. El amado líder ya dijo que su misión no era resolver los problemas de los españoles, sino ser una herramienta para la creación de una nueva mayoría política en nuestro país. De IU ni hablo, están en el vientre de la ballena, y no lo saben. Bueno, Tania (punto) sí que lo sabe. Aparte de que Garzón (Alberto) es partidario de solucionar la crisis poniendo otro cero a boli en los billetes, básicamente y simplificando.

Y vamos con Ciudadanos. Un poco de lo anterior en fino. Sus maniobras para hacer una OPA hostil a UPyD, como esta de Asturias, su fomento del transfuguismo y la corrupción: anular las comisiones de investigación o que vayan a declarar altos cargos en Andalucía, haberse pasado las primarias por el arco del triunfo cada vez que han querido, o votar en contra de recuperar las viviendas sociales en Madrid en manos de fondos buitre (por orden del señor Rivera). En Andalucía decidió que el poder legislativo dejaba de serlo. Aparte de violar el pacto antitransfuguismo al no hacer renunciar a los concejales de partidos localistas que pasaron a Ciudadanos y dejar su acta, y llevar unos cuantos imputados en las listas electorales, o bien recolocarlos como asesores. Y las trampas y mentiras en las cuentas de las que se disculpan diciendo que como son un partido pequeño sólo tienen a dos personas en contabilidad. UPyD estaba en la misma situación, y fue el único partido al que el Tribunal de Cuentas no pudo sacar nada irregular. La última ha sido el tweet de Aguado y Villacís pregonando su viaje a la final de la Champions pagado por uno de los equipos, borrado luego, después de comprometerse a no ser aceptados regalos por parte de sus cargos públicos. Lo podemos ver en el tweet de Jaime Berenguer:

Ciudadanos 1

Pero también tenemos alguien del otro Podemos, el de izquierdas, a Celia Mayer, de nuevo por cortesía de Jaime:

celia mayer

¿Y qué hacemos? Podemos taparnos la nariz, decir que uno de los cuatro es el menos malo, que todos roban, y que por lo menos que roben los míos. O decir que antes de que salga X…

Para el votante ilustrado hay varias opciones: abstención, voto nulo, en blanco y voto a partido pequeño.

La abstención se cuantifica y no perjudica ni beneficia a nadie, pero sus efectos son bastante limitados en mi opinión: lo mismo puede significar descontento que pasotismo.

El voto nulo no se considera voto válido, por lo tanto no tiene efectos prácticos en las elecciones.

El voto en blanco es voto válido emitido, por lo que sí que cuenta a la hora del reparto de escaños. Su único efecto es aumentar la cantidad de votos que necesitan los partidos pequeños para llegar al umbral de voto para poder obtener un escaño (la denominada barrera electoral, que en el caso de las elecciones generales es del 3%- art. 163 LOREG). Es decir, que en teoría beneficia a los grandes partidos. Sin embargo, en la práctica sólo tiene efectividad en las grandes circunscripciones donde se reparten muchos escaños, como Madrid. Y sólo una vez (en 1993) entró en efecto, perjudicando al CDS en Madrid a favor del PSOE.

El voto al partido pequeño es lo que más daño puede hacer a los grandes, porque le restan votos de los cocientes de la ley D’Hondt a los grandes. Es un tirachinas contra los cañones de Navarone, pero también David mató a Goliat con una honda. Y hay muchos: UPyD (sí, no se han disuelto, que es la pregunta que me hace la gente cada dos días), Vox, PACMA, son los principales. Dejo enlazado sus programas electorales por si os convence alguno. Y si no, hay más. Esta es la lista de las candidaturas para estas elecciones. Por cierto, que una lista con Fernando Savater y Maite Pagaza pues tiene su aquel, sobre todo comparando con las otras.

Me hace mucha gracia que ahora se peleen por los minutos de propaganda electoral, cuando un día sí y otro también, además de fútbol y programas de cotilleo, tenemos en cualquier cadena a uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Incluso el otro día estuvo Pablo Iglesias a la misma hora y el mismo día en Tele 5 y en Antena 3. La bilocación, algo que sólo consiguió Jesucristo y algunos santos y beatos, como el Padre Pío.

Lo que es seguro es que en el debate a cuatro del próximo día 13 no me van a coger, hay un concierto de Zakk Wylde en La Riviera mucho más interesante. Y es que a Zakk Wylde no lo ponen en la tele todos los días. Y en dos cadenas distintas a la misma hora, ni de coña.

EL ÚLTIMO SOLDADO DE ROCROI

26 diciembre, 2015 4 comentarios

El último soldado de Rocroi se va a casa. Orgulloso de haber peleado hasta el último tiro, y cansado de haber visto en primera fila bastante de lo peor de la condición humana. Por lo menos, me voy con muchas historias para contar y con un bagaje amplio para aplicarme en mi vida privada. Ha sido una experiencia muy bonita. Limpiaré y guardaré mis armas para mejor ocasión, si la vuelve a haber.

Ahora paso a ser una especie de espectador cualificado y me voy a por palomitas para mirar lo que se nos viene encima. Una sociedad que cada vez más es la sociedad de la imagen, del show, de la consigna, y de la acción por las tripas. Quizá siempre lo ha sido, pero no existían los medios que lo han hecho posible hasta hace bien poco.

Rocroi, el último tercio, por Augusto Ferrer-Dalmau

Rocroi, el último tercio, por Augusto Ferrer-Dalmau

El 24 de febrero de 2008 publicaba esta entrada en mi blog, y hoy la he vuelto a leer. Y sigo pensando que las grandes líneas maestras del manifiesto fundacional de UPyD (reforma de la ley electoral, cierre competencial, regeneración democrática, educación pública laica de calidad, lucha contra la corrupción, corrección de las desigualdades regionales) siguen vigentes, y que nadie de los presuntos regeneradores va a defenderlo. Nadie. Lo han demostrado todos ya en la teoría y en la práctica.

Pero está claro que los españoles no nos han querido. Y cada vez menos. Los resultados de las generales han sido patéticos. En la mesa de mi colegio electoral nos han votado 6 personas sobre 440. Como alguien decía un tweet, creo que nos hemos votado a nosotros mismos.

Hemos sido objeto de una campaña de acoso y derribo en los medios de comunicación. Víctimas de la gigantesca operación acordeón orquestada para que todo cambie con el fin de que todo siga igual. Cómo se han pasado la ley electoral por el arco del triunfo en estas elecciones generales es un caso digno de estudio y más propio de dictaduras bananeras. El régimen decidió darnos por muertos y enterrados, y actuó en consecuencia con toda su artillería.

No obstante, no estoy seguro de que hayamos hecho todo lo posible por evitarlo.

Con la perspectiva que da el tiempo, y que conste que yo no he sabido preverlo, una ola se nos ha llevado por delante. Lo bonito y lo triste de la democracia es que al final dependes de la voluntad de la gente. Y por encima de otras consideraciones en las que luego entraré, la gente quería la unión/fusión/coalición/llámelocomoquiera entre UPyD y Ciudadanos. Y como le decía a mi querido y estimado profesor de Derecho Mercantil don Jesús Alfaro hablando de este tema, “Yo le haría un matiz. Un partido político evidentemente mide su éxito por el número de votos que obtiene. Puede tener las mejores propuestas y el mejor programa, pero si no consigue transmitir ese mensaje a los electores, se quedará en un think tank. Que es el riesgo que corre UPyD a fecha de hoy”. Y sí, tiene usted razón, hay decorados del Oeste que duran 50 años. Y que de repente consiguen 40 diputados. O que pasan en Andalucía de 6.024 votos a 370.000.

De esta cuestión ya he escrito con anterioridad. Aunque los dos partidos tienen diferencias significativas, y sigo pensando que Ciudadanos es un decorado de película del Oeste, que han amparado, fomentado y tolerado verdaderas jugadas de sinvergüenzas como esta de Asturias, sí creo ahora que, a la vista de los acontecimientos, por lo menos habría que haber hecho el intento de cuando éramos más fuertes y teníamos una verdadera estructura en toda España poder influir y luchar por cambiar el partido de centro resultante que iba a sobrevivir. Porque hasta yo sabía después de las elecciones europeas de 2014 que sólo podía quedar uno. Precisamente creo que había una posibilidad por tener UPyD el poder de una organización real que funcionaba y estaba bien estructurada. Teñir Ciudadanos de magenta. Por lo menos, hubiera sido un intento con posibilidades de éxito reales, aunque la cara hubiera tenido que ser la del yerno perfecto y soñado.

La situación de ahora es mucho peor, en mi opinión. El partido auténtico casi desaparecido, y un decorado de peli del Oeste como alternativa, con naderías al frente como la número uno por Sevilla o el número uno de Ciudad Real. Y por favor, eso nada que ver con quien con la excusa de que la gente quería la fusión, aprovechó para intentar desmantelar el partido o buscarse un puestín para seguir viviendo de la política (aunque alguna al final haya cambiado el naranja por el rojo).

Pero para eso hubiera hecho mucha mano izquierda y mucha cintura, cualidades de las que la anterior dirección ha carecido, en grandes dosis. Me explico.

Somos como un club de jazz, es decir, tocamos música para una selecta minoría. Hablar de programas, de propuestas, de soluciones auténticas a los problemas reales no es algo muy popular por aquí. Yo sinceramente no he pensado nunca que pasaríamos del 15% de voto nacional. Y como explica Antonio Cervero en este magnífico artículo, UPyD ha sido percibido como un partido antipático. Suscribo uno por uno todos los defectos que señala.

Por un lado, cuando tienes un público reducido pero fiel no puedes tratarles a patadas (el caso de Santiago González me ha dolido especialmente); por otro lado, si no explicas las cosas y las transmites de forma adecuada que puedan entenderla, no vas a conseguir que venga gente nueva. Esto último puede hacer que esa pequeña minoría, poco a poco, se vaya ampliando. Pero como dice Antonio Cervero “no se puede pretender que una sociedad que tiene un interés justo e incluso escaso en lo político, lea programas y documentos de análisis de 300 folios que, sinceramente, le importan un bledo. Hay que dárselo claro, masticado y a ser posible disfrazado de sensacionalista. La respuesta que me dio alguno en ocasiones es que para tratar a los demás como idiotas se iba a su casa. Craso error, ahí están los resultados de unos y otros, porque volviendo al punto dos, el mundo intelectual de la Universidad no es el mundo donde Sálvame o Adán y Eva tienen un 20% de cuota de pantalla”.

Como prueba de lo que digo, hay un apartado en las encuestas del CIS en el que casi nadie se fija, y es la pregunta de a qué partido no votaría nunca:

–  Abril de 2014: 50%,  segunda posición (PP 56,5%)

Julio de 2014: 52,4%, segunda posición (PP 59,3%)

Octubre de 2014: 57,9%, segunda posición (PP 60,2%)

Enero de 2015: 54,3%, segunda posición (PP 60,6%)

Abril de 2015: 60,7%, primera posición.

Octubre de 2015: 63,9%, primera posición.

Como vemos, vamos muy destacados, en lucha cerrada con el PP por ser el partido más antipático para los españoles.

El surgimiento de Podemos supuso un punto de inflexión en lo que se refiere a la política española. Como ya he comentado en otras entradas del blog, pasamos de la política real a la telepolítica demoscópica. En las Europeas IU ganaba a Podemos en el voto CERA, donde no se podían ver cadenas como 13tv, Cuatro o La Sexta. Podemos ganaba a IU donde se podían ver esas cadenas. Y al final, la democracia demoscópica ha ganado, con un escenario peor que con el bipartidismo y donde al final la última palabra la tendrán…los nacionalistas otra vez.

Como dice en su comentario mi amigo Juanorro en su muro de Facebook, UPyD ha sido“el único partido que ha renunciado a sus Consejeros (les correspondían por ley) en los Consejos de Administración en cajas de ahorros, empresas públicas, televisiones públicas… el único partido que renunció a su representación con el nombramiento de un juez para el Consejo del Poder Judicial, el partido que pedía una ley de 2º oportunidad, racionalizar sueldos, eliminar diputaciones, cambiar la Constitución, dar el reconocimiento a las Fuerzas de seguridad del Estado… Vaya el único partido que realmente ha hecho lo que quería implantar en este país. Tened en cuenta, que por mucho que lo oigáis ahora, UPyD ha sido el PRIMER partido de hablar de esto en este país”. Sobre todo lo que ha hecho (no solo dicho, sino hecho) ya hablamos en esta entrada con detalle.

Mis conclusiones son las siguientes:

  • A partir de ahora mis preocupaciones más inmediatas y exclusivas van a ser: yo, mi pareja, mi familia y mis amigos.
  • Trataré de sacarme la plaza fija en mi trabajo en 2016, y me voy a centrar en eso, para poder defenderme de lo que viene, que nos afectará a todos, y no de forma favorable.
  • A este país lo doy definitivamente por perdido. Los españoles han demostrado con creces que la lucha contra la corrupción, la honradez, el trabajo incansable, la transparencia, son cosas que se la traen floja. Como me dijo mi amigo Rafa en cierta ocasión, es muy encomiable tratar de educar a cuarenta y pico millones de personas, pero eso creo que te llevará cierto tiempo, más de una vida.
  • Creo que la marca UPyD está quemada, no es una situación transitoria de la que en algún momento se pueda salir. Pero es sólo mi opinión. Nos han colgado un cartel de perdedores que luego se ha confirmado en los resultados electorales, y que es muy difícil de quitar. Yo les seguiré apoyando desde la barrera; sin embargo, creo que esto ya no tiene arreglo posible. Habría que llevar a cabo un entierro decente. Puede que gente que haya estado aquí, más adelante, haga otro intento similar con otro nombre. Si los caballeros jedi consiguieron sobrevivir a su exterminio, todo es posible.
  • Estoy muy orgulloso de haber formado parte de esto desde la Plataforma Pro, cuando muchos nos levantamos del sofá y decidimos hacer algo, hartos de estar hartos. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, y me ha permitido ser testigo en muchas ocasiones de la miseria del alma humana, así como de la grandeza en otros muchos momentos. Muy orgulloso de haber remado junto a compañeros que ahora son mis amigos. No daré nombres, porque puedo dejarme a alguien, pero vosotros sabéis quiénes sois.

Como en el cuadro, Rocroi, el último tercio, creo que hemos tenido gesto y postura gallarda y valiente, con unos rostros en los que se dibuja tanto la resignación a la derrota como el deseo de conservar intacto un honor que se habían ganado en siglo y medio de victorias sobre sus enemigos. Siempre podré decir que yo no me conformé y me esforcé en hacer algo por mi país. Durante ocho años lo hemos intentado. Ahora en mi caso es el momento de que lo intenten otros.

Y para finalizar, quiero reproducir el texto de mi amigo Alvise Pérez, con quien tanto he compartido en las redes:

“Y ojalá este largo y breve momento de sueños compartidos os haya ayudado a encontrar vuestro lugar.

Don Quijote, al llegar a su hogar, y poco antes de morir, recuperó la cordura. Y la obra terminó así:

Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tanto estremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte.
Tuvo a todo el mundo en poco;
fue el espantajo y el coco
del mundo, en tal coyuntura,
que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco.

Recuperemos la cordura al ver la muerte tan cercana. Pero no nos despidamos, porque aún tenemos mucho, mucho que cabalgar.

Un gran abrazo, amigos. Feliz navidad”.