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PEDRO, LA TÁCTICA DEL SALAMI Y EL CULTIVO DEL ODIO

2 noviembre, 2016 1 comentario

Está todo en la Historia y en los libros. O casi. La demonización que estamos viendo estos días contra los diputados del PSOE y la propia gestora por abstenerse para permitir la formación de un Gobierno después de prácticamente un año me ha recordado los sucesos en la Europa del Este después de la Segunda Guerra Mundial. Y más concretamente la táctica del salchichón.

En Hungría el secretario general del Partido Comunista húngaro, Mátyás Rákosi (hijo de carnicero), acuñó la expresión “táctica del salchichón”: cualquier pieza de salchichón, por grande que sea, si se va cortando rodaja a rodaja se acaba con ella. Lo mismo hizo él con el resto de partidos políticos, tal y como cuenta Alicia Delibes en este artículo. En noviembre de 1945, en las primeras elecciones libres, el partido comunista sólo obtuvo el 17% de los votos. Mediante cazas de brujas, acusaciones de fascistas, purgas y persecuciones, obligaron al resto de partidos a desaparecer. En 1949 ya sólo había un partido, que ganó las elecciones de la ya entonces “República Popular”.

Podemos ha ido aplicando esta táctica primero en IU, cortando las rodajas de Llamazares, Cayo Lara, Luis García Montero; o expulsando a 5.000 afiliados de la Comunidad de Madrid. El resultado lo tenemos a la vista: Alberto Garzón en el número 6 de la lista por Madrid y con pocas palancas de poder dentro de Podemos. El siguiente paso es el PSOE: con Pedro Sánchez como cuchillo cortador ya han comenzado el corte del salchichón socialista. Mafia, IBEX 35, golpe de Estado, fascistas, burgueses, neoliberales, traidores, son algunas etiquetas aplicadas. Sobre el tema de las etiquetas, cito literalmente de la tesis doctoral de Íñigo Errejón:

“El proceso de construcción de hegemonía se revela así como una dinámica de permanente negociación, hibridación y pugna por la institución del sentido y por la fabricación y apropiación de los significantes reconocidos como valiosos por la comunidad política – “patria”, “justicia”, “cambio”- así como por la atribución al adversario de los significantes denostados, que aíslan y estigmatizan: “élites tradicionales”, “corruptos”, “neoliberales”, vendepatrias”. No se trata de un juego de suma cero, de una confrontación “plana” y absoluta, sino de innovación y construcción. Es una “guerra de posiciones” en el sentido más literal del término gramsciano: una lucha por realinear las posiciones, ordenar el campo político de tal forma que genere consenso para el actor hegemónico y la obligación para los adversarios integrarse como subordinados o permanecer en los márgenes del consenso social. “ [ps.580-581 de su tesis doctoral sobre «La lucha por la hegemonía durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un análisis discursivo».]

Y Pedro Sánchez hará como Alberto Garzón o Tania Sánchez, y tratará de entregar el PSOE a Podemos presentándose de nuevo a secretario general. Pero creo que el PSOE va a ser un salchichón más duro de cortar que IU. El por qué en las negociaciones anteriores con el PSOE para formar Gobierno Podemos quería el ministerio del Interior es por lo mismo que el partido comunista checo tras la Segunda Guerra Mundial quería controlar la policía, el ejército y la administración pública.

Por cierto, que el salchichón se puede cortar hacia dentro también. Así que Errejón que se vaya tentando la ropa, por si acaso.

Por otra parte, la Coordinadora 25S montada contra la investidura de Rajoy no es más que un movimiento golpista que trata de presionar para imponer la voluntad de unos pocos sobre los votos de todos los españoles. Nos guste o no, la decisión del PSOE no la han tomado siniestros personajes en oscuros despachos, sino representantes del PSOE legítima y democráticamente elegidos por los afiliados, y en su elección se han cumplido escrupulosamente sus estatutos. Qué pereza tener que volver a explicar que abstenerse para que pueda haber un Gobierno después de un año, y no tener que ir a las urnas de nuevo, no es apoyar a la derecha, y que el PSOE estaba en una situación muy buena para poder influir en la política de ese Gobierno. Ya lo expliqué con detalles aquí. Y a mí me fastidia mucho que el PP sea el partido más votado, pero si jugamos según las reglas hay que respetarlas. Tsevan Rabtan, en un post sensacional (léanlo despacio, merece mucho la pena) rebate los argumentos del manifiesto uno por uno. Entresaco este párrafo:

La posibilidad de un Gobierno alternativo al actual del Partido Popular ha provocado los movimientos de la oligarquía [la oligarquía son los señores diputados escogidos por los españoles en elecciones libres y secretas. En dos. En las segundas hay más diputados del PP que en las primeras] que han actuado en Ferraz primero [los que han actuado en Ferraz son representantes de los afiliados de un partido político, elegidos en un congreso de ese partido] y en el propio Congreso de los Diputados después [los que actuarán en el Congreso son diputados elegidos por los españoles hace apenas tres meses con todos esos datos —esa mafias en las que tanto se hace hincapié— conocidos por los ciudadanos: pueden votar lo que les dé la gana. Son completamente libres. Como lo son los diputados de Podemos e IU —los que no han obtenido mayoría para gobernar— también elegidos por los ciudadanos libremente]. El objetivo es el mismo que cuando el PSOE se alió con el PP para la reforma del artículo 135 de la Constitución: una gran alianza para blindar el Régimen del 78 ahora que se tambalea [se tambalea porque la gente se resiste a votar a los que se lo quieren cargar, naturalmente; de haber obtenido Unidos Podemos mayoría absoluta con este régimen eso demostraría que la democracia funciona y ese Gobierno con Pablo Iglesias de Presidente sería perfectamente legítimo] .

Y el señalamiento en las redes sociales ha comenzado. Este es el tweet que le han dedicado a Jaime Berenguer:

democraciavsmafia

Y si alguien tiene dudas, la prueba del algodón: los aplausos de sus líderes tanto a Rufián como al representante de Bildu (justificando los asesinatos de ETA). Lo de Rufián merece capítulo aparte. Un discurso para simples mentales, lleno de faltas de ortografía, que un buen samaritano tuvo la cortesía de corregir y devolver, a ver si aprendía algo el muchacho. Un relato en el que mezcla churras con merinas, al más puro gusto de la demogogia populista. Por ejemplo, cuando se puso a recitar supuestos mensajes de “militantes socialistas”: “cobro 884 € por 168 horas al mes. Vivan con esto una temporada y se les pasarán las ganas de apretar ese botón”. A ver. Tendremos que saber qué hace este señor, qué estudios y qué experiencia tiene, y qué pasos ha dado por mejorar su situación laboral. Pero aparte es como si fuera el PP el que le paga. Si gana ERC Rufián (que gana algo más de 884 € al mes) seguro que le complementa el sueldo a este señor. O si Cataluña es independiente se lo suben a 2.000 al día siguiente. O si hay un Gobierno Frankenstein. O si mañana se proclama la República. Y que haya gente que se trague estas patrañas…

Pérez Reverte lo clavó cuando escribió lo siguiente:

Y no sólo eso. Porque en el caso Rufián, y de tantos como él, se da otra circunstancia aún peor: el abandono de la gente, de los ciudadanos decentes, en manos de la gentuza política local. A cambio de gobernar de cuatro en cuatro años, los sucesivos gobiernos de la democracia han ido dando vitaminas a los canallas y dejando indefensos a los ciudadanos. Y ese desamparo, ese incumplimiento de las leyes, esa cobardía del Estado ante la ambición, primero, y la chulería, después, de los oportunistas periféricos, dejó al ciudadano atado de pies y manos, acosado por el entorno radical, imposibilitado de defenderse, pues ni siquiera las sentencias judiciales sirven para una puñetera mierda. Así que la reacción natural es lógica: mimetizarse con el paisaje, evitar que a sus hijos los señalen con el dedo. Tú más catalán, más vasco, más gallego, más valenciano, más andaluz que nadie, hijo mío. No te compliques la vida y hazte de ellos. Así, gracias al pasteleo de Aznar, la estupidez de Zapatero, la arrogancia de Rajoy, generaciones de Rufiancitos han ido creciendo, primero en el miedo al entorno y luego como parte de él. Y van a más, acicateados por la injusticia, la corrupción y la infamia que ven alrededor.

Y todo esto construyendo un discurso del odio, sacando a pasear a Franco otra vez, tratando de ganar la Guerra Civil con casi 80 años de retraso. Sin aportar soluciones a los problemas de los españoles y creando otros donde no los había. Lo de Ada Colau y la estatua de Franco sin cabeza es de película de Berlanga. Qué ganas de poder hablar de cómo reducir el desempleo, cómo acabar con las muertes por violencia de género, de qué forma conseguir que no haya personas en riesgo de exclusión social, o de qué manera podemos conseguir que el empleo deje de ser precario.

Pero es más fácil dejarse llevar por el odio, crear muñecos de pim-pam-pum a los que aporrear convenientemente, repetir eslóganes como loros; y “cabalgar contradicciones”, como estar a favor de las renovables y al mismo tiempo de las subvenciones al carbón (responsable del 70% de las emisiones de CO2); estar en contra de la inversión-pelotazo y especular con la venta de una vivienda protegida, pagada seguramente por su padre procesado por las tarjetas black (Ramón Espinar); odiar a los mercados y amar la emisión de deuda pública (afirmando acto seguido que la que se considere “odiosa” no se va a pagar); acceder al Parlamento Europeo con un programa electoral proponiendo la salida de la UE, la desobediencia a Bruselas, y luego afirmar que son profundamente europeístas, y lamentar el Brexit.

Y en el fondo la culpa de todo la tienen el PP y el PSOE. Tolerando y amparando su corrupción, y permitiendo la de CiU en Cataluña, muchas personas de buena fe han caído en estas maniobras. Pero el pueblo es soberano. Aún así, el 70% del Congreso es PP-PSOE- C’s (muy tocado al “régimen” no lo veo).

Y para finalizar, decir que me encanta el tweet que ha fijado en su perfil mi amigo Jaime Berenguer: en España sí hubo un partido político decente. No solamente no robó sino que además persiguió la corrupción. Sólo tiene 47 retweets y 41 me gusta. El pueblo, nuevamente, ha hablado.

decente

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REFERENDUM, BREXIT, Y DOS Y DOS NO SIEMPRE SON CUATRO (II)

Vamos a intentar en esta segunda parte desentrañar dos cuestiones muy interesantes: una, si es posible que haya habido un pucherazo electoral en las elecciones del 26-J; dos, el misterio del más del millón de votos desaparecidos para Unidos Podemos.

El primer punto ha surgido a raíz del caso del ministro de Interior y las grabaciones que se le hicieron en las que presuntamente ha conspirado para desprestigiar a políticos soberanistas. Sin entrar en el fondo del asunto, que me parece muy grave, con la excusa de que no nos podemos fiar del actual ministro del Interior, de ahí damos un triple salto con tirabuzón y los líderes de Podemos, en la última semana de campaña electoral, dijeron que no se fían de que las elecciones sean limpias y que esperan que no haya un pucherazo. Después del 26-J y a la vista de los resultados electorales, se recogen firmas y se dice sin pudor que ha habido un pucherazo electoral, con la misma naturalidad que se afirma que la llegada del hombre a la luna se rodó en un plató de Hollywood.

David Fernández, en un extraordinario artículo, rebate todos y cada una de los argumentos conspiranoicos de aquellos que afirman que ha existido el pucherazo. Por favor, léanlo entero: para conocer algo en profundidad hay que dedicarle un poco de tiempo. He sido apoderado de UPyD en 2008, 2009, 2011 (dos veces), 2014 y 2015 (tres veces), y responsable de gestión electoral nacional de 2012 a 2015, con tres procesos electorales a mis espaldas. Y sinceramente no le doy el más mínimo crédito a las acusaciones.

Son tantas las tonterías que se están escribiendo que sólo voy a hacer un matiz sobre una de ellas: están diciendo en Facebook que hay actas de algunas mesas que no coinciden con los resultados del Ministerio del Interior: pues claro que pueden no coincidir. El recuento (artículo 103 de la LOREG) se realiza el tercer día siguiente a la votación en la Junta Electoral correspondiente (normalmente la provincial), es público y ahí los partidos pueden impugnar actas en las que haya errores, que para eso tienen apoderados e interventores en las mesas el día de la votación y piden copia de las mismas (incluido Podemos). Así, errores típicos que se pueden producir, como apuntar los votos de una candidatura a la del renglón inferior se pueden reclamar. Lean este artículo de Tseban Rabtan en el que transcribe los artículos correspondientes de la LOREG y luego me cuentan.

Vamos con la segunda cuestión, mucho más complicada de resolver. De una suma de 6.139.494 votos de las generales de 2015 (sumando los de Podemos y los de IU) a los 5.049.734 de 2016, cuando se han presentado en coalición. A estas horas, los altos cargos de Podemos, casi todos politólogos, están reunidos intentando saber qué ha pasado.

Yo modestamente voy a intentar ayudarles a entender lo que ha pasado, desde mi punto de vista. Este es un ejemplo de que en política dos y dos no siempre suman cuatro. Las causas las ordeno de mayor a menor importancia.

En primer lugar, es obvio que mucha gente que había votado IU en 2015 o pensaba hacerlo en 2016 no ha votado a Unidos Podemos en estas elecciones, algunas personas cercanas a mí. Incluso se habla que gente del PCE ha votado y pedido el voto para el PSOE, y que el escaño de Eduardo Madina por Madrid se debe a los votos comunistas. Y el PSOE por su parte ha recogido el guante durante la campaña: Susana Díaz ha afirmado sentirse orgullosa de “ese PCE de Santiago Carrillo”. Y Pedro Sánchez acusa a Pablo Iglesias de “insultar a los comunistas de corazón (…) Frivolizar sobre lo que representa el comunismo, como si fuera una moda de juventud, me parece un insulto a la memoria de esos comunistas que incluso se dejaron la vida por que hubiera democracia y libertad en nuestro país”. Creo que no han calculado que el PSOE es un pez mucho más grande que IU para tragárselo.

Lo cierto es que la jugada de Pablo Iglesias de aparentar haber pasado de comunista a socialdemócrata (como la entrevista que le hizo Carlos Herrera en la Cope, a partir del minuto 36:45) en mi opinión le ha salido muy mal: los que no son comunistas le siguen viendo como tal, no como un socialdemócrata; y los que lo son se han sentido traicionados. Por supuesto que hay gente que se lo ha creído, me consta personalmente (mi amiga del artículo anterior se ha tragado la caña con anzuelo y todo). Pero otras muchas personas, que no se avergüenzan de llamarse comunistas, y votantes del PCE de toda la vida, no me extraña nada que no le hayan votado (yo me jugaría una caña a que Cayo Lara o Gaspar Llamazares no han votado a Unidos Podemos).

Otra cuestión muy relacionada con ésta es la OPA hostil de Podemos a IU, muy en la línea de la que hizo Ciudadanos a UPyD. La expulsión de 5.000 militantes de IU en Madrid, que culminó con la expulsión de la federación madrileña al completo de IU y una demanda en los juzgados, por vulneración del artículo 22 de la constitución; las acusaciones de Gaspar Llamazares (“la unidad popular no es subordinarse a la estrategia de Podemos”) y Luis García Montero hacia Alberto Garzón de tener ya un pacto hecho con Podemos y haber engañado a los militantes; la jugada de Tania Sánchez, que se presentó a las primarias en IU después de decir varias veces seguidas que no se iría a Podemos. Todos estos hechos explican en parte la fuga de votos que se ha ido a la abstención o a otras opciones (PACMA, los verdes).

En Madrid, por ejemplo, IU más Podemos obtuvieron en las generales de 2015 189.265 (IU) y 750.607 Podemos (total 939.872, un 26,12%). En 2016 han obtenido en total 729.870 votos, un 21,23% (210.002 votos menos). Ha pensado Pablo Iglesias que la gente olvidaría. Mal hecho. Yo a Nacho Prendes, Irene Lozano o Toni Cantó no les olvido, por ejemplo. Votaría antes al PACMA. Garzón ha conseguido (con el contrato de su hermano en el Ayuntamiento de Madrid como parte del trato) lo que no consiguió Irene Lozano.

Un tercer factor son los que llamaremos los desengañados con Podemos: tanto aquellos miembros de las organizaciones sociales que contribuyeron al 15M (como por ejemplo el deterioro de la relación de la PAH Madrid con el Ayuntamiento de Manuela Carmena), como aquellos antiguos votantes del PSOE que, hastiados de la corrupción en Andalucía, votaron a Podemos como castigo.

Además, han ayudado las denuncias de nepotismo en los diversos ayuntamientos que han gobernado, junto con un factor que yo he considerado crucial desde primera hora: la dificultad que implica la gestión de Ayuntamientos como Madrid o Barcelona. Siempre digo que gobernar el Ayuntamiento de Madrid es mucho más complejo que cualquier CCAA. Y que iba a pasar como pasó con Bildu en el País Vasco, que sus errores en la gestión les harían perder votos al poco tiempo. Porque aquí no valen los discursos bonitos, sino que o sabes o no sabes. Y estos señores no saben. Punto. Aparte comportamientos como los de Kichi en Cádiz (amenazando públicamente a miembros del PSOE, humillando al cónsul alemán) o en Madrid (el ridículo del cambio del callejero donde Celia Mayer se ha cubierto de gloria); los problemas con la empresa Wanda; o las maniobras propagandísticas sin ningún fondo real, como la oficina antidesahucios o los refugiados han contribuido a aumentar el número de desengañados. Por no hablar de otros gestos para la galería, como la foto sin coche oficial el primer día para no bajarse luego de él; los viajes gratis a la final de la Champions; el diputado Ramón Espinar viendo una serie un lunes laborable a las 10 de la mañana y tuiteándolo sin pudor ninguno; la colocación de maridos/esposas y demás parientes; y la doble vara de medir con los propios, como en los casos de Rita Maestre, Errejón o Monedero. Para votar a un PSOE dos ya tengo al original.

Hay también votantes de izquierda, aunque son los menos, que no ven con buenos ojos la actitud de Podemos con el nacionalismo vasco y catalán: es curioso, pero no inesperado, que en estas elecciones en el País Vasco Podemos haya obtenido más diputados (6) que el PNV (5), y que en Cataluña sea primera fuerza. Eso ha frenado el trasvase de votantes del PSOE con mucha probabilidad. No se puede sorber y soplar a la vez.

En cuarto lugar, hay que señalar un epílogo post electoral que seguramente no va a ayudar a incorporar nuevos votantes: la reacción de insultar a aquellos que no les han votado, sobre todo a los ancianos. Las acusaciones de que todo va a seguir igual por no haberles votado: primero, presuponiendo que ellos van a solucionar los problemas, cosa que yo dudo mucho, pero que el propio Iglesias dijo públicamente (en inglés, minuto 46:40) que no están para solucionar problemas, sino para que la gente participe. Es o el PP (el caos) o nosotros. Pero es que el caos podemos ser nosotros también.

Finalmente, las explicaciones que hemos escuchado hasta ahora: “la gente nos quiere, pero pensaron que íbamos a ganar y eso les acojonó un poquito”. O Echenique, en la mejor tradición de Beria, diciendo que extirparán (o sea, arrancarán de cuajo según la RAE) las malas hierbas. Puede que no hayamos conseguido comunicar correctamente, he escuchado hoy en la televisión. Y la rueda de prensa final del 4 de julio, en la que tanto Pablo Iglesias como Errejón han reconocido que Podemos ya se ha convertido en otra cosa: ha apuntado que parte del electorado les ha pedido “darle un poco al ralentí”, “bajar el ritmo” y “desacelerar”. Cree que mucha gente ha pensado: “hasta aquí ha llegado la maquina de guerra electoral, quiero ver otra cosa, quiero ver qué sois capaces de hacer para votar en clave de Gobierno”.

Lo que han conseguido es que el voto al PP aumente espectacularmente, eso sí que por miedo a Podemos. El efecto perverso de esas encuestas que les daban empate técnico con el PP ha sido que la gente se ha creído que podían ganar, tanto sus adeptos como los demás. Y ante esa perspectiva, mucha gente ha pensado en clave voto “útil” y ha preferido votar al único partido imputado por corrupción (ya hemos dicho aquí que ese no es un tema relevante a la hora de votar) como dique de contención de lo que vendría si gobernaba Podemos. También conozco a varias personas que lo han hecho así. Sus integrantes, miembros todos ellos de la fundación CEPS, estuvieron cobrando de Venezuela ingentes cantidades de dinero como asesores, y que quieren que les diga, no es una tarjeta de presentación muy buena que digamos pensando en España de aquí a diez años. Y no solo cobrando, sino defendiendo ese modelo como exportable al sur de Europa, y ocultando o minimizando sus defectos (pobreza, inflación galopante, hambre, falta de alimentos y medicamentos, criminalidad extrema, presos políticos). Hay miles de videos en youtube, no hace falta poner ejemplos.

Ellos intentan ahora, con Errejón a la cabeza, alejarse de su propio pasado (“yo no he cobrado de ningún gobierno extranjero”) y convertirse en un partido “de Gobierno”. Hasta qué punto es sincero ese intento, y cómo conseguirán mantener el equilibro entre su pasado y lo que pretenden llegar a ser, el tiempo lo dirá. La prueba del algodón, como señalaba al principio, son sus votaciones en los parlamentos y ayuntamientos, y las decisiones que tomen al frente de las instituciones. Yo por mi parte pienso claramente que su único objetivo es la conquista del poder, y ahí tenemos dos tendencias, Iglesias y Errejón, que chocarán más pronto que tarde en el cómo. Además está el riesgo de desintegración de sus múltiples componentes (la coalición la han formado 16 partidos) en cuanto las cosas vayan mal. Veremos qué pasa ahora.