ESTIBA, COMPETENCIA Y MONOPOLIO


El caso de los estibadores me ha traído recuerdos. Conozco a alguien muy cercano que en su momento trabajó en un sector donde personas con estudios básicos ganaban un sueldo muy por encima del mercado (hablo de entre 7.000 y 10.000 euros al mes); donde el acceso desde fuera era prácticamente imposible, lo que daba lugar a que hubiera familias enteras (hermanos, tíos, primos, hijos) trabajando en el sector. Y donde la opacidad era la norma (y sigue siendo hoy) respecto de las retribuciones y los ingresos, incluso entre profesionales vinculados indirectamente a ese mundo. Mi amigo era consciente de que el chollo se acabaría tarde o temprano.

Sobre la estiba, unos breves apuntes: el actual sistema lo crearon ex aequo el ministro de Trabajo de Franco, Girón de Velasco, y el general Muñoz Grandes, premiando así a los combatientes de la División Azul tras la Segunda Guerra Mundial, y solucionar los problemas de personal que tenían las empresas que se dedicaban a la descarga de los barcos (paradoja buenísima de los comunistas defendiendo los privilegios franquistas). Las OTP (Organización de Trabajadores Portuarios) creadas por Girón pasaron a ser sociedades de estiba, y posteriormente asociaciones de empresas portuarias, ya con el PP, cuando el Estado abandona el control de las mismas. Bruselas acepta la denuncia sobre el monopolio y el PP, según la buena costumbre española de barrer debajo de la alfombra, hace una nueva ley de puertos en 2011, pero no hace ni caso al dictamen de la Comisión advirtiendo del problema. Lo explica muy bien aquí Adrián Ángel Viudes, presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena entre 1996 y 2014.

La situación de monopolio de los trabajadores les ha permitido disfrutar de condiciones bastante mejores que la media del país, sueldos altos que suponen entre un 20% y un 53% (según quien haga el informe, aquí el de la Universidad Politécnica de Barcelona; aquí datos del de PwC) de los costes de manipulación de mercancías en terminales de contenedores. En los comentarios de los enlaces que inserto a lo largo de la entrada se pueden encontrar bastantes quejas de trabajadores del mar (pero de verdad, o sea, marineros) y transportistas respecto de la celeridad y la productividad de los estibadores, derivado del régimen de monopolio del que disfrutan. La opacidad y el nepotismo llega a lo más alto en el puerto de Algeciras, donde no se admiten mujeres.

El problema de fondo es que se han vulnerado el principio de libre establecimiento, y el país que incumple debe ser sancionado, como lo ha sido España en este caso. Las empresas que operan en los puertos públicos no pueden contratar a los trabajadores que deseen, sino que deben contratar exclusivamente a trabajadores que formen parte de Sociedades Anónimas de Gestión de trabajadores Portuarios (SAGEP). Las empresas, además, están obligadas a participar con capital en éstas, por lo que, su contribución es doble. Para la Comisión Europea y el tribunal de Estrasburgo, este mecanismo vulnera el derecho al libre establecimiento. La estiba es el único sector laboral en España que no está abierto a la libertad de contratación. En la sentencia de 11 de diciembre de 2014 del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (la sentencia en castellano aquí) se declara que España incumple el artículo 49 de los Tratados. Con toda la razón.

Y con esto llegamos a la votación del Real-Decreto Ley en el Congreso, donde el Gobierno fue derrotado. Y comentar que el caso de Ciudadanos es alucinante, un partido “liberal” que se abstuvo en la votación que buscaba liberalizar la estiba, a pesar de ser el único partido que llevaba en su programa electoral liberalizar el sector.

La oferta más competitiva de las terminales, según el informe de PwC, tendría un efecto positivo sobre el sector exportador español, que éste valora en 678 millones de euros anuales, con incrementos del tráfico de mercancías del 5%, y la creación de hasta 18.129 nuevos puestos de trabajo, además de propiciar una recaudación fiscal extra de 486 millones de euros y mejorar la balanza comercial en 609 millones.

No voy a entrar en los entresijos del Decreto por cuestión de espacio, pero su contenido básico es el siguiente: libertad de contratación y no obligación de las empresas de estiba de formar parte de una sociedad que suministra los trabajadores, con un período de transición. Concluido éste, las Sagep podrán liquidarse o convertirse en empresas de trabajo temporal, y coexistir con Centros Portuarios de Empleo, que, según Puertos del Estado, darán estabilidad al empleo. En cuanto a la formación para el desempeño de la estiba exige una cualificación profesional titulada o una experiencia de 100 jornadas de trabajo. Si se desean cumplir requisitos, existe la posibilidad de obtener un Certificado de profesionalidad, MAPN0712: operaciones portuarias de carga, estiba, descarga, desestiba y transbordo (RD 988/2013, de 13 de diciembre), acción formativa encuadrada en la formación profesional para el empleo.

El principal argumento de los defensores del sistema actual de la estiba se resume en esta frase de Julián Jiménez en este artículo en Nueva Tribuna: “un decretazo cuyo único fin es precarizar condiciones de trabajo, bajar sueldos, desregular, despedir trabajadores y hacer las delicias de empresas financieras y fondos buitres multimillonarios para que llenen de beneficios sus bolsillos a costa de los trabajadores”. Por cierto, que es falso que la multa sean 50 millones de euros, como afirma en su artículo: la cuantía de la multa está por determinar. En el momento en que haya otra sentencia condenatoria (en breve), la multa será de 134.107,20 euros diarios mientras la estiba siga sin reformar. Hasta ahora llevamos acumulados 22,2 millones de euros de multa. Y vaya si se paga: España ya fue condenada dos veces, una de ellas por las famosas “vacaciones fiscales vascas”, y terminó pagando.

Es evidente que este modelo está obsoleto y debe derogarse. Habiendo libre circulación de trabajadores y libertad de establecimiento en cualquier otra profesión o actividad (recordemos por ejemplo el caso de los futbolistas profesionales, o las entidades financieras), este sistema no tiene razón de ser. Un sistema transitorio es razonable para adecuar las empresas a la legislación europea, pero poner paños calientes protegiendo privilegios no lo es (como implica la exigencia sindical de elaborar un registro de trabajadores portuarios), y menos pagando prejubilaciones millonarias con el dinero de todos. No estoy en contra de que alguien gane mucho dinero o tenga un buen sueldo, pero sólo si lo genera realmente. Es alucinante que un gruista gane más dinero que un cirujano o que el capitán de un barco de 300.000 toneladas.

Y por supuesto que hay otras profesiones que ganan muy por encima de lo que producen. Pregúntenme qué haría mañana mismo con el Senado. Pero ahora estamos hablando de la estiba y de resolver un problema que tenemos encima de la mesa, y que además tenemos que solucionar para ayer.

Señores estibadores, bienvenidos al mundo real.

 

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  1. Agitprop
    28 marzo, 2017 en 11:53

    Qué bueno eres, Jose jazz

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