ELOGIO DE LA LOCURA


Yo estoy loco es la primera novela de Vicente Torres. Vicente es un magnífico escritor y buen amigo, autor de obras muy interesantes, como 1978, el año en que España cambió de piel, o Valencia, su mercado central y otras debilidades. Es asimismo un prolífico articulista, al que podéis seguir en Periodista Digital en su columna Punto de Vista. Nuestro amigo Eugenio García de Paredes hizo una magnífica presentación del libro en Madrid, que podéis ver aquí.

Yo estoy loco

La novela trata de las peripecias de un joven cubano homosexual que emigra a España para tratar de ayudar a su madre enferma. Su ingenuidad se ve rápidamente golpeada por la mala y hasta brutal actitud de las personas con las que se encuentra, que le lleva al borde de la locura; sin embargo, también experimenta la generosidad y la bondad de otras personas.

Decir en primer lugar que lo mejor de la novela de Vicente son sus personajes: el protagonista, un joven cubano homosexual del que desconocemos su nombre a lo largo del relato; su amiga Celia, que constituye su mayor apoyo para sobrellevar los sinsabores de su accidentada vida; Veremundo, que es el personaje blanco todo bondad y que supone una tabla de salvación muy importante para él; Romuá, el cisne negro de la novela, que quizá podría haber tenido más recorrido; Juan, un personaje que sólo se apunta al principio y que luego tiene un mayor desarrollo; la mujer del principal accionista de la empresa en la que trabaja, personaje silencioso que tendrá un rol importante más adelante. Estos personajes, los más importantes de la trama, pese a que son memorables por sí mismos, además son las agujas mediante las que el autor teje los hilos con los que va componiendo el vestuario de los temas que le preocupan: la política, el miedo a la libertad y a la felicidad, en qué consiste la democracia real, Cervantes y el Quijote, la Iglesia Católica, Cuba y España, junto con referencias a personajes que admira, como Fernando Savater o Adolfo Suárez. También reflejan el pecado nacional español, que es la envidia, pero también la grandeza de muchos españoles, que es la generosidad.

Hay otros personajes más difusos, como sus compañeros de trabajo, el director, la madre del protagonista, la viuda de Veremundo o los tertulianos del bar donde suele ir. Estos forman una especie de decorado humano sobre los que transcurre la acción, en vez de un fondo geográfico o físico, del que sólo tenemos aisladas referencias puntuales. La acción va progresando apoyada  en ellos como en un andamio formado por personas.

En segundo lugar, destaco el estilo indirecto utilizado en la novela. Es el protagonista quien narra de forma indirecta y desde su punto de vista todo lo que va ocurriendo. Todos los diálogos entre los personajes son narrados por el protagonista. Aquí reside la mayor originalidad de la obra, al fusionar al narrador y al protagonista en la misma persona, y por lo tanto teñir de subjetividad toda la acción.

En tercer lugar, destacar que la novela tiene sólo 141 páginas: es como un concentrado literario, quizá por la ausencia de pasajes descriptivos, que hace que la acción no descanse casi nunca; a veces brevemente interrumpida por reflexiones puntuales del protagonista. Esto hace que el libro se lea sin darnos cuenta, ya que la trama discurre fluidamente. La narración es nerviosa, intensa, con rasgos del propio nerviosismo del protagonista.

Por último, indicar que en mi opinión el personaje de Veremundo quedaría mucho más redondo sin el ceceo que caracteriza su habla; asimismo pienso que el personaje de Romuá podría haber tenido un mayor recorrido, puesto que apunta un malo con más posibilidades; y que la escena de Veremundo con los moteros no me encaja bien en el relato.

Dicho esto, recomiendo vivamente la lectura de Yo estoy loco: es un relato original con personajes muy bien construidos y memorables, y que nos dejan un mensaje de optimismo en medio de las adversidades. Citando al narrador de la historia del loco más cuerdo por antonomasia, digamos con él:”Recuperemos la cordura al ver la muerte tan cercana. Pero no nos despidamos, porque aún tenemos mucho, mucho que cabalgar”.

PD: si os ha interesado, la podéis comprar en librerías o directamente en la editorial pinchando aquí.

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  1. mariaje2
    3 mayo, 2016 en 21:51

    He leído el libro y estuve el día de su presentación. Magnífica y muy elocuente presentación, que resumió sin desvelar detalles importantes el nudo del argumento, y que además supo adornar con comentarios personales al margen. Un presentador excelente.
    Es verdad que el público asistente estábamos entregados desde antes de que comenzara la presentación. No en vano somos admiradores todos de Vicente Torres, por su inagotable capacidad de trabajo, su compromiso con las causas nobles, y por el color de su pensamiento, nunca estridente. A mí me lo parece al menos.
    Desde aquí también me apunto a recomendaros su lectura. Os hará reflexionar.😏

  2. Agitprop
    8 mayo, 2016 en 16:04

    Muy buena y constructiva crítica y descripción de la novela. Estoy de acuerdo en que es muy interesante y original la narración desnuda por parte del protagonista.

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