INVESTIDURA A CAMBIO DE QUÉ


Y una vez más, en esta nueva política apasionante, la llave del Gobierno de España la tienen aquellos que quieren separarse de ella. Me explico.

Pese al reparto anticipado de ministerios que Pablo Iglesias ha hecho sin compartir previamente sus reflexiones con su supuesto socio (el león no se preocupa de lo que piensen las ovejas), digno de esa serie que tanto le gusta, si contamos los votos necesarios en la votación de investidura no va a ser suficiente con PSOE-Podemos-IU-PNV, como mucha gente está dando por sentado. Por cierto, de los ministerios que Podemos Zaragoza difundió a través de su cuenta de twitter, yo quiero que me expliquen el de “Ministerio de Asuntos de Plurinacionalidad”.

Pogreso

En el diario El Mundo han hecho un simulador bastante práctico para ejemplificar las posibles votaciones:

http://www.elmundo.es/grafico/espana/2016/01/14/56961c6a46163f226e8b4617.html

Si votan en contra PP y C’s serían 163 votos contra 168 de PSOE-Podemos-IU-PNV-CC, con lo cual en segunda votación Pedro Sánchez sería investido presidente. Pero quedan por contabilizar 9 escaños de ERC, 8 de Democracia i Llibertat y 2 de Bildu. Sobre todo los dos primeros son decisivos, ya que si votan no a la investidura del candidato del PSOE, aunque Bildu votase a favor, aquel no sería elegido (170 contra 180).

La mayoría dan por hecho que los independentistas votarían a favor de la investidura de Pedro Sánchez, pero habría que saber a cambio de qué. Puede ser que a cambio del cupo catalán, el referéndum, o ambas cosas. También puede ser una Seguridad Social catalana, o un banco central catalán.

Respecto de la postura de Podemos acerca del referéndum en Cataluña, parece razonable decir en principio que si les dejamos votar de verdad ganaría el no, y el problema avanzaría hacia su solución.

Pero esto es muy ingenuo de sostener, y significa una inocencia y un desconocimiento del nacionalismo pasmoso: primero, supone saltarse el artículo 1.2 de la Constitución (no se puede excluir al resto de los españoles); segundo, y más importante en el error de análisis, los nacionalistas no van a aceptar mansamente un resultado negativo; al contrario, no van a parar de convocar más referéndums hasta ganar uno. El nacionalismo es insaciable: nunca van a tener suficiente. Y cuando consiguieran la independencia, querrían que se hiciera otro referéndum en la franja aragonesa, en la Comunidad Valenciana y en Baleares. Es el Lebensraum de Hitler, falseando la Historia como coartada. Si ahora con menos del 50% de los votos ya desde el Gobierno cometen delitos de desobediencia consciente hacia las sentencias de los tribunales…

Iván Redondo, en un muy buen artículo, analiza en El Mundo las estrategias de todos los partidos en torno a la investidura. Es muy graciosa su comparación de los líderes con las series de televisión. El único punto que se salta es el que he comentado con anterioridad: los nacionalistas en esta hipótesis, que parece la más probable, van a ser decisivos, porque si votaran en contra Pedro Sánchez no sería investido. El articulista da por hecho que se van a abstener cuando dice: “Con el concurso de los nacionalistas vascos y las “gestiones de Podemos” la abstención de los independentistas en la fase final de la investidura de Pedro Sánchez no será problema (pueden también simplemente ausentarse de la votación, lo que además podría tener buena venta). Es su mejor opción. Y hay además algo que les une a otras fuerzas políticas: que no quieren un nuevo Gobierno del PP”. Yo esta parte no la tengo tan clara, sobre todo porque no van a dar algo a cambio de nada; hay una historia de chantaje permanente muy amplia por su parte.

La otra posibilidad, un pacto PP-PSOE-C’s, que Iglesias ha calificado de pacto del búnker, la veo muy lejana, casi imposible, pese a que ha funcionado para elegir al Presidente del Congreso. El odio a Rajoy y al PP es mucho más fuerte que el miedo a Podemos. Para empezar, es evidente que ni el PSOE va a facilitar la investidura de Rajoy, ni el PP la de Sánchez. En teoría son los tres partidos que suman una mayoría estable para gobernar (252 escaños), cuyos programas electorales tienen más en común, sobre todo en los grandes temas. Sólo habría tres posibilidades: una, descabezar al PP y al PSOE y comenzar a negociar con caras nuevas; dos, hacer presidente a Albert Rivera; y tres, un Gobierno de transición presidido por una figura independiente de reconocido prestigio y de consenso entre los tres.

Cualquier otra combinación es imposible, C’s + PSOE sólo suman 130 escaños, y tienen enfrente a todos los nacionalistas y a la izquierda radical.

Hasta ahora, desde el punto de vista de la estricta gestión política, suspenso para el PP, que no ha hecho absolutamente nada para sumar apoyos. La táctica de Rajoy de esperar sentado me da que esta vez no va a funcionar. Cree que debe dejar al PSOE y que se va a estrellar, pero éste tiene posibilidades de triunfar.

El PSOE, por el contrario, desde el minuto uno ha estado trabajando para conseguirlos, y es lógico ahora que Pedro Sánchez tenga su única bala y vaya a dispararla. Ha hecho concesiones a PNV, ERC y DiL, y ha conseguido la presidencia del Congreso a través de C’s y el PP. Creo que su disposición a dialogar con estos es puro postureo, por las razones antes apuntadas. Con C’s sabe que no suma, y además C’s excluye automáticamente a Podemos e IU, más los nacionalistas. A no ser que C’s se quiera suicidar al amanecer y se abstenga, lo cual empeoraría su ya precaria situación en una nueva convocatoria electoral.

El PSOE de momento lleva la iniciativa, y el presunto peligro de los barones no me lo creo. Se está muy calentito dentro y hace mucho frío fuera, y mientras Sánchez siga teniendo los mandos de la nave, no se va a mover nadie. De hecho, según va pasando el tiempo, las declaraciones críticas se van apagando.

Sánchez sabe que no se está jugando sólo ser Presidente del Gobierno, sino su propio futuro político. Si hubiera nuevas elecciones porque hubiera fracasado en la investidura, los resultados serían seguramente aún peores para el PSOE, y Podemos les daría el sorpasso. De hecho, es gracioso que los dos partidos que desean con toda su alma que haya elecciones de nuevo, el PP y Podemos, hayan pedido por escrito acortar el plazo para la investidura. Una muestra clara de sus intenciones, por motivos distintos. Esa sería la señal para aquellos que esperan agazapados dentro del PSOE para saltar a la yugular de Sánchez. La encuesta que ha salido hoy del CIS es un aviso para navegantes.

Si finalmente Pedro Sánchez vence en la votación de investidura, con la abstención o ausencia de los independentistas, habrá que saber a cambio de qué. Lo sabremos igualmente a medio plazo, aunque al principio lo oculten.

En conclusión, las opciones son dos: gobierno de izquierdas consentido o apoyado por los independentistas (¿a cambio de qué?), o nuevas elecciones, que probablemente dejarían el panorama más o menos como está, con Podemos por encima del PSOE.

El caso es que llevo mil palabras escritas y todavía no hemos hablado de cómo piensa el señor Sánchez resolver los problemas de los españoles. En su mini discurso de investidura del otro día no dijo absolutamente nada de cómo va a resolver esos problemas. Identificarlos no es solucionarlos. Pero la cuestión es que España respiró aliviada… Lo importante son las estrategias, el poder, las tácticas… Lo poco que dijo no creo que sea muy del agrado de sus posibles socios (cumplir con los objetivos de déficit público y la estabilidad presupuestaria). Las contradicciones de Sánchez revelan que se trata de una huida hacia adelante tratando de salvar su pellejo político. Porque todo lo que no sea conseguir la presidencia del Gobierno es su camino al patíbulo. Y como lo importante es salvar su cuello, hará todo lo posible. Su número cuatro de la lista al Congreso le puede asesorar muy bien de cómo sobrevivir cuando lo tienes todo en contra, si no tienes principios, claro.

Como siempre en esta ¿nueva? política nos falta el cómo y el quién lo va a pagar. Al final, se parece todo sospechosamente a lo de siempre: quiero ser califa en lugar del califa, y la última palabra la tendrán los nacionalistas. Para este viaje no nos hacían falta estas alforjas.

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  1. 4 febrero, 2016 en 19:40

    Muy buen análisis, Josejazz.
    Se comentaba entre bastidores, que en caso de apartarse los cabezas visibles, había un miembro del PP de pelo blanco, que podría acceder a la presidencia. No sé porqué, pensaban en Margallo.

  2. 4 febrero, 2016 en 20:16

    Yo creo que Margallo no da el perfil. Demasiado a la derecha para el PSOE y demasiado mayor. Más bien sería alguien sin pasado, sin corbata y más joven, pensemos en nombres que haberlos haylos. El PP está por detrás del PSOE, Podemos y C’s en intención de voto en menores de 45 años.

  3. 5 febrero, 2016 en 9:24

    Estupendo artículo, Don Josejazz.
    Muchas gracias por seguir con la política.

    Para mí, la clave de lo que ocurra está en Rivera. Y sigo pensando en que un gobierno para 2 años, de Cs, con el apoyo y vigilancia tanto de Sanchez como de Rajoy, y con la posibilidad de la Moción de Censura en el caso de hacerlo mal, hubiera sido una solución no mala, porque tanto Sanchez como Rajoy hubieran podido sanear sus partidos, sin necesidad de dimitir, y hubieran cuidado cada cual de que la parte económica ( el PP ), y la parte “social ” ( el PSOE ) hubieran como mínimo seguido como hasta ahora, o, al menos, no hubieran empeorado aún más.
    Pero como soy una pitonisa malísima, esperaré a ver qué ocurre.
    Lo que me consuela es ver que en Bélgica, estuvieron año y medio o así, sin gobierno, y no parece que ello les hiciera mucho daño…

  4. 5 febrero, 2016 en 11:08

    Las gracias a usted por leerme.

    La opción que hoy escribe FJL de que Sánchez pacte con C’s y presione al PP para que se abstenga creo que es política ficción, o confundir la realidad con el deseo, aunque puedo estar equivocado. Sánchez mientras Rajoy esté al frente del PP no va a plantearse nada con ellos, y C’s para él no es buen negocio, porque sabe que automáticamente excluye a Podemos y los nacionalistas y separatistas.

    Otra opción hubiera sido darle la presidencia a Rivera, pero eso ni en sueños, los egos de Rajoy y Sánchez son demasiado abultados.

    Yo creo que o Frente Popular-nacionalista, o elecciones otra vez. Pero como usted dice soy un mal adivino.

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