CUATRO PREGUNTAS


En enero de este año escribí dos artículos a raíz de los atentados de Charlie Hebdo en los que decía una serie de cosas de las que ahora me arrepiento. Llevo varios días dándole vueltas a lo que ha sucedido en París, que podemos calificar del equivalente francés a lo que supuso en España en 11-M o en EEUU el 11-S. Y creo que hasta ahora muchos hemos estado mezclando capas. Me explico.

Dos queridos amigos míos me hicieron pensar sobre lo que escribí: Alvise Pérez y Rafael Eguiguren. Ambos tienen un conocimiento sobre el terreno que de momento me hace respetar muchísimo sus opiniones, puesto que poseen una experiencia de la que yo carezco. Y ambos vinieron a coincidir en que ni sólo se mata en el nombre del Islam, ni existen religiones democráticas, y que la idea de que en la mayoría de países musulmanes rige la Sharia es completamente equivocada. Ahora que estoy estudiando el tema en profundidad en el máster que estoy haciendo, como siempre ocurre en la vida, la realidad es mucho más compleja de lo que parece. Cuando me equivoco, no tengo mayor reparo en reconocerlo, y entonces me equivoqué, llevado por la indignación fui injusto con muchas personas. Como dice Rafael Calduch, “sería una burda manipulación xenófoba culpar de ese terrorismo a los musulmanes que conviven en nuestros países o a los que huyendo del Estado Islámico o de los talibanes reclaman el refugio en Europa”.

Temas como la regulación de la inmigración o la integración cultural están relacionados, pero no son los más importantes. En línea con lo que comenta Javier Caraballo en este artículo, creo que hay algunas preguntas que son las primeras que debemos intentar responder.

La primera de ellas es de dónde saca el dinero el Estado Islámico para llevar a cabo sus acciones. En este momento controla una superficie equivalente a la de Italia, manejando unos 2.000 millones de dólares en efectivo. Pensemos que se trata de un Estado improductivo en teoría (no tiene sectores económicos, no posee industrias, ni turismo), y mantener un ejército como el que tiene cuesta mucho dinero a diario. Sin embargo, estudios de inteligencia afirman que se trata de un negocio que marcha viento en popa. Los pozos de petróleo del terreno que controlan le producen ingresos abundantes y regulares en el mercado negro, entre 50.000 y 60.000 barriles diarios, que son vendidos entre 25 y 60 $ el barril. ¿Quién se lo compra?

Además otras fuentes de ingresos son la venta de mujeres (a 1.000 $ cada una), el cobro de una especie de impuesto revolucionario a los comerciantes de los territorios ocupados por ellos; el tráfico de antigüedades; donaciones a través de ONGs, procedentes sobre todo de países árabes (como Arabia Saudí y Qatar). ¿Quién realiza esas donaciones? También tienen importantes fuentes de ingresos a través de los secuestros, el contrabando y el tráfico de drogas.

La acción de grupos como el Financian Action Task Force sería muy importante en la lucha contra el DAESH para asfixiarlos financieramente. Estoy convencido que al igual que cuando a ETA se le cerró el grifo, la falta de dinero desincentiva de forma sorprendente el radicalismo de todo tipo.

La segunda es los motivos que llevan a las personas a convertirse en terroristas suicidas. Si la causa es la pobreza o la política exterior de Occidente, que me expliquen qué puede atraer a un joven nacido y criado en Occidente a convertirse en uno de ellos. El caso más sorprendente es el de la yihadista rociera.

Si escarbamos un poco, no hay un patrón de clase. En un artículo de George Parker en New Yorker llegaba a esa conclusión, los hay de todas las clases, acomodados, pobres y de clase media. El caso de Jejoen Bontinck creo que es paradigmático. Criado en Bélgica de madre cristiana nigeriana, estudió en un colegio católico dirigido por jesuitas. Tras dejar el instituto por malos resultados académicos y romper con su novia, comenzó a salir con una chica marroquí y se convirtió al Islam. De mezquitas normales para flamenco-parlantes, pasó a ambientes más radicales, hasta que terminó en un pequeño grupúsculo llamado Sharia4Belgium. Terminó en Siria enrolado en un grupo paramilitar jihadista, y prisionero de los que eran sus amigos, que sospechaban que era un espía. Finalmente su padre fue en su busca y consiguió escapar y volver a Bélgica.

Digo que este caso es paradigmático porque pienso que en el fondo son las mismas razones que hacen que un joven o un adolescente se una a una banda del tipo que queramos (banda criminal, grupo fascista o de izquierda radical, banda motera, las maras, etc). Ofrecen un relato simple de la realidad, donde siempre hay un culpable o un beneficio inmediato (o ambos); para jóvenes desorientados, deprimidos, con baja autoestima o con problemas supone un incentivo, sentirse parte de algo más grande.

Mientras los gobiernos occidentales se limitan a realizar campañas genéricas sobre el Estado Islámico, a menudo centradas en un mensaje negativo (y por tanto menos poderoso y atractivo), ISIS hace lo contrario. Capta miembros de forma individual y cercana. a través de personas conocidas y quizá estimadas por los objetivos, que se dedican a buscar a miembros vulnerables en su entorno o a jóvenes que buscan aventuras, fama, gloria, quizá el protagonismo del que carecen sus grises existencias.

Los números son concluyentes: la consultora Soufan, especializada en investigación y seguridad en Medio Oriente, estimó que al menos 12.000 extranjeros integran las filas del Daesh, incluyendo unos 2.500 provenientes de los países de Occidente que han viajado a Siria e Irak en los últimos tres años. Según fuentes de los servicios antiterroristas, Rusia es el país de Europa del que proceden la mayoría de los combatientes extranjeros del DEASH (al menos 1.300). Le siguen Francia (1.200); Alemania (550); Reino Unido (500); Georgia (440); Bélgica (en torno a 210); Austria (164); Países Bajos (123); Albania (90); Suecia (90); Italia (53); Noruega (28); Suiza (27) y Portugal (6).

La tercera pregunta es por qué los musulmanes no toman una parte más activa contra el radicalismo islámico y los terroristas islamistas. Por qué no vemos manifestaciones multitudinarias en los países árabes. Por qué, en el partido de fútbol Turquía-Grecia de ayer, no se respetó el minuto de silencio por las víctimas del atentado de París.

En Francia, “los musulmanes condenan firmemente ese ‘estado’ que no tiene nada de islámico”, dijo Abderrahman Dahman, presidente del Consejo de los Demócratas Musulmanes de Francia. Dahman es uno de los impulsores de una llamada contra el Estado Islámico por responsables religiosos, mezquitas y asociaciones musulmanas. Sin embargo, Dahman reconoce que la comunidad musulmana más grande de Europa ha permanecido “en su mayoría silenciosa”. “¿Por qué? Por una razón muy simple: están hartos de la islamofobia, de la discriminación”, explica Dahman.

Podemos encontrar sin dificultad a nivel institucional (tanto de organizaciones como de Estados con mayoría de población musulmana) condenas por parte de los musulmanes en diferentes partes del mundo del terrorismo y del Estado Islámico, pero no se observan las grandes manifestaciones que han ocurrido por ejemplo contra Israel.

Creo firmemente que, al igual que ha ocurrido en el País Vasco con ETA, mientras una parte significativa de la población musulmana no condene de forma activa esos actos y los deslegitime socialmente, y abandone el silencio o el mirar para otro lado, el ISIS tendrá una legitimación por omisión que le va a permitir seguir actuando con impunidad, y hasta con la simpatía cómplice de una minoría de los musulmanes, y de aquellos equidistantes en Occidente, como los miembros de PSOE, IU y Podemos que guardaron un minuto de silencio por las víctimas del bombardeo de Francia al ISIS. La justificación de la alcaldesa de Córdoba es esta: “Si alguien duda que la violencia solo acarrea más violencia y que todas son condenables, es que el significado de Democracia no lo estudió”. Patético. Habría que haberla visto ante Hitler. Propongo enviar a esta señora en comisión de servicios a negociar con los máximos dirigentes del DAESH, que seguro que les convence y deponen las armas, porque todas las violencias son malas, malísimas…

Es de primero de Derecho Político que el Estado democrático tiene el monopolio de la violencia legítima, señora. Lea a Max Weber y conozca su definición canónica del Estado: “El Estado es aquella comunidad humana que dentro de un determinado territorio reivindica para sí con éxito el monopolio jurídico de la violencia física legítima”. El monopolio de la violencia no implica utilizarla al margen de las leyes. Y el Estado democrático y libre tiene derecho (es más, tiene la obligación) a utilizar esa fuerza contra otro Estado terrorista y antidemocrático, para defender a sus ciudadanos.

La izquierda española en general tiene un problema con el cóctel ideológico antiamericanismo-colonialismo-complejo de culpa occidental. Todavía seguimos sacando a pasear la guerra de Irak, cuando se nos olvida que antes del 11-S ya hubo numerosos atentados de terroristas islamistas, el primero en 1979 en La Meca, incluyendo el atentado de Lockerbie (1988), el avión francés sobre Nigeria (1989), y que Al Qaeda ya atentó contra el World Trade Center el 26 de febrero de 1993, causando 6 muertos y más de 1000 heridos, antes incluso de que George W. Bush fuera elegido gobernador de Texas. Con independencia de los errores de bulto en las intervenciones de EEUU en Oriente Medio, que las ha tenido y muchas, el terrorismo islamista no es la consecuencia, sino un factor que ya estaba allí. Eso sí, se ha manejado muchas veces de forma poco responsable, por decir algo suave.

La condena explícita, activa y necesaria por parte de la población musulmana también ayudaría a terminar con la islamofobia de la que se quejan los portavoces de los musulmanes en Occidente, puesto que demostraría que éstos participan activamente contra el terrorismo y el islamismo radical, y ayudaría a no identificar Islam con terrorismo.

Y con esto llegamos a la última pregunta: ¿es necesario intervenir (militarmente) allí? Mi respuesta es sí: hay que reconquistar ese territorio y devolverlo a los Estados a los que pertenecía. Y es muy importante, mucho, que países de mayoría musulmana lo hagan. Todo lo que no sea eso podrá dar la sensación de ser un juego de mesa de superpotencias, no una guerra contra el terrorismo islamista.

Esto, que es muy fácil de decir, plantea al llevarlo a la práctica nuevos interrogantes sobre variables geoestratégicas, que ahora sólo apunto y que desarrollaré en otros artículos: ¿será una oportunidad para la creación de un Estado kurdo? ¿Podrá encontrarse un equilibro entre las intenciones de Rusia y las de EEUU? ¿Puede volverse a la política de “estabilidad a cambio de satrapía/renuncia a los derechos humanos”, y devolver a Assad al poder, política que practica Occidente con países como China o Arabia Saudí a cambio de otros intereses (de Rusia ni hablo sobre respeto a los DDHH)? ¿Volverá a cambiar la posición de Turquía respecto a su política exterior? ¿Será posible equilibrar los intereses contrapuestos de Arabia Saudí e Irán?

En mi opinión está muy claro que estamos en una guerra no convencional contra la civilización, la libertad y el mundo tal y como lo conocemos. Por desgracia, la violencia (pese a la alcaldesa de Córdoba) es nuestro recurso para defendernos en situaciones como esta, junto con otras medidas tan importantes o más, como cerrar el grifo del dinero a los terroristas o tratar de minar su legitimidad. Y cuestiones como la inmigración, la pobreza, la marginación o la integración cultural, siendo importantes, no son en mi opinión las decisivas en la lucha contra quienes quieren acabar con nosotros y nuestra sociedad libre y abierta.

PD: se ha generado un rico debate en mi muro de Facebook sobre el tema, podéis leer los comentarios y participar si tenéis Facebook. Añado un punto que había olvidado y me ha recordado mi amigo Cedric: quién vende las armas al Estado islámico, ya que ellos no las fabrican. También ayudaría en el proceso. Por cierto, que también es importante que haya más gente valiente y musulmana como Nassim Nicholas Taleb, que se juega el bigote escribiendo cosas como esta. Una cosa es cocinar crucifijos o enseñar las tetas en una capilla, y otra es manifestarse públicamente así.

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  1. Marta
    18 noviembre, 2015 en 16:53

    Muy buen articulo. Evidentemente ISIS es útil para muchos. En Arabia Saudita están por decapitar a un joven por criticar la monarquia. Eso es terrorismo de estado. Pero como nos venden petróleo todos miran para otro lado.

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