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POR QUÉ ME GUSTAN LOS EQUIPOS QUE ME GUSTAN


Mi querido amigo Vicente Torres me preguntó el otro día por los simbolismos de mis preferencias deportivas, y pensé que sería bueno contestar por aquí, porque la ocasión lo merece.

En primer lugar decir que respecto del fútbol europeo ya he escrito aquí al respecto. Soy aficionado al Athletic de Bilbao desde mi más tierna infancia, y el porqué lo expliqué en esta entrada. No voy a repetir lo que ya dije, pero sí diré dos cosas: el día que el Athletic fiche extranjeros habrá perdido un aficionado; y me repugna cómo los nacionalistas vascos han intentado apropiarse del club, como de tantas otras cosas.

En segundo lugar, el baloncesto. Soy fan del Estudiantes, y lo explico. Cuando empecé a jugar con siete u ocho años, a los que jugábamos al baloncesto nos llamaban niñas y maricas. El deporte de hombres era el fútbol, por supuesto, y el recreo de cada día era 22 contra 22 (media clase contra la otra media), y el Madrid contra el Atlético. Mi madre conocía algunos jugadores del Real Madrid (Fernando Romay, Iturriaga, que era vecino de mi tío), y le regalaban posters del equipo. Y me gustaban mucho Delibasic (que medía dos metros y hacía filigranas con el balón) y Dalipagic (que era un tirador terrorífico). Y con esa simpatía me fui a ver al antiguo campo del Real Madrid en la extinta Ciudad Deportiva un Real Madrid-Estudiantes. Y eso cambió mi vida (baloncestística): cómo mola la Demencia, como mola David Russell, me encantan los cánticos, los disfraces de moros, el juego alegre, los mates y tapones de Russell, ese entrenador peculiar llamado Paco Garrido (“haced lo que queráis pero hacedlo bien”, les dijo en un tiempo muerto perdiendo de un punto, y ganaron el partido). Y cuando escarbé un poco me quedé fascinado.

Veo muchos paralelismos entre el Athletic y el Estu: promoción de la cantera, haciendo jugar a los de casa (de hecho el Estu es la cantera del Madrid, desde Fernando Martín a Alberto Herreros); cuando un jugador destaca, se lo lleva un grande a golpe de talonario; siendo pobres siempre o casi siempre están en la pomada; son los únicos equipos de sus respectivas ligas que nunca han jugado en Segunda División junto con el Real Madrid y el Barcelona; y suelen jugar en Europa (bueno, el Estu ahora lleva unos años bastante malos y que no juega en Europa, pero lo ha hecho a lo largo de décadas). Cuando eres un equipo mediano y ganas, la satisfacción es mucho mayor. Aparte, odio a los equipos que tienen el dinero por castigo. Yo impondría en el fútbol español (y europeo) por ley el sistema americano, con tope salarial incluido, que premia la buena gestión deportiva por encima del dinero. Los New York Knicks han sido durante varias temporadas el equipo que más dinero se ha gastado y ni siquiera se han clasificado para los playoffs. Y otra muestra: Oklahoma City Thunder fue el peor equipo de la NBA en 2009 y en 2011 jugó la final. Es como si el Rayo Vallecano o el Eibar perdieran el título en la última jornada con el Barsa o el Madrid este año. Estantería de ciencia ficción, al final del pasillo.

La cuadratura del círculo tuvo lugar las últimas temporadas, en que el Estu tuvo un entrenador de Bilbao, Txus Vidorreta, y fan del Athletic. Él piensa que el Estu es el Athletic del baloncesto. De hecho, uno de los himnos colegiales, con la melodía de la clásica Desde Santurce a Bilbao, reza: “Desde Aluche a Serrano vengo por todo el bordillo, la chilaba remangada luciendo los calzoncillos…”. Quizá la persona que ha sabido condensar la filosofía estudiantil y además narrarla de forma muy amena es Guille Ortiz, en libros como Ganar es de horteras, que recomiendo sinceramente, incluso a los no aficionados.

Del otro lado del Atlántico mi equipo favorito son los Utah Jazz, y la razón es un poco estúpida. Cuando empecé a ver partidos de la NBA en los años 80 todos éramos o de los Celtics o de los Lakers. Yo simpatizaba más por los Celtics: siempre he sido un tipo serio y formal, hasta para jugar al baloncesto, y eso de ver jugar a Larry Bird (un tipo que parecía el ganador de un concurso de beber cerveza en el bar de Moe, y con un físico que correspondía) me encantaba. Los fantasmas del Boston Garden, el parquet como el de mi casa, el campo sin aire acondicionado con jugadores a punto de desmayarse…Mi hermano, como es un cachondo, siempre fue de los Lakers (el showtime, baby).

Pues el caso es que descubrí que había un equipo que se llamaba Utah Jazz, y como yo estaba entonces en plena fiebre del jazz, y no lo conocía ni panete, pues me hice muy fan (aclaro que cuando su estrella era Adrian Dantley, es decir, antes de Karl Malone y John Stockton). Quién me iba a decir que escribiría muuuuchos años después para una página web de los Utah Jazz en castellano. Posteriormente descubrí un tipo que hacía cosas increíbles con el balón y que jugó allí unos años antes, Pistol Pete Maravich, y que con el Doctor J, Julius Erving, han sido mis únicos ídolos. También es un equipo mediano, que suele clasificarse para los playoffs, y nunca ha ganado la NBA (jugó dos finales con la mala suerte de tener como rivales a un tal Michael Jordan y un entrenador llamado Phil Jackson, el señor de los anillos).

El fútbol americano es capítulo aparte. Empecé a ver los partidos en un programa que había en Telemadrid los domingos por la mañana a principio de los años 80, se llamaba Supersports y lo presentaba Antonio Fernández Muro. Guillermo Gómez, ex jugador, hacía los comentarios. Y ahí me enamoré (igual que lo estaba Guillermo) de Randall Cunningham, y con él de los Philadelphia Eagles. También poco a poco empecé a apreciar el fútbol americano, que es un juego donde todo es estrategia, y donde el entrenador es más importante. Es el deporte de equipo por excelencia: puedes tener las mejores individualidades, pero si uno sólo falla, la jugada se va al garete. Me solía gustar el rugby cuando iba a la universidad, pero cuando entendí y conocí el fútbol americano, no hay comparación. Con todo el respeto, el rugby es más simple que el mecanismo de un chupete. La riqueza táctica del fútbol americano es infinitamente superior. Es como comparar el ajedrez con las damas.

Los Eagles también son un equipo mediano: suelen jugar los playoffs, pero sólo han ganado tres veces el título, en 1948, 1949 y 1960, y jugaron otras dos finales para perderlas, en 1980 y 2004. Tienen historias curiosas y épicas, como la de Vince Papale, un camarero de un bar que tenía 30 años cuando los Eagles convocaron una prueba libre para que cualquiera se pudiera unir al equipo, y que no había jugado en serio desde el instituto. Disney hizo una película sobre esta historia en 2006 (Invincible), protagonizada por Mark Whalberg, y que podéis ver entera aquí. Han tenido siempre, igual que el Estudiantes (David Russell, Rickie Winslow, Chandler Thompson), jugadores espectaculares que merece la pena ver jugar (Randall Cunningham, Michael Vick, Lesean McCoy, DeSean Jackson, Donovan MacNabb, Reggie White, Steve Van Buren). Su afición es muy conocida por ser de las más leales de la NFL, habiendo vendido todas las entradas para todos los partidos desde 1999.

Resumiendo, creo que todos mis equipos tienen en común: ser capaces de ganarles a cualquiera; no tener el dinero por castigo; y darme alegrías de vez en cuando. Además de tener una de las mejores aficiones en cada deporte. En el fondo creo que lo que me gusta es el equipo humilde que de vez en cuando toca el cielo…o se queda al borde de tocarlo.

Espero que te haya gustado, querido Vicente.

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  1. 15 octubre, 2015 en 23:20

    Gracias por la explicación. Ahora te entiendo.

  2. 16 octubre, 2015 en 17:06

    Don JoseJazz :

    Yo nunca he sido de un equipo . Me importan, como en todo, los jugadores. Algunos jugadores. Soy de Stockton (gracias a este blog de usted me enteré de su libro, lo compré y lo disfruté ), pero también era de Larry Bird, de Magic, de Drexler, y del Gordo Barcley ( un amigo de mi hijo de su liguilla, jugaba igual que él, y me dio un disgusto enorme cuando dejó el baloncesto para meterse a economista-ejecutivo )
    El caso es que me solía quedar hasta las tantas, para ver los programas de Trecet con los partidos de la NBA. Pero no me importaba quien ganara sino verles jugar a ellos… Dejé de ver la NBA cuando apareció Jordan, La Maquina Perfecta, y me dejó de interesar.

    Y me pasa lo mismo con los partidos políticos, y con casi todo. ¡ Que le voy a hacer !

    En fútbol, en cambio, me importa muchísimo el equipo en sí. Por muy espectaculares que puedan ser los goles de Messi, por geniales que fueran Di Steffano, o Romario, o Butragueño , o Casillas, o Gruyff , o Maldini no pude nunca ver un partido en vivo, porque normalmente tengo uno de los dos equipos que quiero que gane, y lo paso fatal.

    Pero yo también le doy las gracias por esta entrada. Que no habla de Cataluña, ni…
    ¡ Gracias !

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