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LA LIBERTAD COMO ARMA (II): LAS REACCIONES


Voy a centrarme ahora en dos aspectos francamente preocupantes y desconcertantes tras el asesinato islamista contra los dibujantes de la revista francesa Charlie Hebdo: las reacciones de algunas personas en Occidente, y el hecho de que muchos de los asesinos hayan nacido en Europa y se hayan educado aquí.

Primero las reacciones: observo con preocupación que algunas personas piensan que los asesinatos han sido algo terrible, pero…Igual que en los atentados de Nueva York, Madrid y Londres hay un “pero”. Esta cuestión, al igual que el segundo punto del esta entrada, están desarrolladas mucho mejor y de forma más completa en el libro de Andrew Anthony “The Fall-Out” (“El Desencanto. El despertar de un izquierdista de toda la vida”).

En él critica la corrección política de nuestros días, que permite tratar con doble rasero a las comunidades inmigrantes (el mismo que años atrás se empleó con el comunismo) y  tolerar  toda una serie de actitudes (la homofobia, la violencia contra la mujer, la exaltación del terrorismo) que sí se condenarían en nuestras comunidades. Todo esto ocultado para no ser tachado de racista, xenófobo o islamófobo. Anthony lo clava en este párrafo:

“The anti-Westernism no longer takes the rigid form of procommunism but instead the more protean shape of cultural relativism. The job now is to overlook the abuse of women and homosexuals, to legitimise superstition, deride secularism, pour scorn on Enlightenment values, and recast religious terrorism as a simple function of Western brutality. British story over the centuries has been emancipation: religious, political and, increasingly in the last century, social and sexual. As a result of this protracted and sometimes bloody struggle, British culture, however it is divided and defined, is both reflected in and a reflection of certain rights, liberties, responsibilities, protections and opportunities. It’s not perfect, and progression and adaptation should be integral to any living culture, but I had to acknowledge that I thought these principles and the attitudes they fostered preferable to the petty corruption, sexism, homophobia, tribalism and patriarchal authoritarianism that were characteristic of many traditional cultures in the Third World.”

El “pero” basado en el complejo de culpa de Occidente: culpable del colonialismo, la esclavitud y de todos los males que afligen al Tercer Mundo, por no hablar de la Guerra de Irak y otras muchas. Así que los atentados no son más que una respuesta a nuestra agresión. Ya lo ha dicho ese gran intelectual apellidado Toledo, que “Occidente asesina diariamente y sin ruido”.

Y por supuesto se omiten ciertos detalles en esta historia, como es el hecho de que los árabes han sido los más grandes traficantes de esclavos cuantitativamente hablando; que la esclavitud se abolió en Arabia Saudí en 1975; que Etiopía nunca fue colonizada y se encuentra en el mismo lamentable estado que sus vecinos; que en Irán se ahorca a los homosexuales y se lapida a las mujeres (por cierto que llegó a ser un país prácticamente equivalente a los Occidentales en los años 70 en cuanto a desarrollo económico y educación); y otra serie de historias truculentas a que ya hice referencia en la primera parte de este artículo.

Les recomiendo a los que piensan así que lean el libro “Por qué fracasan los países”, de Daron Acemoglu y James Robinson. Ahí descubrirán con mucho detalle que la Historia de buenos y malos que les han contado es falsa, y que los países, como las personas adultas, tienen que asumir tarde o temprano la responsabilidad sobre sus propios actos (y los de sus gobiernos). Y que les vaya sonando el concepto de instituciones políticas y económicas extractivas e inclusivas. Quizá les asusten las respuestas si hacen las preguntas adecuadas.

Analizando la reacción, es altamente significativo el editorial del diario El País del día posterior a los asesinatos de los dibujantes. En cursiva pongo los párrafos del editorial, del que extracto algunos párrafos:

Este crimen refuerza la certidumbre de que es necesario luchar contra la ignorancia, el oscurantismo y el fanatismo religioso, en este caso el que practica el islamismo radical, probable responsable del último crimen.

Aquí vemos cómo el culpable es el fanatismo religioso, aunque “en este caso” es islámico. A ver cuántos atentados por hacer una caricatura de Buda o de Jesucristo ha habido últimamente…Y por supuesto, probable responsable…

Los inductores de la matanza de París tratan de desestabilizar a Europa, agudizando el conflicto que se vive en este continente a propósito de las comunidades islamistas.

El “conflicto” viene en un solo sentido: tratar de imponer sus valores y costumbres en una sociedad que no es la suya y tiene otros, incluso contra las leyes vigentes. Y en el que cedemos por encima de las leyes “para que no se ofendan”, como llevar el rostro oculto. Pero es que aun encima damos más: el Real Madrid elimina la cruz de su escudo para no ofender a nadie;  retiran un árbol de Navidad en Bruselas; y en Lérida se plantea prohibir los perros en los autobuses para no ofender a los musulmanes. Por cierto, ya se ve la cantidad de gente detenida por practicar el Islam o por hacer el Ramadán, como sí ocurre en Arabia Saudita con los católicos, por ejemplo.

Hay que apoyar a los dirigentes de Francia para que sean capaces de mantener la “unidad nacional” proclamada ayer y manejar con cuidado las emociones creadas por la tragedia, de forma que no desate reacciones incontrolables.

Alucinante. Ya se vieron las matanzas de musulmanes en Nueva York, Madrid o Londres después de sufrir los atentados más grandes de su Historia.

El resumen en mi opinión es: está usted aquí, haga lo que quiera mientras respete las leyes. Punto. Y si le ofende que en las piscinas las mujeres vayan en bikini, o que si la autoridad se lo requiere tenga que mostrar su rostro, pues vuélvase a su querida patria, si tan feliz es allí…ah no que se ha venido aquí porque aquí se vive mejor.

El remero El Richal lo dijo muy bien el otro día en el blog de Santi González: “Hay algo que no me entra en la cabeza: Vienen a la civilización huyendo de su sociedad medieval, cuando llegan se traen a toda la familia para que vivan en un mundo mejor…, y luego quieren que esto se convierta en la sociedad de la que huyeron”.

En segundo lugar, el asunto de los terroristas nacidos y criados en Occidente. Es bastante sensato preguntarse qué puede impulsar a una persona nacida y criada aquí, perfectamente integrada, convertirse en un terrorista partidario de volver a la Edad Media.

Las causas no están claras, o por lo menos no son las primeras que nos vienen a la cabeza. Como escribe Moisés Naím en El País, “Si las causas del terrorismo fuesen la pobreza y la desigualdad, el mundo estaría lleno de terroristas brasileños. Y si la democracia fuese un antídoto eficaz, India, que es la mayor democracia del mundo, debería sufrir menos atentados que dictaduras como China o Libia. Pero no es así. Las democracias son más vulnerables a los ataques terroristas que los regímenes autoritarios. Y si la causa fuese el conflicto entre israelíes y palestinos, ¿por qué los terroristas suicidas en Afganistán destruyen escuelas de niñas, o algunos suníes en Irak se transforman en bombas humanas que estallan en un mercado lleno de chiíes?”.

Según un artículo de The Economist, los Occidentales que han ido a integrarse en ISIS son de clase media y menores de 40 años. La pobreza o la falta de integración no son razones que expliquen este hecho. Andrew Anthony trabajó infiltrado en una empresa de taxis en la que el dueño pakistaní defendía a Occidente, mientras que sus trabajadores, jóvenes de 20 años sin necesidades, lo criticaban asiduamente. “Explicaciones más plausibles son el deseo de escapar del tedio de su casa y encontrar una identidad. “Algunas personas se sienten atraídos por ahí porque no hay mucho que hacer en sus propias vidas”, dice Raffaello Pantucci, analista del Royal United Services Institute, un think-tank de Londres. (…) Para los hombres jóvenes que trabajan en empleos sin futuro en las ciudades grises, la hermandad, la gloria y las armas parecen algo emocionante. Muchos de los combatientes de Bélgica vienen de la más aburrida de las ciudades, donde los radicales se han concentrado sus esfuerzos para conseguir reclutas”.

La facilidad de difusión de las ideas de los terroristas islámicos en internet y las redes sociales ha facilitado el reclutamiento de jóvenes, sin necesidad de contacto físico, por ejemplo, como el que se da en las mezquitas. Tal y como ocurre con las bandas, ISIS y otros grupos radicales se han convertido en un polo atractivo para jóvenes con necesidad de encontrar una identidad y sentirse parte de algo más grande. Y sin que los Estados hayan contrarrestado esta propaganda en la red de ninguna forma mediante una campaña en positivo.

Hay que combinar esto último con el desprestigio de la cultura occidental en la propia sociedad, y la búsqueda de una alternativa al capitalismo. La fascinación de la izquierda por el Islam viene de lejos, habiendo bastantes casos de personajes de izquierda convertidos al Islam, como Roger Garaudy y Teodoro Darnott.

La simpatía por todo lo que sea anti-norteamericano o anti-católico, junto con la visión de Occidente culpable de todos los males del Tercer Mundo facilita cerrar los ojos ante violaciones de mandamientos tradicionales de la izquierda clásica (estar en contra de las religiones, de la pena de muerte, de la sociedad patriarcal, del castigo físico o la mutilación desde el Estado; protección de los derechos de las mujeres y los homosexuales). Pesa más la primera parte, lo que les hace cerrar los ojos ante la segunda y mirar para otro lado.

La Alianza de Civilizaciones es el resumen de todo este conglomerado, unido al relativismo moral, que hace afirmar que todas las ideas son respetables. Lo que significa que no respetas las tuyas propias: la libertad, los derechos humanos y la ley.

Actitudes como este artículo de David Brooks (“Yo no soy Charlie Hebdo”), y esos “peros” de los que hablamos al principio lo único que hacen es justificar lo injustificable. Las justificaciones del tipo “algo habrá hecho” nos suenan familiares de otro tipo de terrorismo que hemos tenido por estos lares.

A mí no me gusta la revista El Jueves, pero lucharía con todas mis fuerzas para que pudieran escribir o dibujar lo que quisieran. Y si algo no me gusta, para eso están los tribunales. Nada justifica lo que ha ocurrido.

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  1. 13 enero, 2015 en 1:32

    Muy buen artículo. Gracias.
    Ayer mismo leí otro muy bueno sobre esto de los “peros”.
    https://thewatcherblog.wordpress.com/2015/01/11/pero/

    Un saludo.

    • 13 enero, 2015 en 17:18

      Muchas gracias. Lo leí después de escribir el mío, y pensé: mira qué gracia. Creo que en el fondo es el complejo de quien pertenece a una secta ideológica y aunque está de acuerdo con el argumento, tiene miedo de que le descalifiquen como “de los otros”, léase: hablas como los del PP, el PSOE, los fachas, los rojos, etc. Y esa debilidad denotada por eso que se oía mucho en el País Vasco de “algo de razón tendrán” o “algo habrán hecho”.

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