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ANALIZANDO EL FENÓMENO PODEMOS (PRIMERA PARTE)


Tengo que confesar que estoy fascinado. Como apasionado de la política, el fenómeno de fundar un partido político y conseguir en 4 meses y con 200.000 euros de presupuesto 1.245.000 votos en las elecciones europeas y 5 escaños, siendo cuarta fuerza política nacional, es algo como mínimo para reflexionar. Esto es lo que me propongo hacer ahora.

Habiendo transcurrido una semana desde la jornada electoral, con mucho material que he ido acumulando a lo largo de la semana, testimonios, artículos, reflexiones, creo que tengo la suficiente distancia con lo ocurrido para tratar de hacer un análisis lo más objetivo posible. Porque este hecho es algo sin precedentes, cuyo análisis nos ayuda a comprender cómo es y como se comporta la población española. Por lo menos tengo material para tres entradas en el blog, esta será la primera de ellas.

El 25 de enero de 2014, mucho antes del advenimiento, yo escribí este post en este mismo blog. Con los pocos (o muchos) datos que teníamos entonces, traté de analizar la posibilidad de que lo que ha significado el movimiento 15m pasara a la acción política. Y ahora, a la vista de lo ocurrido, resulta curioso leer esto: “Es el signo de los tiempos. Hoy en día todo es instantáneo, mediático. No hay verdadera reflexión ni análisis. Lo queremos todo y lo queremos ya. Y Pablo Iglesias Turrión lo sabe. Es hijo de su generación. Sabe que un buen eslogan a tiempo y un buen vídeo en el momento adecuado valen más que doscientos libros o discursos fundamentados”.

En este post quiero centrarme no en su programa, sino en por qué ha ocurrido esto, las causas.

Es evidente que la cobertura mediática que ha tenido su líder (y muchas veces no pagada, sino cobrada, y por medios situados en las antípodas ideológicas, como 13 TV o Intereconomía) no la ha tenido ninguno de los demás candidatos. Efectuada una consulta al respecto por IU ante la JEC, la respuesta de ésta fue la siguiente: “La legislación electoral no prohíbe que los candidatos puedan participar de forma continuada durante la campaña electoral en programas de tertulia política en diversos medios de radio y televisión. Únicamente el artículo 66 de la LOREG exige a las emisoras de radio de titularidad privada que durante los períodos electorales respeten los principios pluralismo político e igualdad; a las televisiones privadas que, además, respeten los principios de proporcionalidad y neutralidad informativa en los debates, entrevistas electorales e información relativa a la campaña electoral; y a las emisoras de radio y televisión de titularidad pública que garanticen el respeto a los principios de pluralismo político y social, igualdad, neutralidad informativa y proporcionalidad en toda su programación”.

Pero hay otros candidatos, como Girauta o Nart que también son telepredicadores asiduos y los resultados de Ciudadanos, siendo buenos, no han sido tan espectaculares. Creo que los motivos son otros muy distintos.

La causa más importante en mi opinión es un estado de opinión de millones de personas en este país que está de acuerdo con un cóctel ideológico que podríamos llamar Bancos-Troika-capitalismo-casta. El resumen sería algo así (intentaré ser lo más preciso posible): la culpa de todo esto la tienen los políticos, que gobiernan para los ricos y los bancos, y para ellos mismos, llenos de prebendas y corrupción. Además, en Europa está la Troika y el Banco central Europeo, que nos imponen recortes que empobrecen el sistema del bienestar, y nuestro Gobierno es un hombre de paja que solamente obecede los mandatos de Ángela Merkel y los organismos financieros internacionales. Como incumplen su programa electoral por mandato de Europa, y además no consultan al pueblo sobre decisiones importantes, no nos representan, y esta es una democracia falsa y no representativa.

Como vemos, se hace un batiburrillo sin ningún análisis serio de la situación, y con premisas ciertas en todo o en parte, se sacan conclusiones disparatadas. Pero eso no es objeto del presente análisis. Vamos a las causas.

La primera causa de que esto sea así y estas ideas tengan tanto predicamento creo que es la conjunción de dos sentimientos: frustración e irresponsabilidad sobre los propios actos. En los candidatos de Podemos al Parlamento Europeo tenemos personas que teniendo una titulación superior han tenido que trabajar como camareros o dependientes en una tienda de ropa. Esto es una maravillosa herencia que con su mejor intención nos dejaron nuestros padres, cuando decían eso de “estudia una carrera”. Y nos creímos que un título superior era un pasaporte directo a un buen trabajo, cuando la realidad es infinitamente más compleja y difícil.

Por ejemplo, Gloria Santiago, candidata balear de Podemos a las europeas; “He sido activista social desde la universidad y llega un momento en el que me siento identificada con la mayoría de los jóvenes de nuestro país, que han terminado una carrera, y que no encuentran trabajo. Yo he estado cuatro años opositando para judicatura pero no salen plazas de jueces, a pesar de que hacen falta muchísimos, porque la Justicia está colapsada. Me desmotivo, no encuentro trabajo como licenciada en Derecho, y surge la llamada fuga de cerebros con la que yo me siento identificada. Entonces, un día, hace cuatro meses, pongo la tele y veo a Pablo Iglesias y decidí que era mi momento”.

Pues si tomas una decisión, las consecuencias son tuyas. Conozco mucha gente que ha preparado judicatura y no las ha sacado, incluso durante siete u ocho años. Existe la posibilidad de que no apruebes, y tienes que estar preparado psicológicamente para que eso pueda ocurrir, y tener un plan b. Otro tema es el de la gente que se dedica a investigar y no tienen ninguna oportunidad en España, y al final emigran. Eso es cierto y muy triste, pero no es lo mismo. Una cosa es la fuga de cerebros, de investigadores que no tienen la más mínima oportunidad en España, y se ven obligados a emigrar, y otra muy diferente es la frustración por no haber aprobado una oposición. Por no hablar de su opinión de que lo que necesita la Justicia son jueces, y no más y mejores medios y organización, o mayor informatización y adaptación de las nuevas tecnologías. O simplemente más personal subalterno y con mejor cualificación.

El mejor amigo del hombre no es el perro, es el chivo expiatorio (cito al profesor Rodríguez Brown como el autor de la cita hasta donde yo sé, no vaya a ser que Gallardón se enfade conmigo). Es normal que en una época de profunda crisis económica, política y de valores, donde hemos asistido a un escenario similar al de la Restauración, con corrupción a mansalva entre los dos grandes partidos que se turnan en el poder, tenga predicamento la idea de buscar un culpable de forma rápida e indeterminada, como los mercados-los bancos-los ricos-los políticos. Hay que distinguir entre la situación general del país, y mi situación personal concreta. Aunque me va a afectar indudablemente la situación de España, es indudable que yo tengo mi propia responsabilidad individual respecto a mi propia situación. Y aunque esto es materia para otro post diferente, solamente apuntar que en el último año he cambiado dos veces de trabajo y siempre para mejorar. Cuando las cosas no van bien, lo primero que hago es pensar en qué estoy haciendo mal, no en factores externos.

Un segundo factor importante ha sido en mi opinión el discurso simple y directo. Sin entrar a explicar cosas que de por sí son complicadas, se lanzan mensajes tales como: derecho a una renta básica para todos los ciudadanos “por el mero hecho de serlo”; prohibición de los despidos en empresas con beneficios; incremento del salario mínimo interprofesional; establecimiento de un salario máximo vinculado proporcionalmente al mínimo; derogación de las reformas laborales aprobadas durante la crisis; derogación de la última reforma de pensiones. En un buen artículo, Juan Ramón Rallo titulado Desmontando el programa económico de Podemos, analiza cada una de sus propuestas y argumenta en contra de cada una de ellas.

Podemos coincidir en gran parte del diagnóstico, pero el remedio propuesto no es más que un cóctel de eslóganes que, como él mismo dice, “tocan una tecla que suena bien en muchos oídos”. Esa ha sido una de sus grandes virtudes. Nadie se ha planteado las consecuencias de sus propuestas, sino solamente que la propia propuesta les convencía en sí misma. Es sencillo, fácil y no hay que esforzarse demasiado.

Un ejemplo es el comentario de un votante de Podemos: “Yo en estas elecciones votaré a PODEMOS. ¿Por qué? Primero porque el fundador de este movimiento, Pablo Iglesias, dices las COSAS CLARAS. Tal vez, sea demasiado honesto para un país que está lleno de tanto sinvergüenza, por lo que para muchos “su diálogo es demagogo”… En este país, la derecha casposa, todo lo que no le gusta escuchar, es demagogo, así que pasando de ellos”.

Somos un país en el que Manes sería feliz. Izquierda y derecha, el bien y el mal, lo blanco y lo negro, los ricos y los pobres, el pueblo y la casta. La realidad es muchísimo más complicada. Y, como la ley de la gravedad, es algo que aunque se desee con todas las fuerzas, no se puede eludir. A no ser que nos vayamos fuera de este planeta. Pero estamos aquí. Yo creo que este partido, más que Podemos, se tenía que llamar Queremos.

Seguiremos.

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