PACO


Era yo muy pequeño, tendría tres o cuatro años. Tengo un recuerdo de un pequeño tocadiscos sobre la cómoda de casa de mi abuelo, el humo de un celta sin boquilla, una copa de orujo blanco, y el cante. Voces flamencas a mi alrededor, guitarras, palmas, y un cajón que a veces se asomaba por la ventana. Por ella se escapaban los tarantos, las soleás, los tientos, las seguiriyas, y pocas las veces, las coplas o las sevillanas. Y un señor vestido con traje y camisa blanca, con un pañuelo en el bolsillo de la chaqueta, cambiando esos pequeños discos, y el ruido de la aguja al posarse sobre ellos. Y el toque. Pastueño, sobrio o virtuoso. Ese humo me envuelve a veces, todavía…

Años después, volví a sentir el humo, el toque y el cante. Una cinta de casette grabada de un disco, y que decía “Paco de Lucía-Entre dos aguas”. Y fue como el puente que comunicó mi entonces educación musical jazzera con mi pequeña infancia musical, a la vera de mi abuelo. Mientras yo le decía de carrerilla las marcas de los coches, él me enseñaba los palos y los toques. Sin querer. Poco a poco. Y yo lo entendía, y lo quería. Sin darme cuenta.

Más adelante conocí a la guitarra. Y ahí hice algún intento. Recuerdo una jam con un guitarrista flamenco al que enseñé los rudimentos del blues en quince minutos. Cuando lo intentamos al revés, aquello era imposible (“pero tío si es muy fácil”).

Paco de Lucía era especial. Mucho. Cuenta que tocaba doce horas diarias para salir de la pobreza, y que cuando ya comenzó a vivir más desahogadamente, es cuando fue consciente de que además le gustaba aquello, y que lo amaba…En el trío con Al Di Meola y John Mc Laughlin destacaba por su sencillez, su naturalidad. Paco daba la sensación de hacer fácil lo complicado, como si ya hubiera nacido así. Es muy buena la anécdota en el concierto de Leyendas de la guitarra con motivo de la Expo de Sevilla en 1992. Paco de Lucía actuó el día del jazz, junto con otros grandes músicos, como George Duke, Stanley Clarke, George Benson y su amigo John McLaughlin. Tuvo su momento de actuación en solitario, y entre canción y canción, alguien gritó “¡Paco!”, y él se dirigió al micrófono y contestó: “¿Qué?”

La música se posó sobre él, como si fuera el Espíritu Santo. Cuenta que comenzó a tocar porque un día su padre le estaba enseñando a su hermano, y como a éste le costaba trabajo tocar, Paco le dijo “si es muy fácil”, y su hermano le replicó: “pues hazlo tú”. Y lo hizo. Y de qué manera. Desde ese momento, su padre cambió de alumno.

MI disco favorito es One summer night. Tiene la quintaesencia de lo que hizo a Paco un genio. La forma de mezclar el jazz y el flamenco, de improvisar, de crear sobre la marcha sin red debajo…Es un disco que le regalé a mi padre, como forma de intentar reconciliarme con él, por lo menos un poco, sin conseguirlo.

Abuelo, qué suerte tienes, ahora le podrás escuchar en directo cuando quieras, en el cielo de los músicos, con tus otros héroes. Por cierto, abuelo, te debo una canción. No me olvido.

https://www.youtube.com/watch?v=gtWKK9XnSyU

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