CONOCE AL PRESO 466/64


En estos días hemos estado escuchando, leyendo, viendo, múltiples homenajes a la figura de Nelson Mandela. Hasta un jugador de fútbol ha escrito en twitter: “Lamento la irreparable pérdida del luchador Nelson Mandela, sin lugar a dudas uno de los más grandes actores que ha dado Hollywood”. Y en mi opinión lo triste de todo esto es que poca gente ha aprovechado la ocasión de intentar profundizar de verdad en la vida y la obra de Mandela. En este clima que nos rodea de culto a la personalidad y loor al fallecido recientemente, asistimos a comparaciones penosas (como la del vocero de Sortu comparando a Otegui con Mandela, que Tonia Etxarri desmonta magníficamente en este artículo) cuando no a los típicos comentarios elogiosos vacíos.

Yo reconozco que tenía una visión del líder sudafricano un tanto difusa: sabía que había jugado un papel muy importante en la transición del régimen del Apartheid a la democracia; que había estado casi 30 años en la cárcel por luchar activamente contra ese régimen; que hasta Miles Davis le había dedicado el tema Full Nelson en 1986 (ya que en 1947 había compuesto otro tema llamado Half Nelson). En la película de Spike Lee sobre Malcolm X aparecía al final como si fuera un profesor dando clase a niños. Y siempre salía su nombre cuando se mencionaba a personas que habían luchado duro por los derechos humanos.

Estos días he aprovechado para intentar entender su vida y su trayectoria, y desmitificarle. Y por encima de todo, creo que es: primero, un hombre que intentó aprender de sus errores; y segundo, de una humildad y una sencillez muy destacable.

Siendo negro en una sociedad que practicaba la segregación racial, Mandela tuvo el mérito de no conformarse con su situación y luchar por cambiar esa realidad. Fundó el primer bufete de abogados dirigido por negros. Aspiró inicialmente a una democracia negra, y adoptó luego los planteamientos y las estrategias del comunismo. Inicialmente su lucha política es pacífica, pero a raíz de la masacre de Sharpeville sufrida por los activistas del PAC en 1960, pasa a liderar la lucha armada, a través del comando denominado la Lanza de la nación. Pasa a ser considerado un terrorista, tanto en Sudáfrica como por la ONU. Y él mismo se da cuenta que el Congreso Nacional Africano, y luego el Congreso Pan-Africano, es utilizado como un arma más de la Guerra Fría por EEUU y la URSS, dentro del contexto de la guerra en Namibia y Angola, la “guerra por poderes”, como la denominó el periódico The Times. Algunos pueden disfrazar el apoyo a Mandela de determinados países como Cuba de lucha contra el Apartheid, pero simplemente eran movimientos de algunas piezas más en el tablero de la Guerra Fría.

Es detenido en 1962 y estuvo 27 años en prisión, donde se convirtió en un símbolo vivo de la opresión del régimen del Apartheid. En este contexto, la CIA participa activamente en su detención; el servicio secreto británico desmonta una falsa operación de fuga para matarle en 1969; y varios factores, como el final de la guerra en Namibia, el derrame cerebral del presidente Botha y el final de la Guerra Fría, junto con la presión internacional, precipitaron la salida de Mandela de la cárcel. El periodista John Carlin recuerda que le preguntó cuál era la fórmula para iniciar el proceso de negociaciones para el fin del Apartheid: “Me dijo: ‘Reconciliar las aspiraciones de los negros con los temores de los blancos”.

Tras acceder a la presidencia, la creación de la Comisión para la verdad y la reconciliación fue polémica: sus detractores consideran que proporcionó impunidad a criminales confesos. Sus defensores argumentan que permitió el esclarecimiento de desapariciones y otros delitos que hubieran quedado en la oscuridad de otro modo, así como que facilitó que las víctimas recibieran indemnizaciones y reconocimiento por su sufrimiento. Él argumentó que su creación permitiría dejar de pensar en el pasado y preocuparse por el presente y el futuro.

El verdadero mérito de Mandela, en ese momento crucial, fue pensar en el bienestar de sus conciudadanos, de todos ellos: blancos y negros, afrikáners y comunistas, indios y musulmanes, cristianos y comunistas, conservadores y liberales.

El hecho de su larga estancia en prisión y el aprovechamiento espurio que algunos hicieron de su figura hizo que se convirtiera en un mito, un símbolo de la lucha contra el último estado cuya legalidad estaba construida sobre el racismo.  Esto, unido al culto a la personalidad característico de los seres humanos, y esa irresistible tendencia al elogio mortuorio, ha provocado que estos días todo el mundo se declare mandelista acérrimo.

Por mi parte diré que, tras estudiar sus hechos y su vida, puedo decir que la grandeza de Nelson Mandela estuvo en su capacidad de buscar lo mejor para su país, por encima de sus sentimientos personales. Fue un hombre humilde, sincero, honesto y luchador por sus ideas, con sus aciertos y sus errores, pero que siempre supo aprender de ellos. Ha sido muy triste ver cómo su funeral se ha convertido en un circo por los flirteos de Obama y el falso intérprete de lengua de signos, entre otras anécdotas. Yo os animo a profundizar en su vida y no quedaros en eso.

Quizá para hacerle justicia habría que intentar hacerle caso cuando dijo “No quiero ser presentado de forma que se omitan los puntos negros de mi vida”. Nelson Mandela era un hombre, un ser humano. Ni más ni menos.

Para finalizar, os dejo la letra de la canción Cult of personality, del grupo Living Colour, para reflexionar:

And during the few moments that we have left
We wanna talk right down to Earth in a language that everybody here can easily understand

Look in my eyes, what do you see?
The cult of personality
I know your anger, I know your dreams
I’ve been everything you want to be
I’m the cult of personality
Like Mussolini and Kennedy
I’m the cult of personality
The cult of personality
The cult of personality

Neon lights, a Nobel prize
Than the mirror speaks, the reflection lies
You won’t have to follow me
Only you can set me free

I sell the things you need to be
I’m the smiling face on your tv
I’m the cult of personality
I exploit you, still you love me
I tell you one and one makes three
I’m the cult of personality
Like Joseph Stalin and Gandhi
I’m the cult of personality
The cult of personality
The cult of personality

Neon lights, a Nobel prize
When a leader speaks, that leader dies
You won’t have to follow me
Only you can set you free

You gave me fortune
You gave me fame
You gave me power in your god’s name
I’m every person you need to be
I’m the cult of personality (I’m the cult of, I’m the cult of)
I’m the cult of, I’m the cult of, I’m the cult of, I’m the cult of (I’m the cult of)
I’m the cult of, I’m the cult of, I’m the cult of, I’m the cult of personality (I’m the cult of)
Ask not what your country can do for you

The only thing we have to fear is fear itself

[youtube:http://www.youtube.com/watch?v=7xxgRUyzgs0%5D
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