22 MANERAS DE SER ESPAÑOL


Hace poco leí un artículo que me pasó mi amigo Tom que se llama 28 maneras de ser austriaco. Me pareció muy divertido, y enseguida pensé en cómo sería hacer lo mismo aquí en España. Una vez que lo he escrito, al releerlo creo que soy un poco negativo. Hay cosas positivas que no he puesto, porque intento aunar características más o menos mayoritarias o generalizadas de las personas, y comunes a todas las regiones. Sometido a vuestra consideración, críticas y comentarios, allá va:

1) Vive en la calle: tapitas, vermut, bares, terrazas, botellón. Sal a la calle y disfruta. Sea cual sea la región de España, a la hora del vermut podemos ver a la gente en la calle y en los bares bebiendo y comiendo. Aunque haga frío o llueva, siempre puedes ver gente en la calle. En Españoles por el mundo sin excepción todos los entrevistados señalan este punto cuando les preguntan qué echan más de menos de España, junto con el punto número cinco, que veremos más abajo.

2) Llega tarde: llegar diez minutos tarde es llegar puntual. Yo soy la excepción, y entonces lo paso mal. Siempre que quedo con alguien, joven, viejo, hombre o mujer, llegar diez minutos tarde es la norma, con alguna excepción. También hay gente que llega más tarde y no pasa nada.

3) Ensucia la calle…total, no es tu casa. Es habitual en todas las ciudades y pueblos de España ver papeles y todo tipo de suciedad por el suelo, eso sí, no en grandes cantidades. A amigos extranjeros les llama mucho la atención que en los bares exista la costumbre de tirar los desperdicios al suelo, pegados a la barra. Por no mencionar cómo queda un parque después de un botellón toda la noche. Y de los desperdicios de los perros no hablemos. Un ayuntamiento tuvo la curiosa ocurrencia de seguir a los propietarios que no recogían las defecaciones de sus canes, recogerlas y enviárselas por correo a los propietarios. Bravo. Yo haría una ley nacional para eso. Es habitual también encontrar basura cerca de los contenedores de reciclaje o muebles tirados por las esquinas de las calles. Las únicas personas que ves limpiando la calle, aparte de los sufridos barrenderos, son gente mayor que tienen comercios de toda la vida, y que siguen barriendo y fregando el trozo de acera enfrente de su tienda.

4) Bebe vino: somos el 10º del mundo en consumo de vino (nos gana Argentina, y el primero es Luxemburgo, no Francia).. Sorprendentemente, no estamos en el top ten de consumo de cerveza, ni de licores, ni de cigarrillos. Pero sí que estamos entre los diez primeros en el consumo de vino. De hecho, es una cultura que ha existido siempre. Cuando empecé a trabajar de profesor en el colegio, en el comedor una señora de la limpieza me hizo una observación curiosa: qué extraño que siendo hombre no comas con vino…Desde entonces me he esforzado en dar la razón a esta buena señora.

5) Come embutido: jamón, salchichón, chorizo, butifarra, chopped. Todas las regiones de España tienen una cosa gastronómica en común: su amor por el cerdo. Hay un refrán muy explicativo: del cerdo, hasta los andares. Tenemos hasta variantes de platos preparados rellenos de embutidos, por ejemplo, el hornazo: una especie de empanada rellena de lomo, chorizo, salchichón y todo producto del cerdo que haya a mano. En los pueblos, la matanza era y es uno de los acontecimientos del año. Tomando al azar una región, por ejemplo La Mancha, y cogiendo una carta de platos típicos, son infinitas variaciones sobre el mismo tema, tantas variaciones que ni Bach habría soñado que existieran.

6) Esta me encanta: fuma, bebe, drógate y juega todo lo que puedas. Somos el sexto país más decadente del mundo. No me extraña que nos vayan a poner Las Vegas en Alcorcón, si Adelson se ha leído el informe de Bloomberg, basado en la cantidad de cigarrillos fumados por habitante, el alcohol consumido, las drogas consumidas y el porcentaje de dinero jugado y apostado en relación al PIB. Leyendo el informe, flipo con que el país más decadente de largo sea la República Checa, nunca lo hubiera pensado. Otras cosas curiosas son que el país que más fuma es Bulgaria, y el que más bebe…Aun así, ostentamos un más que digno sexto puesto. En decadencia sí que estamos en la Champions League. Aunque es probable que vayamos bajando, por la política antitabaco, que nos quita puntos. Pero lo de la cocaína que contienen 9 de cada 10 billetes de curso legal en España no me digáis que no es de traca.

7) Trabaja por una mierda de sueldo. Somos uno de los países de la UE con menor poder adquisitivo, quince países tienen lo tienen mayor que nosotros. La mayor brecha salarial entre países europeos se encuentra al comparar España con Noruega y Dinamarca, donde el salario medio ronda los 3.600 euros mensuales, lo que dobla la media española. Además, el salario medio español resulta al menos un 34% inferior que las remuneraciones de Luxemburgo, Irlanda, Bélgica, Finlandia y Holanda. Y desde hace cinco años los sueldos han caído en picado, bueno, los nuestros, porque algunos han seguido subiendo los suyos, ya sabéis de quien hablo. Y mientras el valor de nuestros pisos baja, el IBI sigue subiendo.

8) No bebas agua con gas. Siempre me ocurre esté donde esté en España que cuando cojo agua con gas, la amable cajera me pregunta: “sabe que es con gas, ¿verdad?”. Qué le vamos a hacer, soy rarito, entre esto y llegar puntual…

9) Trabaja muchas horas y produce poco. Según un estudio comparativo elaborado con datos oficiales por la escuela de negocios IESE y Adecco, España es el tercer país con la jornada laboral más larga de toda la UE, pero es el que menor rendimiento obtiene por hora trabajada. Desde que habéis empezado a trabajar, perdón, desde que habéis tenido que ir a un sitio a decir que trabajáis, sumad las horas laborales que habéis dedicado a navegar por internet, facebook, twitter, la página del Marca, ver vídeos cachondos, a ver cuánto tiempo os sale. Sí, sí, ya sé que muchos de vosotros trabajáis como esclavos y no se os aplica lo que acabo de decir. Como los documentales de la 2, que si la mitad de la gente que dice que los ve los viera de verdad, tendría record de share. Imaginaos por qué hay tan poco teletrabajo en España.

10) Ve mucho la televisión. En esto también soy un raro. He visto casas con un aparato de TV en cada habitación, incluso es normal tener uno en la cocina. Hasta en el baño llegué a ver una tele. En muchas casas es un ruido de fondo necesario, aunque no le hagamos el menor caso. Ha venido a sustituir a los grillos en verano. Cuando me fui a vivir solo, al poco tiempo se estropeó la tele. Estuve tres meses sin tele. Sólo me compré otra cuando me regalaron un DVD, y me daba rabia no poder ver películas.

11) No hables inglés ni lo aprendas. En general, no hables idiomas. Está feo decir que hablas idiomas. A no ser que tu padre o tu madre sean extranjeros, entonces tienes una excusa buena para hablar bien otra lengua. Bueno, en realidad no. Si te decides a hacerte español, di que tienes “nivel de inglés medio”, lo cual significa que no tienes ni puta idea de hablarlo ni entenderlo, y mucho menos de escribirlo. Siempre podrás decir que España no ha tenido ni un solo presidente del Gobierno que hable inglés, así que tú no vas a ser menos que ellos. Siempre puedes hablar Espanglish, como nuestra ilustre alcaldesa okupa, que acaba de recomendar “a cup of café con leche at Plaza Mayor” en la presentación de la candidatura de los JJOO 2020. O siempre te queda el itañolo, que como el italiano es tan parecido al español, puede hasta colar. Si hablas lo bastante rápìdo, puedes hacerte pasar por napolitano con éxito. Eso sí, no te van a entender una mierda. Y las posibilidades de que haya un napolitano de verdad en una reunión de negocios son bastante remotas.

12) No hace falta que te aprendas la letra del himno. Por fin una ventaja. Somos un país tan cainita que no nos ponemos de acuerdo en hacer un himno en condiciones, así que no tiene letra. ¿Entonces qué hacemos en un momento solemne? Pues cantamos la música con algunas variaciones: lalalala, lalalalalalala, lalala la la…O como mejor se os ocurra. Total, si hay mucha gente no se va a notar demasiado. Por eso en España no vemos nunca a Plácido Domingo cantando el himno antes de un partido, como me preguntó una vez un amigo norteamericano. Bueno, es que aquí sólo suena el himno en la final de la copa del Rey, y fijaos las que se lían últimamente.

13) Nunca lleves la bandera de tu país en público. Bueno, puedes hacerlo. Pero te arriesgas a que te llamen facha, fascista, y otros piropos estupendos. Excepción: si se está jugando el campeonato del mundo de fútbol, sí que puedes hacerlo. O el de Europa. O incluso el de baloncesto. Y si vives en el extranjero también puedes. En determinadas partes de España te pueden llamar españolazo, jacobino, unionista…El presidente del Gobierno anterior ya dijo que “España es un concepto discutido y discutible”.

14) No digas que eres empresario. La expresión “ánimo de lucro” tiene muy mala fama aquí. Enseguida te llamarán explotador, capitalista, negrero y otros insultos horribles. Di como mucho que tienes un pequeño negocio, pero nada más. Aquí todo el mundo sabe que los empresarios son unos explotadores. Y esa expresión que no quiero volver a decir ni se te ocurra nombrarla. Estamos en un país donde un 75% de la población quiere ser funcionario, y sólo un 7% quiere ser empresario. Así nos va.

15) Ten envidia y sé cainita. Estoy en condiciones de afirmar, basado en mi experiencia personal, de que el pecado de este país es la envidia. Si a tu vecino le va muy bien, seguro que no es porque se haya matado a estudiar, a trabajar, haya hecho cursos, se haya esforzado, mientras tú intentabas batir el record de minutos seguidos en el sofá viendo la tele, o tomando cervezas en el bar de abajo. No. Es porque es un trepa, un chupa******, y a ti te tienen manía y no saben apreciar todo tu potencial. O simplemente tienes mala suerte, y él buena. Como decía el gran pensador marxista don Groucho Marx, nadie es infeliz por el fracaso de su competidor. Él hablaba del mundo del espectáculo, pero creo que esa frase es muy aplicable a mi país. En un país mediocre como el nuestro, destacar no es muy recomendable. Así que procura pasar desapercibido, no vayan a llamarte “relisto” o “listillo”. Los políticos siempre se rodean de sus iguales, o sea, unos completos inútiles. Por supuesto que el cainismo está en nuestros genes. Caín era español seguro. Somos muy capaces de hacer lo imposible por negar al adversario la razón, por el mero hecho de serlo. Aunque seamos nosotros los perjudicados por ello. Cuántas cosas hacemos a la contra, o como decimos, por joder.

16) Habla a gritos. O como poco, habla alto. Cuando vayas en el metro o en el autobús, ten conversaciones absolutamente personales a voz en grito. Eso mola. Unos amigos alemanes salieron horrorizados del metro en cierta ocasión. Con el advenimiento de los móviles inteligentes, esta costumbre en el transporte público se está diluyendo, y ahora vemos un rebaño de gente que camina como zombis mirando absortos su móvil inteligente. Yo tengo la teoría de que los móviles devienen cada vez más inteligentes y nosotros cada vez menos. Nos están robando la inteligencia. Lo cual favorece el punto anterior. Aun así, a mi alrededor hay conversaciones a volumen excesivo de forma continua, y la cantidad de volumen es directamente proporcional a la edad del propietario.

17) Elige un equipo: izquierda o derecha. Y una vez que lo elijas, piensa y di las cosas según los medios de comunicación de cada uno te digan. No me mires así, que no es tan complicado. Hay una especie de eslóganes universales a izquierda y derecha muy fáciles de seguir. Por si se te olvidan, los líderes de opinión, el telediario (el que sea), tus vecinos o amigos te los recordarán cada poco tiempo. Si te atreves a pensar por ti mismo y ser crítico, te expones a destacar, y eso nos remite al punto número 15. Si eres fiel a tus colores políticos, igual que a tu equipo de fútbol, por lo menos aunque te insulten te respetarán. Si te atreves a razonar y discutir con argumentos de verdad, te expones a convertirte en un leproso social. A nadie le gusta que le hagan pensar. Hay que reconocer que la derecha tiene peor prensa. Ser de izquierdas mola más. Pero de eso ya ha escrito el maestro Santiago González.

18) Vete de tu casa con 40 años. Y además, siendo sinceros, ¿dónde vas a estar mejor? Cada vez más jóvenes tardan en irse de casa. Y no solo eso, sino que muchas parejas que no pueden pagar sus casas han vuelto con sus respectivas familias, él con la de él, y ella con la de ella. En EEUU, cuando una persona sale de su casa, lo hace con 18 años para no volver. En España, con un 30% de desempleo, si no existiera esa protección familiar y la economía sumergida, habría barricadas en las calles y tiros.

19) Échate la siesta…si puedes. Esta sí que es una costumbre española. Aunque nos intenten copiar en otros países, entre las dos y las cinco de la tarde es complicado encontrar algo abierto (o a alguien). Este es el origen de la mayoritaria jornada laboral partida, que a su vez genera jornadas laborales kilométricas y que lleguemos a casa a las ocho de la tarde (o más). Y también que en muchos trabajos te den tres horas (¡tres horas!) para comer. Con dos horas muchas veces no te da tiempo de volver a casa, así que comes en una y te tiras otra dando vueltas y perdiendo el tiempo, por no trabajar una hora gratis para tu jefe, o simplemente porque no tienes las llaves de la oficina. Se me olvida que hay un 30% de la población que puede echarse la siesta actualmente, sin contar a los jubilados.

20) Te gusta el fútbol: tú a lo mejor no lo sabes, pero te gusta el fútbol. Y si no te gusta, te va a gustar. Por cojones. El fútbol nunca duerme. Hay fútbol los 365 días del año, 366 si es bisiesto. Se televisan todos los partidos. Todos. Entras en un bar y hay fútbol en la tele. Hay un canal de televisión dedicado en exclusiva las 24 horas del día. El periódico más vendido con mucha diferencia es el Marca. Y su web la más visitada. Tiene tanto tráfico que a veces se bloquea. Si no sabes de fútbol y eres hombre, enhorabuena: acabas de ingresar en la categoría de leproso social y tipo rarito. Y que no te engañen con la publicidad: los canales de deporte son de fútbol en un 90%. Las radios y los periódicos, otro tanto. Cuando había un 25% de paro en Andalucía en los años 90, nadie decía nada. Pero cuando amenazaron con descender al Sevilla a segunda división, la práctica totalidad de los sevillanos salieron a la calle para manifestarse en contra. Esto es España. Te importa un carajo en qué se ha gastado tu ayuntamiento los siete mil millones de deuda que tiene, pero a tu equipo de fútbol ni tocarlo, ¿eh?

21) No te vendas bien en el extranjero: me pueden acusar de generalizar, pero en mi opinión no nos vendemos todo lo bien que deberíamos. En España tenemos muchos atractivos turísticos que no sabemos vender. Hay cosas de mucho éxito en el extranjero, como el Vasa o el museo histórico en Suecia que se podrían hacer aquí. Y luego hay países como Francia o Italia que respecto de productos como el vino o el aceite nos han ganado por la mano. Nos compran muchas veces la materia prima, fabrican ellos el producto y lo venden como suyo. Seguimos un poco como en el siglo XVI, cuando Flandes nos compraba la lana y ellos hacían los paños que luego vendían como suyo, entre otros a nosotros mismos. Quizá esto tenga que ver con el punto número 14 anterior.

22) Gratis es mejor: esta me encanta. Si estamos en IFEMA y nos regalan un soporte para el móvil, una cadenita, un llavero, un muñequito, en suma, algo absolutamente inútil que no vamos a usar nunca, pues lo cogemos, que es gratis. No tenéis más que observar cuando se regala un vaso de chocolate con churros, un plato de paella, bollitos con un vaso de leche…las colas son como las de un concierto de Bruce Springsteen, sobre todo de personas mayores. Por algo somos el líder mundial en descargas ilegales. Si nos van a cobrar algo, aunque sea un céntimo, lo rechazamos y nos buscamos la vida para conseguirlo gratis. No pensamos en la cantidad de tiempo, recursos, electricidad, para conseguir algo que podríamos obtener por muy poco.

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  1. viejecita
    3 octubre, 2013 en 21:14

    Don Josejazz
    Me ha encantado esta entrada, aunque me da la sensación de que soy todavía menos española típica que usted ; porque yo llego antes de la hora, a las citas, y si se retrasan más de 5 minutos me voy, llevo la bandera y canto la Marcha Real ( que es como se llamaba en mis tiempos ) en las grandes ocasiones , no duermo siesta, me confieso empresaria, y no como embutidos. Y no acepto nunca regalos promocionales.

    Pero he echado en falta la condición 23, para ser español. Como dice en el título de uno de sus libros Fernando Sanchez Dragó ;
    Y si habla mal de España, es que es español
    Pues eso

  2. 4 octubre, 2013 en 11:51

    jajaja, gracias por el comentario, el punto 21 creo que lo roza (lo de hablar mal de España), pero admitimos el punto 23. De todos modos, con el panorama descrito, como para hablar bien de uno, aunque cosas buenas tenemos, claro que sí. Sigo pensando que como aquí no se vive (de bien) en ninguna parte.

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