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HOY ES EL DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ- MI HISTORIA


Hoy es 30 de abril, y me acabo de enterar que es el día internacional del jazz. Y pensando me he acordado de que el jazz ha sido algo muy importante en mi vida. Antes de seguir leyendo, pulsad en el play y dejadlo de fondo musical.

En la Navidad de 1981 mis padres me regalaron para nochebuena un regalo muy especial: un aparato de radio que tenía reproductor y grabador de casetes. Recuerdo a la una de la madrugada poner la radio, y dio la casualidad que lo primero que salió fue un programa de jazz que había justo a esa hora, creo recordar que era Jazz Internacional, de Paco Montes. Y me quedé alucinado con ese tipo de música que no había escuchado antes. En mi casa se escuchaba la típica música de los 70 en español, flamenqueo, pop, boleros, etc, pero a mi padre le encantaba un grupo vocal (Los Platters) y un trompetista llamado Roy Etzel; también la orquesta de Pérez-Prado. Quizá esos músicos fueron lo más aproximado al jazz que escuché de pequeño antes de la revelación. Al día siguiente dieron en la tele un concierto de un grupo vocal llamado Golden Gate Quartet, y con mi nuevo regalo de Navidad grabé en una cinta virgen lo que sería mi primer casete de una colección de cientos de ellos. Todavía tengo ese casete en casa. En mi siguiente cumpleaños, mi madre me regaló mi primer vinilo, un disco de Earl “Fatha” Hines. Fue el primero de muchísimos otros. Mi primer CD me lo regaló mi padre, fue un CD de Charlie Parker que todavía tengo.

Más adelante descubrí dos programas de radio que fueron muy importantes en mi vida: Jazz porque sí, del inolvidable Juan Claudio Cifuentes (Cifu  para los amigos…sed buenos, y si sois malos, me llamáis…y su sintonía de apertura y cierre del programa era Milestones, de Miles Davis), entonces en la extinta Antena 3 Radio, si no me equivoco, y Jazz en la onda, de Jorge Arnáiz, en radio España. En 1982 yo era un niño de 13 años que le encantaba el jazz, escuchaba estos programas y grababa con sus cintas vírgenes las canciones que todavía no había escuchado. Dicho ahora suena un poco surrealista, pero tenías que decidir si grababas o no antes de haber escuchado la canción, o incluso al músico. Era un poco arriesgado, el locutor presentaba la canción, y si creías que te podía gustar empezabas a grabar…A veces pensabas que mejor no, y de repente te dabas cuenta de que estaba muy bien…y pulsabas el botón del rec junto con el play a todo trapo. En octubre de ese año se llevó a cabo la tercera edición del festival de Jazz de Madrid, con un cartel impresionante que todavía recuerdo: Phil Woods, Ray Charles (que por problemas de sonido tocó sin amplificación todo el concierto, obligando a los espectadores a guardar silencio), Sony Rollins, BB King, Max Roach, (cuyos instrumentos fueron retenidos en la frontera francesa, y tocó él solo con una batería prestada), Mc Coy Tyner, Elvin Jones, The Art Ensemble of Chicago, Modern Jazz Quartet, Oscar Peterson…estoy hablando de memoria,  seguro que me dejo a muchos. Y en el programa de Jorge Arnáiz hicieron un sorteo para las entradas. Me acuerdo de enviar mis respuestas en una tarjeta postal a la dirección de la radio. Y gané las entradas. Todavía las conservo como un pequeño tesoro. Y ahí estaba yo, un niño de 13 años en la radio para recoger las entradas. Abrir el sobre y ver las entradas para toda la semana, oliendo a papel nuevo. Y en el antiguo palacio de los deportes, siendo testigo del acontecimiento más importante del jazz en Madrid hasta entonces, viendo a figuras de talla mundial. Fui coleccionando una Enciclopedia del Jazz que publicó Sarpe por fascículos, todavía los tengo en casa, sin encuadernar e incompleta. En los recuerdos de mi pre adolescencia suenan de fondo A night in Tunisia, Parker’s Mood o Woodchopper’s ball. Quien me iba a decir que muchos años después estaría en Nueva York en el teatro Apollo en Harlem o en la encrucijada de los músicos, el cruce de las calles 52 y Broadway, donde estaba el hotel Alvin y donde murió Lester Young.

Con Jorge llegué a tener una buena amistad, a pesar de la diferencia de edad (él debía tener veintitantos y yo era un quinceañero), me ayudó mucho a entender y querer el jazz y me regaló un libro, que acabo de recuperar, El Jazz, de Joachim Berendt (segunda edición española, 1976), que fue mi libro de cabecera durante muchísimos años. Me llevó a Clamores y al extinto Arenal Jazz Club. Estuve en la radio y en su casa varias veces, y me grabó cintas que todavía guardo. Cada sábado por la noche recuerdo las llamadas a la emisora desde la cocina de mi casa, donde yo me quedaba escuchando su programa, mientras el resto de la familia veía la tele en el salón. Me acuerdo de una vez que le pedí un especial de Lionel Hampton, y una hora entera del programa estuvo poniendo canciones suyas, y me dedicó ese programa. También en otra ocasión me hizo un monográfico (así los llamábamos entonces) dedicado a Thelonious Monk. Recuerdo el día que hablamos por última vez por teléfono, cuando anunció que ese sería su último programa de radio. Perdí el contacto con él, y me haría mucha ilusión saber qué ha sido de su vida. También me presentó a un chico, no me acuerdo de su nombre, que tuvo la valentía de abrir una tienda de discos especializada en jazz. La tienda se llamaba discos Fats, y estaba por la zona de la calle Rios Rosas, en Madrid. Y lo que me quedó de Jorge, además de su amor por el jazz, fue el amor por la radio. Mi hermano y yo, cuando éramos pequeños, jugábamos a grabar nuestros propios programas de radio, grabando con cintas usando dos aparatos, uno para grabar y otro para pinchar la música. Quien me iba a decir a mí que gracias a mi media naranja iba a poder participar como colaborador (y a veces realizar yo solo el programa) en un programa de radio sobre música con tanta solera (15 años en antena) como Cara B, en Radio Vallekas.

Con Cifu y otros periodistas tuve simple conocimiento a través de Jorge, era muy gracioso ir con mis padres a la línea de prensa de los festivales y presentarles a fulano o a mengano…un niño de 15 años. Me enviaban pases para los concursos de jazz en Madrid y podíamos verlos como si fuéramos prensa. También estuvimos en Clamores, sin poder ni siquiera imaginar que muchos años más tarde yo estaría subido a ese escenario tocando…Y los conciertos en el San Johnny (el Colegio Mayor San Juan Evangelista). También el conocimiento del jazz me brindó algún momento glorioso en el instituto, como cuando mi profesor de música dijo que el saxofón era el instrumento del payaso. Yo le contesté que John Coltrane y Charlie Parker habían cambiado la música, y que desde luego no era ningunos payasos. Ah bueno, pero eso es música de negros…

Estuve a punto de comprarme un saxo tenor y dar clases. Al final fue un órgano Hammond y clases de piano, y finalmente he acabado con la guitarra. La culpa la tuvo Django Reinhardt. Hacia los 18 años ya escuchaba jazz fusión en el programa de Rafa Fuentes, Jazztamos aquí, incluso había sábados que prefería quedarme escuchando su programa de 10 a 12 de la noche que salir por ahí con mis amigos.

Con este background es curioso que musicalmente he hecho la trayectoria inversa a casi todo el mundo. Hasta los 22 años o así, solamente escuchaba jazz y blues, empecé a escuchar rock and roll cuando comenzó la época del Gris en Chueca, un bar donde los viernes ponían sólo rock and roll y estaba lleno de rockers. También en la universidad conocí a Luis, que sería mi profesor de guitarra y venía de la escuela Rockservatorio: ahí tuvimos un cruce cultural tremendo: yo le descubrí el jazz, la bossa nova, el rock and roll, las big bands; él me descubrió el metal, el rock progresivo. Y ambos teniendo como trasfondo común el blues. Era la época en la que íbamos de la universidad al Jazz-bar, un local de la zona de Huertas a escuchar jazz; a la Coquette, al café Central…Y fuimos aprendiendo mutuamente.

Según me fui metiendo en el rock, fui dejando un poco al jazz como música principal, pero siempre mantuve ese cordón umbilical vivo. Solo que ya no estaba tan pendiente ni tenía un programa de radio de cabecera. Sí seguía con regularidad la edición de Jazz entre amigos en televisión española, mientras se emitió. Solamente en un grupo de todos con los que he tocado he hecho propiamente jazz, pero siempre he metido un poco de pimienta jazzera cuando he podido en todos. Y sobre todo, mi concepto de la música descansa sobre la piedra angular de la improvisación, haga lo que haga. Eso sí, he evolucionado de una concepción instrumental de la música (nunca me vas a oír preguntar “¿aquí no cantan o qué?) a componer más desde el punto de vista del cantante, orientado a la voz.

El otro día, al volver a hojear el libro de Joachim Berendt, fueron viniendo a mi memoria todos esos buenos recuerdos de hace muchos años. Ahora, quizá sea la edad, me gusta volver de vez en cuando a pisar ese rincón de la memoria, donde éramos inocentes y felices, y sólo necesitábamos escuchar unas cuantas notas azules (blue notes) para sonreír…Feliz día internacional del jazz a todos.

PD: gracias a Ana, la madre de Rafachan, por ponerme el mote de josejazz, que da el título a este blog y a mi correo electrónico, entre otros.

casetes

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  1. Sra. de BillyBod
    2 mayo, 2013 en 23:46

    Enlazo este bonito recuerdo en mi blogo. Zios salve a las big bands, a los músicos ciegos y a las blue notes.

  2. 3 mayo, 2013 en 12:25

    Amén, señora, y muchas gracias.

  3. Jaime
    18 marzo, 2015 en 12:59

    Hola, me llamo Jaime. por casualidad he leído tu blog.
    Cuando era un chaval yo era seguidor del programa de Jorge Arnáiz, los sábados por la noche. Alguna vez hablé con él por teléfono.también de Rafa Fuentes, al que conocí. era una buena época porque había muy buenos programas, no sólo de jazz, que era lo que más me gustaba, sino otros como Boomerang de Agustín Galán. me gustaría saber qué fue de esta gente. Ahora se nos ha ido Cifu, del cual me encantaba su jazz entre amigos de TVE .

    En fin, nostalgia de aquellos tiempos.
    un abrazo

  4. 19 marzo, 2015 en 12:48

    Hola Jaime, encantado de saludarte. Muchas gracias por tu comentario. Estuve hablando con Cifu hace unos meses y me dijo que con Jorge Arnáiz seguía manteniendo contacto pero muy poco, y que le llamaba siempre por Navidad para felicitarle las fiestas. Le dije que con sólo saber que estaba bien me conformaba. Me encantaría poder retomar el contacto con él porque llegamos a ser buenos amigos, salvando la diferencia de edad. Me hace mucha ilusión haber hablado con alguien que también comparte mis recuerdos. Lo de las llamadas a la emisora ahora lo piensas y es de coña. Muchas veces sonaba el teléfono en el pequeño espacio entre en final de una canción y la voz de Jorge retomando el programa. Un abrazo grande.

  1. 2 mayo, 2013 en 23:52

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