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PREGÓN DE LAS FIESTAS DE VALENZUELA DE CALATRAVA 2010


Excelentísimo señor Alcalde, miembros de la corporación municipal, autoridades de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha, señor párroco, miembros de la hermandad de la Virgen del Rosario, queridos amigos, valenzoleños y valenzoleñas.

En primer lugar quiero decir que es un honor y un orgullo para mí estar aquí hoy, quizás un honor inmerecido, y quiero agradeceros la oportunidad que me dais de presentar las fiestas de este querido pueblo. Como ha dicho Marcelino, yo no he nacido aquí, pero gracias al cariño que muchos de vosotros me habéis demostrado, habéis logrado que no me sienta como un forastero, sino como un vecino más del pueblo. Y así, como un humilde vecino más, me presento hoy ante vosotros y ante vuestra patrona para intentar devolveros con mis palabras ese amor y ese cariño que he recibido.

Valenzuela de Calatrava se cruzó en nuestras vidas en un momento determinado, hace muchos años…Yo recuerdo el primer día que llegué por la carretera de Almagro, viendo el pueblo a lo lejos durante varios kilómetros. Coincidió con un punto de inflexión en mi vida…uno de esos momentos en el que todo cambia.

Y la persona que hizo posible este encuentro feliz fue Antonio Mora, nuestro alcalde, al que en el plano personal le tengo que agradecer todo el amor, el cariño y la atención que nos ha regalado todo estos años, a mi madre y a mi hermano y a mí, y que ha llegado a ser un padre para mí. Él nos ha transmitido ese amor y esa pasión que igualmente siente por su querido pueblo. Así pues, os hablo sintiéndome parte de una familia más de Valenzuela, aun no habiendo nacido aquí, pero así me siento y así me han hecho sentir.

Quisiera en primer lugar recordar, aunque todos lo tengamos presente, el motivo por el cual esta fiesta se celebra en el primer fin de semana de octubre, que es la santa patrona, la Virgen del Rosario, anteriormente Nuestra Señora de las Victorias. Su fecha, como nos ha recordado Marcelino, es el 7 de octubre por ser el aniversario de la victoria en la batalla de Lepanto. El papa Pío V instauró su fecha ese día por su intercesión en la batalla, proclamándola Nuestra Señora de las Victorias, y más adelante su sucesor, el papa Gregorio XIII fue quien cambió el nombre de la festividad a Nuestra Señora del Rosario. Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció en 1208 a Santo Domingo de Guzmán en Francia con un rosario en las manos, le enseñó a rezarlo y le dijo que lo predicara entre los hombres. El santo se lo enseñó a los soldados liderados por Simón IV de Montfort antes de la Batalla de Muret, cuya victoria se atribuyó a la Virgen. Por ello, Montfort erigió la primera capilla dedicada a esta advocación mariana. En el siglo XV nuevamente la virgen se apareció al beato Alano de la Rupe, le pidió que reviviera la devoción al rosario, y que recogiera en un libro todos los milagros llevados a cabo por él, recordándole las promesas que siglos atrás dio a Santo Domingo. No es necesario reseñar la importancia del rezo del rosario: todos los papas del siglo XIX fueron muy devotos de él. Comentar que tanto la Virgen de Lourdes en su aparición de 1858 como la de Fátima en 1917 pidieron a sus aparecidos que rezasen el rosario. Y decir también que Juan Pablo II manifestó asimismo que el rosario era su oración preferida. Comentar que no solo es la patrona de Valenzuela, sino que también lo es de muchos otros lugares, tanto en España (Alcázar de San Juan, que es un pueblo con el que también he tenido bastante relación; Alhama de Murcia) como en América Latina (en Argentina incluso hay una población llamada Rosario).

Por mi trabajo he tenido la fortuna de viajar y trabajar durante semanas en pueblos pequeños por toda España. Aragón, Extremadura, Andalucía, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Castilla La Mancha, Murcia, Canarias, Cataluña, La Rioja, son lugares en los que he trabajado y he residido, en pueblos, poco más grandes o más pequeños que éste. Y os puedo asegurar que en lo que se refiere a dotaciones y servicios, somos un pueblo privilegiado. Puedo afirmar sin ningún lugar a dudas que he puesto a Valenzuela de Calatrava como ejemplo a seguir en cuanto a servicios para la comunidad en toda España, allá donde voy os pongo como referente en cuanto al desarrollo de un pueblo. El auditorio, las instalaciones de San Isidro, la banda de música, las instalaciones deportivas, la residencia, las escuelas deportivas, la biblioteca con acceso a internet, la piscina, son cosas de las que pueblos mucho mayores que éste carecen. Incluso amigos extranjeros, concretamente italianos, que han visitado Valenzuela, nos han comentado esto mismo, que en su país el nivel de servicios de nuestro pueblo no tiene punto de comparación respecto de pueblos de tamaño similar. Yo quisiera agradecer desde aquí a la corporación municipal, tanto al alcalde, al equipo de gobierno como a los concejales de la oposición, su trabajo y su esfuerzo durante todos estos años, que han permitido que disfrutemos de todos esos servicios y que presumamos de pueblo cuando nos visitan. Y quiero destacar dentro de este contexto a una persona que desde que vengo al pueblo me ha llamado siempre mucho la atención, por su labor constante y callada, su trabajo incansable, sobre todo con los más jóvenes, ese esfuerzo y amor a su pueblo que luego permite esos resultados tan extraordinarios. Me refiero a Valentín Naranjo, al cual quiero poner como ejemplo de todos aquellos que, fuera de los focos, hacen una labor constante y eficaz, sin la cual sería muy difícil alcanzar los logros que nos proponemos. Una cosa de la que muchas veces no nos damos cuenta en este país es que hay mucha gente desconocida que trabaja por el bienestar de todos, por un lado; y por otro lado, que la política, la res pública, la cosa pública, es cosa de todos, y que todos podemos participar de muchas maneras en la gestión de nuestros asuntos, aportar nuestras ideas y nuestra colaboración. Sobre todo quiero animar a los más jóvenes a participar en la gestión de lo público. Ese pensamiento es el que me ha guiado tanto desde mis primeras experiencias en mi más temprana juventud, como en estos momentos en mi más reciente experiencia política.

Hace casi cuatro años traté de acercarme un poco más al pueblo, de aproximarme desde un punto de vista personal. Y nos fuimos Antonio Mora y yo, con la ayuda también de Valentín, y estuve haciendo un reportaje fotográfico por el pueblo y sus alrededores, titulado “Paisajes de Valenzuela de Calatrava”, para reflejar cómo yo veía el pueblo, con la cámara en la mano. No es un reportaje turístico de lugares a visitar o algo así, eso lo dejo para las guías…Yo sólo quise poner un pequeño grano de arena y mostrar el pueblo a través de mis ojos. En las fotos podéis ver el Ayuntamiento, los conos volcánicos que rodean la comarca, la iglesia parroquial y otra que se ha restaurado, la residencia de ancianos, el paseo…Las cosas que me llamaron la atención. Las norias, restos de lo que en otro momento fueron huertas muy productivas (quizá de ahí viene el nombre de Valenzuela, la antigua Valencia de los Olores…), ya herrumbrosas y varadas como barcos que se han cansado de navegar…Fue mi forma de dar las gracias por la fortuna de haberos conocido. Con motivo del pregón, he decidido editar un libro con estas fotografías, y cuando finalice este acto, os haré entrega de dos ejemplares: el primero de ellos, con agradecimiento sincero y como un humilde homenaje a Valenzuela, dedicado al pueblo, a todos vosotros, lo entregaré a la concejala de Cultura, para que quede en la biblioteca a vuestra disposición, y cualquiera de vosotros lo pueda ver; el segundo, dedicado a Antonio Mora, se lo entregaré a él, por su amor y su cariño hacia nosotros y hacia el pueblo.

Durante muchos años, he tratado de desentrañar qué significado tiene la palabra patria. Se habla de la patria grande y la patria chica. Del amor a la patria. De muy jovencito no podía comprender cómo se puede querer un trozo de tierra, en definitiva. Pero años después he logrado desentrañar el misterio; ya se sabe que la juventud es una enfermedad que, desgraciadamente, se cura muy deprisa. Me llamó la atención después de hacer las fotos del pueblo y subirlas a mi blog en Internet, que algunos de vosotros me comentabais emociones que os nacían viendo las fotos. Eso como fotógrafo es un gran elogio, porque significa que he conseguido provocar un sentimiento, una reacción emocional en vosotros. Quizá he logrado brevemente captar un poco la esencia del lugar. Porque en definitiva la patria chica, el pueblo, es mucho más que el pueblo. Son los recuerdos de la infancia, la verdadera patria del hombre, como dijo Rilke; la escuela, los juegos de niños, los amigos y las amigas; los primeros amores, las primeras decepciones; el olor de la comida que cocinaba tu madre; el calor de la hora de la siesta; el perfume de las flores en mayo; la caricia de tu madre al acostarte; el sol sobre el reloj de la plaza; tu primer partido de fútbol con los amigos. El tacto de la mano de tu abuelo cuando te llevaba de pequeño por el pueblo. El olor de la leña en la chimenea en invierno, y el ruido mientras el fuego la hace crujir. El sonido de la baraja en el bar mientras se reparte, marcando el tiempo. El rumor del viento entre las hojas de los árboles en el paseo.

El pueblo es eso y mucho más. Son los recuerdos de aquellos que tuvieron que emigrar a otro lugar para buscar una vida mejor, y que vuelven cada año para recuperar aquello que dejaron atrás. Es la memoria de aquellos antepasados que se fueron, y cuyo espíritu permanece a nuestro lado; que ayudaron con su esfuerzo a construir este lugar, y que ahora nos pertenece. Pero también recae sobre nosotros la responsabilidad de trabajar para seguir mejorando nuestro pueblo, para que las generaciones venideras puedan sentirse orgullosas de nuestro legado; y que a su vez, esas futuras generaciones hayan aprendido de nosotros con nuestro ejemplo. Pues no puede crecer nada de la nada, ni nada que no haya sido bien sembrado, plantado y regado.

Las fiestas, en fin, suponen una culminación de este espíritu, de este cúmulo de emociones, sensaciones y recuerdos. La reunión de todos aquellos que, pese a la distancia, siguen llevando a Valenzuela en el corazón. Una comunión de todos los que queremos a Valenzuela, y que, junto a la santa patrona, la Virgen del Rosario, celebramos año tras año, generación tras generación.

Y ahora, queridos amigos, solo me resta pediros que repitáis conmigo: VIVA VALENZUELA DE CALATRAVA! VIVA LA VIRGEN DEL ROSARIO!

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