LA VUELTA AL BERNABEU


El otro día mi amigo Miguel me contó una experiencia reveladora de este mundo maravilloso de custom y Harley Davidson. El tío ve un foro en internet del que no diré el nombre, se registra y observa que hacen quedadas para salir con las motos. Miguel se acaba de comprar una Harley, después de haber tenido muchos años otras motos, y de haber compartido kilómetros y cervezas, o kilómetros de cerveza…Bueno, pues que han quedado en el Santiago Bernabeu…pues para allá que va el bueno de Miguel. Realmente no conoce a nadie, pero en este mundillo del custom se hace amistad con rapidez, al albur de una barra y unas cervezas. El caso es que Miguel llega a la reunión, ve muchas Electra y Harleys grandes. Cuando se baja y empieza a hablar con los reunidos, se da cuenta de que algo no cuadra aquí. Hola que tal, soy Miguel…el caso es que le dicen que su moto hace mucho ruido, no? Pues claro, es que va a escape libre…ya pero es que eso llama mucho la atención, y no nos gusta mucho…Joder, pues eso lo dice un tío con una Electra, que no le gusta llamar la atención, que es casi un camión de feriante con dos ruedas…la cosa no termina aquí, y esa pegatina de los Hell’s?? es que conoces a alguno? Pues claro, si no, no la iba a llevar…ya, pero es que es gente peligrosa, no nos gusta mucho…Bueno, pues por romper un poco el hielo Miguel le pregunta: "y a donde vamos?", y le contestan: "hoy vamos a dar la vuelta al Bernabeu". Así, como suena…Miguel piensa que le están vacilando, no puede ser cierto…los otros se le quedan mirando como que es de verdad. Miguel, con los huevos ya del tamaño de dos melones, se sube a su moto y se despide: bueno, yo me voy hasta Plaza Castilla, es que me gusta la aventura, se que es un poco arriesgado, pero hoy me he levantado con ganas de hacer una ruta larga. Y se va a dar una vuelta con la moto, como siempre, donde diga Rocinante, solo o en compañía de otros, y deja atrás el alcanfor, el olor a billetes de 500 euros y la peligrosísima ruta de 400 metros en línea curva cerrada.
Groucho Marx cuenta en su delicioso libro Groucho y yo una historia muy parecida, de un millonario que se compró un barco para tenerlo en el muelle, subirse vestido de capitán, gritar órdenes a diestro y siniestro, y luego bajarse, subirse a un coche con dirección a otro puerto, mientras un marinero de verdad le llevaba el barco a ese otro puerto, para que se pudiera subir otra vez a jugar a ser un lobo de mar. Espero que los caballeros de antes por lo menos condujeran las motos ellos mismos a su garaje y no contrataran a otro.
Moraleja: lo importante no es lo que llevas debajo del culo, sino lo que viaja encima de la silla. Cuando sabes lo que eres, lo que pareces da igual.

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