EL BUICK DEL 56 DE JUAN


El padre de Juan se compró un Buick del 56, porque necesitaba un coche grande y un amigo se lo ofreció por un precio razonable. Pero en un momento dado, decidió venderlo. Treinta años después, Juan vuelve de viaje y compra una revista de coches. Y en los anuncios de venta de coches aparece…un Buick del 56. Su mujer le dice de ir a verlo, aunque acaban de unificar sus créditos, y no están para tirar cohetes, acaban de comprarse un coche nuevo…Van a verlo y no es un Buick del 56, es EL Buick de su padre, incluso dentro encuentra notas en papel con la letra de su padre…treinta años después. Conteniendo la emoción, para no aparentar necesidad, consigue incluso bajar un poco el precio. Es su mujer la que le anima a comprarlo, es normal con toda la brasa que le ha dado todos estos años con aquel coche viejo que tenía su padre. Y con todo el cariño del mundo lo limpia, lo lava, lo deja absolutamente impoluto. Llama a su padre sin decirle nada, y cuando se lo enseña…las lágrimas corren por sus mejillas, la emoción se desborda.

Créeme, Juan, te comprendo muy bien, y a tu padre más. Dentro de unos años me imagino que un hijo mío me traiga la moto que me construí y diseñé, sería la hostia. Enhorabuena, Juan.

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  1. J.S.P.
    13 marzo, 2009 en 10:07

    Hostias!! que historia tan buena… De donde la has sacado?? Tienes que poner unas fotos del Buick de Juan!! Todos queremos verlo!!!

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