TE CAES Y TE LEVANTAS…


El otro día escuché a un futbolista famoso, bueno y sobre todo que no tiene pelos en la lengua (de raza negra por más señas…) contestando en una rueda de prensa a no se qué pregunta estúpida de las que hace la prensa deportiva (este tipo de prensa tiene menos sustancia que el caldo de un asilo, por lo general; que conste que me gusta el deporte, por eso lo digo). Lo que me llamó poderosamente la atención fue su respuesta. Vino a decir algo como la vida es así, te caes, te levantas, te caes, te levantas, te caes, te vuelves a levantar. Quién me iba a decir a mí hace unos años no solo que iba a comer cada día, sino que podría elegir lo que voy a comer.

Es cierto que la respuesta sobrecoge. Mi vida, supongo que la de todos desde que somos capaces de ponernos aunque sea por breves instantes de pie, es así: te caes, te levantas, te vuelves a caer, te vuelves a levantar. En muchos terrenos de mi vida me he caído muchas muchas veces, y me he vuelto a levantar. Finalmente en bastantes cosas he conseguido por el momento quedarme de pie, aunque noto de vez en cuando empujones a mi alrededor. Lo importante no es cuantas veces te caes, sino ser capaz de levantarse siempre. El doctor Alonso Puig lo explicaba en un artículo en el cual ejemplificaba este tema con la historia de un chico que participaba en una carrera en la que tropezaba y se caía constantemente, quedando en última posición. Llorando, se acercó a sus padres, que habían visto todo lo que ocurrió. Estos le dijeron que no podían estar más orgullosos de él, porque cada vez que cayó fue capaz de levantarse y terminar la carrera.

Lo que es cierto también que cuando en un área determinada te caes, te levantas, te caes…así ad infinitum, y nunca consigues quedarte de pie, sino por breves períodos de tiempo, la llama de la ilusión que te ilumina por dentro comienza lenta pero seguramente a extinguirse con el paso del tiempo. Te vuelves escéptico, quieres no hacerte daño, no tienes miedo de caerte, porque sabes que te vas a caer por anticipado. Tienes miedo de que esa llama tan cálida y tan bonita nunca más se encienda. Tienes miedo de estar espalda contra el suelo: miedo no de no tener fuerzas para levantarte, sino de no querer hacerlo. Ahora me encuentro así, hay días que con más intensidad y otros llueve menos, pero noto que la llama se apaga. Lentamente.

Down in a hole/feeling so small/down in a hole/losing mi soul/I’d like to fly/but my wings have been so denied.

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  1. caasiwriter
    21 febrero, 2006 en 16:11

    …Hasta que te suceda algo que te dé la energía suficiente para ponerte en órbita otra vez. Hay que seguir…
    Un saludo

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