EL BOSQUE HUMANO


Acabo de ver en DVD Qué bello es vivir, la peli de Frank Capra que todo el mundo afirma haber visto en Navidad, y que yo os juro que no había visto en mi vida. Me la compré de saldo en Mediamarket y llevaba sin abrirla desde entonces, hace seis meses. Como es una de las pelis que cita en su libro este escritor del que hemos hablado anteriormente, pues me ha dado por verla hoy. A lo que iba, la peli nos hace reflexionar sobre lo que Juan Antonio Rivera llama el bosque humano: si la vida individual de cada persona la consideramos como un árbol, el conjunto de todas ellas lo podemos llamar el bosque humano. La vida de cada uno está formada por las ramas que conforman nuestras decisiones, vamos trepando por las ramas de ese árbol según vamos tomando decisiones a lo largo de nuestra vida. Y esas decisiones afectan a otros individuos con los que nos relacionamos. Así, las ramas de cada árbol individual se entrelazan entre sí, formando el bosque humano.

En la película, el protagonista no es consciente de cómo las decisiones que ha ido tomando a lo largo de su existencia afectan sin que él se entere a todas aquellas personas que le rodean; incluso a personas que él pensaba que tenían una relación meramente tangencial con él mismo. Una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca y me hizo pensar mucho fue cuando una chica a la que yo entrené en el colegio donde estaba de profesor. Un día me dijo: ¿pero tú no eres consciente de cómo has influido en la vida de tantas personas? En ese momento, me vi de repente como una especie de George Bailey, abrumado por la responsabilidad que implicaban esas palabras…

Seguramente que todos podemos reflexionar y recordar cómo el haber conocido a alguien en un momento dado nos hizo dar un rumbo determinado a nuestra vida. En la película el protagonista cree que su vida no ha tenido ningún valor, y decide suicidarse y desear no haber nacido. Un ángel le hace ver que su existencia ha tenido una influencia decisiva en la vida de todas las personas de su ciudad (incluso en la de la ciudad en sí). Su hermano hubiera muerto porque él no estaba para salvarle, el malo de la peli se adueña de la ciudad, su mujer se convierte en una solterona amargada…Él desea volver a vivir. Y todo acaba en un canto al amor fati nietzscheziano (como dice Rivera, posiblemente sea el único punto de contacto entre Nietzsche y Capra). No sólo su vida es bella, sino la mejor de las vidas posibles, que además fue la que él quiso que fuera (así lo quise).

Este hecho (el que los árboles de decisión vitales de cada uno se interrelacionen entre sí) forma parte del azar en los condicionantes de la toma de decisiones. La otra influencia es lo que el escritor llama subproductos. El hecho de descubrir nuevas habilidades o posibilidades, o gustos, que no habíamos percibido hasta ese instante. Si me llegan a decir hace 7 años en qué estaría trabajando ahora no lo hubiera creído ni de coña.

Pensemos durante un instante todas aquellas personas sobre las que hemos podido influir sin saberlo…

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  1. Lucía
    6 enero, 2006 en 10:53

    Buenos días…Has sido bueno??? pos entonces los 3 reyes "majos" te habrán dejao algo por ahi desperdigao…Yo aunque tengo la conciencia muy tranquila debí de ser un poco mala…porque se han olvidado de mí…o llegarán más tarde…(espero)…jejejeSabes, leyendo de nuevo este comentario, me he puesto a pensar… creo que todos nos sentimos en algún momento de nuestra corta existencia, tan perdidos y desesperados como el prota de la peli. Quizás no al punto de querer quitarnos del medio, pero si a estar desorientados totalmente en nuestra propia vida.Hasta hace un tiempo, me deje llevar por la rutina que me rodea, dejando que los demás tomaran decisiones por mi, y bueno…mientras te codees con buenos amigos todo va bien… y un día de pronto, lo ves todo mucho más claro, y alguna cosa insignificante, te hace ver todo mejor,con más ilusión…y vuelves a tomar las riendas de tu vida. Como si hubiese sido un recreo…un alto en el camino….hay veces, (yo por lo menos), que necesitamos sentir, que somos algo para alguien, que somos una pieza en un puzzle, que si falta está incompleto, que aunque tu no te des mucha importancia, si la tengas para alguien…Ainss… que me pongo filosofica, pos ya está no me enrollo más ;).Un placer tenerte de vuelta. La playa de ribadesella esta bien, yo la conoci en piragüas, pero las hay mucho más bonitas, cuando quieras te las descubro. ;)Un besito mu grande.pd: tengo un video de basket que podria gustarte mucho, a ver si me las ingenio para subirlo al space…aunque con lo nula que soy… besitoss

  2. jose
    6 enero, 2006 en 20:28

    Lo de conocerse a sí mismo no es minguna tontería. Lo importante es saber quien soy de verdad (es bastante complicado averiguarlo); que cosas quiero de verdad; y que necesito para conseguirlo. Una tarea por toda una vida. Claro que ya has dado el primer paso, q es pensar por tí y tropezarte tú. Eso es vivir…lo otro no, alguien vive tu vida por tí. Enhorabuena!PD: me encanta que te pongas filosófica!

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