EL BIPARTIDISMO MONTA EL NÚMERO

16 abril, 2014 6 comentarios

He estado esta mañana en la Junta Electoral Central presentando la candidatura de UPyD para las elecciones europeas. Y me he quedado pasmado con lo que ha pasado.

Llego a las 9:20 y está el representante de Foro Asturias haciendo cola. Óscar López, número 3 del PSOE, espera en el vestíbulo rodeado de varias personas y un cámara y un fotógrafo, moviéndose como un banco de peces. Gente del PP entrando y saliendo. Mucha prensa alrededor. Pues sí que se monta follón…

Me pongo a la cola y el señor de Foro Asturias me cuenta lo que pasa: el PP y el PSOE están peleándose por ver quién ha llegado primero, haciendo recursos escritos a boli para entregar rápidamente. Uno pidiendo “justicia” y otro diciendo que las cámaras de Congreso dirán “quién ha entrado primero en el edificio”, o diciendo que ellos han enviado un mail a las 12 de la noche, y que por lo tanto son los primeros. Y mientras, las representantes de un partido feminista “agarradas” al mostrador, diciendo que ellas son las que han llegado las primeras, y que de ahí no se van…y probablemente lo eran.

Hablamos con los periodistas presentes y les decimos dónde está la noticia. Por lo menos el de la Agencia Efe lo ha grabado, y ha grabado a las personas con los escritos en la mano.

De repente, después de media hora, la cosa empieza a moverse. Una chica avisa a Óscar López para que entre y una nube de periodistas, cámaras y fotógrafos pasa a mi lado a toda velocidad. Tras la nube de flashes, al rato vuelven a pasar en sentido contrario. Y me fijo en el cámara, que yo pensaba que debía de ser de PSOE TV, porque no se separaba del señor López, y lleva el logo de Cuatro…

Le toca al PP presentar la candidatura, y en contraste hay una sola cámara, la de la Agencia Efe… Se ve que tienes que enviar a uno de tus primeros espadas para que media profesión periodística vaya a cubrir un acontecimiento planetario como la presentación de la documentación de la candidatura a las elecciones europeas.

Como Foro y nosotros no teníamos fotógrafos alrededor, nos hemos hecho las fotos nosotros mismos. Ahí está la prueba de que todo esto no me lo han contado, yo estaba allí.

entregando la candidatura

Es una vergüenza que unos y otros gasten sus recursos y energías en ver quién se pone el primero en el BOE (no hay otra consecuencia mayor), como si no tuvieran nada mejor que hacer. Luego decimos que hay desafección hacia los políticos y la política, cuando los dos principales partidos del país dedican su esfuerzo y “trabajo” a competir a ver quién sale el primero en el BOE, a mirarse el ombligo, en definitiva.

Esto es lo que hay, una vez más.

PACO

Era yo muy pequeño, tendría tres o cuatro años. Tengo un recuerdo de un pequeño tocadiscos sobre la cómoda de casa de mi abuelo, el humo de un celta sin boquilla, una copa de orujo blanco, y el cante. Voces flamencas a mi alrededor, guitarras, palmas, y un cajón que a veces se asomaba por la ventana. Por ella se escapaban los tarantos, las soleás, los tarantos, los tientos, las seguiriyas, y pocas las veces, las coplas o las sevillanas. Y un señor vestido con traje y camisa blanca, con un pañuelo en el bolsillo de la chaqueta, cambiando esos pequeños discos, y el ruido de la aguja al posarse sobre ellos. Y el toque. Pastueño, sobrio o virtuoso. Ese humo me envuelve a veces, todavía…

Años después, volví a sentir el humo, el toque y el cante. Una cinta de casette grabada de un disco, y que decía “Paco de Lucía-Entre dos aguas”. Y fue como el puente que comunicó mi entonces educación musical jazzera con mi pequeña infancia musical, a la vera de mi abuelo. Mientras yo le decía de carrerilla las marcas de los coches, él me enseñaba los palos y los toques. Sin querer. Poco a poco. Y yo lo entendía, y lo quería. Sin darme cuenta.

Más adelante conocí a la guitarra. Y ahí hice algún intento. Recuerdo una jam con un guitarrista flamenco al que enseñé los rudimentos del blues en quince minutos. Cuando lo intentamos al revés, aquello era imposible (“pero tío si es muy fácil”).

Paco de Lucía era especial. Mucho. Cuenta que tocaba doce horas diarias para salir de la pobreza, y que cuando ya comenzó a vivir más desahogadamente, es cuando fue consciente de que además le gustaba aquello, y que lo amaba…En el trío con Al Di Meola y John Mc Laughlin destacaba por su sencillez, su naturalidad. Paco daba la sensación de hacer fácil lo complicado, como si ya hubiera nacido así. Es muy buena la anécdota en el concierto de Leyendas de la guitarra con motivo de la Expo de Sevilla en 1992. Paco de Lucía actuó el día del jazz, junto con otros grandes músicos, como George Duke, Stanley Clarke, George Benson y su amigo John McLaughlin. Tuvo su momento de actuación en solitario, y entre canción y canción, alguien gritó “¡Paco!”, y él se dirigió al micrófono y contestó: “¿Qué?”

La música se posó sobre él, como si fuera el Espíritu Santo. Cuenta que comenzó a tocar porque un día su padre le estaba enseñando a su hermano, y como a éste le costaba trabajo tocar, Paco le dijo “si es muy fácil”, y su hermano le replicó: “pues hazlo tú”. Y lo hizo. Y de qué manera. Desde ese momento, su padre cambió de alumno.

MI disco favorito es One summer night. Tiene la quintaesencia de lo que hizo a Paco un genio. La forma de mezclar el jazz y el flamenco, de improvisar, de crear sobre la marcha sin red debajo…Es un disco que le regalé a mi padre, como forma de intentar reconciliarme con él, por lo menos un poco, sin conseguirlo.

Abuelo, qué suerte tienes, ahora le podrás escuchar en directo cuando quieras, en el cielo de los músicos, con tus otros héroes. Por cierto, abuelo, te debo una canción. No me olvido.

LAS ZANAHORIAS…¿SON DE IZQUIERDAS O DE DERECHAS?

Sábado por la noche, once horas. Cumpleaños de una amiga. Y mi media naranja que me dice que le han comentado que ahora “eres de centro derecha”. El autor es un buen chaval, pero digamos que profesa con fervor la religión del siglo XX y parte del XXI, que no es otra que la izquierda políticamente incorrecta.

El muchacho se disculpa, perdona, no te habrás molestado…Pues hombre, ella es ella y yo soy yo, y lo que tengas que decir pues me lo dices a mí…Pues ahora a ver si le dices algo a Toni Cantó, que no para de meter la pata por twitter…Bueno, el caso es que, aparte de haberse equivocado y haber pedido perdón (que ya me gustaría ver a otros hacer lo mismo), me gustaría que saliera en las noticias por ser el único diputado que tiene piso en Madrid y renuncia a sus dietas, no como todos los demás de todos los colores políticos, que tienen un color común, que es el verde del dinero. Y por cierto, le pregunto, renunciar de una forma honesta a lo que no te corresponde, ¿eso es de izquierdas o de derechas? Le explico las retribuciones de los vocales vecinos en la ciudad de Madrid (1000 € el portavoz, y 800 €el adjunto, por ir a un pleno al mes, PP, PSOE e IU), y que los nuestros renuncian a la parte que excede de 400 euros al mes, porque consideramos que es excesivo, y más con la que está cayendo. Y eso…¿es de izquierdas o de derechas?

Me gusta el fútbol americano, fumaba en pipa hace tiempo, me gustan las croquetas de mi madre, soy del Estudiantes y del Athletic, me gusta el jazz y el rock progresivo. Eso…¿es de izquierdas o de derechas?

Le cuento que hemos conseguido que se incluya en la denostada ley de educación un sistema de préstamo de libros de texto, recogiendo la iniciativa de una ciudadana, y llevándola al Parlamento, lo cual ayudará a muchas familias que están pasando por dificultades económicas. Y eso…¿es de izquierdas o de derechas? Renunciar a sentarse en consejos de administración de las cajas de ahorros, en Telemadrid, en RTVE (y a los sueldos correspondientes, claro), ¿será de izquierdas o de derechas? Y tratar de acabar con el aforamiento de tantos y tantos…

Echar la culpa a los políticos, a los bancos, a “los mercados”, es como echársela al tiempo. Buscar las causas concretas de las cosas y sobre todo proponer soluciones es la forma de intentar arreglar los problemas. Juzgar por eslóganes y consignas es no ver la realidad. Me harto de explicar lo que es una fase de instrucción de un proceso penal, o las diferencias entre la Comisión, el Parlamento y el Consejo de Europa.

Es más fácil dejarse llevar por la zanahoria que nos ponen delante, pulsar el botón del cliché demagógico que reside en nuestro ser más íntimo, puesto ahí desde nuestra más tierna infancia (o contra nuestra más tierna infancia), aplaudir lo que mola y abuchear lo que no mola, sin pararse a pensar qué estamos diciendo. Sobre todo cuando nuestra boutade obtiene un coro de aprobación colectivo desde aquellos que nos rodean. Y perseguimos la zanahoria, sin ver más allá de quien sujeta el palo del que cuelga, y por qué no nos preguntamos quien maneja ese palo y para qué…

Y llegados a este punto me pregunto: las zanahorias…¿son de izquierdas o de derechas?

DECONSTRUYENDO A LA IZQUIERDA DE LA IZQUIERDA

25 enero, 2014 1 comentario

Comenta una amiga mía que es profesora de FP que sus alumnos, jóvenes cerca de los veinte años, han descubierto una persona que les maravilla y al que van a votar todos en las elecciones europeas si se presentara como candidato. El hombre en cuestión es el politólogo Pablo Iglesias Turrión. Y lo que me cuenta me ha inspirado para escribir unos breves comentarios de lo que supone. En efecto, se especula con la posibilidad de que un nuevo proyecto político denominado “Podemos”, apoyado por Izquierda Anticapitalista y personajes tan señalados como Diego Cañamero, Ada Colau, el Gran Wyoming o Juan Carlos Monedero se presente a las europeas del próximo 25 de mayo.  Julio Anguita ha rechazado formar parte del proyecto. En un blog denominado Asamblea 2014 se denuncia que todo es una operación mediática (que denominan “Operación coleta” ) de corte populista. En teoría en su presentación el pasado día 17 de enero de 2014, parece ser el primer resultado de lo que ha sido el 15-M que decide pasar a la pura acción política.

Habiendo oído cosas de él como presentador del programa de TV La Tuerka, decidí escucharle y analizar sus propuestas políticas. Y me encontré esto: topicazos, eslóganes y lugares comunes. Por cierto, una buena colección de ellos se puede encontrar en el último libro de Wyoming (No estamos locos).

Una muestra: el rechazo de los que significa el eurocomunismo (“contento y protegido bajo el paraguas de la OTAN”, según sus palabras textuales), y en consecuencia, la Transición a la democracia. En su opinión, fue un acuerdo entre la élite del franquismo y la élite de la oposición democrática. Aunque por otro lado se contradice, ya que afirma en otra ocasión que “a Marcelino Camacho no le domesticaron ni le doblegaron”. Debería leer el comentario que hizo al respecto el maestro Santiago González en su entrada “He aquí un franquista”. De la Transición y de la democracia de la que disfrutamos se pueden decir muchas cosas, pero una es cierta: históricamente es el mayor período de prosperidad que hemos disfrutado en muchos siglos. Y mucha gente que tiene ganas de revanchas guerracivilistas es porque no ha conocido una guerra de verdad.

Por otro lado, sus modelos son la Baader Meinhof (es un elemento que se echa de menos, según sus palabras), y América Latina (es de suponer que Cuba, Venezuela, Bolivia). Más en defensa del terrorismo: afirma que hoy hay ciudadanos vascos “encarcelados por hacer política”.

Su concepción de los medios de comunicación es para echarse a temblar: según él, nadie es objetivo, porque todos tienen ideología (yo no, gracias), y hay que intentar posicionarse e influir en la ciudadanía desde los medios. Las redes y los medios son instrumentos de presión ideológica y política. Y de ahí pasa a denunciar que, respecto de un ataque por fascistas a estudiantes de izquierda en la Complutense, lo importante en este caso son los “fascistas peligrosos” que gobiernan en la Comunidad de Madrid e inspiran a los fascistas que agreden. Pues para él, el PP son los herederos de Franco y no son demócratas. Viendo cuál es su concepción de la democracia con ejemplos citados más arriba (Cuba, Baader Meinhof), pues tiene razón.

Carga contra la monarquía como si eliminarla fuera a traer el paraíso en la Tierra, cuando realmente es mucho más barata que jefaturas de Estado de repúblicas como Francia o Italia (200 millones de euros de Italia frente a 25 de España). Y sinceramente prefiero a este rey que a personajes como Felipe González o Aznar ejerciendo de jefes de Estado. Creo que es más útil para la ciudadanía pedir que la Casa Real sea responsable jurídicamente por sus actos, que sus gastos sean transparentes, y analizar las consecuencias de cambiar de modelo de jefatura del Estado, que sacar un muñeco de pim pam pum para pegarle gorrazos sin ton ni son como desahogo.

Hasta ahora hemos hablado de literatura. Ahora hablemos de propuestas políticas concretas, aun sabiendo que aquí no se lee los programas electorales ni el que los escribe. Aparte de vaguedades genéricas (aumentar el consumo, democracia asamblearia, llevar la política a las calles y a los barrios; por cierto, al respecto debería leer la magnífica explicación de lo bonito que ha sido el experimento de una democracia sin partidos en Islandia por Martínez Gorriarán), lo demás que he encontrado es para echarse a llorar: por ejemplo, prohibir los desahucios o que el Estado no pague la deuda pública. Cosas que nos llevarían a, partiendo de la nada, alcanzar las más altas cotas de la miseria, como dijo el gran pensador marxista don Groucho Marx.

Observo además cierta confusión terminológica. El 1 de junio, en la Sexta Noche decía: “Una oferta de trabajo de ayer de periodista: Customedia, Barcelona. “Se requieren 5 años de experiencia. Inglés y disponibilidad para trabajar. Contrato de autónomo. Salario: entre 450 y 800 euros” ¡Esto es violencia!”. Violencia no, explotación. Un gran problema de nuestro tiempo es llamar a las cosas por nombres que no son. Llamamos democracia a lo que no lo es, y fascista a quien tampoco.

Coincidimos en parte del diagnóstico: el hastío de los ciudadanos respecto de una casta política que solo vela por sus intereses (de la que forman parte sus asesorados de IU y amantes de los coches oficiales y los puestos en consejos de administración de cajas de ahorros); indebida financiación de los bancos por parte del Estado; precarización y recorte de derechos en salud, educación y sanidad; inexistencia de la sociedad civil. Pero si el remedio es Cuba o Venezuela, mejor me quedo como estoy. Estoy de acuerdo con las críticas al PSOE (“lo que nos metieron en la OTAN deberían avergonzarse de gritar no a la guerra”), o a que IU se haya sentado en consejos de administración, y al PP por dejar caer los servicios sociales para luego poder privatizarlos y colocar después a los propios políticos que lo privatizaron en puestos de responsabilidad en las empresas adjudicatarias. Pero el remedio propuesto no es más que un cóctel de eslóganes que, como él mismo dice, “tocan una tecla que suena bien en muchos oídos”. Pero en mi opinión no va más allá. Las verdaderas soluciones pasan por aceptar el marco en el que nos movemos, asumiendo que tenemos que cambiar muchísimas cosas. Es mucho más realista analizar los problemas de una forma objetiva, no ideológica, y tratar soluciones reales para problemas reales. Proponer que el Estado no pague la deuda pública y no detallar cuáles serían las consecuencias es un comportamiento infantil.

Y por supuesto que reniego del abrazo del oso que le da la “verdadera izquierda” al nacionalismo radical y hasta terrorista, a tipos apoyados por la Liga Norte, un partido xenófobo y racista. Entiendo que la derecha se apropió del Estado y sus símbolos hace tiempo, y la izquierda les dejó hacerlo.

Y el origen de todo nos deja claro que la condición de la izquierda verdadera se lleva en el ADN: “Lo llevo en el ADN. A mi tío-abuelo materno le fusilaron. Mi abuelo paterno, socialista y comandante del Ejército Popular de la República, fue condenado a muerte y pasó 5 años en prisión. Mi madre, la primera persona de su familia que llegó a la universidad, militó en la clandestinidad y mi padre también conoció la cárcel durante la dictadura. A ellos les debo quien soy y desde los 14 años no he dejado de militar.” Para decir que “la izquierda no es una religión”, se le parece bastante, y además heredada. Yo en el ADN llevo el color de mis ojos, mi estatura, mi color de pelo y otros detalles insignificantes. Mis ideas no las llevo en mi código genético, sino que son fruto de mi propia reflexión, mi experiencia y mi raciocinio, y abiertas a ser discutidas. Yo no pretendo tener razón, sino razones. Mi abuelo fundó la UGT de Albacete y estuvo en la cárcel en la guerra civil, pero él es él y yo soy yo, somos personas diferentes.

Es el signo de los tiempos. Hoy en día todo es instantáneo, mediático. No hay verdadera reflexión ni análisis. Lo queremos todo y lo queremos ya. Y Pablo Iglesias Turrión lo sabe. Es hijo de su generación. Sabe que un buen eslógan a tiempo y un buen vídeo en el momento adecuado valen más que doscientos libros o discursos fundamentados. Ayer en el vagón de metro en el que iba me puse a contar. De ocho personas, seis mirando el móvil, y uno leyendo un libro. Y yo mirándoles a todos.

Leyendo la definición de demagogia la conclusión es clara. Alguien la definió como proponer soluciones sencillas a problemas complejos. Yo añadiría sencillas e inadecuadas. Y en eso estamos.

Los números de 2013

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 7.200 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 6 viajes transportar tantas personas. Gracias a todos vosotros!!

Haz click para ver el reporte completo.

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INDIVIDUALIDAD, MÚSICA Y LLEWIN DAVIS

31 diciembre, 2013 Deja un comentario

Definitivamente me estoy haciendo viejo. Me levanto esta mañana y mientras desayuno miro el twitter. Y me encuentro este artículo en el Confidencial. Ha sido leerlo y me ha recorrido un chorro de indignación por las venas a borbotones. Supongo que me estoy haciendo mayor, hace unos años lo hubiera leído y hubiera dicho: mira qué cantidad de tonterías dice este señor, y hubiera pasado a lo siguiente. Pero cada vez tengo menos paciencia con algunas cosas, sobre todo cuando usamos la ideología como cristal para explicar fenómenos como el deporte o la música, que no tienen nada que ver. Aparte de no contar nada sobre el origen de la palabra hipster, que es bastante más complicado que echarle la culpa al capitalismo…

Sostiene el autor lo siguiente: “el folk era una música horizontal, de todos y para todos, que igual se cantaba en familia que trabajando o en fiestas populares. También, de manera creciente, fue la banda sonora de manifestaciones sindicales o  de la lucha por los derechos civiles. El rock, en cambio, siempre fue  un género individualista, egocéntrico y mitómano, donde lo que prevalece es el aura divina del artista, considerado como un visionario con sensibilidad superior al resto de los mortales”.

En primer lugar, los músicos siempre han sido feroces individualistas, desde la Prehistoria de la música. Renacimiento, barroco, período clásico, romanticismo, música americana (jazz, blues, rock and roll, country, incluso folk), flamenco. Hay una tradición oral en gran parte de la música popular por la propia inercia de no saber leer música y por la transmisión de las tradiciones populares, pero de ahí a “inventarse” que por culpa del “capitalismo” se fomenta la competencia individual…por favor. El barroco por ejemplo es una música concebida para solistas, y el capitalismo no tiene nada que ver en eso. Por otro lado, en el siglo XX los movimientos vanguardistas en la música siempre los han iniciado niños bien de clase media-alta: la movida madrileña, por ejemplo, o el punk son creaciones de la juventud burguesa acomodada. Eso no tiene nada de nuevo. El autor demuestra que no ha entendido nada de la conversación entre Joel y Ethan que transcribe: simplemente no importa si es country o no, los Byrds son muy buenos músicos y ESO es lo que importa, no si mola o no. Y a los propios músicos, desde luego que sí, no les importa una mierda. Las etiquetas les importan a todos, menos a los músicos.

No existe “la lucha entre un enfoque comunitario de la música y una mirada basada en el genio individual”. Ha existido la lucha entre la música como algo accesible sólo a los músicos, entendidos como aquellas personas que estudian y practican duramente para alcanzar un nivel técnico y artístico, por un lado; y por otro, entre aquellos que veían la música como una forma de expresión que no requería de un esfuerzo especial para tocar y cantar. Ejemplo de esto último es el folk, pero también el grunge o el punk. No hace falta saber tocar “bien”, sino solamente expresarse de una forma auténtica. Cualquiera puede ser músico bajo su punto de vista. Sid Vicious no sabía tocar el bajo, de hecho en el primer disco de Sex Pistols no lo toca él. Las canciones pueden ser muy sencillas y tener sólo dos o tres acordes. Pero eso no tiene nada que ver con luchas entre enfoques comunitarios e individualismo.

A Dylan se le ha criticado, antes y después de su transición a la guitarra eléctrica, por ser un pésimo intérprete, en el sentido de tener una muy pobre técnica con la guitarra. Y sin embargo al mismo tiempo se le ha alabado por ser un excelente compositor de grandes canciones, pero curiosamente “mejor” interpretadas por otros músicos, que se hicieron famosos con sus canciones (Jimmy Hendrix con All along the watchover o los Rolling Stones con Like a rolling stone). Hay otros ejemplos, como Ornette Coleman, músico de jazz al que llegaron a pagar para que no tocara, y que sin embargo salió adelante económicamente vendiendo sus composiciones. Por otra parte, en la música del siglo XX siempre ha existido una lucha entre técnica y expresión. En el jazz de los años 30, había claramente dos estilos en el saxo tenor (el instrumento rey junto con la trompeta en esos días): estaba el estilo más técnico y potente de Coleman Hawkins, y el más expresionista y lírico de Lester Young. En los años 80, en el heavy metal existió el shred, estilo obsesionado por la técnica y con influencia clásica (Yngwie Malmsteen, Sebastian Bach, Vinnie Moore, Randy Rhoads), donde muchas veces el medio (la técnica) se convertía en un fin en sí mismo. Ese mismo fenómeno ocurrió en los años 40 con pianistas como Phineas Newborn en el ámbito del jazz. 

el saxofonista Lester Young

El saxofonista Lester Young

Esa pulsión sí que es algo real y no un presunto “giro al infierno” del folk como cultura igualitaria hacia el capitalismo despiadado, y un “clima cultural cada vez más escorado a la derecha”. El que Dylan utilizara la guitarra eléctrica no tenía nada que ver con un presunto giro al capitalismo. Como dijo Joachim Berendt: “Cuando Dylan se presentó por primera vez en el Festival de Newport con acompañamiento eléctricamente amplificado, hubo una tormenta de protestas entre sus seguidores. Pero tres años más tarde, en 1968, grabó su álbum “John Wesley Harding” con guitarra acústica y la armónica del folk blues, y manifestó así, en el aspecto programático, que en la conciencia de todos sus seguidores tenía que penetrar la idea de dónde reconocía él mismo su origen musical y espiritual. Esta idea efectivamente penetró en la conciencia general”. Se trata simplemente de evolución musical, algo no solamente legítimo, sino necesario. Las personas cambiamos, somos diferentes con el paso del tiempo y así la música, como expresión de nosotros mismos y de nuestra experiencia vital, debe evolucionar también. Cuando la música de Count Basie tuvo un éxito mundial por los años cincuenta, se le pidió a Lester Young —el solista más destacado de la vieja orquesta de Basie— tocar en un grupo de músicos que habían pertenecido a esta orquesta y reconstruir el estilo de los años treintas para un álbum de discos.”No puedo hacerlo —dijo Lester—. Yo ya no toco así. Toco de otra manera; vivo de otra manera. Ahora es más tarde; aquello era entonces. Nosotros cambiamos,nos movemos.”

RHCP

Existe también la lucha entre el artista en su torre de marfil y el que se guía por lo que le gusta al público, el que se considera la esencia del arte puro y quien gusta de ser admirado y llegar al máximo número de personas. Esa es otra tensión en la historia de la música de todos los tiempos, y común a otras formas de arte, como el teatro y el cine. Es un tema que merece por sí otro artículo. Solamente decir que a veces el elitista o vanguardista es cogido por el mainstream y pasa como a los Red Hot Chili Peppers, que en uno de sus primeros discos tenían una canción en la que suplican que les pongan en la MTV de rodillas, y prometen en la letra a David Letterman que se comportarán como perfectos caballeros. Hay que tener cuidado con los deseos, que al final se cumplen…

La música, con mayúsculas, como expresión artística, es un producto de personas individualistas, egocéntricas y mitómanas, tal y como define el autor al rock. Porque es el resultado de expresar experiencias personales y sentimientos. No existe la música “colectiva”. Existe la interpretación colectiva y la composición para grupos de música, o la creación del conjunto. Y la ideología no tiene nada que ver con esto.

Ah y feliz año nuevo!

LA PASIÓN DE ESCRIBIR

30 diciembre, 2013 Deja un comentario

Hoy estaba leyendo el libro que escribió el batería del grupo de rock Rush, Neil Peart, Ghost Rider, travels on the healing road, en el que cuenta su viaje en moto tras perder casi de una tacada a su mujer y a su hija. Explicaba cómo comenzó su interés por la escritura, y eso me hizo preguntarme cuando empezó el mío.

Lo cierto es que mi madre me enseñó a leer antes de ir al colegio, cosa que mucha gente criticará, pero puedo afirmar que en mi caso pienso que no ha sido algo perjudicial, sino todo lo contrario. En párvulos mi profesora me mandó otro libro, porque ya me había terminado el que toda la clase tenía. Comencé a leer los libros que mis padres usaron en el colegio cuando eran pequeños. Con siete años escribí mi primera historia, que todavía conservo: una historia de ciencia ficción, La guerra de los planetas unitarios, influida seguramente por la primera película que vi en la gran pantalla, La guerra de las galaxias. Luego siguieron otras historias cortas, que un día con catorce años tiré a la basura, porque me parecían muy malas. Al mismo tiempo que leía todo lo que caía en mis manos (Verne, Salgari, Cooper; clásicos, poesía, teatro, biografías), empecé a escribir poesía. Era un niño tranquilo, con pocos amigos, que leía y escribía para expresarse. De pequeño llegué a agobiarme, porque no podría vivir todo el tiempo necesario para poder leer todos los libros que desearía. Intenté hacer un cálculo y era imposible.

Dejé de escribir poesía con veinte años, sin más. Lo intenté con la narrativa, pero no se me daba bien (y sigue sin dárseme). Hasta que en la veintena me ofrecieron escribir un artículo sobre Billie Holliday para una revista de la universidad. Los elogios de gente conocida y desconocida me hicieron pensar que quizá se me daba bien. Junto con un hecho que hasta ahora me había pasado desapercibido: tenía la manía de escribir, más bien el impulso, después de algo importante que me había sucedido (mi primer partido como entrenador de baloncesto, mi primer viaje solo, mi primer viaje al escenario musical). En el ensayo había encontrado el calzado apropiado donde encajaba mi pie.

Internet fue como una explosión: crear mi blog, empezar a colaborar con otros, escribir sobre muchos temas distintos (política, música, deporte, historia). Y empezar a hacer letras para los grupos donde tocaba. Y seguir devorando libros.

Lo mejor de internet es la respuesta del lector casi instantánea. El feedback automático. La magia que se produce, más allá en sí de la escritura, con historias como la que me sucedió con Benjamín González.

La verdad es que no sé cómo lo haría si tuviera que escribir por encargo. El proceso es muy simple: sólo me siento y escribo cuando noto la necesidad. Es como tener sed, levantarte, coger agua en un vaso y beber. Supongo que encontraría una manera.

Hay dos formas de expresarme en las que me siento libre y sirven para curarme de mis heridas: una es la música y la otra es la escritura. Dejar fluir las palabras o los sonidos. Y escribo solamente para mí, no para los otros ni para intentar ser admirado o elogiado.

En ese sentido, me siento identificado con las primeras palabras de la novela Sinhué el egipcio: “Yo, Sinuhé, hijo de Senmut y de su esposa Kipa, he escrito este libro. No para cantar las alabanzas de los dioses del país de Kemi, porque estoy cansado de los dioses. No para alabar a los faraones, porque estoy cansado de sus actos. Escribo para mí solo. No para halagar a los dioses, no para halagar a los reyes, ni por miedo del porvenir ni por esperanza. Porque durante mi vida he sufrido tantas pruebas y pérdidas que el vano temor no puede atormentarme y cansado estoy de la esperanza en la inmortalidad como lo estoy de los dioses y de los reyes. Es, pues, para mí solo para quien escribo, y sobre este punto creo diferenciarme de todos los escritores pasados o futuros”.

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